Muy buenas a todos los que leen esta historia. Probablemente los sorprenda el hecho de que suba un capitulo a tan solo una semana de haber subido el anterior. Lo cierto es que quería darles una sorpresa, aunque por ciertos motivos no pude subirlo el viernes y tuve que esperar hasta hoy, domingo.
Esta vez agradezco a baraka108 por dar su opinión y contribuir al objetivo de 7 reviews.
En cuanto a tu review… fue muy completo, no sé ni por donde comenzar a contestarte. Primeramente he de decir que la muerte de Yena fue necesaria, necesitaba algo de dolor en el fic, además de usarlo como uno de los detonantes, y ese fue el resultado. En segundo, te recomiendo que busques la novela ligera, pues de ahí es de donde viene el anime, mientras que su manga esta algo atrasado (además de que lo que pasa en su sueño no proviene de la historia original, sino que me lo he inventado yo). En tercero, sobre lo que propusiste acerca de Shidou… es muy difícil, por no decir imposible, pero se me ocurre una idea para lograrlo, aunque definitivamente no va a ser como te lo esperas, o como quien sea se lo pueda esperar. Cuarto, no tenía la intención de que Ruby "fuera un puto" (en tus palabras), quizá no escribí la parte en la que aparece de la mejor manera. Por último, gracias por recomendar un nombre y por el consejo… aunque el problema es que la propia historia del personaje lo obliga a no tener un nombre por sí mismo, sino que alguien debe dárselo, como todos nosotros recibimos un nombre. En su caso, la única que puede darle un nombre es Yoshino (claro, cuando se le ocurra uno bueno).
Sin nada más por agregar, disfruten.
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… Estaba aburrido…
… Muy aburrido…
Me encontraba recostado sobre un sillón para 3 personas, leyendo "Don Quijote de la Mancha", un libro que no había leído desde hace cientos de años. Me gustaba leer, pero hacerlo por tantos años termina aburriendo, por lo que era hora de hacer otra cosa.
Ajusté el separador en la página donde me había quedado, dejé el libro en el sillón y me levanté, al mismo tiempo que el sillón y el libro desaparecían.
-¿Qué puedo hacer?- pregunté en voz alta, aunque sabía que nadie me contestaría. Comencé a caminar de un lado a otro, tratando de pensar en algo para entretenerme. Una taza de café negro apareció en mi mano, le di un sorbo y continué pensando.
Prefería por mucho el café negro que el té, pero prefería aún más el café con leche y azúcar, sin embargo, no estaba de humor como para beber algo dulce.
-Quizá podría entrenar…- me propuse, pero negué la idea inmediatamente. Lo que menos quería ahora era volverme más fuerte. Por lo menos debía esperar hasta cumplir mi objetivo primero…
Mis pensamientos me hicieron voltear instintivamente hacia la gigantesca esfera de energía sobre mí, la cual se mostraba con soberbia y omnipotencia ante todo aquel que le mirase… a excepción de mí.
-¿Y si visito a Isabel?- otra propuesta salió de mis labios, pero de nuevo me negué.
Ya habían pasado algunos años desde la última vez que ella me había visitado, así que probablemente me vuelva a visitar dentro de algunos meses. Sumado a esto, una visita mía solo podría durar menos de 15 minutos.
-Hmmm… podría golpear algunas pelotas de Tenis…- me volví a proponer, pero realmente no sentía deseos de hacer algo que solo me entretendría por 5 minutos.
Hace muchos años descubrí que, debido a la forma del lugar, si una cosa avanzaba en línea recta sin detenerse, ésta terminaría regresando al punto de inicio. Cubriendo a la pelota con una barrera de energía y golpeándola con tal fuerza que haga que la pelota vaya a cientos de veces la velocidad de la luz podría hacer que termine regresando aquí botando y deteniéndose justo en el punto de partida después de algunos años.
Esto a veces resultaba en situaciones incomodas, como aquella vez que una de esas pelotas no fue perfectamente calculada y me tiró la taza de café de las manos años después. Probablemente el simple hecho de que una pelota regrese botando "sola" asustaría a cualquiera que tuviese la desdicha de estar aquí en ese momento.
Eso me hiso preguntarme, ¿Cómo reaccionaría la conejita si me visitara el día en que una de esas pelotas regrese? En el mejor de los casos, solo me preguntaría "¿Por qué esa pelota llegó botando sola?", en el peor de los casos, le podría dar un infarto y…
-Ya se, veré lo que está haciendo la conejita- aunque ya me había decidido, al decir eso me sentí extraño, como si fuese algo incorrecto. De todas formas, ¿Cómo podría entretenerme lo que estuviese haciendo una niña? Esa pregunta ya tenía respuesta.
La primera vez que la vi, me sorprendió que estuviese en el "Pasillo" que comunicaba mi mundo con el resto de universos, pues el último que había logrado llegar ahí lo había hecho hace cientos de años.
En la segunda ocasión, me sorprendió aún más que ya se encontraba prácticamente al final del "Pasillo", justo frente a la puerta. Incluso parecía que el gigantesco orbe de energía apenas la agobiaba lo suficiente como para mostrar una ligera incomodidad física. Eso significaba que ella no era cualquier persona, lo cual me motivó a guiarla para que entrara por completo a mi mundo.
