Veni, vidi, vici

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Capítulo III

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—Ten.

Sasuke atrapó la camiseta y le hizo un gesto con la cabeza en un agradecimiento mudo. Había colgado su abrigo empapado del respaldo de una silla y ahora goteaba lentamente mojando el suelo.

Naruto se apoyó con los brazos cruzados en el marco de la puerta de su habitación y observó desde allí cómo terminaba de quitarse la camisa mojada que llevaba y se secaba el torso.

—No está mal —comentó cuando el otro acabó de ponerse la camiseta azul oscuro que le había prestado. Ambos estaban en forma y tenían más o menos la misma talla.

—Mh.

Naruto cazó al vuelo la toalla que Sasuke le lanzó y sin fijarse demasiado la arrojó sobre el cesto en la esquina de su habitación donde dejaba la ropa sucia.

—¿Quieres un té?

—No.

Naruto se acomodó de manera ostensible contra el marco y guardó silencio. Como siempre, Sasuke no le defraudó con su manera directa de abordar las cosas.

—He venido a disculparme —dijo apoyando la cadera en la mesa y cruzándose también de brazos en una postura más relajada que la de Naruto.

—¿Disculparte por qué?

—Por Suigetsu. Siento que te resultara tan —por un segundo Sasuke pareció buscar la palabra adecuada— violento.

Naruto agradeció que no dijera doloroso.

—¿Pero…? —preguntó.

—No hay ningún pero.

Vale. Eso había sido inesperado. Y también insuficiente.

—¿Eso es todo lo que tienes que decir? —preguntó con cierta mordacidad.

—No te viste la cara cuando le viste aparecer —crudo y brutal. Naruto sintió ganas de dar un paso atrás, mortificado, pero se mantuvo en su sitio. Sasuke hizo un movimiento como si fuera a añadir algo pero se contuviera a sí mismo en el último momento—. Como sea, tú eras quien quería hablar. ¿Algo que decir?

Ahí estaba. La invitación para decirlo de nuevo. Extrañamente, Naruto se sintió repentinamente sereno.

—No —respondió con calma. Luego cambió de idea—. En realidad sí. ¿Estáis juntos? —preguntó como quien pregunta por el tiempo.

Observó cómo Sasuke lo miraba en silencio, valorando su respuesta.

—No —dijo al fin—. Hace tiempo que no.

No pasó por alto la impalpable tensión que envaró el cuerpo de Sasuke, el modo disimulado en el que se puso en guardia. Todo era tan diferente de la última vez que habían hablado ahí en el pub, y de todas las veces antes de esa que la confianza de Naruto creció. Por primera vez en mucho tiempo ambos estaban en igualdad de condiciones.

—¿Cuántos? —preguntó movido por una impulsiva curiosidad.

—¿Hm?

—¿Cuántos han sido?

—¿Qué tú conozcas? —antes de que Naruto pudiera decidir si le agradaba la pregunta Sasuke comenzó a enumerar con esa neutra tranquilidad que tanto lo enervaba—. Deidara, Suigetsu… y Gaara.

Gaara. Uh.

Vaya —paladeó con burla mientras en su mente dibujaba al chico serio y callado que los había acompañado a veces, hacía un tiempo, y que tan bien parecía entender a Sasuke. De repente lo veía bajo una nueva luz—. ¿Solo tres?

Sasuke alzó una ceja y esbozó esa sonrisa que anticipaba el golpe. Seguía con los brazos cruzados y una actitud engañosamente tranquila, y en sus ojos brillaba cauta una cierta curiosidad por la dirección a la que Naruto había llevado la conversación y por cuánto tiempo sería capaz de manejarla.

—¿Cuántas novias dices que has tenido tú?

Naruto se sonrojó contra su voluntad. Tenía veintidós años y su larga lista de relaciones amorosas empezaba y terminaba con Hinata, como Sasuke ya sabía, y no es que lo suyo pudiera nominarse a la Pareja del Año, precisamente.

