Muy buenas a todo aquel que lee esta historia.

Primeramente quiero disculparme por no haber publicado el día que debí hacerlo, pero la verdad es que no me sentía muy motivado a escribir, pues no había recibido reviews. Eso hasta que revisé que en realidad tenía uno. Muchas gracias para Angel1600, quien me dio la motivación para escribir. Este capítulo va para ti.

Ahora, si recibo por lo menos otros 2 reviews para antes de una semana desde hoy, doy mi palabra de que el próximo capítulo será especialmente largo, teniendo una extensión de entre 12000 y 15000 palabras, ¡Más del doble!

Ahora, algunas cosas que quiero aclarar:

1.- Aparecerán en las rutas todos los Pokémon que aparecen una vez terminada la liga Pokémon. ¿Por qué? Porque me parece más interesante para el equipo de titulares de Yoshino. (No, no serán OP todos, solo un par)

2.- Yoshinon tendrá una actitud un tanto OoC (Out of Character, o bien, fuera del personaje), esto es causado por su transformación en Buneary, el cual es el único Pokémon no legendario que tiene una amistad base con el entrenador de 0, lo que significa que lo desprecia al principio.

Sin nada más por agregar, disfruten el capítulo.

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Nauseas.

Actualmente, esa era la principal sensación que embargaba mi cuerpo.

No es que no haya visto sangre antes, eso era seguro. Aún recuerdo con remordimiento aquella vez en que creé una tormenta de fragmentos de hielo y Shidou-san la cruzó, quedando bañado en heridas y sangre.

Lo que causaba mis nauseas era la combinación entre la sangre, el grito agonizante y mi propia imaginación. ¿Qué le había causado la muerte y cómo lo había hecho? Esa era la pregunta que provocaba una gran variedad de horrendas imágenes en mi mente, cada una peor que la anterior.

Aunque trataba de no pensar en ello, no había mucha posibilidad de lograrlo debido a que nada podía sacar ese asunto de mis pensamientos.

Probablemente no era la única que tenía esa clase de pensamientos. Ken se encontraba dentro de su Poké Ball, seguramente pensando en el asunto también, pues él lo había visto. La Wingull, la cual le pertenecía a un hombre que se encontraba cerca – pero lo suficientemente lejos para no ver la sangre ni nada de lo sucedido – y había mencionado que se llamaba Peeko, también había visto la escena, mas no pude identificar en su rostro algún sentimiento con respecto al hecho, posiblemente porque no la conozca.

Estaba a punto de entrar a la ciudad y tenía total seguridad de que mi cara pálida sería bastante notoria. Había intentado distraerme del suceso capturando un pequeño Pokémon albino llamado Eevee*(1), pero no funcionó y como estaba de pésimo humor no se me ocurrió ponerle un nombre, por ahora solo le llamaría Eevee.

Finalmente me adentré en la ciudad, y no recorrí más que un par de calles antes de encontrarme con aquel científico, el cual se encontraba dándome la espalda.

-… Regresé- dije, tragándome todos mis pensamientos temporalmente y concentrándome en el hombre frente a mí.

-¿eh? … Ah, ya has vuelto…- exclamó y después se quedó observándome.- ¿sucedió algo? Te ves como si hubieses visto un Pokémon tipo fantasma, como Shuppet o Duskull, aunque son raros por estos lugares.

-… Emmm… n-no… no pasó nada- ¿Pokémon fantasma? ¡¿Hay Pokémon fantasma?! Si realmente los hay, entonces debía ser muy precavida de ahora en adelante, no tenía ningún deseo de toparme con alguno de ellos.

-Oh bueno, realmente no me importa… ¿Has recuperado las piezas Devon?- preguntó, cambiando el tema al que era de su interés.

-Aquí tiene- mi respuesta fue seca, al tiempo que sacaba las piezas y extendía mi brazo.

En menos de un parpadeo el científico me arrebató las piezas y las revisó, cerciorándose de que todas se encontraran en buen estado.

-¡Excelente! Están en perfecto estado- dijo al voltear a verme de nuevo.- Bueno, como lo prometido es deuda, puedes quedarte con el Repartir EXP. Además, por ser de bastante ayuda, te mereces esto.

Al terminar de hablar, sacó un objeto de su bolsillo y lo arrojo, apenas dándome tiempo para atraparlo. El objeto no era otra cosa más que una Poké Ball, pero esta era de color azul en lugar del rojo característico, además de poseer 2 marcas rojas.

