¡Disculpen la tardanza! pero la universidad me tenía completamente sin vida T_T es un pequeño break antes de las solemnes y luego examenes asique aproveché apenas tuve un poquito de tiempo =) espero que les guste

Capítulo 7: Obligación

Sakuno cuando volvió de su cita esa noche no podía ni pensar coherentemente, no dejaba de pensar en Ryoma y lo que le había dicho. Amigos…eso sonaba bien, le gustaba la idea de ser su amiga aunque sonara imposible porque no era una palabra a la que estaba acostumbrada mas que con Tomoka, conocía el peso de esa palabra pero lo intentaría. Le emocionaba mucho la idea de estar cerca de él, aunque no sabía porque era tanto sobretodo con la parte de almorzar solos en la azotea; era su lugar preferido y compartirlo con él sonaba mas que bien, con peleas y todo sentía que podía ser realmente ella, sin todas esas inhibiciones y miedos.

Cenó y al irse a dormir seguía pensando en lo ocurrido ese día y se sintió culpable por su cita, era un buen chico pero había otro que se había encargado de desplazarlo de sus pensamientos durante toda la tarde, de cierta forma sintió que esa tarde Echizen se adueño de un pedazo de ella.

A la mañana siguiente, Sakuno se levantó con mucha energía sin saber la razón y se arregló tranquilamente para ir a la universidad, pero cuando iba saliendo un auto le tocó la bocina y al mirar reconoció a Ryoma

- ¿Qué haces aquí? – le preguntó sorprendida de verlo por ahí acercándose a la ventana – esta no es tu ruta habitual supongo

- Salí un poco más temprano y como me sobraba tiempo pensé en pasear….justo te vi, no recordaba que vivías aquí

- Aaaahhh, ok – dijo riendo – pensé que querías pasar por mi como un acto de buena voluntad

- Podría hacerlo – dijo intentando que no se notara que justamente el encontrarse ahí con ella no era una casualidad- los amigos hacen eso ¿o no?

- No pensé que serías uno de esos amigos tan considerados

- Mejor sube, fue solamente casualidad

- Esta bien, igual gracias – dijo sonriéndole, una sonrisa angelical sólo para él. En ese momento pensó que haría lo que fuera por verla sonreír así otra vez y sin darse cuenta Sakuno ya estaba en el asiento del copiloto

- ¿cómo estuvo tu salida? – preguntó echando a andar el auto

- ¿salida? – preguntó confundida - ¡ah! La cita – dijo riendo – bien, muy de hecho – mintió – es un chico genial

- ¿Dónde lo conociste?

- Es de la universidad, se llama Kintaro, está en relaciones públicas

- Mph…

- Quizás lo veas hoy, irá por mi a la salida

- ¿otra cita?

- Algo así – dijo sonrojándose – estoy nerviosa, no muchos chicos me han pedido salir con ellos o se han fijado en mi

- Ingenua – dijo burlesco

- ¿de que hablas?

- No te fijas en nada

- No entiendo – dijo aún mas confundida

- Te lo explicaré a la hora de almuerzo – dijo subiendo el volumen de la música y ella entendió que Ryoma no quería seguir hablando.

Cuando llegaron juntos a la universidad en el mismo auto, todos estaban asombrados porque eran completamente opuestos en personalidad aunque no podían negar que ambos eran los más atractivos a su manera muy especial y particular. Muchas mujeres querían matar a Sakuno, porque aunque durmieron con él, aún así tuvieron que irse solas a la mañana siguiente si es que no las echó la misma noche y eso las mataba de celos, sobretodo a una chica que odiaba desde el primer día a la pequeña despistada que no notaba las miradas. Anne Tachibana se sabía hermosa y deseada por la mayoría de los hombres de la universidad y que una chica tan delgada, tímida y sin gracia le quitara a su objetivo realmente le molestaba.

Por otra parte, Ryoma se daba cuenta de las miradas sobre Sakuno, más que nada las miradas de los hombres. Todos ellos se preguntaban que tenía tan especial que había "amarrado" a Ryoma Echizen, porque aunque todos encontraban que era realmente una belleza, él tenía otro prototipo de chicas y eran mucho más voluptuosas y de sólo una noche, pero Sakuno iba en otro mundo pensando en las clases que tendría ese día y no veía como muchos casi la desvestían con la mirada logrando enfurecer a Ryoma.

