Descargo de responsabiliad: No soy dueño de nada
4 meses antes…
Desde que regresaron al Bosque Encantado, cinco años atrás, los ataques de piratas habían sido constantes, habiéndose recrudecido en los últimos meses en forma de saqueos y asaltos a las naves reales. A esto había que añadir que habían comenzado a recibir mensajes preocupantes de un supuesto "Pirata Fantasma", cómo él mismo se denominaba. En un principio se había conformado con hacer llegar esos mensajes intimidatorios, pero éstos cada vez eran más numerosos y parecía evidente, por el contenido de los mismos, que el Pirata Fantasma conocía a la familia real demasiado bien…
Los mensajes del pirata misterioso llegaban a través de diferentes fuentes, eran entregados por personas anónimas a marineros o capitanes de los navíos reales en distintos puertos, o dejaba botellas abandonados con pergaminos en su interior, o incluso llegaron a recibir alguna carta a través del mensajero real. Siempre parecía asegurarse de que el mensaje llegaba a su destinatario. Cartas, pergaminos, incluso objetos mágicos, si había que concederle algo era su originalidad.
Pero cuando recibieron el último mensaje éste tenía una amenaza velada, por lo que finalmente la paciencia de Killian se agotó. Se apoderó de él una furia que no había sentido en muchos años, su mirada azul centelleaba de rabia. Se dirigió a hablar con David.
- "Ese maldito pirata nos ha enviado un nuevo mensaje. David, esto tiene que parar, hasta cuándo vamos a seguir esperando para actuar? No quiero tener algo que lamentar por no haber actuado con antelación"-
- "Killian, cálmate, sé que es molesto, pero hasta ahora se ha limitado a enviar mensajes, no supone una amenaza real para nosotros. ¿Qué es lo que nos ha hecho llegar esta vez?"
- "Compruébalo por ti mismo" - Abrió la mano y mostró el contenido. Una habichuela mágica, pero seca, ya sin poder, estaba unida a un pergamino:
"las habichuelas que tengo en mi poder no son como la que habéis recibido. Ellas tienen todo su potencial. Alguno de los habitantes más jóvenes del reino podría caer "accidentelmente" en algún portal abierto gracias a las habichuelas, hacia un destino incierto…"
David palideció, por un momento se quedó sin palabras. - "¿Has hablado con Emma sobre esto?"-
- "No, aun no. Maldita sea, David, él nos conoce, sabe que esa habichuela tiene un significado para mí y para Emma. Yo no me voy a quedar con los brazos cruzados esperando su próximo movimiento."
Y así fue cómo Killian comenzó a elaborar su plan. Necesitaba salir a la mar, pero no podía hacerlo bajo los navíos reales ya que eso le impediría obtener información de los individuos de dudosa honorabilidad que podrían encontrarse en tabernas y callejones oscuros . Poco a poco una idea fue surgiendo en su cabeza y cada vez estuvo más seguro de que la misión funcionaría, por lo que, tras valorarlo detenidamente, analizando los pros y los contras, decidió hablar con David.
- "Sé cómo parar los ataques piratas, al menos por un tiempo, e intentar obtener información del pirata fantasma" Y sin más le explicó en qué consistía.
Él desertaría, o más bien, simularía su deserción. La idea era propagar rumores y habladurías sobre el descontento de Killian en la corte, tales como que a pesar de ser el marido de la princesa él deseaba más poder, codiciaba más tesoros, acostumbrado a sus más de 200 años de pillaje y saqueo. Difundirían que Killian añoraba surcar los mares y que su hijo no era suficiente para anclarlo en tierra firme. Simularían que él tomaba uno de los navíos reales, y sometía a la tripulación para que se unieran a él o caminaran por la plancha. De este modo el capitán Hook regresaría más sanguinario que nunca, con sed de venganza contra el reino que no supo darle lo que él quería. Los rumores también harían hincapié en que nadie, ningún otro pirata, estaba autorizado a atacar ningún navío real, estos barcos eran de su exclusividad y cualquiera que osara desobedecerle tendría que vérselas con el temible Capitán Hook. Podrían incluso simular algún ataque programado contra alguna de las naves. Así, Killian intentaba asegurar que nadie más atacaba al reino e intentaba obtener información sobre el Pirata Fantasma.
