Las chicas cayeron en un extraño pasillo que no parecía tener final formando una nube de polvo a su alrededor. Jack y Shai cayeron de pie con unos gestos parecidos y se quedaron mirándose un buen rato hasta que las quejas de las chicas y Vlady los interrumpieron. Shai rio con una carcajada sincera al ver un mogollón de gente apilada sobre Sylvia mientras esta no paraba de patalear y pegar gritos para que se quitasen de encima. Nortia sobrevoló la zona mientras la puerta se cerraba tras ellos. Cuando todos se habían levantado, Shai dio un golpe con su bastón en el suelo y este empezó a moverse a toda velocidad, haciendo pasar las puertas. El suelo se detuvo frente a una puerta dorada con joyas incrustadas.

- Bienvenidas a mi humilde morada guerreras legendarias – Shai hizo una reverencia

- A esto llama humilde – comentó Vlady con la boca abierta

Dentro de la puerta había una enorme habitación decorada con mueblen caros y antiguos. El techo estaba recubierto de oro, con pinturas clásicas y lámparas brillantes de araña. En las paredes había ventanales que daban siempre a un cielo estrellado.

Parecía como si hubiesen abierto la puerta de un palacio francés. Clara se acercó a la ventana y observó una especie de coliseo afuera. Bibiana siguió la mirada de su amiga y se quedó mirando el coliseo con interés

- El Torneo de las Leyendas – susurró

- ¿Torneo? ¿Qué torneo? – Sylvia apareció entre las dos con curiosidad

- Era un antiguo torneo que se hacía cada cinco años entre los guerreros de los distintos mundos – explicó Bibiana – La familia Moira mandaba invitaciones a diez guerreros y se celebraba un torneo para designar al guerrero más fuerte. El ganador podía reescribir su destino como quisiese. Muchas Pretty Cure han participado y ganado. Además se decía que en el torneo podías obtener un poder superior

- El guerrero más fuerte… Un poder superior… ¿¡Podemos jugar!? – preguntó Sylvia emocionada

- Me temo que no es posible – Nortia se posó en la ventana – El torneo se clausuró después de que algunos ganadores aprovechasen su premio para fines malvados

- Obviamente después esos destinos volvieron a la normalidad – continuó Shai – pero en su momento formaron un gran revuelo. Así que se decidió que el torneo debía ser prohibido

- Me alegro entonces, parece un evento muy violento – comentó Elyon

- Pero hubiese sido entretenido – sonrió Sylvia – Siempre he querido saber a qué nivel estoy frente a otros guerreros

- Si son inteligentes huirían de ti dodi – dijo Doggy con una sonrisa sarcástica

Mientras Sylvia y Doggy volvían a discutir de nuevo, Shai rebuscó por los cajones hasta que encontró lo que buscaba. Una antigua llave de bronce con un diamante negro en el centro. El chico los guio de nuevo al pasillo que comenzó a moverse de nuevo

- Muy bien, ahora en agradecimiento por haberme salvado, os permitiré experimentar vuestro destino

- ¿Qué significa exactamente eso del destino? – preguntó Keyla - ¿Te refieres al futuro?

- No exactamente – sonrió Shai con picardía – Cuando una persona ve el futuro, esa visión está sujeta a muchas condiciones, así que puede cumplirse o no. Pero el destino es algo que siempre se cumple, así que lo que viváis cuando entréis en vuestra puerta es un futuro que no cambiará. Cada persona tiene su destino que se representa en una puerta en este lugar. Muchos de vuestros destinos están enlazados pero cada uno recorre su propio camino. Así que… ¿Quién quiere ser el primero?

- ¡Yo! – Vlady se adelantó un paso – Tengo curiosidad por eso del destino

Shai golpeó el suelo con su bastón y el pasillo se detuvo en una puerta negra con dibujos de llamas naranjas. Esta se abrió con un quejido y Vlady se adentró en la puerta, que se cerró tras de él. La siguiente fue Marla, cuya puerta estaba hecha de cristal con purpurina. Doggy le siguió y Sylvia no pudo evitar al ver una puerta pequeñita llena de huellas de perro. Elyon quiso ser la siguiente, y frente a ella apareció una puerta dorada llena de estrellas brillantes. Keyla fue tras ella, adentrándose en una puerta con nubes dibujadas. Bibiana decidió ser la siguiente mostrando ante ella una puerta lila con siluetas de planetas. Clara miró un rato a Sylvia y a Jack antes de meterse en su puerta naranja con soles.

