Disclaimer: Todos los personajes que aparecen aquí no me pertenecen a mí, sino a la gran Naoko Takeuchi, la historia es totalmente original de su servidora.

LA ESTRELLA DEL DESTINO

CAPITULO IV:"CONSECUENCIAS"

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El reloj de pared daba las tres de la tarde, sus agujas hacían un ruido aturdidor según la perspectiva auditiva de la joven. Amy miraba su hoja titulada "EXAMEN FINAL DE BIOLOGIA", a la cual le daba golpecitos continuos con su lápiz. Las preguntas rebotaban una y otra vez en su cabeza sin encontrar respuesta alguna, su mente estaba en blanco por primera vez. No podía creer que una cosa así le estuviese sucediendo a ella.

Miró nuevamente el reloj, luego ojeó su hoja. Los segundos parecían estar pasando más rápido que lo normal. — ¿Que sucede conmigo? Pero si yo estudie prácticamente todo el año para esto —pensó la peli azul con remordimiento. Inconscientemente al jugar con su lápiz sobre la hoja de examen, dibujaba un par de corazones con una "T" en el centro. Cuando cayó en cuenta de lo que estaba haciendo, pegó un grito y dio un salto sobre su asiento, que toda la clase volteó a mirarla. Con la cara totalmente roja de la vergüenza, tomó una goma de borrar lo más rápido posible y se dispuso a deshacerse de sus garabatos.

La profesora la observó por arriba de sus lentes y con paso calmo se acercó hasta su mesa — ¿Se encuentra bien señorita Mizuno? No creo que usted esté teniendo problemas para resolver este examen, ¿o sí? —La profesora la interrogó mientras re ojeaba la hoja sobre el pupitre de la muchacha.
— ¡Ay no maestra! Es solo... Es solo queee... ¡creo que me pico un bicho!- exclamó la peli azul como primer idea que se le vino a la cabeza.

La maestra enmarcó una ceja y la miró desentendida. Las risas de todos los alumnos se hicieron presentes de inmediato al escuchar la disparatada excusa de la distraída peli azul.

— ¡Silencio clase! —Exclamó la profesora con el ceño fruncido —Señorita Mizuno, será mejor que vaya un momento al baño y se refresque, no se demore por favor, así continua con su examen —dijo mientras la fulminaba con la mirada.

—Si maestra, gracias, disculpe mi sobresalto —dijo Amy mientras se dirigía fuera del salón con las mejillas pintadas de un intenso color rubí.

La peli azul se mojó un poco la cara y se miró en el espejo, en éste se dibujó el rostro del castaño intelectual. Amy cerró sus ojos y sacudió su cabeza para borrar esa imagen de su mente. Metió su mano en el bolsillo de su falda y de allí sacó el fragmento de estrella que él le había regalado, lo llevo a su pecho y susurró el nombre de aquel joven. —Taiki... ¿Por qué no dejo de pensar en ti?... Ay Amy, ¡ya basta de esto! Tienes que concentrarte en tu examen —se dijo a sí misma. Guardó el fragmento nuevamente en su bolsillo, se arregló un poco el cabello y se dispuso a regresar a su salón de clase — ¡Tú puedes Amy! —se repitió, pero sin creer una sola palabra.

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Al otro lado de la ciudad, Taiki se encontraba solo en el departamento, tratando de practicar un poco, pero a pesar de sus intentos no podía lograr ninguna nota.

Al sentirse fallido en su práctica, decidió dejar su teclado de lado. Se dirigió a la cocina y tomó un refresco del refrigerador, el cual lo fue sorbiendo mientras se acercaba a su balcón y reposaba su cuerpo sobre el barandal del mismo, tan pensativo como solo él sabía estar. De un golpe se abrió la puerta de la habitación, seguida por los gritos gruñones de su hermano peli plateado, con sus ojos color esmeralda que parecían echar fuego de la rabia que éste traía.

—Oye, más cuidado con esa puerta —dijo el castaño con tranquilidad.

— ¿Acaso te estas burlando de mí? —Bufó el peli plata acercándose con furia hacia su hermano.

— ¡Tranquilízate Yaten! No es para hacer tanto escándalo por esto —lo reprendió su otro hermano de cabellera azabache mientras lo sujetaba de un brazo.

— ¿Y ahora qué sucede? ¿Qué fue lo que hice para exaltar a mi pequeño hermanito? —el castaño cuestionó la furia de su hermano con sarcasmo.

