Muy buenas a todos ustedes que leen esta historia.
De nuevo me disculpo con ustedes por mi retraso, pero creo que este capítulo valdrá la pena… eso espero.
Esta vez agradezco a luc por dejar su review y contribuir a objetivo de 7 reviews.
Sin nada más por comentar, disfruten del capítulo.
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La calma que este lugar solía tener fue completamente interrumpida con los incesantes sonidos de una intensa batalla. Grandes cantidades de agua y fuego eran arrojadas de un lado a otro, buscando alcanzar a su objetivo, teniendo éxito en algunas ocasiones y fracasando en otras.
El lugar era bastante peculiar: era una especie de puente de tierra que, aunque no lo parecía, era natural; algo pequeño pero con el espacio suficiente para que pudiese realizarse una batalla Pokémon sobre este. A una distancia considerable se encontraba Ruby-san, con su Marshtomp cerca de él, el cual se encontraba bastante herido, pero aún seguía combatiendo.
Cerca de mí estaba Ken, en una condición algo mejor que la de su rival. Ambos habían estado luchando por un largo rato, pero parecía que el final ya se había decidido. Las desventajas de Ken eran la relación de tipos y la escases de espacio para esquivar, mientras que Marshtomp tenía la desventaja de haber recibido daños anteriormente por parte de Eevee, quien también derrotó a Shroomish. Por su parte, Yena – quien había evolucionado en Mightyena hace tan solo unos minutos – derrotó al Wailmer de Ruby-san, pero perdió ante su Shroomish.
Incluso si Ken fuese derrotado, aún tenía a Reine y a Yoshinon para seguir combatiendo, mientras que a Ruby-san solo le quedaba Marshtomp. Esta batalla estaba ganada, solo bastaba terminarla.
-¡Ken, Ascuas!-
-¡Marshtomp, usa Pistola de Agua!-
Como esperaba, Ruby-san ordenó usar Pistola de Agua, causando que ambos ataques colisionasen y provocasen una enorme cantidad de vapor.
-¡Rápido, Doble Patada a su espalda!-
Aprovechando su velocidad superior, Ken corrió a gran velocidad y saltó a Marshtomp, quien no pudo verlo a tiempo a causa del vapor. Para cuando quiso hacer algo para evitar el golpe, éste ya había impactado en su cuerpo, levantándolo unos centímetros del suelo, para después recibir el segundo golpe, que lo arrojó por los aires, cayendo dolorosamente en el suelo un par de segundos después, inconsciente.
Al haber ganado el combate, felicité a Ken y lo devolví a su Poké Ball. Por su parte, Ruby-san solo se limitó a decir unas palabras de consuelo a su Pokémon y devolverlo a su Poké Ball.
-Vaya, han mejorado bastante con respecto de la última vez- dijo Ruby-san, volteando hacia mí.
-Ustedes tampoco lo han hecho nada mal-
-Ha sido una excelente batalla, pero ha dejado a nuestros Pokémon bastante heridos. Deja que los cure- dijo, y acto seguido levantó su brazo hacia mí, indicándome que le pasara mis Pokémon. Tomé mi cinturón y se lo entregué, y en unos pocos segundos me lo devolvió, con todos mis Pokémon sanados.- Además, como recompensa por haberme ganado, te mereces esto-
Sacó de su mochila un dispositivo con dos extrañas antenas, las cuales terminaban en unos focos, y me lo entregó.
-¿Para qué sirve?- pregunté curiosa. El objeto me parecía bastante extraño… aunque pensándolo mejor, todo en este mundo era nuevo y extraño para mí.
-Se le conoce como Zahorí y su función es encontrar objetos que a simple vista no son perceptibles. Para usarlo, debes colocarlo sobre tu cabeza y seguir los focos, los cuales se volverán naranjas si estás muy cerca del objeto y rojos si el objeto esta justo frente a ti- explicó.
-¿Algo así como un detector de metales?-
-Sí, parecido- respondió y entonces se quedó en silencio.-… ¿Y ahora qué piensas hacer Yoshino?-
-Estaba pensando en llegar a Ciudad Malvalona- contesté.- Una vez ahí, pensaba enfrentarme al líder del gimnasio.
-Me gustaría acompañarte, pero aun debo revisar esta ruta para hallar a todas las especies de Pokémon salvajes que habitan aquí- habló y entonces comenzó a caminar en dirección a Ciudad Portual.- Nos veremos luego, Yoshino.
-Hasta luego, Ruby-san- me despedí y lo vi perderse en la distancia. Comencé a caminar hacia mi propio destino en el momento en que lo perdí de vista. Apenas era mediodía y ya habían ocurrido 2 cosas interesantes. Había tenido un intenso combate contra Ruby-san, y en la mañana una señorita de cabello azul y vestuario extravagante dijo que yo iba a ser una gran estrella de los concursos. Su nombre era Ariana y era una famosa coordinadora, e iba acompañada de un Pokémon con aspecto de pájaro azul y unas alas blancas parecidas al algodón – aparentemente perteneciente a la especie de los Altaria – que se llamaba Ariblú.
Ariana fue muy amable al entregarme una pequeña máquina que producía unos objetos cúbicos llamados Pokécubos, los cuales se hacían a base de bayas; además de un recipiente para guardarlos.
A lo lejos empecé a ver la ciudad, así que decidí apurar el paso.