- Ya solo quedáis dos – sonrió Shai - ¿Cuál de los dos será el siguiente?

- Que sea Jack – señaló Sylvia

- Vaya gracias por cederme el puesto preciosa

- Si vuelves a llamarme así te estampo la cara contra una de las puertas

- Esta es tu puerta – Shai señalo una puerta completamente blanca

- Que sosa – se quejó Jack – Me esperaba algo más bonito

- Si no recuerdas tu pasado, la puerta no puede mostrarte tal como eres – susurró Shai haciendo que Jack se le quedase mirando

- Oye Shai, ¿tú y yo nos conocemos de algo? – le preguntó Jack – Me resultas muy familiar pero no sé de qué

- No – contestó tajantemente el niño

- De acuerdo – contestó extrañado el chico mientras entraba en la puerta

- La tuya es la última Cure Moon – Shai hizo aparecer una puerta plateada llena de lunas

- Llámame Sylvia – le guiñó un ojo – Y la verdad es que no quiero entrar en la puerta

- ¿Por qué no? – se extrañó Shai

- Si veo mi destino ahora, no tendrá ninguna gracia cuando pase – rio – Prefiero esperar a ver lo que me depara el mañana

- Creía que eras una cabeza hueca – contestó Shai – Pero no eres tan tonta como pareces

- Esto… ¿gracias? – Sylvia se rascó la cabeza sin saber muy bien como contestar

- Pero… yo… quería hacer esto para daros las gracias – empezó a sollozar Shai – Por favor… quiero daros algo a cambio… aunque sea esto

- De acuerdo, no llores – Sylvia le revolvió el pelo tras mirarle un largo rato – Entraré un rato si eso te hace feliz

- ¡Muchas gracias! – el niño se despidió alegremente mientras Sylvia entraba en la puerta, pero detuvo la mano cuando esta se cerró. Nortia se posó en su hombro – Maldita sea, por un momento pensé que no iba a poder meterla en la puerta

- Esa chica no es tan estúpida como crees Shai – le dijo Nortia – Sospecha de ti

- ¿Cómo lo sabes?

- Porque iba agarrando su espejo mientras estaba entrando en la puerta

- Bueno, si le gustan los desafíos – Shai sonrió con una mueca – yo me encargaré de dárselos

Golpeó su bastón de nuevo para aparecer en el coliseo. Subiendo los escalones de piedra, Shai se sentó en una especie de trono pequeño mientras unas pantallas aparecían frente a él mostrándole que estaban haciendo sus invitados.

Vlady caminó un rato en la negrura sin saber muy bien que hacer. Llevaba un rato andando y no había encontrado nada. "Quizás me he perdido"

- ¡Vlady despierta!

Sobresaltado, Vlady se despertó en el sofá de una casa. Miró a ambos lados observando una especie de sala de estar desconocida. Una mujer lo llamaba con el ceño fruncido y unas gafas plateadas.

- ¡Clara! ¿Qué haces tú aquí? – Vlady se fijó en que Clara parecía mucho más mayor y su coleta le llegaba hasta la espalda.

- ¿Cuánto tiempo has estado durmiendo? – rio ella – Ya sé que suelo estar todo el día en el laboratorio pero eso no significa que no me pase alguna vez por nuestra casa

- Nuestra… casa… - repitió Vlady sin dar crédito

Fue entonces cuando recordó lo que había pasado. Estaba experimentando su destino. Un destino en el cual estaba viviendo con Clara. Observó una foto en la mesilla de al lado. En ella se veía a Clara con un vestido de novia y a su lado él vestido de traje. En el fondo se veían todos sus amigos vestidos de gala. "Me he casado con Clara y ahora vivíamos juntos" sonrió para sí "Este destino no está tan mal"

- Vlady me estás escuchando – preguntó Clara con el ceño fruncido – Hoy tengo que ir al laboratorio a mirar unas pruebas. Ya que te han dado unos días libres en la comisaría podrías ir a recoger a Tai y Sumire a la guardería.

