Saludos a todo aquél que se haya animado a leer este fic, les saluda el Marqués de Sade.

En esta ocasión seré breve, por lo que, sin más dilación, disfruten del capítulo.

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El tono amarillo del cielo indicaba a los habitantes de la región que la noche estaba a poco tiempo de hacer su aparición, desde lo lejos pude ver como la actividad del pueblo frente a mí, pueblo Escaso, disminuía con la caída del sol en el horizonte, pero se mantenía aun activa.

Sobre mis pasos me iba acercando cada vez más al pueblo, hasta que me detuve metros después de pasar la entrada del pueblo.

Ya habían pasado un par de horas desde mi salida de Villa Raíz, en las cuales me había encontrado con una gran cantidad de Pokémon salvajes en la hierba alta. Combate tras combate, finalmente llegué hasta aquí, y tanto yo como Ken estábamos sin más energía para continuar.

Adentrándome un poco más entre las calles, parece que llamé la atención de una persona, pues dicha persona se dirigía ahora mismo hacia mí.

-¡Hola! Yo trabajo en la tienda Pokémon. Y tú…- retrocedí un par de pasos ante la repentina conversación que trataba de hacer un hombre joven vestido con un curioso delantal azul, aunque parece que él no se percató de eso.- ¡Oh, sí, se nota a simple vista que eres una entrenadora en ciernes! ¡Que yo de eso entiendo!

-¿Q-qué quiere…?- tarde me di cuenta que mi pregunta, por como la había formulado, había sonado grosera, pero, sorprendentemente el hombre no se inmuto por ello.

-Bueno, te vi y decidí darte un par de consejos con la generosidad que me caracteriza- me respondió el hombre con una resplandeciente sonrisa.

Aunque… lo que dijo casi sonaba como si estuviese presumiendo de su "generosidad", pero no tengo ningún motivo para decirle eso, sobre todo si estaba dispuesto a darme algún consejo útil.

-Empecemos por lo básico: esa es la tienda Pokémon. Se la reconoce por el tejado azul, ¿ves?- dijo apuntando hacia una tienda cercana. Efectivamente, su tejado azul resaltaba de los demás establecimientos.- Vendemos de todo, lo que incluye un buen surtido de Poké Balls para que no se te resista ningún Pokémon.

-… ¿U-usted… usted tra-trabaja ahí?- me atreví a preguntar, tratando de sonar educada en comparación con mi pregunta anterior.

-Estas en lo correcto, por eso llevo puesto este delantal.- así que por eso el delantal, un dato sin importancia pero curioso a la vista.- Es más, te voy a hacer un regalo como parte de nuestra promoción.

Al decir esto, saco de su delantal unos cuantos frascos del tipo spray, y sin más, me los dio. Pensé en devolverlos, pero la mirada y actitud del hombre me dio a entender que no iba a aceptar un "no" como respuesta.

-Gr-gracias…- dije, aunque no sabía que eran estas botellas exactamente.

-No hay de qué. Veras que las pociones son objetos muy útiles, ya que las puedes usar en cualquier momento y lugar.- trató de explicarme algo, pero no servía de nada si yo no sé para qué sirven las "pociones".

-… Dis-disculpe… ¿Para qué s-sirven las po-pociones?- le pregunté y entonces el hombre me miro sorprendido. Esa misma cara ya la había visto antes, con el tipo del cubo y el profesor, quienes la habían hecho en cuanto yo les pregunté algo.

-¿Uh? Bueno, es raro que no lo sepas, pero las pociones sirven para recuperar los puntos de vida de tus Pokémon sin necesidad de ir al centro Pokémon, pero no les recupera los puntos de poder, lo cual me lleva a mi siguiente explicación…- el hombre comenzó a caminar un poco, yo lo seguí y nos detuvimos frente a un edificio de tejado rojo.- Este de aquí es el centro Pokémon, lo reconocerás por el tejado rojo. Si se lo pides educadamente, la dependienta restaurara la salud de tu equipo Pokémon, esto incluye sus puntos de poder.

De no ser por el profesor y su clase rápida, probablemente me habría visto obligada a preguntar a que se refería con puntos de salud y poder.

-Y hasta aquí la lección de hoy con la generosidad que me caracteriza- ahí estaba de nuevo esa frase, pero una vez más no tuve motivos para decirle nada.- ¡Que tengas buen viaje!

-A-adiós…- no me dio muchas oportunidades para despedirme, porque así como llego rápido, así de rápido se fue.

Voltee hacia el centro Pokémon y entré, recibiendo una vista interior del centro, los colores rosa pastel y amarillo predominaban en el lugar, había unas cuantas sillas y un par de mesas, una especie de computadora, un mostrador rosa, una maquina con 6 compartimientos detrás del mostrador y, un poco más atrás, una gran pantalla. El lugar lo atendía una mujer joven, la cual destacaba mucho y al mismo tiempo no por su cabello color rosa, destacaría mucho de no ser porque buena parte del establecimiento era de color rosa. Su cabello también destacaba por la forma en que estaba peinado, formando 1 aro a cada lado de la cabeza.

Me acerqué con la clara intención de pedirle que sanara a Ken, pero ella hablo antes de que pudiera decir nada.

-¡Muy buenas! Bienvenida al centro Pokémon- su repentino dialogo me dejo desconcertada.- Aquí, tu equipo Pokémon se recuperara por completo. ¿Quieres que descanse hasta que se reponga?

