Buenas a todos aquellos que le dedican su tiempo a leer esta historia. De nuevo debo disculparme por el retraso, el cual es causado debido a que me encuentro en mis últimas semanas de preparatoria, por lo que tuve una inmensa cantidad de trabajos finales (y aun los tengo).
Por desgracia, no se logró el objetivo de 3 reviews a tiempo, por lo que este es un capítulo de tamaño normal. Pero doy gracias a Raulex44 por dejar el suyo, y te respondo que sí, Eevee probablemente evolucione a Jolteon, después de analizar a todas las evoluciones de Eevee y al equipo que Yoshino va a tener, esa es mi decisión actual… aunque podría cambiar.
Sin nada más por agregar, pueden disfrutar del capítulo.
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-Eevee, utiliza Placaje-
El pequeño Pokémon albino, Eevee, realizó el movimiento contra su contrincante. Dicho oponente era un Pokémon pequeño, de piel escamosa, con una curiosa cresta en la cabeza y un par de grandes colmillos que extrañamente apuntaban hacia los lados, en lugar de ser verticales como los colmillos normales. El nombre de su especie era Axew según la Pokédex y ya estaba lo suficientemente cansado como para capturarle.
-Bien, ahora la Poké Ball-
Al decir esto, saqué el objeto esférico de mi bolso y lo arrojé con precisión hacia la cabeza de la criatura. La Poké Ball se abrió y con un destello de luz roja, introdujo al Pokémon dentro. Entonces comenzó a agitarse: un movimiento… dos movimientos… tres movimientos…
Pero justo cuando parecía que ya había sido capturado, la Poké Ball se rompió liberando al Pokémon.
-… Entonces, es hora de darle uso a esto-
De mi bolso saqué la Súper Ball que el Sr. Hen me había entregado y sin ninguna duda la arrojé contra el Axew. Una vez más, el Pokémon fue atrapado por la luz roja y la Súper Ball comenzó a agitarse: Un movimiento… dos movimientos… tres movimientos… finalmente, la Súper Ball dejó de moverse y un sonido de sellado se escuchó.
-¡Bien hecho, Eevee, hemos capturado a Axew!-
-¡Vee, vee!-
Tanto Eevee como yo celebramos el logro. Contando a Axew, ya llevaba a 6 Pokémon en el equipo, por lo tanto ya tenía un equipo completo.
-Gracias Eevee, regresa a tu Poké Ball, mereces un descanso- diciendo esto, tomé la Poké Ball de Eevee y le regresé a esta. Entonces me dispuse a salir, pero antes tenía que esperar.
-¿Cuánto más va a tardar?- pregunté para mí misma, pero en voz alta.
-No mucho, querida- escuché una voz responderme. Al voltearme en dirección de la voz, pude ver a Yoshinon acercándose, quien minutos atrás se había ido, alegando que quería explorar el lugar.
-¿Encontraste algo interesante?-
-Nada en realidad, solo Pokémon y rocas-
-Te lo advertí, pero no quisiste escucharme-
-Bueno, al menos yo estaba haciendo algo. Dime, ¿Tú qué hiciste?-
-Eevee y yo capturamos un nuevo Pokémon para el equipo-
-Oh, eso suena interesante. ¿Qué Pokémon es?-
-Un Pokémon tipo Dragón llamado Axew-
-(silbido) Su solo nombre indica que tiene potencial- dijo Yoshinon mientras observaba las Poké Balls en mi cinturón.- ¿Ya le has puesto nombre?-
-No, aun no- respondí a su pregunta, recordando los sucesos siguientes a la captura de Axew.- ¿Qué nombre crees que debería ponerle?-
-Quizá algo así como Axel, cambiando solamente la "w" por "l"-
-Me gusta, pero no estoy segura- dije, al mismo tiempo que ambas salíamos de la Cueva Granito.- Bueno, por ahora lo dejaremos en Axel-
Continuamos nuestro recorrido hacia Pueblo Azuliza, y una vez ahí, sané a mis Pokémon y me dirigí hacia el puerto, donde se encontraba el barco del Sr. Arenque.
-Buenas tardes, señorita- saludó el Sr. Arenque, quien estaba sentado relajándose bajo el sol.- Dígame, ¿Ya ha terminado con todo lo que tenía que hacer aquí?
-S-sí, ya lo hice… de hecho, venía a pedirle que me lleve de regreso, pues ya no hay nada que pueda hacer aquí- pedí amablemente. Al terminar, el Sr. Arenque puso una mirada pensativa, como si estuviese recordando algo.