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Grande y lujosa eran probablemente los mejores adjetivos que podían describir a Ciudad Malvalona. Una ciudad única, eso seguro, ni más ni menos por ser una sola gigantesca construcción. Era sorprendente el ver que una sola edificación se había vuelto toda una ciudad completa.
La ciudad se componía de 2 pisos, una azotea y un parque central, en el cual se encontraba el centro Pokémon y la tienda. En el primer piso predominaban los establecimientos, tales como restaurantes, joyerías, cafés y negocios de todo tipo, incluso había una tienda de bicis al oeste. En el segundo piso se encontraban los departamentos, aunque aparentemente solo algunas personas privilegiadas podían siquiera subir ahí, para la gente normal – categoría en la que me incluyo – era imposible subir.
En realidad eso no podía importarme menos, pues yo no tenía ningún interés en subir ahí, sino que mi interés estaba concentrado en el gimnasio de la ciudad, el cual se encontraba al norte.
Poco tiempo pasó antes de que finalmente pudiera ver el gimnasio a lo lejos, al mismo tiempo que me parecía ver un par de personas en frente del mismo, destacando uno por su gorra verde… no, ¿Eso era su cabello?
-Eh… ¡Tío!- escuché decir al niño de cabello verde, a medida que me iba acercando. Me parecía que ya lo había visto en algún lado, ¿Pero dónde?- Quiero desafiar al líder de este gimnasio y ver cuánto he mejorado. ¿Puedo? ¿Puedo? Porfaaa…-
-Espera un poco, Wally…- respondió el hombre, quien no tenía ningún rasgo destacable. Ante la mención de aquel nombre finalmente recordé donde había visto a ese niño, cuando le había ayudado a capturar su primer Pokémon.- Es cierto que te has vuelto mucho más fuerte desde que tienes a tu Pokémon. ¿Pero no crees que te precipitas un poco cuando hablas de desafiar a un líder de gimnasio?
-No me estoy precipitando… ¡Si Ralts y yo unimos fuerzas, podemos con todo!- dijo con un rostro lleno de determinación, al mismo tiempo que yo llegaba al lugar. Al notar mi presencia, su rostro determinado cambió a uno dudoso, para después dar paso a uno lleno de "revelación".-… Tu eres Yoshino… ¿No es así?-
Él se había olvidado de mí, así como yo de él.
-… U-un gusto volver a verte… Wally- saludé, tratando de no verme afectada por que me olvidara con tanta facilidad. No lo culpaba por eso, después de todo yo me había olvidado de él también.- ¿Cómo has estado?
-Bastante bien desde aquel día, mi salud ha mejorado mucho- dijo, denotando su felicidad.- Y no es lo único que ha mejorado, ¡Ralts y yo nos hemos vuelto muy fuertes!-
-¿Enserio? Me alegro por ti-
-Sí, y no quiero que ni tú, Yoshino, ni mi tío tengan alguna duda respecto a mi progreso.- afirmo con determinación. Al terminar su oración, noté que entró en un ligero estado de duda por un instante, la cual se borró en un parpadeo.-… Yoshino, ¿Lucharías contra mí?-
-¿Eh? ¿U-un combate? ¿Ahora?- pregunté sorprendida, pues no me esperaba el repentino desafío.
-Solo así podré dejarles sin ninguna duda- pidió, usando la superefectiva técnica de los ojos de cachorro.
Por más que pensé en alguna razón para no pelear contra él, no pude encontrar ninguna… Momento, ¿Por qué estaba buscando excusas para no pelear? No tenía sentido, después de todo había venido en esta dirección con la intención de pelear… así que…-… Acepto tu desafío, Wally-
-… Gracias, Yoshino- dijo Wally con una sonrisa sincera en el rostro que lo hacía ver bastante adorable. Sin embargo, su rostro cambió abruptamente a uno serio, preparándose para el combate.- ¡Muy bien, allá vamos! ¡A por la victoria, Ralts!-
La batalla comenzó.
Nuestras manos se movieron inmediatamente hacia el respectivo lugar donde manteníamos nuestros Pokémon. Él tomó la única Poké Ball que poseía y yo arrojé una Poké Ball aparentemente al azar, sin embargo sabía bien que Pokémon se encontraba dentro de ésta.
La luz reveló a aquel Ralts macho que le había ayudado a capturar en la ruta 2, el cual se paró firme en espera de su contrincante.
-¡Usa Placaje, Eevee!- ordené, incluso antes de que la luz terminara de desvanecerse, sorprendiendo a Wally. Si algo me había enseñado el combate contra Ruby-san era que el que golpea primero y sorprende a su rival obtiene una gran ventaja.
Eevee no tardó ni un instante en acatar mis órdenes, saliendo disparada a toda velocidad hacia Ralts. Las distancias se acortaban rápidamente: 5 metros… 3 metros… 1 metro…
-¡Ralts, Teletransportación!- en el último segundo, Wally dio una orden a su Pokémon, el cual desapareció justo antes de ser impactado por el Placaje de Eevee, apareciendo a un par de metros detrás de Eevee.- ¡Ahora, Hoja Mágica!-
Era mi turno de sorprenderme, pues no me esperaba que Wally fuese capaz de invertir los papeles en el primer movimiento. Por más que Eevee trató de esquivar el ataque, éste dio en el blanco sin ninguna dificultad.
El daño no fue severo, pero una herida era una herida por más pequeña que ésta sea, y por ende podía provocar una desventaja.
