Muy buenas a aquellos lectores que le dan una oportunidad al fic. Me gustaría disculparme por el retraso de 3 días, pero casi todos los días de las 2 semanas anteriores estuvieron muy ocupados, por lo que no pude escribir nada sino hasta el mismo día en el que tenía que publicar.

En cuanto a esta primera parte del fic, me gustaría recalcar 3 cosas:

1.- Los Pokémon saben más de 4 movimientos, por lo que no se extrañen si usan más de 4 en tiempos cercanos entre sí.

2.- El sistema de batallas y el de la sociedad en sí misma estará basada tanto en el anime, como en el manga y los videojuegos.

3.- Algunos sucesos no ocurrirán en el momento que deberían, principalmente por comodidad mía.

Este capítulo fue escrito de manera apurada, así que disculpen cualquier error cometido.

Sin más, disfruten del capítulo.

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El interior del gimnasio no era como me lo había imaginado. Más correcto era decir que, en realidad, no me había hecho ninguna idea sobre su aspecto, pero definitivamente no me esperaba que fuera un lugar tan tranquilo.

Estaba en un cuarto relativamente pequeño, las paredes y el piso eran de madera, dos estatuas pequeñas adornaban la habitación. Mas al fondo el piso cambiaba, dando paso a 6 tatamis*(1) y finalmente a 2 puertas.

En el centro de la habitación se encontraban 2 personas, el más cercano a mí era un pequeño niño de cabello negro, camisa verde y bermudas marrones. El segundo era un hombre adulto de corto cabello negro, llevaba una camisa blanca, una chaqueta roja y unos jeans. Sus ojos eran marrón oscuro y mantenía el ceño fruncido. Aunque a simple vista el hombre no destacaba mucho, se podía sentir una presión que se acrecentaba mientras más cerca estabas de él. Definitivamente era alguien fuerte.

-Eh… si, no ha estado mal… un… buen combate…- dijo el hombre, aunque se notaba a leguas que lo que dijo no se lo creía ni él.

-Gra-gracias- parece que el niño no lo notó…

-Vuelve cuando quieras para desafiarme de nuevo. Estaré esperando el momento de enfrentarme a ti y a tus Pokémon… cuando se hayan vuelto más fuertes-

-¡Si, señor, gracias! ¡Me entrenaré a conciencia y volveré para retarlo! ¡Muchas gracias, señor Norman!- el niño se despidió e inmediatamente tomó rumbo hacia la salida. Me hice a un lado para que el niño saliera, y entonces el recinto se llenó de silencio.

-¿eh?... ¡Anda, pero si es mi Yoshino!- el señor Norman reparó en mi presencia, atrayendo mi atención hacia él. Aunque el hombre ahora tenía una pequeña sonrisa en el rostro, ésta apenas disminuía ligeramente la presión que emanaba.- ¿Ya han terminado con la mudanza?

-… Ehmm… s-sí…- para una pregunta tan simple, me había resultado mucho más difícil responderla de lo normal. Por suerte, estaba lo suficiente lejos de él como para no ponerme a temblar. Su presencia imponía demasiado.

-… Ahora que lo pienso… ¿has venido hasta aquí tu sola?- preguntó, pero su mirada interrogante desapareció rápidamente al fijarse en mi cinturón.- … No, al parecer ya tienes un equipo Pokémon… Dime, ¿Quién te dio tu Pokémon inicial?

-… Me-me lo dio… el pro-profesor Birch-

-Lo suponía, el suele regalar cosas. Pero que tú hayas aceptado su regalo significa que quieres convertirte en una entrenadora como yo, ¿no es así?-

-…S-sí…-

-¿Hmmm? Te noto algo nerviosa, ¿sucede algo?- sus ojos se llenaron de seriedad y en su rostro ya no se encontraba ninguna sonrisa, haciendo del ambiente mucho más pesado que antes.

-N-n-n-n-no, n-nada en pa-pa-pa-particular- ya no solo estaba tartamudeando, sino que ahora también estaba temblando.

-… ¿segura?...- Norman me observó con una mirada incluso más severa.

-S-s-sí- puse todo mi esfuerzo mental y emocional en decir un solo monosílabo.

-… Está bien, te creeré…- dijo, aunque obviamente no me creyó nada. Al instante relajó sus facciones y la presión en el ambiente disminuyó sobremanera, haciéndome sentir como si me hubiesen quitado el peso de una tonelada de mis pequeños hombros.

La habitación quedo en silencio una vez más, pues ya ninguno de los 2 se atrevió a hablar; él probablemente porque estaba especulando sobre qué me tenía tan nerviosa; y yo por simplemente querer evitarlo.

El silencio comenzaba a ser incomodo…

Hasta que el sonido de la puerta abriéndose lo rompió.

-Esto… Hola… Me gustaría tener un Pokémon y quería preguntar…- dijo el niño nerviosamente. Vestía un sweater de botones y mangas largas color gris, una camisa blanca debajo, unos pantalones grises-verdosos, unos zapatos blancos y llevaba una mochila de un tirante al hombro. Tenía un rostro suave, casi afeminado, sus ojos eran de un color grisáceo, pero su rasgo más característico era su cabello color verde pasto, el cual lo hacía resaltar demasiado.

-¿Qué? ¿Quién…? Ah, tú eres Wally, ¿no?- Norman pareció sorprenderse, probablemente porque estaba tan ensimismado que ni siquiera notó que alguien había entrado por la puerta.