-… S-si, por f-favor…- dije, muy apenas recuperándome de la impresión anterior. Tomé la Poke Ball de Ken y se la entregué.

-Vale, dame unos segundos…- la enfermera tomó la Poke Ball de Ken y la puso en uno de los compartimientos de la extraña máquina.

Inmediatamente, la imagen de Ken apareció en la pantalla y una tonada salió de la máquina. Entonces la enfermera tomó la Poke Ball de nuevo y me la entregó… Un momento, ¿tan rápido lo sanó?- Gracias por esperar. Tu Pokémon ha recobrado toda su energía. ¡Esperamos volver a verte!

Aun estupefacta y de forma inconsciente salí del centro Pokémon. ¿Y cómo no estar en mi estado, cuando esa máquina curo de sus heridas a un Pokémon en cuestión de solo segundos? Era simplemente impresionante, esta región debe tener la mayor tecnología médica del mundo, porque si así era el tratamiento para Pokémon, ¿Cómo sería el tratamiento que les dan a los humanos? ¿Sería cómo en las películas, donde se les pone en capsulas llenas de un líquido sanador? Aunque tenía muchas dudas y curiosidad sobre esto, no estoy demente como para ir a lastimarme a algún lado y ver por mis propios ojos cual es el tratamiento hecho para humanos.

Una vez curado mi Pokémon y después de haber observado un mapa, proseguí mi camino por el norte del pueblo hacia la ruta 103, y una vez ahí, no me tomó mucho tiempo para ubicar a Ruby, quien estaba observando un pequeño estanque de agua.

A paso dudoso me acerqué a él, parecía que estaba hablando solo, porque a cada paso que daba, se escuchaba un susurro más fuerte.

-Veamos… en la ruta 103 puedes encontrar Pokémon como…- alcancé a escuchar lo que decía, pero parece haber notado mi presencia, pues volteó hacia mi dirección.- ¡Ah, hola, Yoshino!

-… ho-hola…- saludé, mientras él se acercaba a donde yo estaba. Con sus ojos pareció observarme por un momento, entonces se detuvo en un lugar específico y sus ojos adquirieron un cierto brillo. Antes de que pudiese preguntar por el motivo o por cualquier otra cosa, Ruby se me adelantó a cualquier pregunta que pudiese hacer.

-¡Llevas una Poke Ball! No me digas… ¿te la dio mi padre? ¿O acaso te la dio el tuyo?- me preguntó, bastante curioso sobre el asunto.

-M-me… me la d-dio el pro-profesor Birch…- me esforcé en responder, con tartamudeos, pero al menos le respondí.

-Oh, así que fue el mío…- habló, aunque parecía haber hablado más para sí mismo que para mí.- Bueno, ya que estamos aquí, ¿Qué te parece si tenemos un combate Pokémon?

-¿Eh?- mi reacción no fue inesperada, por lo menos, no para mí. De todas las cosas que imaginé que Ruby podría decir, no me había imaginado la posibilidad de que me desafiara a un combate.-… Pero… yo…

-Venga, no te preocupes si eres una novata, será un combate por diversión- dijo con una sincera y resplandeciente sonrisa, en un intento por convencerme para participar, aunque yo aún estaba renuente a aceptar.- Además, esto te dará experiencia para combates futuros, los cuales podrían ser más serios.

Ahí tenía un muy buen punto, en un futuro podría verme obligada a pelear, sin la posibilidad de huir, y entonces no tendría la experiencia suficiente para luchar, y una vez perdiera, quien sabe lo que podría pasar. Pero… seguía sin gustarme la idea de pelear.

Entonces, sentí un pequeño movimiento, el cual había sido casi imperceptible. Voltee hacia mi cinturón, donde estaba sostenida la Poke Ball de Ken. La observe un momento… y entonces la Poke Ball se agito ligeramente, como si Ken quisiese algo. No me tomó casi nada para darme cuenta de lo que quería: Ken quería pelear.

Es cierto, no lo había pensado, las decisiones que tomo ahora no son solo para mí, sino también para Ken. Y si él quería pelear, y yo necesitaba aprender, entonces solo había una cosa por hacer.

-… Acepto…- dije, obligándome a mí misma a participar. Tomé la Poke Ball de mi cinturón y la sostuve frente a mí, observándola, tratando de obtener la determinación suficiente para la batalla.

-Bien, entonces…- dijo mientras tomaba su propia Poke Ball y se alejaba un poco.- ¡Que comience el combate!

En el instante que gritó, ambos arrojamos nuestras Poke Balls. Ken apareció listo para el combate, mientras observaba al Pokémon que sería su contrincante. Yo hice lo mismo y me centré en el Pokémon rival, este era de un tono azul, un Pokémon cuadrúpedo, poseía 2 extrañas membranas naranjas en sus mejillas, una aleta redonda en lugar de cola y una especie de cresta sobre su cabeza. Me pareció extrañamente familiar, como si lo hubiese visto antes, mis recuerdos me llevaban a un día tranquilo, hace mucho tiempo, en el que me encontraba viendo televisión, específicamente un programa de vida silvestre, en el que mostraron a un animal llamado Ajolote. Si, definitivamente eran muy parecidos, con solo el color y algunos aspectos menores como diferencia apreciable.