-Por supuesto… pero no voy a regresarte a la ruta 104- dijo el Sr. Arenque. Ante mi extrañada mirada, el hombre continuó.- Veras, el Sr. Stone desea que le hagas otro favor-
-¿Otro favor? ¿Cuál sería?-
-Se trata de las piezas Devon. El Sr. Stone quiere que se las entregues a alguien conocido como el Capitán Babor que se supone podrás encontrar en los astilleros de Ciudad Portual- explicó y entonces se quedó callado mirándome, como si esperara alguna respuesta de mi parte. Yo por mi parte no sabía que decir, pues aparentemente le había hecho entender de alguna manera al Sr. Stone que iba a ir por ahí y por allá haciéndole favores.- … Entonces, ¿te gustaría zarpar ya?-
-… Sí, está bien- finalmente respondí. Al menos hacer esto me iba a permitir seguir avanzando con más facilidad.
-Bien, entonces levemos anclas- dijo el Sr. Arenque y acto seguido subió al barco, seguido de su inseparable Wingull. Yoshinon y yo le seguimos y el barco comenzó su marcha hacia ciudad Portual.
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Al igual que la vez anterior, Yoshinon y yo habíamos pasado el viaje hablando, aunque esta vez de cosas un tanto más triviales.
Nos despedimos del Sr. Arenque y comenzamos nuestra travesía por la playa para llegar a la ciudad. Fue un camino repleto de entrenadores con Pokémon tipo agua, los cuales no dudaron ni un segundo en retarme. Después de haber pasado por todos los desafíos de la playa, finalmente logramos llegar al centro Pokémon de la ciudad. Al entrar y dirigirme hacia el mostrador, noté a algo – o más bien alguien – fuera de lugar: era una señorita en uniforme azul, la cual llevaba un paquete pequeño en brazos.
Pasé a su lado y entregué mis Pokémon a la enfermera. Cuando me los regresó, voltee hacia la joven mujer, la cual parecía tener intención de decirme algo.
-Disculpe, ¿Se le ofrece algo?- pregunté educadamente.
-Sí, ¿De casualidad es usted la señorita Yoshino?-
-Sí, soy yo-
-Bien, entonces firme aquí- dijo y me entregó una hoja y una pluma. Leí detenidamente la hoja, la cual se trataba de una confirmación de recibo, y la firmé. Al entregárselo a la mujer, ella observo la hoja un momento y después me entregó el paquete que llevaba en sus manos. Hecho esto, caminó hacia la salida y se fue.
Sin comprender porque había recibido un paquete, no me quedó de otra más que abrirlo. Dentro se encontraban dos objetos y una nota. Tomé primero la nota y la leí.
-"Para una joven promesa, de Steven Stone"- la nota era sencilla y clara. Dirigí entonces mi mirada hacia el interior del paquete, donde se encontraban los dos objetos. Ambos objetos eran esféricos y poseían un tamaño similar, pero eran diferentes en el color y en el material del que estaban hechos. El primero era una Poké Ball casi completamente roja, con algunas pequeñas zonas negras; el segundo era una esfera brillante de color celeste, la cual tenía una figura de un fuerte color amarillo y blanco dentro.
Agradecí mentalmente al Sr. Steven por el obsequio y, puesto que no sabía de qué se trataba el segundo objeto, me dispuse a activar la Poké Ball, la cual no estaba vacía.
Sin embargo, al momento de intentarlo, el botón central de la Poké Ball emitió un sonido y se ilumino en rojo, dando a entender que no se abriría.
Confundida, voltee hacia la enfermera y le pregunté la razón de esto, esperando que ella me proporcionara una respuesta. Después de una breve explicación, me entere que no puedes abrir una Poké Ball si llevas más de 6 Pokémon en el equipo, explicándome también el cómo guardarlos en el PC, una máquina que siempre se encontraba al lado del mostrador. Siguiendo las instrucciones previamente dadas, guardé a Yena y finalmente pude abrir la Poké Ball.
La luz se desvaneció dejando ver a un Pokémon de forma extraña, parecía un pedazo de metal de un reluciente color plateado, con alguna especie de garra en la zona inferior y un ojo rojizo en el otro extremo. Tenía un inmenso parecido con una de las patas del Metagross de Steven, siendo el color la única diferencia apreciable.
-"Beldum"- así decía la Pokédex que se llamaba el Pokémon, el cual era tipo Acero y Psíquico. *(1)
-Parece un Pokémon bastante interesante, ¿Tú qué opinas?- pregunto Yoshinon, llamando mi atención.
-Sé que es interesante, pero por ahora lo mantendré en el PC- respondí y acto seguido guarde a Beldum en la Poké Ball. Regresé a Yena a mi equipo y salí del centro Pokémon.