-¡Una vez más, Placaje!- volví a ordenar y los hechos volvieron a sucederse: 5 metros… 3 metros… 1 metro…
-¡Ralts, Teletransportación!-
-¡Eevee, detente!-
Gritamos nuestras órdenes al mismo tiempo. Eevee se detuvo por completo justo en el instante en el que Ralts desapareció del lugar donde se encontraba. Ahora todo dependía de mi velocidad para identificar donde se encontraría Ralts al reaparecer, mi subsecuente velocidad para dar mi siguiente orden, la velocidad con la que Wally daría su orden y la velocidad de reacción de ambos Pokémon para realizar la orden lo más rápido posible; en palabras simples: el resultado dependía completamente de la velocidad.
Usé toda mi concentración en los milisegundos que pasaban tratando de captar a Ralts tan rápido como fuese humanamente – o en mi caso, "espiritualmente" – posible. En el mísero instante en el que logré ver un ligero destello de luz supe que era momento de dar la orden: Detrás de Eevee, que predecible.
-¡Eevee, Placaje detrás de ti!-
Al escuchar mi orden, Eevee se dio vuelta de inmediato, mientras Ralts terminaba de aparecer por completo.
-¡Ralts, usa Hoja Mágica!-
La orden de Wally había sido dicha tan solo un segundo más tarde que la mía, pero en este caso, un segundo marcaría la diferencia.
Antes de que Ralts pudiese preparar el ataque por completo, recibió un golpe directo del Placaje de Eevee.
-¡Eevee, no te detengas, usa Mordisco!-
Aprovechando el impulso que ya tenía a causa del Placaje anterior, a Eevee no le costó nada volver a alcanzar a Ralts y clavarle sus incisivos en uno de sus brazos, al mismo tiempo que lo derribaba al suelo.
-¡Ralts, no te rindas, usa Voz Cautivadora!-
Inmediatamente el Ralts comenzó a usar una voz bastante encantadora que, para mi sorpresa, parecía estar lastimando a Eevee.
-Eevee, no le sueltes…- comencé a decir, e Eevee pareció prestarme toda su atención.- Escucha, quiero que le arrojes con todas tus fuerzas hacia la pared del gimnasio y, antes de que se impacte contra ésta, usa Ataque Rápido para darle un buen golpe y un impulso extra-
Ante mi orden final, Eevee soportó el dolor que le causaba aquella extraña voz y arrojó a Ralts con todas las fuerzas que tenía contra la pared, al mismo tiempo que tomaba impulso y corría a toda velocidad contra Ralts.
-¡Ralts, huye con Teletransportación!- ordenó Wally, pero era inútil.
El Ataque Rápido impactó a Ralts antes de que éste lograra teletransportarse y finalmente se estrelló contra la pared, quedando inconsciente.
Haciendo a Eevee y a mí los vencedores del combate.
-Muy bien hecho, Eevee- felicité a mi Pokémon, la cual aunque estaba agotada, comenzó a festejar también.
Wally solo observaba en silencio el lugar donde su Ralts yacía inconsciente, para después acercarse a éste y tomar a Ralts suavemente entre sus brazos.
-Tío… me vuelvo a Pueblo Verdegal…- dijo Wally dándonos la espalda, obteniendo un "¿eh?" por parte de su tío. Entonces volteó a verme, con una sonrisa algo triste.- Creí que sería capaz de ganarle a quien sea, pero tú me has demostrado lo contrario… No basta con tener Pokémon y hacerlos combatir, ¿verdad?... Ser entrenador es más que eso, y eso es algo que aún no asimilo del todo…- entonces su rostro volvió a llenarse de determinación.- Pero cuando logre entenderlo por completo… podré enfrentarme a todo obstáculo en mi camino con una sonrisa-
Sus palabras alcanzaron mi corazón, y más que sentir alegría por él, comencé a estimarle y admirarle. Quizá Wally no se haya dado cuenta aun, pero yo pude notar que él estaba obteniendo algo que yo no tenía: confianza en sí mismo.
A diferencia de él que luchaba para superarse a sí mismo y sentirse en igualdad con los demás, yo solo avanzaba por mi deseo de volver a casa, y la única razón por la que podía actuar con algo de confianza era porque llevaba a mis Pokémon conmigo, me protegía en ellos… así como siempre me protegí en Yoshinon.
Que cobarde.
-El día que me haga más fuerte, por favor vuelve a luchar contra mí, Yoshino- dijo Wally al mismo tiempo que se inclinaba ligeramente.
-S-será un placer, Wally- contesté mientras hacía lo mismo.
-Bueno, entonces me voy…- dijo y entonces comenzó a correr en dirección oeste.- Adiós, Yoshino-
-Oye, espera…- gritó el tío de Wally, tratando de seguirle el paso.
Vi a ambos perderse en la distancia y entonces regresé mi vista hacia el gimnasio, al cual decidí entrar de inmediato.
… Quizá yo también debería superarme a mí misma.
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La noche se cernía ya sobre la ruta 112 y, por primera vez en todo el transcurso de mí travesía, tuve que acampar al aire libre. Acompañada de mis Pokémon y de una pequeña fogata, me dispuse a cenar un par de Sándwiches que había comprado en un restaurante de por ahí, donde me habían dicho también que era una especialidad de la región Teselia, aunque yo no le veía nada especial.
-Mmph mmph, esto es maravilloso- dijo Yoshinon justo antes de darle una mordida a su propio sándwich. Ahora que poseía un cuerpo viviente y no el de una marioneta, Yoshinon quería probar todas las sensaciones que pudiese sentir, especialmente los sabores.