-¡Mudkip, usa placaje!- la repentina orden de Ruby me saco de mis pensamientos y me regreso de vuelta a la batalla. El Pokémon, ahora identificado como Mudkip, corría hacia Ken con el ya muy conocido movimiento, en cambio, Ken no se movió de su lugar, esperando alguna indicación de mi parte. En los pocos instantes que me quedaban me dediqué a pensar alternativas para el combate.

-Ken… e-esquiva hacia la iz-izquierda- mi propio tartamudeo me sorprendió por primera vez en mi vida, pues de todos los momentos, no me lo esperaba en éste. ¿Por qué tartamudeaba ahora? En la batalla contra el Poochyena prácticamente no tartamudee, lo mismo aplicaba a los otros combates que tuve contra Pokémon salvajes en la ruta 101, ¿Qué era diferente entonces? Rápidamente me fije en toda el área de combate, estando Ruby a varios metros de distancia, ¿La razón de mi tartamudeo se debía a que me estaba enfrentando a un Pokémon con entrenador?

Ken obedeció y dio un salto hacia su izquierda.

-¡Mudkip, cambia de dirección hacia él y usa placaje!- Ruby dio una orden rápida a Mudkip y éste en un instante volteó hacia su derecha y propinó un golpe directo a Ken, haciéndolo rodar por el suelo un par de metros. Fue entonces que noté la gran diferencia que había entre un Pokémon salvaje y uno con entrenador. El salvaje probablemente se habría detenido y poco después habría lanzado un nuevo ataque, mientras que uno capturado y entrenado obedecería las ordenes en un instante y sin dudar, dándole una velocidad de reacción mucho mayor que la de un Pokémon salvaje, aunque por supuesto ésta velocidad de reacción del Pokémon es directamente proporcional a la velocidad de reacción del entrenador.

Ken se levantó lentamente, tratando inútilmente de aparentar que no le había dolido nada. Me sentí culpable, la causa de su sufrimiento no había sido la rápida reacción del oponente, sino mi propia incapacidad para reaccionar a la velocidad requerida. No podía permitir que el sufra daños por mi incompetencia, simplemente no podía.

-¡Acábalo con pistola agua!- al escuchar la orden de Ruby, un extraño sentimiento apareció en mi interior, un sentimiento al cual solo pude reconocerlo como puro instinto: ese ataque definitivamente era peligroso para Ken. Había aprendido del profesor sobre los tipos, sus ventajas y desventajas, y aunque me extrañaba que Ken fuese de tipo Fuego, sabía bien que el agua tenía ventaja sobre el fuego. Mudkip inhaló un poco y después lanzo un pequeño torrente de agua, el cual rápidamente se acercaba a Ken, acortando cada vez más la distancia, apunto de impactar en él y producirle mucho daño… no lo permitiría…

-¡Ken, agáchate!- mi voz salió inconscientemente, dando una orden que Ken muy apenas logró realizar, salvándolo del ataque.- ¡Salta a tu derecha!- de nuevo, Ken obedeció mi orden y dio un pequeño salto a la derecha, justo antes de que Mudkip disparara el agua un poco más abajo para acertarle.- ¡Corre hacia Mudkip! – mis órdenes eran seguidas, rápidas, sin titubeos. Ni siquiera tenía tiempo para sorprenderme de mi inesperada determinación, tampoco lo tenía para preguntarme de dónde venían esas órdenes, porque solo me guié por lo que sentía, solo grité lo que creí que era lo más adecuado, solo exclamé las órdenes que evitarían que Ken sufriera daños… y que lo llevarían a la victoria.- ¡Salta el chorro de agua!- Ken obedeció y llegó al otro lado de la ráfaga de agua, la cual había sido re direccionada nuevamente por Mudkip. Finalmente, Ken se encontraba a tan solo 1 metro de distancia de Mudkip.- ¡Arañazo!- Ken lanzó el arañazo más potente que pudo directo al rostro de Mudkip, el cual retrocedió por el impacto.- ¡No te detengas, arañazo de nuevo!- un segundo arañazo golpeó a Mudkip, esta vez en un costado.

-¡Quítatelo de encima con placaje!- Ruby dio una orden, saliendo de alguna clase de ensimismamiento en el que parecía haberse encontrado hace momentos. Mudkip obedeció y por la cercanía le fue imposible a Ken esquivar el golpe, el cual lo hiso rodar de nuevo por el suelo, pero esta vez se levantó mucho más rápido que la ocasión anterior.- ¡Pistola de agua!

-¡Esquiva a la izquierda!- Ken esquivo por poco el ataque y pronto volvió a tomar posición, pero…

-¡Mudkip, placaje ahora!- Mudkip se lanzó rápidamente hacia Ken preparándose para embestirlo. Inconscientemente, una sonrisa apareció en mi rostro.

-¡Ken, corre hacia él y sáltalo!- Ken se dirigió corriendo hacia Mudkip y logró saltarlo, terminando justo detrás de él.

-¡Mudkip, voltéate y placaje!- fue la rápida orden de Ruby.

-¡Ken, voltéate y arañazo!- fue la mía.

Esas fueron las órdenes decisivas. Tanto Mudkip como Ken se voltearon lo más rápidamente que pudieron y, por la cercanía entre ellos, el golpe de ambos fue instantáneo. Por la fuerza del impacto, los dos rodaron en el suelo en direcciones distintas.

Cuando finalmente dejaron de rodar y Ken no se movió, salí corriendo en su dirección, lo tomé en mis brazos y le observé. Estaba muy magullado, pero aún se mantenía consciente, aunque por supuesto ya no le era posible seguir peleando.