Ahora tenía como objetivo encontrar al Capitán Babor, así que pregunté a las personas cercanas si lo conocían. Inesperadamente, la mayoría de las personas contestó afirmativamente – demostrando que el hombre es famoso en la ciudad – y siguiendo sus instrucciones llegué a unos astilleros llamados como él.
Al entrar, observé que había una cantidad considerable de trabajadores, los cuales se movían de un lado para otro realizando diversas tareas. Al no saber a quién hablarle, opté por preguntarle a un hombre que se encontraba gritándole desesperadamente… a un dibujo.
-… D-disculpe señor…- traté de llamar su atención.
-¿Eh…? ¿Quién eres tú?- preguntó al notar mi presencia.
-Buenas tardes, señor. ¿No sabrá usted donde se encuentra el Capitán Babor?-
-Por supuesto que lo sé, pero ¿Para qué lo buscas?-
-Me enviaron a entregarle esto- dije mientras mostraba las piezas Devon.
-Oh, esas son las piezas Devon- dijo el hombre, reconociéndolas.- Gracias por traerlas, pero el Capitán no se encuentra aquí en este momento…
-¿Y dónde se encuentra?-
-Ahora mismo está en el museo oceánico. Por favor, entrégaselas directamente a él.- dijo y después de despedirse se volteó hacia el dibujo, para comenzar a gritar de nuevo.
Salí de los astilleros y, preguntando a las personas, me dirigí hacia el norte, donde se encontraba el museo oceánico. Dentro había una gran cantidad de exposiciones, mostrando desde distintos tipos de agua en distintos mares, hasta modelos a escala de barcos famosos. Pero lo más destacable del lugar era que… estaba repleto de reclutas del equipo Magma.
Mi susto fue mayúsculo, pues no tenía ningún deseo o intención de enfrentarme a todos ellos al mismo tiempo. Tratando de que no me notaran, caminé silenciosamente buscando a alguien que no estuviese vestido como recluta. Como no encontré a nadie distinto aquí, subí las escaleras hacia el segundo piso.
La diferencia entre ambos pisos era muy apreciable, porque a diferencia del primero, en el segundo no se encontraba ningún alma. Solo había una persona al fondo, la cual no vestía como un recluta. Esperando haber encontrado a la persona indicada, me dirigí hacia él.
-Disculpe, ¿Es usted el Capitán Babor?- hablé, tomando su atención.
-¿Uh? Sí, soy yo señorita, ¿Y usted es?-
-Mi nombre es Yoshino- respondí.- Vine a entregarle esto.
En el momento en que saqué las piezas Devon de mi bolso, el hombre abrió los ojos con sorpresa.
-Vaya, pero si son las piezas que le pedí al Presidente Stone- exclamó sonriente.- Muchas gracias. Ahora podremos continuar con la expedición.
-¡Alto ahí! Esas piezas son nuestras- se escuchó una demandante voz a mis espaldas. Al voltearme, pude observar a dos reclutas con Poké Balls en sus manos.
-¿Pe-pero…? ¿Quiénes son ustedes?- ahora la voz del Capitán Babor sonaba detrás de mí.
-¿Acaso todos los idiotas del equipo ese son una panda de pesados?- exclamó Yoshinon, claramente harta de tener que lidiar con el equipo Magma.
-¡Un Buneary capaz de hablar!- los tres adultos exclamaron al unísono. Yo por mi parte le dediqué a Yoshinon una mirada de "Lo empeoraste".
-Al parecer las piezas no son lo único valioso en este lugar- dijo un recluta maliciosamente, obviamente pensando en capturar a Yoshinon.
-Entonces, ¿Qué estamos esperando?- dijo el otro, mientras arrojaba su Poké Ball.- ¡Numel, a combatir!
La luz de la Poké Ball reveló a un Pokémon color amarillento, cuadrúpedo, con el lomo verde y una especie de hoyo en él. Tenía un cierto parecido con algún animal, pero no lograba recordar cual.
-¡Adelante, Zubat, Numel!- exclamo el otro recluta, mientras liberaba a sus Pokémon. Además de aparecer otro Numel, la luz reveló a Zubat, el cual solo era un murciélago sin ojos.
Viendo que no había otra opción más que pelear, tomé algunas Poké Balls de mi cinturón y las arrojé.- ¡Reine, Eevee, salgan al combate!
Al aparecer ambas, Yoshinon se posicionó junto a ellas para iniciar el combate.
-Incluso tiene un Shiny, esto se está poniendo mucho mejor- al escuchar sus palabras, me di cuenta que solo los había motivado aún más.