-¿Estas segura de que no te pasara nada?- pregunté con preocupación.- Muchos animales no pueden comer comida humana-
-Despreocúpate, no pasara nada malo- respondió Yoshinon, aunque probablemente no estaba del todo segura.- No es como que fuera un perro y estuviera comiendo chocolate-
-Si tú lo dices…- dije, finalizando la conversación. Observé el fuego, al tiempo que rememoraba los sucesos ocurridos después de la batalla con Wally.
El gimnasio del líder Wattson se especializaba en el tipo eléctrico, especialmente irritante debido a la parálisis que provocaban a mis Pokémon. La batalla no había sido para nada sencilla, pues sus Pokémon tenían una gran defensa porque algunos de ellos también eran del tipo Acero. Al final, Ken y Yoshinon hicieron la mayoría del trabajo derrotando a casi todos los Pokémon.
Poco después a un hombre se le cayó una curiosa esfera amarilla, la cual tenía en su interior una forma en tonalidades marrones. Cuando traté de devolvérsela, dijo que la había dejado caer con la intención de deshacerse de ésta pues no la necesitaba, así que me la entregó. Me dijo también que la piedra era llamada Lopunnita y que era un objeto que debía llevar Lopunny, además de decirme que Yoshinon (Buneary) evolucionaría a Lopunny en algún momento.
Por eso, ahora Yoshinon llevaba la Lopunnita en un collar improvisado, pero lo suficientemente seguro como para no dejarla caer. Me pareció interesante el parecido que tenía la Lopunnita con la Metagrossita, siendo la única diferencia los colores.
-¿Crees que puedas evolucionar algún día?- pregunté a Yoshinon, realmente curiosa. A diferencia de todos los demás Pokémon, Yoshinon no nació como una de ellos, por lo que podía ser que no.
-¿Cómo voy a saberlo? Solo puedo esperar que sí, para poder usar esta piedra… haga lo que haga- respondió Yoshinon, y de su respuesta nació otra pregunta, ¿Qué se supone que hacía la Lopunnita? No tenía sentido preguntarle, pues era obvio que no sabía.
Al final, solo hablamos de nimiedades, terminamos de cenar y nos dormimos.
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… Oscuridad…
… Mucha oscuridad…
… De repente, una ciudad… Ciudad Tenguu… con daños estructurales…
… Un combate…
… Chicas con máquinas… combatían con armas de fuego…
… El AST… e Industrias DEM…
… Tohka-san luchaba… su vestido Astral completo…
… Shidou-san luchaba también… Sandalphon en sus manos…
… Kaguya-san, Yuzuru-san y Miku-san también estaban en el combate…
… Incluso Kotori-san y Natsumi-san…
… Yo también…
… A lo lejos, Tokisaki Kurumi observaba… sin su sonrisa habitual… solo un rostro serio…
… Había alguien más… el epicentro del combate…
… Una chica rubia… un espíritu…
… ¿Quién era?...
… Muchas explosiones…
… Distorsión… Alteración…
… ¿Quién atacaba a quién?...
… Repentinamente… Oscuridad…
… Y en el fondo…
… Un par de tétricos ojos amarillos…
…
Desperté cubierta en sudor en medio de la madrugada. Me levanté casi de inmediato, ya sin poder dormir de nuevo. Tomé un poco de agua y me lavé la cara.
¿Qué había sido todo eso? ¿Tan solo un sueño extraño? ¿Parte de mis recuerdos perdidos? ¿Una visión del futuro? ¿Todo lo anterior mencionado? ¿Nada de lo anterior mencionado? Estaba desconcertada, no entendía nada de lo que había sucedido, tan solo que estábamos combatiendo. Pero, ¿Por qué? ¿Por qué haríamos un combate de esa escala? Todas las espíritus con las que Shidou se había encontrado – incluyéndome – estaban peleando, a excepción de Tokisaki Kurumi, quien solo estaba observando; probablemente todo el ejército del AST e Industrias DEM se encontraba ahí, luchando también.
¿Qué nos había llevado a enfrentarnos de esa manera? ¿Acaso el AST e Industrias DEM habían decidido dar el todo por el todo?
… No… había un factor más en este problema. Aquella espíritu de cabello rubio, ¿Quién era? ¿De qué lado estaba? No parecía estar de nuestro lado, pero tampoco estaba ayudando a nuestros enemigos. No había razones para que estuviera ahí. Entonces, ¿Qué hacía en medio del combate, cuando no debería de estar ahí?
… Error… Si podía haber una razón para que estuviera ahí. La única razón sería que ella era la causa del inmenso enfrentamiento. De ahí se podía deducir que ella era importante. ¿Por qué era importante? No tenía sentido preguntármelo, pues con la poca información que tenía no podría averiguarlo.
Por último, estaba el factor aparte: los ojos amarillos. No sabía nada sobre éstos, pero el solo recordarlos me producía un escalofrió terrible.
Decidida a no desperdiciar el tiempo que no podría invertir durmiendo, guardé todas las cosas en mi bolso – el cual increíblemente podía almacenar tantas cosas – y regresé a mis Pokémon a sus Poké Balls, a excepción de Yoshinon, a quien cargué con cuidado de no despertarla.
Ya con todo esto listo, comencé a caminar para seguir avanzando.
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-¡Eh, ustedes! ¡Dejen en paz al Profesor Cozmo!- exclamó Ruby-san, dirigiéndose hacia aquellos miembros del equipo Magma.