Pero mi asombro se volvió insuperable en el momento en que ella estuvo frente a mí y no murió. Una persona normal simplemente habría explotado por el exceso de energía presionando su núcleo y su cuerpo. Había pasado tantas veces que ya me estaba preparando para limpiar la sangre y viseras que quedaran en el suelo, sin embargo, ni siquiera sus huesos se rompieron ni comenzó a sangrar, tan solo fue derribada. Eso la volvió merecedora de vivir.
Ella definitivamente era una caja de sorpresas.
-"¿Y si está en un momento privado? Como bañándose o algo peor…"- una dulce voz preguntó en mi mente.
-En ese caso, simplemente dejaré de ver y buscaré otra cosa que hacer- le respondí. Acto seguido, creé con mis manos una "Pantalla" desde la cual podría ver el lugar donde se encontraba la conejita y, por ende, lo que estaba haciendo. Pero, de nuevo, algo referente a ella me sorprendió.
-¿Nada?- me pregunté, extrañado. Al principio pensé que había hecho algo mal – algo que casi nunca pasaba – y que no había formado ninguna "pantalla", pero al bajar mis manos y ver el blanco de la "pantalla" contrastando con el negro del suelo, me di cuenta que si había formado la "pantalla" exitosamente.
Lo segundo que pensé fue que no estaba viendo el lugar donde se encontraba la conejita, sino cualquier otro lugar excesivamente blanco. Pero mi percepción de la energía me decía que "la conejita estaba entre esa extraña vista blanca".
-¿Una espesa niebla?- deduje, y entonces comencé a acercar mi punto de vista para poder ver a través de esa niebla. Sonreí con satisfacción al ver que había acertado, pero al ver lo que se encontraba en la pantalla, mi cuerpo se estremeció, al mismo tiempo que una punzada que no había sentido en miles de años apareció en mi núcleo, incomodándolo.
Una punzada que jamás había indicado cosas buenas.
Si alguien hubiese estado frente a mí en ese momento, esta persona habría notado con facilidad como mi sonrisa de satisfacción desaparecía rápidamente de mi rostro, al mismo tiempo que éste se volvía serio.
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-El viento de aquí relaja a quien sea…- me dije, al mismo tiempo que respiraba profundamente.
Debido a la altura a la que me encontraba, recibía directamente el viento fresco que circulaba por el lugar. Sin embargo, si subía un poco más, el aire pasaría de ser fresco a ser más cálido debido a la menor distancia que tendría del cráter del Monte Cenizo.
-¿Uh? ¿Ya es tan tarde?- me lamenté al observar el crepúsculo. Por culpa de mi trabajo, eran escasas las veces en las que podía disfrutar del viento y la tranquilidad que se encontraban en las cercanías de Pueblo Lavacalda.
Pero aun así amaba mi trabajo y me sentía orgullosa de tenerlo.
-Bueno, supongo que es momento de volver a casa- dije y entonces me bajé de la enorme roca en la que me encontraba sentada, para después comenzar a caminar por un sendero que me llevaría directo a Pueblo Lavacalda. Quizá podría escaparme mañana por la tarde y volver...
-¡YOSHINOOOOOOOOOOOOON!-
El fuerte eco de un grito llegó hasta mis oídos, seguido de una intensa ventisca que alborotó mi cabello rojo y me heló hasta los huesos, y es muy difícil helarme A MÍ hasta los huesos.
-¡¿Pero qué mierda…?!- exclamé sorprendida. ¿Y quién no lo estaría al ver como la cima del Monte Cenizo era cubierta con hielo? No nieve, HIELO.-… Parece que hay cosas más interesantes por hacer que ir a dormir-
Al decir esto, mi sonrisa se ensanchó, extasiada. No estaba segura de qué, pero algo estaba sucediendo ahí arriba… y seguramente era muy interesante.
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-¡¿Qué demonios…?!- exclamó Magno, al tiempo que se cubría el rostro con su brazo de la repentina ráfaga de aire helado. Estaba completamente impresionado con lo que estaba sucediendo, pues no se le ocurría ninguna explicación razonable que le permitiese comprender cómo era posible que la niña frente a él fuese la causa de tan poderosa ventisca.
El puente de cristal se había cubierto completamente con hielo, pero lo más sorprendente era que incluso el magma del Monte Cenizo se había enfriado y congelado en tan solo un instante.
-¡Maldita sea!- exclamó al notar que sus Pokémon estaban sufriendo muchos daños, especialmente su Golbat.- ¡Golbat, retirémonos AHORA!-
Al decir esto, regresó a su Mightyena y Camerupt a sus Poké Balls justo antes de que su Golbat lo tomara por los hombros y comenzara la retirada. Y se habría retirado del Monte Cenizo de no ser porque…
-¡Mierda! Olvide el meteorito- recordó y se dispuso a volver, pero el sonido de su celular lo detuvo.