-¿Y esto?-

-Es una Súper Ball, es un tanto más eficaz que la Poké Ball-

-Oh, g-gracias- dije y di media vuelta con intención de irme, pero el científico me detuvo.

-¡Espera! Aún falta algo más-

-¿Qué más quiere?-

-Hay alguien de la compañía que quiere verte. ¿Podrías venir por favor?-

Su petición no me gustó nada, primeramente porque no confiaba ni un poco en el científico, y quien sabe qué clase de persona deseaba verme. Pero como bien dicen, la curiosidad mató al gato, y a mí ya me había atrapado entre sus fauces.-…E-está bien, iré.

-De acuerdo, es por aquí- dijo y me guió hacia un edificio que se encontraba prácticamente al lado nuestro.

Después de subir unos cuantos pisos, finalmente llegamos a uno que daba la imagen de una sala de conferencias, decorada con estantes que sostenían diversos tipos de piedras. Sin embargo, el científico no me dejó continuar, pidiéndome que esperara ahí un momento.

-El presidente quiere hablar contigo- dijo el científico, regresando impresionantemente más rápido de lo que pensé.

Yo solo me limité a asentir y a seguirle, mientras reflexionaba sobre lo que estaba sucediendo. ¿Por qué el presidente de la compañía Devon deseaba verme? La simple pregunta me hacía temblar de nerviosismo, y no era para menos, pues el presidente de una importante compañía me había llamado para hablar exclusivamente conmigo.

Finalmente terminé frente a un escritorio lleno de toda clase de papeleo y, del otro lado, se encontraba una gran silla dándome la espalda – algo bastante típico en las series de televisión –, la cual se volteó, permitiéndome observar el aspecto del presidente.

Era un hombre algo viejo, probablemente estaba en sus 50's o 60's, su cabello era canoso, aunque aún conservaba tonos azulados o verdosos, tez clara, muchas arrugas, cejas gruesas y ojos tranquilos pero penetrantes. Llevaba puesto un traje típico empresarial de color morado, junto a una corbata de un color azul oscuro.

-Muy buenos días, señorita….- empezó el hombre, más se detuvo.

-… Y-Yoshino, señor- su tono de voz era amable, pero se imponía, dándole honor a su título.

-Bien, señorita Yoshino, es un gusto recibirla aquí en la empresa- continuó con su dialogo anterior.- Como ya ha de saberlo, yo soy el presidente de Devon S. A., el Sr. Stone. Seguro te preguntaras a que te he llamado aquí ¿No es así?

-S-sí, así es, señor-

-Bien. Primeramente me gustaría agradecerte, pues según lo que me ha dicho el señor Hen*(2) aquí presente, no solo nos has salvado una vez, ¡sino dos veces!- dijo el Sr. Stone, notablemente agradecido. Aunque no me agradaba la idea de haber ayudado al científico – ahora conocido como el Sr. Hen… Jajaja, Sr. Hen –, se sentía bastante bien ayudar a alguien que al parecer realmente lo merecía.- Eres una persona asombrosa… y quisiera pedirte un favor.

-¿Eh? ¿U-un favor?... ¿Qué desea?-

-Quiero que sepas que ocupo mi cargo de presidente con honor y soy una persona honrada, por lo que no voy a pedirte algo sin pagar por ello. Permíteme tu MultiNav un momento.- habló y yo le cedí mi MultiNav como me lo había pedido. En tan solo unos pocos segundos terminó lo que estaba haciendo y me regresó el dispositivo. Al observarlo, pude notar que había una nueva opción entre las demás, la cual mostraba la imagen de una presentadora de noticias.- He añadido la función VideoNav a tu MultiNav. Con esta función podrás recibir noticias de todo el mundo, estés donde estés.

-Oh, g-gracias Sr. Stone, pro-procurare darle un buen uso- gracias al Sr. Stone, ahora tenía algo con lo que ampliar mis conocimientos sobre el lugar y quien sabe, puede que incluso obtenga alguna pista en algún momento.

-Y ahora, permíteme que aborde el asunto para el que necesito tu ayuda- dijo, recuperando toda mi atención.- Necesito que le entregues esta carta a un joven llamado Steven, que se encuentra en Pueblo Azuliza.

Al terminar de decir esto, sacó un sobre de un cajón, en el cual metió la carta, la selló y me la entregó.

-Para llegar hasta Azuliza tendrás que cruzar el mar- continuó.- Le diré al Sr. Arenque que te ayude. Es un marinero que vive en una casa de la ruta 104. Dile que vas de mi parte y te echará una mano. ¡Cuento contigo, Señorita Yoshino!