—No lo digo por eso, imbécil. Simplemente me sorprende que solo hayan sido tres, siempre has sido muy popular con las chicas —respondió, y no tuvo que pensar mucho para que decenas de ejemplos le acudieran a la mente. No era solo que fuera atractivo; Sasuke tenía el tipo de presencia que hacía a la gente volverse a mirar. Esbozó una sonrisa maliciosa—. Parece que no has tenido la misma suerte en la otra acera, Sasuke-chan.

Sasuke-chan le devolvió una sonrisa lenta y peligrosa.

—Que fueran solo tres no significa que no hubieran podido ser más.

—Por supuesto —respondió Naruto, con un resoplido socarrón—. Si tantas oportunidades has tenido, bastardo, entonces por qué…

Se interrumpió a sí mismo a mitad de la frase cuando tomó conciencia de algo obvio.

Por supuesto que Sasuke no había estado con el primero que se le cruzara por delante. No era el tipo de persona que perdía el tiempo en relaciones que no fuesen significativas y Naruto de pronto vio que evidentemente Sasuke había tenido que quererlos de una forma u otra.

Je.

Dolía de una forma que no se había esperado.

—Naruto. —Cuando se quiso dar cuenta Sasuke estaba frente a él, mirándolo sin asomo alguno de sonrisa—. ¿Estás bien?

Naruto le apartó sin fuerza y dio un paso hacia atrás. Nuevamente sintió que no estaba ni emocional ni mentalmente capacitado para lidiar con los mensajes contradictorios de Sasuke y tratar de comprenderlo.

—No deberías haber preguntado —comentó Sasuke sin piedad sin apartar la vista de él, como si le hubiera leído la mente.

—Esto no cambia nada.

Para su sorpresa Sasuke no dio media vuelta dando por terminada la conversación, como había hecho otras veces.

—¿Sabes lo que se arriesga cuando dos personas comparten ese tipo de intimidad? —le preguntó en su lugar tras unos instantes de silencio.

Naruto pudo ver lo que pretendía. Lo vio con tanta claridad como si alguien lo hubiera escrito con caracteres grandes y evidentes de color chillón y le hubiera restregado el cartel por la cara.

—No vas a asustarme con eso, Sasuke. Tú y yo tenemos ese tipo de intimidad, no hay nadie en quien confíe más que en ti, no hay nadie… No hay nadie con quien tenga una relación así.

—¿Ah, sí? —dijo Sasuke—. ¿Entonces qué es lo que quieres, Naruto? Si ya tenemos ese tipo de relación, ¿qué más quieres?

—Tsk, eso no es… Eso- Sabes que no es eso a lo que me refiero.

—¿No? Pero eso es exactamente lo que acabas de decir.

—¡Deja de- de intentar retorcer lo que digo! —explotó encarándole con la mandíbula prieta y la mirada segura—. No estoy confundido, Sasuke. Te quiero.

Lo dijo con la voz rasposa y un ligero temblor y tragó saliva intentando deshacer el nudo que se le había formado en la garganta. Oía la sangre bombeando en sus oídos, vulnerable, y se mojó los labios, esperando. Frente a él Sasuke permanecía alto e ilegible, demasiado inalcanzable.

—Ten cuidado con lo que dices —advirtió suave como el hielo.

—Es inútil —respondió poniendo voz a sus pensamientos—. No voy a rendirme otra vez, Sasuke. Eres lo más claro que tengo en la vida y no vas a poder cambiar eso.

Se miraron el uno al otro, firmes, inamovibles.

—Está bien —cedió repentinamente—. ¿Qué es lo que quieres?

—¿Qu- qué? —balbuceó Naruto, sorprendido con la guardia baja.

—¿Qué es lo que quieres? ¿Una relación? ¿Algo distinto a lo que tenemos? ¿Lo mismo? ¿El qué?

—A ti. Te quiero a ti —respondió con rapidez, ignorando la burla con que preguntaba. Sasuke sonrió levemente.