-Líder Magno- la voz de su comandante, Courtney, se escuchó del otro lado de la línea.- Hemos encontrado indicios de que en el Monte Pírico se encuentra un objeto con el cual estaremos más cerca de lograr nuestro objetivo-
-¿Qué? ¿Enserio? ¿Y qué hay del meteorito?- preguntó Magno.
-Aparentemente no tiene ninguna relación con nuestro objetivo-
-… Entonces, ¿Estuve perdiendo el tiempo aquí en el Monte Cenizo?-
-… Sí, Líder Magno-
-… Bueno, al menos eso significa que no tengo que arriesgarme para recuperarlo-
-¿Sucedió algo ahí?-
-Ciertamente… dime Courtney, ¿Qué pensarías de una niña que es capaz de generar una ventisca lo suficientemente fuerte y helada como para enfriar y congelar el magma de un volcán en menos de un segundo?-
-… Suena como algo muy descabellado-
-Y sí que lo es… pero no es importante pensar en ello justo ahora- terminó de decir Magno, cortando la llamada justo después.- Es hora de irnos, Golbat-
Su Pokémon asintió, aliviado, y comenzó a aletear con más fuerza, alejándose hasta perderse en la distancia.
Mientras tanto, en el puente, finalmente la ventisca amainó, dejando ver a la figura que se encontraba en el epicentro de la ventisca, aunque ya no había nadie ahí para verla.
El atuendo de la joven de cabello azul había cambiado por completo, sin rastros del vestuario que llevaba momentos antes. Aunque era parecido, al mismo tiempo era muy diferente de su vestido astral normal.
Su suéter de conejo ya no era de color verde, sino negro, además de que todas sus decoraciones pasaron de ser amarillas o rosas a ser rojas. Lo mismo sucedió con sus botas, las cuales eran completamente negras a excepción de la suela, la cual era roja.
Otra gran diferencia entre su vestido astral normal y éste, era que ya no llevaba un vestido blanco bajo el suéter, sino que ahora llevaba dos prendas de ropa en lugar de una. La primera era una prenda negra la cual se volvía roja en su zona inferior, la cual no cubría más allá de la zona de su pecho, dejando su abdomen plano a la vista; la segunda era una falda que, al igual que la primera, era negra casi completamente a excepción de su zona inferior, la cual se volvía roja. Además, dicha falda no superaba los 30 centímetros de largo.
Además de los colores, una de las características que podían verse en todo su vestuario era que dicho vestuario parecía estar desgastado, con algunas partes roídas.
Yoshino dirigió sus ojos – los cuales ya no eran azules como zafiros, sino rojos como rubíes – hacia el fondo del cráter y saltó sin dudar, sin embargo, su descenso fue lento y controlado. Al posar sus pies sobre el magma congelado, caminó con lentitud hacia la pequeña Buneary, y al llegar junto a ella, se arrodilló y dirigió su gélida mano hacia su cuello, posando 2 dedos en una de sus arterias.
-… Que… felicidad… estas… viva…- dijo aliviada y con una sonrisa sincera cuando notó que el corazón de Yoshinon seguía latiendo, al mismo tiempo que perdía el equilibrio y caía. Su vestido astral se esfumó, dejándola desnuda e inconsciente junto a su mejor amiga…
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Un incesante dolor de cabeza me despertó finalmente.
Abrí mis ojos solo para encontrarme con un techo desconocido, curiosamente pintado de un brillante color rojo. Me levanté para observar el resto del lugar, causando que la sabana se deslizara y exponiendo mi pecho semiplano completamente desnudo. Me volví a tapar con la sabana inmediatamente después de notar que no llevaba absolutamente nada puesto.
¿Por qué estaba desnuda? Esa sencilla pregunta me hiso pensar lo peor. ¿Alguien abusó de mí? El simple pensamiento de haber sido profanada mientras dormía me hiso temblar, sentirme aterrorizada, avergonzada, y muchos otros sentimientos negativos.
Traté de consolarme a mí misma, apenas logrando evitar llorar por algo que no estaba segura si había sucedido. Aunque cabía la posibilidad, no necesariamente había pasado "lo peor", pero el hecho de que no se me ocurría ninguna razón para que me desnudaran no me estaba ayudando en nada.
Empecé a observar la habitación, con la esperanza de que eso distrajera mi mente un poco. Las paredes estaban pintadas de un rojo más claro que el techo, la cama se encontraba en una orilla y al lado de ésta estaba una mesa de noche con una lámpara, en la pared contraria se encontraba un ropero sencillo y una ventana con cortinas naranjas al lado, por la cual entraban los rayos del sol.
En otra de las paredes había un mueble, el cual llevaba un espejo encima, además de algo de maquillaje, lo cual indicaba que este cuarto le pertenecía a una mujer. Esto me calmó un poco, pues disminuía la probabilidad de que alguien se haya aprovechado de mí mientras dormía… a menos que dicha mujer tenga preferencias lésbicas…
-"Deja de pensar en lo peor…"- pensé, pues mis pensamientos me estaban poniendo nerviosa.