-¡Numel, usa Pirotecnia!-
-¡Tú también, Numel! ¡Zubat, usa Ataque Ala!-
-¡Rápido, esquiven!- Tanto Yoshinon como Eevee lograron esquivar los ataques con éxito, pero Reine recibió el Ataque Ala directamente.- Es hora de contraatacar, ¡Yoshinon, Frustración contra Numel! ¡Eevee, usa Placaje contra el otro Numel! ¡Reine, acaba con ese Zubat, usa Confusión!
Un solo ataque de Confusión fue suficiente para derrotar al Zubat, mientras que, aunque estaba resistiendo, el Numel no se mantendría mucho tiempo de pie ante la lluvia de golpes y patadas lanzados por Frustración. Era Eevee quien estaba teniendo más problemas, pues tenía que lidiar con las pirotecnias arrojadas por el otro Numel.
-¡Joder, Numel, quítate a esa Buneary de encima!- el recluta trató de ordenar, pero era en vano, el Numel no podía hacer absolutamente nada.
-¡Reine, Confusión contra Numel!- ordené, apuntando hacia el Numel contra el que se enfrentaba Eevee. El movimiento hiso el efecto deseado al detener al Numel, lo que le permitió a Eevee usar Placaje directamente.
-¡Usa Pirotecnia y acabalas de una puta vez!- el recluta gritó iracundo, a lo que Numel obedeció, aprovechando la distancia que se había generado después del Placaje, arrojando una esfera de fuego que al chocar con Eevee estalló esparciendo llamas a su alrededor.
-¡Eevee, vuelve!- exclamé regresándola a su Poké Ball, pues había resultado seriamente herida.- ¡Reine, Confusión!
El impacto de Confusión derribó a Numel y lo dejó inconsciente. Voltee en dirección de Yoshinon solo ara ver una escena un tanto cruel. En un charco de su propia sangre se encontraba Numel, completamente molido a golpes, mostraba moretones por todo su cuerpo, huesos rotos, a tal punto que algunos habían perforado la piel y ahora se encontraban a exposición del aire, su rostro había quedado desfigurado por todas las patadas que había recibido, y su abdomen no mostraba signos de moverse, indicando que el Numel no estaba respirando y por ende había muerto.
A su lado se encontraba Yoshinon, con su pelaje cubierto en buena parte por sangre. Tan solo tenía algunas heridas leves, pero estaba exhalando con fuerza debido al esfuerzo ejercido.
-¡Maldita sea, además de haber fallado, perdimos un Pokémon!- se quejó el recluta, aunque no parecía tenerle importancia a que su Pokémon haya muerto, o por lo menos no de la forma que debería. Era yo quien estaba conmocionada, de todos los resultados posibles, jamás esperé que Yoshinon exagerara a tal punto de matar a su contrincante.
Sin preguntarle, saqué su Poké Ball y la regresé a esta, por más que no le gustara, era mejor eso a que siga sin control.
Repentinamente se escucharon una inmensa cantidad de pasos subiendo las escaleras y de dichas escaleras salió una cantidad enorme de reclutas, los cuales al ver la situación prepararon sus Poké Balls.
Me acorralaron de inmediato, sin una sola oportunidad de salida. Maldije mi suerte, pues ni con todos mis Pokémon podría hacerle frente a tantos enemigos. Quizá podría abrirme paso a través de ellos, pero corría el riesgo de que alguno de nosotros no lo lograra, además de que también tenía que sacar de este lio al Capitán Babor.
-¡Alto, déjenme pasar!- Una voz fuerte y demandante me sacó de mis pensamientos, mientras observaba como todos los miembros del equipo Magma se separaban, dejando un camino libre hacia la salida, donde se encontraba un hombre mayor, de cabello rojo, con un muy elaborado traje del mismo color y unas extrañas gafas.
Mientras el caminaba a través del camino todos los reclutas tomaban una posición de soldado. Este hombre imponía respeto e intimidaba con su sola presencia, algo parecido al Sr. Steven o al joven solitario, pero en menor medida, siendo estos 2 más fuertes que él. Y si este hombre era capaz de imponerse a tantas personas, ¿De qué serían capaces aquellos 2? ¿Acaso Steven era capaz de poner a todo un país bajo sus pies? ¿Acaso aquel joven solitario era capaz de poner de rodillas a toda una especie? ¿O Acaso ambos eran capaces de mucho más?
-Venía a ver porque tardaban tanto en robar unas simples piezas… y me encuentro con esto- dijo aquel hombre, haciendo temblar a los dos reclutas a los que me había enfrentado.- ¿Van a dejar que una niña les pare los pies?-
-L-lo sentimos, jefe-
-Pero es que nuestros…-
-¡Cállense! Han fallado, así que retírense ahora- ante las palabras de su jefe, los reclutas huyeron despavoridos. En ese momento puso su mirada en mí.-… aunque te ves frágil, parece que tienes la habilidad suficiente para derrotar sin muchos problemas a mis inútiles subordinados.
