Card Captor Sakura
Sakura / Syaoran
Advertencia: referencia a situaciones de contenido adulto
Capítulo III
Li y yo no nos resistimos más y dejamos que nuestros cuerpos se expresaran por nosotros y una vez que recuperamos el aliento él se marchó y me dejó sola en el místico salón, que de místico en realidad tenía muy poco. Efectivamente tenía frascos, pero no eran más que matraces amarillentos por el exceso de uso supuse, y sin ninguna clase de contenido en su interior. Habían también unas pocas mesas y sillas de distinto material al que usábamos en la actualidad, unos mapas que ya no servían y mucho polvo. Miré a mi alrededor una vez más con más detenimiento y todo el panorama sólo hacía evidenciar cuan bajo había caído. Me sentí indigna y primitiva al ceder de esa forma al placer físico que tanto había idealizado porque lo había conocido con él, pero no era lo mismo, antes no me sentía así de vacía y sucia. No merecía eso, y no era tan boba como para no saber que un pene podía conseguirlo en cualquier lado. El sexo con Syaoran era placentero en el ámbito físico, sin embargo en el plano emocional era devastador y mentalmente extenuante.
El Syaoran Li del cual había estado enamorada no era el mismo chico que me había dejado sola en ese lugar repugnante. Ese hombre ya no existía y lo ideal sería que lo aceptara. En teoría lo comprendía y lo entendía, pero hacerle entender a mi cuerpo que no debía reaccionar era algo completamente distinto. El olor de su ropa, la esencia de su shampoo, sus manos cálidas y esa apariencia descuidadamente cuidada hacían estragos con mis hormonas adolescentes. Luché contra esos impulsos y les gané más de alguna vez, escondiéndome de él, pero después lo lamentaba y era como un castigo que me imponía a mi misma porque luego me arrepentía, y entonces la respuesta vino a mí… si Li me gustaba tanto de esa forma, lo seguiría haciendo con él; lo utilizaría de la misma manera que él lo hacía conmigo, me satisfacerla sexualmente con él. Esa era una guerra de egos y dos podían jugar ese juego. Me empoderaría y recuperaría aunque fuera en parte el respeto hacia mí misma.
Y lo conseguí, disfruté cada ocasión en la que lo dejé con una erección que latía por atención, gocé cada vez en que le hice creer que iba a estar con él y que le permitiría entrar en mi cuerpo, más de alguna vez le hice pensar que le daría placer con mi boca y que recorrería con mi lengua la longitud de su miembro, y cada oportunidad que estuvo a punto de terminar gracias las bondades de mis manos y lo dejaba con los ojos brillantes y anhelantes por el clímax que se acercaba y que nunca llegó… Cuando su respiración se hacía dificultosa y su ritmo cardiaco aumentaba me daba por pagada. Lo maravilloso de ser mujer es que nuestra excitación no es evidente y él definitivamente no era inmune a mí, y esa debilidad la había aprendido a usar bien. Aunque si es cierto que más de alguna vez el juego se me fue de las manos y terminé cediendo en el que yo llamaba mi propio lascivo juego, no podía evitarlo, la lujuria era intrínseca en mí. Por mucho que me concentrara y tratara de entrenar mi mente para que ni esta ni la razón no estuvieran dispuestas, mi cuerpo reaccionaba de distinta manera. Él nunca reclamó el que lo dejara a medias, no obstante cuando ocurría, él era especialmente demandante y me hacía sentir en carne propia la frustración que experimentó cuando volvíamos a encontrarnos después, haciéndome pedirle que por favor hiciera algo con mi excitación.
El fin de semestre se acercaba de manera estrepitosa, y a dos semanas de salir de vacaciones de mitad de año escolar, apareció en la escuela de visita a quien no esperé ver nunca más: Eriol Hiragizawa y me estaba esperando afuera de mi sala y no pensé antes en cuan conveniente había sido su súbita aparición ni en cuan oportuno había sido, porque venía casualmente de un encuentro con Li que me había dejado un tanto disgustada. Eriol al verme sonrió y he de admitir que se veía bastante mejor sin el soso uniforme. Llevaba el pelo unos centímetros más largo y había reemplazado sus gafas por lentes de contacto. Chiharu, Rika y Naoko me quedaron mirando consternadas cuando me despedí de ellas con un gesto con la mano y les cerré un ojo en complicidad dándoles pie para que imaginaran lo que quisieran, y escuché que empezaron a comentar y a suponer cosas sobre la naturaleza de nuestra relación, sin tener la sutileza de hacerlo cuando no pudiéramos oírlas. Nos dirigimos a la salida de la escuela mientras pensaba que nunca me alegré más de ver a ese sujeto llegar.
