En primer lugar quería pedir disculpas por el retraso. No me he olvidado de la historia, de hecho la tengo muy presente, pero he estado de vacaciones, y también estoy publicando la historia traducida al inglés. Resumiendo, he estado bastante ocupada, pero con El viaje del Héroe siempre presente. Soy consciente de que al ser una principiante puede haber muchos errores, pero he cogido bastante cariño a este fic, es el primero que he escrito e intento ceñirme a la visión real/canon que yo tengo de Emma y Killian. No obstante es de agradecer cualquier comentario que me ayude a mejorar. Muchas gracias a todos por leer y espero que disfrutéis del capítulo. Es el más largo escrito hasta ahora.


Killian caminaba mostrando toda la frustración que sentía, había pasado las últimas horas de taberna en taberna, buscando información sobre Barbanegra, pero hasta el momento no había obtenido ningún resultado. Además se sentía agotado de fingir que aún era un pirata sanguinario. No dejaba de preguntarse cómo había podido sobrevivir durante tantos años con esa ira en su interior, sus ansias de venganza le habían cegado durante demasiado tiempo.

Killian contempló el cielo calculando que quedaba poco tiempo para el ocaso, lo justo para visitar una última taberna, una última oportunidad para obtener algo de información. Divisó una taberna cercana al puerto pero relativamente oculta y decidió encaminarse hacia allí. Tenía que encontrar algo, pensó con frustración. Suspiró, mientras su rostro se transformaba con la máscara de pirata y entró.

Como había ocurrido en anteriores ocasiones todos los rostros se giraron al notar su presencia, él dejó mostrar una sonrisa arrogante, hizo un gesto a sus hombres para que se mantuvieran alerta y haciendo caso omiso del resto de personas se dirigió hacia el tabernero. Killian colocó su garfio sobre la mesa y lanzó su pedido.

"Ron"

El tabernero se apresuró a servirle, mientras Killian estudiaba cómo podría abordarle para sonsacarle algo de información. Detectó en el hombre un atisbo de duda, como si quisiera decirle algo pero no se atreviera a hacerlo y Killian aprovechó la oportunidad.

"Habla" le espetó sécamente.

El tabernero le miró asustado, dudando si hablar o no. Killian insistió, dando un matiz aún más amenazador a su voz. "Tienes algo que decirme, hazlo"

"Sí capitán...es solo que…" hizo una pausa, pensando en cómo continuar "siento las noticias acerca de su esposa."

Los ojos de Killian se abrieron con sorpresa, no esperaba que los rumores se hubieran extendido tan rápido. Sin duda la maquinaria de palacio estaba funcionando a todo gas. Decidió continuar por ese camino, para ver hasta dónde podía llegar.

Le lanzó una mirada incendiaria y gruñó "¿De qué estás hablando?"

El hombre se sonrojó y tragó saliva antes de hablar. "Yo….pensé que lo sabía, capitán." Killian siguió mirándole, animándole a continuar con un ligero gesto. "Su esposa, la princesa Emma, desapareció hace un par de días, nadie ha sabido nada de ella desde entonces. Corren rumores de que ha sido secuestrada."

Killian fingió un ataque de ira, y agarró al pobre hombre por el cuello de la camisa, atrayéndolo hacia él de forma intimidatoria "¿Qué más sabes? ¿Ha sido un pirata? ¡Habla!" Sus palabras se escaparon entre sus labios como dardos. Hizo una breve pausa, sin dar tiempo a que el hombre contestara y le lanzó una nueva pregunta. "¿Ha sido Barbanegra?"

El tabernero estaba aterrorizado, sin duda se arrepentía de haber hablado en primer lugar, pero ya era tarde para echarse atrás. "Lo siento capitán, es todo lo que sé, los rumores llegaron hace apenas unas horas, unos marineros lo estaban comentando, pero nadie sabe quién ha podido secuestrar a la princesa."

Killian le creyó, ¿cómo no iba a hacerlo?, pero decidió aprovechar la ventaja adquirida para seguir interrogándole. Le liberó de su agarre y preguntó con un tono algo menos brusco "¿Qué sabes de Barbanegra? Ha sido mi rival desde hace mucho tiempo, no me extrañaría que ese maldito pirata tuviera algo que ver con el secuestro de mi esposa."

El hombre dudó por un momento, pero debió ver algo en Killian que le hizo sentir cierta empatía, porque tras pensarlo un poco respondió "Hace muchos años que no pasa por aquí, pero da la casualidad de que hoy mismo he escuchado a unos marineros hablar sobre él. Aún están en la taberna." Hizo un gesto hacia una de las mesas más apartadas.

"¡Bingo!" Pensó.

Killian ya se dirigía hacia allí cuando el tabernero continuó "parece que aún la ama y se preocupa por ella, seguramente no sea de mi incumbencia, pero me pregunto por qué la abandonó y ahora se dedica a atacar los barcos de su reino." A pesar del miedo que sentía, su voz era estable y, en cierto modo mostraba algo parecido a la comprensión. Killian se soprendió del cambio de actitud del hombre, que momentos antes había estado aterrorizado de hablar. Sin duda no había fingido tan bien como él pensaba, porque ese simple tabernero había podido ver a través de su fachada. Se pasó la lengua por los labios antes de contestar "porque un pirata siempre será un pirata." Sin más se dirigió hacia la mesa donde se encontraban los marineros, con sus hombres siguiéndole de cerca.