-…- no pude decir nada, pues la presión que ocasionaba este hombre estaba puesta por completo encima de mí.
-Mi nombre es Magno. Soy el líder del equipo Magma, una organización que busca llevar a la humanidad hacia su evolución. Nosotros, el equipo Magma, tenemos como objetivo expandir la tierra firme, debido a que creemos firmemente que esto supondrá una gran dicha tanto para la humanidad como para los Pokémon.- explicó Magno, revelándome las intenciones de su equipo, las cuales no lograba entender, o más correcto era decir que no entendía como se relacionaba expandir la tierra con robar unas piezas de una empresa.-… ahora, sin nada más que decir, entrégame las piezas, antes de que decida arrebatártelas por la fuerza.
-… N-no, no pi-pienso dárselas- dije, recuperando mi capacidad para hablar.
-… Si esa es tu elección, entonces no tengo más opción que…-
-Vaya vaya, pero que tenemos aquí- una voz interrumpió a Magno, el cual se dio vuelta hacia el origen de la voz, la cual aparentemente reconocía. Yo también voltee hacia las escaleras, donde se encontraban 3 personas vestidas con un traje de negocios negro y una corbata verde, siendo el más destacado aquel hombre alto de intenso cabello verde y ojos color avellana, el cual era el dueño de la voz.*(2)- No pensé que caerías tan bajo como para amenazar a una niña, Magno-
-¿Qué haces tú aquí, Eolo?- exclamó Magno, repentinamente serio y nervioso.
-Nada en realidad, solo venía a ver el escándalo que tu equipo estaba provocando-
-… equipo Magma, nos retiramos- dijo Magno, e instantes después todos los reclutas se dirigieron hacia la salida. Finalmente, Magno volvió su mirada hacia mí.- Me ocupare de nuestro asunto más tarde.
Y diciendo esto, se fue, dejando el lugar casi vacío, salvo por aquellos hombres, el Capitán Babor y yo.
-Jejeje, pero que aburridos son- dijo aquel hombre llamado Eolo de forma burlona.- Nos veremos luego, Señorita… o por lo menos yo siento que nos veremos luego.
Y al igual que el equipo Magma, él y sus hombres se retiraron.
-… ¿Pero qué carajo acaba de suceder?- el capitán Babor puso en palabras aquello que yo pensaba. Yo, por mi parte, no le respondí nada.- Sera mejor que avise a las autoridades.
Para cuando pude reaccionar, el capitán ya se había ido, llevándose las piezas Devon con él. Metida profundamente en mis pensamientos salí del lugar, percatándome que ya era de noche, por lo que me dirigí hacia el centro Pokémon. Una vez en mi habitación, liberé a todos mis Pokémon, permitiéndoles descansar fuera de sus Poké Balls.
-… Creo que me estoy enredando en algo complicado- pensé en voz alta, refiriéndome a los conflictos con el equipo Magma.
-Sea lo que sea que está sucediendo, parece ser algo bastante gordo- respondió Yoshinon, aunque la pregunta no necesitaba respuesta.
-Eso no es importante ahorita- dije, mirando en su dirección.- Lo que importa ahora es, ¿Qué te sucedió allá?
-… Honestamente no lo sé. Quise detenerme, pero simplemente no pude dejar de golpearlo- dijo Yoshinon observando el suelo.
-Entonces no lo vuelvas a hacer, por favor, me diste un buen susto allá-
-Hare lo que pueda-
-Bien, entonces buenas noches- al decir esto, apagué las luces y me fui a dormir.
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El negro del suelo, el blanco de los alrededores y el enorme coloso en el cielo me dieron la bienvenida una vez más a este mundo casi vacío.
Se sentía un ambiente distinto a las ocasiones anteriores, la primera vez se había sentido inquietante, en la segunda ocasión el ambiente era muy pesado, pero esta vez se sentía una tranquilidad cómoda y acogedora, aunque irónicamente fría.
Además, esta vez el lugar no estaba del todo vacío, pues a pocos metros de mí se encontraba un sillón grande y aparentemente cómodo, en el cual estaba recostado aquel joven de cabello plateado. Éste llevaba un libro abierto entre sus manos, en el cual se leían las palabras "Guerra y Paz" en la portada, aparentemente siendo el título del libro.
-Oh, ya has llegado- habló sin apartar la mirada del libro, dándome a entender que ya había notado mi presencia.- Por favor, toma asiento.