Cuando llegué a Pueblo Pardal hacia tan solo unos minutos, repentinamente Ruby-san apareció y me dijo que unos miembros del equipo Magma habían secuestrado a un tal Profesor Cozmo y que se lo habían llevado a la Cascada Meteoro; además de pedirme que le ayudara a rescatarlo. Yo acepté con duda, deseando en mi interior que no hubiese una cantidad exuberante de reclutas como en el Museo Oceánico, pues aquella vez solo me salvé porque el líder del equipo Magma, Magno, me permitió salirme con la mía, pero me había advertido que no lo volviese a molestar.
Para mi buena suerte, solo había 2 reclutas, aunque uno de ellos era especialmente llamativo por su sobrepeso.
-¿Uh…? ¿De dónde han salido estos mequetrefes?- dijo el hombre gordo, volteándose a vernos. Al notar que había hablado en plural, Ruby-san se dio la vuelta y me vio, finalmente dándose cuenta de que yo también estaba ahí.
-¡Yoshino, que bueno que hayas llegado!- dijo Ruby-san, feliz de verme… o más bien feliz de que no tenía que enfrentar este desafío solo.- ¡Tenemos que defender al profesor de estos gamberros!... Somos 2 contra 2… ¡Yoshino, lucha junto a mí!-
¿Le digo que sí o que no? Honestamente no deseaba volver a meterme en los asuntos del equipo Magma, pero tampoco podía deja solo a Ruby-san en este asunto… ¿Qué hago?...
-Ya deja de dudar y destrocémosles el culo a patadas- el grito de ánimo de Yoshinon me quitó las dudas, al mismo tiempo que provocaba sorpresa – otra vez – en el resto de las personas.
-… ¿Tu Buneary habló?- preguntó Ruby-san.
-… Emmm… ¿No?- traté de mentir, aunque obviamente nadie me creyó.-… Bueno, está bien, luchare junto a ti-
-Genial, gracias- dijo con ¿Alivio? Lo supuse.
-¡Ji, ji, ji, ji, ji! ¡Esto tiene gracia!- dijo el hombre, quien dio un par de pasos al frente.- ¿Enserio piensan enfrentarse a mí ustedes solos? ¡Yo soy Tatiano, uno de los comandantes del equipo Magma!-
Al escucharlo decir eso, de nuevo me entró el miedo, pero no porque estaba a punto de enfrentarme a un comandante, sino porque, al ser un comandante, tiene que dar un informe directamente a su jefe, Magno. Y si Tatiano le decía que una chica de cabello azul interfirió con sus planes, él inmediatamente se daría cuenta de que esa chica era yo.
-No me importa quien seas, de todas formas te moleremos a golpes- los gritos de Yoshinon no estaban ayudando en nada, de hecho, acababan de cerrarme la salida de los problemas.
-¡Que criatura más insolente!- exclamó Tatiano.- ¡Se van a enterar de lo temibles que pueden ser los adultos!-
Al momento de gritar lo último, arrojó una Poké Ball, de la cual salió un Mightyena.
La recluta que lo acompañaba se acercó y arrojó su propia Poké Ball, de la cual salió una esfera morada flotante, la cual tenía rostro y expulsaba gas: Un Koffing, según la Pokédex.
-¡Ve, Wailmer!- gritó Ruby-san, al tiempo que liberaba a su propio Pokémon.
Viendo mis propias opciones y, debido a que no conocía que tipo era el 2do Pokémon, decidí separar un poco los combates.- Ruby-san, por favor encárguese usted de ese Koffing, yo me haré cargo del Mightyena. ¡Adelante, Ken!-
Ken apareció en el momento que lo llamé, preparado para combatir.
-Yo quería pelear…- se quejó Yoshinon.
-Ya habrá otra oportunidad para que lo hagas-
-¡Mightyena, usa Mordisco!- el Mightyena comenzó a correr hacia Ken.
-¡Ken, Doble Patada!- ordené cuando el Mightyena estaba muy cerca.
-¡Esquívalo!- para mi sorpresa, logró esquivarlo incluso aunque parecía imposible que lo lograra. No debía subestimarlo.
La ventaja del Mightyena estaba en su velocidad y en el gran espacio que tenía para esquivar. Debía eliminar esas ventajas primero, pero lastimarle las patas para reducir su velocidad no sería nada sencillo debido a su segunda ventaja, así que…
-¡Usa ascuas para formar un circulo a tu alrededor!- Ken obedeció mis órdenes de inmediato y realizó efectivamente mi plan. Ahora tanto él como Mightyena se encontraban encerrados en una llameante circunferencia de aproximadamente 4 metros de diámetro.
-¡Maldita sea! ¡Mightyena, usa alarido!-
El Pokémon realizó la acción, lastimando a Ken ligeramente.
-… Ken… rellena el círculo con fuego usando ascuas- dije dudando, casi lo había susurrado. Ken así lo hiso y pronto el Mightyena ya no tuvo donde pisar sin que hubiese fuego, por lo que se empezó a quemar las patas.- Ahora sácalo de ahí con Doble Patada, antes de que sus quemaduras se vuelvan incurables-
Una estrategia cruel, pero eficaz, así que quería evitar daños innecesarios. La primera patada de Ken le elevo unos cuantos centímetros, y en medio del aire recibió la segunda patada, la cual le arrojó por los aires, sacándolo del círculo de fuego. Al caer y como esperaba, el Mightyena quedó inconsciente.
