Disclaimer: Todos los personajes que aparecen aquí no me pertenecen a mí, sino a la gran Naoko Takeuchi, la historia es totalmente original de la autora aquí presente.


LA ESTRELLA DEL DESTINO

CAPITULO II: "Rompiendo las reglas"

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El amanecer ya había llegado a la hermosa ciudad de Tokio y el sol comenzaba a descubrir sus rayos de luz cálida; un poco de sol se posó sobre la ventana del departamento de Amy, la cual estaba semi abierta dejando pasar la suave brisa matutina.

La alarma del reloj sonó y la joven extendió su mano buscando apagarla.

—Aaahhh... otro nuevo día... —La peliazul dio un suspiro y con algo de pereza abrió sus ojos color mar.

—Bueno... hoy nuevamente a ponerme al día con los estudios... y... bueno... a hacer lo mismo de ayer y de antier... y... —La joven pensativa en sus adentros se planteó —: ¿por qué mis días son tan iguales siempre? —Se sacudió la cabeza —Ay bueno, ¡no es momento de ponerme a pensar en tonterías! Ya me quedan pocos meses para dar mis últimos exámenes y entrar a la facultad de medicina.

Luego de alistarse, se preparó un café y un sándwich y comenzó con su rutina diaria.
Estando ya concentrada en sus libros y tomando sus apuntes, Amy se distrajo con el sonido del teléfono.

— ¿¡Hola!? Ah, ¡hola Serena!

—Hola Amy, ¡buen día! Quería saber, ¿si podrías pasar por casa hoy?

—Eh... bueno está bien, ¿te sucede algo? —Se preocupó Amy.

— ¡Ay no! Jaja. Es que Darien me ha dejado los libros que le pediste prestado y bueno, ¡creí que era la excusa perfecta para vernos! Últimamente no nos visitamos demasiado.

—Aahh... bueno, es cierto, Serena. Está bien, a las dos estoy en tu casa. ¡Hasta entonces!

— ¡Nos vemos!

Amy colgó el teléfono y continuó con sus apuntes.

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Mientras tanto, en otro lugar de la ciudad, se escucha el golpeteo de alguien llamando a la puerta del cuarto de Taiki.

—Vamos Taiki ¡ya despierta! ¿Acaso no oyes el sonido del reloj? —Era uno de sus hermanos, aquel con cabellos plateados y ojos color esmeralda, los cuales en ese momento demostraban enfado.

La puerta del cuarto se abrió y salió un Taiki totalmente despeinado y desalineado. Se refregó los ojos que apenas querían abrir.

— ¿Cuál es la prisa Yaten? ¿Por qué estás tan exasperado? —Dijo el castaño apenas abriendo su boca para largar unas pausadas palabras movidas por un bostezo.

— ¿¡Acaso estas demente!? ¿Por qué aun sigues así, sin arreglarte? ¿Que te sucede? Tú no eres así —La voz de Yaten sonó totalmente alterada.

— ¿Qué es lo que ocurre? —Por detrás se acercó un joven de pelo negro como la noche atado en una coleta y con sus ojos color zafiro que brillaban desconcertados por aquella situación, era Seiya, el hermano que faltaba.

— ¡Pues este! ¡Míralo! Aún sigue sin arreglarse, cuando es él quien siempre nos está despertando a nosotros, ¡no sé qué demonios le sucede! —bufó.

—Pues yo creo que Yaten está nervioso porque Mina no va a ir al ensayo de hoy —dijo el castaño burlándose de su hermano.

—Argh ¡ya cállate! —Contestó exasperado el platinado.

—Seiya, ve y habla con él, fíjate que es lo que puedes hacer, no se olviden que en media hora tenemos ensayo —Yaten se dio media vuelta y se retiró del cuarto enojado por el retraso que estaba teniendo por culpa de su hermano.

—Tranquilízate Yaten, ¡así vas a envejecer más rápido! —Dijo Seiya totalmente burlándose de él —se giró a ver al castaño —. Oye Taiki, ¿qué te sucede? ¿Por qué estas actuando de esta forma? —El pelinegro lo interrogó con preocupación.

