Siento mucho el retraso. He comenzado a participar en el CS Writing Challenge y ahora tengo menos tiempo para escribir otras historias, pero creo que participar en el desafío es una buena idea para obtener práctica, al fin y al cabo sigo siendo una principiante en el mundo de la escritura. En algún momento terminaré esta historia, tanto en inglés como en español y ya tengo otra idea en mente, sólo espero obtener la experiencia suficiente para ir mejorando cada vez más.
Al día siguiente, Henry se despertó pronto y tras un desayuno ligero, se dirigió hacia la sala para estudiar el mapa. Por lo que pudo comprobar, su madre y Killian habían estado navegando durante toda la noche y todo parecía indicar que se dirigían a uno de los puertos más concurridos, posiblemente en busca de respuestas. Henry estaba impaciente por conocer las reacciones del "Pirata Fantasma" ante la noticia del secuestro, quería averiguar si en esta ocasión se animaría a hacer algún movimiento.
"¡Henry!" Escuchó un grito alegre a sus espaldas y se giró para ver a Liam corriendo hacia él.
"¡Hey, hermanito" le abrazó muy fuerte y le sostuvo entre sus brazos. ¿Qué haces despierto tan temprano?" La noche anterior sólo pudo verle dormido, agotado por el viaje. "Tienes que contarme todo sobre tu aventura. ¿Te divertiste en el Jolly Roger?"
"¡Sí!" El entusiasmo del muchacho era contagioso. Henry se alegró al notar que de momento no le estaba afectando estar alejado de su madre. Sabía que era un alivio momentáneo, ya que Liam estaba demasiado apegado a sus padres y enseguida empezaría a echarlos en falta, pero por el momento él seguía excitado por el viaje. Henry se había propuesto no separarse de su hermano mientras sus padres estaban ausentes, intentaría hacer todo lo posible para hacer más llevadera la separación.
Henry y Liam pasaron la mañana juntos. Primero Liam le contó en su lengua de trapo la aventura vivida el día anterior y luego estuvieron jugando con Neal. Aunque en realidad Neal era el tío de Liam, ellos habían crecido juntos, y su relación era casi como la de dos hermanos. A última hora de la mañana Liam comenzó a encontrarse un poco más apagado, sin duda empezaba a notar la ausencia de su madre.
"Henry, ¿Cuándo volverá mamá?" El pequeño tiró de la camisa de su hermano para llamar su atención.
"Volverá pronto, Liam antes de lo que te imaginas, pero mientras tanto, quiero enseñarte algo."
Henry le llevó al despacho ya que quería mostrarle a Liam una forma de estar cerca de sus padres. Le enseñó el mapa e intentó explicarle que el punto que se veía en el mapa y que se iba moviendo periódicamente era la Jolly Roger, así que cuando se encontrara solo o triste podría ir a la sala y de ese modo seguro que se sentía más cerca de sus padres. Pareció tener éxito, porque Liam no paraba de hacerle preguntas acerca del mapa y el hechizo localizador.
Después de un almuerzo ligero, regresaron al despacho y David se unió a ellos, observando cómo su nieto menor contemplaba embelesado el mapa. También comprobó que Henry estaba pendiente en todo momento de su hermano. Sólo tenía 18 años, pero las experiencias vividas le habían hecho madurar de forma apresurada, aunque nunca había perdido su esencia, era un chico tan especial...nunca olvidaría que gracias a él su familia estaba unida y feliz y una oleada de orgullo le recorrió al contemplar cómo se preocupaba de su hermano. Aún así confiaba en que Emma y Killian regresaran pronto, el palacio parecía más triste desde su ausencia. ¿Qué estarían planeando?
Tras la primera noche en el barco Emma pasó casi todo el tiempo en cubierta, al estar navegando en alta mar confiaba en que nadie pudiera verla, ella no podía quedarse encerrada en el camarote y perderse el placer de navegar. Emma siempre se había sentido atraída por el mar y desde que habían regresado al Bosque Encantado había salido a navegar en varias ocasiones con Killian, lo que había acrecentado su pasión. Pero viajar en el Jolly Roger, este barco que había significado tanto para su marido y, en cierto modo también para ella, era una experiencia inigualable. La velocidad, el viento alborotando su cabello, la sensación de libertad que suponía tener la inmensidad de los mares a su disposición. Ella entendía más que nunca cómo podía haber sobrevivido Killian 300 años a bordo del Jolly Roger.
Emma también admiraba cómo se comportaba Killian en el barco, la capacidad que tenía para dar órdenes, cómo todo el mundo le respetaba, admiraba su rostro marcado por la concentración y también su sonrisa de satisfacción, esa que aparecía de manera inconsciente cuando estaba frente al timón.
