Capítulo 5: Celos
Ryoma y Sakuno iban en silencio en el auto, un incómodo silencio, asi que ella se mantuvo mirando por la ventana para no aburrirse hasta que se estacionó frente al edificio de ella, pero sin levantar los seguros de las puertas del auto:
- ¿aceptaste? – preguntó él
- ¿de que hablas?
- El papel de Momoshiro
- No es tu asunto
- No podrás salir hasta que respondas – dijo "tranquilamente"
- No es muy de tu estilo de "te secuestro hasta que hagas lo que quiero"
- Ya que tu no respondes por las buenas….
- No es tu asunto, yo cumplí mi parte de contarte lo que querías
- Ahora quiero que me digas eso, no es difícil….estoy seguro que te enseñaron a responder si o no – dijo molestándose
- Estoy segura que te enseñaron a entender que no te quieren responder porque no tiene que ver contigo
- Deja que ser tan terca – dijo suspirando frustrado – es por eso que nadie se acerca a ti
- Tu también lo eres y mas encima eres egoísta, frío y distante, y aún así tienes a todas esas detrás de ti
- Son insistentes – dijo encogiéndose de hombros – peor no cambies el tema… si o no
- Sí, lo acepté… ¿contento?
- ¿Por qué lo hiciste?
- Por que es el único chico que no me ha mirado como objeto sexual y que me ha tratado como una persona siendo amable y simpático conmigo
- Entonces no es para una cita – afirmó él aliviado
- Momo-kun dijo sin compromiso y es muy amable…además un chico así normalmente no se interesaría en mi
- No entiendo
- Para ser un chico tan inteligente y mujeriego, es irónico tener que explicarte cosas tan simples – dijo suspirando – los chicos no se me acercan de esa forma nunca, soy muy tímida asi que me es difícil poder hablar con las personas en general, si a eso le sumas que los hombres se acercan únicamente para invitarme a sus casas a "divertirnos"….me hace sentir incómoda
- Por lo que me contaste
- Por lo que me obligaste a que te contara – corrigió – pero Momo-lun sólo se acercó hablándome normal, sin miradas extrañas ni nada…fue cómodo y se sintió bien
- Eres cursi
- Sólo no quiero ser un objetivo por verme decente y no acostarme con todos
- No te ves decente
- ¿no? Pensé que al menos me veía así…
- Eres hermosa y sexy, por eso todos te miran como buitres hambrientos – dijo mirándola intensamente mientras respiraba profundamente para no lanzarse sobre ella
- Aaaahh – dijo embobada y sonrojada – no sabía que pensabas eso de mi – dijo intentando reprimir una sonrisa
- No es algo que algún hombre no piense – dijo restándole importancia
- Ya que te conté algo privado quiero preguntarte algo – y él la miró curioso - ¿Qué habría pasado si yo tuviera la intención de salir con Momo-kun?
- ¿a que viene? – preguntó Ryoma viéndose sin saber que responder
- Bueno…parecías bastante interesado en saber si acepté su número y cuando dije que fue sin intenciones románticas te relajaste visiblemente….si no fueras una persona tan fría diría que estabas celoso – dijo sonriendo triunfalmente
- Para nada – dijo haciéndose el desentendido
- Mmmm ¿seguro? – preguntó mientras Ryoma levantaba los seguros de las puertas
- Tengo cosas que hacer
- Sabía que con eso lograría hacer que me dejaras ir – dijo tomando su bolso y saliendo del auto para dirigirse a su departamento sin despedirse si quiera
- ¿celos? Puff – dijo riendo – seguro – y arrancó el auto para volver a casa
Luego de esa conversación Ryoma no podía quitar esa palabra de su mente, aunque intentaba desestimarla, porque como alguien como él no podía fijarse más allá que físicamente en una chica y sobretodo en alguien que está rodeada de ese pasado, le bastaba con sus problemas para más encima fijarse en alguien que tenía aún más que él, pero por supuesto sólo era especulación porque no se había fijado en ella. Pensar en ella, quererla sólo para él, no poder apartar su mirada de la suya o pensar cincuenta mil formas de llevarla a la cama era completamente normal o eso es lo que se decía, que luego de escuchar su historia solamente quisiera ir y partirle la cara al sujeto también lo era y por sobre todo, querer encerrarla y que ningún otro idiota la mirara mientras se la imaginaban desnuda era lo que pensaba cualquier hombre no celoso porque, aunque nunca hubiera sentido esas cosas hacia una mujer, se negaba a aceptar que lo único que quería era golpear a su amigo hasta que no pudiera caminar por darle su número e invitarla a salir. Pasó toda la noche convenciéndose así mismo porque era frio y sólo buscaba una cosa en las mujeres, pero como no lo logró con ella ese era el gran motivo de porque sentía lo anterior, claro que exceptuando los celos porque no los sentía, asi que llegó a una conclusión: dejar de preocuparse por ella y volver a lo que hacía antes.