Una vez que nos alejamos un poco de las miradas de todos, le dejé saber mis dudas sin ninguna clase de anestesia.
—¿Qué estás haciendo acá? – interrogué.
—¿Contenta de verme? – preguntó él burlón.
—Tal vez no tan disgustada como debería – admití con pesar.
—La pequeña Sakura por fin admite que le gusto. Aunque sea un poco – se mofó él, al parecer contento con mi aceptación.
Lo miré y fue inevitable rodar los ojos ante su comentario.
—¿Borraste las fotos como lo prometiste? – expresé más duramente de lo que esperaba.
—No pensé que fueras tan incrédula – dijo haciéndose el ofendido.
—No tengo razones para confiar en ti – respondí sin paciencia.
—Ni tampoco para no hacerlo… cumplí lo que te prometí ¿no? – contraatacó él.
—¿Qué haces aquí? – insistí sin mucha serenidad.
—Te hará feliz saber que deserté el primer año de universidad. He vuelto – anunció orgulloso.
Pero aquella revelación y fingida altivez fue algo que sus ojos no manifestaron y lo noté cuando nos quedamos mirando prolongadamente. Un silencio tenso nos rodeó, y de pronto sentí una clase de tensión sexual que nunca se había manifestado entre ambos y fue cuando Eriol se acercó peligrosamente a mi rostro y nos encontrábamos a una escasa distancia que permitía que sintiera su respiración y muy seguramente él la mía. Vi cómo aminoraba aún más el espacio entre nosotros y sentí sus labios rozar los míos por un breve instante, no me moví aún cuando sabía lo que él buscaba y me quede justo donde estaba, como si estuviera clavada al piso, su cercanía no me molestó en lo absoluto, pero si me sobresalté al oír una suave voz que provenía detrás de mí y me alejé raudamente de él.
—¿Sakura-chan? – me llamó Tomoyo.
Me volteé y me encontré con mi amiga que miraba un tanto dudosa de la escena en la que acababa de ser testigo.
—Ah… Tomoyo-chan… hola – saludé incapaz de sonar normal.
—¿Tu amigo? – preguntó ella suspicaz.
—Sí… bueno, no… él es… - empecé a hablar atropellando las palabras, pero fui interrumpida antes de seguir haciendo el ridículo.
—Soy Eriol Hiragizawa. Mucho gusto – se presentó caballerosamente,
Él fue demasiado cortés y tuve un muy mal presentimiento al respecto. Usualmente no me daba cuenta de esa clase de cosas, pero fue evidente a mis ojos que a Eriol le gustó Tomoyo tan pronto la vio y lo vi casi escrito en su frente… y no lo iba a permitir. Tenía que protegerla de ese sujeto, aunque en realidad no noté nada distinto o algo que me indicara que ella se percatara del interés de él.
—Tomoyo-chan, ¿no es hoy miércoles? Pensé que estarías ensayando esa nueva canción con el piano – consulté rogando que no sonara como si la estuviera echando.
—Si, es que te vi desde lejos y pensé en saludarte porque no te vi durante el día de hoy, pero tienes razón, estoy un poco retrasada. Nos vemos. Adiós Hiragizawa-san – se despidió haciendo una breve reverencia y se encaminó a la sala de música.
Tan pronto Tomoyo se alejó y estuve segura de que no podía oírme retomé la conversación con Eriol.
—No, no te lo voy a permitir – dictaminé seriamente.
Eriol sonrió desvergonzadamente y ni siquiera tuve que aclararle a qué me refería porque él lo sabía.
—¿Y cómo lo piensas impedir? – preguntó curioso.
