Muy buenas lectores, les saluda "El Marqués de Sade".

Quisiera disculparme por no haber publicado desde hace ya un mes, pero hubo una gran cantidad de inconvenientes que no me permitieron traerles el episodio. Además, a mi amigo "Edson 98" se le ocurrió que sería una buena idea dejarme el review número 7 para que yo debiese escribir un capitulo de 12000 palabras; y aunque este capítulo solo tiene 10000 palabras, los próximos 2 capítulos también tendrán 10000 palabras, para poder compensar el tiempo que no publiqué.

Agradezco una vez más a baraka108 por su review en el capítulo pasado, el cual procederé a responder.

Me complace leer que te gustó el método de entrenamiento, pues de las ideas que tenía, esa era la que mejor aplicaba. En cuanto a Dios y su "especie", bueno, hablaré más sobre ello después. Yo también vi TTGL hace como un año, pero no me había concentrado en sus canciones sino hasta hace poco.

"Inverse Yoshino" sí será diferente a "Inverse Tohka", ya que "Inverse Tohka" pierde sus recuerdos y su personalidad se vuelve una muy parecida a la que tenía al principio de la serie; mientras que "Inverse Yoshino" no perderá ninguno de sus recuerdos, pero su personalidad cambiara casi completamente. Pero no se preocupes por este cambio de personalidad, pues te lo aseguro, hare que amen a "Inverse Yoshino" tanto como aman a Yoshino.

Lo referente a la fuerza de Yoshinon solo fue un comentario al azar, así que no es producto de un bonus por parte de Dios, sino simplemente el aumento de las características al evolucionar. Y en cuanto a lo que está sucediendo en Ciudad Tenguu, pienso cubrir eso más adelante, pero aún faltan varios capítulos para saber algo sobre lo que está pasando allá. Y me da gusto que ya puedas leer la novela ligera (aunque no es como que haya mucho traducido al español).

Sin nada más por agregar, disfruten el capítulo.

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Había llegado el momento. Finalmente, el momento del combate estaba a tan solo segundos de suceder.

La habitación era completamente sencilla, no había absolutamente nada destacable, tan solo era un cuarto amplio y vacío, con un enorme ventanal en la pared contraria a las puertas. Pero eso mismo solo demostraba que el hombre frente a mí no necesitaba de una sala extravagante para ser recordado, solamente su presencia y poder era suficiente para ser temido y respetado. Incluso se podría decir que la falta de objetos en la habitación resaltaba aún más al individuo en cuestión, pues a él era lo único que podías ver en la sala.

Probablemente muchos de los retadores que venían a este gimnasio temblaban con el simple hecho de estar con él en la misma habitación, pero yo no iba a estar incluida entre ellos. Hace cerca de dos semanas había temblado como la niña asustada que era frente a él, pero esta vez, me encontraba aquí con la única intención de salir victoriosa de este combate. Y aunque no podía decir que tenía la confianza para asegurarme la victoria, sí estaba segura de que no me iba a dejar intimidar por él.

Habían pasado ya 3 días desde que salí de Pueblo Lavacalda, en los cuales me había concentrado en entrenar a mis Pokémon, observando sus fortalezas y debilidades, tratando de formar estrategias rápidas y certeras para todo tipo de situaciones. He de decir que en el aspecto de volverlos más fuertes progresé bastante, mientras que no me fue del todo bien al planificar estrategias, para mí era mejor formarlas durante la marcha del combate.

Pero no solo mis Pokémon fueron quienes entrenaron, sino que, aunque no había visto a Dios en esos 3 días, yo misma practiqué múltiples veces aquel pequeño ejercicio de liberar energía, el cual se había vuelto sencillo de realizar con la práctica, costándome ahora solo un poco de concentración. También había practicado el Saidai-ka shimasu, pero no logré mucho avance, tan solo logré volverme un poco más resistente al correr largas distancias.

Todo lo que mis Pokémon y yo habíamos hecho fue para este momento, toda nuestra preparación solo para este combate.

El combate contra Norman, Quinto Líder de Gimnasio, "Mi Padre".

-Mmm… ¿Ya has reunido 4 medallas?- dijo, sin siquiera voltear a verme.

-… Así es, Pa… no, Norman- respondí, corrigiéndome a tiempo. En esta batalla no seriamos "Padre" e "Hija", sino "Norman" y "Yoshino".

-… Entonces me enfrentaré a ti, tal como lo prometí- dijo y entonces se dio la vuelta, para finalmente verme. Al instante siguiente se sintió el cambio en el ambiente, volviéndose más pesado. Norman estaba imponiendo su presencia la cual, aunque era grande, no podía ser comparada con la de Steven, y resultaba insignificante ante la de Dios. Yo no iba a quedarme atrás, por lo que yo misma deje que mi energía fuese liberada. No podía ser considerado como "Presencia" debido a la falta de deseos de intimidar, pero la energía pura funcionaba bien por si sola.

Por un momento el rostro de Norman pasó de ser serio a estar sorprendido, pero volvió la seriedad inmediatamente después.

-… Hace poco eras tan solo una niña tímida y asustadiza… pero ahora, a menos de dos semanas de que tu viaje comenzó, ya eres capaz de pararte frente a mí y enfrentarme como iguales. Esa es muestra clara de que estás destinada a cosas grandes- dijo, su rostro aun serio, pero en sus ojos se veía un cierto brillo. Él estaba orgulloso.

Honestamente no estaba segura de como sentirme ante eso, después de todo él no es mi verdadero padre – en realidad no se quien lo es –, pero ver que alguien estaba orgulloso de mí se sentía agradable.

-Ciertamente, he estado esperando este combate desde el momento en el que supe que ibas a iniciar tu viaje Pokémon, aunque no esperaba que fuese tan pronto- continuó.

-Me he esforzado para llegar aquí lo más rápida y preparada posible- dije, mientras mi mano ya se estaba dirigiendo hacia mis Poké Balls.

-Entonces no hay razón para contenerme, aunque no pensaba hacerlo de todas formas- dijo, en su mano ya había una Poké Ball.- Como líder de Gimnasio de Ciudad Petalia, yo, Norman, acepto tu desafío-

Inmediatamente arrojó una Poké Ball, y yo también lancé la mía.

-¡Sal, Slaking!- de su Poké Ball salió un enorme Pokémon con aspecto de gorila.

-¡Ve, Reine!- mi Gardevoir apareció con elegancia.- ¡Usa Hoja Mágica!-

-¡Usa Bostezo!- el Slaking logró realizar su movimiento justo antes de ser impactado por Hoja Mágica, logrando adormilar a Reine.

-¡Ahora, Psíquico!- ordené y Reine realizó el poderoso movimiento, sin embargo, el Slaking no se debilitó. Inmediatamente después Reine se durmió.

-¡Acabala con Finta!- ordenó Norman y el Slaking se dirigió hacia Reine, y dando un enorme despliegue de fuerza atacó a Reine, dejándola inconsciente de un solo golpe. Un golpe crítico.

-Buen trabajo, Reine- dije y la devolví a su Poké Ball. Dirigí mi mirada a Yoshinon, quien se encontraba a mi lado. Ella también volteó a verme y asintió, entendiendo que era su turno.- ¡Rápido, Puño Mareo!-

Yoshinon corrió a toda la velocidad que le permitieron sus piernas, tomando por sorpresa tanto a Norman como al Slaking, este último recibiendo el golpe de lleno en el rostro y cayendo inconsciente.

-Regresa, Slaking- dijo Norman, devolviendo a Slaking y arrojando otra Poké Ball.- ¡Ve, Vigoroth! ¡Usa Represalia!-

Un Pokémon de pelaje blanco, parecido a un primate, apareció y se arrojó rápidamente hacia Yoshinon, quien se encontraba demasiado cerca como para esquivarlo y recibió el golpe directamente, haciéndola retroceder.

-Pero que… golpe tan fuerte…- dijo Yoshinon, tratando de disminuir el dolor provocado.

-Represalia es un movimiento que se vuelve más fuerte si se realiza justo después de que un Pokémon aliado haya sido debilitado- explicó Norman con toda la seriedad de la que fue capaz, aunque aun así se notó la sorpresa en su rostro al enterarse que Yoshinon podía hablar. Pero no tardó mucho en recuperar la compostura.- ¡Vigoroth, usa Golpes Furia!-

-¡Yoshinon, Puño Mareo!- ambos Pokémon comenzaron a realizar sus ataques. Vigoroth realizo varios cortes con sus garras, mientras que Yoshinon lo golpeó en varias ocasiones, hasta que finalmente ambos se separaron, cubiertos de heridas por todo el cuerpo.