Habíamos perdido, él ahora estaba herido… y todo era culpa mía.

-… lo siento… te fallé…- mi disculpa salió en susurros por mi boca y un par de lágrimas corrían por mis mejillas, llorar fue inevitable ante mi primera derrota por más que no quisiera llorar, le había fallado, tanto en evitar que sufriera daños como en que lograra la victoria, le había fallado en ambas.

-… Técnicamente no fallaste- escuche la voz de Ruby unos metros detrás de mí. Voltee para ver a que se refería con eso y vi a Ruby parado tranquilamente a 2 metros de distancia, con Mudkip entre sus brazos… quien no se movía, estaba inconsciente. Lo cual solo significaba una cosa: como Mudkip estaba inconsciente y Ken no lo estaba, habíamos ganado.

-… P-pero… ¿Cómo?- fue mi intento de pregunta, me sorprendía que Mudkip no fuese el vencedor del combate.

-Es sencillo de entender, como Mudkip estaba tan cerca de Torchic, no pudo adquirir un buen impulso para el placaje, por lo que éste fue más débil que los anteriores, lo cual no aplica con arañazo, que no necesita impulso- su explicación tenía sentido, porque de ser las cosas diferentes, probablemente Mudkip sería el ganador.

Me levanté y limpié mi rostro con el torso de mi mano, levanté a Ken también y me di la vuelta para encarar a Ruby.-… Ha si-sido un co-combate d-difícil… eres m-muy bueno…

-Gracias por el halago, pero soy yo quien debería darlo. Me has dejado sorprendido, tus órdenes fueron todas muy acertadas, eres bastante buena en los combates- sus palabras tomaron mi atención en ese momento y me hicieron recordar el combate anterior. En un principio había sido lenta y torpe, pero poco después las órdenes fueron rápidas y certeras, ¿Por qué había un cambio repentino? ¿Qué se supone que cambió? Nunca había participado en un combate Pokémon, hasta hoy, y sin embargo lo había ganado, así que no le podía atribuir la victoria a la experiencia. Además, todas mis indicaciones fueron hechas sin tartamudeos, llenas de una gran determinación, cosa que no pegaba con mi personalidad tímida y miedosa, agregado a esto que nunca en mi vida había actuado o tan siquiera hablado de esa manera. Todo esto me resultaba muy extraño.

-Bueno, ya que el combate termino, será mejor que cure las heridas de nuestros Pokémon, antes de que resulte en algo grave- su voz me sacó de mis pensamientos y entonces recordé que Ken todavía estaba malherido.

Ruby extendió sus brazos hacia mí, indicándome que le permitiera a Ken, a lo cual yo accedí, esperando que él supiera que hacer. Cuando lo tuvo en sus brazos, se sentó y lo posó en regazo, después tomó su mochila, de la cual saco un par de frascos que reconocí como "pociones". Roció una sobre todo el cuerpo de Ken, y repentinamente éste se levantó, aparentemente ya curado. Realizó un procedimiento parecido con Mudkip, agregándole un par de cosas que no supe identificar, y al igual que Ken, Mudkip se levantó como si nada hubiese pasado.

Por segunda vez en el día volví a sorprenderme, pues una hazaña médica había sido realizada justo frente a mis ojos, en medio de la ruta 103, ¡y solo con un spray! Simplemente impresionante.

-Bueno, como ya he recabado algunos datos interesantes, creo que voy a volver al laboratorio… ¿Qué te parece si vamos juntos?- ¿Ir juntos? ¿Ir juntos al laboratorio del profesor? ¿Ir juntos hasta allá? ¿Ir junto a alguien que no es Shidou-san, Tohka-san o las demás, todo el camino hasta el laboratorio? Comencé a sentirme nerviosa, nunca había pasado mucho tiempo con alguien, y la idea de ir al laboratorio con Ruby significaba estar mucho tiempo junto a él.

-…Ehmm… Uhmm…- ni siquiera podía responder con el nerviosismo que ya embargaba mi cuerpo, e incluso si pudiera responder, ¿Qué le diría? Si le decía que no y me inventaba una excusa, entonces él se iría y todo estaría bien, pero ¿y luego qué? Ahora que lo pensaba detenidamente, ya no tenía nada más que hacer, había venido porque el profesor me lo había pedido, pero ya lo había hecho y no tengo ningún otro objetivo, ni a un lugar al cual ir. Estaba sola en este lugar, estaba sola en esta región.

Incluso si le dijera que no, tendría que ir de todas formas, y entonces Ruby se daría cuenta que solo le dije que no para no ir con él, lo cual no le daría una buena impresión de mi persona. Entonces solo me quedaba decirle que si.-… si…

-¡Entonces vámonos!- lo que me desconcertó en ese momento no fue la repentina exclamación de Ruby, sino que él tomó mi mano y salió corriendo por el camino hacia el laboratorio. Difícilmente pude acostumbrarme a su paso y dejar de ser arrastrada por él.

Este sería un largo paseo.

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-¿Has vencido a Ruby en un combate Pokémon? Muy bien.- el profesor exclamó, felicitándome por mi "logro". Yo no dije nada, ya no había nada más que decir, pues Ruby lo había contado todo. Al parecer a Ruby no le molestaba haber perdido, ni al profesor le molestaba que su hijo perdiera; de hecho, parecía todo lo contrario.- Ruby me ha estado ayudando con mi investigación durante mucho tiempo, por lo que tiene una larga experiencia como entrenador.