-S-sí, señor- me despedí, casi como un soldado obedeciendo a su general y no era para menos, este hombre sabia como ordenar a sus empleados, en este caso, supo pedirlo muy bien. Sin nada más por agregar, salí de la habitación y más tarde del edificio, con la intención de cumplir rápido con mi objetivo.

La ruta 104 se encontraba al sur de Ciudad Férrica, por lo que sané a mis Pokémon y me dirigí hacia allá.

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La brisa del mar era maravillosa, de eso no cabía duda. Las aguas tranquilas del mar del oeste de Hoenn, junto a los rayos del sol de media tarde, generaban una vista sencilla al mismo tiempo que hermosa. Además, el ligero balanceo del pequeño barco del Sr. Arenque provocaba un enorme deseo de relajarse y dormir, pero ni Yoshinon ni yo teníamos tiempo para realizar dicha acción, pues había muchas cuestiones por las que estábamos preocupadas.

-¿Sabes? Me he estado preguntando… si estamos ahora en otro mundo, ¿Eso comprueba la teoría que vimos en la televisión, sobre los universos paralelos y el multiverso?- repentinamente Yoshinon hiso una pregunta que no tenía ninguna importancia en el futuro inmediato.

-¿Por qué de repente cambias el punto de vista de nuestro problema a un asunto científico que actualmente no tiene importancia para nosotras?- pregunté, tratando de hallar el camino para regresar la conversación al tema original, pero Yoshinon me miro con cara de "No me has contestado", por lo que mis intentos no dieron resultados.-… (Suspiro)… si, supongo que si lo hace.

-Vaya, esto pondría locos a todos los integrantes de la comunidad científica-

-¿Podríamos volver al tema principal?-

-¿Para qué? Si no va a servir de nada-

-¿Por qué lo dices?-

-Por el sencillo hecho de que no sabemos nada-

-Pues no lograremos ningún progreso si no hacemos nada-

-¿Y cómo pretendes descubrir algo si no tienes conocimientos relacionados a ello? No se puede sacar limones de un recipiente vacío- Un comentario inteligente, pero pesimista.

-No estamos del todo desinformadas-

-Y según tú, ¿Qué sabemos?-

-Bueno, primero, no estamos en nuestro mundo-

-El inicio de nuestro problema-

-Segundo, aquí existen criaturas extrañas y poderosas llamadas Pokémon-

-Ese dato no tiene ninguna utilidad para resolver el problema-

-Tercero, por alguna extraña razón tú te has vuelto un Pokémon-

-Ese es solo un problema aparte… sin embargo es muy interesante-

-Cuarto, ninguna de las 2 tiene recuerdos de lo que sucedió antes de llegar aquí-

-Ese también es un problema aparte-

-Pero ahí podría estar la respuesta a nuestro problema-

-En eso tienes razón…- Yoshinon se detuvo y se quedó mirando a la nada, probablemente haciendo un intento por recordar algo. Finalmente regresó su vista hacia mí, clara muestra de que había fallado su intento.-… ¿Alguna otra cosa por agregar?

-Mmmm, realmente no lo sé…- ahora era mi turno de quedarme pensando en alguna cosa más que fuese de utilidad. Después de unos momentos, un pequeño recuerdo apareció en mi memoria, uno bastante reciente.- Yoshinon, ¿recuerdas aquello que te conté durante el camino?

-¿Uh? ¿Te refieres al tipo del sueño?- preguntó Yoshinon, haciendo memoria. De camino a casa del Sr. Arenque me había dedicado a contarle algunas cosas a Yoshinon sobre lo que me había sucedido antes de que nos encontráramos, incluyendo aquel sueño. Pero la conversación se detuvo ahí cuando descubrí que el Sr. Arenque era aquel dueño del Wingull.

-Sí, ese mismo-

-¿Y qué tiene que ver ese ser en todo este asunto?-

-… bueno… puede que tenga relación con la sombra que te guió hacia mí-

-Mmm… no lo creo, el mundo de la realidad es distinto al mundo de los sueños-

-Estamos en un mundo distinto al nuestro, eso hace más probable que el mundo de los sueños y el de la realidad puedan conectarse de alguna forma-

-Ese es un buen punto, pero incluso aunque fuera cierto, eso no tiene relación con él porque estamos aquí-

-Puede que tengas razón, pero… sospecho que él… o eso… sabe algo al respecto-

-En ese caso, lo que tie…-

-Hemos llegado a Pueblo Azuliza, señorita. Atracaremos en 5 minutos- la voz del Sr. Arenque interrumpió a Yoshinon y rompió la burbuja de conversación. Voltee hacia la proa del barco, para ver un poco más allá un pequeño puerto y a Pueblo Azuliza.

