2. Verdad o atrevimiento
Hogar dulce hogar. La sensación de volver a estar en Hogwarts era inexplicable, era una sensación de paz y tranquilidad, de alegría y de emoción. Hogwarts era como un segundo hogar, pero sin el como. En esa escuela de magia tenías amigos, historias inolvidables, aventuras, amor... Era un lugar mágico, y nunca mejor dicho.
April y Lily entraron al Gran Comedor, y como de costumbre, se sentaron en la mesa de los leones, donde más tarde una acalorada chica de pelo castaño y corto se acercaba a ellas y se sentaba a su lado.
-Por Merlín, no había corrido tanto en toda mi vida.- dijo con la respiración agitada. Las otras dos chicas sonrieron ampliamente y abrazaron a la muchacha, Laureen. Ella era la última componente de su grupo, las tres eran mejores amigas desde que la morena llegó a Hogwarts.
-¿Dónde demonios estabas? ¡Te hemos buscado por todo el tren!- dijo en un susurro Lily, quien, siendo la alumna ejemplar que es, no quería molestar a Dumbledore con su discurso inicial.
-¿Yo? ¿Dónde estabais vosotras? No os encontraba por ninguna parte, y al final, me he tenido que sentar con los de Hufflepuff.- resopló.
-No te quejes, nosotras hemos tenido que compartir compartimento con Potter y Black...- protestó April- Menos mal que estaba Remus, y bueno, Peter, que no molesta tanto.- sus dos amigas rieron por lo bajo, y se centraron de nuevo en el discurso del director.
En una esquina de la mesa, no muy lejos de las chicas, se encontraban los merodeadores, James y Sirius planificando su primera travesura del año, Peter ansioso por que apareciese ya la comida, y Remus prestando atención como todos los demás alumnos. Como cada año, los nuevos fueron seleccionados en una casa, y el comedor se llenaba de aplausos y gritos eufóricos cada vez que el sombrero hacía su elección.
Cuando el banquete acabó, todo el mundo se fue hacia sus habitaciones a recargar energías después de un día tan largo. Menos tres Gryffindors.
Las tres amigas fueron directas a su habitación, donde se encontraba su compañera de cuarto, Alice. Era una amiga muy cercana a ellas, siempre estaba ahí para escucharas y aconsejarlas, además era muy buena guardando silencio, pero nunca llegó a ser tan amiga como lo eran aquellas tres.
-¡Alice!- exclamó la pelirroja- ¿qué tal las vacaciones?
La muchacha sonrió y comenzó a contarles su aventura con Frank Longbottom, del cual ya estaba pillada desde el curso anterior. Cuando acabó, se disculpó ya que había quedado con él, y nos pidió que le cubrieran las espaldas si les pillaban, a los que ellas asintieron divertidas.
De repente Laureen sacó de su maleta dos botellas con bebida alcohólica. Lily soltó un grito ahogado y April empezó a reírse, las dos sabían que Laureen estaba loca de atar, pero jamás pensaron que sería capaz de incumplir las normas, ella y Lily eran muy responsables en cuanto a normas se trataba, era toda una sorpresa que fuese ella quien trajese bebidas alcohólicas.
-¡Laureen te has vuelto loca! ¿Qué haces con eso?- dijo la pelirroja quitándole las botellas de la mano, que rápidamente fueron arrebatadas por Murray.
-Lily, siendo nuestro último año, Laureen ha decidido unirse al club de las irresponsables- dijo mientras se señalaba a ella misma orgullosamente- y tu deberías unirte.- Evans la miró como si se hubiese vuelto loca. Al final, dejó de imponerse, pero se negó rotundamente a beber.
Las chicas comenzaron a jugar a un juego muggle que Laureen les había explicado, Lily ya lo conocía, ya que ellas dos eran hijas de muggles. Se llamaba "Verdad o atrevimiento" y consistía en sentarse en el suelo formando un círculo, y girar una botella en medio de éste. Al final, a quien señalaba la botella le tenían que dar a elegir entre una pregunta, "verdad", o un reto, "atrevimiento". Llevaban media hora jugando, y la castaña ya estaba empezando a sentir los efectos del alcohol, mientras que la morena los había empezado a sentir desde que empezó el juego. La habitación estaba llena de risas tontas, gritos y alboroto, pero la pelirroja se había acordado de lo escandalosas que eran sus dos mejores amigas y había conjurado un hechizo silenciador.
-Vamos a llevar esto a otro nivel...- dijo April girando la botella, la cual señalaba a Lily. Suspiró.
-Verdad.- Laureen puso los ojos en blanco, Lily nunca escogía atrevimiento. Era una aburrida. April meditó pensando en que pregunta le haría a la pelirroja. Tenía que ser una pregunta comprometedora, que la avergonzase y se arrepintiese de no haber escogido atrevimiento.
-¿Cuando fue la ultima vez que intimaste con alguien?- preguntó de repente Laureen. April, sobre los efectos de ese Whisky de fuego, comenzó a reírse como una niña pequeña. En cambio Lily se quedó callada y con los ojos muy abiertos y las mejillas coloradas fijó su vista al suelo.
-No puede ser...- dijo la morena entre risas- ¿Nunca? ¿De verdad? ¿Qué pasó con ese tal Wi...?