- "¿Te has vuelto loco? ¿De ninguna manera voy a permitir esa locura" - El rostro de David era una mezcla de sentimientos, incredulidad ante la loca idea de su yerno y miedo, porque se temía que él ya estaba decidido a llevarlo a cabo…
Al final, cómo ya se sospechaba, Killian le convenció. Y, tras la discusión que tuvo éste con Emma, ella también tuvo conocimiento de la descabellada misión. A pesar de que lo habían planificado al milímetro ella no pudo evitar mostrar algunos puntos débiles.
- "¿Cómo sabes que los rumores funcionarán? ¿Y si el pirata fantasma sospecha tus planes y decide actuar? Tu reputación en el reino va a caer por los suelos, cómo la vas a restablecer cuando regreses? ¿Y si alguno de tus hombres es capturado y confiesa? Y si logras conocer la identidad del pirata fantasma, ¿qué vas a hacer?
Pero era evidente que Killian había pensado en todo porque pudo darle una respuesta a todas sus dudas. Los rumores siempre funcionaban, tanto en esta tierra como en la de ella, al menos servirían para sembrar la duda. Si el Pirata Fantasma decidía actuar podrían conocer su identidad. Su reputación se restablecería utilizando la misma herramienta, rumores. La mayoría de sus hombres no conocerían sus planes reales, sólo unos pocos de su entera confianza. Sólo la última duda se quedó sin respuesta, realmente no sabía cómo iba a reaccionar si conseguía desvelar su identidad.
Emma finalmente se hizo a la idea de que no iba a convencer a su marido y no tuvo más remedio que aceptarlo e intentar colaborar en todo lo posible. Pasaron las semanas y el plan fue cobrando forma, hasta que llegó la noche anterior a la partida. Un silencio incómodo había estado presente durante toda la jornada, y éste se hizo aun más acentuado a medida que pasaron las horas.
Cuando llegó la hora de dormir para Liam, Killian le acompañó como de costumbre a su dormitorio. Le estrechó fuertemente en sus brazos, tratando de atesorar en su memoria el tacto suave de su piel y el aroma dulce de bebé. Un nudo en la garganta casi le impidió hablar.
- "¿Papi tiste?" Le preguntó el pequeño.
- "No, Liam, papá no está triste, pero sabes que mañana comienzo una misión secreta, voy a estar fuera unos días y te voy a echar mucho de menos" - Intentaba infundirle tranquilidad, pero estaba fallando miserablemente.
- "¿Misión pidata?"- y se llevó un dedo a los labios haciendo la señal de silencio. - "Papi no tiste, Heny y yo cuidaremos de mamá" Y acercó la manita a su mejilla, a modo de caricia.
El corazón de Killian se encogió en su pecho, sus ojos se llenaron de lágrimas, que intentaba no derramar. ¿Cómo podía haber cambiado tanto su vida en apenas unos años? ¿Cómo podía él, después de siglos actuando como un villano, haber sido bendecido con esta personita tan especial? - "Claro que sí, mi pequeño grumete, confío en que tu hermano y tú protegeréis el reino y actuaréis como valientes caballeros"- Su voz era apenas un susurro, cargada por la emoción contenida. - "Te quiero mucho, mi grumete"
- "Yo también te quero, papi" - y se lanzó a sus brazos de nuevo. - "¿Un cuento, papá?" - En su rostro mostraba esa media sonrisa, que sin duda había heredado de él mismo y que hacía imposible negarle nada.
Y Killian sacó el ánimo necesario para contar una última historia a su pequeño. Se quedó con él hasta que el sueño le invadió y sus ojitos se cerraron, dejó pasar unos minutos más, recreándose en el rostro del niño, e intentando convencerse a sí mismo de que todo esto lo hacía por él, para protegerle. Con un suspiro se incorporó, le dio un beso en la frente y abandonó la habitación. Saldrían de madrugada, por lo que al día siguiente ya no podría despedirse de él.
Emma le estaba esperando en su dormitorio, había decidido dejar a padre e hijo la intimidad necesaria para despedirse. Pero ahora estaba aquí, era su turno y ella no estaba segura de poder manejar la situación. Aun no se había marchado y ya lo echaba de menos.
- "Emma ..." -
- " Shhh, tendremos tiempo más tarde para hablar, ahora te necesito" -
Ella se acercó a Killian, apoyando su frente en la de él, mientras Killian la envolvía en sus brazos. Pasaron unos segundos así, cada uno perdido en sus propios pensamientos. Poco a poco fue estrechándose su abrazo hasta que ya no podían estar más unidos.