-¿eh? ¿Ya llegamos?- Nos habíamos concentrado tanto en nuestra discusión que no sentimos el pasar del tiempo, y de estar en la ruta 104 pasamos a encontrarnos enfrente de Pueblo Azuliza.

-El tiempo vuela, ¿no lo crees?-

Al llegar a Pueblo Azuliza, Yoshinon y yo nos dirigimos hacia el centro Pokémon porque ¡Sorpresa! Habíamos hablado tanto que hasta había oscurecido ya. Pedimos una habitación a la enfermera, como ya empezaba a hacerse costumbre, y nos dirigimos a esta.

Una vez dentro, llamé a todos mis Pokémon, los cuales fueron a acomodarse en cualquier lugar de la habitación, felices de poder dormir fuera de las Poké Balls.

-Y bien, ¿Qué haremos mañana?- pregunto Yoshinon, recostándose en una parte de la cama.

-Escuché que existe un gimnasio Pokémon aquí, por lo que mañana iremos a enfrentarlo- dije, tomando mi propio lugar en la cama.- Y después… iremos a buscar al Sr. Steven-

-Suena como un plan. Estoy de acuerdo- Yoshinon habló, para después lanzar un largo y sonoro bostezo.-… Ahhhh… que tengas buenas noches-

-Que descanses- al decir esto último, apagué la luz y me dispuse a dormir.

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Una vez más, la pureza del blanco rodeó mi existencia. Una vez más, me encontraba en ese lugar.

Sin embargo, el lugar había cambiado, se podía sentir en el pesado ambiente.

El suelo ya no estaba cubierto de agua, y yo ya no me encontraba encima de un montículo de tierra.

No. Sería más correcto decir que ya no había suelo, predominando el blanco en todo el lugar.

Dirigí mi mirada a mí alrededor, pero no pude ver nada que destacara, a diferencia de la vez anterior, en la que había podido ver por un instante aquella silueta.

Al no encontrar nada, esta vez miré hacia donde debería estar el suelo bajo mis pies, y así logré hacer un descubrimiento: no es que no hubiese suelo, sino que este "suelo" tenía propiedades reflejantes. Era como estar encima del mejor de los espejos jamás creados, podía ver perfectamente mis bragas siendo reflejadas directamente por debajo de mi vestido y…

Mi instinto primario fue cubrirme y así lo hice, agradeciendo mentalmente que no hubiera nadie en ese lugar que pudiese haberlas visto… o por lo menos eso quería creer. Volví a observar mi reflejo, y me sorprendí al notar que no llevaba el atuendo con el que me había dormido, en cambio, llevaba un vestuario muy conocido para mí.

Un vestido blanco que me llegaba un poco por encima de las rodillas, junto a un listón color rosa en la zona del pecho; medias rosadas y unas botas verdes para nieve en mis pies. Aunado a esto estaba la prenda más característica de mi conjunto: un gran suéter verde de botones y decorado dorado, el cual tenía las mangas casi separadas, solamente unidas por 4 listones marrones; y una capucha*(3) verde con grandes orejas de conejo, las cuales eran verdes e su zona exterior y amarillas en su zona interior, además de llevar dos grandes botones rosados cocidos cerca de las puntas de las orejas, uno para cada oreja.

En una descripción más simple, llevaba puesto mi vestido astral.

Pero, ¿Cómo era esto posible? El vestido astral es una de las 2 representaciones de mi poder como espíritu, siendo la otra el Ángel Zadkiel. Pero mi poder fue sellado por Shidou-san, y junto a este también el vestido astral y el Ángel. Entonces, ¿Por qué tenía mi vestido astral? No hallaba ninguna explicación para esto…

No pude seguir con mis pensamientos al volver a observar mi reflejo en el suelo y ver algo que me heló la sangre: había algo justo encima de mí. Lentamente dirigí mi vista hacia arriba para poder observar directamente aquello.

El reflejo no había mentido, allá arriba, a lo lejos, se encontraba una brillante esfera plateada. Esto, en sí mismo, no podría provocar ningún temor, pero había algo que hacía escalofriante a esa esfera. Y este algo era su tamaño…

La esfera era increíblemente grande.