-Sí. Voy a vivir con unos parientes en pueblo Verdegal y había pensado que podría llevarme un Pokémon conmigo para no sentirme solo. Como nunca he atrapado un Pokémon antes no sé cómo se hace-

-Ya veo-

Me sentí completamente excluida de la conversación. Pero viendo el lado bueno, esta podría ser la oportunidad perfecta para irme sin que nadie se entere.

Comencé a caminar de espaldas e imploré mentalmente para que el ruido de la puerta abriéndose no llamara su atención.

-¿Has oído, Yoshino?- … fracasé…- ¿Por qué no acompañas a Wally a atrapar a un Pokémon y vigilas que no se haga daño?

-¿eh? Uhmm… si, p-por supuesto- al menos su petición me permite irme de una vez, pues no quiero estar más tiempo aquí ni tampoco quiero volver.

-Toma, Wally, te presto uno de mis Pokémon- dijo Norman mientras le entregaba a Wally una Poké Ball que parecía contener un Zigzagoon.

-¡Hala, un Pokémon!-

-Toma también estas Poké Balls y ve a capturar tu Pokémon-

-¡Muchas gracias!- exclamó y entonces volteó a verme.- Esto… Yoshino, ¿de verdad que vas a venir conmigo?

El sonrojo en su rostro, el jugueteo de sus dedos y el ligero encogimiento de hombros delató lo tímido que era. En cierta forma me recordaba un poco a mí misma… además de que se veía bastante lindo y adorable.

-… Claro, por supuesto que iré contigo- dije, dándole la sonrisa más amable que pude hacer. Los ojos de Wally se iluminaron y su sonrisa se ensancho de felicidad.

Por lo que había notado en el poco tiempo de conocer a Wally, él era una persona que necesitaba ser tratada amablemente para sentirse cómodo, tranquilo y feliz. En nombre de todas las personas que me trataron amablemente cuando yo lo necesite, y aunque nadie más lo haga por él, yo quiero tratarlo de esa manera.

-Entonces vámonos- dijo y caminó animado hacia el exterior.

Yo simplemente le seguí el paso.

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Los rayos del sol no alcanzaban a tocar el suelo, pues las ramas y hojas de los árboles no se lo permitían, obligando al astro rey a pasar sus rayos solo a través de algunas fisuras que se encontraban entre el follaje, dándole al Bosque Petalia una belleza única. Todo estaría bien de no ser porque el lugar estaba infestado de bichos, o dicho más correctamente, Pokémon tipo bicho.

Había pasado poco más de una hora desde que ayudé a Wally a capturar su Pokémon, un Ralts macho según la Pokédex. El niño me agradeció mejorando mi MultiNav, agregándole la opción DiverNav, con el cual puedes jugar mini juegos con tus Pokémon y darles un entrenamiento especial, además de que tiene algún tipo de conexión inalámbrica con una red compuesta solo por MultiNav.

Después, Norman me recomendó viajar a ciudad Férrica, pasando por Bosque Petalia, para enfrentar a la líder de gimnasio Roxanne, y más tarde enfrentar al resto de líderes de gimnasio. Aunque la idea resultaba interesante, me daba miedo llevarla a cabo, porque de hacerlo, en algún momento tendría que enfrentar a Norman… no, ese no era el único problema, ¿y si todos los líderes de gimnasio son como Norman? La sola idea me hacía imaginarme a mí misma temblando enfrente de cualquiera de ellos… y se veía patético.

Mis pensamientos se interrumpieron cuando mi rostro se impactó con algo blanco. Una vez recuperada del golpe me di cuenta de que me había estampado con un hombre algo viejo y con bata, pero él no pareció darse cuenta de ello.

-Mmmm… ni uno… No hay ni uno…- estaba hablando consigo mismo, hasta que finalmente me notó y volteó rápidamente hacia mí.- Hola, ¿has visto a un Pokémon llamado Shroomish por aquí? Me encanta ese Pokémon…

-… Ehmm… no… ¿Qué es un Shroomish?-

-Veras, es…-

-Iba a tenderte una emboscada, pero tú tenías que pasarte media vida dando vueltas por el Bosque Petalia, ¿no?- la voz de otro hombre se escuchó por detrás del científico, un hombre que había pasado desapercibido hasta ahora. Tanto el científico como yo dirigimos nuestra mirada al tercer individuo, el cual llevaba puesto una especie de traje rojo con un símbolo negro en el pecho que recordaba a un volcán, era considerablemente alto y lo poco que se podía ver de su cabello – el resto estaba cubierto por una capucha*(2) roja – era negro.- Ya me he cansado de esperar, así que ¡aquí estoy!

Al decir esto, puso una mirada amenazante y dio un par de pasos al frente.

-¡Tu! ¡Investigador de Devon! ¡Suelta esos papeles!- le grito al investigador. Este se sobresaltó, comenzó a correr y… se puso detrás de mí… que hombre más cobarde y patético.

-Tú entrenas Pokémon, ¿verdad?- me preguntó, a lo que yo asentí.- ¡Entonces ayúdame!

¿Me está pidiendo ayuda? ¿Me está pidiendo ayuda a MÍ, una señorita de 14 años, cuando él es un hombre adulto? Su imagen se ha ido incluso más abajo si consideramos el hecho de que probablemente piensa que tengo 10 años.

-"Supongo que no tengo otra opción"- pensé y dirigí mi mano hacia mi cinturón. Solo había un problema, por culpa de los combates anteriores en la ruta 104, mis Pokémon ya se encontraban heridos. Yena estaba debilitada y Reine estaba muy cerca de debilitarse, el único que estaba en condiciones para pelear era Ken, pero incluso él también estaba algo herido. Aunado a esto estaba el hecho de que desconocía que Pokémon tendría este hombre y que tan fuertes serían.