-Así que ya has despertado- escuché a alguien hablar y voltee en dirección de la puerta, donde se encontraba la mujer a la que – probablemente – le pertenecía el cuarto. Era de estatura promedio, aunque el peinado de su intenso cabello rojo la hacía parecer más alta, el cual parecía una palmera. Su tez era clara, sus ojos eran tan rojos como su cabello y su sonrisa era deslumbrante.
Vestía unos jeans azabaches con un decorado de rombos rojos en sus laterales, llevaba como "cinturón" una bufanda blanca. Un par de prendas cubrían sus bien proporcionados senos, la interior era roja y la exterior negra, dejando su abdomen a la vista.
-Bu-buenos días…- saludé.-… ¿Quién es usted?-
-¿Uh? Yo soy Flannery- se presentó enérgicamente, apuntándose a sí misma con su pulgar.- Ahora me toca a mí, ¿Quién eres tú?-
-M-mi nombre es Yoshino- me presenté.- Gusto en conocerla-
-Un gusto también… Bien, ahora que ya nos presentamos…-dijo Flannery, mientras se acercaba.-… Podrías decirme… ¡¿QUÉ MIERDA PASÓ ALLÁ ARRIBA?!-
-¡¿Eh?!- su repentino grito me asusto.- ¿A-a que te refieres?-
-¡Me refiero a lo que pasó en la cima del Monte Cenizo!- exclamó Flannery- ¡Todos estaban muertos! ¡Y a ti te encontramos tirada! ¡Incluso te examinamos para ver si no te violaron!-
-¿V-v-v-v-v-violación?- su frase anterior me asustó más.- ¿P-p-por qué me examinaron?-
-¡Porque te encontramos inconsciente y DESNUDA!-
-… Un momento… ¿Así me encontraron?- pregunté extrañada. Pensé que ella me había quitado la ropa.
-¡Sí! Por eso te pregunto, ¿Qué pasó ahí arriba?-
-"Entonces así me encontraron… ¿Qué paso en ese momento?"- me pregunté mientras trataba de recordar. Al principio todo estaba borroso, pero pronto comenzó a aclararse: recordaba estar hablando con Magno… después comenzó el combate… un combate triple… Yena trató de atacar a Golbat… recordé a Yena siendo asesinada por Camerupt… y las lágrimas volvieron a mis ojos.
-¿Eh? ¿Por qué estas llorando?- me preguntó Flannery, pero no le respondí.
-"Murió Yena… pero… ¿Qué paso después?"- me pregunté, concentrándome de nuevo. Recordaba al Camerupt abalanzándose contra Yoshinon… A mí deslizándome hacia Yoshinon… Camerupt derribando a Yoshinon… Yo tratando de detener su caída al magma… fallando miserablemente… viendo un suceso casi inminente… la desesperación completa… Un deseo… y entonces todo se volvía negro al mismo tiempo que blanco…
-Oye, no me ignores- Flannery llamó mi atención.
-¡Yoshinon! ¡¿Dónde está Yoshinon?!- pregunté desesperada, reaccionando a lo último que recordaba.
-¿Uh? ¿Quién es Yoshinon?-
-¡¿Dónde están mis Pokémon?!- intenté con otra pregunta.
-¿Te refieres a estos?- dijo mientras sacaba de un cajón mi bolsa, donde ahora se encontraban mis Poké Balls.- Tu Combusken te estaba protegiendo a ti y a tus cosas, deberías agradecérselo más tarde-
-¿Ken me protegió?- pregunté, más para mí que para alguien más. Observé las Poké Balls, pero Yoshinon no estaba en ninguna de ellas.- Pero, ¿Dónde está Yoshinon?-
-De nuevo, ¿Quién es Yoshinon?-
-¡Mi Buneary!- finalmente nombré su especie, a lo que Flannery reaccionó, más no de una buena manera.
-…Oh… ese Pokémon…- no me estaba gustando nada como estaba hablando.-… ahora mismo, creo que esta… en cuidados intensivos…-
-¿Qué? ¿Cómo esta ella?- pregunté muy preocupada.
-… Está muy grave... sufrió de una caída muy alta… es un milagro que haya sobrevivido- finalizó.
-¿Mejorará?-
-Con la tecnología del centro Pokémon, sanará dentro de algunos meses… o quizá no lo logre…- me informó Flannery, preocupándome aún más.- Aunque seguramente no habría sobrevivido de no ser porque el magma estaba congelado. Por eso te pregunto, ¿Qué pasó ahí arriba?-
-… No lo sé, lo último que recuerdo es a Yoshinon cayendo hacia el magma derretido- le dije.- ¿Todo estaba congelado?-
-¡Sí! ¡Fue sorprendente, todo se congeló en un instante!- exclamó Flannery, emocionada.- Quizá fue un legendario como Articuno… o inclusive Kyurem…-
Yo no comenté nada, pues no conocía a ninguno de los 2 Pokémon, pero algo me decía que no había sido obra de alguno de ellos. Pero ahora solo quedaba un asunto pendiente…
-…Flannery…-
-¿Sí?-
-… ¿Encontraste el cuerpo de una Mightyena… sin cabeza?- me fue difícil preguntar sin llorar.