Fácilmente ocupaba en el "cielo" 20 veces el espacio que ocuparía la luna. Y sin embargo, se sentía lejana, a diferencia de la luna, que se sabe que está cerca. Tan lejana, que fácilmente estaba a docenas de años luz de distancia o incluso cientos de años luz, pero al contrario, parecía como si solo bastara volar un poco para alcanzarla.

Entonces, comparar este inmenso orbe con el sol era nada más y nada menos que una completa estupidez, cualquiera que lo hiciera sería llamado idiota por el resto de su vida. Incluso la estrella más grande del universo era una mota de polvo en comparación con este coloso. Puede que inclusive una galaxia sea pequeña en comparación. Entonces ¿Qué tan grande era este lugar, que podía mantener dentro a semejante gigante?

Y sin embargo, no era su gravedad la cosa más temible de este objeto, pues en realidad no sentía ningún tipo de atracción hacia la esfera.

Era su presencia.

Ese orbe se sentía extremadamente distinto a cualquier cosa existente, pero al mismo tiempo tan similar a todo. Se sentía omnipotente, como si el solo tener una pequeñísima porción de su poder te permitiese crear grandes cúmulos de galaxias llenas de vida en cuestión de segundos, y el tener una porción algo más grande te permitiese crear todo un universo.

Su poder me hiso sentir insignificante, me hiso sentir que el poder de las espíritus era insignificante, y entonces los límites de mi imaginación se rompieron, viendo algo que simplemente estaba a otro nivel.

-…- un sonido se escuchó y entonces otra presencia hiso acto de aparición, la cual se sentía inesperadamente de la misma naturaleza que el orbe, a excepción de la soledad absoluta que esta otra despedía.

De inmediato comencé a observar todo a mí alrededor, esperando ver la silueta en algún momento, mas no vi nada.

De repente, una flecha negra apareció en el suelo, apuntando a un lugar en la nada, como si quisiese guiarme. Sin ninguna otra opción, opte por seguir el camino que la flecha me indicaba. Después de un tiempo de estar corriendo apareció otra flecha, apuntando en la misma dirección, y más tarde apareció otra, apuntando al mismo lugar, como tratando de confirmarme el camino.

Con la esperanza de alcanzar pronto mi destino, seguí corriendo sin detenerme…

…..

Fácilmente pasaron horas desde que comencé a correr y no me había detenido para nada, pues increíblemente no me sentía agotada. Era como si el gigantesco orbe encima de mí estuviese otorgándome energía para evitarme el cansancio, pero mientras más avanzaba, la presión en el ambiente se volvía más pesada, como si me estuviese acercando a un inmenso poder.

No había habido muchos cambios en el entorno, a excepción del suelo, el cual se había vuelto opaco a los pocos minutos de haber comenzado a correr, y ahora se encontraba completamente negro, obligando a las flechas a volverse blancas. Este suceso me hacía sentir insegura, al tiempo que me indicaba que estaba cerca de mi objetivo.

Me detuve finalmente, al ver que frente a mí no se encontraba una flecha blanca, sino un círculo blanco de 2 metros de diámetro. Lentamente y con un creciente miedo caminé hacia el centro del círculo, pues parecía que eso era lo que tenía que hacer.

Una vez llegué al centro, comencé a observar a mí alrededor, pero una vez mas no vi nada, así que solo esperé.

-Buenas noches- escuché un saludo justo detrás de mí, al lado de mi oído, e inmediatamente la presión en el ambiente incrementó sobremanera, obligándome a arrodillarme y a sostenerme con mis brazos para no caer desplomada en el suelo.- ¿Hmmm? Aunque eres mucho más resistente que cualquier persona ordinaria, eres mucho más frágil de lo que pensé.

-¿A-a qué… te… refieres?- pregunté, apenas pudiendo hablar.

-A que cualquier persona ordinaria habría muerto con tan solo estar en presencia de eso- dijo, apuntando hacia arriba, obviamente al orbe.- O incluso si sobrevivieran, no serían capaces de moverse, ni sobrevivir a mi presencia, que se encontraría mucho más cerca de ellos que la presencia de esa esfera de energía.

Ya no pude resistir más y finalmente caí al suelo, sin posibilidades de levantarme otra vez, sintiendo en mi pecho un dolor inimaginable.- P-por… favor… a-ayu… dame-

-¿Hmmm? Claro, te ayudare. En cualquier otra situación te dejaría morir ahí en el suelo, pero como eres la primera en llegar hasta aquí, supongo que lo mereces- dijo al mismo tiempo que me daba vuelta, para dejarme boca arriba.