-¿eh? ¿Qué crees que estás haciendo? ¿Piensas protegerle?- me preguntó aquel hombre, yo simplemente asentí.- ¡Nadie que se cruce en el camino del equipo Magma sale bien parado, aunque no levante dos palmos del suelo!

Que hombre más abusivo.

-¡Ven que te voy a dar una lección!- dijo mientras realizaba una pose extraña.

Y así empezó el combate.

-¡Poochyena, elimínala!- dijo al momento de liberar a su Pokémon.

-¡Pooch!- gruñó el Poochyena de forma amenazadora.

-¡Adelante, Ken!- exclamé mientras Ken hacía acto de aparición.

-¡Usa placaje!- el Poochyena comenzó a acercarse rápidamente hacia Ken.

-… ¡Ahora, usa ascuas!- Ken lanzó su ataque cuando el contrincante se encontraba demasiado cerca para esquivarlo, por lo que fue un ataque directo.- ¡Rápido, arañazo!

-¡Retrocede y usa placaje!- el Poochyena obedeció a tiempo, por lo que el arañazo de Ken solo corto el aire, para después recibir de lleno el placaje.

Ken se levantó velozmente del suelo, pero estaba ya en malas condiciones, no soportaría otro ataque así.

-¡Ken, ascuas!- grité, con la esperanza de que el ascuas pudiese debilitar por completo a ese Poochyena.

-¡Usa ataque arena!- el hombre ordenó, y Poochyena atacó más rápido que Ken, cegándolo con la tierra.

-¡No, Ken!- se me estaban acabando las oportunidades y las ideas. Necesitaba hacer algo y rápido.- Aun esta frente a ti, ¡Usa ascuas!-

-¡Esquiva y usa placaje!- para mi infortunio, el Poochyena logró esquivar el ascuas y, de un golpe certero al pecho, derribó a Ken, dejándolo debilitado.

-…Regresa…- susurré y Ken fue tragado por la Poké Ball. Ahora estaba en un serio problema, sin Ken para combatir, solo me quedaba Reine, la cual estaba muy herida. Tomé entre mis manos la Poké Ball de Reine y la mire detenidamente; ella no era muy fuerte, pero el Poochyena enemigo ya estaba herido, por lo que Reine tenía una oportunidad, SOLO una.

-… ¡Reine, ve!- Exclamé al mismo tiempo que lancé la Poké Ball, de la cual apareció la pequeña Ralts.

-oh, ¿así que tenías otro Pokémon?- dijo el hombre con burla.- Que pena que solo sea una débil Ralts-

No entendí a qué se refería con eso, así que no le respondí nada.- Reine, prepárate-

-¡Poochyena, usa placaje!- el Pokémon comenzó a correr peligrosamente hacia Reine.

-… ¡Reine, usa confusión!- la Ralts lanzó velozmente su ataque y… no paso absolutamente nada. Antes de que pudiera hacer, decir o pensar nada, el Poochyena tacleo a Reine y la derribo, dejándola inconsciente.

… Perdí.

Regresé a Ralts a su Poké Ball y entonces ya no supe que hacer. ¿Qué pasara ahora que he perdido? En el fondo de mi corazón sabía que no iba a ser algo bueno, pues es distinto perder contra una persona amigable a perder contra un hombre tan amenazante y peligroso como este.

-… ¿Eso es todo? ¿Ya no tienes otro Pokémon?- dijo con una sonrisa triunfante marcada en su cara.

-… Por… ¿Por qué perdí? ¿Por qué el a-ataque de Reine no tu-tuvo ningún efecto?- pregunté aun incrédula por lo que había sucedido.

-Eso es fácil, niña, deberías saber que el tipo psíquico no afecta al tipo siniestro- se burló de nuevo. Mi incompetencia me condenó a la derrota.- Bueno, aunque ese bastardo idiota se me escapó, al menos tengo un premio de consolación.

-¡¿eh?!- al escuchar sus palabras, voltee inmediatamente hacia mi espalda donde, efectivamente, no había nadie. Fue entonces que presté atención a la segunda oración, y no me tomo más de un segundo saber que el "premio de consolación" era yo.- ¿Qué-que piensa ha-hacerme?

-Buena pregunta, déjame respondértela adecuadamente. Tus Pokémon son algo débiles, pero son raros, así que se los darán a algún recluta o, si tienen suerte, puede que se los den al comandante Tatiano.- ¿Mis Pokémon me serán arrebatados? No quería imaginarme la vida que podrían tener mis Pokémon bajo el yugo de personas como este hombre.- En cuanto a ti… digamos que… darás diversión a los reclutas.

-¿Di-diversión?- me estaba empezando a asustar la cara perversa que tenía el hombre. El miembro del equipo Magma comenzó a acercarse cada vez más.

- Si, diversión… pero, ya que estamos en un bosque solitario y hay muchos reclutas que desean diversión… sería mejor que yo aproveche ahora que estamos solos.- dijo mientras la cercanía entre ambos ya no superaba los 2 metros.

Pensé en correr, pero al darme la vuelta descubrí con terror que el Poochyena se encontraba bloqueándome el camino. ¿Cuándo se movió de lugar? No lo sé, pero eso ya no importaba más. Tenía los caminos bloqueados y cero posibilidades de escapar.

-Ven a mí, lindura- escuche detrás de mí, y me voltee solo para ver como el recluta se abalanzaba contra mí, y como inminentemente caería encima de mí.

El crujir de las ramas fue el sonido que marcó la acción.

-¡Aléjate de Yoshino!- una voz femenina resonó en el silencio del bosque y una pequeña sombra salió disparada desde unos arbustos directo al rostro del recluta, desequilibrándolo y tirándolo al suelo.