-¡Vigoroth, usa Finta!- ordenó Norman, pero su Pokémon no atacó de inmediato, sino que se tambaleó ligeramente primero. Yoshinon logró confundirlo con Puño Mareo.

Norman se dio cuenta de esto, pero antes de que pudiese decir algo, el Vigoroth corrió en dirección de Yoshinon, tratando de realizar el movimiento.

-¡Yoshinon, salta!- ordené a tiempo y Yoshinon saltó, quedando justo por encima del Vigoroth.- ¡Ahora, Patada Salto!-

-¡Toma esto!- Yoshinon levantó su pierna en el aire y la dejo caer encima de la cabeza de Vigoroth, estrellándolo contra el suelo y dejándolo inconsciente.- ¡Ja, yo soy quien manda aquí, perra!-

-Vigoroth, regresa- dijo Norman y después arrojó otra Poké Ball.- ¡Ve, Slaking!-

Otro Slaking apareció en frente de todos, pero este se sentía diferente, más fuerte, más peligroso. Me daba un mal presentimiento.

-¡Yoshinon, Ataque Rápido y Puño Mareo!- ordené, tenía que terminar esta batalla tan pronto como fuese posible. Yoshinon corrió a toda velocidad y aprovechó el impulso para dar un poderoso Puño Mareo…

Pero el Slaking apenas se movió.

-¡¿Qué?!- alarmada, Yoshinon usó su otro brazo para darle otro Puño Mareo, pero el resultado fue el mismo.- ¡Esto no es posible!-

-¡Slaking, usa Represalia!- ordenó Norman y el Slaking realizó el movimiento, aprovechando la cercanía de Yoshinon. Yoshinon fue arrojada hacia el otro extremo de la habitación, donde cayó sobre su espalda.

-¡Yoshinon, ¿Estas bien?!- pregunté preocupada, ese golpe había sido muy fuerte.

-… No te preocupes… estoy bien…- contestó, pero obviamente era una mentira, se notaba en lo difícil que le era levantarse. Aun así, Yoshinon se levantó, dispuesta a seguir peleando.- Sigamos con esto…-

-… Usa Patada Salto…- ordené con duda, quería evitar que Yoshinon siguiese peleando, pero ella quería continuar.

Yoshinon corrió en dirección de Slaking y saltó, preparando su pierna para impactarla contra el Slaking…

-¡Slaking, atrapa su pierna!- para mi horror y el de Yoshinon, Slaking levantó solo un brazo y atrapó a Yoshinon, sin posibilidades de escapar.- ¡Ahora, estréllala contra el suelo!-

-¡AAAHH!- gritó Yoshinon al sentir como su espalda impactaba con fuerza contra el suelo.

-¡De nuevo!- ordenó Norman y el Slaking volvió a levantar a Yoshinon, con la intención de volverla a golpear contra el suelo.

Sin embargo, Yoshinon usó su otra pierna para patear el brazo con el que el Slaking la sostenía, causando que la soltara, y ella al caer al suelo dio varias volteretas para alejarse. Pero al terminar, Yoshinon se arrodilló pesadamente y se apoyó en sus brazos, jadeando. Estaba llena de heridas.

-¡Yoshinon, ya basta, has hecho suficiente!- exclamé, al borde de las lágrimas. No podía soportar más esto.

-¡Aun no!- dijo, tratando de levantarse.- No voy a… dejar que… un maldito primate… me derrote…-

Al terminar de levantarse, corrió hacia el Slaking y preparó un Puño Mareo, el cual apuntó hacia el rostro.

-¡Slaking, usa Guardia Baja!- antes de que Yoshinon lograra realizar su movimiento, el Slaking golpeó a Yoshinon con Guardia Baja, arrojándola de nuevo hacia el otro extremo de la habitación, donde cayó inconsciente.

Lentamente, levanté su Poké Ball y la regresé, sin decir nada. Mi cabello oscureció mis ojos mientras sacaba otra Poké Ball, en la cual se encontraba mi tercer Pokémon para el combate. Arrojé la Poké Ball con simpleza, tan solo diciendo dos palabras.-… Doble Patada…-

La Poké Ball liberó su luz y de ésta salió una sombra a gran velocidad, la cual ya se encontraba frente al Slaking en cuestión de un instante, sin darle tiempo a Norman o a Slaking de reaccionar.

La sombra uso su pierna izquierda para patear en la barbilla al Slaking, impulsándolo verticalmente. Rápidamente bajó su pierna, dio medio giro y con su pierna derecha volvió a patear en la barbilla al Slaking, elevándolo aún más.

-¡Patada Ígnea!- exclamé. La pierna derecha de la sombra, la cual aún se encontraba elevada, estalló en llamas e impactó con enorme poder al Slaking, arrojándolo contra una de las paredes de la habitación y dejándolo inconsciente.

Finalmente el Pokémon pudo ser visto y apreciado al dejar de moverse. Era un Pokémon bípedo de piernas largas y fuertes, las cuales estaban cubiertas de un plumaje naranja en la zona inferior y rojo en la zona superior. Un plumaje color crema formaba una especie de "cabello" que caía hacia sus hombros; su cara era roja y sus manos parecían las patas de un gallo, pero siendo capaces de formar puños, y de sus muñecas salían unas pequeñas flamas.

Yo lo sabía desde el principio: No importaba como se desarrollara este combate, este Pokémon me aseguraba la victoria en prácticamente cualquier situación posible. Era mi carta de triunfo, mi pase a la victoria; y lo había preparado específicamente para ganar la batalla.

Ken había evolucionado a Blaziken.

Sucedió durante el viaje entre Pueblo Lavacalda y Ciudad Petalia, durante uno de los entrenamientos. Desde ese momento supe que ya tenía la batalla ganada, pero no me parecía bien que solo Ken se enfrentara al Líder del Gimnasio, por lo que decidí que él pelearía al último, una decisión de la que ahora me arrepentía. Si Ken hubiese peleado desde el principio, Yoshinon no habría tenido que sufrir.

Norman no reaccionó de inmediato, sino que se mantuvo observando a ambos Pokémon, primero a Ken y luego a Slaking, para luego volver a ver a Ken, tratando de comprender que había pasado. Cuando finalmente terminó de procesar lo que sucedió, dejó salir un suspiro y regresó a su Pokémon a su Poké Ball.

-… Así que el resultado estaba decidido desde el principio…- dijo Norman, con la mente perdida en algún lado.-… sencillamente increíble-

Yo no dije nada, estaba perdida en mis propios pensamientos y lamentaciones. Ken, por su parte, solo se dirigió a mí y se posó a mi lado.

-Casi no puedo creérmelo… No creería que sucedería tan pronto, al menos…- continuó, ahora volteando a verme.- Yoshino… te has vuelto muy fuerte… y bastante rápido, a decir verdad… No cabe duda… te has ganado esto-

Seguidamente sacó de su bolsillo una medalla, la medalla Equilibrio. Además, me regalo la MT67 Represalia. Yo agradecí silenciosamente mientras él posaba su mirada en la nada.

-… Como líder de Gimnasio, no te imaginas lo dura que ha sido para mí esta derrota. Pero como padre, me enorgullece y me entristece a la vez… Es un sentimiento extraño…- dijo, para después voltear hacia mí con una sonrisa.-… Estoy realmente orgulloso de ti, Yoshino-

Me permití una sonrisa también, pues aunque no fuese realmente mi padre, me sentía muy bien al escuchar que alguien se enorgullecía de mí. Que alguien apreciaba mis esfuerzos.

-Muchas gracias, "Padre"… no sabes lo mucho que significa para mí que hayas dicho eso-

Ambos nos quedamos ahí un momento más, sin hacer o decir nada, tan solo apreciando ese sentimiento.

-Deja que te acompañe afuera- dijo Norman y me ofreció su mano, la cual acepté después de un momento.

Una vez afuera, nos encontramos con Wally y su padre, los cuales conversaban entre ellos caminando por la calle.