Estando en esa posición, finalmente pude verlo con claridad. Era un joven de entre 16 y 17 años, más alto que yo y casi tan alto como Shidou-san. Llevaba puesto unos jeans grises, una camiseta blanca con un extraño símbolo plateado, un par de deportivas negras y una especie de gabardina de un brillante color plata al igual que su cabello, el cual era un poco largo y alborotado.

Su piel era blanca pero no pálida, su nariz era un poco pequeña y el iris de sus ojos era tan plateado como su cabello, pero además de la pupila, en el iris estaba el símbolo numérico "#", solo que las líneas eran completamente horizontales y verticales, estando la pupila dentro del cuadro central. Además de todo, su rasgo más característico era el anillo que se encontraba encima de su cabeza, una aureola, la cual era plateada como su cabello, pero se volvía blanca conforme se acercaba a la orilla exterior del anillo.

El joven levantó su brazo izquierdo hacia el orbe, e inmediatamente bajo del "cielo" una esfera de energía color plateada transparente, del tamaño de un balón de HandBall. Entonces vi como él tomaba dicha esfera y rápidamente la puso en contacto con el centro de mi pecho, para después ver con sorpresa como ese orbe entraba en mí ser sin ningún tipo de esfuerzo.

Inmediatamente después de que eso sucedió, toda presión que sentí en mi cuerpo desapareció, como si hubiese sido una simple ilusión.

Él se levantó y se alejó unos pasos, para darme espacio a mí para levantarme. Una vez levantada, voltee en su dirección y formulé la primera pregunta que apareció en mi mente.

-¿Q-qué fue lo que hiciste?- pregunté, completamente aliviada y curiosa.

-Nada especial, solamente protegí tu núcleo- dijo con simpleza.

-¿Mi núcleo? ¿Qué es un núcleo?-

-Me refiero a tu fuente de vida, lo que ustedes suelen llamar como alma-

-Ah, entiendo- dije y entonces me quedé callada, preparándome para la siguiente pregunta.-… Dime, ¿Quién eres?

A mi pregunta la acompañó un silencio algo incómodo, el cual la persona frente a mí aun no rompía.

-Dime, ¿Es esa realmente la pregunta que deseas hacerme?- me respondió con otra pregunta, la cual me desconcertó. En su rostro tenía una expresión indescifrable. Apunto estuve de preguntarle a que se refería cuando continuó hablando.- Porque de tus labios he escuchado "¿Quién eres?" y en tus ojos veo "¿Qué eres?"-

No supe que responder a eso, por lo que no hice nada más que quedarme callada.

Él volteo detrás de sí y observó al horizonte, para después comenzar a caminar.

-Parece que es hora de que te vayas- dijo y yo voltee en la dirección donde él estuvo mirando momentos atrás, viendo que el suelo a lo lejos desaparecía velozmente.

-¡No, espera!- traté de detenerlo, pero la desaparición del suelo alcanzó mis pies con enorme velocidad.

-No te preocupes, la próxima vez que vengas, aparecerás directamente en este lugar- mencionó mostrando una pequeña sonrisa. Yo ya estaba a punto de desaparecer.- Hasta luego, pequeña conejita.

Fue lo último que logré escuchar antes de desaparecer por completo.

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Superar el gimnasio de Pueblo Azuliza había sido relativamente sencillo. No es que los entrenadores y el líder Brawly tuviesen Pokémon débiles, fue por la ventaja de tipos de Reine sobre sus Pokémon tipo lucha. Aun así, hubo momentos en los que Ken tuvo que interferir debido a la poca defensa de Reine, además de que ni Yena, Eevee o Yoshinon podían participar debido a la desventaja de tipos.

Ahora me dirigía hacia la Cueva Granito, lugar donde el líder Brawly me había dicho que se encontraba el Sr. Steven.

-¿Y cómo planeas reconocer al Sr. Steven?- … no había pensado en eso. Vine hasta Pueblo Azuliza a buscar a alguien a quien nunca en mi vida había visto y ¿No había pensado en eso?

-Emmm… Etto… No lo sé- dije, mostrando la sonrisa nerviosa más inocente que pude.