-… Sí… fue el único cuerpo que me encontré en el puente… fue horrible…-
-… ¿La enterraste?-
-… Sí…-
-¿Podrías llevarme a visitar su tumba?- pregunté, al mismo tiempo que me levantaba. Esta vez la sabana se deslizó completamente, mostrando mi cuerpo desnudo en todo su esplendor. Se me había olvidado que estaba desnuda. Me volví a tapar apresuradamente mientras volteaba avergonzada hacia Flannery.-… ¿Primero podrías buscarme algo de ropa?-
-… Seguro- dijo Flannery, comenzando a buscar entre sus ropas.
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Tierra removida. Solo eso se encontraba frente a mí.
Pero lo que era no era lo importante, sino su significado.
Un pequeño espacio de tierra removida casi siempre significaba que alguna persona o animal había enterrado algo… Y aquello que los humanos más enterraban eran cuerpos muertos.
Ahí, debajo de ese sencillo montículo de tierra, se encontraba el cuerpo de Yena.
Flannery me había traído a un pequeño cementerio algo separado de Pueblo Lavacalda – el lugar donde ahora sabía que me encontraba – poco después de darme un vestido negro que a ella le quedaba apretado y algo de ropa interior limpia. Aunque lo sentía ligeramente holgado en la zona de mi pecho, el vestido me quedaba casi perfecto, además de ser muy adecuado para la ocasión, pues este era, oficialmente, el funeral de Yena.
Todos mis Pokémon – a excepción de Yoshinon – se encontraban a mi lado, fuera de sus Poké Balls, dándole el último adiós a Yena. Flannery se encontraba varios metros detrás de nosotros, dándonos el espacio y la privacidad necesarios para despedirnos.
Yo estaba a punto de romper en llanto, pero sentía que algo faltaba.
Comencé a observar a mí alrededor hasta que finalmente vi a lo lejos una piedra del tamaño de un melón. Caminé hacia ésta y apenas fui capaz de cargarla, pues era muy pesada. La llevé hacia la tumba y la coloqué frente a ésta, después busqué en mi bolsa hasta que encontré un marcador permanente: el único objeto que tenía para escribir.
Comencé a escribir su nombre, y cada letra que escribía se sentía como si la estuviese escribiendo con una navaja directamente en mi corazón.
Finalmente, arrodillada frente a una improvisada lapida en la que se leía "Descansa, Yena", lloré. Lloré y grité sin privarme de nada, pues frente a mí se encontraba la tumba de Yena, una compañera, una amiga…
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El sol ya no se encontraba en el firmamento y la noche se cernía con rapidez sobre Pueblo Lavacalda, incitando a todas las personas a ir a sus casas y dormir.
Durante el resto del día había tratado de convencer a las enfermeras que me permitiesen ver a Yoshinon, pero fue en vano.
Flannery me ofreció hospedarme en su casa, pero me negué educadamente después de haberme enterado que había estado inconsciente por dos días, pues ya no quería molestarle más. ¿Qué me pasó allá arriba, que me dejo inconsciente por dos días? Esa pregunta seguía en mi cabeza, pero ninguna respuesta, ni siquiera una improbable, se me había ocurrido hasta ahora.
Como ya no dormiría en su casa, pedí una habitación en el centro Pokémon, el cual no era muy concurrido, por lo que no tuve problemas para conseguir una.
Mañana sería un nuevo día, un día que no pensaba desperdiciar.
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Apenas abrí los ojos, pude notar que una par de brillantes ojos plateados observaban directamente los míos.
Su mirada expectante me dio a entender que me había estado esperando pacientemente por un tiempo, probablemente desde el incidente en Monte Cenizo. Además, sus facciones serias me indicaban que quería hablar conmigo de algo importante.
-Finalmente has llegado- dijo aquel joven, sin apartar su mirada.- Hay algunas cosas que quisiera preguntarte-
-¿Eh? ¿Preguntarme algo?- pregunté, extrañada. Se supone que Dios es omnisciente, en otras palabras, lo sabe todo, por lo que la única razón que había para preguntarme algo era para probar mi honestidad. Me dispuse a preguntarle, tratando de ser lo más educada posible.- ¿No se supone que Dios lo sabe todo? No veo razón para preguntarme algo a mí-
-… (Suspiro)… tú también podrás preguntarme algunas cosas… solo contesta mis preguntas…- dijo, evitando responder mi pregunta en el momento.
Fue entonces que reaccioné a mi propia pregunta. Se supone que Dios no posee un solo poder absoluto, sino tres: "Omnisciente", el poder de saberlo todo; "Omnipresente", el poder de estar en todos lados; y "Omnipotente", el poder de hacerlo todo. Este último significaba que él podría…
-Dios, ¿Tú puedes revivir a Yena?- pregunté esperanzada.
-… ¿Yena?- preguntó él, extrañado.
-Me refiero a mí Mightyena- expliqué.