—A ti no te gustan los hombres, Naruto —dijo.

—Eso n…

—Y aun así quieres tener una relación conmigo —lo atajó.

—Yo no… Eso no tiene nada que ver. Esto… lo que siento por ti… No tiene nada que ver con que seas un hombre. Eres tú, Sasuke. Qu…

Sasuke volvió a interrumpirlo.

—¿Nada que ver? ¿Y qué me dices del sexo?

Naruto abrió la boca, pero no llegó a decir nada. Boqueó unos instantes, sin terminar de formar ninguna palabra, y la cerró enrojeciendo furiosamente por la súbita vergüenza.

Era cierto.

Había anhelado a Sasuke incluso antes de que comenzaran a distanciarse. Seguir compartiendo sus bromas sorprendentemente sarcásticas y poder saber su estado de humor solo con mirarlo a los ojos y pasar la mano por su nuca sin que resultara inapropiado y dormir envuelto en sábanas que olieran a él. Pero ni siquiera entonces, solo en mitad de la noche dando vueltas en la cama y echándole de menos había pensado en él de una manera sexual.

Y eso era un problema.

Porque, efectivamente, a Naruto no le gustaban los hombres.

Y claramente eso era algo que Sasuke sabía.

Y resultaba (ahora Naruto lo sabía) que el sexo era algo que Sasuke integraba de manera efectiva en su vida diaria, pero no, no iba a dejar que eso se interpusiera entre ellos, decidió repentinamente. Naruto no era nuevo en el tema del sexo. Había muchas formas de disfrutarlo y desde luego esa no iba a ser la razón que le separara de Sasuke.

—¿Vas a dejarme por eso? —Preguntó, haciendo una pausa, y su gesto se endureció—. ¿Crees que voy a dejarte por eso? ¡Sasuke! —gruñó al no obtener respuesta.

—Lo que creo es que no te has planteado seriamente cómo sería una relación con un hombre, Naruto —contestó—. Conmigo no habrá flores, ni sonrojos, ni iré a buscarte con la comida preparada bajo el brazo.

—Ya lo sé.

—No me quedaré a tu lado callado ni me acompañarás a casa y te despedirás con un beso en la puerta, como todo un caballero.

Naruto apretó los dientes. Reconocía el patrón y reconocía la burla. Era su relación con Hinata punto por punto, todo lo que ella había hecho y todo lo que había esperado que él hiciera.

—Ya lo sé —repitió siseando entre los dientes—. Sé muy bien qué clase de relación quiero tener contigo, Sasuke. Creo que eres tú el que no lo tiene claro.

Sasuke soltó una carcajada, corta y cortante.

—Sí, ya veo que lo tienes todo controlado. Háblame otra vez de lo del sexo.

—No es… No me importa. No es tan importante.

—¿Sí? —sonrió—. ¿Me dirás lo mismo cuando me folle a Suigetsu y vuelva después aquí, oliendo a sudor? Ya hemos visto lo bien que has reaccionado antes.

—No se trata de eso.

—Ya. Por supuesto.

—¡No se trata de eso! —siseó Naruto contra su cara tras dar un paso hacia delante que lo dejó a diez centímetros de él. No supo cuándo había puesto su palma en el pecho de Sasuke, pero ahí estaba, conteniéndole, conteniéndolos a los dos, sin saber si alejarlo o acercarlo o qué hacer. Le ardía, y sabía que debía estar trasmitiendo su calor aun a pesar del tejido grueso de la camiseta—. Se trata de ti, bastardo sin corazón, y de cómo eres capaz de aceptar los sentimientos de cualquiera menos los míos. ¿Cómo crees que me has hecho sentir todos estos meses? ¿Cómo crees que me ha hecho sentir tu ausencia? ¿Cómo de agónico crees que ha sido el ver cómo jodía todo? ¡Lo intentaba, una vez, y otra, y seguía jodiéndolo todo y tú ni siquiera estabas allí!

Naruto jadeó, todo fuego y carne.

