Disclaimer: Nada de esto me pertenece excepto April, Laureen y algunos Slytherin. Lo demás es propiedad de nuestra fantástica J.K Rowling. ¡Qué disfrutéis!
Las chicas y yo nos dirigimos al Gran Comedor para desayunar. Laureen y yo no teníamos ni hambre, pero la pelirroja insistió en que era la comida más importante del día, os sentará mejor contra el dolor de cabeza, bla bla bla, y bla bla bla. Así que al final -simplemente para que dejase de hablar- accedimos. Mientras untaba un poco de mermelada en mi tostada, vi como Lily hundía la cara entre sus manos y ahogaba un grito de desesperación.
-¿Qué pasa?- pregunté, cosa que hizo que Laureen levantase la cabeza de la mesa. La pelirroja señaló con el dedo hacia la puerta principal y miramos hacia donde éste apuntaba. Eran los merodeaplastas -como nosotras los llamábamos- y de repente nuestro dolor de cabeza aumentó. James se acercaba a nosotras con una sonrisa burlona en su rostro, Remus y Peter venían charlando detrás de él, y al final de todos estaba Sirius, inspeccionando mi sujetador. Espera... ¡¿Mi sujetador?! Miré a Lily la cual seguía con la cara entre sus manos, y a Laureen la cual se había vuelto a dormir encima de la mesa. ¡Maldición!
-Tsss, ¡chicas! -las dos me miraron malhumoradas- A mi no me miréis así, ¿eh? Mirad lo que lleva Black en las manos.
Una vez se dieron cuenta, comenzaron a reír. Yo fruncí el ceño, ¿qué era tan divertido? Yo no lo encontraba divertido. Segundos después, James estaba sentado al lado de Lily pasando el brazo por encima de su hombro.
-¿Qué les pasa a éstas?- preguntó mientras cogía un buñuelo de la mesa.
-Tenemos nombre.- repliqué.
-Amor mío, ¿qué les pasa a Murray y a Brooks?- volvió a repetir. He dicho nombres, no apellidos.
-Primero; no me llames así, segundo; tienen el resacón del año, y tercero; ¡deja de hablar con la boca llena, por Merlin!- dijo Lily frustrada.
James sonrió y le dio un beso en la mejilla haciendo que ésta le apartara rápidamente. De pronto, los demás merodeaplastas y Remus se sentaron. Al ver mi sujetador en las manos de Black hice exactamente lo mismo que Laureen y me hice la dormida encima de la mesa.
-April, ¿qué hace Si... -antes de que Alice pudiese acabar esa pregunta, Lily le pegó una patada por debajo de la mesa y le susurró un "ya te explicaré". Sirius alzó la vista hacia mi, y aunque no le pudiese ver ya que seguía "dormida", sentía su mirada. Ay, escalofríos.
-¿Sabes algo de esto, Murray?
-Déjala, Canuto. Murray y Brooks están con resaca.- Remus miró a James confundido. Ya sabía lo que estaba pensando: ¿Laureen con resaca? Imposible, Laureen Brooks era una chica responsable. A todo esto, le miré indicándole que se callase o acabaría cayendo desde la torre de Astronomía, y Remus sonrió.
-Bueno, tengo que admitir, que esta chica tiene unas buenas tetas.- dijo el imbécil mientras ponía una mano en una de las copas. ¡Oh no! Qué vergüenza... Le quité el sujetador de las manos dejando que la vergüenza se apoderase de mis actos. Él me miró sorprendido y yo simplemente dije:
-Esto no es un juguete, Black. Yo se lo devolveré.- y me volví a "dormir".
A primera hora tocaba mi clase favorita: Pociones. Nótese el sarcasmo. Y para colmo, el señor Slughorn decidió que siendo el último año, se cambiarían las parejas, y se haría a sorteo. ¡Yo estaba muy bien con Lily! Solo me faltaba que me tocase con Black o alguno de su pandilla. Gryffindor compartía clase con las serpientes, y eso me hacía odiar más la clase. Además, Slughorn era el jefe de la casa de Slytherin, y siempre regalaba puntos a su casa injustamente.
Entré a clase y me senté al lado de Lily.
-Aprovechemos los últimos momentos juntas como compañeras.
-No seas tan melodramática, solo esperemos que no nos toque con Potter.
-O con Black.- respondí mientras fingía un escalofrío.
Al momento llegaron Laureen y Steve y se sentaron justo detrás nuestro. Steve era el único chico gay en todo Hogwarts, o al menos, el único que había salido del armario. Era mi mejor amigo y siempre se juntaba conmigo y las chicas.
-¿Nerviosas?- preguntó el moreno. Steve tenía una belleza inalcanzable, tenía unos ojos verdes que enamoraría hasta un dementor. Yo resoplé y me tapé la cara con las manos, Lily no decía nada pero se notaba que estaba tensa. Al cabo de unos minutos, el profesor Slughorn entró por la puerta.
-Buenos días mis queridísimos alumnos. -dijo con una sonrisa.- Bienvenidos a un nuevo año en Hogwarts. Como ya sabéis, he decidido que habrá un cambio de parejas. -muchos alumnos se lamentaron y otros resoplaron- Y para hacer que en esta clase haya más compañerismo lo haremos más divertido. ¡Gryffindor se juntará con Slytherin! -toda la clase se quedó callada. Nos habíamos quedado sin palabras, pero a los cinco segundos la clase estalló a gritos y a quejas.- ¡SILENCIO! Bien. Los nombres irán apareciendo en la pizarra, no me importa si no os gusta con quién os ha tocado. Hemos de ser buenos compañeros y dejar atrás nuestras diferencias.
De repente una tiza empezó a escribir en la pizarra las parejas. Yo me estaba mareando. ¿Slytherins y Gryffindors juntos? ¿Trabajando en equipo? Oh no. Creo que el profesor Slughorn ha perdido el sentido común.
En la pizarra se podían leer las parejas: "Steve Matson y Dean Tilman" Bueno al menos Dean no es tan... Slytherin. "Remus Lupin y Sarah Clapton", "Sirius Black y Avery", "James Potter y Mulciber","Laureen Brooks y Emma Vanity" Pobre Laureen, era una de las peores que le podía tocar... "Lily Evans y Severus Snape" Solté un grito ahogado, y Lily estaba pálida. Después de lo que pasó, su relación se esfumó, y eso entristeció a Lily. Ha pensado muchas veces en perdonarlo, pero yo no la dejo hacerlo, la llamó sangre sucia lo que le convierte en uno de ellos. De repente volví a fijar la vista en la pizarra, esperando a ver mi nombre, cuando vi que la tiza escribía: "April Murray y..." cerré los ojos y crucé dedos... "Evan Rosier"
Oh no.