No tenía cómo hacerlo y como la única seguridad con la que contaba contra Hiragizawa era la distancia, y esta ya no era una barrera porque había vuelto, sólo me quedó una opción que sopesé fugazmente cuando lo vi afuera del salón; lo utilizaría a él para alejar el fantasma de Li en mi vida y al mismo tiempo protegería a Tomoyo. Di un paso y luego otro. Me paré frente a él y comparé mi tamaño con de él y no conseguiría mi objetivo con mi pobre metro sesenta. Hablé con un volumen bajo a propósito, para que él no pudiera escuchar bien y sin poder creerlo él cayó en mi treta, porque se agachó y fue entonces cuando voluntariamente lo besé empeñosamente. Si tenía suerte alguien que tuviera la lengua larga nos vería, y como los rumores se difundían rápido, estos llegarían a los oídos de mi querida amiga, y cualquier avance que Eriol intentara con ella, sería detenido en el acto por la misma Tomoyo. Me felicité a mi misma internamente, estaba orgullosa de mi propio plan, pero a la vez me dio tristeza el darme cuenta en la clase de persona que me había convertido, manipulando personas y situaciones.
El beso duró lo suficiente como para alejarme en busca de aire y Eriol me miraba exigiendo una explicación. Estaba mirándome estático: realmente lo había tomado por sorpresa. No esperaba esa clase de jugada.
—Me has neutralizado – admitió él aún sin poder salir del todo del asombro.
—No vas a perjudicar a mi amiga. No te quiero cerca de ella – le advertí.
—¿Por qué crees que tengo malas intenciones? – quiso saber él ya no altivo ni sarcástico, sino más bien lacónico.
No tienes idea de cuánto daño me hiciste o lo que provocaste con tus amenazas el año pasado. No te importó amenazarme ni amedrentarme para conseguir no tengo idea aún qué objetivo. No eres nada considerado y nada me hace creer que puedas ser una buena persona.
—Sakura… - intentó hablar.
—No, a Tomoyo no la arruinarás y no discutiré al respecto – dictaminé.
Eriol no discutió porque me notó iracunda, pero yo sabía que había algo como el que yo me interpusiera no lo iba a detener para siempre si de verdad tenía un interés más que pasajero por ella.
Sorprendentemente al día siguiente, tan pronto hice mi presencia en el salón, me abordaron mis amigas y otras chicas que no conocía demasiado queriendo saber los detalles sobre la aparición de Hiragizawa en la escuela.
—¡Kinomoto! Creí que lo de ustedes se había terminado cuando él salió de esta tortura obligatoria – dijo sin contención una chica que sólo reconocía de vista.
—¡Pudiste habernos contado que tenías aún una relación con él aún! – dijo Chiharu.
—¿No había quedado Hiragizawa en la universidad siendo el primero en la lista del ranking? ¿Está sólo de visita? – dijo una chica con la que había trabajado una vez de apellido Futaba.
—¡No sean así! Sakura quizás no tenía ganas de ventilar su vida amorosa con cotillas como ustedes – Naoko hablo con su típico aire sabiondo.
—Chicas, quizás Sakura no quiera hablar de esto, no la pongan en una situación incómoda – trató de apaciguarlas la siempre considerada Rika.
—Dicen que volvió porque te dejó embarazada en una visita hace dos meses – comentó sin un atisbo de sutileza una chica morena y pelo graso con la que nunca había tratado.
Todas se quedaron calladas ante la última pregunta sin tino y sólo solté una carcajada como respuesta. Las chicas me quedaron mirando sorprendidas pero luego captaron el mensaje escondido tras la risa.
—No se preocupen por un embarazo, no es posible… ya saben… cuando tienes por novio a un chico mayor tomas precauciones ante cualquier situación imprevista – les conté a modo de confidencia.
Afortunadamente sonó la campanilla que anunciaba que las clases comenzarían y eso me salvó del interrogatorio. Fingir que hablaba de esa clase de cosas con plena confianza me incomodó. Nunca compartí con nadie el hecho de que llevaba una vida sexualmente activa hacía años y el que de pronto todo lo asumieran fue sobrecargador. No le daría más importancia de la que tenía.
En el receso fui a buscar a Tomoyo quien estaba especialmente silenciosa y no pude evitar hacerle el comentario.
—Creí que me contarías si tenías un novio Sakura-chan, no es tu culpa, es la mía por esperar a que compartieras esa clase de cosas conmigo – dijo ella sentidamente.
—¡Tomoyo no es eso! – exclamé velozmente.