—Baahh... ¡estoy harto! ¿Por qué siempre tenemos que hacer lo mismo día tras día? ¿Por qué decidimos volver a la tierra para vivir esta aburrida rutina de humanos? ¡Ya no lo soporto!

Seiya quedó sorprendido con lo que su hermano le estaba expresando.

—Pero Taiki, hemos regresado porque así lo resolvimos los tres. Nuestra Princesa nos ha concedido el permiso de volver pero con esa condición que nos puso. Acordamos regresar para cumplir nuestros sueños... ¿lo olvidaste?

— ¡No! Claro que no lo he olvidado, pero no estoy seguro de que esto que vivo sea parte de mi sueño... —dijo Taiki con furia y señalando con ambos brazos abiertos a todo su alrededor.

—Hermano, los tres volvimos para buscar ese "ser especial" —hizo énfasis en las últimas dos palabras que pronunció —, esa parte que nos hace falta para ser feliz. ¿Acaso no has encontrado a tu ser especial aun? —el pelinegro lo miró levantando una de sus cejas esperando una respuesta.

— ¡Ese es el problema! Creo que al igual que tú y que Yaten, yo ya había encontrado a mi ser especial desde la primera vez que llegamos a este planeta, solo que no supe y aun no sé como hacer para agradarle... ¡no sé cómo encarar la situación! —El castaño dio un golpe a puño cerrado sobre la pared —Pensé que esto no iba a sucederme nunca con ninguna persona. Sin embargo ustedes dos no tienen ese tipo de problemas.

—Ay hermanito no seas tan vanidoso, tu eres único así tal cual te comportas, no necesitas cambiar para agradarle a otros, no seas tan complicado

— ¡Tu no lo entiendes Seiya! —Gritó el castaño —No quiero agradar a otros, ¡quiero agradarme a mí mismo! Y así, hacer que esa persona se fije en mí —suspiró desanimado —. Pero haciendo esto todos los días no siento ser yo mismo, el estar haciendo lo que otros me dicen que haga, tener una rutina armada, los shows, comerciales, todo eso no me hace único, y yo siento que tengo más para dar...

—Oye Taiki, comprendo, pero...

— ¡No importa! Mejor vete, déjame solo... y no cuenten conmigo hoy para los ensayos.

Seiya angustiado, al ver que no podía ayudar a su hermano, decidió darle ese momento a solas para que reflexione y entonces se retiró del cuarto de Taiki.

— ¡Debo hacer algo diferente este día! —El castaño se dirigió hacia el closet, donde en una de sus puertas tenía un gran espejo — ¡Esta vida que estoy llevando ya no tiene sentido! Antes era distinto, cantaba con pasión para encontrar a nuestra princesa, pero al encontrarla y al resolver todo lo que tuvimos que pasar durante el ataque de Galaxia, ya todo se acabó; y desde que llegamos a Kinmoku es que he sentido ese vacío, esa necesidad de volver a la Tierra, ese sentimiento de que algo o alguien me hacía falta... Y ahora que he vuelto sigo sintiendo un vacío en mi vida —su semblante denotaba frustración.

—Pero hoy, ¡hoy es el día de ese cambio! —Taiki se miraba al espejo y con entusiasmo, comenzó a arreglarse para salir. En ese momento observó su mesa de luz; allí estaba el teléfono, éste lo tomó y guiado por un impulso se lanzó a marcar un número.

— ¿¡Hola!? ¿Quién llama? —Del otro lado del teléfono atendía una joven con voz dulce y amable.

—Hola Amy, habla Taiki —Le respondió el castaño.

La muchacha se sobresaltó al oír ese nombre; era raro que él la llamara.

—Ah, hola Taiki, ¿sucede algo?