La sombra aterrizó limpiamente en el suelo, permitiendo así observarle. Era un conejo pequeño de color marrón, bípedo y que tenía un pelaje color beige que se amontonaba en la zona de la cintura para abajo y en las puntas de sus orejas. Pero el dato más remarcable sobre su aspecto era que… llevaba puesto un parche en el ojo derecho. Eso y el grito que había proferido hicieron que me diera cuenta de la identidad del conejo.

-… ¿eres tú?... ¿Yoshinon?- pregunté a la pequeña, con la esperanza de haber encontrado a mi amiga, a mi heroína, a mi otra personalidad.

-La misma que viste y calza… aunque yo no uso ropa- dijo, sacándome una sonrisa en el proceso. La calma estaba volviendo a mí.

-¡Agh! Maldita rata, ¿Qué está haciendo un Buneary aquí?- se quejó el recluta, dándome el nombre de la especie a la que Yoshinon pertenecía ahora.

-¡Vine aquí a patearte el culo, bastardo!*(3)- Yoshinon exclamó, sorprendiendo sobremanera al recluta.

-¿Un Buneary que habla? ¡Esto vale oro! ¡Te capturaré y te venderé!- dijo el recluta, quien ya estaba recuperando todo el ánimo que tenía anteriormente.- ¡Poochyena, usa placaje!

-Quítate de encima, estúpido animal- gritó Yoshinon mientras se lanzaba contra el Poochyena y le arremetía con una gran cantidad de patadas.

-Yo me encargaré de ti, entonces- escuché que decían justo antes de que el recluta se acercara a mí y apretara firmemente mi brazo izquierdo.

-¡Kyaaaaaa! ¡Aléjate!- traté con todas mis fuerzas de apartarlo de mí, pero todos mis intentos eran en vano, no tenía la suficiente fuerza como para liberarme del agarre.

Repentinamente, dejé de sentir la mano del recluta en mi brazo y cuando voltee hacia él, vi con sorpresa como el hombre había sido arrojado más de 15 metros de distancia, impactando dolorosamente contra el suelo en repetidas ocasiones hasta finalmente detenerse.

-¡Aaaaaagh! ¡¿Quién fue el bastardo que…?- el recluta levanto el rostro hacia mi dirección y detuvo sus palabras, sus facciones enojadas cambiaron completamente. Mientras su rostro palidecía enormemente, comenzó a verse alarmado y asustado.-… ¿Q-q-q-qué es eso?... ¿Q-q-qué es e-esa c-c-cosa?

Su miedo se vio mucho más reflejado en el momento que el recluta se levantó temblando exageradamente. Era como si estuviese viendo un monstruo, como si estuviese viendo al peor de los demonios.

Pronto yo también empecé a asustarme, el hombre estaba mirando hacia mí y enfrente de mí no había nada, lo que significaba que lo que sea que estaba asustando al hombre se encontraba justo detrás de mí.

Me voltee lentamente, preparándome para cualquier cosa que pudiese estar a mis espaldas, desde asesinos seriales hasta sanguinarios monstruos. Pero no era ni uno ni otro, lo que se encontraba detrás de mí era muy diferente, no se parecía a ninguna de las opciones anteriores. Lo que se encontraba detrás de mí era…

… Nada. Detrás de mí no había nada más que puro bosque.

Confundida, regrese mi vista a donde se encontraba el recluta, pero éste ya no estaba mirando hacia mí, sino que ahora observaba pálido el suelo. Desde donde yo estaba no se podía ver bien, pero parecía como si el suelo enfrente del recluta se estuviese moviendo solo.

-Po-Poochyena, r-regresa- tartamudeó el hombre mientras levantaba la Poké Ball y encerraba a un muy apaleado Poochyena. Inmediatamente y sin decir o hacer nada más, salió despavorido en una dirección al azar.

-… ¿Estas bien?- pregunté, dirigiendo mi mirada hacia Yoshinon, quien se encontraba quitándose el polvo del pelaje.

-Sí, ese cachorrito no logró hacerme daño- respondió orgullosamente.

Me permití soltar un suspiro de alivio, ya todo había terminado y podía darme el tiempo para relajarme.

-… Vaya, por poco y no sales bien librada de esa- dijo el científico, el cual estaba saliendo de detrás de un árbol.

-¿Usted? ¿Aún estaba por aquí?- pregunté sorprendida, pensé que había huido.

-¿Estuvo escondido todo este tiempo?- preguntó Yoshinon, quien estaba comenzando a enfadarse.

-¡¿Ese Buneary habló?! ¡Pero que impresionante acontecimiento científico! ¡Voy a capturarle y analizarle!- exclamo el científico mientras se acercaba amenazante hacia Yoshinon, pero su acto se vio interrumpido cuando yo me puse entre ambos con las manos extendidas hacia los lados, como una barrera.

-… No le permitiré hacerlo… este Buneary… no… Yoshinon es mi amiga, no dejare que le ponga un solo dedo encima- por primera vez en mi vida sentí desprecio real hacia alguien. Esta persona había huido cobardemente dejándome a mi suerte y no solo eso, sino que se escondió para ver cuál sería mi destino en manos de ese recluta, y ahora quería capturar a mi amiga.

-Por favor, déjame capturarle, te daré todo el dinero que quieras… o mejor aún, te daré mi gran invento: El Repartir Experiencia, un objeto que permite que todos los Pokémon de tu equipo reciban experiencia aunque no hayan participado en el combate. Es muy útil para entrenar Pokémon débiles- explico el científico, en un intento inútil de que le dejara capturar a Yoshinon.