—¿Y sabes qué? Lo peor de todo es saber que sientes lo mismo aunque intentes ocultarlo pero dios, ni siquiera en eso puedes ser constante, joder, haciéndolo todo tan difícil y doloroso con tus actos ambivalente, buscando una y otra vez excusas con las que alejarme. ¿Qué es lo que te frena? ¿De qué tienes tanto miedo?

Al contrario de lo que aquellos que no lo conocían bien pudieran pensar, Naruto era inteligente. No de la forma brillante y extraordinaria en que lo era Shikamaru, ni como esa claridad de pensamiento que tenía Sakura, y desde luego no como el punzante intelecto de Sasuke.

No.

Naruto era inteligente de una extraña forma emocional que le permitía entender las cosas antes incluso de realmente saber que las sabía, y en ese momento, en cuanto las palabras salieron de su boca, fue consciente de que había dado en el blanco. No era falta de sentmientos, ni indiferencia, ni las dudas lo que habían estado guiando a Sasuke durante los últimos meses. Era el miedo. Sasuke tenía miedo y probablemente fuera la primera vez en su vida que Naruto lo sabía asustado.

—Sasuke —susurró con voz ronca. Su mano se cerró en un puño sobre el pecho de Sasuke. Bajo ella podía sentir el corazón de Sasuke latiendo con fuerza, o quizá fuera su propia sangre—. Confía en mí.

Sasuke dio un paso hacia atrás.

—No es un problema de confianza, Naruto.

Naruto cerró en un puño su otra mano.

—¿Entonces cuál es el problema?

Sasuke suspiró, cerrando los ojos, voz ronca.

—Sé que soy importante para ti. Eres mi mejor amigo, sé lo que se siente. Crees que es algo más pero…

—No —lo cortó.

—Naruto…

—No —repitió—. No estoy confundido, Sasuke.

—No serías el primero al que le pasa, dobe —dijo con un tono comprensivo que aborreció.

—Sé lo que siento.

—Na-

—¡Se lo que siento! —repitió con furia—. ¿Por qué te es tan difícil aceptarlo? ¿Cómo puedes estar tan seguro de lo que tú sientes y no aceptar que yo también sé lo que quiero? ¿Cómo puedes ser tan arrogante de creer conocerme mejor de lo que me conozco yo? Te quiero, Sasuke —volvió a decir acortando la distancia entre los dos—. Te quiero.

No tuvo que pensarlo. Le besó, despacio, sin tocarlo casi, con el calor y ríos de lava extendiéndose en su estómago.

—Sasuke —suplicó ásperamente contra sus labios. Y Sasuke se inclinó hacia él. Chocaron como placas tectónicas: un choque inevitable, esperado desde hace mucho. Naruto hundió los dedos en su pelo todavía mojado y Sasuke dejó que lo agarrara y liberara su frustración. Fue deshaciendo poco a poco el beso, delicadamente, tanto que Naruto no se dio cuenta hasta que Sasuke rechazó de forma elegante su toque.

—Naruto… —dijo presionando su frente con la contraria, con fuerza. En su boca su nombre sonaba diferente, como sangre, o una promesa, o un relámpago. Violento y tierno y todo lo que cabe entre medias.

Naruto cerró los ojos, con los labios rojos y el corazón henchido.

—¿De qué tienes tanto miedo?

Sasuke cogió aire, cortante. Naruto lo sintió sobre su boca cuando lo dejó salir.

—No quiero perderte —dijo al fin con voz áspera.

Naruto sintió ganas de reír. Una risa sarcástica, de lo más profundo de su estómago.

De alguna manera tenía sentido que el retorcido hijo de puta hubiera utilizado su propio temor para leer a Naruto y alejarlo de él. El jodido Uchiha Sasuke.

Naruto reclinó algo más su frente y dejó que su mano se desenredara de entre el pelo de Sasuke hasta posarse sobre su nuca, firme.