Habíamos llegado al laboratorio hace tan solo un par de minutos y afuera ya se encontraba oscuro, probablemente eran las 9:00 pm. Yo ya estaba completamente exhausta, tanto por el camino de ida hacia la ruta 103 como por el camino de vuelta, lo único que deseaba ahora era irme a dormir y, de ser posible, despertar en mi departamento, para después desayunar algo de la deliciosa comida de Shidou-san. Aun recordaba la primera vez que había probado un platillo hecho por él, tenía un sabor tan delicioso que por un momento cualquier timidez o vergüenza desapareció, mientras yo levantaba vivazmente mi pulgar, dando mi aprobación, mis ojos brillaban por tal exquisitez y…*(1)

Salí de mi línea de pensamiento al notar que el profesor me observaba detenidamente con una mirada pensativa, como si estuviese considerando una idea repetidamente, una idea que probablemente me involucraba.

-… D-dis-culpe pr-profesor… ¿suce-sucede a-algo?- pregunté entrecortadamente, su mirada me estaba poniendo bastante nerviosa. Al escuchar mi pregunta, el profesor salió de su estado pensativo y procedió a hablar.

-Hmmm… si, lo he decidido- prácticamente hablando, él había respondido mi pregunta, pero la nueva pregunta era, ¿Qué se supone que decidió?- Mira Yoshino, esto es algo que encargué en su momento para mi investigación, pero quiero que lo tengas tú. Es una Pokédex.

Entonces el profesor sacó un pequeño objeto de color rojo, con una pantalla y unos cuantos botones. Aunque a simple vista no parecía un objeto muy importante, se podía sentir en el aire su enorme valor y alta tecnología.

-La Pokédex es un aparato de alta tecnología que registra todos los Pokémon que avistas o atrapas- dijo mientras posaba el importante dispositivo en mis manos.

-P-pero pro-profesor… esto es m-muy im-importante para u-usted… n-no, no pue-puedo ace-aceptarlo- trate de negarme y devolverlo, un objeto de tal importancia para la investigación Pokémon no debería estar en manos equivocadas… o en este caso, en manos torpes como las mías, yo no sabría utilizar bien este objeto.

-Oh vamos, acéptalo, es un objeto que también es de mucha utilidad para los combates; además, me sirve más que este allá afuera recabando información mientras viajas por la región, que recolectando polvo aquí- trató de convencerme de aceptar, pero yo aún me negaba a quedármelo. Entonces, repasando lo que el profesor me acababa de decir, hubo un dato que llamó mi atención.

-… ¿V-viajar por la r-región?- pregunté mientras seguía repasando una y otra vez esa parte. Él había dicho "mientras viajas por la región" ¿Por qué lo había dicho como si estuviese seguro de que me voy de viaje? ¿Se supone que está a punto de pedirme que me vaya de viaje, así como si nada?

-Pero por supuesto… o por lo menos eso hacen todos los que reciben su primer Pokémon, pues con esto se vuelven adultos, aunque tú lo hayas recibido 4 años después de lo normal- explico el profesor.

Viajar por la región, una acción que realizan todos los niños a los 10 años, cuando reciben su primer Pokémon y se vuelven adultos, con el objetivo de divertirse y explorar el mundo que los rodea. Pero ¿Había alguna razón para que yo lo hiciera? ¿Tendría algún sentido que yo vaya de viaje? Estas preguntas me llevaban a pensar una vez más en las razones por las cuales yo estaba aquí, de las cuales no conocía ninguna. ¿Cómo había llegado a este mundo? Esa era la primera pregunta que llegaba a mi mente, pero no la más importante. ¿Cómo podría volver a mi mundo? Esa pregunta superaba por mucho en importancia a la anterior, pero no era la que más me preocupaba en estos momentos. ¿Dónde está Yoshinon? Entendía que, al estar en otro mundo, Shidou y los demás no se encontraran aquí, pero eso no aplicaba a Yoshinon, pues según lo que le había entendido a Murasame-san, Yoshinon era parte de mí y no podíamos ser separadas. Y sin embargo, Yoshinon no estaba aquí.

Tenía más preguntas, pero no tenía como responderlas, así que tendría que visualizar todas mis opciones otra vez. Había 2 cosas que podría hacer: podría quedarme aquí e investigar algunas cosas más en el pueblo, con la esperanza de encontrar algo útil o por lo menos una pista; o podría salir de viaje, como había dicho el profesor, abarcando un terreno mucho más amplio y buscando pistas por toda la región. Analizando ambas opciones, me pareció mejor opción el quedarme en Villa Raíz, investigar todo el lugar y esperar a que algo pase, pues había sido a este lugar al que había llegado en primer lugar.

-… bien, a-acepto el regalo, gracias- dije, sosteniendo firmemente la Pokédex entre mis manos y con esto aceptando viajar por la región y recabar información para la investigación. ¿Por qué había elegido viajar por la región, cuando apenas hace segundos me parecía mejor idea quedarme? No sabría explicarlo, esa decisión simplemente había salido de mi corazón, como si muy en el fondo sintiese que esta era la decisión correcta.