-… y entonces, ¿Qué haremos?-

-… Emmm… ¿Preguntar?-

-… ¿Propones que preguntemos a cada persona que encontremos si alguno de ellos son Steven?-

-… ¿Si?…-

-Bueno, funciona para mí- respondió Yoshinon, tomándoselo mucho mejor de lo que esperaba.

Seguimos platicando de nimiedades hasta que finalmente nos adentramos en la Cueva Granito. No pasó mucho tiempo antes de encontrar a una persona grande, con barba y traje de montañero, por lo que me dirigí hacia él.

-Disculpe, ¿Usted es el Sr. Steven?-

-No, no lo soy-

-Ok, gracias- dije y me dispuse a irme, pero el montañero me detuvo.

-Espera, niña, este lugar es muy oscuro, por lo que no se puede ver muy bien, ¿Te gustaría…?-

-No, no quiero dulces- corté la conversación y seguí caminando.

-¿Qué? Espera, no era eso lo que…- gritó, pero yo le ignoré y seguí adentrándome en la cueva.

Pronto llegué a un callejón sin salida, donde había paredes con pinturas de tiempos antiguos, las cuales representaban volcanes, tierras áridas, un ardiente sol y lo que parecía ser una enorme criatura, la cual probablemente estaba causando todo lo anterior.

Justo frente a las pinturas se encontraba un hombre joven, el cual vestía un traje de gala negro y morado, con una pañoleta roja en su cuello. Era bastante alto, su piel blanca resaltaba con el traje que llevaba, su cabello era de un tono cercano al celeste verdoso*(4) al igual que sus ojos.

-Mmm… así que unos Pokémon descomunales se enfrentaron en tiempos antiguos… Pokémon capaces de adquirir una forma distinta a la de la megaevolución… tengo que investigar más…- dijo para sí mismo, sin haber notado mi presencia. Como era la única persona en el lugar, decidí acercármele.

-Disculpe… ¿Usted es el Sr. Steven?- pregunté, esperando que la respuesta fuera afirmativa.

-¿Eh? Oh, buenas tardes pequeña- habló, finalmente percatándose de mi existencia.- Sí, yo soy Steven, ¿Me buscabas?-

-Sí, vera, vengo a entregarle una carta de parte del Sr. Stone- dije, al tiempo que sacaba la carta de mi bolso.

-¿Una carta de mi padre?-

-¿Usted es hijo del Sr. Stone?-

-Sí, mi nombre completo es Steven Stone- contestó.- Bueno, seguro te ha costado llegar hasta aquí, así que te daré algo por el favor.

Al decir esto, saco de su bolsillo un disco: una MT.

-Contiene el movimiento Ala de Acero, mi movimiento favorito- agregó, feliz de compartir sus gustos conmigo.- Bueno, hecho esto, es hora de que me vaya, muchas gracias-

-Gracias a usted. Que tenga un buen día- me despedí y el Sr. Steven comenzó a dirigirse hacia la salida, pero repentinamente se detuvo.

-¿Hmmm? Espera…- murmuró mientras observaba a un punto oculto de la vista donde se notaba un brillo dorado.- ¿Acaso esas son…?

-¡Son Maxipepitas!- exclamó un hombre que acababa de entrar al lugar, el cual estaba vestido de rojo, más específicamente, llevaba puesto el traje del equipo Magma.- Camarada, ven a ver-

-Joder, pero que buena suerte hemos tenido- dijo otro recluta del equipo Magma, el cual venía siguiendo al primero.

-Oye tú, nosotros las hemos visto primero- exclamó el primer recluta.- Un momento… camarada, aquí hay otros 2, ¿Qué te parece si les quitamos lo que tienen?

-Me parece una muy buena idea- dijo el otro, mientras ponía una mirada amenazante.

Empecé a ponerme nerviosa, enfrentarse a un recluta era una cosa, pero enfrentarse a 2 era algo muy distinto. Sin embargo, no me iba a dejar amedrentar por la situación.

-Sr. Steven, p-por favor, ma-manténgase alejado- dije mientras me posicionaba entre él y los reclutas.

-¿Vas a pelear tú sola contra ellos?-

-N-no hay de otra, ¿verdad?-

-Bueno, como quieras- dijo y dio un par de pasos hacia atrás, dejándome el espacio suficiente para el combate.

-¡Acábalos, Mightyena!-

-¡Destrózalos, Mawile!-

-¡Adelante, Yoshinon, Ken!-

Los Pokémon antes mencionados aparecieron de sus Poké Balls, a excepción de Yoshinon, quien solo tuvo que dar un par de pasos.