-No llegamos a nada.- la interrumpió. Sus dos amigas intercambiaron una mirada y pararon de reír, le dijeron que no era nada raro, hay mucha gente que aún no está preparada a los diecisiete años, así que continuaron con el juego.
-¡Aaaaaapril!- canturreó Laureen igual de borracha que su amiga.
-Atrevimiento, y uno de los gordos.- Lily y Laureen susurraban ideas sin que April se enterase, a veces reían, otras Laureen miraba a su amiga con una mirada que reflejaba la palabra "aburrido", hasta que escuchó el nombre "Sirius" y se tensó.
-Eh eh eh, parad el carro. ¿Qué tramáis?- sus dos amigas intercambiaron una mirada maliciosa.
-Ya tenemos el reto.
April aún no se podía creer que hubiera accedido a hacer esto, pero uno, estaba borracha, y dos, no iba a quedar como una aburrida cobarde y perjudicar su orgullo, así que con su sujetador y una nota en la mano, subió a la habitación de los chicos. Con cuidado de no tropezarse por su torpe equilibrio, entró a la habitación de los merodeadores, y se acercó a la cama de su mayor enemigo: Sirius Black. Sus amigas sabían que no se soportaban, lo habían hecho a propósito. Dejó el sujetador en la almohada del chico, al lado de éste, junto a una nota.
April intentó salir de allí lo antes posible, pero tuvo la mala suerte de tropezarse con un cachivache de los Gryffindor. Con cuidado y maldiciendo hacia sus adentros, se giró para ver si alguien la había escuchado, pero gracias a Merlín, no fue así. O eso pensaba ella.
A la mañana siguiente Sirius despertó de un maravilloso sueño por culpa de las risas de sus amigos. Poco a poco se fue despertando y estirándose en el acto, echaba de menos esa cama. De repente notó que algo le tocaba la cabeza, se giró y vio un sujetador color granate. ¿Qué diablos? Lo inspeccionó e intentó recordar si la noche anterior se había traído a alguna chica con él, pero siendo el primer día, era poco probable. Sus amigos seguían riéndose de él, y Sirius los miró con el ceño fruncido.
-¿Habéis sido vosotros?- James carraspeó antes de leer una nota que sostenía en las manos.
-"Gracias por la noche de ayer, Siriusín. Si descubres quién soy, a lo mejor lo volvemos a repetir."- leyó con un tono femenino. Black cogió el sujetador y lo volvió a examinar. Vaya, eran grandes.- Tal vez sea como el cuento de la cenicienta y tengas que probar el sujetador con todas las chicas de Hogwarts- Potter y Peter estallaron a carcajadas y chocaron las manos, mientras que Remus sonreía de manera peculiar, y Sirius lo notó.
-Lupin, ¿tu sabes algo?
-Todo amigo mío, y no te pienso decir quién es.- contestó mientras cogía sus cosas y bajaba a la sala común. Esto iba a ser divertido.
-Por Merlín. ¡Qué dolor de cabeza!- los quejidos de April se escuchaban desde la torre de Astronomía. Laureen se encontraba sentada a su lado, en un pequeño sofá de la sala común, con unas gafas de sol y con las manos en sus orejas. Lily, sin embargo, no podía evitar sonreír y soltar un "os lo dije". Es lo que ellas más odiaban, que al final, la pelirroja siempre tenían razón.
De pronto, vieron como Remus Lupin bajaba de su habitación. Cuando vio a April no pudo reprimir una sonrisa maliciosa.
-¿Una noche dura, chicas?- preguntó, sentándose al lado de Laureen, la cual pegó un respingo al sentir el roce de su piel.
-A menos que puedas insonorizar al mundo entero, vete por favor, no necesito a otra persona más aumentando mi dolor de cabeza.
-Vaya humos, April. Será mejor que controles tus estribos o los acabarás perdiendo... como tu ropa interior.- ante eso April abrió enormemente los ojos. ¡La había visto! Lily comenzó a reírse, y Laureen lo hubiese hecho de no estar tan cansada.
-¡Lo puedo explicar Remus! ¡Era un reto! Sabes que odio a ese engendro de...- el chico se carcajeó y sonrió.
-Tranquila, sé que lo hiciste para reírte de él, y se lo merece, que seguro que no se acuerda ni de la mitad que ha llevado a la cama en estos últimos años.- La morena sonrió.- Pero te aviso, April, una vez que se entere, no parará hasta devolvértela.
-No tiene porque enterarse.
-Y por mi parte, no lo hará.- añadió el Gryffindor con una sonrisa.
Remus podía ser muy estudioso y aburrido a veces, pero estaba claro que era un merodeador.
N/A: Bueno, aquí os dejo con el segundo capítulo *bieeeeeen* espero que os guste y disfrutéis tanto como lo hago yo al escribirla. Gracias por los reviews, me he emocionado al saber que alguien leía mi historia, ay. Normalmente actualizo los fines de semana, a excepción de algunos días, depende de lo liada que esté. DEJAD REVIEWS, ACEPTO CRÍTICAS, siempre y cuando sean constructivas jajaja.
Un beso,
La chica de un Merodeador.