Ella también se sentía abrumada en estas ocasiones, ahora que conocía bien todo lo que significaba el barco para Killian notaba un nudo en el estómago cada vez que recordaba que él no dudó ni por un segundo en cambiar la nave sólo por la mera posibilidad de verla una vez más. Hasta ese momento nadie había hecho nada parecido por ella, y el sentimiento que la invadía cuando recordaba ese momento era sobrecogedor. Killian pudo haber sido un villano durante 300 años, pero con ella siempre se había comportado como un héroe, él la salvó de todas las maneras posibles y en momentos como esos ella daba las gracias a los dioses,a cualquiera de las deidades de este universo o del otro por haber provocado que este hombre se cruzase en su camino.
Killian pareció conocer lo que estaba pensando, porque le dirigió una sonrisa cálida desde el timón, invitándole con la mirada a que se acercara.
"¿Qué estás pensando, amor?"
Emma se situó entre Killian y el timón, ambos mirando hacia el frente. "Enséñame a navegar, Killian" Él se sorprendió, hasta ese momento Emma no había mostrado un especial interés en saber cómo manejar un barco. Él sabía que a ella le gustaba navegar, pero nunca había ido más allá. "¿y ese interés tan repentino a qué es debido?"
"Quiero saber lo que se siente al tener el control." Ella no lo miró, su vista seguía clavada al frente.
Killian se inclinó un poco hacia Emma, colocó su mano sobre la de ella, que ya estaba sujetando el timón y su gancho se situó sobre la cadera de Emma. Acercó sus labios a su oído y usando esa voz que conseguía derretirla susurró "Tú siempre tienes el control."
Emma se tensó al escucharle y un escalofrío recorrió su cuerpo, ¿cómo era posible que este hombre tuviera ese efecto en ella? Pero dos podían jugar a ese juego y ella también sabía cómo usar sus cartas. Se acercó más a él, se giró un poco para mirarle, muy consciente del contacto entre sus cuerpos. "¿Capitán, acaso tienes miedo de desvelar tus secretos?" Se volvió de nuevo a mirar al frente, con una sonrisa escapando de sus labios.
"Un capitán siempre tiene sus secretos, Swan, tendrás que ser mucho más insistente si pretendes acceder a ellos." Sintió su voz sugerente de nuevo cerca del oído, y una vez más una corriente eléctrica la recorrió. Emma se rindió, por el momento, no quería dar un espectáculo delante de toda la tripulación, seguramente ya habían tenido bastante al escuchar sus actividades de la noche anterior. Se sonrojó un poco al pensar en ello y se giró de nuevo, con voz un tanto irritada "¡Killian, hablo en serio! Quiero saber lo que se siente al navegar."
Killian sonrió burlonamente y le robó un beso rápido, él respondió "Cómo desees. Será un placer enseñarte, al fin y al cabo eres la segunda de a bordo. ¿Tendría que llamarte Teniente Jones?"
"Teniente Swan-Jones" Ella pareció reflexionar un momento. "Sí, me gusta cómo suena"
Ambos pasaron el resto del día navegando, delante del timón. El tiempo pasó volando, los dos disfrutaron del tiempo juntos. Emma ya conocía las dotes de Killian como profesor, ya que todos los conocimientos que tenía acerca de la lucha con la espada los había adquirido gracias a las clases que le dio Killian. Él era un maestro paciente y tenaz, utilizando siempre palabras de aliento para que el ánimo no decayera, pero también mostrándose persistente y perfeccionista, ya que hasta que no estaba seguro de que el alumno había asimilado correctamente la lección, no avanzaba hacia la siguiente enseñanza. Por tanto ella no se sorprendió cuando su comportamiento en esta ocasión fue exactamente el mismo.
Las horas pasaron volando, la sensación de libertad, de tener el poder de decidir su destino, se acrecentaba por momentos. Dado el interés que Emma estaba demostrando, Killian le recomendó tomar una clase nocturna, para que aprendiera a guiarse por las estrellas. Como ya estaba atardeciendo decidieron tomar algo de comida y se retiraron a descansar. Emma quería seguir navegando por la noche y además a la mañana siguiente llegarían a uno de los puertos más importantes, por lo que debían ultimar los detalles de la misión.
Unas horas más tarde, Emma y Killian yacían en la cama, abrazados, aunque su idea inicial era descansar en el momento en el que entraron en el camarote no pudieron evitar seguir recuperando el tiempo perdido durante los pasados tres meses. Ahora descansaban los dos juntos, antes de volver a la cubierta para continuar con las clases.
Emma descansaba sobre el pecho de Killian y parecía pensativa. Killian supuso que estaba pensando en Liam, por lo que la estrechó más fuerte entre sus brazos.
"Liam estará bien, cariño." Su voz trataba de infundir confianza.