No quería que pensara eso. La verdad todo pasó más rápido de lo que creí y si no le había contado nada era porque hasta ayer no había nada que contar… no quería mentirle a ella.
—Eriol volvió y ayer nos reencontramos… - le conté lo único cierto de todo el asunto.
—Ahh, comprendo ahora – dijo un poco más contenta.
Tomoyo y yo conversamos de cosas triviales hasta que el receso terminó. Estar con ella sin pensar en maquinaciones, sexo y mentiras era revitalizante y me sentí realmente tranquila como no lo hacía desde hacía tiempo. Ella era lo único verdadero en mi vida además de mi padre y mi hermano.
De camino a mi salón sentí que Li estaba cerca. Mi olfato detectó su aroma uno segundos antes de que él pasara por mi lado ignorándome, provocando que mi sentido de alerta despertara, no obstante él no hizo nada más que mirarme de soslayo y pasar de mí. Encogí mis hombros y me mantuve rígida y segura. Él actuaba así siempre, así que no pude concluir si él estaba enterado del chisme del que era protagonista.
Al salir me encontré con que Eriol me estaba esperando. El que fuera un ex alumno y se le permitiera el acceso a la escuela no sabía si era demasiado conveniente, porque se aparecía sin que pudiera tener un plan a mano para mantenerlo a raya. Hizo una seña para que me acercara y no me quedó más remedio que hacerlo, tomó mi bolso y se lo puso al hombro, dejándome con la boca abierta ante el gesto. Al voltear para despedirme de mis compañeras me encontré con los ojos de Li, que miraban la escena sin ninguna clase de expresión. Desvió la vista y siguió su camino, adelantándose a nosotros. Mi pecho se contrajo ante ese acontecimiento y me dolió, como si me estuvieran estrujando algo… pero eso era lo que yo quería, ¿no?
Eriol siguió viniendo por mí pero le pedí que me esperara afuera. A esas alturas ya a nadie le parecía extraño verlo. Finalmente las vacaciones llegaron y me dieron un respiro. Dormía hasta tarde cada vez que no me tocaba hacer el almuerzo, y estaba tan contenta de no lidiar con la escuela que incluso hice mis tareas en los primeros días, limpié la casa a conciencia y ya a los cuatro días no tenía nada que hacer. Mi padre llegaría en dos días y Touya estaba ocupado en la universidad y sus trabajos de medio tiempo. Escuché que llamaban a la puerta y me sorprendí al ver a Hiragizawa afuera, esperándome con una gran sonrisa.
—Sé que no se supone que aparezca por tu casa y menos sin aviso… pero no tengo nada qué hacer. ¿Quieres ir a dar un paseo conmigo? – preguntó formalmente.
Aquello me tomó por sorpresa. No esperaba ni verlo, ni tanta formalidad. Lo miré buscando alguna clase de señal que me indicara que había un plan oculto tras su invitación pero no encontré nada. Su invitación me venía perfecta.
—Si, vamos. Espérame un poco – le solicité.
Fui por mi bolso, revisé si tenía mi dinero dentro y documentos y emprendimos rumbo hacia donde el camino nos llevara.
Eriol nunca había hablado demasiado antes, igual cabía considerar que las circunstancias eran distintas en el pasado, no olvidaba lo que había hecho pero al final él sólo había ayudado a apresurar lo inevitable, y quién sabe, quizás incluso me había salvado de un daño aún mayor. Él se veía apagado y me daba constantes evasivas respecto a su breve periodo en la universidad. Sospecho que fue para que no le siguiera preguntando cosas y mantener mi boca ocupada, pero me invitó un helado y dejándome claro que podía ser el que yo quisiera. Estaba tratando de terminar con lo que había pedido, porque tenía que aceptar que mis ojos eran más grandes que mi estómago, cuando vi a Tomoyo aparecer de la nada en la acera. Caminaba con pasos largos y gráciles, con la mirada fija al frente. Al verla me emocioné y no pude evitar llamarla y después de hacerlo, recordé a quién tenía a mi lado. Ella se acercó y se sentó con nosotros dejando en claro que no quería interrumpir nada y le dejé saber de manera rotunda que ella no era una molestia. Al poco rato observé como Tomoyo y Eriol se enfrascaron en una conversación de música, arte, fotografías y las diferentes marcas de cámaras réflex de la que no entendí nada. Saltaba a la vista que sus gustos eran muy parecidos y me sirvió en el fondo para valorar la situación, tal vez había sobre reaccionado con ellos. Pasamos el resto de la tarde juntos y aun un poco reticente dejé que Eriol acompañara a Tomoyo a su casa porque vivían hacia el mismo lado, mientras que mi casa se encontraba en el lado contrario. Le dirigí una mirada de advertencia y él solo se sonrojó e hizo como si no le hubiese dicho nada.