Al decir estas palabras, un sillón individual apareció a 2 metros frente al suyo y él tomó una posición sentada, al mismo tiempo que su propio sillón se volvía uno individual. Pero eso no fue todo, entre ambos sillones apareció una mesa de madera tallada, la cual llevaba encima dos tazas de porcelana llenas de un humeante té.
-Espero que te guste el té- dijo tranquilamente mientras tomaba su propia taza y bebía.
-¿Cómo… cómo has hecho eso? ¿Acaso fue magia?-pregunté sorprendida por el inesperado acontecimiento. Aunque mi pregunta podría sonar algo estúpida, si analizamos todo por lo que he pasado y lo que soy, la pregunta se vuelve un tanto más normal.
-¿Uh? No, no es magia, aunque si quieres considerarlo como magia puedes hacerlo-
-Entonces, ¿Qué fue lo que hiciste?-
-Simplemente decidí que existían- su sencilla respuesta me descolocó, pues esperaba que me respondiera más específicamente.
-¿Podrías explicarme a que te refieres con "simplemente lo decidí"?-
-Mmm… quizá más tarde me tome el tiempo para hacerlo- dijo, eludiendo mi pregunta. Una vez más tomó un sorbo de su té y volteó en dirección del sillón vacío.- Ahora, ¿Podrías sentarte?
Ante su petición, no tuve más remedio que aceptar su invitación. Tomé asiento en el otro sillón, dejándome justo en frente de aquel joven, quien se encontraba observando detenidamente el contenido de su taza, como si estuviese pensando en lo que iba a suceder. Yo tomé la mía y bebí un poco, dejándome sorprendida el delicioso sabor que tenía el té. Dirigí una vez más mi mirada hacia él, pero él seguía observando su té. Parecía que no tenía intención de romper el silencio, por lo que supuse que debía ser yo quien lo hiciera. Me preparé mentalmente para lo siguiente…
-… ¿Quién eres?- volví a hacer la misma pregunta de la vez anterior. Había pasado todo el día pensando en las palabras que me había dicho en ese momento, y en por qué no pude contestarle. Mi voz hiso que el volteara hacia mí, y de nuevo su rostro fue indescifrable.
-… ¿Estas segura que esa es la pregunta que deseas hacerme primero? Aún veo la pregunta "¿Qué eres?" en tus ojos- dijo con un tono monótono y una mirada penetrante. Estaba esperando esa pregunta, pues me parecía que había encontrado la respuesta después de mucho pensarlo.
-Sé que en el fondo de mi corazón deseo saber que eres, pero… creo que… lo importante de una persona está en quién es y no en qué es- dije decidida, confiando en mis palabras. Entonces su rostro cambió, mostrando una sonrisa burlona al mismo tiempo que una enorme presión intimidante se apoderaba del lugar.
-¿Hmmm? ¿Enserio?- preguntó burlonamente, pero al ver mi semblante determinado mantenerse, su rostro volvió a ser tan monótono como antes y la presión en el ambiente se esfumó sin dejar rastro.-… Parece que lo has entendido bien. Muy bien hecho-
-Entonces, ¿Me dirás quién eres?- pregunté con esperanza, finalmente sabría quién era el individuo frente a mí.
-Por desgracia no-
-¿Eh? ¿Por qué no? Ya he respondido tu pregunta-
-Ciertamente lo has hecho, y de las pocas personas que han logrado llegar hasta aquí tú eres la única que se lo ha merecido, pero…- dijo y entonces volvió a dar un sorbo a su té.- no puedo responder una pregunta de la que no tengo respuesta.
-¿Estás diciendo que… no sabes quién eres?-
-Técnicamente si sé quién soy, sin embargo no tengo un nombre propio, por lo que no puedo presentarme como un quién- dijo, aparentemente sin la tristeza que se supone debería estar sintiendo.- Por otro lado, si puedo decirte que soy-
-… ¿Lo harás?-
-Por supuesto, es lo menos que puedo hacer… aunque sería aburrido si simplemente te lo digo, así que te daré algunas pistas y tú tienes que deducir lo que soy- dijo y una vez más tomó un sorbo de su té. Yo hice lo mismo, terminándomelo.- ¿aceptas?-
-… Sí, estoy lista-
-Bien, toma esto para escribir- al decir esto, una pequeña libreta y un lápiz aparecieron cerca de mí, indicándome que los necesitaría.- Bueno, comencemos entonces-
-Primero: A cualquier pueblo o ciudad que vayas me encontraras-
-Segundo: Algunos me aman, otros me odian y unos más me ignoran-
-Tercero: Se me atribuyen muchas desgracias-
-Y cuarto: El simple hecho de conocerme ha provocado más derramamientos de sangre que todas las guerras juntas-
Anoté todas las pistas en la libreta, y ya terminado, me dispuse a pensar en mi respuesta. Inconscientemente tomé mi taza de té para beber un poco, y aunque a medio camino de llevarla a mi boca recordé que ya me había terminado el té, repentinamente sentí como se volvía ligeramente pesada. Voltee hacia la taza solo para ver incrédula que se encontraba llena de nuevo. Haciéndome a la idea que había sido obra suya, regresé a mis pensamientos mientras disfrutaba del sabor del té.