-… Supongo que primero debo explicarte cómo funciona el ciclo de la vida y la muerte- dijo dudando. Mis esperanzas comenzaron a resquebrajarse.-… Veras, en el núcleo se guarda la personalidad y los recuerdos de un individuo, lo cual significa que el núcleo tiene una estrecha relación con el cerebro. Cuando el núcleo es destruido, todo el cuerpo muere inmediatamente. Asimismo, si el cerebro muere, el núcleo colapsa inmediatamente y su energía se esparce, tratando de salir y desperdigarse por todos los universos-
-… P-pero…- mis esperanzas se estaban derrumbando.- ¿Qué pasa con las personas a las cuales se les murió el cerebro y las mantienen vivas en los hospitales?-
-Ellos son como cascarones de huevo rellenos con confeti que no han sido lanzados- ejemplificó.- Ya no están vivos, pero sus funciones pueden seguir porque no permiten que el cuerpo se descomponga, que es la forma en la que la energía obtiene una salida para esparcirse. Requerirían de un Dios para que la persona en cuestión regrese a la vida-
Se tomó un momento de descanso, mientras yo inclinaba mi cabeza, dejando que mi cabello y la capucha de mi suéter taparan mi rostro. Mis esperanzas casi se habían derrumbado.
-Por último, en el instante en que el cuerpo se descomponga lo suficiente como para dejarle una pequeña salida a la energía, ésta se esparcirá a velocidades inconcebibles por todos los universos en solo un instante, haciendo casi imposible la tarea de reagrupar toda la energía que formaba al individuo en cuestión. He incluso aunque lograra reagrupar toda su energía, ésta ya sería energía neutra, sin los rasgos de personalidad ni los recuerdos del individuo en cuestión. En palabras simples, aunque le reviva y tenga los mismos rasgos físicos que tu Mightyena, ésta ya no será tu amiga, sino una simple Mightyena más-
Su última frase terminó por desaparecer todas las esperanzas que me quedaban. Deje correr un par de lágrimas silenciosas bajo el resguardo de mi capucha. ¿No había ninguna forma? ¿Solo debía resignarme y aceptar que Yena murió?
Mis dolorosos pensamientos se interrumpieron en el momento en que sentí una mano remover mi capucha y posarse sobre mi cabeza, acariciando suavemente mi cabello. Levanté mi borrosa vista para mirar a aquel joven de ojos plateados,, quien me observaba tranquilamente.
Su acción me hiso recordar a Shidou-san, quien hacía lo mismo cuando me consolaba por alguna cosa. Pero a diferencia de la calidez que me proporcionaba Shidou-san, no podía sentir nada viniendo de él, aparentemente era incapaz de proporcionarme algo de calidez. Y sin embargo, lo seguía intentando, y yo estaba agradecida por eso.
-… Y-yo… no soy bueno consolando…- dijo él, repentinamente incomodo.-… P-pero una vez… una joven mujer me dijo que: "Una vida es vida porque hay muerte. Una vida sin muerte es solo una mera existencia". No lo entendí al principio, pero creo que se refiere a que toda Alma merece un descanso final y eterno. Puedes verlo de esta forma: Yena finalmente está disfrutando de su descanso eterno-
Sus palabras, aunque no del todo consoladoras, me animaron un poco. Él retiró su mano de mi cabello y la dirigió hacia mi mejilla, de donde limpió una lágrima.
-O si lo quieres ver de otra manera: Ahora que la energía de Yena se esparció por todos los universos, se podría decir que ella es ahora verdaderamente omnipresente. Significa que ella estará donde tú estés, siempre a tu lado… bueno, siendo este lugar la única excepción-
-… Gracias…- finalmente hablé, agradeciéndole. Seguía sintiendo el dolor de haber perdido a Yena, pero era un dolor que debía aceptar.
-… No puedo traer a la vida a tu Pokémon- continuó él.-… pero si puedo sanar a tu mejor amiga-
-¿Eh? ¿Sanar a Yoshinon?... ¿Harías eso por mí?- pregunté, nuevas esperanzas creciendo en mí.
-Por supuesto. Tú lo mereces-
-… Muchas gracias…- musité de nuevo mientras lágrimas de felicidad salían de mis ojos, las cuales me apuré en limpiar.
-… Ahora, ¿Podemos hablar de algunas cosas… más urgentes para mí?- preguntó, su rostro volvió a ponerse serio.
Yo asentí, a lo que él se dejó caer de espalda al suelo. Pensé que su cabeza se estrellaría en el suelo, pero antes de esto sucediera, un sillón apareció, en el cual terminó sentado. Justo después pateó el suelo ligeramente y su sillón se deslizó casi 2 metros, dejando un cierto espacio entre los dos, el cual fue ocupado parcialmente por una mesa pequeña. Casi inmediatamente sentí que algo me derribaba desde atrás, haciéndome caer de espaldas sobre otro sillón, el cual se acomodó por su cuenta.
En la mesa aparecieron 2 tazas de porcelana como en la otra ocasión. Pero a diferencia de la mía, la suya no contenía té, sino… ¿Café con leche?
-Entonces, ¿De qué vamos a hablar?- pregunté, tratando de iniciar la conversación.
-Bueno, debido a que me di cuenta de que no sé tu nombre, mi primera pregunta es: ¿Quién eres?- preguntó él. Me pareció extraña su pregunta, pues Dios debería ser omnisciente, ¿no es así?