-Lárguese de aquí, escoria maldita- Yoshinon expresó en palabras aquello que yo deseaba decirle, pero de una manera mucho más directa y corta. Acto seguido, Yoshinon saltó y le dio una patada en el pecho al científico, haciéndolo caer.

-¡No, no me hagas daño!- dijo en pánico el científico, para después levantarse torpemente y salir corriendo, dejando caer el valioso invento.

-Creo que él no necesitara esto- Yoshinon fue a recoger el Repartir Exp. Y me lo entregó. Aunque no me sentía cómoda tomando algo que no era mío, esto serviría como recompensa por haber ayudado a una persona tan ruin y cobarde.- Bueno, ¿nos vamos?-

-… Sí… solo espera un momento…- dije y me dirigí hacia donde había estado el recluta momentos antes de huir. Tenía mucha curiosidad por saber que había espantado tanto al hombre como para hacerlo reaccionar así.

Al llegar a donde él había estado, puse mi atención en una especie de mensaje que se encontraba escrito en el suelo, el cual probablemente había sido escrito por lo que sea que haya visto el recluta.

-… Vámonos, Yoshinon- dije después de leer el mensaje y empecé a caminar rumbo a Ciudad Férrica. Yoshinon solo asintió y me siguió el paso.

Durante el resto del camino no dejé de pensar en aquel mensaje, preguntándome quien o que lo había escrito y cuáles eran sus motivos personales para hacerlo.

De todas formas, el mensaje era corto, claro y amenazante.

"Aléjate de ella o te mataré"

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-Ahora que lo pienso… ¿Cómo fue que me encontraste?- pregunté en voz baja, curiosa. Yoshinon, quien se encontraba en mis brazos para poder hablar libremente sin que la oyeran, levanto su rostro hacia mí y se dedicó a responderme.

- Veras, fue de una manera bastante extraña…- comenzó su relato.

Hace tan solo unos pocos segundos que habíamos pasado por la entrada de Ciudad Férrica y nos estábamos adentrando cada vez más en la ciudad en busca de algún centro Pokémon. Ya había pasado más de media hora desde aquel incidente en el Bosque Petalia, pero mis Pokémon necesitaban ser tratados para que estuviesen de vuelta en buena forma.

-… Resumiendo, ¿Dices que estabas en algún lugar del bosque y que repentinamente una sombra te guió hacia mí?- su historia era demasiado difícil de creer, aunque el hecho de que estemos aquí y la existencia de los Pokémon ya era algo difícil de creer.- Y ¿Qué era esa sombra?

-No sabría decirlo con seguridad, ya que la sombra se veía bastante borrosa, pero sea lo que sea que haya sido… eso no era humano, o por lo menos, no daba la sensación de ser humano- terminó de responder, para después mirar hacia un punto cualquiera del espacio. Probablemente estaba tratando de darle forma en su mente a la extraña sombra.

-Bueno, ¿Tienes alguna idea de cómo llegamos aquí? ¿O de cómo regresar?- seguí con la conversación, esta vez cambiando a un tema menos curioso pero mucho más importante.

-…No, no tengo ningún recuerdo anterior a despertar en ese bosque, tampoco sé cómo regresar a nuestro hogar- dijo, regresando en sí misma. Aunque ya me lo esperaba, no pude evitar sentirme un poco decepcionada con la respuesta.

-Lo suponía… mmm… ¿Y sobre tu aspecto?-

-No lo sé, así fue como aparecí en este mundo, lo único que sé es que ahora soy un conejo y no una marioneta con forma de conejo-

-Según la Pokédex, eres un Buneary-

-Buneary, conejo, no hay ninguna diferencia-

-Si la hay, ser un Buneary significa que eres un Pokémon y no un animal normal-

-Aun no le veo la diferencia-

-Significa que podrías evolucionar-

-Los conejos también evolucionan-

-Pero tu evolucionarias en cuestión de segundos, mientras que los conejos tardarían miles de años-

-Ya veo, ese es un buen punto-

En el transcurso de la conversación, no nos dimos cuenta que ya nos habíamos adentrado bastante en la ciudad, y actualmente estábamos pasando frente a la tienda Pokémon. Habríamos pasado de largo sin enterarnos, pero la puerta del establecimiento se abrió, del cual salió una persona conocida, a quien alcancé a ver por el rabillo del ojo.

-¡Oh, pero si es Yoshino!- el mismísimo Ruby en persona hiso acto de aparición.- Veo que tú también has llegado a Ciudad Férrica.

-G-gusto en verle de nuevo, Ruby- saludé, al mismo tiempo que le hacía una seña discreta a Yoshinon para que se mantuviese en silencio.

-¡¿eh?! ¿Ya no me vas a decir "Ruby-san"?- dijo Ruby con fingida decepción y tristeza, lagrimas falsas adornaban sus ojos.

-D-disculpa, entonces… gusto en verle de nuevo, "Ruby-san"- corregí mi saludo anterior para gusto de mi interlocutor.

-Así está mucho mejor- dijo Ruby satisfecho. Entonces dirigió su mirada hacia Yoshinon.- Que curioso, es raro ver un Buneary por estos lares. ¿Es tuyo?

-Sí, es amiga mía-

-¿Y cómo se llama?-

-… Yoshinon-

-…..- Ruby se me quedo mirando con cara de "¿Enserio?" mientras una gota de sudor escurría por su frente.

-N-n-n-no es que llame a todos mis Pokémon con reglas similares- traté de explicarme, nerviosa.- Por ejemplo, mi Ralts se llama Reine.