— ¿Acaso te parece poco faltar a los ensayos y a las entrevistas con esos grandes productores de música? ¿¡Que te está sucediendo Taiki!? —contestó un Yaten totalmente enojado—. Quizás la música no sea lo más importante para ustedes, pero a mí me interesa, es ese mi sueño.

— ¡Ay por favor Yaten! Si sabemos que estas asÍ solo porque Mina se enojó contigo —dijo Seiya mirándolo con picardía.

— ¡Cállate Seiya! Y sí, es eso también tu culpa Taiki.

— ¿Ah sí? ¿Y que culpa tengo yo de que Mina se enoje contigo?

—Se enojó porque los productores no pudieron hacerle las pruebas ni a ella como corista, ni a nosotros como banda, y todo porque ¡tú no te presentaste!

—Aaahhh... es por eso... —Taiki volvió a relajarse en el balcón y le echó otro sorbo a su refresco.

— ¿Y eso es todo? Voltea Taiki, ¡estoy hablándote!- Yaten lo toma de un brazo al castaño para voltearlo de frente.

—Ya muchachos, tranquilos, hable con nuestro representante y planeó otra cita con los productores, no es para tanto —el pelinegro trató de calmar la ira de su hermano.

—Claro, ustedes lo hacen fácil, ser artista no era su sueño, ¡era solo el mío! Entonces, ¿para que seguimos siendo una banda? ¡Para eso es mejor estar separados!

—Bien, ¡hasta acá llegue! Si eso es lo que quieres, entonces me iré —Taiki agarro su abrigo y de un golpe cerró la puerta del departamento tras él.

— ¡Taiki espera! —gritó Seiya.

—Déjalo que se vaya, así arregla las cosas, escapando!- Yaten cruzó sus brazos y se sentó en el sofá.

—Yaten, ¿qué has hecho? ¿Por qué eres siempre tan gruñón? —el pelinegro lo fulminó con la mirada.

—Ustedes dos volvieron a la tierra a cumplir sus sueños, bueno por si no lo sabían ¡yo también vine por el mío! ¿O que creían? ¿Que solo los estaba acompañando?

—No Yaten, claro que respetamos tu sueño también, pero no es el modo de solucionar las cosas. ¿Acaso el pasar tiempo con Mina no te ha enseñado como es el esfuerzo para lograr los objetivos? —el pelinegro posó su mano sobre el hombro de su hermano —Reflexiona un poco Yaten y cálmate. Taiki está pasando por unos momentos de cambios en su vida y para él es algo difícil, y como hermanos debemos apoyarlo.

Yaten quedó pensativo con las palabras que Seiya le había dicho —Será mejor que salga a buscarlo —dijo preocupado el peli plateado.

— ¡No! Déjalo un momento a solas, no sería bueno molestarlo aún más.

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En la plaza central de la ciudad se encontraba Amy, sentada al borde de la gran fuente de agua. Su rostro se veía totalmente afligido y de sus ojos azules brotaban unas sutiles y casi invisibles lágrimas amargas como la hiel.
En una de sus manos sujetaba un papel, apretándolo fuertemente para casi formar un bollo del mismo. En la otra mano sostenía el fragmento de estrella que aquel castaño le había obsequiado, llevándolo hasta su pecho y aferrándolo fuertemente sin dejar de sollozar — ¿Por qué? Esto nunca me había sucedido a mí... ¿es necesario tener que tomar una sola decisión para continuar con mi vida? —Pensó tristemente la peli azul.
En ese momento una lágrima suya brotó de sus ojos cristalinos, deslizándose suavemente por su mejilla hasta caer en aquel fragmento de brillante color morado, en ese mismo instante comenzó a brillar con mayor intensidad, volviéndolo un estelar de luz que se fundió en su pecho justo en medio de su corazón. La peliazul con sus ojos llenos de asombro no podía entender lo que estaba sucediendo, sin embargo dejó que la calidez de ese resplandor la envolviera por completo.
Sin dudas tengo que elegir...ésta, es la estrella de mi destino —sus pensamientos la llevaron a soltar aquel papel que sostenía fuertemente en su mano, y dejándolo caer al suelo, se dispuso a correr con una sonrisa en sus labios. El viento sopló sobre aquel papel dejando al descubierto una frase en grandes letras rojas que decían: "RECUPERATORIO DE EXAMEN".

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El castaño caminaba sin rumbo alguno, su cara estaba totalmente transformada por el disgusto que sentía — ¡Torpe Yaten! ¡No debió de hablarme de ese modo! —Pensaba con gran enfado mofándose y respingando como un potrillo rebelde.
Sin darse cuenta se encontraba en la plaza, tomó asiento en uno de los bancos.