-¡Ah! ¡Yoshino! ¡Señor Norman!- exclamó Wally al notar nuestra presencia, para después correr hacia nosotros.- ¡Cuánto tiempo sin verlos! ¡Menuda coincidencia!-

-Hola Wally, ¿Cómo has estado?- saludé al tenerlo frente a mí.

-Mucho mejor que la última vez- dijo de manera enérgica.- Volví por algo que se me había olvidado y ya estaba por irme, es una suerte haberlos visto antes-

-Sí, es un gusto volver a verte, pero disculpa por no poder combatir contigo en estos momentos, mis Pokémon no están en condiciones- dije, evitando que Wally me pidiese un combate.

-Estoy de acuerdo, yo tampoco estoy listo para volver a enfrentarme a ti- dijo nerviosamente. Bueno, un problema menos.- ¿Sabes? Si ya tienes la medalla de tu padre, la siguiente que debes conseguir se encuentra en Ciudad Arborada, en la zona este de Hoenn-

-¿Enserio? ¿Y cómo llego ahí?- pregunté.

-Se puede llegar ahí desde Ciudad Malvalona, que es hacia donde me dirijo ahora, ¿Quisieras venir conmigo?- preguntó Wally. No estaba segura de querer compañía durante el viaje, por lo que decidí decirle que no.

-Está bien, Wally, iré contigo- respondí amablemente. ¿Cómo decirle que no cuando te da una mirada de cachorro abandonado? Era simplemente imposible.

-¡Qué bien!- celebró Wally.- Entonces comencemos a caminar-

-Claro… pero primero déjame pasarme por el Centro Pokémon- dije, para después comenzar a caminar.

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La ruta 118, al este de Ciudad Malvalona, era una bella ruta, dividida por la desembocadura de un río hacia el mar, mostrando un ambiente como muy pocos. Las personas abundaban: desde pescadores, entrenadores, e incluso familias que venían a pasar un buen rato.

Todo eso, en estos momentos, no podría importarme menos.

Después de dos días de haber viajado con Wally, finalmente nos separamos en Ciudad Malvalona. Él se adelantó hacia Ciudad Arborada mientras yo iba hacia la tienda de bicis, donde pude conseguir una bici gratis siempre y cuando le haga publicidad al dueño de la tienda. Yo acepte, obviamente. "¿Qué idiota no aceptaría una oferta como esa?" había dicho Yoshinon, y yo no pude hacer otra cosa más que darle la razón.

Entonces el dueño de la tienda me pidió que le prestara por un momento mi bolsa. Después de un momento de duda, finalmente le cedí mi bolsa, y el dueño de la tienda simplemente metió la bici en la bolsa…

¡¿QUÉ?!

Mi cara de "¡¿Qué clase de brujería es esta?!" fue seguida por un "¡¿Cómo mierdas puedes meter una jodida bici en una bolsa?!" proveniente de Yoshinon. El dueño de la tienda no respondió, simplemente se nos quedó mirando extrañado, como si eso fuera normal. Al final, Yoshinon y yo salimos de la tienda sin ningún tipo de respuesta. Ya sabía yo que en la bolsa había espacio para una gran cantidad de cosas, pero esto era exagerar.

Ahora me encontraba caminando distraídamente por la ruta 118, más concentrada en mis pensamientos que en mis pasos, y liberando algo de energía para mantener la práctica, causando escalofríos a más de uno. Ya habían pasado 5 días desde la última vez que vi a Dios, y comenzaba a preguntarme si algo había pasado. ¿Se había enojado conmigo? No lo creo, no recuerdo haber hecho nada malo, tal vez lo había incomodado que le haya preguntado sobre esa mujer, Lyria Van Yuki, pero no creo que ese sea el caso. ¿Le había pasado algo? Mucho menos probable que la anterior, después de todo, es Dios, ¿Qué podría pasarle a Dios? Probablemente nada. ¿Y si había perdido mi conexión con su mundo? No sabía cómo había obtenido esa conexión con su mundo, por lo que pudo haber desaparecido tan repentinamente como apareció. Esperaba que ese no fuera el caso.

Por otra parte, ¿Qué estaba sucediendo en mi mundo? ¿Están todos bien? ¿Me están buscando? Estaba segura de que me estaban buscando, Shidou-san no se quedaría de brazos cruzados sabiendo que no estoy y probablemente me estaba buscando por todos los rincones de la ciudad con ayuda de Ratatoskr. Me hacía sentir mal saber que sus esfuerzos eran totalmente en vano, pues era imposible que me encontraran aquí.

-¡YOSHINO!- un grito a mi lado me sobresalto, sacándome de mis pensamientos. Voltee hacia la fuente del grito y pude ver a Yoshinon con una cara irritada- He tratado de llamar tu atención durante 5 minutos-

-Discúlpame, estaba retraída en mis pensamientos. ¿Qué sucede?- pregunté, y luego voltee hacia el frente para ver qué tan lejos estaba la desembocadura del río que debíamos cruzar. Me extrañé al no poder verla a lo lejos, solo pude ver árboles, césped y un camino.- ¿Uh? Hemos caminado por un buen rato, ¿No deberíamos haber llegado ya al mar?-

-De eso quería hablarte- dijo Yoshinon, mientras apuntaba hacia atrás.- Mira hacia allá-

Voltee hacia el lugar al que Yoshinon apuntaba y me sorprendí al ver que la desembocadura del río estaba detrás de mí, pero me sorprendí aún más al ver que en medio del río se encontraba un largo pero delgado puente hecho de hielo, por el cual habíamos cruzado.

-¿Eh…? ¿Qué…? ¿Cómo…?- balbucee, confundida. ¿En qué momento había llegado a la desembocadura del río? No, esa no era la pregunta que debía hacerme. ¿Cómo pude congelar el agua bajo mis pies sin siquiera notarlo?Con mis poderes era un juego de niños hacer eso, pero al menos necesitaría concentrarme para hacerlo; con mis poderes sellados, tan solo me habría hundido en el agua. ¿Pero en este caso? ¿Tan solo había bastado liberar energía? Debía recordar preguntarle a Dios sobre esto la próxima vez que lo viese… bueno, eso sí lo volvía a ver. ¿Y si alguien me había visto? ¿Cómo iba a explicar lo que hice? Lo único que podría hacer sería correr y esconderme hasta que a la gente se le olvide.

-¿Por qué has hecho un puente de hielo cuando pudimos…?- comenzó a preguntar Yoshinon, pero se detuvo al observar hacia cierto punto.- ¿Uh? Ese sujeto de ahí… ¿No se te hace conocido?-

-¿Cuál sujeto?- pregunté de vuelta, mientras dirigía mi mirada hacia donde Yoshinon observaba. No muy lejos se encontraba un hombre de cabello verde aguamarina claro vestido en un traje elegante de tonalidades oscuras. Él se encontraba observando pensativamente hacia el bosque, pero repentinamente volteó en nuestra dirección, aparentemente sintiendo nuestras miradas. Cuando sus ojos se encontraron con los míos, finalmente me di cuenta el hombre en cuestión era Steven Stone, el cual pareció reconocerme también.

-Ah, hola- dijo mientras caminaba hacia nosotras. Yoshinon y yo caminamos hacia él y pronto ambos estuvimos el uno frente al otro.- Mmm… Te llamabas Yoshino, ¿No es así? Ha pasado ya un tiempo desde que nos vimos en la cueva granito, ¿verdad?-

-Sí, hace casi dos semanas. ¿Cómo ha estado?- pregunté. No esperaba encontrarme al Sr. Steven por aquí.

-Bastante bien últimamente, aunque he estado esforzándome investigando la Megaevolución- dijo mientras observaba las anotaciones que había escrito en una libreta.-… Aunque he de decir que no he tenido muchos progresos…-

-¿Megaevolución? ¿Qué es eso?- preguntó Yoshinon, curiosa. Steven se sorprendió por un instante, pero no le tomó mucho recuperar la compostura.

-Veras, la Megaevolución es un estado que alcanza un Pokémon cuando posee la piedra necesaria y su lazo con su entrenador es bastante grande. Además de adquirir una nueva forma, las estadísticas de dicho Pokémon aumentan dependiendo de la especie del Pokémon- explicó Steven. El rostro de Yoshinon cambió a uno de excitación al imaginar aumentando sus poderes.- Es curioso que lo preguntes ya que, además de que tu especie es una de las que pueden megaevolucionar, posees en tu collar tu respectiva MegaPiedra-

-¿En serio? ¿Entonces yo puedo megaevolucionar?- preguntó Yoshinon, aún más emocionada.