—Eehh... no, no sucede nada, solo que... —Por primera vez aquel culto y serio muchacho se quedaba casi sin palabras para armar una conversación, pero tomó algo de valor y tragando un poco de saliva continuó su charla —. Amy... yo... bueno, quería invitarte a salir hoy por la tarde, ¿te interesa la idea?-

La peliazul, totalmente asombrada por la propuesta del muchacho, dio una negativa como primera respuesta.

—No lo creo posible Taiki, discúlpame. Tengo mucho que estudiar aun para mis exámenes finales y...

—Vamos Amy... ¡por favor! —Éste la interrumpió —Sé lo importante que son los exámenes para ti, pero dime, ¿no te cansas un poco de estudiar todo el tiempo? ¿No te gustaría hacer algo distinto aunque sea por un día?

Amy sintió que cada palabra que el castaño le decía, rebotaba en su cabeza como una alerta roja, y al mismo tiempo era como si esas mismas palabras salieran desde lo más profundo de su ser, desde sus pasiones más ocultas.

—No lo sé... y ¿a dónde iríamos? —Preguntó curiosa la muchacha.

—Bueno pues, ¡eso es sorpresa! ¿Te parece que pase por ti a las seis?

La joven intrigada y con ansias de saber dónde la llevaría, no pudo contener las ganas de salir de su departamento y dejar de lado por primera vez su plan de estudio, lo cual con una suspicaz sonrisa le confirmó al castaño que su idea le había interesado.

—Está bien Taiki, pasa por mí a las seis.

—Hasta entonces Amy —El castaño colgó el teléfono y no pudo contener su felicidad; su día estaba tomando otro rumbo, otro camino; iba a ser un día diferente al resto, no importaba si rompía las reglas de su aburrida rutina diaria, porque este día seria único. Solo suyo y a su manera. No importaba nada más que disfrutar de su día, y era más feliz aun, porque ella le haría compañía.

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Eran ya las dos de la tarde, en la casa Tsukino se podía sentir el aroma a tarta de fresas y té de jengibre; Serena se terminaba de peinar sus largos cabellos rubios con sus ya conocidos odangos a ambos lados de su cabeza. De pronto sonó el timbre y ella corrió hacia la puerta.

— ¡Yo abro mamá! —Gritó la rubia — ¡Amy! —Serena exclamó contenta y se abalanzó sobre su amiga para darle un abrazo.

—Hola Serena, ¡Tanto tiempo! —contestó sonriente la peliazul.

—Pasa Amy, siéntate —Serena con un ademan la invitó a pasar a su living.

Fue a la cocina para regresar llevando una charola con 2 tazas, la azucarera y la tetera, y comenzó a servir un poco de té.

—Toma Amy, sírvete, ¡espero este rico! El té lo preparé yo y mi mamá preparó esta tarta de fresas —La rubia señaló un plato servido que estaba sobre la mesa.

—Mmm... ¡Está muy rico, Serena! Muchas gracias —comentó amablemente la peliazul.

—Y bien, ¿cómo van tus estudios? Ya pronto estarás más cerca de cumplir tu sueño de ser doctora, ¿verdad Amy?

La peliazul se sintió angustiada al oír las palabras de su amiga y agachando su cabeza soltó un suspiro forzado y respondió —: Aahh... si, ya estoy por dar mis exámenes finales y luego entraré a la facultad.

Serena notó que su amiga no estaba entusiasmada con lo que contaba; de cierta manera Amy no era la de siempre.

— ¿Qué es lo que te sucede Amy? —Preguntó su amiga con preocupación.

—Nada... solo que... ¡Nada! ¡No me hagas caso! Estoy algo agotada por tanto estudio, es todo —Amy sonrió para despreocupar a su amiga.

—Aahh... bueno —respondió Serena con desconfianza.

La rubia dio un sorbo a su té y luego interrogó con curiosidad a su amiga —Me enteré que te andas viendo con Taiki. ¿Acaso andan en algo? —Serena arqueó una de sus cejas y miró a su amiga esperando una contestación.

La peliazul se tornó de un color rojo carmesí y lo primero que le vino a su mente fue la imagen del rostro de su amiga Mina.