Los marineros estaban bebiendo y jugando animadamente, ya estaban un poco bebidos y Killian pensó que eso le daría cierta ventaja. Cuando llegó a la mesa apoyó su mano y su gancho sobre el tablero y espetó "Acabo de enterarme de que la princesa Emma ha sido secuestrada y sospecho que Barbanegra puede haber tenido algo que ver." Hizo una pausa para que los marineros pudieran asimilar sus palabras y continuó "¿Qué sabéis de él?"

Los marineros se miraron entre sí con confusión, no esperaban ver al infame Capitán Hook dirigiéndose a ellos. Parecía que ninguno se atrevía a dar el primer paso, por lo que Killian decidió estimularles a hablar. De forma brusca clavó el garfio sobre la madera y lo deslizó haciendo un surco sobre el tablero. "Supongo que ninguno de vosotros quiere ver el efecto de mi garfio sobre la piel de una persona...necesito respuestas, ¡ahora!"

Fue el más joven el que habló, a pesar de las miradas de advertencia que le dirigieron sus compañeros. "Le vimos hace unos días, pudimos escuchar sus palabras de casualidad, porque estaba sentado cerca de nosotros."

El joven dejó de hablar, temeroso de las posibles consecuencias de sus palabras, pero Killian insistió, ejerciendo más presión sobre la mesa con su garfio. "¿Qué dijo?"

Su voz ahora era menos estable, pero continuó hablando "él...él estaba acompañado por otro pirata, no sé su nombre...nunca...nunca lo había visto antes, creo que estaban trabajando juntos. Estaban planeando dirigirse a The Hidden Island"

"¿The Hidden Island?" Killian pensó, era una isla de difícil acceso, punto en común para personas que estaban interesadas en intercambiar objetos mágicos o comerciar con hechizos o maldiciones.

"Ellos...parece que buscaban habichuelas mágicas."

Interesante...si se confirmaba que Barbanegra y el otro pirata eran el "Pirata Fantasma" claramente se habían marcado un farol cuando enviaron el mensaje amenazante. No tenían habichuelas mágicas, al menos por el momento. Killian miró al chico, parecía que guardaba algo más de información. "Hay algo más, continúa."

"Capitán, yo le juro que no tenemos nada que ver con esto, simplemente escuchamos la conversación…."

Entonces era cierto, había algo más… "¿Y bien?" De nuevo la amenaza del garfio tuvo su efecto.

"Ellos….ellos hablaron también de un secuestro…"

Ahora Killian sí estaba sorprendido. ¿De qué estaba hablando este muchacho? De repente un recordatorio pasó por su mente…"puede que alguno de los miembros más jóvenes del reino caiga por accidente en un portal abierto por una habichuela mágica…" Una sensación de pánico se apoderó de todo su cuerpo al pensar en Liam. "¿Qué tipo de secuestro?" Apretó tanto la mandíbula que empezó a doler, él no sabía si podría manejar la respuesta…

"Hablaron de secuestrar a alguien...a alguien de la familia real." El joven respiró pesadamente después de dejar que la información escapara a través de sus labios.

Killian contuvo el aliento por un momento, su corazón latía tan fuerte que temía que alguno de los marineros pudiera escucharle. Tenía que conseguir toda la información posible para intentar anticiparse a sus movimientos. Con un enorme esfuerzo ocultó su agitación interior y con una voz firme continuó con el interrogatorio.

"Dadme todos los detalles, ¿en qué puerto les vistéis?, ¿a cuántas jornadas estaba de aquí?" Él necesitaba saber todos los detalles para trazar un plan con claridad. Miró fugazmente por la ventana y vio que quedaba poco tiempo para que el sol se escondiera, debía darse prisa.

Afortunadamente los marineros le dieron los detalles necesarios para hacerse una idea de las oportunidades que tenían de alcanzar a Barbanegra. Cuando pensó que ya había acabado con ellos, desenterró el garfio de la mesa y se estaba girando para marcharse cuando les dijo una última palabra.

"Gracias." Al momento se dio cuenta de su error. ¿El infame Capitán Hook dando las gracias? Se maldijo a sí mismo por su desliz y trató de enmendarlo dirigiéndose de nuevo hacia los marineros que sin duda también se habían quedado paralizados por lo que acababan de oír.

"Si me entero de que me habéis engañado, os perseguiré y no pararé hasta dar con vosotros. Y entonces no seré tan amable." Levantó de nuevo el garfio en señal de advertencia y vio que había conseguido el efecto deseado, los marineros aterrorizados trataban de evitar su mirada penetrante. "Una última cosa" Hizo una nueva pausa para dar más efecto a sus palabras "Si os encontráis de nuevo con Barbanegra dadle este mensaje de mi parte: El Capitán Garfio va a por ti y no va a parar hasta encontrarte y acabar contigo"

Sin más se dirigió hacia la puerta, con sus hombres pisándole los talones. Aún tenía tiempo para llegar al barco, pero se apresuró todo lo que pudo, necesitaba llegar al barco, contar a Emma todas las novedades y pensar cuál sería el siguiente paso. Su ira crecía por momentos, como ese maldito pirata pusiera un solo dedo sobre Liam o el resto de la familia no iba a ser capaz de controlarse si se enfrentaba a él. Tenía que llegar a Emma cuanto antes….