-Creo saber ya la respuesta…- dije, después de un tiempo de haber estado pensando.- Se me ocurrieron diversas posibilidades, pero las he ido descartando una por una, por lo que solo han quedado dos, así que…-
-… Así que, ¿Qué?- preguntó, aparentemente interesado en mi respuesta.
-… Eres… un demonio…- respondí dudosa.
Él se quedó callado un momento, aparentemente sin ninguna reacción… hasta que una carcajada salió de entre sus labios.
-Jajajajajaja, ¿Enserio? ¿Un demonio?- preguntó, al parecer mi respuesta le había dado mucha gracia.-… Dime, ¿Cómo llegaste a esa conclusión?-
-Analizando todas las pistas que me diste- respondí y me dispuse a explicar mi pensamiento.- La primera me llevó a esa conclusión porque los demonios pertenecen a la cultura popular de todos los pueblos y ciudades; la segunda hace referencia a personas como los satánicos quienes son los que aman a los demonios, los religiosos los que los odian, y los ateos y agnósticos los que los ignoran; la tercera porque es bien sabido que los demonios provocan desgracias en la tierra. Solo la cuarta me hace dudar un poco, pues no hay muchas personas que por conocerte hayan hecho derramamientos de sangre masivos en tu nombre, mucho menos como para superar la sangre derramada en las guerras que ha sufrido la humanidad. Además de que no das la sensación de ser un demonio, aunque tampoco se siente como si fueras un ser benevolente.
-Jejeje, muy bien pensado…- comentó aquel joven.- Lastima que tu respuesta es incorrecta-
-Hmmm… lo supuse… por eso aún tengo otra respuesta- dije, mucho más dudosa de decir lo que estaba a punto de decir.-… Tú eres Dios-
-¡Bingo! Respuesta correcta- dijo y después se apuntó a si mismo con su dedo.- Yo soy Dios… o por lo menos así me han llamado todos los que he conocido. En cuanto a las pistas… bueno, es prácticamente lo mismo que dijiste que me apuntaba como un demonio, solo que un poco distinto-
-"Así que estaba en lo correcto…"- pensé, pero pronto me di cuenta de la magnitud de la situación. Me hice a la idea de que no tenía a cualquier persona frente a mí, sino a Dios mismo; y sin embargo, no sentí la necesidad de arrodillarme o mostrar mis respetos, en realidad sentí que cualquiera de estas cosas solo lo molestarían. Pero si él es Dios, eso significa que…- Entonces… ¿Tú puedes regresarme a mi hogar?-
-Sí, sí puedo… pero no lo hare- su respuesta destrozó todas las esperanzas que apenas se iban formando en mi interior.
-¿Po-por qué no?-
-Veras, aunque soy Dios, eso no significa que la realidad me necesite para existir- comenzó a explicar.- Y la realidad es bastante extraña y caprichosa. La razón por la que no puedo, o más bien, no debo regresarte a tu hogar es porque la realidad quiere que estés en ese lugar, en ese momento.
-¿Y por qué? ¿Hay algo que debo hacer ahí?-
-No estoy seguro, pero puedo suponer que sí- dijo y entonces continuó con su explicación.- La realidad es como una gigantesca ecuación matemática, la cual está dividida en miles de millones de ecuaciones más pequeñas conocidas como universos, y estas contienen trillones y trillones de números incógnitas, de los cuales tú eres solo uno de esos números, e incluso yo soy solo otro de esos números, aunque yo estoy en una ecuación un poco apartada de los demás. Para resolver una ecuación matemática se requiere sustituir un número incógnita, dándole un valor, e ir despejando la parte de la ecuación a la que pertenecen, al mismo tiempo que se va descubriendo el valor de otros números incógnitas que tengan relación con el primero. Pero extrañamente, tu número incógnita ha sido movido a otra ecuación perteneciente a la gran ecuación, y si bien es cierto que las ecuaciones no son independientes una de otra, si son lo suficientemente independientes como para resolverse por sí mismas una por una, por lo que me parece extraño este suceso. Supongo que se te dará un valor y contribuirás a despejar la ecuación de ese universo, y una vez que lo hagas, podrás regresar a tu mundo.