Esa noche soñé con Li y tiempos mejores, y me permití a mi misma llamarlo Syaoran. Fue inevitable notar que mi entrepierna se había humedecido ante su recuerdo y fue aún menos ineludible el dirigir una de mis manos hacia donde fluía la evidencia de mi necesidad de él. Sabía que era una práctica por la cual no debería sentirme culpable, es parte de la naturaleza humana explorar el propio cuerpo, pero hacerlo memorándolo a él rozaba una conducta autodestructiva y entonces, después de aquel orgasmo vacío, supe que debía hablar con él y terminar las cosas de una manera que me permitiera a mi misma avanzar.
Las vacaciones terminaron y el profesor a cargo reestructuró los puestos en el salón, dejándome justo al lado de Li, a merced de la esencia con olor a limpio que desprendía que me llegaba directo a la nariz, como puñetazos. Li ya no me miraba con indiferencia, tampoco me ignoraba, al llegar me saludaba y se despedía al irse, si se me caía el lápiz cerca de él, lo recogía y me lo pasaba en la mano, cuando le preguntaba la hora alguien él me respondía. Me trataba como si fuera una compañera más y eso fue jodidamente peor que ser el blanco de sus miradas de odio. Yo era parte del paisaje… una persona más... su comportamiento no cambió y estaba completamente descolocada. Él ni siquiera refunfuñó cuando la profesora de biología dijo que debíamos hacer un trabajo en parejas y empezó a nombrar por lista y nos tocó a Kinomoto y Li juntos.
Al terminar las clases el viernes Li se paró a mi lado y me entregó un papel con su dirección, dijo que me estaría esperando y que no llegara tarde. Nunca estuve en su apartamento antes.
Después de armarme de valor, llegué a su apartamento. No vivía tan lejos. Golpeé la puerta y él me abrió a los pocos segundos de tocar. Me invitó a entrar y el lugar completo olía a él. Estaba enteramente ordenado y organizado, no había nada fuera de lugar y todo estaba en una correcta disposición. Debí imaginarlo, él era muy estructurado.
Nos acercamos a una mesa grande y me quité el bolso donde traía los materiales para hacer la tarea, pero él me lo impidió.
—No, espera, no te invité a venir sólo para eso – aclaró él.
¿No era por la tarea de biología que me había invitado a venir? ¿Entonces para qué? La incertidumbre y los nervios estaban a flor de piel.
—He estado pensándolo, y creo que si vamos a hacer compañeros de salón por un año y medio más deberíamos hacernos las cosas más fáciles. Después de todo… no somos desconocidos – habló calmadamente.
—Sí, tienes razón. No somos desconocidos – estuve de acuerdo con él.
—Crees… ¿crees que podamos ser amigos? – preguntó él con un tono que denotaba una genuina timidez.
¿Amigos? ¿Amigos? Él y yo… ¿amigos? ¡No quería ser su amiga! ¿Cómo iba a poder ser su amiga si cerraba los ojos y me lo imaginaba desnudo? Mi respuesta se hizo esperar porque no sabía qué debía contestar.
—Obviamente que… podemos ser… amigos – respondí con tan poca honestidad que de seguro él la ignoró a propósito.
Esperé a que pasara un tiempo prudente para poder irme de ese lugar pero no deseaba irme a casa, aún así necesitaba huir del territorio de Li.
—Me tengo ir, Li. Olvidé que debía hacer la cena – me despedí levantándome de pronto de mi silla.
Él me miró extrañado y me acompañó a la puerta, nos despedimos y ya aliviada de no estar bajo su techo pude atender aquel nudo que tenía atorado a la altura de la garganta, que desde hacía rato no me dejaba respirar bien.