Emma paseaba intranquila por el camarote. Ya habían pasado varias horas desde que Killian se marchó y su preocupación crecía por momentos. Necesitaba entretener su mente de alguna manera, quería sentirse útil, pero ¿qué podía hacer ella encerrada entre cuatro paredes?

"Piensa, piensa." Emma se repetía a sí misma mientras se daba golpecitos en la frente con la palma de la mano. "Tiene que haber algo que yo pueda hacer, algo que nos ayude a localizar a Barbanegra, pero qué?"

Emma miró por la ventana, el sol estaba bajo en el horizonte, Killian no podía tardar mucho más en llegar al Jolly. El Jolly...Emma arrugó el entrecejo, un atisbo de algo parecía querer invadir su mente. Emma se quedó quieta por un momento, intentó concentrarse para no dejar escapar ese atisbo y hasta que al final lo tuvo claro.

"Sí!" Cómo no había pensado en ello antes? ¡Barbanegra había estado en este barco por un tiempo! Tal vez ella podría encontrar algún objeto que hubiera pertenecido a él, lo que le permitiría lanzar un hechizo localizador.

Emma sabía que era una misión casi imposible, ya que cuando Killian recuperó el barco hizo una limpieza profunda, para eliminar cualquier vestigio del paso de Barbanegra por su amada nave. Pero tal vez había pasado algo por alto… además necesitaba mantenerse ocupada mientras esperaba el regreso de Killian.

Su marido siempre había sido un hombre muy ordenado y con su camarote no había hecho una excepción. Todas sus pertenencias estaban perfectamente ordenadas, no había nada fuera de lugar, por lo que no le resultó difícil revisar todos los cajones y armarios, sin obtener resultados, como ya sospechaba.

Con un suspiro de resignación se acercó al escritorio, el último lugar que le quedaba por revisar. Abrió uno de los cajones, revolvió un poco y ya iba a cerrarlo sin encontrar nada cuando algo llamó su atención. Notó que había algo parecido a un libro, lo sacó con curiosidad del cajón y descubrió que se trataba de un álbum de fotos. Sus ojos se llenaron de lágrimas al reconocerlo, probablemente su madre se lo había cedido a Killian para que los tuviera presentes de alguna manera durante el viaje. Pasó las páginas con dedos temblorosos cada vez más emocionada al ir descubriendo todos los pequeños tesoros que el álbum contenía. Había fotos de ella con sus padres, con Henry, incluso el álbum contenía un par de fotos de ella y Killian juntos, tomadas poco antes de que la oscuridad la invadiera. Tantos recuerdos…

Justo en ese momento ella volvió a ser consciente de cuánto echaba de menos su mundo. En esta tierra ella había vivido momentos tan importantes en su vida como su matrimonio o el nacimiento de su segundo hijo y Emma sólo guardaba esos recuerdos en su memoria… Se formó un nudo en su garganta al pensar en ello. Pero tuvo que dejar esos pensamientos para otro momento porque de repente escuchó voces sobre la cubierta. Su corazón se aceleró al pensar que Killian ya había regresado.

En efecto, al momento Killian apareció en su camarote y ella saltó a sus brazos emocionada. Sólo habían pasado unas horas pero le había echado mucho de menos. A veces ella se sorprendía de la profundidad de sus sentimientos, nunca antes había sentido nada igual por otra persona, salvo por sus hijos, y esa sensación la aterrorizaba y la entusiasmaba a partes iguales. La necesidad de él en cada momento, de su mirada, de su toque, de sus palabras de aliento… Pero ahora entre sus brazos ella se sentía tan segura que nada más le importaba. Buscó sus labios con ansia, con necesidad de sentirlo. Él respondió con el mismo entusiasmo, pero tras unos segundos se separó un poco de ella.

"Wow, Swan, sin duda me has echado de menos, voy a tener que desaparecer más a menudo si el recibimiento que me das es siempre así." Él la sonreía, estrechándola más aún entre sus brazos.

Emma le dio un ligero golpe en el pecho. "Ni lo sueñes pirata, la próxima vez yo voy contigo, me lo prometiste" Antes de que Killian pudiera replicar Emma le besó de nuevo en los labios. "Y ahora cuéntame qué has averiguado."

Ambos se sentaron sobre la cama para poder hablar. Killian estaba nervioso, su tic de rascarse detrás de la oreja volvió a aparecer. Emma intuyó que había algo que le costaba decirle, y empezó a ponerse nerviosa ella también. Le conocía demasiado bien, y, aunque intentaba ocultarlo, en su rostro se reflejaba la preocupación. Emma acercó su mano hacia la mejilla de Killian, buscando su mirada.

"Qué está mal, Killian? Qué has averiguado?"