-Técnicamente sí, solo les hace falta la Megapulsera con la Piedra Activadora para que puedas megaevolucionar-

-¿Y dónde consigo una de esas? ¿La tengo que crear? ¿O a quién se la tengo que comprar? Y si no nos la quiere vender, ¿Se la robamos?- siguió preguntando Yoshinon.

-Emmm… ¿No? No tienes por qué robarla. De hecho, yo podría…- comenzó a decir Steven, mientras una gota de sudor recorría por su frente.

-¡Tiaaas!- un extraño sonido interrumpió a Steven, al mismo tiempo que un extraño Pokémon aparecía prácticamente de la nada. Era un Pokémon de tonalidades blancas y rojizas, el cual asemejaba en forma a la de un avión. En su abdomen se encontraba un curioso triángulo equilátero azul; sus brazos no eran muy largos y parecía que podían acoplarse al resto de su cuerpo, probablemente para ser más veloz durante el vuelo.

Los tres nos acercamos al Pokémon, el cual se encontraba en la orilla del mar.

-¡Latias!- exclamó Steven, reconociendo al Pokémon.

-¡Laa!- gritó Latias, aproximándose aún más hacia nosotros.

-Parece que quiere decirnos algo…- dije, y el Pokémon asintió. Entonces se volteó de espaldas hacia nosotros y se acercó aún más, como si quisiese que nos montáramos en ella.-… ¿Quieres llevarnos a algún lado?-

-¡Laa!- exclamó de nuevo, asintiendo.

-Creo que Latias nos está pidiendo ayuda- dijo Steven mientras se acercaba a Latias.-… Yo la acompañare… ¿Vienes con nosotros?-

-Etto… Ummm… No lo sé…- respondí dudando. No es que le tuviese miedo a las alturas o algo parecido, de hecho ya había volado antes por mi propia cuenta. Sin embargo, Latias no parecía ser el método de transporte más seguro de todos, y si llegaba a caerme, no sabía si sería capaz de volar por mí cuenta en esa situación.

-Deja de dudar, solo dile que sí y listo- dijo Yoshinon, tratando de darme valor.

-… Si voy, tendré que meterte en tu Poké Ball…-

-M-me-mejor piénsatelo bien, no que-queremos que cometas un error, ¿verdad?- dijo Yoshinon, nerviosa ante la idea de tener que entrar a su Poké Ball. Me reí internamente al verla, pero después comencé a pensar en mis opciones. No me sentía bien dándole la espalda a alguien que necesitaba mi ayuda, y aunque viajar sobre Latias no era seguro, no significaba que era seguro que me caería.

-… Está bien, iré con ustedes- dije, finalmente tomando mi decisión.

-… Carajo…- fue lo último que le escuche decir a Yoshinon antes de regresarla a su Poké Ball y subirme junto a Steven sobre Latias.

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Las cascadas alrededor le daban un toque místico al lugar, al mismo tiempo que lo dotaban de una belleza que superaba por mucho a la de cualquier otra isla. Dicha belleza, sin embargo, no opacaba la elegancia y majestuosidad del Pokémon que se encontraba frente a nosotros. Su aspecto era casi igual al de Latias, sin embargo, este era más grande, y en lugar de rojo era azul, así mismo el triangulo azul de Latias era Rojo en el abdomen de Latios.

-Latios… Es hermoso…- dijo Steven mientras ambos observábamos al ahora conocido como Latios.-Nada tiene que envidiar a la magnificencia de los Pokémon de Tipo Acero-

-Creo que éste de aquí tiene "cierta" manía con los tipo Acero- dijo Yoshinon acercándose a mi oído. No sabía si reírme o tratar de evitar que Steven la escuche, pero para mi suerte – o mi desgracia –, unos pasos a nuestras espaldas silenciaron sus palabras.

Al voltear, pude ver a un par de personas vestidas de rojo, un hombre con el traje típico de los reclutas del equipo Magma, y una mujer relativamente baja que tenía un traje más personalizado y su cabello era purpura.

-¿Estos idiotas otra vez? ¡¿Por qué no van y se meten una rama por el cu…?!- trató de decir Yoshinon, pero logré cerrarle la boca a tiempo.

-… Ya veo… así que esta es la razón por la que Latios y Latias nos han llamado…- murmuró Steven, mientras su mano Izquierda se dirigía lenta y cautelosamente hacia una de sus Poké Balls. Aunque Yoshinon estaba lista para el combate, yo también tomé una de mis Poké Balls.

-… … ¿Y tú quién eres?- preguntó la mujer peli purpura sin cambiar su rostro indiferente, pero en sus ojos se notaba un brillo de curiosidad. El hombre a su lado observó a Steven por un momento, para después voltear a verme a mí.

-¡Ah!- exclamó el hombre, aparentemente reconociéndome.- ¡Courtney! ¡Esa es la chiquilla que ha estado interponiéndose en nuestros planes!-

-¿Uh? ¿Nos conocemos?- pregunté inocentemente, enfureciendo al hombre.

-¡¿Qué?! ¡¿No te acuerdas de mí?!- gritó el recluta.

-Disculpe señor, pero la mayoría de los reclutas del Equipo Magma que he visto son iguales, no puede simplemente pedirme que recuerde a todos y a cada uno de ellos, o que sepa diferenciarlos- respondí, tratando de ser lo más sincera y educada que pude, pero obviamente era consciente de que lo había insultado de una u otra manera.

-¡Oooooooooohhhhhhhhhh! ¡Justo en el orgullo!- exclamó Yoshinon mientras posaba sus manos alrededor de su boca. El recluta se vio tentado a lanzarse contra mí en un ataque de ira, pero la mujer a lado de él lo detuvo.

-… Ella tiene razón en eso. Incluso a mí, que pertenezco al Equipo Magma desde casi el inicio, me cuesta mucho trabajo diferenciar o recordar a los miembros, Recluta… ¿Julián?- dijo Courtney, su rostro cambiando muy ligeramente a uno de confusión mientras trataba de recordar – o quizá adivinar – el nombre del recluta.

-¡Mi nombre es John!- exclamó el recluta – ahora conocido como John… no voy a recordarlo ni aunque me sepa su nombre – mientras nubes metafóricas de depresión aparecían a su alrededor.

-… Bueno, estuve muy cerca de lograrlo…- dijo con su usual indiferencia, como si no le importase el nombre del recluta. Entonces sus curiosos ojos posaron su mirada analizadora sobre mí.-… Pero me pregunto… ¿Me recordaras a mí?-

-Mientras no haya muchos integrantes del Equipo Magma con el cabello purpura seré capaz de recordarla, señorita… ¿Courtney?- dije, tratando de recordar el nombre con el que el recluta se había dirigido a ella anteriormente.

-Comandante Courtney, gusto en conocerte. En realidad, no hay nadie más además de mí que posea cabello purpura- explicó Courtney, permitiéndose una ligera – muy ligera, a decir verdad – sonrisa.- Yo también te recordare. Después de todo, casi no hay nadie en el mundo que posea cabello azul natural, señorita…-

-Yoshino, es un placer- me presenté con una sonrisa.

-Y ya que todos se han presentado, yo debería presentarme también. Mi nombre es Steven Stone- dijo Steven, regresando a la conversación.

-¿Steven Stone?... ¿De dónde me suena?- preguntó Courtney para ella misma mientras posaba el dedo índice en su barbilla y comenzaba a pensar.-… Recluta John, ¿Usted sabe de dónde hemos escuchado ese nombre?-

-Ciertamente a mí también se me hace conocido ese nombre. Incluso podría jurar que he visto a este hombre en algún lado… ¿Sera una estrella de los concursos?- preguntó el recluta, mientras se rascaba la cabeza tratando de pensar.

-Quien soy no es importante justo ahora; lo que importa ahora es, ¿Qué hacen ustedes aquí?- preguntó Steven, sonando amenazante.