Vlady iba a añadir algo pero no le dio tiempo ya que Clara le dio un beso y se marchó corriendo. Se quedó pensando un rato en lo que su "esposa" había dicho. Clara había mencionado algo sobre una comisaría lo que significaba que tenía que trabajar de policía. Sacó su cartera del bolsillo y vio asombrado su identificación. Vlady Firenze, Comisario de la comisaría de ciudad Dipper. "Soy un pez gordo" pensó ilusionado. Sin saber muy bien cómo, Vlady apareció en un coche frente a una guardería. Recordando lo que Clara le había dicho, bajo del coche para encaminarse a la guardería. Dos niños corrieron entonces hacia él con velocidad

- ¡Papá! – dijeron al unísono - ¡Qué bien que hayas podido venir a recogernos!

Vlady observó a los dos niños. La niña parecía mayor y tenía un bonito pelo pelirrojo peinado en dos coletas y ojos azules. Su tez era un poco pálida y vestía un vestido naranja. El niño tenía también el pelo pelirrojo pero más corto, con los mismos ojos pero la tez más morena. Vestía una camiseta verde sobre unos pantalones vaqueros. Vlady sonrió de oreja a oreja al verlos

- Muy bien, quien está listo para un día entero de diversión con papá

Marla se miró al espejo por quinta vez sin ser capaz de creer lo que veía. El reflejo le devolvía la imagen de una chica joven de tirabuzones rojizos que le llegaban por la espalda. Llevaba una pequeña cinta azul en la cabeza con una lágrima de cristal en el centro y vestía unas ropas blancas y azules amplias, típicas de una sacerdotisa. Marla no podía creerse que su cuerpo hubiese crecido tan deprisa, hasta que recordó lo que había pasado en las Puertas del Destino. Miró a su alrededor reconociendo su habitación en el Castillo Celestial. "Pero si estoy en esta habitación significa que todavía no he conseguido ser la sacerdotisa".

- Señorita Marla dodi – Doggy apareció en la puerta vestido con una especie de chal azul – La llaman en la sala central dodi

- Ya voy

Marla siguió a Doggy por los pasillos del castillo, que extrañamente ya no sonaba tan vacío como antes

- ¿Qué es todo ese ruido?

- Deben de ser los aprendices dodi – contestó Doggy

- ¿Aprendices?

- Claro dodi. No te acuerdas Marla dodi. Fuiste tú quien propuso convertir el castillo en la mayor biblioteca del mundo dodi. Así cuando la gente esté en peligro podrá acudir al Castillo Celestial para buscar respuestas dodi

- Yo tuve esa idea – Marla se puso recta para caminar más orgullosa de sí misma

- Así es dodi. Aunque solo tenemos cinco aprendices están haciendo un muy buen trabajo dodi. Pero las chicas están muy ocupadas con sus vidas así que no siempre pueden venir a ayudarnos con ellos dodi

- Te refieres a Sylvia, Clara, Elyon y Bibiana

- Pues claro dodi. Incluso Keyla pasa mucho tiempo ayudándonos dodi. Bibiana da clases de historia cuando puede dodi. Clara las da de conocimientos de defensa y ataque y Elyon de ética dodi. Y como no Sylvia se encarga de enseñar a pelear a los aprendices para que puedan defenderse en caso de que alguien atacase este lugar dodi.

- Todos están esforzándose mucho en trabajar conmigo – pensó Marla – Tengo que hacer lo que sea para convertirme en sacerdotisa pronto

- Eso está muy bien dodi, siempre y cuando no te escaquees para ir al mundo humano para jugar con ellas dodi – le llamó la atención Doggy

Marla se rio acariciando el pelo de Doggy. Se alegraba de que a pesar de todos los años su fiel amigo siguiese ayudándole. Pero su sonrisa se borró pronto al ver todos los libros que tenía que leer encima de la mesa de su estudio. Estuvo tentada a aprovechar que Doggy se había marchado para hacer una visita a sus amigas pero descartó la idea. Cogió el primer libro y suspiró pesadamente al ver que estaba escrito en latín. Quizás no vendría mal tomar un descanso antes de empezar.