—No voy a dejarte —dijo—. Joder, no pudiste deshacerte de mí cuando teníamos doce años, ¿qué te hace pensar que voy a permitir que lo hagas ahora?

Naruto vio en su mente su sonrisa torcida.

—Yo también tengo miedo —confesó, hablando en voz baja con un tono casi tan grave como el de Sasuke—. Pero no voy a dejar que eso me detenga. No podría.

Naruto notó cómo Sasuke posaba una mano en su cuello, e intentó que no le temblara la voz cuando sintió su pulgar acariciándole la garganta.

—Y si —continuó, haciendo una pausa para mojarse los labios, aun sin abrir los ojos—. Y si quieres seguir viendo a Hôzuki, lo entenderé. De verdad. No me imp…

Se vio interrumpido cuando Sasuke lo besó de nuevo, suave al principio y con la mano todavía sobre su garganta, con un tipo de control que Naruto nunca había sentido y que resultaba intrínsecamente erótico. Sasuke presionó su boca contra la de Naruto, dedos largos en su mandíbula, lengua repentinamente presente.

Dios. Sasuke besaba bien. No había otra forma de describirlo. Simplemente… bien. Lento, ligeramente dominante, con un hilo de autocontrol que insinuaba lo fácil que resultaría romperlo y transformar el beso ya caliente en una tórrida orgía. Naruto se empujó hacia delante, acunando también su mandíbula, haciéndole echar la cabeza hacia atrás e ir en busca del otro, lenguas, dientes y respiraciones embravecidas danzando como balas de plata en el calor sofocante y aturdido. Dedos esbeltos, ojos negros que tiraban de él, entrecerrados, la satisfacción de morder y saborear la sal y por encima de todo los sonidos, la presión, el olor-

—Tsk…

Un roce de dientes y el beso terminó de la misma forma sorpresiva en que había empezado. Superando ese primer momento de confusión Naruto abrió los ojos y sintió el temor de haberlo malinterpretado todo.

—Sasuke —dijo, anticipándose cuando el otro se separó retrocediendo un paso—. No-

Sasuke se echó el flequillo hacia atrás pasándose una mano por el pelo, y después se tapó la boca con el dorso de la mano, calmándose.

—No es eso —respondió con voz ronca.

Naruto lo observó unos instantes, confundido, hasta que notó la rigidez de su cuerpo. Sin pensarlo apenas enganchó un dedo en el borde de los pantalones de Sasuke y avanzó hasta volver a estar pegado a él. Ahora que lo sabía fue sencillo notar la erección contra su cadera.

Sasuke ni siquiera parpadeó.

—Naruto-

—Déjame hacerlo —Sasuke contuvo la respiración y su cuerpo se volvió todavía más tirante, revelando su lucha interna. Naruto aprovechó para empujarlo suavemente hasta que su espalda topó con la pared, y luego volvió a presionar su frente con la contraria—. Quiero hacerlo.

Tras unos segundos Sasuke liberó el agarre que tenía sobre su muñeca, y Naruto pudo continuar con la tarea de desabrocharle el pantalón. Le bajó la cremallera lentamente, alargando el momento, y después hundió la mano dentro y le masturbó una, dos, tres veces sobre la ropa interior, despacio y apretado y caliente. Las manos de Sasuke se cerraron sobre su nuca y su muñeca, con fuerza, y echó la cabeza hacia atrás contra la pared. Naruto le besó la garganta con apenas una pizca de dientes y tironeó de sus pantalones junto con la ropa interior hasta bajarlos por sus muslos.

Sasuke le miró, párpados pesados y ojos afilados fijos en él. Era erótico y peligroso el tenerlo así ante sí, cargado como una tormenta eléctrica.

Su polla se alzaba entre ellos, dura y enrojecida, y Naruto envolvió una mano sobre ella y comenzó a masturbarle, sintiéndose grandioso y poderoso y, paradójicamente, completamente expuesto.

Sasuke suspiró y cerró los ojos y Naruto deslizó los labios sobre su garganta, su mandíbula, casi el oído.