— ¡Aayy Minaaa! —dijo furiosa la peliazul.

— ¡No evadas mi pregunta! Además, Mina no tiene la culpa, ella solo me comentó que los vio charlando en la plaza, pues yo quería saber de ti

—Solo nos hemos visto un par de veces, pero apenas si hemos cruzado palabras —contestó Amy.

—Aahh si... y ¿el beso? —Serena la miró con sus ojos picarescos.

— ¿El quee? ¿Cuál beso? Por Dios Serena, ¿de qué hablas? —La peliazul se ruborizó por completo.

— ¡Ay vamos Amy! ¿A poco piensas que cosas como esas se le pueden olvidar de contar a Mina? Jajajaja- rio —. Además no sé por qué te pones así si solo fue un beso en la mejilla, ¿no? —dijo Serena con sarcasmo.

—No, ¡claro! Solo fue eso, además me estaba saludando, no fue nada importante —trató de sonar natural.

— ¿A ti te gusta Taiki verdad Amy?
—Bueno... pues, no sé si sea que me gusta. Bueno no hablemos de eso Serena.
— ¡Por favor Amy! ¡Tú reacción lo dice todo! Vamos, puedes decirme lo que sientes —Serena se acercó y le tocó el hombro demostrándole confianza.

Amy al ver los ojos preocupados de su amiga soltó un suspiro y comenzó a confesar sus sentimientos.

—Ay Serena, no sé lo que me ocurre últimamente, pero en lo único que puedo pensar es en Taiki, ¡no tengo concentración! Ayer entregue un trabajo y me saque un ocho ¿entiendes? ¡Un ocho! —dijo Amy algo exagerada.

—Bueno Amy tampoco es para hacer demasiado escándalo, jaja ¡Eso que te sucede se llama amor! —comentó emocionada.

— ¿¡Amor!? Pero no estoy segura que sea eso, ¡no quiero ni pensarlo! ¿Sabes qué? El me invito a salir hoy por la tarde.

Serena se sorprendió — ¿¡Queeeee!? ¿Taiki invitando a una chica a salir? Eso confirma mi teoría —la rubia levanto su dedo índice queriendo parecer una profesora de escuela.

—Lo que sucede entre ustedes es amor, ¡sin dudas! —Aseguró —Y bien, ¿supongo que saldrás con él verdad?

—No estoy muy segura de lo que estoy haciendo, pero aun así le dije que si —Amy se estremeció por completo.

— ¡Perfecto! —contestó alegre la rubia —Entonces debes apurarte e ir a alistarte para salir, ¡vamos! ¿Qué esperas? —Serena la levantó de los brazos y la llevó hasta su cuarto casi empujándola. —Ven Amy, te arreglare para tu cita —dijo entusiasmada.

—Ay Serena, ¡que no es una cita! —se ruborizó.

—Sí, claro, claro, ¡lo que digas Amy! Pero igual debes verte bien —Serena le presto una muda de ropa, le aliso el cabello y la maquillo, solo un poco, no demasiado.

— ¡Listo! ¡Ya está! Ahora ve con confianza y disfruta tu paseo.

—Ay Serena, ¿en verdad estoy bien así? —preguntó nerviosa la peliazul.

— ¡Pues claro! —Le sonrió la rubia — ¡Estas muy linda Amy!—dándole confianza —Bueno, ¡ve! Ah y no te olvides los libros que están sobre la mesada. Son los que te dejó Darien para tus estudios.

Amy bajaba las escaleras tan entusiasmada y nerviosa por su encuentro con Taiki, que solo miró la puerta y salió.

Serena cuando bajó vio los libros que Amy había olvidado y se asombró.

—Vaya... ¿Amy ha olvidado los libros por un muchacho? Sin dudas, ¡eso es amor!

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Quiero agradecer a todos los que pasaron a leer mi historia, tanto anónimamente como a los que dejaron sus reviews.

Bueno sin más, espero les guste y atrape esta historia que humildemente he escrito. Espero sus comentarios y sugerencias que me ayuden a crecer.