Emma pareció reflexionar, dudando en responder, aunque finalmente lo hizo. "Lo sé, Killian, estoy segura de que tanto Henry como mis padres cuidarán de él, pero…" volvió a dudar y luego continuó "desde que te fuiste él no ha dormido bien, algunas noches ha tenido pesadillas, y ahora no puedo evitar pensar que probablemente ya esté durmiendo y me siento la peor madre del mundo al pensar que yo no voy a estar ahí para consolarle." Las últimas palabras fueron apenas un susurro, Emma no fue capaz de reprimir las lágrimas.
Killian se incorporó un poco, y con su mano le sujetó la barbilla para que sus ojos estuvieran en contacto. "Hey, no te hagas esto, amor, tú eres la mejor madre que Liam o Henry podían tener, nunca he conocido a nadie que se preocupe tanto por sus hijos como lo haces tú, así que no quiero que vuelvas a pensar así porque no es cierto." Ahora ambos estaban sentados, Killian deslizó los dedos por sus mejillas para atrapar las lágrimas que se derramaban. "Estamos aquí para proteger a nuestros chicos, no sabemos lo que ese maldito pirata es capaz de hacer."
Emma replicó. "Pero tú mismo querías que volviera con él."
"Emma, por favor, no sigas con esto. Yo no quería que estuvieras aquí porque no quiero ponerte en peligro, ya he perdido a demasiada gente a bordo de este barco, no podría soportar añadirte a la lista. Nunca podré agradecerte lo suficiente que seas la madre perfecta para mi hijo, Emma, no lo dudes ni por un momento." La mirada de Killian reflejaban ese dolor y añoranza que mostraba en ocasiones cuando recordaba a su hermano fallecido, a Milah, o incluso a Bae, al que, de un modo u otro, también perdió a bordo de la nave.
Ambos se abrazaron. Killian seguía susurrando palabras de aliento. "Nuestro pequeño estará bien, estará tan entretenido que no tendrá tiempo de echarnos de menos" Emma por su puesto, no le creyó, pero sus palabras volvieron a tener el efecto reconfortante que siempre le provocaba. Los dos estaban muy cansados, decidieron dejar las clases nocturnas para otra ocasión. Killian se vistió y subió un momento a cubierta para asegurarse de que todo estaba bajo control. Cuando regresó Emma ya estaba dormida. En su rostro aún se reflejaba cierta preocupación y él se sintió en cierto modo impotente, al no ser capaz de despejar sus miedos, ni siquiera durante el sueño. Se deslizó bajo las sábanas, tratando de no molestarla, colocó el brazo sobre su cintura y se dispuso a dormir, confiando en que el siguiente día les trajera novedades a cerca de la misión. Tenían que volver a casa lo antes posible.
No había sido un mal día para Liam, entre todos habían conseguido entretenerle. Por la tarde se habían reunido con Regina y el resto de la familia. Todos vivían en el mismo palacio, pero en alas diferentes, para que cada familia conservara cierta intimidad. Henry tenía dormitorio en ambas alas, pero pasaba la mayor parte del tiempo ayudando a David y a Killian. Regina lo aceptó de buen grado, al fin y al cabo ella podía verlo todos los días. Además estaba muy orgullosa del grado de implicación que tenía su hijo con el reino.
Regina y Robin se habían casado unos meses antes de que lo hicieran Emma y Killian, ellos siempre habían ido un paso por delante en su relación, y estaban muy felices cuidando de Roland y de Lizzie. Zelena seguía prisionera al no haber demostrado ninguna señal de arrepentimiento, aunque ella veía a su hija siempre que quería e incluso le permitían salir en varias ocasiones, siempre custodiada, claro está.
Robin era uno de los miembros del consejo real y junto al resto de sus hombres formaba parte de la guardia real. Regina, por su parte, ayudaba en todo lo que podía a Snow y Emma. Ella no necesitaba gobernar para ser feliz, tenía todo lo que quería rodeada de su familia, pero sus años de experiencia, primero como reina (malvada) y después como alcaldesa, eran de mucha ayuda a la hora de tomar decisiones, sobre todo las más controvertidas.
Liam adoraba a todos los niños de la familia, era el niño más feliz del mundo cuando todos estaban reunidos. A pesar de la diferencia de edad disfrutaban mucho juntos y en esa ocasión no iba a ser menos. Corrían, saltaban y gritaban a lo largo de los jardines del palacio.
Los adultos les contemplaban desde la distancia. Todos se habían reunido para discutir sobre los últimos acontecimientos. Henry también estaba con ellos.
"Conociendo a Emma no me extraña nada que haya tomado esa decisión, lo raro es que no se hubiera ido con el pirata desde el principio." Regina seguía utilizando ese término para dirigirse a Killian, más como un apodo cariñoso. Durante los últimos años habían estrechado su relación, ambos se admiraban mutuamente en secreto, pero lo intentaban disimular con comentarios jocosos y respuestas impertinentes.