-… Supongo que no importara que lo digamos si de todas formas trataran de detenernos…- dijo Courtney, al mismo tiempo que sus ojos se volvían afilados y peligrosos.- Hemos venido por ese Pokémon… y por la MegaPiedra que lleva… Y aunque sé que preguntar es inútil, aun así voy a hacerlo… ¿Nos dejaran el paso libre? ¿O se interpondrán en nuestro camino?-

-… Nos enfrentaremos a ustedes, señori… no, Comandante Courtney- dije, tomando una Poké Ball de mi bolsillo y haciéndole señas a Yoshinon para que retrocediese. Yoshinon solo se quejó por no ser quien iba a pelear.

-Bien dicho, Yoshino- felicitó Steven, para después sacar una de sus Poké Balls.- En ese caso, yo me encargaré de la comandante Courtney mientras tú te enfrentas al recluta-

-Tengo nombre…- se quejó vagamente el recluta.

-… En realidad, yo quisiera enfrentarme a la señorita Yoshino- dijo Courtney, observándome.

-… … …- Steven se mantuvo en silencio por un momento, como si se lo estuviese pensando detenidamente.-… Está bien, puedes enfrentarte a ella. Como joven entrenadora, necesita enfrentarse a retos cada vez más grandes para seguir creciendo-

Steven y el recluta se alejaron de nosotros, tomando su propio espacio para combatir. Courtney y yo nos observamos por un momento a los ojos, ambas con un rostro tranquilo, pues sabíamos desde el principio que terminaríamos enfrentándonos.

-… Muéstrame lo mejor que tienes, señorita Yoshino- dijo Courtney, mientras en su rostro se formaba una sonrisa casi maliciosa. Al mismo tiempo tomó la única Poké Ball que llevaba. Entonces este combate será un uno contra uno.

-… Lo mismo va para usted, Comandante Courtney- dije, y me preparé para este combate.

Nuestra batalla comenzó en el momento en que arrojamos nuestras Poké Balls.

Ambas Poké Balls cayeron al mismo tiempo sobre el suelo y liberaron una cegadora luz que nubló nuestra vista por un instante. De mi Poké Ball apareció Ken, luciéndose con un par de patadas. Por su parte, de la Poké Ball de Courtney apareció un gran Pokémon rojo, un Camerupt.

… De todos los Pokémon que podría haber tenido, tenía que ser un maldito Camerupt.

Como aquella vez con el Numel, volví a sentir aquel siniestro pinchazo en el centro de mi pecho, solo que esta vez era mucho más fuerte. ¿Acaso tenías que tener un Numel o un Camerupt para entrar al Equipo Magma? ¿O solo les gustaba recordarme lo que le sucedió a Yena? Sea cual sea la razón, no era importante, solo importaba terminar con esto lo más rápido posible.

-¡Ken, Doble Patada!- ordené de inmediato, y Ken corrió a gran velocidad para golpear al Camerupt.

-Camerupt, usa Tierra Viva- ordenó Courtney y su Pokémon comenzó su ataque.

-¡Salta!- cambié mi orden para evitarle heridas a Ken.

-¡Koffing, usa Bomba Lodo!- ordenó el recluta y su Pokémon arrojó una enorme bola tóxica hacia Ken, el cual no pudo esquivarla debido a que se encontraba en el aire, sufriendo heridas corrosivas.

-Tu batalla es conmigo- escuché decir a Steven con un tono frío como el acero.- ¡Metagross, Puño Meteoro!-

El enorme Pokémon metálico levantó una de sus patas y asestó un poderoso golpe al Koffing, el cual no pudo resistir la enorme fuerza y cayó inconsciente. El recluta regresó a su Pokémon de forma deprimida y derrotada, mientras Steven y Metagross solo siguieron observando el combate.

-Ken, ¿Puedes continuar?- pregunté, a lo que Ken solo asintió, bastante seguro.- En ese caso, ¡Usa Doble Patada, con toda tu fuerza!-

Ken corrió a gran velocidad una vez más con toda la intención de acabar el combate de un solo movimiento.

-Camerupt, Tierra Viva de nuevo- volvió a ordenar Courtney, la cual se había mantenido callada todo el combate y solo había abierto la boca para dar órdenes.

-¡Ken, no te detengas!- ordené, y Ken recibió de lleno el movimiento de Camerupt, pero al llegar junto al Pokémon oponente, Ken le dio una potente patada con su pierna izquierda, para después realizar su segunda patada con su pierna derecha, ambas golpeando el rostro de Camerupt y dejándolo en la inconsciencia.

Aunque fue derrotada, Courtney no hiso ningún cambio de expresión, su rostro se mantuvo estoico mientras regresaba a su Pokémon a su Poké Ball.

-… Mentiría si dijera que no me esperaba perder…- dijo con tranquilidad, como si perder no significara nada para ella.-… De hecho, sabía que perdería desde el momento en que los vi en este lugar… Después de todo, no vine preparada para pelear, sino para capturar…-

-Y aun así peleaste…- dije, mirándola a los ojos.- ¿Por qué?-

-… Protocolo, supongo…- dijo con simpleza, para después verme con curiosidad en sus ojos.-… Pero me intriga tu reacción…-

-¿Reacción? ¿Cuál reacción?- pregunté extrañada.

-… Cuando llamé a mi Camerupt al combate…- comenzó a hablar, y repentinamente ya no quise saber que era lo que me iba a decir.-… aunque fue casi imperceptible al ojo no observador… tus facciones se endurecieron… tu ceño se frunció ligeramente… y en tus ojos destelló un odio que he visto en muy pocas personas… además, todas estas reacciones desaparecieron en el momento en que regresé a mi Camerupt a su Poké Ball… lo cual lo señala como el culpable de tus reacciones… me pregunto, ¿Por qué reaccionas así ante un Camerupt?-

-… Eso… no necesitas saberlo…- respondí, evitando su mirada analizadora.

-… Siempre han existido cosas que los seres humanos no necesitaban saber…- dijo Courtney, con un tono filosófico.-… Aun así, los seres humanos han buscado, y en ocasiones encontrado, estas cosas que no era necesario saberlas…-

-… Y en ocasiones se han arrepentido de aprender dichas cosas…- continué yo, sin siquiera saber de dónde se me habían ocurrido esas palabras o el por qué las había dicho.

-… Tienes razón… Sin embargo, como científica que soy, mi curiosidad me ha llevado a donde estoy ahora… por lo que, desde este momento, serás mi objeto de estudio… te observaré hasta que encuentre todas las respuestas a mis preguntas…- concluyó, para después hacerle una seña al recluta.-… Pero por ahora, solo me retiraré… hasta pronto, señorita Yoshino…-

-… Adiós, Comandante Courtney- me despedí. Ella asintió, se dio la vuelta y caminó tranquila hacia la salida, acompañada del recluta.

Por unos momentos solo se escuchó el sonido del viento pasando a través de las ramas y hojas de los árboles alrededor.

-… Yo también lo noté, aunque no tan bien como lo hiso ella…- dijo Steven, llamando mi atención.-… Pero supongo que a mí tampoco me dirás nada, por lo que no preguntaré-

-… Gracias, Sr. Steven- dije, agradeciendo que él no insistiera en el asunto.

-Por otro lado, tu combate ha sido impresionante- continuó, sonriendo.- Has sido capaz de pararle los pies a una Comandante; y por más que ella haya dicho que no estaba preparada para combatir, sigue siendo un gran logro. Te has vuelto más fuerte desde la última vez-

-¡Laa!- gritó Latios detrás de nosotros, captando nuestra atención. Steven lo observó por un momento, para después volver a mirarme a mí.

-Incluso parece que te has ganado el respeto de Latios, a tal punto que desea unirse a tu equipo- dedujo Steven, a lo que Latios asintió.- ¿Te gustaría que Latios se una a tu equipo?-

-Pe-pero ya tengo 6 Pokémon en el equipo- aclaré, pues las reglas establecían que solo podía usar 6 Pokémon en el equipo.

-¿A quién le importa? Mientras no lo uses en combate, te lo puedes llevar- dijo Steven, restándole importancia al asunto. Después, sacó de su bolsillo una pequeña libreta y una pluma, en la cual escribió algo, la firmó, le puso un sello propio, arrancó el papel y me lo dio.- Y si alguien te dice algo, solo muéstrales esta hoja y diles que Steven Stone te dio permiso-

-No entiendo, ¿Cómo es que tener tu permiso me permite ir en contra de las reglas?- pregunté, confundida. En el papel decía: "Yo, Steven Stone, haciendo uso de la autoridad que me otorga mi título, doy mi consentimiento a la Entrenadora Yoshino, N° ID: 54712, de poder poseer en su equipo Pokémon más de 6 Pokémon, siempre y cuando no use más de seis Pokémon en combates oficiales y no oficiales, siendo la única excepción cuando su vida sea puesta en peligro. Firma: Steven Stone."