Doggy caminó por los pasillos del Castillo Celestial muy contento. Marla parecía bastante motivada para seguir estudiando así que era mejor dejarla sola. Se dirigió hacia su propio despacho, no muy lejos del de Marla. Allí comenzó a repasar los papeles que tenía en su mesa para ponerlos en orden. Como Marla todavía no estaba preparada para ser sacerdotisa, era su misión encargarse de todo hasta que ella lograse pasar su examen. Además con los años que habían pasado con Cure Planet desaparecida y después de que Marla y él se fuesen a vivir unos años con las Pretty Cure, había muchísimo trabajo atrasado. Un ruido en la puerta lo interrumpió y una de los aprendices más jóvenes apareció frente a él.

- Señor Doggy tenemos un problema – explicó la chica

- Dime que Sylvia no ha tratado de volver a transformarse para matar una araña dodi

- No, los espejos siguen guardados en la cámara – sonrió la chica – Y no dejamos que la señora Black se acerque nunca

- Estupendo dodi – contestó muy serio - De todas maneras Sylvia ya no quiere luchar más dodi, por eso se retiró dodi – suspiró – Bueno cual es el problema dodi

- Algunos aprendices y yo tenemos una duda sobre las estrellas y nos preguntábamos si usted podría contestarlas

Doggy siguió a la chica hasta una enorme sala llena de libros donde le esperaban cuatro aprendices más. Doggy se sentó en el borde de la mesa y esperó a los aprendices le preguntasen

- Hace poco leímos sobre la batalla de las Pretty Cure Cosmos contra Reflecta, y según los informes, las estrellas se sacrificaron para salvar la vida de las guerreras legendarias – explicó la chica – Pero entonces ¿porque las estrellas están en la cámara con los espejos?

- Le preguntamos a la señorita Firenze y a la señorita Marin – continuó otro chico – Pero la señorita Firenze no sabía el motivo y la señorita Marin no nos lo explicó muy bien

- Eso es sencillo dodi – sonrió con amabilidad – Las estrellas en ese momento se sacrificaron pero no se destruyeron dodi. Simplemente se dividieron en distintos tipos de energía que se extendieron en el universo dodi. Cuando pasó un tiempo, las estrellas volvieron a regenerarse dodi. Las Pretty Cure las reunieron de nuevo y las trajeron aquí dodi.

- Vaya muchas gracias señor Doggy, con razón lo llaman el guía de las estrellas

Elyon pasó por los silenciosos pasillos de la que había sido su casa durante tanto tiempo. La señora Thompson había fallecido y había dejado toda su herencia a Elyon, quien todavía seguía dirigiendo el orfanato. El silencio se vio interrumpido por los pasos apresurados de los niños que vivían allí. Con una sonrisa, Elyon bajo los escalones hasta el jardín cubierto de flores. Su pequeño orgullo, del que tanto disfrutaban sus niños. Un niño le alcanzó las herramientas de jardinería con una sonrisa. Había sido un regalo de Tony hacía poco. Acarició la cabeza del niño y le dijo que fuese a la cocina para coger una galleta. Poniéndose los guantes comenzó a arreglar la tierra para replantar algunas flores cuando oyó a alguien acercarse. Del susto por poco deja caer la pobre maceta pero el visitante la agarró antes de que cayera al suelo

- ¡Allen! – se sonrojó Elyon

- Hola Elyon – se sonrojó el hombre también – Había venido a ver qué tal estabas

- Pues igual que ayer cuando nos vimos – rio – Bastante bien

- Me alegro mucho – Allen se quedó un rato en silencio revolviéndose las manos

- Allen ocurre algo, pareces muy nervioso

- Elyon, tengo algo que decirte, pero no es fácil para mi

- ¡Oh no! – Elyon se dio la vuelta para que Allen no viese sus ojos llenarse de lágrimas – Vas a dejarme no es así. Sé que algunas veces soy muy tímida y que la gente dice que llevamos demasiado tiempo con citas sin dar ningún paso, pero siempre he tenido mucho miedo de que te apartases de mí. Allen yo…

- ¡No! – exclamó el hombre – No es nada de eso – carraspeó y todos los niños del orfanato salieron de repente llenos de flores por todas partes

- ¿Pero qué? – se extrañó Elyon cuando empezó a oír una música de violines y una banda apareció en un lado

- Elyon Jones – Allen se arrodillo ante ella sacando un estuche de su bolsillo – ¿Me harías el honor de casarte conmigo? – el hombre abrió el estuche mostrando un anillo dorado con una estrella en el centro

- ¡Por supuesto que sí! – dijo Elyon llorando de alegría

Allen corrió a abrazarla y la alzo en el aire dando vueltas mientras reía como un histérico. Elyon le abrazo mientras reía con él y los niños comenzaron a lanzarles pétalos saltando de alegría. Cuando se secó las lágrimas, Elyon se acercó a su futuro esposo y le dio un largo beso en los labios.