Él acarició su mejilla dulcemente y la besó en los labios. Fue un beso dulce, tierno, cada uno intentando proyectar en él toda la emoción contenida. Más tarde se sorprenderían de que ese beso inicial no fuera apasionado, o desgarrador, fiel vestigio de cómo eran sus sentimientos en ese momento.
Se desplazaron a la cama y se desnudaron mutuamente, como habían hecho en ocasiones anteriores, pero esta vez todo era tan diferente... Hicieron el amor de forma lenta, tranquila, cada uno recreándose en el otro, suaves roces de los dedos sobre la piel, ligeros toques de los labios recorriendo cada rincón, intentando memorizar cada detalle, cuerpos entrelazados, sus miradas siempre en contacto, la mirada de él mostrando un mensaje silencioso, "recuérdame", la mirada de ella queriendo decir "vuelve a mí".
Ambos cayeron en un sueño ligero, pero en la mitad de la noche se despertaron, sus cuerpos aun entrelazados. Y esta vez sí hubo pasión, besos desesperados, respiración entrecortada, cada uno se aferró al otro con frustración, deseo, nostalgia...sollozos ahogados, palabras de amor susurradas, gritos apasionados. Promesas, esta vez sí, al fin verbalizadas.
"No me olvides, Emma" (como si ella pudiera)
"Regresa pronto" (en estos momentos ni siquiera quiero irme)
"Cuida de Liam" (si no fuera por él me marcharía contigo)
"No arriesgues tu vida" (haré cualquier cosa por vosotros)
"Te amo, Killian"
"Te amo también, Emma"
"Para siempre"
"Para siempre"
Ambos se abrazaron en la cama, parecía que el sueño les invadía de una vez más, pero Killian susurró de nuevo, -"¿Emma?"- Ella se giró hacia él, sus miradas conectadas de nuevo. -" Cuando yo no esté, si sientes que la nostalgia te atrapa y es de día, mira hacia el horizonte, te tranquilizará, y si es de noche, fija tu atención en las estrellas, ellas te mostrarán el camino hacia mí, yo estaré haciendo exactamente lo mismo, de este modo estaremos conectados de un modo u otro."-Ella pensó que no podría amarlo más.
Las horas pasaron y llegó el momento de las despedidas. No le acompañaron al puerto, por razones obvias, por lo que el adiós tuvo lugar en la entrada del castillo, cuando aún no había amanecido. Killian lo hizo en primer lugar de sus suegros. Ambos no podían evitar el orgullo que sentían por su yerno. -"Recuerdos para el pequeño príncipe, Bae debe seguir practicando la lucha con espada, David no será tan buen maestro como yo, pero podrá servir durante estas semanas"- David y Snow sonrieron, ya se habían acostumbrado a que Killian llamara a su hijo Bae en lugar de su nombre real. A Neal no parecía molesastarle, más bien al contrario, ya que Killian mostraba de este modo que compartían algo exclusivo.
Después llegó el turno de Henry. A sus 18 años él ya era más alto que su madre, pero en ese momento, con los ojos cargados de emoción, le recordó al niño que una vez conoció.
Pensó en el niño que había ido en busca de Emma, el que la llevó a casa por primera vez. Y en el valiente muchacho que arriesgó su vida para llevarlos a todos de vuelta a Storybrooke tras el intento fallido de Rumple y el autor de crear su propia historia. Recordó cómo fue Henry el que le sacó de su miseria cuando Emma desapareció, y fue él quien elaboró la operación "Save the Savior". Por último, sonrió al pensar en la ayuda que ofreció Henry cuando tuvieron que tomar la decisión de regresar al Bosque Encantado.
Le vio en pie, frente a él, intentando mantener la templanza, le recordaba tanto a su padre...-"Cuida de tu madre y tu hermano, Henry" le dijo con un tono paternal que en los últimos tiempos no podía evitar usar con él.
- "Claro, aunque ya la conoces, mi madre sabe cuidarse sola" Le guiñó un ojo con una sonrisa sabiendo que ella estaba escuchando. -"Estaré vigilando todos tus pasos, gracias al hechizo localizador que mis madres han creado podremos saber dónde te encuentras en cada momento" Alargó un brazo para estrechar la mano de Killian, pero éste hizo caso omiso y le dio un fuerte abrazo. Casi como una despedida entre padre e hijo. Casi...