—Dime… Dime cómo —pidió acariciándole.

Sasuke entreabrió los ojos, mirándolo fijamente de forma depredadora.

—Aprieta un poco más… Ah… Ahí

Naruto obedeció, rotando la muñeca y buscando el ritmo oculto al que respondía el cuerpo de Sasuke. Los dedos de este seguían cerrados firmemente sobre su muñeca, presionados estrechamente contra su pulso. Comenzó a mover las caderas, embistiendo contra el puño que lo envolvía, y la otra mano de Naruto se coló por debajo de su camiseta, extendiéndose contra su estómago, recorriendo la piel caliente y los músculos y la insinuación de las costillas. Naruto no supo quién fue esta vez pero de repente se estaban besando de nuevo, besos largos, sin prisa, menos urgentes y más calientes. Siguió masturbándolo, doblando la presión y aumentando la velocidad y cuando Sasuke le mordió la boca supo que estaba a punto de correrse.

—Eres… Eres tan… —dijo Naruto contra su cuello.

Sasuke se corrió con un gemido ronco, todavía embistiendo contra la mano de Naruto, temblando los dos; Sasuke de nuevo con la cabeza hacia atrás, sin aliento, y Naruto con la frente apoyada en su hombro, excitado.

Joder.

Naruto se presionó contra la pierna de Sasuke y se mordió el labio.

—Joder —dijo. Sasuke abrió los ojos cuando sintió el movimiento y bajó la vista observando sin ver cómo Naruto se desabrochaba el pantalón—. Eres tan… tan… Joder.

Naruto cerró una mano sobre su erección y entreabrió los labios, respirando pesadamente.

Sasuke

Naruto sintió la presión en su pecho cuando Sasuke puso una mano y le empujó hacia atrás para mirarlo a los ojos. Seguía teniendo la mirada imposiblemente oscura, medio velada, y que le jodieran si eso no le excitaba más.

—Tócame —ordenó con la voz enronquecida.

Sasuke lo observó en silencio, pasándose la lengua por el labio inferior de manera inconsciente cuando volvió a bajar la mirada para ver cómo Naruto se masturbaba lentamente.

—Tócame —repitió en tono bajo que la vez anterior—. Tócame, Sasuke.

Naruto había notado cómo Sasuke se esforzaba por no tocarle, las manos ancladas en su nuca y su muñeca pero dios, lo necesitaba. Y lo necesitaba ya.

—Por favor, por favor, tócam-

Sasuke lo empujó hacia atrás haciéndole retroceder dos pasos antes de arrodillarse delante de él. Naruto contuvo el aliento. Sasuke le atrajo hacia sí por las caderas, le bajó la ropa por los muslos y retiró la mano de Naruto sustituyéndola por la suya, masturbándole una, dos, tres veces antes de abrir la boca y tragárselo.

—Sasuke —jadeó , respirando de forma irregular—. Dios, Sasuke-

Naruto no pudo evitarlo. Se inclinó hacia delante apoyando una mano en la pared, en busca de sujeción, y enredó la otra en el pelo de Sasuke siguiendo sus movimientos.

Se sentía tan bien pero casi resultaba vergonzoso.

Naruto ahogó un jadeo y cerró los ojos con la cabeza echada hacia atrás cuando sintió la mano de Sasuke ascender por su pierna, abrazar sus testículos y aventurarse un poco más allá, un poco más-

Naruto sintió un estallido de miedo por lo que iba a suceder pero sorprendentemente en seguida fue superado por el deseo de seguir. Y sabía, Naruto de verdad sabía que no era solo por sentirse excitado. Sabía que quería. Si era con Sasuke, lo quería todo. Quería que Sasuke lo follara, dominante, y follarle él igual que estaba follando su boca, sentir su cuerpo presionado a él y aprender cómo hacerle llorar hasta correrse y que su cuerpo terminara tembloroso y satisfecho sobre la cama.