-¿Uh? ¿No sabes quién soy? Qué curioso, pensé que todos lo sabían… Bueno, no importa, solo basta decir que tengo una posición relativamente alta en la jerarquía de Hoenn- dijo Steven, un poco extrañado. Latios se acercó a mí y, como aparentemente ya tenía permiso, simplemente saqué una de mis Poké Balls y toqué su frente con el pequeño botón, capturándolo dentro sin ningún esfuerzo. Steven observó sin decir nada hasta que el proceso terminó.- Ya que se ha unido a tu equipo, también me gustaría darte un par de cosas-

De uno de los bolsillos dentro de su traje, Steven sacó una pieza de metal en forma de anillo y lo suficientemente grande para ser usado como pulsera, además de poseer una bella piedra como decoración.

-Esta es la MegaPulsera, la cual te permite MegaEvolucionar a tus…- trató de explicar Steven, pero fue interrumpido.

-¿Nos la das? ¡Dánosla, dánosla! ¡O te la robo!- exclamó Yoshinon, apareciendo de la nada y acercándose peligrosamente a Steven.

-¡Y-Y-Y-Yoshinon! ¡No puedes hacer eso!- grité mientras trataba de alejarla de Steven.

-N-n-no te preocupes, si voy a dársela…- dijo Steven mientras una – o quizá más – gota de sudor recorría su frente.- Y además, también quiero regalarte esto-

De nuevo metió su mano en su bolsillo y de éste sacó una curiosa flauta de madera con un par de protuberancias azules en sus lados.

-Y esta es la flauta Eón, la cual te permite llamar a Latios sin importar que tan lejos esté- terminó de explicar Steven, mientras me entregaba ambos objetos.

-¿Estás seguro de querer dármelos?- pregunté, insegura de recibir dichos objetos. Ya me había hecho a la idea de que era prácticamente imposible decirle que no a alguien que desea darte algo en este mundo, pero aun así no se sentía bien.- Son objetos muy valiosos, ¿No sería mejor que te los quedaras?-

-No tengo ningún problema en dártelos. Tú eres la entrenadora de Latios, por lo que la flauta Eón te es más útil que a mí; además, yo ya tengo una piedra activadora, así que tampoco necesito la MegaPulsera. Serán mejor utilizadas por ti de lo que serían por mí-dijo Steven, para después comenzar a alejarse.- Ya es hora de que me retire a continuar mis investigaciones sobre la MegaEvolución. Si descubres algo sobre la MegaEvolución durante tus viajes, no dudes en informármelo-

-Adiós, Sr. Steven- me despedí mientras lo veía alejarse.

-Hasta pronto, y gracias por los regalos- se despidió Yoshinon.

Pronto la figura de Steven Stone desapareció entre los árboles del bosque, acompañado del sol, el cual ya se encontraba en el horizonte, marcando el crepúsculo.

-… Pronto será hora de dormir…- dije mientras observaba al sol ocultarse por completo.-… y no hay ni un solo centro Pokémon al cual ir…-

-¿Sabes? Podríamos pedirle a nuestro nuevo amigo Latios que nos lleve a Ciudad Malvalona- dijo Yoshinon, marcando lo obvio.-… aunque este lugar no está nada mal…-

-… A mí también me gusta la tranquilidad de este sitio…-

-Entonces quedémonos aquí esta noche-

-… Está bien-

Saqué a todos mis Pokémon de sus Poké Balls y les permití dormir donde quisiesen. Coloque mi bolsa en el suelo y la usé como almohada, pero después de un rato, aunque ya todos estaban dormidos, yo no podía conciliar el sueño, pensando en las palabras que me había dicho Courtney…

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No podría describir el alivio que sentí al volver a ver aquel blanco puro al que ya estaba comenzando a acostumbrarme, pues mis miedos de haber perdido la conexión con este mundo se esfumaron en instantes al sentir la siempre extraña presencia de aquel gigante orbe sobre el cielo.

Sin embargo, la vista que me recibió fue un tanto… diferente, o por lo menos, un tanto inusual. Dios no se encontraba esperándome, y sorprendentemente tampoco estaba bebiendo café, sino que estaba completamente concentrado en una mesa frente a él, sobre la cual se encontraba un arma de fuego futurista casi terminada, faltándole solo unas pequeñas piezas. También parecía tener un guante metálico unido al arma.

-Oh, hola Conejita Yoshino, gusto en verte- dijo él sin siquiera voltear a verme. Al mismo tiempo siguió conectando y ajustando algunos pequeños dispositivos dentro del arma.- ¿Cómo has estado?-

-Emmm… bien, pero tengo un par de preguntas- dije, pero aun así no volteó a verme. Suponiendo que me estaba escuchando, continué.- ¿Por qué no pude venir durante los últimos cinco días?-

-Ah, eso… simplemente necesitaba tiempo para concentrarme en esto- dijo, señalando el extraño dispositivo. Después tomó un pequeño chip y lo insertó dentro del arma, para luego cerrar la abertura donde estuvo trabajando momentos antes.- ¡Bien, está terminado!-

-¿Y qué es eso?- pregunté curiosa.

-Esta belleza es un encargo que me pidió Isabel; un arma de fuego… literalmente hablando- dijo al mismo tiempo que cargaba el arma con una mano y caminaba hacia mí, mientras la mesa desaparecía.- Aunque "Cañón Personal" podría ser un término más correcto. Dispara balas de energía Ignífuga a 4000 grados centígrados de aproximadamente 110 milímetros de largo y 32 milímetros de grosor. Tarda cerca de 1.174 segundos entre cada disparo y su retroceso es tan solo ligeramente superior al de cualquier pistola de mano. Es un arma Anti-Material y pesa 22.392 Kilogramos. Al ser balas de energía, no necesita munición, sino que utiliza la energía de su usuario y no se ven afectadas por el viento, la gravedad ni por la humedad, por lo que su alcance es prácticamente infinito. Tiene 3 núcleos procesadores de energía: dos con afinidad Ígnea que procesan la energía y la aprovechan de tal forma que el usuario no requiera utilizar demasiada; y un núcleo criogénico que funciona como refrigerante. Posee, además, la capacidad de cargar la bala, de tal forma que alcance hasta los 210 milímetros de largo y 54 milímetros de grosor, sin embargo, su retroceso aumenta enormemente, superando al de cualquier Magnum o Escopeta. Tarda aproximadamente 4.91 segundos en alcanzar su carga máxima. También posee un "Modo Rifle de Precisión", el cual despliega una mira telescópica y genera un largo y delgado cañón que permite disparar balas mucho más rápidas, pero el tiempo que tarda entre cada bala aumenta a 6.98 segundos. Las velocidades de las balas son: 680 m/s en modo normal, 67 m/s con balas cargadas, y 2400 m/s en modo "Rifle de Precisión". Por último, moviendo un switch, el cañón cambia al núcleo criogénico para disparar balas a -120 grados centígrados de 90 milímetros de largo y 26 milímetros de grosor; y en su estado cargado alcanza los 170 milímetros de largo y 45 milímetros de grosor-

-… … …- me quedé en silencio por unos momentos, tratando de procesar la información.-… … … ¿Qué?-

-Para ponerlo simple: es un arma que dispara balas de fuego o hielo con la que puedes superar al mejor de los francotiradores o prácticamente hundir un buque de guerra- dijo con simpleza, sin molestarse porque no le había entendido nada anteriormente.- Aunque claro, su potencial en las manos de un Dios se puede aumentar enormemente-

-Pe-pero, ¿Por qué harías un arma como esa?- pregunté, confundida. Se supone que es un Dios, entonces no necesita un arma como esa.

-Hay dos sencillas razones: la primera, como ya dije antes, es porque Isabel me lo pidió personalmente, así que no podía negarme- dijo, mientras observaba detenidamente su creación. Por un momento me pareció ver que sus ojos brillaron más de lo normal.- En segundo, simplemente porque me divierte crear armas-

En ese momento volteó a ver su mano izquierda, la cual estaba libre, y repentinamente una luz plateada apareció sobre esta. Al desaparecer, vi con sorpresa que había creado una réplica exacta del arma que estaba cargando en su mano derecha.