-Así se habla, te aseguro que no te arrepentirás de tu decisión. Conocerás mucha gente, Pokémon y lugares muy interesantes, y quien sabe, incluso puede que termines descubriendo algo nuevo de ti o aprendas una lección importante; en un viaje nunca se sabe que puede ocurrir- dijo el profesor, aparentemente tratando de darme ánimos. Con cada palabra suya, un nerviosismo comenzaba a crecer en mí, pero al mismo tiempo, comenzaba a emocionarme la idea de viajar y conocer lugares nuevos. Quizá, si conseguía una cámara, podría llevar algunas fotos a casa, o incluso podría llevar algún regalo para todos.- Eso sí, me gustaría que volvieras de vez en cuando, para darle un vistazo al progreso de tu Pokédex.

-¡Qué bien! Ahora tú también posees una Pokédex ¡Qué guay! ¡Como la mía!- habló Ruby con una emoción que sinceramente no entendía.- ¡Yo también tengo algo para ti! ¡Nada mejor que unas cuantas Poké Balls para atrapar Pokémon salvajes!

Al decir esto, sacó de su mochila los ya mencionados objetos esféricos, siendo un total de 5. De nuevo iba a negarme, pero en los ojos de Ruby había un brillo tal que no había cabida para negarse.

-"Ya ni para que lo intento"… g-gracias, Ruby…- tomé las Poké Balls que me ofrecía, las cuales por suerte estaban minimizadas, porque de no estarlo no podría guardarlas en el bolso provisional que llevaba conmigo.

-Bien, ya que todo está dicho, voy a ir a dormir para mañana prepararme para mi propio viaje. Tengo muchas ganas de ir allá afuera y encontrarme con montones de Pokémon- fue lo último que dijo Ruby antes de salir tranquilamente del laboratorio. Me despedí de él agitando la mano y entonces voltee hacia el profesor.

-…. S-si me dis-disculpa… me re-retiro…- me despedí del profesor también y tomé rumbo en dirección a la salida.

-Claro, que tengas buenas noches- fue lo último que le escuché decir al profesor antes de cerrar la puerta detrás de mí.

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Una enorme sensación de vacío me inundaba cada vez que observaba a los alrededores del lugar en el que ahora me encontraba. No importaba en qué dirección mirase, lo único que alcanzaba a ver en el horizonte era un blanco puro, un blanco vacío.

Me encontraba de pie sobre un pequeño montículo de tierra que sobresalía de un extenso terreno de agua, aunque solo era para evitar mojarme los pies, pues el agua no superaba los 15 cm de profundidad, mas sin embargo, su extensión parecía ser tan infinita como aquel blanco vacío que la acompañaba.

-¿Qué es este lugar?- pregunté en voz alta, aunque la pregunta no iba dirigida a nadie en particular.

Un viento frío venido de ninguna parte golpeó contra mí y me causo un largo escalofrío, sin si quiera haber provocado un solo murmullo. El silencio y la amplitud del lugar comenzaban a agobiarme, sumado a esto, la soledad inmensa que se sentía a mí alrededor era como el sentimiento más doloroso que haya podido percibir en mi vida, un sentimiento al que, por más que lo intentaba, no podía ser completamente ajena.

Dicen los mitos que si una persona muere con un enorme y profundo sentimiento, ya séase ira, tristeza u odio, dicho sentimiento se quedaba en el lugar donde murió, y cualquier persona que pasara por dicho lugar sentiría ese sentimiento que en vida alguien sintió.

Algo parecido ocurría aquí, pero esta soledad era demasiado inmensa para pertenecerle a una persona normal. Además, ¿Quién se supone que pudo morir aquí, en un lugar que parece completamente ajeno al mundo?

-….- giré mi cabeza rápidamente en todas direcciones, viendo solamente agua y vacío a donde viese, pero aun así no me rendí en seguir buscando. No cabía duda en mí, definitivamente había escuchado algo, mas no pude identificar que había sido.

Me concentre en todas las cosas que fueran observadas por mis ojos: agua, agua, vacío, agua, silueta, vacío, vacío, agua… ¿Silueta? Regresé mi mirada hacia donde me pareció ver una silueta, pero ahí no vi más que agua y vacío. Después de observar un poco más, confirme que en el lugar no había nada que resaltara.

-….- un escalofrío me invadió por completo, pues esta vez reamente había escuchado algo. Lo aterrador del sonido en esta ocasión fue que… provenía justo de atrás de mí.

Mi cuerpo no me respondía, así que no pude voltear a ver que ocasionaba ese sonido; e incluso si pudiera moverme, no me atrevería a voltear a ver al ente que seguramente es dueño de esta gigantesca y dolorosa soledad.

-… O… pue… arme?...- logré escucharle hablar, pero no pude entender lo que había dicho, ya que su voz parecía difuminarse en el vacío, aunque daba a entender que me estaba preguntando algo.

-… ent…. es el m….. erare… te ve…. ego….- de nuevo trató de hablarme, pero una vez más fue inentendible para mí, solo logré entender un par de artículos.

Poco después de que termino de hablar, el agua que parecía llegar al infinito vacío ya no lo pareció más, comenzó a ser tragada por el vacío blanco y a cada segundo se acercaba más a mí, hasta que finalmente toda el agua desapareció. Más sin embargo el vacío no se detuvo ahí, se tragó también el montículo en el que me encontraba y pronto también comenzó a tragarme a mí.

Mientras desesperadamente traté de huir del vacío y era rodeada de soledad, pude escuchar unas últimas palabras, las cuales fueron tan claras como el agua.