Luego de una larga mañana de clases al fin tuvieron un receso para almorzar en donde ambos se encontraron en la azotea:

- Pensé que no vendrías – dijo Ryoma

- Una promesa es una promesa – dijo sentándose en el piso – además dijiste que me contarías algo

- Si no lo notaste mientras llegábamos hoy en la mañana, no hay mucho que hacer – dijo suspirando – pero no se si eres despistada y demasiado ingenua o eres muy buena actriz

- Parece que tus frases más largas son para hacerme enojar – dijo levantando una ceja – como estoy feliz, no te haré caso

- ¿no notaste nada esta mañana?

- Lo usual…muchas chicas mirándote como si quisieran tirarse sobre ti - dijo mordaz

- ¿te molesta acaso? – preguntó intentando reprimir una sonrisa

- ¿Qué?

- Que quieran tirarse sobre mi – dijo acercándose a ella

- Claro que no – dijo mirando hacia el lado opuesto y haciéndose la indignada – igual ya te has metido con todas ellas

- Pero ninguna ha estado almorzando conmigo a solas

- Porque no tienes simple y llanamente amigas

- Esa no es la razón – dijo almorzando

- ¿cuál es entonces?

- No lo sé – dijo encogiéndose de hombros

- ¿quizás es que se siente cómodo? – preguntó – como…poder ser tu simplemente – y él se quedó mirándola fijamente – lo siento – dijo riendo – pero siento que contigo puedo ser simplemente yo

- ¿y eso porque? – pregunto desinteresadamente

- Porque eres tan insoportable que pelear contigo no me molesta – dijo sonriendo como si su broma fuera la mejor del mundo

- O quizás porque soy tan desvergonzado que te da igual lo que piense

- Simplemente me nace ser así, desde el primer momento pude ser yo aunque me caes mal

- Si fuera así no estarías aquí

- Me robaste mi lugar secreto

- No es muy secreto….te pasaré a buscar en las mañanas de ahora en adelante, simplemente porque me di cuenta que el camino por ahí me queda más corto

- Aaahhh…esta bien, gracias – dijo sonrojándose y sonriendo tímidamente

- Sólo porque me quedas de pasada

- Lo entiendo, pero igual gracias

- Dame tu número para llamarte cuando esté fuera

- Te esperare en donde me encontraste a la misma hora de hoy, así no gastas minutos – y él pensó que realmente era la chica más despistada que conocía asique no pudo evitar reírse - ¿Qué pasa? ¿Por qué te ríes?

- Por nada – dijo escondiendo su cara con su jockey

- Mmmmm….te burlas de mi – dijo haciendo un mohín y sonó su celular, luego de leer el mensaje y responder suspiró

- ¿quién? – preguntó poniéndose serio porque su momento había sido interrumpido

- Kintaro, el chico de ayer – dijo sonriendo

- Mph….es hora de irnos – dijo molesto levantándose

- Ryoma-kun…. – el susodicho la miró y observó como ella tomaba su mano y le escribía su celular – gracias por pasar por mi y no hacerme esperar en la calle – dijo sonriendo – aunque no lo pareces, eres una muy buena persona

- ¿cambiaste de opinión? – preguntó mirando como Sakuno aún sostenía su mano en las de ellas que se veían tan pequeñas

- Sólo jugaba contigo, los amigos intercambian sus números

- Pienso igual…amigos – dijo tanteando la palabra y no sabiendo porque algo de esa corta palabra le molestaba – vamos

- Al final no me contaste lo que habías dicho – dijo tomando sus cosas

- Digamos que con lo despistada que eres me di cuenta que tendré que cuidarte o alguien te hará algo, eso era lo que iba a decirte…es mi obligación por lo ingenua que eres

- ¿te crees héroe o algo así?

- No, pero después no quiero que llegues llorando y tener que escuchar tus reclamos

- Eres bueno, aunque lo niegues – dijo riendo

- Camina

- Ya voy ya voy