A la mañana siguiente comenzó con su rutina: levantarse temprano a desayunar, practicar tenis, darse una ducha e irse a la universidad donde se encontró como siempre a Sakuno sentada adelante, pero en vez de sentarse detrás de ella como en la última semana, se sentó más atrás donde instantáneamente su grupito de "fans" se instaló a su alrededor no ayudando para nada en distraerse de Sakuno que ponía atención a la clase. Pasó toda la mañana distraído por el día anterior y bastante harto por las voces chillonas de las mujeres que lo rodeaban por lo que apenas teniendo una oportunidad en la hora de almuerzo escapó a la azotea encontrándose con quien no lo dejaba pensar con tranquilidad. Al escuchar la puerta abrirse, instintivamente ella miró al intruso de su escondite:
- Pensé que me había librado de ti – dijo Sakuno
- No sabía que estabas aquí
- Es un lugar tranquilo
- Es lo que necesito
- Veo que te hartaste de tu club de fans…no te diré que no puedes estar aquí, pero no necesitas hablarme – dijo volviendo a su posición anterior
- Genial – dijo sentándose en el piso y almorzando mientras la miraba de reojo - ¿hace cuanto almuerzas aquí? – preguntó después de un rato
- Desde como el segundo día, de verdad está bien estar en silencio
- No soy conversador, sólo quería saber eso – y el silencio entre ambos volvió, pero extrañamente no era incómodo sino todo lo contrario. Unos 45 minutos después Sakuno se levantó - ¿ya te vas?
- Si, debo pasar por la biblioteca
- Ok
- Echizen…
- ¿mmm?
- Entiendo que quieras alejarte luego e lo que te conté, en realidad es un alivio….no necesitas fingir empatía ni nada, de hecho está completamente bien si sólo me hablas para los trabajos que nos dé la profesora, era lo que buscaba diciéndotelo asique no necesitas fingir nada
- Yo no… - pero se cortó a mitad de la frase porque si se alejaría de ella, daba igual que ella no supiera el verdadero motivo – es bueno saberlo – y ella se fue.
Pasaron varios días en que Ryoma y Sakuno no estuvieron cerca, mientras él se repetía una y otra vez que no era importante la razón porque ella pensara que se había alejado, solamente importaba que lo hacía porque ella era la que no le importaba a él y por eso mismo llevaba nuevas conquistas a su departamento para demostrarse aún más que Sakuno era insignificante para él, pero llegó un momento en que no aguantó más y el Viernes de esa semana la esperó a la salida de una de sus clases y cuando al vio salir, la tomó del brazo y la arrastró a "su" azotea:
- ¡que te pasa! – dijo ella soltándose enojada
- Necesitamos hablar
- Podrías ser más normal la próxima vez que se te ocurra dirigirme la palabra en vez de arrastrarme 4 pisos ¿no crees?
- No exageres
- Además de ignorarme y ahora arrastrarme por la mitad de la universidad ¿exagero? Me voy de aquí – dijo dirigiéndose a la puerta, pero cuando la iba a abrir Ryoma la cerro de golpe acorralándola contra ella - ¿Qué…que haces? – preguntó nerviosa
- Quiero…hablar – le susurró al oído mientras ella sintió que sus piernas se debilitaban
- Puedes hacerlo muy bien no invadiendo mi espacio personal – dijo girando y mirándolo fríamente luego de volver a su fachada
- Tu intentaste huir
- Mejor habla, no tengo tiempo
- Siempre tienes tiempo
- Tengo algo que hacer – dijo nerviosa
- ¿cita? – y ella se sonrojo de sobre manera
- Quizás…
- ¿Momoshiro? – preguntó mientras pensaba en asesinarlo lentamente
- No – y eso lo sorprendió
- ¿quién?
- No te importa….ahora dime lo que querías – en ese momento pensó en mandar todo a la mierda y decirle que no era nada, pero….algo que quería sin saber porque, era que ningún otro se le acercara y se encargaría de confundirla aunque fuera para divertirse
- Te diré lo que quiero – dijo cerrando la puerta con llave
- ¿Por qué tienes la llave?
- Se convencer muy bien a las mujeres – dijo sonriendo sensualmente y volviendo a invadir el espacio personal de la chica – quiero hablar del otro día….Sakuno – y apenas dijo su nombre ella sintió que sonaba increíblemente sexy dicho por él – tuvimos una conversación muy importante