Killian suspiró. "Resulta que mi preciosa esposa tenía razón, como siempre. Eres brillante, Swan, acertaste con Barbanegra."

Los ojos de Killian reflejaban lo orgulloso que se sentía de ella, aunque había algo más. "Pero…" Emma le animó a continuar.

"Conseguí averiguar los planes de Barbanegra. Al parecer se ha aliado con algún otro pirata y juntos están navegando en estos momentos hacia The Hidden Island para intentar conseguir habichuelas mágicas."

Emma pensó por un momento. "Entonces, nos mintieron con el mensaje que enviaron? Ellos no tienen aún habichuelas mágicas?" Ella sintió un atisbo de esperanza.

Killian volvió a rascarse detrás de la oreja, de nuevo incómodo. "Bueno, en realidad no sabemos si ya poseen alguna habichuela...tal vez necesiten más para algún extraño plan…"

"Hay algo más, verdad?" Emma le presionó ligeramente el brazo para que continuara.

Bajo ningún concepto quería que ella se sintiera culpable, por lo que Killian se tomó un momento para encontrar la mejor forma de darle la noticia. Ellos debían tomar una decisión rápida, por lo que no perdió más tiempo y procedió a explicarle.

"Amor, al parecer ellos sí tienen pensado secuestrar a alguien de la familia real." Antes de que Emma pudiera reaccionar Killian continuó " Pero ahora nosotros tenemos ventaja sobre ellos, sabemos dónde se dirigen y vamos a atraparlos antes de que consigan acercarse a palacio."

Aunque intentaba ocultarlo Emma estaba asustada, sus ojos buscaron los de Killian, para intentar encontrar algo de tranquilidad. Sus manos ahora estaban entrelazadas. "Killian..." Su corazón latía con fuerza, si querían tener éxito con esta misión debían mantener la mente clara, pero la sola idea de que esos malditos piratas secuestraran a algún miembro de su familia la enfureció enormemente. "No será mejor regresar directamente a nuestro reino? Estaremos todos juntos y preparados para cualquier ataque que pueda producirse."

Killian ya había pensado en esa posibilidad. Realmente él tenía un conflicto interior, le costaba decidir cuál era la mejor opción. Pero le horrorizaba pensar que Barbanegra pudiera acercarse a su hijo, más aún sabiendo que el pirata podría haber conseguido las malditas habichuelas...Confiaba en no tener que arrepentirse de la decisión tomada. Finalmente él habló.

"No quiero arriesgarme a que ellos se acerquen a nuestra familia, tenemos que interceptarlos antes de que lleguen a nuestro reino, Swan."

Emma valoró por un momento las opciones disponibles, ella finalmente asintió con un ligero movimiento de la cabeza. "Tienes razón, tenemos a la Jolly Roger a nuestra disposición. Vamos a conseguirlo." Emma le acarició suavemente la mejilla, tratando de infundir confianza, pasando sus dedos ligeramente por la cicatriz que ella tanto había llegado a amar.

Killian podría pasarse horas atrapado por los intensos ojos verdes de su esposa pero se obligó a sí mismo a romper el contacto visual, ellos necesitaban continuar con el plan, por lo que se dirigió a la cubierta para poner rumbo al nuevo destino. Barbanegra les llevaba un día de ventaja como mínimo pero Killian confiaba en que él decidiera permanecer al menos durante una noche en el puerto, en busca de los típicos placeres de un pirata, juego, ron y sexo.

Después de haberse alejado lo suficiente del puerto Emma subió a la cubierta para estar cerca de Killian. Él estaba de nuevo frente al timón y ambos compartieron una sonrisa cuando Killian la vio aparecer. Ellos estaban tan compenetrados después de tantos años juntos que en muchas ocasiones las palabras no eran necesarias. Un simple gesto, una mirada o una sonrisa eran suficientes para entenderse entre ellos.

Ya había anochecido y por delante tenían una larga jornada de navegación. Ella miró hacia el cielo, un manto de estrellas lo cubría. Era tan hermoso... Contemplar el cielo en una noche estrellada era uno de los placeres que podía obtener en el Bosque Encantado, algo casi inalcanzable en su mundo.

Su mundo...ella recordó de repente el álbum que había dejado olvidado en el escritorio cuando Killian regresó. La realidad de su nueva vida la golpeó más fuerte que en otras ocasiones. Cómo era posible que ella echara de menos una simple foto del día de su boda o del nacimiento de su hijo?

Desde que Emma había subido a la cubierta Killian no había podido apartar sus ojos de ella, su belleza se acrecentaba bajo la luz de la luna, dándole un aspecto casi etéreo. Pero en ese momento Killian notó que algo empezó a preocuparle, su rostro cambió, no pudiendo ocultar cierta tristeza. Killian hizo un gesto a Smee para que se hiciera cargo del timón y, tras darle algunas instrucciones, abandonó su posición al frente del timón y se acercó a Emma.

"¿Qué te preocupa, amor?" Emma se había girado, contemplando la oscuridad de la noche mientras se inclinaba ligeramente sobre la barandilla, dejando que el viento azotara sus cabellos. Killian permaneció a su lado, pasando su brazo alrededor de su cintura.