Y finalmente llegó el turno de Emma. Ella lanzó un pequeño suspiro y, con una sonrisa le dijo "No va a haber un día en el que no voy a pensar en ti"
Killian elevó una ceja y ofreció esa sonrisa burlona tan característica – "¿robando mis frases, Swan? Mala forma..."- ambos sonrieron -"Siempre supe que había un pirata en ti"-
Se dieron un último abrazo, Killian estrechándola fuerte en sus brazos, su garfio presionando sobre su espalda para acercarla más a él, intentando fundirse con ella al menos por unos segundos.
Un último beso de despedida, una última caricia, un último "te quiero" y Killian se había marchado…
De vuelta a la realidad...
-"¿Emma?" - Killian aun no podía creerse lo que veían sus ojos. Delante de él se encontraba Emma, sosteniendo en sus brazos a un somnoliento Liam. Tendió una mano vacilante hacia ellos, con miedo de que si intentaba tocarlos desaparecerían de su vista.
Emma sonrió, sus ojos brillaban emocionados - "Sí, Killian, somos nosotros, no estás sufriendo una alucinación".- Ante la mirada incrédula de Killian, ella intentaba tranquilizarle.
- "Pero…"-su voz entrecortada, sacudió la cabeza, aun sin poder creérselo-" ¿ por qué estáis aquí? ¿Cómo sabías que me encontrarías en este puerto?"-
- "Magia..." - Ella le explicó, ahora mostraba una mirada simpática ante el rostro confundido de Killian. - Te lo explicaré más tarde. ¿De verdad pensabas que iba dejar que te perdieras el tercer cumpleaños de tu hijo?" - Liam pareció escuchar, porque justo en ese momento abrió los ojos, aun recostado en los brazos de su madre. Su mirada se dirigió hacia Killian y su rostro se iluminó al momento, queriendo saltar de los brazos de su madre - "!Papá! ¡Papi, estás aquí!"-
Killian le recogió de los brazos de Emma y le estrechó fuertemente entre los suyos, casi con desesperación, aun sin poder creerse lo que estaba ocurriendo. Se sorprendió de lo que había crecido su pequeño en los últimos 3 meses, con cierta nostalgia al pensar de nuevo en todos los momentos que se había perdido - "Sí, Liam, estoy aquí, cómo iba a perderme el tercer cumpleaños de mi grumete favorito?" - El niño sonrió de nuevo y enlazó sus bracitos alrededor de su padre. - "Sí, papi, ya soy muy mayor, tengo 3" - Le dijo levantando tres deditos.
-" Bueno, capitán, sé que adoras a tu hijo, ¿pero no vas a abrazar a tu esposa?"- Emma fingió un ligero tono de enfado. - "¡Oh Dios, Emma, perdona mi amor! Es que...aun no me lo creo"- Se abalanzó hacia ella y la estrechó también entre sus brazos. La había echado tanto de menos... La sensación de felicidad al tener entre sus brazos a su mujer y a su hijo le envolvió y de repente todos sus miedos, toda su angustia desapareció, al menos por el momento. Miró de nuevo a Emma y le dio un beso suave en los labios, su mirada no podía apartarse de ella.
- "Papi, papi, vamos a navegar? Mamá dice que podemos jugar a pidatas." Ambos padres sonrieron al pequeño, y fue Emma quien habló. - "Liam, tenemos muchos planes para este día, pero antes vamos a jugar a un juego, vale? Te lo explicaré en un momento."
Emma se dirigió a Killian. - "Hemos estado demasiado expuestos aquí, aunque he intentado camuflarnos de alguna manera, pero no quiero poner en peligro la misión, ¿podemos subir un momento a la nave?"
- "Mmm, déjame adivinar, hechizo glamour?, Me sorprendes Swan…"Parecía divertido.-"Ya sabes que no me gusta usar la magia a no ser que resulte estrictamente necesario, así que vamos a considerar esto como una parte de la misión, ¿de acuerdo?"- Killian estuvo de acuerdo y se dirigieron al barco, para completar el hechizo en privacidad.
Tras lanzar el hechizo en la intimidad del camarote Emma se arrodilló para estar a la altura de su hijo y poder explicarle el juego que iban a llevar a cabo. Mientras, Killlian se apoyaba en el quicio de la puerta mientras contemplaba la escena. - "Entonces, papá no será papá?"- Liam parecía confundido. - "Sí, cariño, pero sólo tienes que llamarle Capitán Jones, recuerda, ahora somos piratas y queremos camuflarnos, ¿de acuerdo?" Emma habló con ternura a Liam.