-… ¿Tienes un Ralts?-

-Emmm… sí-

-…ok- Ruby se quedó callado un momento mientras observaba al suelo, para después volver a mirarme.- Bueno, yo ya me voy. Por cierto, por allá se encuentra el gimnasio de Ciudad Férrica, por si te interesa.

Al decir esto, apuntó hacia una dirección al norte, yo dirigí mi mirada hacia allá y efectivamente se podía ver el edificio del gimnasio.

-Ah, claro, gracias…- traté de agradecer, pero Ruby ya se encontraba a metros de distancia.-…. Bueno, como siempre, se ha ido rápido.

-Jujuju, pero quién lo diría, Yoshino ha estado ocupada mientras no estaba- dijo Yoshinon en un tono bastante jocoso.- Aunque no pensé que engañarías a Shidou-san, tampoco sabía que te gustaban los menores-

-¿Qu…? N-n-n-n-no, e-estas malentendiendo algo- mi rostro en ese momento probablemente podría haber servido como semáforo en rojo y los vehículos se habrían detenido con total seguridad.

Entre bromas por parte de Yoshinon y tartamudeos por parte mía, llegamos hasta el centro Pokémon. Una vez adentro, Yoshinon guardó silencio y yo me dirigí hacia el mostrador.

-D-disculpe, buenas tardes… ¿podría por favor sanar a mi equipo Pokémon?- pregunté cortésmente. La enfermera asintió, yo le entregué mis Poké Balls y esperé, pero la enfermera no hiso nada más que mirarme de forma expectante.- Emmm… ¿sucede algo?

-No ha entregado a su Buneary- respondió la enfermera.

-Ah, no se preocupe, ella no necesita atención médica-

-Es una política del Centro Pokémon que las enfermeras deben revisar a todos los Pokémon, aunque estos no parezcan estar heridos-

-…Bueno, está bien- dije mientras extendía mis brazos para pasarle a Yoshinon, pero la enfermera no la tomó.

-Requiero que la introduzca en su Poké Ball-

-Emmm… vera, Yoshinon no tiene Poké Ball-

-¿Uh? ¿Es un Pokémon salvaje?-

-… Sí, así es- dudé de responder, pues no sabía si Yoshinon realmente se debía considerar "Pokémon salvaje".

-Qué extraño, normalmente los Pokémon salvajes no se acercan de esa manera a los humanos. Pero de todas formas necesito que esté en una Poké Ball-

-… está bien- accedí a su petición para después sacar una Poké Ball libre de mi bolso y apuntarla hacia Yoshinon.- No te preocupes, solo será un momento.

Yoshinon asintió, dándome a entender que estaba de acuerdo. Di un pequeño golpecito con el botón de la Poké Ball a Yoshinon y ésta fue tragada por la luz. Acto seguido, se la entregué a la enfermera, la cual los curó a todos en cuestión de segundos e inmediatamente me los entrego.

-Que tenga un buen día, señorita-

-Igualmente… disculpe, ¿no sabrá usted donde puedo hospedarme?- pregunté, observando que ya era muy tarde.

-El centro Pokémon ofrece cuartos de hospedaje para aquellos entrenadores que no tienen un lugar para quedarse- respondió la enfermera.

-Entonces, ¿Me permitiría una habitación?-

-Por supuesto- dijo mientras sacaba una llave del mostrador- es la numero 8, que tenga una buena noche.

-Muchas gracias- me despedí y tomé rumbo hacia la habitación.

Una vez ahí, lo primero que hice fue sacar a Yoshinon de su nueva Poké Ball, quien sorpresivamente se encontraba temblando y estaba bastante alterada.

-¿Yoshinon? ¿Qué te pasa? ¿Te sucede algo?- le pregunté preocupada.

-… No lo sabía hasta ahora… pero parece que soy claustrofóbica…- me respondió mientras tomaba largas bocanadas de aire.- No me vuelvas a meter ahí, por favor-

-Lo siento, pero tendré que hacerlo cuando necesites sanar- dije con una sonrisa de pena, pero mi propia frase me hiso pensar. Yoshinon ahora era un Pokémon, y los Pokémon suelen requerir curarse solo después de un combate, entonces ¿Yoshinon tenía que participar en combates?-… Yoshinon…

-¿Qué pasa?-

-… ¿Te parece bien el tener que luchar en combates Pokémon?-

-Mmm… ¿Cómo puedo responder adecuadamente a esa pregunta?... ¡Por supuesto que sí!- su respuesta me descoloco, no porque esté de acuerdo con la idea de combatir, sino por el ánimo con el que lo expresó.- Ahora que tengo este nuevo cuerpo, no voy a desperdiciarlo dejando que se oxide, voy a explotar su máximo potencial-

Aunque me preocupaba lo que le pudiese pasar a Yoshinon, sus ánimos de combatir me convencieron y decidí dejarla hacer lo que deseara.

-… Entonces… ¡mañana enfrentaremos a nuestro primer gimnasio!-

-Perfecto, es hora de que yo patee algunos traseros-

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El gimnasio tenía un aspecto impresionante, con una gran exposición de fósiles como adorno, recibía a sus invitados con una espectacular vista. Había fósiles de todos los tipos, desde enormes Pokémon hasta plantas pequeñas, todos eran objetos de inmenso valor histórico.

Había llegado hace poco más de 15 minutos y ahora ya me encontraba frente a Roxanne, quien se había presentado como líder de Gimnasio justo en la entrada de éste. Ella era una mujer bonita, joven de cabello castaño oscuro en 2 coletas, tez blanca y sus ojos eran de un castaño mucho más claro que su cabello. Llevaba puesto un vestido color gris, con una blusa blanca debajo, además de algunos curiosos accesorios de color cereza.