Keyla sonrió de oreja a oreja al recibir la invitación para la boda. Por supuesto, ella ya se había enterado después de una histérica llamada de su amiga, en la que apenas se entendía nada entre gritos de alegría y sollozos. Dejó la carta en la mesa cuando su teléfono sonó de nuevo. Se trataba de una reportera que quería hacerle una entrevista de nuevo. Ser una entrenadora profesional no había sido fácil, pero ahora que entrenaba a tantos deportistas famosos era un poco pesado tener que lidiar con la fama. La gente era muy curiosa además por su método de selección. Keyla no entrenaba a cualquiera. Esa persona tenía que demostrar su valía y su empeño a la entrenadora. No habían sido pocas las veces que un completo desconocido se había presentado ante ella y Keyla había conseguido convertirlo en un profesional. La chica aceptó la entrevista de nuevo tratando de ser positiva, pero procuró concertarla dos días después. Quería relajarse un poco. Usando su teléfono hizo una llamada y muy pronto una especie de portal apareció en su casa.

- ¡Keyla! – Marla asomó la cabeza por el portal – Que alegría que hayas llamado, hace mucho tiempo que no vienes a visitarnos. Ven, pasa - Keyla sonrió y pasó el portal hacia el castillo.

- Veo que sigues estudiando tanto como siempre – dijo al ver todos los libros apilados en el escritorio

- Sí, pero Doggy es muy estricto algunas veces

- ¿Sigues practicando de vez en cuando con Bibiana? – preguntó

- Sí, pero últimamente está muy ocupada así que no puede venir mucho

- En ese caso será mejor que hagamos algo al respecto

Keyla ya sabía el camino hacia la sala de entrenamiento y confió en que Marla la siguiera. Desde que la niña se había mudado al castillo, Keyla la había visitado varias veces para ayudarla con sus estudios o sus entrenamientos. Le relaja pasar el tiempo no solo con Marla, sino también con sus amigas que muchas veces coincidían allí. Cogió un bastón bo y lo movió a su alrededor mientras invitaba a Marla a acercarse. Marla cambió haciendo aparecer unas patas de leopardo para ganar rapidez. Mientras paraba el golpe, Keyla no pudo evitar enorgullecerse de que la chica usase sus enseñanzas.

Bibiana mantenía todos sus sentidos alerta mientras miraba por el ventanal del ayuntamiento. Shai las había traído allí supuestamente para agradecerles su ayuda, pero desde la desaparición del monstruo había algo que había estado molestando a Bibiana. Mantuvo su espejo cerca mientras miraba los alrededores en busca de posibles enemigos. Oyó un ruido en la puerta y dio indicación de que pasase, pero en vez de un monstruo apareció un chico con una carpeta

- Alcaldesa Marin – dijo el chico – Le esperan en la rueda de prensa para discutir sus nuevas políticas de ayuda social

- Claro, en un momento voy – contestó Bibiana

"Así que en un futuro voy a ser alcaldesa" pensó mientras seguía al chico "Aunque esto bien podría ser una trampa, no debo dejarme llevar por el momento". La puerta se abrió pero no apareció ningún enemigo, sino un par de periodistas haciéndole fotos. Bibiana trató de mantener la compostura y se sentó en el sillón. Por las preguntas que le iban preguntando, Bibiana pudo observar que al parecer su mandato estaba yendo bastante bien.

- Señora Marin – un hombre levantó el boli – ¿Es cierto que pretende hacer una ley para que sus amigos dejen de llamarla Bibi por que detesta ese apodo?

- Me llamo Bibiana – se quejó – Y por supuesto que no voy a hacer una ley tan estúpida como esa…

- Claro debe de ser un error

- … Lo que voy a hacer es poner un veto para que cierta persona tenga que donar 100 dólares a una buena causa cada vez que me llame por ese estúpido apodo

- Al parecer si era cierto – murmuró el hombre

Bibiana dio por concluida la reunión y se marchó a su despacho. Parecía que sus temores eran infundados ya que no había pasado raro en aquel espacio. Un carraspeo le hizo girar la cabeza y descubrió a su ayudante frente a ella.