-… ¿Eh?- aunque me había esforzado por entender lo que había dicho, no lo había logrado y ahora estaba un poco mareada.
-¿No lo has entendido?... bueno, es mi culpa- dijo tranquilo, sin estar molesto porque no le había entendido. Repentinamente me dio una mirada nostálgica.- Discúlpame, es que estudié para ser Licenciado en Negocios Internacionales "antes de nacer", por lo que me acostumbre a pensar mucho de forma matemática… Aun no entiendo porque él decidió seguir estudiando en la universidad después de recuperar sus poderes de Dios… E incluso tenía que lidiar con dar explicaciones a cada segundo de por qué tenía a "la chica rosadita" literalmente encadenada a él…-*(3)
Lo último lo dijo más para sí mismo que para mí, pero lo dijo lo suficientemente fuerte como para escucharlo, provocándome dudas que no me esperaba. ¿"Antes de nacer"? ¿A qué se refería con eso?, Y, ¿Por qué repentinamente habló en tercera persona en lugar de primera persona, cuando es obvio que se refiere a el mismo? ¿Y quién era aquella chica a la que se refería como "La chica rosadita"? No servía de nada dejarme esas preguntas en la mente, por lo que me dispuse a preguntárselas.
-¿A qué te refieres con "Antes de nacer"?- pregunté, expectante de una respuesta interesante.
-¿Eh? Vaya, parece que hablé de más- dijo mientras levantaba su brazo y se alborotaba el cabello.- Lo siento, pero eso es algo que no te quiero contar ahora, quizá otro día-
-…Lo entiendo- dije, un tanto decepcionada, pero no podía obligarlo a responder.
-Bueno, resumiendo: efectivamente, tienes que resolver algún problema en ese mundo en el que estas, y una vez que lo hagas podrás volver a tu hogar… o eso supongo- dijo y después le dio un último sorbo a su té, para luego voltear hacia el horizonte.- Parece que es hora de que te vayas.
Al observar en la dirección que él estaba viendo, pude ver como el suelo era tragado por el vacío blanco, acercándose rápidamente hacia aquí.- Ahora que lo pienso, ¿Qué te sucede a ti cada vez que este mundo desaparece?-
-¿A mí? Nada, este mundo nunca desaparece- respondió y entonces volteó a verme.- Lo que sucede es que tu conexión con este mundo se va volviendo menor, por lo que ya no alcanzas a ver lo que hay más lejos y eso te da la ilusión de que todo es tragado por vacío-
-Entonces, ¿Por qué tú también lo ves?- pregunté, cuando el vacío comenzaba a apoderarse de mis pies.
-En realidad yo solo miro al horizonte para que tú sigas mi mirada-
-…Oh, qué forma más natural de guiarme- dije y tomé un último sorbo de ese delicioso té, antes de desaparecer.
-Hasta luego, pequeña y linda conejita- escuché su usual despedida antes de abrir mis ojos y observar que me encontraba en la habitación del centro Pokémon, con la luz de la mañana entrando por la ventana…
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Bueno, eso es todo por hoy. Ya que la siguiente semana son los exámenes indicativos, y debido a que yo nunca estudio para estos, agregado a que solo iré a presentarlos y me regresare a casa, tratare de subir el siguiente capítulo la próxima semana, para recuperarme en mi horario, aunque no prometo nada.
Otra cosa es que probablemente ya no publique cada 2 semanas, pues aparentemente no soy capaz de cumplir con un horario así. No sé cada cuando sea cada publicación, pero eso sí, todas las publicaciones de este fic serán en viernes, así que si no subo capitulo ese viernes en el que revisaste, prueba a revisar el próximo viernes, pues tal vez el capítulo ya esté ahí, o incluso puedo llegar a sorprender con algún capitulo antes de lo esperado (aunque dudo que suceda esto ultimo).
Ahora, los puntos a aclarar:
*(1): Es el evento del Beldum Shiny repartido por internet hace meses, aunque adaptado.
*(2): Un personaje nuevo que se me ocurrió de repente. Pienso darle un buen uso, aunque más para el final de la saga de Pokémon.
*(3): Este Dios con aspecto de adolescente casi adulto tiene muchos secretos que no han sido revelados. Manténganse al tanto de lo que dice.
Realmente quiero realizar ese capítulo especialmente largo, de 12000 palabras, por lo que esta vez simplemente diré: cuando este fic alcance los 7 reviews, haré ese especial, y más tarde pondré otra meta para otro especial.
Sin nada más que agregar, les deseo una buena semana.