—Relájate Taiki, estas muy alterado —se dijo así mismo mientras daba un fuerte suspiro y se acomodaba en la banca recostándose con sus manos por detrás de la nuca.

De golpe una ventisca levantó las hojas de los árboles que habían caído, en ese empujón un papel vuela por encima del rostro del joven, quien lo detiene con su mano para querer despegarlo de su nariz y poder tirarlo al bote de basura, solo que un nombre escrito en él llamó su atención.

— ¿¡Queee!? Pe... pero este es un examen de... de Amy —dijo sorprendido.

El castaño miró a todas las direcciones de aquella plaza tratando de encontrar a la peliazul, pero no obtuvo un buen resultado ya que ella no se encontraba allí.

—No lo entiendo... ¿qué hará un examen de ella aquí? Mejor dicho, que hará un examen no aprobado de ella, ¡esto es imposible!- se decía desconcertado— ¿Debería de alcanzárselo? ¿Por qué estaría reprobado? ¿Será por mi causa? —Varias preguntas brotaban en su subconsciente, pero no les encontraba respuesta alguna —Definitivamente tengo que ir a verla —se dijo decidido y corrió con rumbo a casa de la peliazul.

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— ¡Amy! ¡Oye Amy! ¡Esperaa!

— ¡Ay Serena! Discúlpame, no te vi —dijo mientras detenía su paso.

—Pero Amy, ¿cuál es la prisa? —dijo agitada la rubia de odangos.

—Pero que mal estado físico tienes Serena eh... —se burló la peliazul.

—No seas mala conmigo... —dijo la rubia con un pucherito en sus rosados labios —Ademas, estas evadiendo mi pregunta —la miró pícaramente.

—Está bien... solo iba a mi casa a alistarme.

— ¡Aja! Y alistarte ¿para queee?

— ¡Ay Serena! ¡No seas metiche!

—Cuéntame por favooorrr... ¿siii?

—Si me haces esos ojitos de cachorro abandonado sabes que no me convences, ¿verdad?

— ¡Ay vamos Amy! No seas tan dura... —la rubia le dio un guiño de ojo.

—Jajajaja... ¡eres única Serena!

—Ven Amy, vayamos al café de Lita a comer unos dulces, tomar algo y contarme todos los detalles —dijo Serena jalando a su amiga de un brazo y sonriendo felizmente.

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—Qué raro... parece ser que Amy no está en su casa —Taiki se vio desilusionado al no encontrar a la jovencita en su departamento —Creo que le estoy ocasionando muchos problemas, así no podrá cumplir sus sueños... lo mejor será... que me aparte de ella —pensó tristemente el castaño mientras apretaba con fuerza aquel papel.

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—Aaaahhh... ya veo... —dijo la rubia de odangos mientras degustaba un delicioso pastelillo.

La peliazul le contó todo lo que le había pasado hasta el momento —Y entonces ¿qué harás? ¿Dejaras tu sueño de ser doctora? —pregunto Serena con la boca llena de dulces.

—Serena, ¡modérate por favor! Primero comes, después hablas —dijo Amy fulminándola con la mirada y pasándole una servilleta para que se limpiara la crema que bordeaba su boca.

— ¡Es que los pasteles que prepara Lita son geniales! Mmm...- decía comiendo con emoción.

—Jajajaja. ¡Tú No cambias Serena!

—Y tú sigues evadiendo mis preguntas... —la miró con picardía haciendo que su amiga se pusiera roja como un tomate.

— ¡Vamos Amy! Dime... ¿qué piensas hacer? —insistió Serena.

—Es que ¡no lo sé! Estoy muy confundida... ser doctora fue el sueño de toda mi vida, pero...

—Pero nunca te habías enamorado, ¿cierto? Porque estas enamorada de Taiki, ¿verdad?

—Bue... bueno... yo... cre-creo que eso es...

—AMOR, Amy, ¡es AMOR! ¿No es eso lo más importante en tu vida ahora?

La peliazul abrió sus ojos grandemente con cada palabra que su amiga le decía.

—Amy, cuando el amor llega a tu vida tienes que hacerle caso.

—Y mira quien lo dice...—le contesto la peliazul a su amiga mientras la miraba con sus ojos entrecerrados de sarcasmo.