- "¿En serio, Swan? ¿pelirroja?"- Killian se burló de ella al mirar su reflejo en el espejo. Regina y ella habían perfeccionado el hechizo, de tal forma que las personas elegidas, como en este caso Killian, verían su imagen real, y sólo apreciarían el cambio si miraban su imagen en un espejo. Emma respondió con picardía - "Ambos sabemos que las pelirrojas no son tu tipo…"
Killian no respondió, en su lugar se acercó hacia ella y la besó lenta, pausadamente, aprovechando un momento en que Liam se había entretenido con alguno de los objetos del camarote. Sus dedos acariciaban los rizos dorados que caían desordenadamente por su espalda. - "Tal vez cambie de idea con respecto a las pelirrojas…"- Dijo mirando hacia el espejo. Emma no pudo evitar soltar una carcajada al escucharle.
Después de finalizar el hechizo y asegurarse de que Liam había entendido el juego decidieron bajar de nuevo al puerto y pasar la jornada en los alrededores. Lograron mantener la compostura, aunque tanto Killian como Emma tuvieron serias dificultades para evitar las demostraciones públicas de afecto, pero eso no impidió compartir algún ligero roce disimulado al ayudarle a cruzar la calle o alguna mirada robada.
Ambos sabían que el tiempo juntos se agotaría pronto. Killian necesitaba urgentemente hablar con ella, conocer la situación en palacio y saber cómo se iba desarrollando su misión, pero ahora era el momento de Liam, y los 3 se paseaban por el mercado, buscando regalos exóticos para el pequeño. Comieron en una pequeña taberna, después Liam estuvo jugando al aire libre, su energía inagotable le hacía correr de acá para allá, blandiendo una espada imaginaria. Sus padres le contemplaban sin poder disimular el orgullo y amor que sentían por el pequeño.
Tras unas horas decidieron volver al barco. La tripulación aún no había llegado por lo que pudieron disfrutar de un tiempo más a solas, en la cubierta, con Liam recorriéndola de proa a popa y queriendo manejar el timón. Su padre le dejaba hacer y le daba pequeñas órdenes mientras Emma los contemplaba bajo la luz del atardecer. Había sido una jornada muy intensa para el pequeño y Liam finalmente se agotó por lo que se trasladaron al camarote y acostaron al niño en la cama del capitán, ambos se situaron a cada lado de Liam, con sus manos entrelazadas.
- "¿Papi, mañana te veré de nuevo? ¿Saldremos a navegar?`"- Su voz sonaba somnolienta y esperanzada.
- "Por supuesto, mañana me verás de nuevo" - Respondió Killian, con emoción contenida, al pensar en cuándo sería la próxima vez que lo vería -"pero no podremos salir a navegar, recuerda que estamos en una misión secreta, piratilla. Y ahora, quieres que te cuente un cuento?"
- "!Si!"- Y Killian comenzó a contarle una de sus historias favoritas, como solía hacer cuando estaban en casa, y, claro está, incluía piratas apuestos, bellas princesas y un sin fin de aventuras. En seguida cayó dormido, agotado por la intensa jornada llena de sorpresas que había vivido, mientras, sus padres guardaban su sueño.
Estuvieron en silencio unos minutos, contemplando cómo dormía su hijo, pero después Emma se desplazó al lado de su marido y se recostó sobre su pecho. Por un momento ninguno habló, Emma meciéndose al ritmo de la respiración pausada de Killian, y él, acariciando suavemente su cabello. Fue Killian quien rompió el silencio.
- "Amor, ya sabes que aprecio estos momentos de tranquilidad, pero tenemos que hablar, no crees?"-
Emma se incorporó un poco, para mirarle a los ojos y asintió.
Y ella le contó cómo le había encontrado.
Gracias al hechizo localizador Emma pudo comprobar que estaba navegando cerca de sus tierras y ella simplemente lo supo, ella tuvo la certeza de que Killian haría una parada en ese puerto. Lo conocía demasiado bien y sabía que él se acercaría lo máximo posible a ellos, aunque no pudiera verlos, pero al menos se sentiría más cercano a su familia. En poco tiempo organizó una expedición usando uno de los barcos de su padre convenientemente camuflado. Tras navegar durante unas horas llegaron al puerto y esperaron pacientemente la llegada de la Jolly Roger.