Lo miré directamente a los ojos, y entonces pude notar que él me miraba con escrutinio, como si tratara de averiguar todos mis secretos con solo verme a los ojos. Él pareció notar que yo lo había descubierto, pero aun así no apartó la mirada. Decidí jugármela en lo siguiente que iba a decir…
-… ¿E-estas seguro de que esa es la pregunta que quieres hacerme?- pregunté. Él parpadeó, perplejo.- Porque de tus labios he escuchado "¿Quién eres?" y en tus ojos veo "¿Qué eres?"-
Él se quedó callado un momento, escuchando la frase que él mismo me había dicho cuando yo le había preguntado lo mismo.
-Tsk. Bien jugado, Conejita- dijo él, con una sonrisa burlona.- Considero un acto de formalidad preguntar primero "¿Quién eres?" antes que "¿Qué eres?"-
-E-en ese caso… Mi nombre es Yoshino, un gusto en conocerle- me presenté, al mismo tiempo que me inclinaba respetuosamente.
-Hmmm… "la conejita Yoshino"… me gusta cómo suena, es un bonito nombre- susurró, aunque fui capaz de escucharlo. ¿No va a dejar de decirme "conejita"? Algo me decía que la respuesta era "no".- Bueno, ahora la pregunta que más curiosidad me da es: ¿Qué eres tú?-
-Bueno… soy lo que en mi mundo llamamos "un espíritu"- respondí al fin.
-… ¿Uh?- repentinamente puso una cara extrañada- ¿Un fantasma? ¿No se supone que no pueden ser tocados? Estoy seguro de que hace unos momentos acaricié tu cabeza-
-¡N-n-no "esa" clase de espíritus!- exclamé, tratando de aclarar el malentendido.
-Entonces, ¿Qué clase de espíritu eres tú?- preguntó, aun con esa cara extrañada.
-Según la definición que me dijo Kotori-san: "Los espíritus son seres de gran poder que habitan en una dimensión desconocida y que provocan terremotos espaciales al ir al mundo humano"- expliqué mientras recordaba las palabras de Kotori-san.
-Ah… bueno, eso podría explicar lo que sucedió en aquel volcán- habló, más para sí mismo que para mí.
-¿Volcán?...- pregunté, extrañada, hasta que me di cuenta de a qué se refería.- ¿Viste lo que sucedió en la cima del Monte Cenizo?-
-Sí, pero solo una pequeña parte-
-¿Viste que fue lo que congeló el volcán?- pregunté. Quería aclarar mis dudas.
-Pues, si no me fallan mis ojos, fuiste tú- respondió él, confirmando mis sospechas.
-¿Yo?... ¿Estás seguro?- pregunté para asegurarme.
-… Sí, estoy seguro- respondió después de un breve momento de silencio. ¿Por qué tardó en responder? Parecía como si hubiese algo que no quería decirme.- Cambiando un poco el tema. Me sorprende que hayas sido capaz de congelar magma derretido en un instante. Eso significa que tienes una gran cantidad de energía.
-… Supongo que sí- dije. Quería preguntarle un poco más sobre lo ocurrido en el Monte Cenizo, pero por su actitud deduje que no me diría nada más.
-Pero no parece que puedas usarla a voluntad- siguió, tratando de llevar la conversación a un punto específico.-… Dime, ¿Te gustaría aprender a usarla?-
-¿Eh? ¿Aprender?- pregunté perpleja. No me esperaba esa pregunta.
-Sí. Sería un desperdicio si no aprendieras a manejar tal cantidad de energía correctamente- dijo él, tratando de convencerme. Sonaba como una propuesta tentadora. Quizá, si aprendía a usar mi poder, podría proteger a Shidou-san y las demás sin herirles y sin congelarlo todo.
-… ¿Y tú me enseñarías?- pregunté, al mismo tiempo que intentaba convencerme a mí misma. Esta podría ser una oportunidad única en mi vida.
-Claro, ¿Por qué no?- respondió- Seria más rápido si soy yo quien te enseñe a usar todo ese poder… y sería una buena forma de entretenerme-
A punto estuve de aceptar, pero entonces recordé un inconveniente. ¿Cómo podría aprender a utilizar mi poder si Shidou-san lo había sellado?... Aunque empezaba a dudar que siguiera sellado después de lo que ocurrió.
-… En ese caso… por favor, enséñame- terminé aceptando, a lo que él mostró una sonrisa satisfecha.
Tenía varias razones para aceptar:
1.- El mundo Pokémon es más peligroso de lo que aparenta.
2.- Mi mundo es aún más peligroso… aunque solo para las Espíritus.
3.- Siempre había querido usar mi poder de la manera más correcta posible.
4.- Por sobre todas las cosas, lo que más quería era proteger a aquellos que son importantes para mí, no solo ser protegida por ellos. No quería ser un estorbo para ellos por ser débil o incapaz de pelear.
Sin embargo, tenía miedo de lo que viniera a continuación y muchas preguntas se formaban en mi cabeza a partir de este miedo. ¿Cómo me enseñaría a usar mi poder? ¿Sería un entrenamiento tranquilo y suave? ¿O sería como el infierno?