- Señorita Marin me gustaría preguntarle una cosa

- Bibiana – sonrió ella – Puedes llamarme Bibiana, pero nunca Bibi – añadió amenazadoramente

- Eso jamás señora no se preocupe. Me preguntaba si estaría libre un día de estos para poder invitarla

- Agradezco tu oferta – Bibiana le dedico una sonrisa amable – Pero no acostumbro a salir con compañeros de trabajo. Además no estoy interesada en ningún tipo de relación en este momento

- Lo comprendo – el chico hizo una reverencia y se marchó, dejando a Bibiana con sus pensamientos

Clara silbó metiendo los resultados de las pruebas en un sobre. Adoraba trabajar con todo el equipo que tenía a su disposición. Su laboratorio estaba lleno de piezas metálicas y pequeños robots por todos lados. Le encantaba distraerse fabricando algún pequeño trasto para luego poder llevárselos a sus hijos. Como por arte de magia su teléfono sonó en ese instante indicando el número de su marido

- Aquí Clara Firenze en que puedo ayudarle

- Muy graciosa, sé que tienes mi número memorizado

- ¡Mamá! – las voces de sus hijos sonaban en el fondo – Papá nos ha llevado de paseo por la ciudad, y nos ha llevado a tu antiguo instituto – explicó Tai

- Y también a una colina donde dice que os conocisteis – siguió Sumire – Pero papá dice que le pegaste porque se portó mal contigo

- Tu padre tuvo una mala época, pero el tío Jack y yo conseguimos que volviese al a normalidad – sonrió

- Recuerdo que alguien me pego con un arco una vez que volvimos de pelear contra… digo de solucionar un asunto – Vlady rectificó – De todas maneras llamaba para decirte que ha llegado una carta de los premios de tecnología

- ¿Qué pone? ¿La has abierto? ¿He ganado? ¿He perdido? – preguntó Clara muy nerviosa

- Pues claro que has ganado, quien podría resistirse al Bright Sun LI

Clara dio saltos de alegría al enterarse de la noticia y colgó rápidamente para informar a su equipo. La mayoría eran antiguas compañeras de instituto como Isa, pero también había gente nueva en su equipo. Todos acogieron la noticia con alegría y empezaron a elevarla en hombros mientras descorchaban varias botellas de champagne. Clara pensó con tristeza que eso significaría otro viaje al extranjero, pero tratando de pensar en positivo se le ocurrió que esta vez podría llevar a su familia con ella.

Jack estaba cansado de caminar en la estancia blanca sin encontrar nada. Además no paraba de darle vueltas a aquel niño. Sentía que lo conocía de algo pero no terminaba de recordar, y Shai parecía muy empeñado en que no se conocían. Antes de darse cuenta, su alrededor cambió mostrando el pasillo de una casa. El pasillo estaba a oscuras y solo se veía una luz al final. Trago saliva y fue acercándose lentamente hacia la luz. Su boca se abrió de par en par al encontrar a una Sylvia adulta en la cocina mientras tomaba un café. Sylvia parecía más alta ahora, con el pelo agarrado en un mono del que sobresalía un bolígrafo. La chica se giró y le dirigió una sonrisa

- Por fin te has despertado dormilón – le dio un beso en la mejilla – Me ha dado tiempo a terminar mi último artículo para la revista – Sylvia se quitó el bolígrafo de la cabeza dejando caer el pelo suelo sobre los hombros – Eso de tomarme un año sabático fue muy buena idea

- Pero si sigues escribiendo para una revista ya no es un año sabático

- Solo tengo que escribir un artículo al mes – le quitó importancia con la mano – Además hace poco que me retiré oficialmente como Pretty Cure también, así que cuenta como descanso – Jack se extrañó por las palabras de Sylvia

- ¿Por qué te retiraste?