Killian sonrió, besando su frente - "¿Te he dicho alguna vez que eres brillante?"-
- "¿Mmmm, en los últimos tres meses? No, no he podido escucharlo…"- La sonrisa de Emma no desaparecía de su rostro. Había echado tanto de menos sus alabanzas y su inquebrantable fe en ella…Ella continuó - "Killian, no sabes cuánto te hemos echado de menos, todos. Tal vez sigas sin creértelo, pero has dejado una huella profunda en esta extraña familia que ahora compartimos, todos te añoran, en especial Henry y David, aunque él nunca lo admitirá, por su puesto"
Killian se sintió abrumado, después de pasar siglos en soledad, sin nadie que se preocupara por él, le costaba asimilar todo ese apoyo y cariño incondicional que le ofrecían, a pesar de las reticencias iniciales. Trescientos años de piratería surcando los mares en solitario y de repente tenía más familia de la que nunca había soñado. Un nudo en la garganta amenazó con impedirle hablar, pero enseguida lo enmascaró con uno de sus comentarios petulantes - "Es normal Swan, ¿cómo no iban a extrañar a este gallardo caballero?"- Ambos sonrieron, y Killian continuó - "Cuéntame, Emma, ¿cómo está Henry, y el pequeño príncipe? Cómo están los demás? ¿Por qué no os ha acompañado Henry?" - aunque intentó disimular, no pudo evitar un ligero tono de decepción, le habría encantado ver de nuevo al muchacho.
Emma le contó que Henry había querido acompañarlos, pero su padre se negó en rotundo, al pensar que llamarían demasiado la atención. Henry estuvo bastante decepcionado, pero entendió el motivo. Emma también le dijo que desde que se inició la misión Henry se había convertido en el supervisor de todo el entramado, vigilando continuamente el mapa a través del hechizo localizador, marcando todos los destinos y objetivos. Él siempre decía a todo aquel que quisiera escuchar que teniendo la magia a su alcance no se necesitaba la tecnología en el Bosque Encantado (aunque secretamente extrañaba sus videojuegos, pero eso era algo que nunca iba a confesar).
- "Todos estamos bien, Killian, esperando tu regreso" - Pero ella no le dijo que Liam había empezado a tener pesadillas desde que él se marchó. Que se despertaba en medio de la noche gritando y llamando a su papá. Ella no le dijo que la mayoría de las noches acababa durmiendo con su hijo, consolándose mutuamente. No le contó que se había sentido de nuevo una niña perdida sin su presencia, que añoraba sus brazos envueltos alrededor de ella mientras dormía, su mirada somnolienta al despertarse, sus caricias, sus besos, no le dijo que contemplar el horizonte y las estrellas no eran suficientes para calmara.
Como si leyera su mente (libro abierto), Killian la estrechó un poco más fuerte entre sus brazos mientras pasaban a hablar de la misión. Al parecer estaba siendo todo un éxito, desde que se inició su viaje, el viaje del Héroe, como Henry lo había bautizado, no habían sufrido el ataque de ningún pirata, Killian había conseguido mantenerlos alejados. En cuanto al "Pirata Fantasma" éste sólo les había enviado un mensaje: "así que el pirata ha vuelto al mar... tarde o temprano nos encontraremos"
Emma también le contó que habían conseguido contactar con Elsa, de Arendelle para preguntar por Barbanegra, pero ella les indicó que se había escapado hacía unos cuantos años, por lo que no podían descartarle como un candidato a "Pirata misterioso". Killian por su parte no tenía muchas novedades, sentía que iba acercándose cada vez más a su objetivo, pero aún no había obtenido pistas claras sobre la identidad de su adversario.
Poco a poco fueron quedándose en silencio, la noche avanzaba y decidieron descansar un poco. Se acurrucaron uno al lado del otro, en el reducido espacio que Liam les había dejado. Ambos abrazados, no más palabras, Emma dejando escapar lágrimas silenciosas y Killian perdido en sus pensamientos… Finalmente cayeron dormidos y, a pesar de todas las circunstancias, pudieron descansar mejor que en noches anteriores, tanto, que el amanecer llegó sin que apenas se dieran cuenta.
