Capítulo 15: conviviendo
Habían llegado ese mismo día al departamento de la chica y ambos ordenaban sus cosas en las piezas cada uno metido en sus pensamientos y con los nervios a flor de piel sin explicarse porqué, ellos ya habían estado algunos días juntos ¿cuál era la diferencia?
- Pediré algo de cenar – dijo Sakuno entrando a la pieza que sería la de Ryoma desde ahora – tengo que ir a hacer compras, no hay nada
- Podemos ir mañana después de clases
- Está bien…- dijo mientras mirada la pieza – ¿te acomoda?
- Mhp…esta bien para mi
- Cuando tu gato….
- Karupin
- Está bien – dijo sonriendo – cuando Karupin venga puede dormir donde quiera, adoro los gatos
- Le encantará poder poner su olor en un departamento entero
- Ojalá se acostumbre a mí…
- No tendría porque no hacerlo – dijo mirándola por primera vez y encontró que la situación se sentía tan cómoda, se podría acostumbrar a esto sin pensarlo dos veces
- ¿tengo algo en la cara? – pregunto ella tocándosela por si tenía algo y él la miró sin entender – me mirabas fijamente
- Sólo pensaba en algo – dijo mirando a otro lugar y sonrojándose muy levemente
- ¿seguro que esto es lo que quieres? – pregunto ella acercándose a él preocupada – estás más callado de lo normal
- Estoy bien, sólo me preocupa que este tipo aparezca molestándote
- No…no lo creo ¿o si? – preguntó tartamudeando preocupada
- Lo lamento – dijo acercándose rápidamente luego de ver su reacción para abrazarla- no quería…
- Lo sé – dijo aspirando su aroma que la tranquilizaba – debería llamar para la cena – dijo después de un rato
- Llamaré…pediré comida italiana – y ella asintió.
Siguieron ordenando un rato más hasta que Sakuno se dio una ducha antes de que Ryoma lo hiciera y luego de que estuvieran listos llegó la cena. Comieron mucho tiempo en silencio hasta que se volvió incómodo, no era el silencio normal en el que ambos se sentían bien, aquí había mucha tensión como para olvidarse de ella.
- Ryoma-kun
- ¿mhp?
- ¿de verdad no ocurre nada?
- Sólo estoy pensando – dijo mientras ni el mismo se explicaba porque se sentía nervioso de estar en el departamento a solas con ella cuando ya había sido así, peor se sentía diferente y no podía explicárselo
- Pensé que darme un baño me ayudaría a despejar mi mente, peor parece que a ninguno le funciono, ¿no crees? – dijo la chica tratando de hacer conversación mientras comía nerviosamente por la insistente mirada del peliverde
- Déjame ver algo – dijo de repente acercándose a ella, específicamente a su cuello, mientras la pobre e inocente chica no podía estar más sonrojada. Él se puso a revisar con cuidado si tenía las marcas que Kintaro le había dejado y aún estaban, pero mucho más tenues por suerte – ya no tienes casi marcas – le dijo mientras su aliento rozaba suavemente el cuello de Sakuno, provocándole un escalofrío placentero
- Podrías haberme preguntado y te lo habría dicho – dijo suavemente tratando de mantener la compostura
- Prefiero revisar por mí mismo – dijo mientras no paraba de observar el largo y esbelto cuello que ella poseía – deberías descansar…
- Tú también – respondió girando la cabeza y quedando cara a cara, sólo a algunos centímetros. El corazón de ella comenzó a latir aún más fuerte que antes mientras sentía el calor que provenía de él, el peliverde estaba embelesado mirando cada rasgo de su cara sin querer romper esa pequeña burbuja que repentinamente se había formado entre ellos, pero todo se arruinó cuando alguien tocó fuertemente la puerta del departamento.
- ¡Sakuno, sé que estás aquí! – gritó Kintaro desde afuera
- Ry…Ryoma – dijo aterrada y él le hizo un gesto para que guardara silencio y la abrazó
- Me encargaré – le susurró al oído y ella lo miró con pánico en sus ojos, preocupada por lo que pudiera hacer. Sacó su celular y le mando un mensaje a Momo para que lo ayudará con este "problema" – enciérrate en tu habitación – le dijo despacio, pero ella no se movió porque estaba paralizada y lo notó, así que la tomó en brazos y la llevó a la pieza – necesito que te concentres en lo que digo – dijo tomando su cara suavemente y logrando que se concentrara en él – cierra con seguro la puerta y pon algún mueble por si acaso, pero Momo ya viene para acá ¿ok? Todo saldrá bien, no te hará nada
- ¿y a ti? – preguntó con una débil voz - ¿y si te hace algo a ti?