- Bueno fuiste tú quien pensó que sería una buena idea – explicó Sylvia – Todas las chicas ya habían entregado sus espejos – le sirvió un café a Jack – La verdad siempre pensé que esperaría un poco más para retirarme pero supongo que fue un buen momento para dejarlo. No estaba en verdaderas condiciones para luchar

Jack paseó un rato por la habitación. Era una pequeña cocina que conectaba con un salón de estar que en ese momento estaba lleno de papeles. Jack sonrió para sí, Sylvia nunca había sido muy ordenada. Se paró un momento para admirar las fotos de la pared. En ella se veía a Clara y Vlady vestidos de boda, mientras que en la foto de al lado eran Elyon y Allen quienes se estaban casando. Junto a estas fotos había otra de Bibiana siendo nombrada alcaldesa. Más a la derecha había una foto suya alzando una copa de baloncesto.

- ¿Y la nuestra?

- ¿Cómo?

- Nuestra boda, no hay fotos de ella

- Pues claro que no – rio Sylvia – tú y yo no estamos casados Jack. Sabes que no soy religiosa y no me parecería bien casarme en una iglesia sin tener esas creencias

- Supongo que algunas cosas no cambian – suspiró Jack, tenía que admitir que le decepcionaba un poco que no se hubiesen casado

- De todas maneras no nos hace falta una boda para comprobar que tenemos una relación estable – Sylvia se acercó y le dio la vuelta para que mirase otra foto – Al fin de al cabo tenemos a Luna

Jack se quedó mirando anonadado una foto de Sylvia y él con una niña pequeña. La niña tenía el pelo castaño de su madre pero los ojos verdes de su padre. La sonrisa de la niña parecía iluminar toda la foto.

Sylvia apareció en el parque central donde solían quedar con sus amigas. Todavía tenía su espejo agarrado en la mano. Sabía que Shai no era un mal chico pero había algo en él que no le inspiraba confianza. Gruñó mientras caminaba por el parque y vio a lo lejos que el puesto de Eric ya no estaba. En su lugar había toda una tienda con multitud de mesas y gente entrando y saliendo. No pudo evitar sonreír al ver que por lo menos en el futuro todo le iría bien a su amigo. Siguió caminando para tratar de encontrar una salida hasta que se topó con el rincón de la fuente que tanto le gustaba. Mirando a ambos lados decidió sentarse un poco para pensar. No le interesaba saber nada de su destino de momento así que tenía que encontrar la salida cuanto antes. Fue entonces cuando oyó uno pasos y una niña apareció frente a ella. La niña se parecía terriblemente a ella de pequeña a excepción de unos ojos verdes que conocía muy bien. Vestía unos pantalones azules celestes con una camiseta blanca y un lazo azul a un lado. A pesar de la posible apariencia adorable, la niña estaba cubierta de polvo y suciedad y sostenía un cuaderno a su lado.

- ¡Mamá! – la niña exclamó saltando hacia sus brazos – Pensaba que habías ido con papá a ver su partido de baloncesto

"¡¿Mamá?! Voy a tener una hija. Eso es imposible, yo no tengo madera de madre" pensó nerviosa hasta que vio la suciedad en la cara de su hija

- Luna – el nombre le salió solo - ¿Has estado otra vez jugando a las peleas con tus amigos?

- Lo siento mamá – dijo la niña apenada mientras se sentaba a su lado – Sé que no te gusta que me manche pero es que no me divierte jugar con muñecas

- No me preocupa que te manches, me preocupa que te hagas daño – le quitó el lazo de la cabeza – Yo de pequeña era igual que tú, siempre metiéndome en líos. No está mal si te gusta más correr detrás de tus amigos y hacer peleas con espadas de madera – sonrió – Lo importante es que ni tu ni los otros niños os hagáis daño – miró el lazo - ¿Pero qué hacías con un lazo en la cabeza?

- A la tía Elyon le parecía que me quedaba bonito. Pero la verdad es que no me gusta

- No deberías llevar algo que no te gusta. Debes estar cómoda contigo misma – le revolvió el pelo – Me enseñas los dibujos que has estado haciendo

Shai compuso una mueca al ver como todos sus invitados disfrutaban de sus futuros. Miró la llave que llevaba en su bolsillo

- No te parece que ya va siendo hora de que nos divirtamos un poco Nortia – giró la llave entre sus dedos y la alzó hacia el cielo - ¡Oh llave de todas las puertas, sigue mi mandato! ¡Que todos los destinos se vuelvan negros!

Una nube negra empezó a salir de la llave cubriendo todo el cielo nocturno y se dividió en pequeñas tiras negras que viajaron hacia las puertas.