Los dos se despertaron con los gritos de su hijo, sin duda eufórico al ver que su padre aun estaba con ellos. - "¡Papi, papi, ya es de día, arriba!"- Killian sonrió y se abalanzó hacia él lanzando un ataque de cosquillas, la risa contagiosa de Liam invadió todo el camarote y Killian pensó que esos pequeños instantes de felicidad eran los que hacían que todo valiera la pena.
Pasaron unas horas más juntos, Liam aferrado a su padre, dándole besos sonoros, agarrándole con sus bracitos, pidiéndole cuentos...Ambos, tanto Emma como Killian, tenían el corazón encogido pensando en la despedida...queriendo aplazar ese momento todo lo posible. Pero finalmente llegó la hora, ellos tenían que abandonar el barco, David iría a buscarlos personalmente en un pequeño barco, aunque esperarían en el lado más alejado del puerto.
- "¿papi, no vienes?"- sus enormes ojos azules llenos de tristeza cuando supo que tendría que separarse otra vez de su padre. Killian le abrazó, con tanta fuerza que tenía miedo de hacerle daño. - "No, mi grumete, tengo que terminar la misión, pero ahora podrás ir a navegar con el abuelo, y pronto estaremos juntos de nuevo".- Eso pareció animarle un poco - "Te esperaré papá, te quiero"- Killian casi no podía articular palabra, susurró, -"Yo también te quiero, Liam. Y ahora corre, ve a coger tus cosas, mientras yo me despido de mamá".- Le dejó en el suelo mientras él se acercaba a Emma.
- "Killian… no quiero marcharme, nos quedamos contigo",- ella se mordió el labio, mirando hacia él.
- "De ninguna manera en el infierno, no voy a poneros en peligro, Emma" - Su mandíbula apretada mostraba preocupación. -"Sé cómo te sientes y también sé que realmente eso no es posible, ninguno de los dos quiere arriesgar la vida de Liam, nuestro trabajo es protegerlo y él estará seguro en el castillo rodeado de toda la gente que le quiere"
- "Lo sé Killian, pero esto es tan difícil…"-
De nuevo una despedida, besos tiernos, abrazos anhelantes, miradas profundas expresando todo lo que no habían podido expresar con palabras. Killian los estrechó de nuevo entre sus brazos, ella no tenía el ánimo de lanzar de nuevo el hechizo glamour, por lo que intentó camuflarse con la ropa. Killian los acompañó hasta la cubierta y en un momento ya se habían ido…
Emma cogió a Liam en brazos, se cubrió lo mejor que pudo con la capa y avanzó con determinación a lo largo del puerto, en busca de su padre, que ya la estaría esperando. No miró atrás, pero Emma sintió la mirada profunda de Killian clavada en ellos. Intentó sin éxito aguantar el llanto, pero las lágrimas se derramaron a través de su rostro, lágrimas de impotencia, de frustración, de temor y se dijo a sí misma que nunca, pasara lo que pasara, volverían a estar separados.
Ella siguió avanzando, aunque caminó por callejuelas antes de dirigirse al punto de encuentro de su padre. Cuando pensó que estaba lo suficientemente alejada, se escondió en un callejón, se quitó la capa y dejó mostrar sus ropas más formales, ropa de princesa. Se encaminó al encuentro de su padre con Liam de la mano. Tras unos minutos por fin le divisaron, esperando por ellos al lado del barco. Liam se soltó de su mano y corrió hacia él
- "!Abuelooooo!"-
Y entonces ella lo supo, la certeza le golpeó hasta el punto de casi derribarla. Ella no iba a dejar a Killian. No podía abandonarlo de nuevo a su suerte, dejar que se enfrentara solo a los peligros que los acechaban. Ella fue consciente de que dejar a su hijo sería la decisión más dolorosa que había tomado en su vida, casi tanto como cuando tuvo que entregar a Henry. Emma sabía que tal vez se arrepentiría a los pocos minutos, que no podría soportar estar alejada de él. Pero también supo que Liam estaría bien, protegido por su familia, rodeado de sus seres queridos.
David tenía a Liam en sus brazos cuando Emma se acercó. Sólo con mirarla supo que algo estaba ocurriendo. -"Emma, ¿todo está bien?"- Dijo preocupado.