—Bueno, justamente... te lo dice una "sailor scout que lucha por el amor y la justicia" —dijo Serena levantando su dedo índice y terminando con una carcajada —. Vamos Amy... sé que esto es nuevo para ti, por esa razón no debes de cerrarte a descubrir lo que tu corazón está anhelando en estos momentos —la rubia tomó las manos de su amiga y le sonrió dulcemente.

—Pero, ¿y mis estudios?

— ¡Tú eres muy capaz! Eres inteligente, esa es tu lucha, no lo olvides. Tú defiendes el conocimiento, pero también al igual que yo, tu lema es defender al amor...
Esas últimas palabras marcaron el corazón afligido de Amy.

— ¡Tienes razón Serena! Sé que cuando llegue el plazo de recuperar ese examen, ¡lo lograré! —dijo con mas ánimos.

— ¡Por supuesto! —de un salto la rubia abrazó a su amiga.

—Gracias por tus palabras Serena, ¿quién lo diría?- Amy sonrió.

—Ya lo saben, cuando se trata de asuntos del corazón llamen a "Serena Cupido" —ambas rieron a carcajadas.

— ¿Mañana lo veras?

—Sí, iré a ver el ensayo

—Pues bien, entonces ¡yo te acompañaré!

—Seguro eso no lo haces por mí... o ¿si Serena?

— ¡Claro que si querida amiga! ¿Cuál otra razón habría? —contestó la rubia ruborizada.

—Sabes muy bien que tu razón tiene nombre y se llama...

— ¿Qué? ¿Por Seiya? Ay nooo... jajajaja claro que no es para verlo a él... —rio nerviosa.

—A mí no puedes engañarme. Hasta el propio Darien te dejó el camino libre al ver tus sentimientos, no entiendo ahora porque se traban tanto.

—Ese es otro tema, ahora importa solucionar lo tuyo —la rubia quería evadir esta vez las insinuaciones de su amiga.

—Claaarooo... ahora eres tú la que huyes... —volvieron a reír divertidas.

—Bueno ya quedamos, mañana nos encontramos e iremos juntas al ensayo —dijo Serena mientras se metía un pedazo más de pastel.

—Ay Serena... —Amy agachó su cabeza en modo avergonzado.

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Ya eran las diez de la noche, el joven peliplateado iba de un lado a otro del departamento, era tanto la impaciencia que casi parecía estar gastando el suelo con sus pisadas.

—Mira la hora que es y aún no ha regresado.

—Tranquilo Yaten, ya volverá —trataba de calmarlo el pelinegro.
En ese momento la puerta del departamento se abrió, tras ella se encontraba un Taiki demasiado decaído.

— ¿Dónde estabas? —se abalanzó a los gritos el joven de ojos esmeralda, pero Seiya lo sujetó de un brazo y le hizo un gesto con su cabeza y sus ojos para hacerle entender que ese no era el modo.

—Ahora no Yaten, voy a darme una ducha- respondió el castaño.

—Taiki, ¿te encuentras bien?- Seiya lo tomo por los hombros.

—Sí, estoy bien, solo disculpen mi exabrupto de esta mañana, estoy cansado

—Oye Taiki, no quise decir todo...

—Está bien Yaten, no te preocupes —el castaño lo interrumpió.

—Solo tomaré un baño y me iré a dormir, mañana iré a ensayar con ustedes... —se dirigió hasta su cuarto cerrando la puerta por detrás.

—Realmente me preocupa verlo así —comentó el platinado.

—Lo se Yaten, a mí también.

—Tú sabes lo que le sucede, ¿verdad Seiya?

—No del todo... solo tengo una leve sospecha —contestó el moreno.

—Sí, me molesta que no sea el mismo de antes y que este arruinando nuestra carrera como cantantes, pero me incomoda verlo así, es preocupante —dijo Yaten cruzándose de brazos y sentándose en el sofá — ¿Lo ves? Ni siquiera se sentó a cenar. No está probando bocado alguno, si sigue así ¡va a desaparecer! —el peliplata alzo los brazos en forma dramática.

—No te preocupes, voy a averiguar que sucede y cómo podemos ayudarlo a ser el mismo —Seiya se llevó la mano hacia el mentón en modo pensativo.

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El teléfono sonó 3 veces en la casa Tsukino, hasta que por fin alguien levanto el tubo para responder al mismo.

— ¡Hola! ¿Quién habla a estas horas de la noche? —la chica al teléfono respondió mofada.

—Serena, ¿eres tú? —contestó del otro lado del teléfono esa voz joven y masculina.