"¿Crees que alguna vez podremos regresar a mi mundo?" La pregunta escapó de sus labios sin que pudiera evitarlo, pero desde que comenzó toda esta aventura ella había tenido mucho tiempo libre para pensar acerca de todo lo que había dejado atrás.

Killian no respondió inmediatamente. Los días anteriores al retorno al Bosque Encantado fueron un caos absoluto, una vez que Henry y él consiguieron traer de vuelta a Emma desde la oscuridad la única opción para evitar que ésta se extendiera por todo Storybrooke era hacer que el pueblo desapareciera y que todos regresaran a su lugar de origen, consiguiendo así contener la oscuridad en un lugar seguro del Bosque Encantado. Tuvieron que tomar decisiones sin apenas tiempo, abandonar Storybrooke de forma precipitada y Emma no pudo asimilar correctamente todo lo que estaba ocurriendo a su alrededor.

Él siempre había tratado de entender el anhelo que sentía Emma por su mundo anterior. Recordó lo aterrorizaba que estaba cuando se quedó embarazada de Liam, al darse cuenta de que no podría hacerse pruebas para saber si el embarazo iba bien. Cuando su hijo nació Emma comenzó a preocuparse de nuevo, tenía miedo de que Liam enfermara y no pudieran llevarle a ningún hospital. Y luego estaba el tema de la comida, ella extrañaba mucho el queso a la parrilla o la pizza. Por no hablar de la falta de electricidad. A veces ella entraba en cólera y gritaba que parecía que vivían en la "puta Edad Media."

Killian recordaba haber tenido conversaciones similares anteriormente. Él siempre había intentado hacerle ver lo positivo de vivir en El Bosque Encantado. Al fin y al cabo ellos se habían conocido en estas tierras, no una, ni dos, sino hasta 3 veces. Aquí vivieron su primer baile, se casaron, nació su hijo. Liam había crecido sano y fuerte y la falta de electricidad se podía suplir con magia. Ellos habían conseguido una vida relativamente tranquila y feliz.

"Ya hemos hablado de esto en otras ocasiones, amor, ¿por qué ese interés repentino en regresar a tu mundo?"

"Es solo que hoy he descubierto el álbum de fotos que guardabas en tu escritorio, supongo que mi madre de lo prestó para el viaje." Killian asintió a modo de respuesta mientras Emma continuaba "y eso me ha permitido darme cuenta de que, en realidad no echo de menos la tecnología por sí misma, sino lo que conseguimos con ella. Los únicos recuerdos que tenemos de nuestra boda, por ejemplo, sólo están en nuestra cabeza y en el retrato que Henry nos hizo. No hay ninguna foto del nacimiento de Liam, ningún vídeo de cuando dio sus primeros pasos…" Emma dejó de hablar por un momento al sentir un nudo en la garganta. Killian la acariciaba suavemente la espalda, esperando en silencio para que ella continuara.

"Puede parecer una tontería, pero, cuando yo era niña, antes de perder la esperanza de tener una familia, siempre pensé que en algún momento, pasados muchos años, me sentaría con mi anciano marido, rodeada de hijos y nietos y veríamos juntos montones de álbumes de fotos llenos de los recuerdos de una vida." Ahora ella no podía contener las lágrimas, pero continuó hablando ante la tierna mirada que le ofrecía Killian. "Cuando por fin acepté nuestra relación, en algunos momentos me permití creer de nuevo en ese sueño. Llegué a pensar que cuando nuestra memoria no fuera suficiente para retener los recuerdos, al menos las fotos permitirían a nuestros hijos y nietos recordar quienes éramos y cómo vivimos."

Cuando terminó de hablar Emma dirigió su mirada hacia Killian, él la estaba mirando fijamente, sus ojos reflejaban todo el amor y la admiración que sentía por la mujer que estaba delante de él. Él se imaginó por un momento esa imagen, y se dio cuenta de que lo necesitaba, él necesitaba que el sueño de su mujer se hiciera realidad y se prometió a sí mismo que iba a hacer todo lo posible por conseguirlo. Killian estrechó fuerte a Emma entre sus brazos mientras pensaba en ello. Cuando se separaron él intentó aliviar un poco la tensión con alguna de sus bromas.

"Mmmm, bueno amor, te recuerdo que estamos en un mundo de magia, aquí casi todo es posible si sabes cómo hacerlo y si estás dispuesto a pagar el precio por ello. Tal vez se podría crear algún hechizo que capture imágenes, o podríamos decir a Ariel que vaya al mundo sin magia y nos traiga una cámara, Regina y tú podríais lanzar un hechizo de energía permanente y...lo más importante...habría que lanzar un hechizo para que alguien volviera al pasado y tomara fotos de nuestros momentos más importantes."

Emma sabía que él estaba bromeando, pero en el fondo sintió que habia un matiz de realidad. "Tú realmente estás hablando en serio, verdad?"

"Por su puesto que no, Swan"

"Quiero decir, si tu pudieras hacer algo de todo esto lo harías…"

Killian ya no podía ocultar lo que sentía entre sonrisas jocosas. "Tú sabes que yo haría cualquier cosa por ti, Emma."