-Hasta luego, pequeña conejita- dijo una voz masculina antes de que todo desapareciera en el más puro de los blancos y me ahogara en la soledad.

….

El sonido de mi agitada respiración era lo único que se escuchaba en la oscura habitación. Lentamente voltee hacia el lugar donde se encontraba el reloj, el cual marcaba las 3:47 am.

Solo había sido un sueño… un sueño que se había sentido tan real que no podrías diferenciarlo de la realidad.

Me levante y fui en dirección del baño, necesitaba una ducha urgentemente, pues estaba cubierta de sudor en todos lados y no lo podía soportar más.

Cuando terminé de ducharme y regrese a la habitación, los recuerdos de ese lugar inundaban mi mente de manera persistente, por más que quisiese pensar en otra cosa, me era simplemente imposible sacarlo de mi cabeza.

¿Por qué había soñado yo con un lugar como ese? La primera pregunta sin respuesta. Yo no conozco ningún lugar que se parezca a ese mundo, por lo que no era un recuerdo del pasado, ¿entonces ese mundo es parte de mi imaginación? Probablemente sí, aunque me preocupaba lo horrendamente real que era. ¿Quién era esa persona que me habló? Por su voz, reconocí que no era ningún hombre que yo conociera… bueno, no es como que conozca a muchos hombres… pero de los hombres que conozco, ninguno tiene una voz como la de él.

Su voz tenía una tonalidad extraña, juguetona e infantil, pero al mismo tiempo era algo profunda. Pero el dato más interesante de su voz era que, muy en el fondo, parecía como si hablaran varias personas al unísono.

Traté una vez más de despejar mi mente, pero me fue inútil. Me acosté una vez más, esperanzada de poder dormir y de no volver a soñar con ese lugar, con esa "representación absoluta de la soledad".

Para mi sorpresa, repentinamente mis recuerdos dejaron de invadir mi cabeza y comencé a entrar en un profundo sueño. Antes de dormirme por completo, noté lo extrañamente rápido que habían dejado de intrigarme mis recuerdos, como si alguien temporalmente los hubiese removido…

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Una bella mañana en Villa Raíz me daba la despedida mientras yo me dirigía hacia la ruta 101. Después de preparar un bolso más grande que el que tenía antes, me sentí lista para partir y ahora ya estaba en camino a pueblo Escaso. Luego, tenía planeado tomar la ruta 102 para dirigirme hacia Ciudad Petalia; descarté la ruta 103 porque estaba conformada en buena parte por agua y no tenía ninguna intención de nadar por varias horas.

Ya estando en la ruta 101, una vez más pensé en mi situación: estaba en un mundo desconocido y había decidido salir en un viaje para obtener algunas pistas. Hasta ahí todo estaba bien, pero ¿Qué estoy esperando encontrar exactamente? Podría ser cualquier cosa, desde papelitos con pistas – dudó mucho que aparezcan pistas así – hasta secretos del gobierno de esta región, el cual tenía planeado traer humanos de otros mundos porque no había suficiente natalidad en este mundo y con esto ellos podrían… quizá me estoy poniendo conspirativa con este asunto.

Estando a poco de llegar a pueblo Escaso, me detuvo el sonido de unos pasos corriendo hacia mí y un pequeño escalofrío recorrió mi espalda, un preludio de quien era el dueño de esos pasos.

-¡Yoshino, espera!- un grito ensordecedor me obligo a voltear completamente, y pude ver a un cansado Ruby tratando de recuperar el aliento a 2 metros de distancia.- ¡Vaya… sí que te… despiertas temprano!

-… Bu-buenos días, Ruby-san- saludé a Ruby, pero casi inmediatamente sentí que había algo extraño en mi saludo, algo diferente a mis saludos anteriores. Luego de analizarlo un poco, me di cuenta de la diferencia, ¡No había usado ningún honorifico desde que llegué a este mundo! ¿Dónde habían estado mi educación y mis modales todo este tiempo?- ¿su-sucede algo?

-¿Ruby-san? No sabía que eras de las personas que acostumbran cambiar el nombre de otra persona a su gusto, pero he de admitir que Ruby-san me gusta- ¿cambiar el nombre? ¿De qué estaba hablando? ¿Acaso él no conoce los honoríficos? No, una pregunta más acertada sería, ¿en este mundo no existen los honoríficos? Por cómo me llamaba el profesor Birch, puedo decir que, efectivamente, en este mundo no se usaban los honoríficos; por lo cual, me vería como una chica extraña si voy por ahí agregando honoríficos a los nombres de las personas.- Ah sí, yo venía a entregarte algo, ¿podrías prestarme tu MultiNav por un momento?

Mientras mentalmente me hacía a la idea de que ya no debía usar honoríficos para no llamar la atención, inconscientemente llevé mi mano hacia mi bolso y de ahí saqué mi MultiNav, el cual le entregué a Ruby. Después de haber hecho algunos ajustes a los cuales no les puse atención, me devolvió el MultiNav.

-Se suponía que mi padre iba a entregártelo ayer, pero se le olvido, así que seré yo quien te lo explique- dijo Ruby mientras me mostraba la pantalla del MultiNav, la cual tenía una opción que no estaba ahí antes.- Veras, esto que acabo de entregarte es la función DexNav del MultiNav. Te proporciona información sobre los Pokémon que viven en una zona determinada, entre otras cosas. Es muy útil si deseas capturar Pokémon de distintas especies.