Por su parte, el Wailmer de Ruby estaba teniendo problemas con el Koffing enemigo.
-Ken, releva a Wailmer- ordené.- Ruby-san, por favor has que Wailmer apague el círculo de fuego.
-Bien… ¡Wailmer, usa Hidropulso en aquel círculo de fuego!- no tardó mucho en apagar las llamas, mientras Ken arrojaba Ascuas sin éxito, tratando de lastimar al Koffing.
-¡Koffing, Autodestrucción!-
El Pokémon comenzó a brillar, casi como si fuera a evolucionar, y repentinamente explotó, arrojando a todos a caer en sus respectivas espaldas. Cuando me volví a levantar, adolorida, observé que el Koffing ya no estaba… probablemente había muerto.
¿Qué clase de entrenador ordenaría a su Pokémon que realice un ataque suicida?
No había tiempo para lamentarme por el Pokémon, primero debía checar los nuestros. Wailmer estaba inconsciente, pues ya había recibido mucho daño y la explosión lo había noqueado, y Ken estaba muy lastimado debido a que era el más cercano al Pokémon. Lo regresé a su Poké Ball y le felicité por su desempeño; Ruby-san hiso lo mismo.
Tatiano se levantó, molesto, y arrojó otra Poké Ball.- ¡Ve, Numel!
-Es tu turno, Yoshinon- dije, a lo que Yoshinon se puso en frente.
-Ya era hora- dijo con ánimo.
-Acaba con esto, Marshtomp- oí decir a Ruby-san, al mismo tiempo que su Pokémon inicial aparecía.
Un minuto pasó y el Numel cayó derrotado, pues no tuvo oportunidad contra Frustración y Pistola de Agua, a lo que el Comandante lo regresó enfadado.
-¡Esto no me lo esperaba!- dijo mientras daba un par de pasos hacia atrás.
-¡Lo logramos, Yoshino!- festejó Ruby-san.
-¡Jo, jo, jo, jo, jo! Derrotados por unos niños, ¿Qué otra cosa se podía esperar del equipo Magma?- se escuchó el eco de una voz. Pronto llegó un hombre vestido con un extravagante traje color azul, viniendo detrás de él un hombre y una mujer con camisetas blancas con rayas azules y pañoletas negras con un curioso símbolo blanco. De aquel hombre se sentía una gran presencia, muy parecida a la que imponía el líder Magno.
-Así que el equipo Aqua también está aquí… Hoy no es mi día- … ¿Acaso dijo que ellos son de…?
-¿Otro puto equipo?- Yoshinon expresó en voz alta aquella pregunta que yo también me había formulado. Por suerte, el otro equipo le ignoró.
-¡Tú! ¡Tráeme ese meteorito de inmediato, que no tengo todo el día!- exclamó Tatiano, alarmado. La recluta obedeció y le arrebató el meteorito al científico.- ¡Ahora, hacia el Monte Cenizo!-
Apenas terminó de hablar, salió corriendo de la cueva… aunque no es como que sea muy veloz…
-¡Aquiles! ¡Tenemos que perseguir al equipo Magma!- le dijo el recluta al que ahora conocía como Aquiles.
-¡Eso es! ¡No se van a salir con la suya!- le respondió mientras caminaba hacia la salida y, por ende, hacia mí.- Vaya… para ser solo unos niños, tienen buenas habilidades-
-…Emmm… Gracias, señor…- dije, no había razón para no ser educada.
-No me he presentado adecuadamente. Soy Aquiles, jefe del equipo Aqua- se presentó, su presencia era más notoria de cerca.- Parece que tienes asuntos pendientes con el equipo Magma… Por mí estupendo. Me importa un pimiento lo que le hagas a esos imbéciles. Pero eso sí, si te metes con el equipo Aqua, no tendremos piedad.
Al terminar de decir esto, se fue… ¿Por qué a los líderes de organizaciones criminales les encanta amenazarme?
-¡¿De dónde salen todos estos majaderos?!- gritó Ruby-san, harto de las organizaciones criminales.- Bueno, eso no importa ahora, debemos llevar al profesor Cozmo a Pueblo Pardal-
Al decir esto, tomó el brazo del profesor – el cual estaba muy asustado como para moverse – y tomó también el mío para que fuera con él, sin embargo yo aparté mi brazo.
-¿Hmmm? ¿Sucede algo?- me preguntó, extrañado de mi repentina actitud.
-… Llévatelo tú a Pueblo Pardal- dije, mientras seguía observando la salida por donde habían ido los equipos criminales.-… Yo iré a Monte Cenizo-
-¡¿Qué?!- se espantó Ruby-san.- ¡Estará lleno de criminales! ¡No puedes ir ahí, mucho menos sola!-
-…Si no voy yo, ¿Quién los detendrá?-
-No voy a permitir que arriesgues tu vida-
-… No puedes detenerme- al finalizar mi oración, salí corriendo. Ruby-san no pudo detenerme, pues llevaba consigo al profesor.
Así, me fui sola a la boca del lobo…
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La luz del crepúsculo ya se hacía presente en la región de Hoenn.
Me encontraba en el teleférico, subiendo hacia la cima del Monte Cenizo, y me preguntaba… ¿En qué carajos estaba pensando? ¿Por qué de repente había decidido venir a enfrentarme directamente a ambas organizaciones, cuando momentos antes estaba asustada de lo que me pudiera pasar?... Y seguía asustada. La única razón por la que seguía con esto era porque sabía que probablemente nadie sabía lo que los equipos Aqua y Magma planeaban hacer.