Emma lo sabía, por supuesto que lo sabía. Él se lo había estado demostrando a cada momento. Pero escuchar estas palabras siempre provocaba en ella una presión en su corazón, el sentimiento de sentirse querida era algo a lo que le había costado mucho acostumbrarse después de tantos años de soledad. Emma hizo lo que solía hacer cuando no podía expresar con palabras lo que sentía. Se aproximó a Killian y lo besó, depositando en ese beso todo el amor que sentía por su marido.

Emma se separó unas pulgadas para susurrar "¿Te he dicho ya cuánto te quiero?"

"¿En el día de hoy? Aún no, pero con este beso me hago una idea." Sus labios se unieron de nuevo. A pesar de todas las tensiones, de las noticias inquietantes del posible secuestro, ellos podían perderse en esos besos apasionados durante horas. Sus cuerpos aún se echaban de menos después de los meses de separación.

Cuando finalmente consiguieron romper el beso ambos miraron hacia el cielo, hechizados por el manto de estrellas que los cubría.

"Mi amor, nos quedan dos noches más de navegación hasta alcanzar el puerto donde se debe encontrar Barbanegra" Haciendo un gesto hacia el cielo Killian continuó "¿Qué te parece si reanudamos tus lecciones de navegación?"

"Claro, vamos capitán, enséñame a navegar bajo las estrellas" Emma ya estaba caminando hacia el timón y ofreció su mano a Killian, juntos se dirigieron al frente del timón. Ellos pasaron las dos siguientes horas navegando guiados por las estrellas.

Más tarde dejaron el timón y se acomodaron sobre una manta situada en la cubierta, Killian apoyando su espalda contra el mástil y Emma sentada entre las piernas de Killian, su espalda descansando sobre su pecho. Ambos contemplaban el manto de estrellas mientras Killian le hablaba sobre las diferentes constelaciones y le contaba diferentes leyendas basadas en las estrellas. Emma le escuchaba embelesada, sintiendo la voz melodiosa de Killian como una caricia, acurrucada sobre el cuerpo de Killian, mecida por las olas y escuchando las palabras de Killian como una canción de cuna, en algún momento ella se quedó dormida.

Killian sonrió cuando notó que Emma se había quedado dormida entre sus brazos. Su rostro estaba más relajado que la noche anterior, ellos habían conseguido un momento de calma y tranquilidad, dejando los problemas fuera de su burbuja particular. Aún les quedaba una jornada más de navegación. Confiaba en la Jolly Roger para obtener ventaja sobre la distancia que les separaba de Barbanegra. Killian eran consciente de que la tarea no sería sencilla, pero su amado barco ya había superado una maldición, todo era posible. Aún se quedó unos minutos más, reposando contra el mástil y perdido en sus pensamientos, hasta que se dio cuenta de que era tarde y necesitaba descansar, por lo que alzó a Emma entre sus brazos de forma delicada para evitar que se despertara. Ella se acurrucó aún más contra su cuerpo mientras la desplazaba al camarote y finalmente los dos pudieron descansar por unas horas.


La jornada había transcurrido sin incidentes en palacio. Henry y David pudieron contemplar temprano en la mañana que la Jolly Roger había llegado a puerto, por lo que confiaban en que pudieran obtener alguna pista sobre la identidad del pirata fantasma. Ellos revisaron el mapa en varias ocasiones a lo largo del día sin notar movimientos. Liam les acompañaba en las visitas a la oficina, sus ojos fijos en el punto que marcaba la situación del barco, pero a medida que pasaban las horas y el barco seguía parado, el pequeño empezó a impacientarse.

"¿abuelito, dónde están papá y mamá? ¿por qué no navegan?" Sus grandes ojos se desplazaban entre el mapa y el rostro de su abuelo.

David le revolvió el pelo de forma cariñosa mientras le contestaba "Ellos están buscando pistas, Liam, pero en cuanto encuentren algo volverán a navegar de nuevo."

Un rayo de esperanza cruzó su mirada "¿y entonces volverán a casa?"

Henry se acercó a su hermano. "Claro, hermanito, cuando encuentren lo que están buscando regresarán a casa, pero es probable que tengan que hacer alguna parada más, así que mientras los esperamos, qué te parece si vamos a jugar con Neal?"

El tiempo pasó rápido mientras estaban jugando, pero cuando llegó la hora de dormir Henry empezó a preocuparse. Ésta sería la tercera noche que Liam pasaba sin su madre. En la primera noche él llegó agotado del viaje y en la segunda noche habían organizado la fiesta de pijamas con los demás niños, así que pensó en alguna forma de entretenerle para evitar que su hermano se sintiera mal.

Henry se acercó a su hermano y a Neal, que ya se estaban preparando para ir a la cama. "Hey, chicos, qué os parece si os cuento un cuento antes de ir dormir?"

"¡Aye, aye!" Gritó Liam, imitando el acento de su padre mientras Neal aplaudía con entusiasmo.

Los dos niños se metieron rápidamente entre las sábanas, los ojos y oídos bien abiertos, prestando toda la atención necesaria para disfrutar de la historia. Henry se sentó en una mecedora situada frente a las dos camas, para que los dos niños pudieran escucharle por igual.