-Mu-muchas gracias, pro-procuraré usarlo a me-menudo…- agradecí al mismo tiempo que tomaba de vuelta el aparato y me fijaba en la pantalla del dispositivo. Justo después, un sonido salió del MultiNav y un símbolo circular apareció en la pantalla, teniendo en el centro una silueta.

-Vaya, parece que hay un Pokémon salvaje cerca- al decir esto, Ruby comenzó a observar su alrededor, hasta que detuvo su vista hacia el este.- Mira, ahí está.

Voltee hacia donde él estaba observando y, entre el follaje, noté que había una cola color gris meneándose. Reconocí esa cola a los pocos segundos: era una cola de Poochyena.

-A veces aparecen Pokémon comunes que conocen movimientos poco comunes, esta es una buena oportunidad para que captures un Pokémon- dijo y al finalizar su oración, me dio un pequeño empujón, tratando de animarme. Sin ninguna otra opción, avancé.- Pero recuerda, tienes que acercártele con mucho sigilo, o escapará.

Siguiendo sus instrucciones y con mucho sigilo, me acerque al despistado Pokémon y entablé un combate contra él. Era un Poochyena, no me había equivocado.

Bastó un combate rápido y una Poké Ball para capturarlo, increíblemente no había fallado al lanzarle la esfera. Una vez con su Poké Ball en mis manos, regresé a donde se encontraba Ruby.

-Muy bien hecho para ser tu primera captura. Y… ¿Cómo se llamará?- me pregunto Ruby y entonces dirigí mi mirada al objeto en mis manos.

-¿Q-qué me pu-puedes decir s-sobre sus ev-evoluciones?- planeaba usar el mismo método para nombrar a Poochyena que había usado para llamar a Ken. Ruby miró al cielo de forma pensativa, como si tratara de recordar alguna cosa.

-Lo siento, pero lo único que logro recordar es que su evolución es conocida como Mightyena- dijo, rindiéndose de seguir pensando en otra cosa. Eso me bastaba, solo quedaba una cosa más que revisar.

Saqué la Pokédex de mi bolso y apunté la pequeña lente que tenía hacia la Poké Ball. Me descolocó el ver que tenía varios botones y una gran cantidad de opciones, por lo que ya no supe que hacer después. Estaba a punto de preguntarle a Ruby sobre el funcionamiento del dispositivo cuando éste emitió un sonido, al mismo tiempo que la imagen del Poochyena aparecía en la pantalla junto a algo de información.

-… no s-sabía que fu-funcionara de forma au-automática-

-Eso lo hace más práctico-

-Bueno… se-según la Pokédex… Poochyena es hembra- comencé, terminando de formular el nombre adecuado.- La lla-llamaré Yena.

Muy buen nombre, ¿verdad?

-… mmm… mejor no digo nada- un tono nervioso se notaba en la voz de Ruby, aunque no podía culparlo de nada. Ese nombre, aunque eficaz, se notaba a leguas que fue hecho a lo rápido y obviamente basado en el nombre de la especie.- Bueno, como ya cumplí mi encargo, seguiré mi camino. Hasta luego, Yoshino.

-Adiós- levanté mi mano con la intención de despedirme, pero él ya se había ido, es bastante rápido.

Ya nada me retenía de seguir mi camino a pueblo Escaso, por lo que guardé mis cosas y volví a avanzar.

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Aunque aparentaba ser una ciudad grande, ciudad Petalia era bastante más tranquila de lo que me había imaginado. La gente procuraba no hacer demasiado ruido, pero hacían sus actividades sin ningún tipo de retraso. Definitivamente era un lugar adecuado para descansar.

Había llegado hace tan solo unos cuantos minutos y la paz del lugar ya me había relajado por completo. Salí del centro Pokémon después de haber pedido que curaran a Ken, a Yena y al nuevo Pokémon que había capturado en la ruta 102.

Según la Pokédex, es un Ralts hembra y es tipo psíquico. La Pokédex también recalcaba el hecho de que es un Pokémon con una inteligencia superior a la promedio, por lo cual le di el nombre de Reine en honor a Reine-san, la persona más inteligente que conozco.

Ahora, con 3 Pokémon acompañándome, me encontraba justo enfrente del Gimnasio de ciudad Petalia, donde al parecer mi "padre" trabaja.

Tomando valor de quien sabe dónde, caminé en dirección de la entrada, tratando de prepararme mentalmente para lo que sea que me esperara detrás de esas puertas…

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Bueno, espero que hayan disfrutado el capítulo.

*(1): Esto sucede únicamente en la novela, no lo mostraron en el anime (aunque he de admitir que me hubiese gustado verlo animado)

Estoy tratando, en la medida de lo posible, de hacer que esta historia no sea tan larga como podría ser, ya que considero que si se vuelve demasiado extensa, su avance será demasiado lento y eso es algo que puede irritar a pocos o a muchos; por lo que saltaré muchas cosas que no sean importantes (ejemplo: los combates comunes y las rutas; en caso de que algún suceso medianamente importante suceda en las rutas, me concentraré únicamente en ese suceso, evitando extender el fic más de lo debido).

Como nota final, realmente agradecería que, si estás leyendo esto, dejaras un review con tu critica (preferentemente una crítica constructiva), esto me ayudaría a mejorar.

Sin más, les deseo un buen día. Hasta dentro de 2 semanas.