Llamé a Eriol y él muy dispuesto me dijo estaría en veinte minutos donde estaba yo. Al verlo no contuve una sonrisa de alivio, ni las lágrimas. Tampoco reprimí el beso ahogado que le di y que él, con los ojos cerrados, me respondió…
Continuará...
Ah, no me digan nada... que yo misma me odio en este momento.
Este capítulo no contiene lemon en si mismo, pero debía desarrollar la historia central asi que si se les hizo de alguna forma decepcionante y tedioso, por favor discúlpenme.
Muchísimas gracias por los reviews, no les diré la cifra pero tan pronto veo cierta cantidad de ellos comienzo a escribir con una sonrisa en el rostro. No tengo capítulos listos, si no que de verdad tomo en cuenta sus comentarios e ideas.
Kimi Deathberry: tu review fue especialmente halagador ¡Nunca creí que perturbador pudiera ser utilizado en un contexto positivo! Gracias por seguir mis historias, me hace feliz saber que lees mis cosas... Actualizo rápido, ¿ves? Muchísimos saludos y espero seguir contando con tus comentarios.
roxelanali: quizás si lo hizo, no se sabe mucho de él hasta ahora, pero tengo en mente un capítulo especial desde su perspectiva ¿te interesaría leer algo así? ¡Gracias por tu review! ¡Saludos!
Sakura Kinomoto Amamiya: Respondiendo a tus preguntas, dado que en realidad este capítulo no lo deja entrever de manera muy clara, si Syaoran quiere a Sakura o no... ya lo sabremos más adelante, pero si puedo darte una pista que sale en los primeros párrafos de este capítulo. Ella hace una referencia acerca de si misma que bien puede aplicarsele a él también. Respecto a la segunda pregunta ¿Ya viste quien volvió? Pues si, Eriol no podía llegar e irse así como si nada, tienes toda la razón. Quién sabe que pasará con un nuevo lío que mencioné muy sutilmente. Estoy muy agradecida con tu review, espero haber respondido tus dudas y si tienes más o bien una queja, me dejes saberlo. ¡Cuídate!
ValSmile: ¡Hola! ¿Qué tal? El encuentro con Syaoran se dio... pero no de la forma en la que estoy segura que esperabas... ¡espero no te indignes! jajajaja si logré eso, puedes decirmelo mediante un review e incluso también por facebook. Fue un gusto conversar contigo. ¡Cuídate!
Camili: Jajajajaj bueno sí, era dificil darse cuenta porque no dejé ni siquiera una pista acerca del mal sujeto que separó a Sakura de Syaoran. Espero que haya sido un factor sopresa positivo. No suelo inventar personajes ;) Muchas gracias. Me hace feliz saber que te agrada mi forma de narrar, es como el mejor halago que le puedes decir a alguien que escribe. Y si, en primera persona es más fácil y hace mucho más cercano al lector y al protagonista, es la idea... que se sientan como ella jajajaja ¿quieres ser usada por Syaoran? Uhhh jajajaja.
¿Así que temes lo peor? Oh, niña... todavía queda un poco para que se resuelva eso... y es bien es cierto eso que dices... Syaoran no hace las cosas nada fáciles y comenzará a actuar más extraño a partir de ahora. ¡Nooo no te comas las uñas! Creo que tendré que bajar el nivel de intriga entonces, no quiero ser la causa de que anden mujeres por la vida con las uñas carcomidas y feas... ¡NO! aquello no puedo permitirlo _ ¿Te agradó este capítulo? Por favor, cuento con tu opinión... Saludos!
Sabrina Motorpsico: Bueno, si, es cierto, no es demasiado explícita porque hay cosas que aunque tengo en mente no estoy segura de cómo las recepcionaran. No quiero pasar a llevar a nadie... pero te aseguro que con más de alguna sorpresa te encontrarás. Espero que este capítulo te deje con más ganas de seguir la historia porque a mi personalmente me ha encantado escribir sobre ellos. ¡Muchos saludos!
Ariadne0x: No tengo inteciones de abandonarla, muy por el contrario, estoy motivadísima escribiendo. Probablemente respecto a lo que dejaste en el review haya algo más de cierto en tus creencias, no estás demasiado perdida jajajaja. Gracias por dejarme saber tu opinión. ¡Saludos!
A todos los que le dieron follow y adhirieron a favoritos esta historia, también muchas gracias.
Como siempre, sus comentarios son mi sueldo :D