El pensamiento lo hizo estremecer y abrió más sus piernas pero la mano de Sasuke no fue más lejos. Se quedó ahí, en un punto medio indeterminado y Naruto bajó la cabeza y quiso decirle que estaba bien, que podía seguir, pero entonces Sasuke presionó con los dedos y Naruto tuvo que recurrir a todas sus fuerzas para no correrse ahí mismo.

Sasuke se sacó su erección de la boca y siguió bombeándola dentro de su puño, sin descanso, lento y apretado.

—¿Qué…? —consiguió preguntar Naruto sin aliento.

—Eso —dijo Sasuke con una sonrisa arrogante— es el perineo.

Se inclinó y dejó un beso cariñoso en el hueso de su cadera.

—Me sorprende que no te hayas corrido —continuó, deslizando los dedos por la zona del perineo pero sin volver a hacer presión.

—Bastardo —dijo Naruto tratando de controlar el temblor de piernas.

Sasuke sonrió y volvió a besarle.

—Tranquilo —murmuró contra su piel—. Te tengo.

Sasuke retomó la mamada y poco después sus dedos volvían a estimularle externamente la próstata. Naruto perdió el poco control que tenía; sus caderas se empujaron hacia adelante, desfilando a un ritmo rápido, furioso, sus dedos hundiéndose en el pelo de Sasuke. Sasuke miró hacia arriba, ojos orgullosos y fervientes y Naruto no habría podido apartar la mirada ni aunque lo hubiera intentado.

—Sasuke —gimió notando que estaba cerca—. Sasuke…

Sus embestidas se volvieron descoordinadas y Sasuke le clavó los dedos en la cadera intentando darle estabilidad.

Ah… Te quiero —gimió con el corazón explotándole y los pulmones rotos—. Te quiero —con los últimos estremecimientos del orgasmo—. Te quiero —al final, cuando la mirada pesada de Sasuke resultó demasiado para él e, incapaz aún de apartar la vista, tuvo que cerar los ojos—. Te quiero…

Naruto se deslizó hasta el suelo donde los brazos de Sasuke lo recibieron.

—¿Estás bien? —oyó que le preguntaba con voz ronca.

—Nunca he estado mejor —respondió con total sinceridad—. ¿Tú? —cuestionó, acariciando con un dedo su garganta, algo arrepentido.

—Pasará.

Permanecieron así unos momentos, y después Sasuke se puso de pie con un crujido en la rodilla. Naruto se abrochó el pantalón Naruto le siguió.

—Te dije que el sexo no sería un problema —medio bromeó, tratando de aligerar el ambiente.

Sasuke lo miró y Naruto se puso serio.

Nunca lo había visto así, tan expuesto y sincero y Naruto se preguntó cómo podría no quererle.

—Sasuke —comenzó también serio pero Sasuke alzó una mano para que le dejara hablar.

—Necesito que entiendas algo, Naruto —empezó, cerrando brevemente los ojos—. Será así para siempre.

Sus ojos volvieron a encontrarse, y Naruto no apartó la mirada.

Entendía lo que decía Sasuke.

Le quería tanto, con tal devoción que temía no ser capaz de detenerse una vez comenzara. Que, si las cosas salían mal, no serían capaces de volver a ser amigos. Que era o ellos juntos o perderse para siempre, pero Naruto no tuvo ninguna duda de cuál era su decisión porque él sentía exactamente lo mismo.

Y, al fin y al cabo, Naruto ya sabía que, con Sasuke, era o todo o nada.

Con cariño puso una mano en su nuca y juntó sus frentes.

—Todo —prometió contra su boca—. Para siempre.


Envidia's notes: ¡Perdónperdónperdón! Siento el retraso, tenía que haber estado terminado hace mucho pero me bloqueé en la parte final. Espero que haya gustado, ya dije que no era una gran historia ni tenía demasiado drama, solo Sasuke con demasiado miedo como para arriesgar su corazón.

Muchas gracias por los reviews y favoritos, en cuanto pueda los contestaré todo. Un saludo a todxs, ¡nos vemos!