Pero seguía asustada… muy asustada.
Mientras el teleférico más se acercaba a la cima, más se escuchaba el incesante sonido de las batallas.
Finalmente llegué y, al salir del pequeño edificio, pude ver un escenario sacado de algún libro de historia, más específicamente, de uno especializado en guerras. Porque lo que estaba sucediendo aquí arriba no era una batalla, sino una sangrienta guerra.
Pokémon y humanos se mataban por igual: algunos morían desgarrados por las fauces de Poochyenas o Carvanhas, otros morían apuñalados por cuchillos o dagas, e incluso algunos caían dentro del cráter, donde encontraban su muerte al ser incinerados por el magma del volcán.
Tratando de no ser vista, me escabullí con éxito hasta el inicio de un extraño puente en la boca del volcán, el cual curiosamente solo llegaba hasta la mitad y estaba formado por gruesas vigas de acero y algún tipo de cristal resistente.
Justo ahí se encontraba Tatiano.
-¿Qué…? ¿Qué haces tú aquí?- gritó Tatiano cuando se dio cuenta que yo estaba ahí.
-Vine a detener… lo que sea que vayan a hacer- dije, determinada pero luego nerviosa, recordando que no sabía que planeaban hacer ellos.
-¿Y crees que te lo voy a permitir?- dijo mientras dirigía una mano hacia sus Poké Balls. Honestamente quería evitar pelear, por lo que me vi obligada a hacer algo cruel.
-¡Yoshinon, noquéale!-
-¡A sus órdenes!- exclamó Yoshinon, feliz de lo que estaba a punto de hacer.
-¿Pero qué…?- trató de decir Tatiano, pero fue derribado por Yoshinon y subsecuentemente molido a golpes hasta que quedó inconsciente. Después de eso nos aseguramos de ponerle el seguro a sus Poké Balls, para evitar que sus Pokémon interviniesen.
-… ¿Estas lista?- preguntó Yoshinon con rostro preocupado.
-… Creo que sí- respondí, insegura.
Avanzamos por el puente de cristal y llegamos al final, donde se encontraba Magno junto a una extraña máquina.
-El poder que tiene este meteorito es enorme… Si fusionáramos la energía explosiva que yace en el núcleo del planeta con el meteorito…- habló más para sí mismo que para otra persona. Entonces volteó a verme, percatándose de mi presencia. Ya no había marcha atrás.- ¿…? Así que al final has ignorado mi advertencia y has venido aquí… y el hecho de que estés frente a mí significa que derrotaste a Tatiano. Aunque eres irritante... al mismo tiempo te has sabido hacer admirar.
-… M-me ha-halaga demasiado e-escuchar eso de usted, se-señor Magno- aunque traté de sonar casual y relajada, mi tartamudeo tumbó cualquier intención de parecer determinada.
-¿Sabes? Mereces que te revele un par de cosas que te serán de muchísimo interés- dijo, ignorando mi tartamudeo, quizá porque él sabía que era capaz de provocar un miedo como el que yo ahora sentía.- Hace miles de años existió un enorme ser que, según cuenta la leyenda, creó la tierra firme. En él residía un poder formidable que debe ser nuestro. Se trata de un Pokémon legendario ancestral, capaz de expandir la tierra firme a su antojo. Ahora, esta fuente de poder se encuentra sumida en un profundo letargo… Nos preguntamos que nos haría falta para despertarlo, y nuestras investigaciones nos trajeron al Monte Cenizo, donde encontramos este meteorito. Suponemos que, cumpliendo ciertas condiciones, el meteorito se transformara. Luego en el Monte Cenizo… Eso es todo lo que te diré por hoy.
Después de un largo monologo, finalmente se detuvo.
-… Muy interesante… aunque no entendí algunas cosas- dije apenada.
-Mph, bueno, ¿Qué esperaba? Eres solo una niña- dijo Magno, atribuyendo el hecho de que no le había entendido bien a que yo era una niña menor – según él, ya que probablemente no sabe que tengo 14 y que no le entendí porque no soy de este mundo – y me perdonó la ignorancia.- Muy bien, ya es hora de saldar cuentas. ¡Te hare pagar yo mismo por todas las veces que has sido un incordio! ¡Considéralo un privilegio!-
Al terminar su oración, arrojó no una, sino 3 Poké Balls, de las cuales aparecieron un Mightyena, un Pokémon cuadrúpedo bastante grande llamado Camerupt y un Golbat.
-¡¿3 malditos Pokémon desde el principio?!- gritó Yoshinon, espantada. Yo también me asusté, pero no era momento para quedarme ahí sin hacer nada, o sino el combate podría comenzar antes de que pudiese sacar a mis Pokémon, como le había sucedido a Tatiano.
-¡Ken, Yena, a combatir!- llamé a 2 de mis Pokémon, que junto a Yoshinon serían 3, volviéndose una batalla en igualdad. Tenía algo de experiencia en combates dobles, pero esta era la primera vez que me enfrentaba en un combate triple.- ¡Ken, Doble Patada al Camerupt! ¡Yoshinon, Frustración al Mightyena! ¡Yena, usa al Camerupt como plataforma y usa Colmillo Hielo en Golbat!-
-¡Mightyena, responde con Mordisco! ¡Camerupt, Placaje! ¡Golbat, Aire Afilado!- contraatacó Magno.