-Bien, ya comenzaba a aburrirme- dijo Yoshinon, captando la atención de los presentes, los cuales tuvieron reacciones típicas.

-¡Mightyena, usa Mordisco!- El Pokémon se lanzó al ataque de inmediato, en dirección a Ken.

-¡Yoshinon, Frustración al Mightyena!-

-Oh oh, la que te va a cargar, perrito- dijo Yoshinon, al tiempo que, en palabras simples, lo arremetía a golpes, patadas, o cualquier otra extremidad con la que pudiese golpear.

-¡Mawile, usa Viento Feérico!- al estar concentrada en Yoshinon, no reaccioné a tiempo y Ken sufrió un doloroso ataque tipo Hada por parte del Mawile.

-¡Ken, destrózale con Doble Patada!- un golpe certero y supereficáz.

-¡Mawile, ahora que está cerca, usa Mordisco!- la extraña cabellera del Mawile se abrió para revelar que en realidad era una gigantesca boca, la cual atrapó a Ken.

-¡Ken, libérate con Ascuas!- Mawile soltó a Ken al recibir las llamas directamente.

-¡Mightyena, Placaje al Combusken!- el movimiento tomó por sorpresa a Ken, resultando en un golpe certero.

-¡Oye, no te escapes!- exclamó Yoshinon, al mismo tiempo que realizaba un ataque rápido.

-¡Suficiente!- se escuchó gritar a Steven, el cual llevaba en su mano una Poké Ball negra con líneas doradas.- Ya vi suficiente… ¡Metagross, termina con esto!

Al decir esto arrojó la Poké Ball, de la cual salió un enorme Pokémon de acero con cuatro patas, el cual tenía una mirada muy amenazante, la cual resaltaba gracias a esa "X" que poseía en el rostro.

De dos simples golpes, tanto el Mawile como el Mightyena cayeron derrotados, sin ningún tipo de esfuerzo por parte del Metagross o resistencia por parte de los ahora inconscientes Pokémon.

-¡Ahora lárguense de aquí antes de que decida darles un destino mucho peor que el de sus Pokémon!- su voz golpeó cual martillo a los reclutas, los cuales devolvieron sus Pokémon a sus Poké Balls y huyeron despavoridos. Ahora podía sentir la presencia de Steven de una manera que no lo había hecho antes, no era tan extremadamente poderosa como la de aquel solitario ser, pero en términos de intimidar, no tenía nada que envidiarle.

Cuando los reclutas finalmente se fueron, Steven devolvió su Pokémon a su Poké Ball y se dirigió hacia mí.

-Lamento que me hayas tenido que ver de esa forma- habló de manera amable, en comparación a la fría voz que había utilizado momentos antes.- Eres realmente valiente, Srta. Yoshinon.

-Y usted es realmente fuerte, Sr. Stone- dije con admiración y algo de temor.

-Lo mío son años de práctica- dijo de manera modesta.- pero lo que tú tienes es talento. Estoy seguro que algún día te coronaras como campeona.

-¿Lo cree usted así?-

-Por supuesto- dijo para después comenzar a caminar a la salida.- Bueno, yo me voy. Puedes quedarte con las Maxipepitas, yo no las quiero. Nos vemos.

Y se fue, sin decir nada más.

-Pero que hombre más interesante- dijo Yoshinon mientras observaba la salida de la cueva.

-Sí que lo es- dije yo, de acuerdo.- pero no sé por qué siento que… algún día voy a enfrentarme a él.

Sin nada más que hacer ahí, tomé las Maxipepitas y salí.

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Espero que hayan disfrutado del episodio y de nuevo pido disculpas por no publicar.

*(1): … ¿Ella… se encontró un shiny… en sus primeros días… cuando yo no me he encontrado ni uno en toda mi puta vida? ¡Me cago en la…!

*(2): … Hen en Japonés significa "Gallina" (o eso creo), por eso Yoshino se ríe mentalmente.

*(3): No sé si así se llamen, pero es la gorra que suelen tener los suéteres.

*(4): Realmente no supe como describir el color de su cabello, pues soy malo describiendo colores, como buena parte de los hombres. ¿Algún experto o experta en colores me podría decir de qué color es el cabello de Steven Stone? Yo lo veo entre celeste, verde y gris.

Bueno, eso ha sido todo por hoy.

Hasta dentro de 2 semanas.

PD: Cualquier dato de interés sobre Pokémon lo he sacado de Wikidex, créditos para esa excelente página.