—Se... ¡Seiya! ¿Qué haces llamando a mi casa a estas horas? Suerte que no atendió mi Padre.

—Lo siento mucho mi dulce bombón, no quise molestarte.

La rubia no pudo evitar ruborizarse al escuchar la encantadora voz del joven moreno. Aunque ya estaba acostumbrada a escuchar decirle "bombón", aun la hacía estremecer cuando se lo decía.

—Bueno dime, ¿sucede algo que me has llamado? —dijo avergonzada e intrigada.

—Quería saber si de casualidad ¿hoy te cruzaste con Taiki?

— ¿Qué? ¿Taiki? No, no lo he visto, ¿por qué?

—Lo noté raro hace un par de días... al principio del mes que llegamos aquí parecía el mismo de siempre, pero... hace un par de días que lo veo con dificultades, pensé quizás que tu sabrías algo al respecto.

— ¿Yo? Y ¿por qué...? Aaahhh... ¡ya comprendo! —la rubia soltó una leve sonrisita.

— ¿Sabes algo bombón? ¡Dime por favor!

Serena notó cierta preocupación en el hablar del muchacho.

—Calma Seiya, no sucede nada malo... hoy estuve hablando con Amy, creo que la cosa viene por ahí

—Aaahhh ¡lo sospechaba! Mi hermano anda con problemas del corazón —dijo el pelinegro esbozando una sonrisa de picardía.

—Bueno es algo así... sabes que ellos dos dedicaron sus vidas a las ciencias y a sus propósitos, nunca le hicieron caso a las cosas del corazón.

—Si lo sé, pero hoy lo vi triste a Taiki, ¿sabes si ellos discutieron o algo así?

—No, la verdad no... Hasta donde me contó Amy era todo lo contrario, bueno ella hoy no lo ha visto a Taiki.

— ¡Qué raro! Pensé que así era... estuvo prácticamente afuera todo el día. Bueno en parte también se debe a las discusiones que están teniendo Yaten y Taiki.

— ¿Discutieron? Pero, ¿por qué? Ellos siempre estuvieron unidos.

—Lo sé, pero desde que llegamos aquí ambos decidimos ir por nuestros sueños y a pesar de tener un mismo sueño en común que es la música, también cada uno tiene uno propio y creo que ahí se complica un poco.

—Ya veo... es todo muy extraño. Bueno mañana Amy ira al ensayo de ustedes para hablar con Taiki, yo voy a acompañarla, también me preocupa todo esto.

— ¡Qué bien! Así sabremos que sucede y como ayudarlos... además... así podre verte mi dulce bombón —el pelinegro le susurro seductoramente a través de la bocina del teléfono.

—Ay Seiya, ¡ya basta! —Serena quería ocultar su nerviosismo.

— ¡Vamos bombón! No seas así... ¡aun me debes una segunda cita! Y esta vez no hay sailor malas, ni semillas estelares para impedirla.

— ¡Pero qué cosas dices! Nuestra prioridad ahora es ayudar a nuestros amigos, después... no se... quizás tendremos un encuentro.

— ¡Tomaré eso como un Si, bombón! Además... las cosas con Darien están mas que bien, todo arreglado, hasta le caigo bien a tu amiga Haruka.
Ambos rieron juntos en el teléfono.

—En serio Seiya, deja estas cosas ahora, mañana nos veremos.

—Espero que sea mañana lo mas rápido posible, así podré ver tu hermoso rostro mi dulce bombón —con voz dulce le habló el pelinegro.

—Hasta mañana Seiya... —Serena colgó el teléfono y se dirigió a su cuarto con una sonrisa en sus labios y sus mejillas llenas de un rosa intenso.

— ¿Te encuentras bien Serena? —le preguntó su gatita negra.

—Si Lunita, estoy bien —la rubia se desplomó en su cama y pensando en su encuentro de mañana se durmió plácidamente.


Bueno primero pido disculpas por no actualizar pronto, lamento haber "abandonado" mi fic, pero mis musos inspiradores se habían ido y se me complicaba escribir... los problemas personales y/o electrónicos, en mi caso, también me hacían todo más difícil...
Luego agradecer a quienes me siguieron apoyando con este proyecto, a todos los lectores y quienes también dejan sus reviews! Mil Gracias, ya que esas palabritas me ayudan a seguir!
Y muchísimas gracias a mi querida amiga Brii que siempre esta ayudándome! Eres mi mano derecha!

Mil Gracias y espero disfruten este capitulo!