- Puedo defenderme – respondió con una sonrisa de superioridad y algo cálido se formó dentro de su pecho por la preocupación de la castaña, le hizo cariño en la mejilla, se levantó y salió de la habitación mientras oída como Sakuno hacía lo que le dijo – veremos como te dejo la cara – se dijo para si mismo y abrió la puerta que seguía siendo azotada por Kintaro – qué buscas – dijo de mala manera
- Sé que ella está aquí – dijo tratando de entrar, pero Ryoma lo impidió –dile que estoy aquí ¡va a querer verme!
- Ya no vive aquí, le pasé mi departamento porque un imbécil trató de aprovecharse de ella – dijo mirándolo con rencor
- Claro que no, ella lo quería tanto como yo…puedo asegurarte como suspiraba cada vez que la toque – dijo sonriendo con suficiencia
- Si fuera así, ella no habría escapado ¿no crees?
- Simplemente pensó que iba muy rápido, debe ser eso y por tu culpa no me ha querido responder porque le metiste cosas en la cabeza – dijo Kintaro empujándolo, pero el ambarino lo tomó del brazo y se lo dobló
- No vuelvas a tocarme y mucho menos a ella, porque si no me encargaré de que no puedas ni siquiera caminar ¿me escuchaste? – lo amenazó tratando de no golpearlo desde el inicio
- Ella quiere que la toque, se hace la difícil y eso me gusta mucho – dijo riendo
- Te lo dejaré claro, no te quiere cerca – dijo empujándolo y soltándolo
- ¡qué ella venga y me lo diga! Y además ¿qué te importa a ti lo que yo haga con ella? Tú te has metido con tantas mujeres y tantas quieren estar contigo que no sé porque te metes entre nosotros
- Porque un enfermo como tú no debe estar cerca de ella, es sencillo – dijo con una sonrisa – además, cuando huyó de ti al que llamó fue a mi
- ¡imbécil! – gritó y se lanzó contra Ryoma para pegarle comenzando una pelea, porque aunque no solía pelear no le faltaban las ganas de darle una paliza a este tipo y cuando ya la pelea estaba llegando a su clímax llegó Momo a separarlos- ¡déjenme ver a Sakuno!
- La policía te espera abajo – le dijo simplemente Momo
- ¿qué? – respondió descolocado – no he hecho nada
- Invadiste mi casa y me golpeaste – le dijo Ryoma mientras llegaban dos policías a llevárselo
- Estás perdido, Echizen – le dijo lleno de ira
- Mhp – fue toda la respuesta que consiguió mientras se lo llevaban y miró a Momo – buena idea
- Es por el bien de Sakuno – dijo Momo – bien hecho por llamarme
- No quería asustarla más – respondió recordando su cara presa del pánico cuando lo escucho – no le gustará verme golpeado
- Me encantaría ver eso – dijo Momo riendo un poco – pero me iré, necesita tranquilidad
- Ok..ya sabes…- dijo el peliverde incómodo
- No hay problema – dijo dando media vuelta y yéndose – llámame si el imbécil vuelve
- Lo haré – respondió cerrando y yendo a la pieza de Sakuno – ya está todo bien, puedes salir – le dijo a través de la puerta y sintió correrse un mueble, la puerta de abrió y Sakuno prácticamente se lanzó a sus brazos preocupada
- ¿¡estás bien?! ¿por qué estás golpeado? – pregunto tomando la cara del chico y revisando los golpes
- Estoy bien, tranquila – dijo secándole las lágrimas - ¿tú estás bien?
- Ahora sí, Ryoma-kun…- dijo mirándolo con esos grandes e inocentes ojos que lo hipnotizaban
- Bien…- fue todo lo que pudo decir mientras acariciaba con su pulgar la suave mejilla enrojecida por las lágrimas