Los entrenadores del gimnasio habían sido complicados de derrotar, pero gracias a los niveles superiores de mis Pokémon y al movimiento "Confusión" de Reine, había logrado pasar sin mayores problemas. Ahora, aunque curada, Reine se encontraba algo cansada, por lo que decidí darle un merecido descanso y no hacerla participar en la última batalla.

-Cuando te vi, pude presentir que llegarías hasta mí sin ningún problema- habló Roxanne, al tiempo que sacaba una de sus Poké Balls.- Pero tu racha de victorias termina aquí. Yo, Roxanne, líder de gimnasio de Ciudad Férrica, acepto tu desafío.

-Yoshinon, es tu turno- dije y entonces Yoshinon dio un par de pasos al frente, lista para cualquier cosa.

-¡Geodude, yo te elijo!- exclamó, sacando un Pokémon al que comenzaba a familiarizarme. Su descripción era simple, tan simple como una roca con cara y brazos que flota.

-Yoshinon, rodéale y acércatele- ella siguió la orden y comenzó a correr alrededor del Geodude, al tiempo que lentamente acortaba distancias.

-¡Geodude, usa magnitud!*(4)-

-¡Salta sobre él con ataque rápido!-

Antes de que el Pokémon pudiese hacer temblar la tierra, Yoshinon realizó un veloz salto hacia el Geodude, cayendo sobre él y dándole un certero golpe, aunque éste no le bajo muchos PS.

-¡Quítatela de encima con desenrollar!-

El Geodude obedeció, empezando a girar y derribando a Yoshinon. El Geodude siguió girando y pronto retomó curso hacia Yoshinon.

-¡Rápido, usa tus piernas para impulsarlo hacia arriba!-

Yoshinon se acostó de espaldas, esperando a que el Geodude intentara aplastarla. Cuando éste estuvo a punto de lograrlo, Yoshinon lo posicionó encima de la planta de sus pies y con toda su fuerza lo arrojo a los aires.

-¡¿Pero qué…?!-

-¡Ahora, salta y usa destructor con tus orejas!-

Yoshinon obedeció, saltando y propinándole más de un doloroso destructor con sus orejas. Aunque el destructor era un ataque normal y por ende no era eficaz contra un tipo roca, combinarlo con el movimiento de expansión y retracción de las orejas de un Buneary lo hacía más poderoso.

-Esto no está resultando, ¡Geodude, regresa!- exclamó Roxanne, regresando a su Pokémon e inmediatamente sacando a otro.- ¡Ve, Nosepass!

Ante nuestros ojos apareció un Pokémon hecho de una roca más labrada y pulida, con una enorme piedra roja en su cara simulando una nariz.

-¡Nosepass, usa tumba rocas!- a la orden, el Pokémon hiso caer de quien sabe dónde un montón de rocas. Yoshinon trató de esquivarlas corriendo hacia uno de los lados, pero esto no resulto y fue herida por las rocas.

-Yoshinon, ¿estás bien?-

-No te preocupes, lo que sucede es que este tipo es duro de roer-

-¡¿Qué?! ¡¿El Buneary habló?!- preguntó Roxanne, estupefacta.

-¡Ahora, acércatele con ataque rápido y golpéale con destructor usando tus orejas!- aprovechando la distracción de Roxanne y la lentitud del Pokémon rival, Yoshinon se acercó velozmente hacia el Nosepass y le arremetió con una gran cantidad de Destructor, hiriéndole considerablemente.

-Dejaré las preguntas para después, ¡Nosepass, usa tumba rocas!- Roxanne recuperó rápido la compostura y ordenó un ataque muy difícil de esquivar en tal posición a Yoshinon, por lo que recibió una gran cantidad de impactos, los cuales la derribaron.

Trató de levantarse rápido, mas sin embargo muy apenas podía mantenerse en pie.

-Parece que no podré sola con estos tipos, tendré que retirarme- al decir esto, regreso lentamente a mi lado.

-… ¡Adelante, Ken!- el Pokémon polluelo apareció instantáneamente en el campo de batalla, más que listo para pelear.

-Con que así serán las cosas, bien, ¡Nosepass, regresa!- dijo Roxanne, cambiando de Pokémon.- ¡Sal, Geodude!

El Pokémon roca volvió a hacer acto de aparición en el campo de batalla.

-Terminemos con esto, ¡Usa tumba rocas!- El Geodude obedeció inmediatamente y una cascada de rocas cayó sobre Ken, quien no pudo esquivarlas todas.

-¡Ken, usa ascuas!- Ken se recuperó rápidamente y lanzó el ataque, bajándole los pocos PS que le quedaban al Geodude, debilitándolo.

-Bien, era de esperarse, ¡Nosepass, a pelear!- el único Pokémon restante de Roxanne apareció.- ¡Usa tumba rocas a máximo poder!

Una lluvia de rocas mucho mayor a la anterior se aproximó peligrosamente a Ken.

-¡Ken, salta de roca en roca!- ordené, descubriendo el método para esquivar apropiadamente el movimiento. Ken comenzó a hacerlo lo mejor que pudo con sus pequeñas piernas.

Fue entonces que ocurrió.

La primera vez que observaba un suceso semejante.

En medio de los saltos, el cuerpo de Ken empezó a cubrirse de luz y su silueta se hiso más grande, para que la luz finalmente desapareciera, dando paso a la imagen de la nueva forma de Ken. Sus alas habían cambiado, ahora siendo dos brazos con afiladas garras al final de estos, las plumas beige ahora predominaban más en su plumaje y sus piernas se habían fortalecido enormemente. Ken evolucionó en un Combusken.

