Capítulo 6: Azotea

- Recuerdo la conversación, también recuerdo que no me dirigiste la palabra por días luego de eso, lo que por cierto esta bien….pero no entiendo a que viene todo esto – dijo Sakuno

- No fue por la conversación, solamente que ya tenía la información que quería y no necesitaba nada más de ti – dijo sonriendo con suficiencia

- Entonces debo entender que me arrastraste porque "necesitas" algo de mi – dijo empujándolo para retomar algo del espacio personal invadido por su compañero

- Pensé que te preguntarías porque me alejé – dijo ignorando el gesto de la chica, que lo encontró bastante audaz y muy sensual viniendo de ella

- Yo ya sé porque te alejaste y no es como que me importe, no somos nada Echizen si mal no te recuerdo…ni amigos

- No es por lo que crees, no me asustó el asunto - dijo herido con sus palabras, aunque ocultándolo – es sólo que…- dijo acariciando lenta y suavemente el brazo de la chica mientras la miraba intensamente – necesitaba pensar

- ¿pensar? ¿sobre que? – preguntó mientras trataba de concentrarse – no necesitas explicármelo

- ¿Qué harías si te dijera que no quiero que vayas a esa cita?

- No es algo en lo que puedas meterte – dijo alejando su brazo de él y tomando distancia movilizándose a otra parte de la azotea – no entiendo a que viene todo esto

- Viene a que necesito entender cosas desde nuestra conversación

- ¡entender que! – dijo mirándolo enojada – Echizen..tu y yo ni siquiera nos llevamos bien porque lo único que quieres es acostarte conmigo y ahora que te diste cuenta de mi pasado simplemente te das cuenta que no sucederá, porque no puedo…..estoy rota, es lo único que hay que entender

- Ryuzaki…. – dijo mirándola preocupado e intentando acercarse

- ¡no! – respondió alejándose – tu corriste como todos a pesar de que te conté mi oscuro secreto, sé que dije que te lo diría para que te alejaras pero tenía la esperanza de que tu…el chico que no le importa nada ni nadie, serias alguien que no se alejaría por ese motivo, pero me queda más que claro que nadie está interesado en estar cerca de alguien que fue manchada – dijo con un hilo de voz mientras en sus ojos se veía solamente dolor y rechazo hacia ella misma – pero no te preocupes porque no necesito tus explicaciones, no eres el primero que lo hace

- No me aleje por eso, pensé que no me querías cerca

- Para ser tan inteligente a veces eres realmente un idiota

- No entiendo porque lo dices, eras evidente en tu enojo hacia mi

- Porque sabía que te alejarías y estoy harta de ser rechazada, además sólo querías acercarte a mi por un motivo, pero ingenuamente creí que en algún momento podrías cambiar de opinión y querer ser mi amigo – y en ese momento él lo notó. Ella era completamente frágil y vulnerable, aunque demostrara otra cosa cuando lo enfrentaba y ahí lo entendió, quería protegerla de cualquier cosa o persona pero no podía admitirlo frente a ella porque aún necesitaba analizar muchas cosas. Primero el odio que sentía hacia cualquier chico que se le acercara y segundo, lo que ella causaba cada vez que lo miraba.

- Tranquila – fue todo lo que dijo abrazándola y apegándola hacia él, donde se quedaron quien sabe cuanto tiempo mientras ella terminaba de llorar. Quizás fueron minutos o quizás fueron horas, pero ella quería quedarse justo ahí, se sentía protegida, cálida y querida; nunca pensó que los brazos de Ryoma podrían hacerla sentir tan cómoda y como si fuera el único lugar del mundo donde podría quedarse por siempre, rodeada por ese aroma masculino que sólo él poseía, pero sabía que debía terminar asique se separó más tranquila

- No era necesario que…

- Fue porque quise – la cortó – podemos ser amigos, pero tengo reglas – dijo sonriendo perversamente

- Los amigos no ponen reglas – dijo con un mohín que él encontró adorable y ocultó su sonrisa y sonrojo mirando hacia otro lado

- No somos cualquier par de amigos – dijo caminando hacia ella y poniéndola notablemente nerviosa hasta que chocó con una muralla – yo quiero que…- dijo susurrándole al oído – me llames por mi nombre

- Pe…pero…- dijo completamente con sus barreras abajo

- Los amigos se llaman por el nombre…SA-KU-NO – dijo dándole su sonrisa sexy

- Bu…bueno – dijo tartamudeando sonrojada

- Dilo – dijo triunfal

- Ryoma-kun – susurró

- Más fuerte

- Ry….Ryoma-kun – dijo verdaderamente avergonzada

- Y almorzaremos aquí todos los días

- ¡porque!

- Porque así lo quiero – dijo testarudo esperando que ella armada una pelea de su exigencia porque su motivo era alejarla de esos buitres que habían en la universidad que había escuchado que querían engatusarla

- Esta bien…. – dijo para sorpresa de Ryoma

- Muy bien – dijo sonriendo con suficiencia

- Tengo que irme ya…Ry…Ryoma-kun – dijo aun avergonzada por llamarlo por el nombre – tengo una cita

- Ok – respondió mientras pensaba en como se encargaría de ese chico

- Adiós – dijo corriendo a la puerta

- Adios, Sakuno – dijo sonriendo satisfecho de haberse salido con la suya, el primer paso estaba hecho aunque tuvo que improvisar, pero pronto lograría lo que quería porque por primera vez no quería a una chica sólo por una noche, lo sintió por ese deseo de abrazarla y no soltarla nunca, lo que nunca antes le había pasado. Su madre hace años le advirtió que cuando eso ocurriera, sería porque la chica era especial y estaba dispuesto a averiguarlo.