Eran las 6 de la mañana, aun estaba oscuro pero los pájaros ya empezaban a cantar cuando el ruido de unos golpes en la puerta sacaron a los hermanos de su sueño.

-¿Qué demonios pasa?- dijo Dean mientras se levantaba ya con el arma en la mano

-¡Ayuda! ¡por favor ayudarme!- gritó una mujer desde el otro lado de la puerta mientras seguía golpeando

Dean se dirigía a la puerta pero su hermano se adelantó, con el arma apuntando a la puerta la abrió de golpe y en menos de un segundo una chica se coló en su habitación cerrando la puerta detrás de ella, sin darse cuenta que los hermanos la estaban apuntando.

-Joder, no me disparéis por favor, ya me marcho- dijo abriendo la puerta pero tras un pequeño vistazo al exterior decidió volver a cerrar la puerta

-Lo siento, no puedo irme aún, pero no me hagáis daño

Sam y Dean se miraron sin comprender que sucedía con aquella joven.

Era una chica delgada, bajita comparada con los hermanos, rubia, con el pelo ondulado, parecía joven, no debería tener mas de 20 años

-¿Quién eres?- preguntó Dean aun apuntándola con el arma con expresión seria, Sam por el contrario estaba sorprendido por la entrada que había tenido aquella chica. A judgar por su aspecto y por como había llamado insistentemente llevaba un buen rato huyendo de alguien o de algo.

-Podríais bajar el arma antes de ponernos a hablar ¿no?- dijo la chica con cierto nerviosismo en la voz, aquellos dos chicos la asustaban, no solo por el echo de que la estuvieran apuntando con un arma.

-Mejor respóndenos y luego veremos que hacemos- la contestó Dean con una sonrisa que asusto más a la chica

-De acuerdo, de acuerdo, me llamo Bella, y solo he pasado porque necesitaba ayuda pero no soy una ladrona ni nada por el estilo eh- sonrío nerviosamente- ¿podéis bajar las armas ya?

Dean solo la miraba serio, no sabía que pensar de aquella chica, su forma de entrar les había sobresaltado pero solo parecía una chica asustada, no parecía ninguna amenaza para ellos. Sam por el contrario aun no se fiaba de ella.

-¿de que huías?- preguntó Dean nuevamente bajando ya el arma

-¿eh? De nada, no importa- nunca lo creerían pensó la Bella

-Creo que si importa- contestó Sam aun apuntando a la chica- has pensado que una habitación con dos desconocidos armados y que te están puntando es más seguro que enfrentarte a lo que quiera que huyeras, de modo que si creo que tenga importancia- Sam miraba a la chica de una manera que la daba escalofríos, y el todo de su voz también la asustaba.

-Sammy, solo es una chica asustada, no te pases- Dijo Dean, pero en ese momento la puerta de la habitación se abrió de golpe, haciendo que los hermanos se giraran y apuntaran en esa dirección. Pero no tuvieron tiempo a reaccionar porque una fuerza invisible les arrebató las pistolas y los mandó directos contra la pared del motel, donde quedaron como pegados sin poder moverse.

Un hombre joven, bien vestido entró con paso lento a la habitación, y se paró en medio de esta.

-hola Bella, ¿me echabas de menos?- dijo aquel hombre con una sonrisa siniestra en la cara

-¡No! - gritó la chica al ver de quien se trataba

-vaya, te has buscado unos buenos amigos eh, los Winchester, es todo un placer- dijo el hombre sonriendo mientras se acercaba a ambos hermanos, mirándolos cuando sus ojos se tornaron negros -me alegra que me hayas traído hasta ellos Bella, dos pájaros de un tiro, eres una buena chica

Bella estaba aterrada, ahora no tenia forma de huir y por su culpa, ese demonio mataría a aquellos chicos, que no tenían nada que ver.

-¿Quién coño eres tu?- preguntó Dean al ver como el demonio se acercaba a la chica, estaba claro que ella no tenia ninguna posibilidad de sobrevivir al ataque de un demonio, y aunque no la conocía de nada, no iba a permitir que un demonio la hiciera daño. Por lo que intentó que la atención del demonio fuese a él, y con suerte, la chica podría escapar.

-Mi nombre es Bael, y respondiendo a la siguiente pregunta que me harás, quiero a la chica y os quiero a vosotros dos muertos

-Me parece que no tendrás ninguna de las dos cosas- Dijo Bella con una de las armas de los hermanos en la mano, un momento después disparó al demonio dándole en el pecho, pero este ni se movió

-Vaya, que cosquillas- Dijo el demonio mientras con un movimiento de mano lanzó a Bella contra la pared dejándola a ella inmóvil también.

-Bueno, por donde íbamos…- dijo Bael acercándose de nuevo a los hermanos

-déjalos en paz, ¿me tienes a mi no? Es lo que querías- gritó Bella desde donde se encontraba.

-Veras, tu no los conoces, pero estos dos me han dado más de un dolor de cabeza, y ahora que tengo la oportunidad de deshacerme de ellos, no la voy a desaprovechar

-no los hagas daño, o te matare- dijo Bella, guardándose el miedo para ella

-¿a si? ¿y como piensas hacerlo querida? Si quieres dejo que me dispares de nuevo- dijo el demonio acercándose a ella.

