Capítulo 11: nuevo día

A la mañana siguiente, Sakuno despertó cerca de las 10 am sintiéndose acalorada y adolorida, cuando miró alrededor notó como Ryoma la tenía firmemente abrazada por la cintura por lo que el color subió a su cara y se quedó quieta algunos minutos más. Se sentía muy protegida junto a él, quizás cuantas chicas más se habían sentido así al despertar con él por la mañana, pero fue un pensamiento que desechó, ella no tenía por qué pensar en ese tipo de cosas, sólo amigos y eso era lo que debía recordarse.

- Ryoma-kun – dijo moviéndolo después de un rato – Ryoma-kun….- y el chico dijo algo que no se entendió y la acercó más a él dejándola solo a milímetros, provocando que con sólo ese gesto sus sentimientos se confundieran al instante, si es que ya no lo estaban de antes. Trató de zafarse, lográndolo luego de unos segundos y fue a preparar el desayuno, luego de que terminó se dio un baño y al salir se topó con el chico - ¡despertaste! – dijo asustándose

- Mmmm si – dijo bostezando

- El desayuno está hecho por si tienes hambre

- No tenías que molestarte

- Quería hacerlo, además me desperté temprano y no tenía nada que hacer

- Desayunemos entonces – dijo observándola bien ahora, mirando lo bien que se veía con el pelo suelto y húmedo – segunda vez que te veo así

- Si – dijo sonrojándose – lo había olvidado, pero pensaba secármelo antes de despertarte para comer

- Comamos ahora, se enfría

- Ummmm….esta bien – dijo haciéndose un rodete y acompañándolo hasta el comedor

- ¿estás mejor? – preguntó sorprendiéndola

- Si, si…gracias, estoy mucho mejor que ayer

- ¿pudiste dormir?

- No tuve ningún problema por suerte – dijo sonriendo – tenías razón, fue mejor idea quedarme aquí que ir a mi depto.

- Está rico el desayuno

- Me alegra – dijo sonriendo – menos mal que hoy no hay clases o si no habríamos llegado tarde

- Cierto que es Sábado

- Si, podré descansar

- Iré a las canchas de nuevo con Momo

- ¿vas a diario? – preguntó interesada incluso en la más mínima información que pudiera conseguir de él

- Cada vez que puedo, ¿quieres acompañarnos? Momo querrá ver que estás bien

- Eso sería genial – dijo sonriendo – si no te molesta claro….

- Para nada, ¿sabes jugar?

- Mi abuela era la entrenadora de un equipo en el colegio e incluso intentó enseñarme….pero no soy buena, supongo que soy demasiado torpe para eso

- Puedo enseñarte si quieres

- ¿en serio? – dijo sorprendida – te lo agradecería….necesito volver a ejercitarme, pero de verdad necesitaras mucha paciencia

- Esfuérzate entonces

- Si, profesor – dijo sonriendo

- Pasemos por algo de ropa deportiva y luego vamos a las canchas

- Tengo la ropa con la que hacía ejercicio antes, aunque no es muy de tenis

- Pasaremos a comprar entonces

- Mmmm está bien

- Vamos entonces – dijo levantándose y así se dio por terminado el desayuno y la conversación.

Salieron en el auto de Ryoma luego de que estuviera listo y se dirigieron al centro a alguna tienda deportiva donde pudieran encontrar los implementos que necesitaban, luego de avisarle a Momoshiro que llegaría un poco más tarde y él respondió que se quedaría porque definitivamente quería ver como Ryoma lidiaría con hacerle clases a alguna chica mientras tenía un ataque de risa:

- Sólo necesito una falda y unas calzas...tengo las zapatillas y polera – dijo Sakuno mirando las cosas de la tienda

- ¿y raqueta? – preguntó el peliverde

- También, mi abuela me regaló una pensando que eso me motivaría

- Entonces es realmente poco lo que te falta – dijo mostrándole una falda demasiado pequeña para la talla de Sakuno porque era infantil y eso la hizo reír

- Ryoma-kun – dijo riendo – ¡son tallas infantiles! Eso jamás me entraría

- Aaaahhh….- dijo confundido – busquemos más grandes entonces

- Yo me encargaré, ¿porque no te sientas mientras busco?

- Está bien – dijo yendo a sentarse mientras ella miraba y se probaba, pero a los segundos de sentarse llegaron algunas chicas a coquetear descaradamente con él sin que Sakuno se diera cuenta de lo concentrada que estaba con la ropa y al rato regresó con él topándose con la escena - ¿estás lista? – le preguntó apenas la vio acercarse algo incómoda y ella asintió

- Iré a pagar – dijo yéndose a la caja y él se paró y fue con ella – deberías quedarte con ellas

- Vine contigo a comprar – dijo encogiéndose de hombros – además me aburrían ya

- ¿demasiados pestañeos y "oh Ryoma, eres tan guapo"? – dijo burlesca

- Algo así – dijo viendo como compraba las cosas – luego pasaremos a tu casa a buscar en resto de las cosas

- Me servirá de ayuda que vayas, mi raqueta está arriba de mi closet y me cuesta sacarla de ahí

- Muy bien, vamos para allá – dijo mientras se volvían a subir al auto para dirigirse donde vivía Sakuno, se bajaron y subieron a departamento de la chica donde comenzó a reunir las cosas y aprovechó de cambiarse para ir a las canchas- ¿y la raqueta?

- Esta en este closet – dijo señalándole uno – arriba, es la única que hay

- Ok – dijo comenzando a buscar cuando de repente cayeron muchas cosas encima de él

- ¡Ryoma! – gritó Sakuno corriendo a ayudarlo - ¿estas bien? – preguntó preocupada

- Si, tienes un gran desorden – dijo tomándose la cabeza – me duele

- Déjame revisar – dijo quitando sus manos y revisándolo. Mientras ella hacía eso, él estaba demasiado hipnotizado con su cuello a sólo unos centímetros y preguntándose como sería su piel que se veía tan suave – todo está bien – dijo sonriendo volviendo a sentarse y quedando cerca de él – me alegra que estés bien, pensé que te habías lastimado

- Sólo fue un golpe..- dijo mirándola

- Por suerte…- respondió mientras se dio cuenta de la situación: ambos demasiado cerca, él mirándola intensa y fijamente, y ella que sentía que si estuviera de pie sus piernas no habrían resistido asique trago saliva mientras se sonrojaba – debe…..deberíamos irnos creo

- Mmmm – fue toda la respuesta que dio mientras le miraba los labios sintiendo unas increíbles ganas de tocarlos