"Henry, cuéntanos la historia de la pincesa y el pidata, por favor!" Liam gritaba entusiasmado. Él se sabía la historia de memoria, pero nunca se cansaba de escuchar el relato de cómo se conocieron sus padres.

"¿Estás seguro? Tal vez podría contaros alguna nueva historia…"

"Nooo, así tío Neal también la escuchará"

"¡Sí, por favor, Henry!" Ahora era Neal el que le miraba con ojitos suplicantes, curioso por conocer la historia que tanto le gustaba a su sobrino.

Henry dejó escapar un suspiro simulando que él se daba por vencido. "Ok, vamos a empezar… Hizo una pausa para asegurarse de que los dos niños estaban prestando atención y empezó "Érase una vez…."

Y Henry se metió de lleno a relatar la historia de su gran familia en un lenguaje adecuado para que los niños pudieran comprender. Durante los siguientes minutos Neal y Liam le escuchaban con los ojos muy abiertos y las miradas soñadoras, Liam añadiendo o repitiendo al unísono con su hermano algunos de sus momentos favoritos.

Henry sospechaba que, lejos de dormirse, los niños parecían más despiertos que nunca, escuchando atentamente la historia, pero aún así continuó con ello, porque para él también suponía un gran placer recordar las grandes vivencias de su familia.

"...y finalmente consiguieron derrotar a la oscuridad, pero para evitar que ésta siguiera haciendo daño tuvieron que contenerla aquí, en algún lugar secreto del Bosque Encantado, y actuar como guardianes para que nunca pudiera ser liberada. Por ese motivo la princesa y el pirata, junto con el resto de su pueblo, dejaron atrás Storybrooke y comenzaron una nueva vida en estas tierras. Con el tiempo ambos se casaron en una boda de ensueño y a los pocos meses nació un pequeño príncipe..." En este punto la sonrisa de Liam se ensanchó al ser consciente de que estaban hablando de él "...que llenó de alegría y promesas de un gran futuro a toda su familia. Y finalmente, la princesa y el pirata convertido en héroe vivieron felices para siempre rodeados de su gran familia"

Los niños aplaudieron entusiasmados, el sueño que en algún momento podían haber tenido totalmente desaparecido, y pidieron más historias.

"¡Otra por favor!" Gritaban al unísono.

A Henry le resultaba difícil negarles nada, sobre todo cuando se trataba de algo que les emocionaba tanto, pero realmente era demasiado tarde. "Os prometo que mañana os contaré una nueva historia, chicos, pero ahora es muy tarde, hay que descansar para que podáis disfrutar al máximo de todas las posibles aventuras que encontraréis mañana."

A pesar de que ellos estaban algo desilusionados no insistieron más y se acurrucaron en sus respectivas camas preparados para dar la bienvenida al sueño. Henry ya se iba a despedir, cuando Liam habló de nuevo.

"Henry, ¿mañana nos contarás la historia del viaje del héroe? ¿Del viaje que está haciendo mi papá?"

"Claro, hermanito, ahora descansa" Se acercó para dar un beso de despedida en la frente de Liam, pero éste siguió hablando, aunque su voz sonaba somnolienta. "Mi papá es un héroe. El mejor héroe pidata de todos los tiempos." Sonrió con orgullo mientras sus ojitos se cerraban.

Henry pensó en ello por un momento. Sin duda Killian hacía mucho tiempo que se había convertido en un héroe y aún así él se embarcó en esta misión entre otros motivos porque quería que su hijo se sintiera orgulloso de él. Realmente eso era algo que no necesitaba ser probado, ya que Liam adoraba a su padre, él ya se había encargado de darle suficientes motivos desde que nació. Henry recordó con nostalgia todos los momentos vividos junto a Killian, le echaba de menos y esperaba que volviera a casa pronto.

Se acercó a la cama de Neal para despedirse también de él. Pero parecía que Neal no estaba tan dormido como su hermano. "Henry, tú eres afortunado, tienes dos papás y dos mamás."

Henry suspiró, parecía que la noche iba a ser muy larga. Pensó por un momento cómo responder a esa pregunta para que un niño de 6 años pudiera entenderla. "En realidad, Neal, tengo 3 papás"

Los ojos de Neal se abrieron con sorpresa. "¿En serio? ¿3?" preguntó mientras levantaba 3 de sus deditos.

"En efecto, y de hecho mi papá original se llamaba Neal, como tú. Llevas el nombre de un héroe." Henry sintió un nudo en la garganta al recordar a su padre.

"Wow, me contarás algún día la historia de tu primer papá?"

Henry respondió apenas en un susurro, incapaz de decir nada más. "Claro, algún día"

Neal asintió. Su rostro ya empezaba a mostrar los signos del sueño. "Gracias por contarnos estas historias, Henry."

Henry sonrió mientras le revolvía el cabello. "De nada, Neal, ahora debes descansar, buenas nochesl."

"Buenas noches, Henry."