Bella no sabia que decir, miró rápidamente a los hermanos, diciéndoles con los ojos que lo sentía por meterlos en ese lío, pero que no sabía que hacer.

-Ni si quiera sabes como matarme y te atreves a amenazarme, debo reconocer que eres valiente, pero si me disculpas, tengo que matar a un par de cazadores antes- dijo Bael volviendo a dirigirse a los hermanos.

-eres un hijo de puta- grito Bella, pues no sabía como evitar que hicieran daño a los chicos, ella no quería que nada malo les pasara

-lo sé- dijo Bael sonriendo mientras con un movimiento con la mano, Dean empezó a toser, algo le estaba agarrando del cuello, no podía respirar y no tenía ni idea de cómo salir de esta.

-¡Dean!- gritó Sam

Bella estaba cada vez más nerviosa y asustada, viendo como poco a poco aquel chico iba perdiendo la vida por su culpa, mientras el otro no hacía más que gritar su nombre

-Suéltale hijo de puta- gritaba Sam intentando soltarse del agarre invisible del demonio.

-Por favor, déjalos, no los hagas daño, por favor, te diré lo que quieras, haré lo que quieras pero no los hagas daño por favor

Dean estaba empezando a ver borroso, como si una nube densa se hubiera puesto entre sus ojos, una nube que no le dejaba ver más allá, y notaba como poco a poco, estaba empezando a dejar de escuchar los gritos de Sam y las súplicas de aquella chica, cuando de repente notó como caía al suelo y ya nada le agarraba el cuello, Sam se acercó rápidamente a ver como estaba.

Bael se quedó atónito mirando a la chica, mientras se acercaba a está, pero, esta que había caído también al suelo, cogió el arma rápidamente y volvió a apuntar al demonio con ella.

-parece que no has aprendido nada- dijo el demonio, moviendo la mano nuevamente para mandar a los Winchester y a la chica de nuevo a donde estaban antes de que ninguno de los hermanos les diera tiempo a coger alguna de sus armas pero no pasó nada, Bael no podía salir de su asombro.

-no te acerques- dijo Bella apuntando al demonio con el arma, este hizo caso omiso y se acerco a la chica hasta que ella dio con la espalda en la pared

-eres muy interesante, ya se por que el infierno entero te está buscando- dijo Bael, mientras alargó su mano para acariciar la cara a Bella, esta cerró los ojos y apretó el gatillo de nuevo sabiendo que no pasaría nada, pero esta vez fue distinto.

Escuchó un grito de dolor, pero no venia del demonio, pues cuando abrió los ojos, este ya se había ido, el grito provenía de Dean, que antes de disparar se hallaba detrás del demonio, pues se había acercado para salvar a Bella, pero en el ultimo instante, el demonio desapareció, y el disparo fue a parar al brazo de Dean.

-Joder, afina la puntería tía- dijo Dean llevándose la mano al brazo izquierdo

-lo siento, dios lo siento, no sabía… no sabia que ya no estaba…-dijo Bella tirando el arma y acercándose a Dean

-ya, es que cuando vas a disparar se suele abrir los ojos… joder- Dean estaba demasiado enfadado, por el dolor que sentía seguramente solo le había rozado, pero no entendía como una persona podía ser tan torpe.

-A ver, déjame ver- dijo Sam acercándose a su hermano para revisar la herida

-Yo puedo ayudarte- dijo la chica, intentando acercarse a Dean lentamente

-Tu ya has hecho bastante- dijo Dean alejándose de ella, cosa que hizo que Bella se separara un poco de él

-Vamos Dean, no es para tanto, solo te ha rozado y ha sido sin querer, no te pongas así con ella

-¿Qué no me ponga así? ¿Qué coño pretendías? Has intentado matar a un demonio con balas de plomo, has disparado con los ojos cerrados y encima nos has metido en este lío en el que nosotros no tenemos ni idea- gritó Dean a la chica que solo le miraba asustada

-Dean cálmate, al final no ha pasado nada- dijo Sam intentando tranquilizar a su hermano, pero no lo consiguió

-¡me ha disparado, Sam! ¡no me pidas que me calme!

-lo siento…- se disculpo la chica tan bajito que los hermanos apenas pudieron oírlo- lo siento, no quería que esto pasara, pero ya me voy- dijo Bella dirigiéndose a la puerta

La cara y la voz de a chica pidiendo disculpas de esa manera hicieron que a Dean se le partiera el corazón y se arrepintió de inmediato por haberla gritado.

-espera- dijo Dean mientras se apartaba de Sam que estaba remangándole la camiseta para poder ver bien la herida de este, se acerco a la chica y la cogió de la mano.

-Lo siento, no debí gritarte, no fue culpa tuya- dijo Dean mucho más calmado- has dicho que podías ayudarme ¿no?- la preguntó sonriendo

-si… se como curarte eso, estuve trabajando de enfermera un tiempo- dijo un poco menos asustada y mientras se acercaba a Dean para revisarle la herida.