-Pero siempre que creo un arma por encargo de alguien, nunca entrego la obra original, sino una réplica que solo pueda alcanzar el 80% del poder de la original, mientras que yo me quedo con la original- dijo al mismo tiempo que un estuche aparecía en el suelo, en el cual guardó la réplica y cerró el estuche, desapareciéndolo justo después.-… Listo, enviado… Otra cosa que necesitas saber es que los Dioses son mejores manifestando su energía a través de las armas, por eso el 79% de los guerreros acostumbraban usar el combate cercano con armas-

-Pero aún no lo entiendo, ¿Por qué necesitan armas cuando se supone que los Dioses son omnipotentes?- pregunté con toda la intención de finalmente recibir una respuesta a esa pregunta.

-… Bueno, supongo que es normal que pienses algo así de los Dioses. Pero lo cierto es que no es así: los Dioses no somos Omnipotentes, ni Omnipresentes, ni mucho menos Omniscientes. De hecho, consideraría más un castigo tener alguna de estas características; si fuese Omnipotente, ya no tendría nada en que mejorar; si fuese Omnipresente, ya no habría lugares nuevos por visitar, pues estoy en todos; pero definitivamente ser Omnisciente es la peor de todas, pues ya no hay nada que aprender, pierdes cualquier meta que trates de proponerte, pues sabes cómo terminara, te vuelves un cascaron vacío de voluntad. Sin embargo, se nos llama Dioses por tres razones: la primera, por ser la primera especie existente en el Multiverso; la segunda, por ser los creadores de los universos y del resto de formas de vida; y la tercera, porque somos la única especie con el potencial para volverse Omnipotentes, Omnipresentes y Omniscientes…- dijo él, observando la nada, adentrándose en su propia explicación. Como si recordara el día en que a él mismo se le enseño esto. Pero repentinamente pareció espabilarse y salió de sus pensamientos, volteando a verme con una sonrisa fingida.-… Pero eso no es importante ahora. Te estaba hablando sobre mi pasión por crear armas. ¿Te gustaría probar esta preciosidad?-

-¡¿Pr-pr-probarla?! ¡¿Esa arma?!- exclamé, alarmada, dejando todo lo que me había dicho a segundo plano por el momento. Esa cosa podía hacerme mucho daño con solo sostenerla.- P-pero es e-enorme y… pesada también… y-y no se usarla-

-No te preocupes, yo te ayudaré con eso- dijo mientras se acercaba a mí. Traté de alejarme lentamente, pero me detuvo al posar su mano izquierda en mi hombro derecho.- Solo levanta tu brazo derecho y yo me hago cargo del resto-

-… N-no creo que sea buena idea- traté de excusarme mientras levantaba mi brazo derecho para que estuviese horizontal al suelo. Él removió con su mano libre la manga de mi suéter y yo metí mi mano dentro del guante, el cual se ajustó a mi brazo con firmeza al mismo tiempo que con suavidad. Entonces me indicó que posase mi mano izquierda por debajo del cañón para sostenerlo y puso su mano derecha sobre mi mano izquierda, para ayudarme a mantener levantada el arma. Después movió su brazo izquierdo por detrás de mi espalda y me sostuvo con fuerza.

-Así no sufrirás por el peso o por el retroceso del arma- dijo suavemente en mi oído, causándome escalofríos, al mismo tiempo que a 50 metros de distancia aparecía un enorme cubo de concreto de 10 metros por lado. Yo no puse atención a esto, sino que toda mi concentración estaba en evitar desmayarme. Mi rostro se encontraba completamente sonrojado y mi corazón latía a velocidades peligrosas. Nunca había estado en contacto tan cercano a nadie, siendo la única excepción Shidou-san, pero incluso esas ocasiones podían contarse con los dedos de una mano y sobraban. Ahora me encontraba siendo técnicamente abrazada por Dios, y su cercanía junto con su voz, me provocaban una vibrante sensación en mi corazón; y temblaba cada vez que sentía su suave y relajada respiración, seguramente convirtiendo cualquier intento de conversación en un enorme tartamudeo.

-Ahora mantén presionado el gatillo y suéltalo después de 5 segundos- dijo casi en un susurro, y yo no pude hacer otra cosa más que asentir. Estaba a punto de caer en la inconsciencia, algo que debía evitar si no quería caer al suelo con una enorme arma a punto de disparar un proyectil que puede hundir un acorazado… aunque quizá Dios no me deje caer al suelo… los latidos de mi corazón se volvieron aún más rápidos y entonces supe que lo estaba empeorando. Necesitaba concentrarme en algo, cualquier cosa que al menos me mantuviese consciente.

Tardé menos de un segundo en encontrarlo, pero de alguna manera extraña me sentí perturbada al sentirlo… o quizá al no sentirlo. Los pocos abrazos que recibí de Shidou-san siempre estaban cargados de un cierto cariño y mucha calidez, a tal punto que me gustaría nunca ser soltada por sus brazos.

Pero de él no sentía absolutamente nada.

Era como si no hubiese nada ahí. Quizá era porque Shidou-san me quería, tal vez no tanto como a Tohka-san, pero era innegable que me quería, a diferencia de Dios, quien no siente nada por mí…

No.

Incluso aunque ese fuera el caso, debería por lo menos sentir esa calidez natural existente en todos los seres vivos.

Y aun así, ahí no había nada, tan solo un vacío… un doloroso vacío.

-… Dispara…- esa sola palabra me sacó de mis pensamientos, y un instante después solté el gatillo, liberando una gigantesca bala de fuego que impactó con fuerza abrumadora a aquel cubo de concreto, incinerándolo por completo en una enorme explosión. Sentí una enorme fuerza golpeando mi brazo, pero todo ese retroceso fue rápidamente absorbido por el brazo de Dios; de no haber sido así, probablemente me habría roto el brazo o incluso algo peor.

Finalmente el arma desapareció en una luz blanca, liberando mi brazo, y Dios me soltó y se alejó, dándome de nuevo mi espacio personal. Yo tomé esta oportunidad para respirar profundamente, calmar mi agitado corazón y apaciguar el enorme sonrojo en mi rostro.

-Aunque es innegable decir que esta arma es una maravilla, he de admitir que aun soy un novato creando armas de fuego, aún tengo que mejorar más en este aspecto- dijo, tratando de sonar modesto. ¿Novato? Yo no me creía eso.- Eso es porque casi toda mi vida he estado creando armas cuerpo a cuerpo, como éstas-

Al chasquear los dedos, una gran cantidad de armas apareció flotando en el lugar, invadiendo el "cielo". Las había de todo tipo: hachas, lanzas, guadañas, arcos, ballestas, espadas de todos los tamaños y formas, y otras armas que simplemente no supe reconocer.

-… Son muchas armas…- dije vagamente, observando todas y cada una de ellas. Además de haberlas de todos los tamaños y formas, también las había de todos los colores.-… ¿Todas estas las has hecho tú?-

-No en realidad. Algunas las he tomado como trofeo, pero la gran mayoría son obras mías- dijo, casi orgulloso de sus creaciones. Todas las armas comenzaron a moverse, y una en específico se acercó lo suficiente para que Dios la tomara entre sus manos.- Por ejemplo, esta de aquí es la Espada Vampiro-

En sus manos se encontraba una espada, la cual tenía su hoja de un color rojo como la sangre, media 92 centímetros y poseía una ligera ondulación en su punta, su guarda estaba adornada por un par de colmillos, uno al final de cada extremidad de la guarda, además de una amatista adornando justo el centro de ésta. La empuñadura era de un tono negro azabache y medía aproximadamente 26 centímetros de largo, y al final estaba adornado por un Rubí en su pomo.

-Es una espada bastante siniestra… ¿Es por eso que se llama Espada Vampiro?- pregunté mientras observaba mi reflejo en la espada. Lo curioso era que mi reflejo parecía tener ojos rojos y su vestido tenía un aspecto más oscuro, pero todo eso lo atribuí al color de la espada.