Los resultados de nuestras órdenes fueron: Yoshinon siendo mordida en un brazo mientras que con el otro golpeaba el rostro del Mightyena, principalmente en el ojo; Ken deteniendo el Placaje de Camerupt con la primera patada, para después hacerlo retroceder con la segunda; Yena esquivando el movimiento de Golbat, usando a Camerupt como plataforma y alcanzando a Golbat con Colmillo Hielo.
-¡De nuevo, no se rindan!-
-¡Tsk, que molesto! ¡Mightyena, arroja a ese Buneary lejos de ti! ¡Golbat, usa Aire Afilado en ese Combusken! ¡Camerupt, Pirotecnia en ese Mightyena!-
-¡Esquívenlo!-Yoshinon fue arrojada unos metros, quedando cerca del borde. Ken se vio obligado a retroceder, y Yena dio un gran salto para esquivar la Pirotecnia.
Terrible error.
-¡Camerupt, levántate en 2 patas!- al mismo tiempo que el Pokémon realizaba la acción, el movimiento Pirotecnia explotó en el suelo debajo de Yena, y las llamas impactaron en la zona inferior de su cuerpo, lastimándole y haciéndole caer justo frente al Camerupt. Entonces Magno mostró una sonrisa sádica.-… ¡Pisotón!
Lo siguiente que sucedió pasó frente a mis ojos en cámara lenta y se quedó grabado a fuego y sangre en mi Alma, en mi Núcleo.
El Camerupt realizó el movimiento y con las fuerzas sumadas de su peso, la gravedad y la propia fuerza del ataque, su pata se impactó contra el cráneo de Yena, el cual inevitablemente se rompió ante la gigantesca fuerza empleada. Pero el movimiento siguió avanzando aún más, hasta que finalmente aplastó por completo su cabeza, dejando en el limpio cristal una enorme mancha de sangre y materia cerebral.
-¡NO! ¡YENA!- Ante la vista de su muerte, no pude evitar las lágrimas, ni lo intenté. Pero no pude concentrarme en lamentar su muerte, pues para desgracia mía, esto todavía no había terminado.
-¡Ahora, usa Derribo en ese Buneary!- el Camerupt se abalanzó lo más rápido que pudo contra Yoshinon, quien apenas se estaba recuperando del lanzamiento anterior. Un segundo antes de que el golpe impactara contra Yoshinon, comencé a correr en su dirección, pues me di cuenta de lo que pasaría si el Camerupt le golpeaba con toda su fuerza: Yoshinon caería al cráter, al magma.
Pero reaccioné demasiado tarde.
El Camerupt golpeó a Yoshinon, quien rodó por el puente a causa del impacto, hasta que ya no hubo puente por donde rodar: Yoshinon cayó al cráter, inconsciente.
Me deslice por el puente hasta llegar a la orilla y extendí mi brazo, tratando de atraparla, pero mi mano solo sostuvo aire. Aun en cámara lenta vi cómo iba cayendo hacia el magma, y mientras mi miedo y desesperación aumentaban exponencialmente, mi mente trabajó a una velocidad como nunca antes lo había hecho.
¿Qué podía hacer para evitar la muerte de Yoshinon?
¿Saltar? Eso provocaría que ambas muriéramos, y seguro ella no querría eso.
¿Regresarla a su Poké Ball? Voltee de inmediato hacia mi cinturón y dirigí mi mano hacia ahí, solo para ver con horror que, en mi desesperado intento de atrapar a Yoshinon, se habían soltado varias Poké Balls, entre ellas la de Yoshinon. No podría alcanzar a recoger su Poké Ball y volver antes del fatídico hecho, el cual ya se estaba volviendo inminente.
Lo peor de todo era que mis poderes estaban sellados… ¿Y si no fuera así? ¿Y si lograra usarlos? Podría volar y así atrapar a Yoshinon y… Imposible, con la distancia que quedaba entre Yoshinon y el lago de magma, no lograría llegar a tiempo.
Ni siquiera invocar a Zadkiel serviría, pues no tendría la velocidad suficiente para hacer algo.
Necesitaba un poder más fuerte y mucho más rápido, uno que me diese la capacidad para salvar a mi mejor amiga. Pero conforme los milisegundos pasaban sin detenerse, se volvía cada vez más cercano a lo imposible el salvar a Yoshinon…
…Y la desesperación ya me había invadido por completo…
… Necesitaba ese poder…
… Quería ese poder…
…Deseaba ese poder…
"Un deseo…"
Sentí una extraña sensación en el centro de mi pecho y, junto a ésta, un inmenso dolor desde mi corazón.
-¡YOSHINOOOOOOOOOOOOON!-
Y entonces, junto a un destello negro, el mundo se tiñó de blanco…
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Y hasta aquí el episodio, con un final que, espero, los haga desear mucho más la continuación.
Y, ¿Qué me dicen? ¿Esa parte de la muerte de Yena ya cuenta como Rated M? ¿O por lo menos como Rated T?
Además, ¿Podrían ayudarme con algo? Es que no se me ocurre ningún buen nombre para "Dios", y de todas formas yo soy pésimo poniendo nombres. Así que me harían un gran favor si me recomendaran alguno bueno.
*(Esta vez no hubo anotaciones)
Recuerden que aún está vigente lo del especial de 7 reviews, por si quieren contribuir con eso.
Sin nada más por agregar, que tengan una buena semana.