Snow replicó. " Yo no pensé que Emma haría algo así, aunque es cierto que desde que Killian se marchó ella no era la misma, estaba apagada, era como..." Su marido la interrumpió "se comportaba como cuando la conocimos."
Un silencio incómodo reinó por un momento, pero Henry lo cortó enseguida "Mi madre es la salvadora, siempre lo ha sido y siempre lo será, es algo innato en ella. Ella sentía que quedándose con Killian lo salvaba a él por un lado y contribuía a salvar al reino, por otro"
Regina miró con orgullo a su hijo, de hecho todos lo hicieron. Henry se sintió abrumado, mostrando cierta timidez al notar que era el centro de atención. "¿Qué? No me miréis así, he tenido buenos maestros a lo largo de los años que me han convertido en lo que soy." Su intención clara era que todos se sintieran identificados con sus palabras.
"Tía Ginaaaaa" Liam les interrumpió, gritando mientras se acercaba a los adultos. "Neal dice que hoy podemos hacer festa de pijamas. Todos nosotros durmiendo juntos, podemos, por favor?" Sus ojos brillaban esperanzados, nadie iba a ser capaz de negarle nada.
"Por supuesto Liam" Regina contestó con ternura, algo que se había convertido en habitual en ella, aunque procuraba mostrar esa ternura sólo en privado, aún tenía que mantener una imagen. "Hoy Roland y Lizzie se quedarán a dormir con vosotros."
"Biennnnnnn" Liam gritó de alegría, se enganchó a su cuello y le dio un beso sonoro. En seguida la liberó y se fue a dar la noticia al resto de los niños.
Todos los adultos sonreían, iban a hacer todo lo posible para que Liam fuera feliz durante la ausencia de sus padres.
Emma y Killian se despertaron con las luces del alba. Ambos estaban descansados, a pesar de las preocupaciones, dormir juntos siempre tenía un efecto reparador en ellos y en esta ocasión no fue diferente. Por delante tenían un par de horas antes de llegar a puerto y necesitaban discutir los aspectos de la misión.
Emma se molestó bastante cuando Killian se negó en rotundo a que ella bajara a puerto. Intentó convencerle, esgrimiendo que ella tenía capacidades suficientes para hacer interrogatorios y obtener información, pero Killian fue inflexible, aludiendo a que en primer lugar quería tantear el terreno, conocer si las noticias de su desaparición se habían propagado.
Al final consiguió convencerla, no sin cierto esfuerzo, asegurándola que en la siguiente parada pensarían en algo que ella pudiera hacer. Emma no le creyó, pero no insistió más, al menos por el momento.
La idea era que Killian intentaría indagar sobre el paradero de Barbanegra. Era un puerto muy activo, por el que pasaban cada día cientos de personas, y además destino habitual de los piratas de la zona, por lo que Killian confiaba en que pudiera encontrar a alguien que arrojara alguna pista sobre el pirata.
"No sé qué voy a hacer estas horas encerrada en el camarote. Si al menos estuviera en mi mundo, podría escuchar música, o navegar por internet…"
Killian sonrió con ternura, siempre lo hacía cuando Emna se refería a su mundo, lo cual era bastante a menudo, a pesar de que habían transcurrido cinco años desde que dejaron Storybrooke. "Amor, mi barco está lleno de libros, como puedes ver, es un gran entretenimiento tanto en tu mundo como en el mío."
"Ten mucho cuidado Killian." Emma lo besó apasionadamente.
"Lo tendré Swan, en unas horas estaré de vuelta. Emma, en cuanto salga del camarote recuerda lanzar un hechizo de protección. También tienes tu espada, por si acaso. " Killian quería cerciorarse de que ella estaba segura en el barco.
"Estaré bien, Killian, ahora ve, vuelve pronto." Le dio un último beso y Killian salió del camarote.
En cuanto subió a cubierta comenzó a dar órdenes. Él iba a partir con algunos de sus hombres, pero parte de la tripulación, los guardias reales encubiertos, se quedarían en el barco.
Killian se dirigió a ellos antes de partir. Su voz era firme, transmitiendo la autoridad necesaria. "Ya sabéis el tesoro que esconde el barco, lo protegeréis con vuestra vida si es necesario. ¿Está claro?"
"Sí, capitán" Respondieron al unísono.
"Y una cosa más" Killian continuó. "Si al atardecer no he regresado, llevadla a casa"
"Pero, capitán…" uno de los marineros intentó replicar, pero Killian le interrumpió.
"Cuando el sol se ponga, si yo no he regresado, tenéis que volver a casa, aseguraos de que ella llega sana y salva. Es una orden." Y con estas palabras se alejó.
Muchas gracias por leer, cualquier comentario que me ayude a mejorar será bienvenido