-No exactamente, pero también es una de las razones- dijo con una mirada incomoda mientras agitaba la espada ligeramente de un lado para otro, cortando el viento y formando pequeños silbidos.- Esta espada es relativamente reciente. Su hoja está hecha de una aleación de titanio ligero, además de que agregué dos objetos muy peculiares: Un Rubí y unas semillas con la capacidad de absorber energía. Ambos objetos le dan la capacidad a esta espada de absorber y almacenar una gran cantidad de energía, además de poder proveer de dicha energía a su usuario… Lo curioso era el lugar donde conseguí estos objetos: era un mundo bastante peculiar, donde la especie dominante eran unos extraños equinos inteligentes que poseían un cierto nivel de control de la energía, por más que ellos la llamaran magia-

Detuvo su explicación por un momento y observó con detenimiento su propio reflejo en la espada, para después dejarla flotar junto a las demás.

-Al final, como agradecimiento por tan buenos y extraños materiales, simplemente les deje una réplica de la espada en alguna colina al este de su capital, con una nota para aquel que la encuentre- dijo con simpleza, mientras una taza de café aparecía en su mano izquierda. No me había dado cuenta que hasta ahora no había bebido ni una sola gota desde que llegué… que raro. Desviando mi atención de aquello, volví a depositar mi vista sobre la gran cantidad de armas flotando sobre mí, pero un objeto especifico llamó mi atención.

-¿Y qué es esa caja negra de allá?- pregunté, apuntando al objeto en cuestión. A simple vista la caja era grande, más grande que yo, e incluso más grande que Dios, además de ser tan ancha como un closet. Estaba fuertemente amarrada por muchas cadenas sostenidas por 5 candados distintos. Su característica más extraña era que liberaba una especie de extraño humo negro que la rodeaba de manera misteriosa.

-Esa caja guarda una de mis armas más peligrosas: la guadaña de anti-materia. Es una de las armas que más me costó hacer, tomándome meses en descubrir cómo darle forma a una hoja de anti-materia y sostenerla en un mango. Al final descubrí que la energía no se ve afectada siempre y cuando se mantenga en un rápido y constante movimiento. La mantengo en una caja porque es peligrosa con solo estar afuera de ésta- explicó mientras observaba su creación, recordando sus buenos y malos tiempos al crearla. Repentinamente todas las armas se desvanecieron en un halo de luz plateada y su concentración se posó completamente en mí.- Ahora quiero ir a un tema más importante. Dime, ¿Qué tanto has avanzado en tus practicas?-

-Creo que ya domino el ejercicio de liberar energía, al punto de que puedo hacerlo en un instante- dije, tomando la actitud más seria que pude… no muy seria que digamos.-… En cuanto a Saidai-ka Shimasu… no he tenido mucho progreso…-

-Yo juzgaré eso…- dijo, mientras levantaba su brazo derecho y me mostraba su palma.- Golpéame con toda la fuerza que puedas alcanzar-

-¿G-g-golpearte?- pregunté para confirmar, a lo que él asintió.-… ¿Estás seguro?-

-Por supuesto- confirmó él.

-… Está bien…- acepté, mientras me preparaba para lanzar un golpe con mi puño derecho.- ¡Saidai-ka Shimasu!-

Mi puño golpeó con un ligero "Thup" y nada más sucedió. Al voltear a ver su rostro, pude ver en sus ojos un cierto toque de molestia, aunado a uno de decepción. Le fallé abruptamente, por lo que tenía buenas razones para sentirse decepcionado… y decepcionar a alguien se sentía inesperadamente horrible.

-… Soy un idiota, ¿Verdad?- dijo repentinamente, confundiéndome de inmediato.

-¿Eh?- exclamé.

-Te enseñé el Saidai-ka Shimasu, pero se me olvidó enseñarte a pelear- trató de explicarme, aunque yo aún no lo entendía.- Ahora entiendo porque Isabel me dice que a veces soy algo despistado-

-Pero, ¿Por qué necesito saber cómo combatir para usar el Saidai-ka Shimasu?- pregunté, esperando aclarar mis dudas.

-Porque alguien que conoce su cuerpo y puede manejarlo de la mejor manera en combate es capaz de progresar mucho más que cualquiera que trate de potenciar su cuerpo- aclaró, y finalmente pude entenderlo. No podía potenciar mi cuerpo porque mi cuerpo y mente no estaban habituados al ejercicio o a las técnicas de combate.- Así que simplemente debo enseñarte cómo pelear-

Al decir esto, él comenzó a acercarse a mí y posó sus manos sobre mis mejillas, sosteniendo mi rostro.

-¡¿Eh?!- reaccioné y trate de alejarme inútilmente, mientras mi rostro se encendía en color rojo.- ¡E-e-espera!-

-Recuerda concentrarte- ignoró olímpicamente mis gritos y juntó su frente con la mía, cerrando sus ojos, a lo que yo cerré los míos.- ¡Seishin-tekina setsuzoku!-

Como la vez anterior, todo a mí alrededor se volvió blanco y el suelo desapareció, al mismo tiempo que una ola de recuerdos invadía el lugar. Sin embargo, a diferencia de la otra vez, los recuerdos pronto se detuvieron y mis pies volvieron a sentir el suelo, al mismo tiempo que el lugar adquiría una forma. Ahora me encontraba encima de un edificio no muy alto, desde el cual se podían observar otros edificios más pequeños, por los cuales entraban y salían jóvenes de aproximadamente 20 años, dando la sensación al lugar de un complejo universitario. A mi derecha se encontraba la estación del metro y a mi izquierda estaba lo que parecía ser un estadio de Futbol, con algunas banderas amarillas ondeando por ahí. El cielo se encontraba nublado y el viento era fresco, por lo que estar ahí era una sensación agradable.

-¿Uh?- escuché un sonido detrás de mí, causando que volteara.

Al ver a la causante de dicho sonido, me quede sin palabras. Era una mujer más alta que yo y casi tan alta como Shidou-san. Su cabello azul, ondulado y tan largo que alcanzaba sus rodillas, se mecía suave y tranquilamente con el viento. Sus ojos eran más hermosos que cualquier piedra preciosa, y su bella sonrisa podría calmar hasta a la bestia más peligrosa. Aunado a esto, su agraciado cuerpo era simplemente cubierto con un delgado vestido blanco, el cual completaba su aspecto angelical, faltándole solamente sus alas. No esperaba volverla a ver, o por lo menos, no esperaba verla tan pronto.

-Usted es…- traté de decir, pero fui interrumpida.

-¿De nuevo estas por aquí?- preguntó, y me sorprendí al escuchar venir de sus labios la voz más hermosa que había escuchado. Era tan serena y armoniosa que, si lo intentara, podría superar la capacidad hipnótica de la voz de Miku-san. Su rostro se miraba confundido, esperando a que yo dijese algo.

-E-e-es un gusto conocerle, Lyria-san- saludé, inclinándome ligeramente.

-¿Conoces mi nombre?- preguntó, aún más confundida. Pero pronto su mirada serena regresó.- En ese caso, ¿Podría decirme el suyo, señorita?-

-M-mi nombre es Yoshino- me presenté, sin comprender porque estaba nerviosa.

-Es un placer conocerla, señorita Yoshino- saludó Lyria, inclinándose un poco. Por alguna razón desconocida, me sentí indigna de recibir esa reverencia.- Dígame, ¿Le gustaría acompañarme en una pequeña caminata, mientras conversamos y disfrutamos de una taza de té y las bellas vistas?-

Al decir esto, levanto su mano derecha y me la ofreció. Yo dudé un momento en acompañarla, pero finalmente acepté.

-Me encantaría- le contesté, al mismo tiempo que ambas comenzábamos a caminar a través de los recuerdos de un joven solitario.

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Y hasta aquí el capítulo de hoy, espero que lo hayan disfrutado.

Ahora que han hablado por primera vez, ¿De qué querrá hablar Lyria con Yoshino? ¿Acaso le dirá que es su madre biológica? (Ok, no… aunque se parecen…). Y aún continúa la pregunta: ¿Quién es Isabel? ¿Qué sucederá ahora? Eso se sabrá en próximos episodios.

Como algunos lo habrán notado, hice una referencia a MLP (no, no soy fan), la cual está relacionada con el One-shot que publiqué y con el Fic "Spike, a su servicio" de "Edson 98". Así que si hay algún fan de la serie entre mis lectores, quizá les interese leer lo anterior mencionado.

Agradezco cualquier review que me den, y también si dan favorite y follow a la historia.

Sin nada más por agregar, disfruten de una buena semana.