Henry salió de la habitación de los niños, la emoción le embargaba al recordar a su padre. Pero definitivamente él se sentía una persona afortunada, con tantas personas a su alrededor que se preocupaban por él. Se dirigió a la oficina para dar un último vistazo al mapa, la Jolly Roger ya surcaba los mares de nuevo. Por la dirección que estaban tomando casi pudo adivinar su próximo destino, al que probablemente llegarían un día más tarde. Confiaba en que hubieran conseguido alguna pista. Finalmente fue a su dormitorio para descansar tras el día agotador.


El día siguiente fue bastante tranquilo para Killian y Emma. Ellos esperaban con ansias la llegada al nuevo puerto, tenían cierta esperanza de interceptar a Barbanegra allí, aunque eran conscientes de que el pirata les sacaba bastante ventaja.

Aún así ellos ahuyentaron esos pensamientos por un momento, decididos a disfrutar del día que tenían por delante. Pasaron la mayor parte del tiempo en la cubierta, bien navegando o bien compartiendo recuerdos. Ellos siempre habían disfrutado con sus largas conversaciones, podían hablar horas de cualquier tema, eso era tal vez uno de los aspectos que ambos más habían echado de menos mientras estaban separados.

Killian tenía muchas anécdotas para compartir en sus 300 años de experiencia, y Emma nunca se cansaba de escuchar sus historias en alta mar. A Emma por el contrario, le costó al principio abrirse del todo a Killian y compartir sus experiencias más dolorosas en el sistema de crianza. Ella recordaba cómo el rostro de Killian se transformaba, apretando la mandíbula y frunciendo el ceño mientras ella le contaba algunos de los detalles más dolorosos. Él sentía una rabia interna, y unas ganas inmensas de hacer pagar a todos los que en el algún momento habían hecho sufrir a Emma.

El día fue avanzando sin que ellos se dieran cuenta, perdidos en sus conversaciones, hasta que el sol empezó a descender. Estaban sentados sobre los tablones, pero Killian se incorporó, tomó la mano de Emma y ambos se acercaron a la borda para contemplar la puesta de sol. Durante unos minutos ambos estuvieron en silencio, Killian rodeando con sus brazos los hombros de Emma mientras ella se inclinaba hacia atrás para descansar sobre su pecho. Ambos contemplando el maravilloso espectáculo de la puesta de sol en alta mar. Cuando finalmente el sol se escondió tras el horizonte ambos decidieron retirarse a descansar, era temprano, pero al día siguiente llegarían pronto a puerto y debían estar preparados.

Ya en el camarote ambos se desvistieron y se acurrucaron entre las sábanas. Emma descansaba sobre el pecho de Killian mientras éste acariciaba lentamente su espalda. Ahora era Killian quien estaba perdido en sus pensamientos, mientras trazaba patrones con sus dedos sobre la piel de Emma. Finalmente él rompió el silencio con una sola palabra.

"Gracias"

Emma pareció extrañada, se incorporó un poco para mirarle. "¿Por qué?"

"Bueno, mi amor, si tuviera que darte una explicación detallada sobre todos los motivos por los que siempre te estaré eternamente agradecido podríamos llegar a contemplar el amanecer sin haber dormido. Pero en esta ocasión quiero agradecerte tu presencia aquí, conmigo, quiero darte las gracias por haber sido tan valiente de acompañarme en esta aventura. Todo es mucho más fácil contigo a mi lado" Killian le dio un suave beso en la parte superior de la cabeza.

Emma acercó su rostro al de Killian, su mirada en contacto. "Yo también quiero agradecerte todo lo que me has enseñado en estos días, quiero darte las gracias por haberme permitido ser tu segundo de abordo. Yo…" Emma intentaba buscar las palabras más adecuadas " Yo te quiero, y siempre te querré, y estos días contigo a solas, me han permitido reafirmarme en mis sentimientos más aún si cabe. Aparte del amor que siento por mis hijos yo no sabía que se podía tener un sentimiento tan profundo por una persona hasta que te conocí. Así que gracias, por permitirme formar parte de tu vida."

"Emma…" Killian la estrechó fuertemente en sus brazos. "Soy yo el afortunado, yo me he convertido en quien soy gracias a ti, tú me has dado un hogar, una familia y un futuro. Te quiero tanto que a veces me asusto…" Emma acercó sus labios a los de Killian y finalmente se besaron, fue un beso tierno cargado de devoción por ambas partes.

Ambos eran reacios a separarse, pero realmente necesitaban descansar para estar totalmente preparados en la misión del día siguiente. Por lo que con último beso de despedida ambos se prepararon para dormir.

"Buenas noches mi amor"

"Buenas noches, Killian."

Ambos acomodaron sus cuerpos para el descanso en una postura tantas veces practicada. Killian pasó un brazo protector sobre la cintura de Emma mientras ella descansaba acurrucada bajo su hombro. Una única lágrima se escapó de los ojos de Emma, una lágrima de felicidad por todo lo que tenía. Ella estaba dispuesta a luchar con uñas y dientes por conservar su felicidad, y sabía que teniendo a Killian a su lado nadie podría vencerles. Su último pensamiento antes de que el sueño la invadiera fue el deseo de compartir un viaje similar con el resto de la familia, nada podría hacerla más feliz.