Emma suspiró pesadamente, cerró un momento los ojos y luego habló. "Liam, cariño, ve a jugar un poco ahí al lado, ¿si?"- Luego se dirigió a su padre- "Papá, no puedo hacerlo, no puedo dejarlo, no otra vez, yo tengo magia, puedo protegerle e intentar avanzar más rápido en la misión, volveremos a casa lo antes posible"
- "Emma, ¿qué estás diciendo?" - La incredulidad se reflejaba en su rostro. - "No puedo dejar que hagas eso, es demasiado peligroso, no lo has pensado bien, vamos a casa y lo valoraremos con calma" - Él intentó agarrar su brazo para atraerla a su lado.
- "No, papá, lo siento, tengo que ir con él, si algo le pasara no me lo perdonaría nunca"-
- "Pero Emma" - David lo intentó de nuevo - "¿Qué pasa con Liam?.Él también te necesita."
- Lo sé papá, pero él os tiene a vosotros, sé que cuidaréis de él mientras nosotros no estamos, él está seguro en el castillo"- Su voz era apenas un susurro -"Necesito hacer esto"- y acto seguido se acercó a Liam, que estaba entretenido jugando con uno de sus muñecos.- "Liam cariño, ven aquí"- Ella se arrodilló frente a él para estar a su altura. Intentó enmascarar su voz, sonar más alegre de lo que se sentía.
- "Sabes que ahora vas a navegar con el abuelo, ¿verdad? Mamá tiene que ayudar a papá con su misión secreta, así que no voy a poder acompañaros en esta aventura, pero más pronto de lo que imaginas estaremos todos juntos en casa, ¿de acuerdo?"-
-"¿Mami, no venes?"- le lanzó una mirada preocupada.
A Emma se le partió el corazón y estuvo a punto de echarse atrás. ¿Cómo podría abandonar a su pequeño?. ¿Por qué todo tenía que ser tan difícil? - "Sí Liam, pero papá y yo llegaremos unos días más tarde. Hasta que lleguemos podrás dormir con el tío Neal, la abuelita te contará un cuento cada noche y podrás jugar con Henry, Neal, y los demás niños todo el tiempo. Estarás tan entretenido que el tiempo se pasará volado y pronto estaremos todos reunidos. Pero me tienes que hacer una promesa, una promesa pirata, ya sabes que nunca se puede romper una promesa entre piratas, ¿verdad?"-
Liam asintió. - "tienes que prometerme que te vas a divertir mucho, mucho, mucho, y si en algún momento estás triste hablarás con los abuelos o Henry ¿de acuerdo?"-
- "¿entonces tú tambén eres una pidata, mami? ¡Genial! Somos una familia pidata!. Te lo prometo mami, pero volverás pronto, verdad?"- Le dijo esperanzado.
- "Claro que sí, cariño, papá y yo volveremos pronto, te quiero tanto, tanto, tanto"- Emma le estrechó entre sus brazos, ahogando un sollozo, la presión en el pecho le impedía respirar. David se acercó, sintió una mano en su hombro, un ligero apretón a modo de apoyo.
- "Yo tambén te quero, mami"- Liam le acarició con sus manitas y ella estuvo a punto de romperse. Le dio un último beso en la frente, le dijo unas últimas palabras cariñosas y se incorporó para hablar con David.
- "Un secuestro. Inventad un secuestro o algo similar...Tengo que irme papá, cuida de mi pequeño, por favor" Las últimas palabras eran apenas un murmullo, incapaz de contener las lágrimas.
- "¿Realmente estás segura, Emma? Tiene que haber otra manera, no podemos perderte, no otra vez"
- "Y no lo haréis, volveremos pronto. La esperanza y el amor son las armas más poderosas. Nosotros tenemos ambas. Además, en esta familia…"-
- "Siempre nos encontraremos…" - David terminó por ella. Padre e hija se abrazaron con emoción contenida. Emma le dio un último abrazo a Liam, susurrando palabras esperanzadoras y comenzó a alejarse.
En cuanto estuvo fuera del alcance de sus miradas, salió corriendo. Corrió como nunca lo había hecho, rezando por que Killian no hubiera zarpado aún, corrió porque si no lo hacía no sería capaz de dejar atrás a su hijo. Corrió con impaciencia, esperando el encuentro con Killian, esperando que no fuera demasiado tarde...
Nota del autor: Me resultó muy difícil decidir que Emma dejara a Liam y acompañara a Killian. Probablemente la Emma de la serie no lo hubiera hecho...pero era algo que necesitaba para la trama, así que, veamos a dónde nos lleva esto... Gracias por leer y por tener paciencia con esta principiante.