Ya en su nueva forma, saltar entre roca y roca fue cosa de nada, acercándose rápidamente al Nosepass, a quien le dio una patada que lo elevo del suelo para después darle otra que lo arrojo lejos, dejándolo inconsciente. Había realizado el movimiento Doble Patada.

Gracias a Ken habíamos ganado.

-Vaya, eso ha sido sorprendente- nos elogió Roxanne.- estas llena de sorpresas.

Me entregó la Medalla Piedra y la MT tumba rocas. Por suerte, en el fragor de la batalla, se le olvido que había escuchado a Yoshinon hablar, pero yo sabía que eso no iba a durar mucho tiempo, por lo que me despedí y escapé de ahí.

Una vez afuera, llegó a mí la calma que viene después de la tormenta, aunque dicha calma solo duro segundos.

-¡Fuera! ¡Apártense de mi camino!- escuche una voz conocida a mi derecha, donde pude ver al mismo recluta del bosque corriendo en dirección norte, y ¡Qué casualidad! El científico del bosque lo estaba persiguiendo.

-¡Eh! ¡Alto! ¡No te lleves mis piezas!- dijo mientras corría detrás de él.

Aunque supuse que me terminaría arrepintiendo por lo que iba a hacer, me fui a curar a mis Pokémon y rápidamente tomé rumbo hacia el norte, donde no tardé mucho en encontrar al científico.

-Anda, pero si eres la niña del Buneary que habla- dijo, notándome.- ¡Necesito tu ayuda! ¡El equipo Magma me ha robado las piezas Devon! Si no las recupero… voy a estar en graves problemas.

-¿Y por qué razón te ayudaría?- pregunté con un cierto toque de desdén.

-Porque si lo haces no le diré a las autoridades que me has robado un valioso invento- dijo, refiriéndose al Repartir Exp.

-… Está bien- acepte a regañadientes, pues no quería tener problemas con las autoridades de este mundo.

-Bien, el bandido se fue hacia la ruta 116. Apúrate, por favor-

Sin querer escucharlo más, me encamine hacia la mencionada ruta. Era una ruta muy simple sin nada notable más que una casa de constructores o algo así. El recluta no estaba en ningún lado.

Solo faltaba buscar en la cueva llamada "Túnel Fervegal", donde era prácticamente seguro que se encontraba.

Me adentre en la cueva y no tarde mucho en encontrar al hombre de rojo, el cual se encontraba con un Pokémon parecido a una gaviota.

-¡¿Qué?! ¡¿Tú?! ¡¿Qué quieres tú aquí?!- fue la reacción del hombre al verme, pues no había olvidado lo acontecido ayer.

-Vine por las piezas que robaste- dije simplemente.

-¿Qué? No voy a permitir que te metas en un trabajo tan importante, sin importar lo que pase- dijo decidido pero aun asustado, al tiempo que sacaba su Poké Ball.- ¡Ve, Poochyena!

Su Pokémon hiso acto de aparición, aunque se veía más fuerte que antes.

-… Ken- susurré mientras el mencionado Pokémon aparecía.-… usa Doble Patada-

Ni lento ni perezoso, Ken realizó el ataque, el cual fue súper efectivo y debilitó al Poochyena rápidamente.

-¿Qu…? Esto no ha terminado, ¡tú, Wingull, ataca!- ordenó al Pokémon pájaro, pero éste no hiso nada.- ¡Venga, has algo! ¿Por qué robé a un Pokémon tan inútil?

-"¿Robado?"- pensé, preguntándome a quien se lo había robado.- Ríndase, señor, ha perdido.

-¡Agh! Está bien, tú ganas. Dejaré las piezas aquí y me iré- dijo el hombre y así lo hiso. Dejo las piezas en el suelo y se fue a regañadientes.

Me acerqué a recoger las piezas y a calmar al pobre Pokémon asustado. Me parecieron curiosas las piezas Devon, por lo que comencé a revisarlas.

En eso estaba cuando de repente…

-¡AAAAAAAAAAAHHHHHHHHHHGGG!- un grito desgarrador se escuchó desde afuera de la cueva, causándome escalofríos.

Alarmada, salí corriendo en dirección a la salida, pero me detuve justo en ésta, pues veía horrorizada lo que se encontraba frente a mí. En el suelo justo enfrente de la cueva había una enorme mancha de sangre, la cual seguía un rastro hasta perderse en la oscuridad del bosque…

-"Te lo advertí"- estaba escrito cerca de la mancha. Ese mensaje probablemente había sido de las últimas cosas que logró ver el recluta.

El ente de ayer cumplió con su palabra.

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Y hasta aquí el capítulo de hoy, espero lo hayan disfrutado.

De nuevo, por favor disculpen cualquier error cometido.

*(1): Es una especie de piso usado en casas tradicionales japonesas y otras construcciones.

*(2): Creo que así se le llama a la gorrita que a veces viene en las sudaderas o los sweaters.

*(3): ¿Por qué Yoshinon es grosera? Porque si Yoshino no puede ser grosera (o por lo menos, no ahora), entonces Yoshinon si puede serlo.

*(4): Desconozco si tiene ese movimiento, yo solo le puse un par de movimientos para hacer relleno.

Me he decidido por poner una pequeña información sobre los Pokémon de Yoshinon. Es la siguiente:

Ken – Combusken – Fuerte – Nivel 16

Yena – Poochyena – Huraña – Nivel 12

Reine – Ralts – Tímida – Nivel 14

Yoshinon – Buneary – Pícara – Nivel 16

Con esto me despido, hasta el 17/04