Después de estas preguntas, las siguientes cambiaban el tema. ¿Podré lograr el objetivo? ¿Conseguiré dominar mi poder? ¿O mi poder me controlaría a mí?
Esta última pregunta era la que más me asustaba. Lo que menos quería era salir de control, como aparentemente sucedió en la cima del Monte Cenizo. ¿Y si perdía mi sentido de razonamiento y lastimaba a Shidou-san o las demás? ¿O algo peor…?
-No te preocupes por nada, te aseguro que nada malo pasara- dijo él, llamando mi atención. ¿Acaso me leyó la mente? No, probablemente en mi rostro estaba escrita la palabra "Preocupación" por todos lados.- Bueno, ya que aparentemente es hora de que te vayas, comenzaremos la próxima vez que vengas-
-¿Eh? ¿Tan pronto?- me sorprendió que quisiese comenzar tan rápido.
-Sí. Estoy aburrido, así que quiero empezar esto lo más pronto posible- aclaró. Probablemente solo quería enseñarme para divertirse.- Adiós, "Conejita Yoshino"-
Su usual despedida fue lo último que escuché antes de desvanecerme.
…..
Desperté en la habitación del centro Pokémon. El reloj marcaba 7:52 am y la luz del amanecer entraba por la ventana.
Me levanté algo adormilada y me dirigí al baño para ducharme, despertándome del todo con el agua escurriendo por mi cuerpo. Tomé una toalla y retire toda el agua, tomándome un poco más de tiempo en mi cabello. Una vez terminado, me puse el vestido negro que Flannery me había prestado – y que era lo único que tenía para vestirme además de mi pijama con estampado de Pachirisus – y regresé a mis Pokémon a sus Poké Balls.
-¡Señorita Yoshino, abra!- escuche la voz de una enfermera del otro lado de la puerta, quien sonaba emocionada.- ¡Es un milagro de nuestro señor Arceus!-
Lo último que dijo despertó mi curiosidad. ¿Qué cosa increíble había pasado que fue tomado como milagro? Decidí no hacerme conclusiones, era mejor verlo en persona. Solo esperaba que no fuera algo como que "tal santo" de "tal religión" se apareció en "tal cosa".
Al abrir la puerta, entendí a qué se refería.
Frente a mí se encontraba una joven enfermera, pero ella pasó a segundo plano en mi mente cuando vi lo que llevaba en sus brazos, o más bien, a quien llevaba en sus brazos.
-Hola querida, ¿Me extrañaste?- la voz de Yoshinon me hiso darme cuenta de que no era una ilusión. Inmediatamente la tomé de los brazos de la enfermera – de la forma más educada que pude, pese a mi apuro – y la abracé firmemente pero con delicadeza, temiendo que la lastimaría.
-¡Qué bueno que estés bien, Yoshinon! No sé qué habría hecho si tú…- dije, apenas conteniendo las lágrimas.
-Mejor no pienses en eso, solo piensa que estoy bien- me interrumpió, evitando que yo terminara esa frase. Repentinamente su cuerpo comenzó a liberar una brillante luz y empezó a crecer, hasta que llegó un punto en el que ya no pude sostenerla. La posé rápidamente en el suelo, donde dejo de brillar y crecer, mostrando su nueva forma.
Su tamaño superaba el metro de altura y su cuerpo adquirió un cierto parecido con el de las mujeres humanas. Sus piernas se volvieron esbeltas, sus orejas crecieron enormemente y se doblaron, apuntando hacia abajo, además de cubrirse en su gran mayoría de pelaje blanco, el cual también se encontraba en la parte inferior de sus piernas y sus muñecas. El pelaje blanco también formó unas largas cejas, las cuales enmarcaban mucho sus ojos de fondo negro e iris rosa. Yoshinon acababa de evolucionar en Lopunny.
-¡Este no podría ser un día mejor! Primero despierto sin ninguna herida o dolor, y ahora evoluciono. Hoy debe ser mi día- exclamó Yoshinon, probando su nuevo cuerpo al realizar un par de patadas a alta velocidad. Yo también me encontraba muy feliz por esto.
-¡Es verdaderamente un milagro!- exclamó la enfermera y yo le di la razón. Todo esto solo podía ser un milagro de Dios.
Él cumplió con su palabra.
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Y aquí termina el episodio. Espero que lo hayan disfrutado.
Nuestro Dios con aburrimiento crónico ha decidido enseñarle a Yoshino a controlar su energía. ¿Qué ocurrirá ahora? ¿Todo saldrá bien? ¿Todo se ira al carajo? Eso es algo que se verá en el próximo capítulo.
Sigue en pie el objetivo de los 7 reviews, a quien quiera ayudar a alcanzar el objetivo, ya sabe qué hacer. Además, sigo en busca de un buen nombre para Dios, por si desean ayudarme con eso.
Este viernes no habrá capítulo, pero el próximo viernes sí que habrá. (Si me llega la inspiración, puede que incluso si haya capítulo este viernes… lo dudo mucho)
Sin nada más por agregar, que tengan una buena semana.
