En el vacío blanco que representaba el mundo de Dios, se encontraba él, bebiendo café, observando hacia ustedes.
-Buenas, lectores- dijo, como si supiese que alguien le observaba.- Bienvenidos a un nuevo episodio de The Bunny Catched in the Games… que por cierto, me acabo de dar cuenta que está mal escrito…-
Dio un sorbo a su café, para después continuar.
-De ahora en adelante les hablaré yo, pues Marqués de Sade murió intentando pasar la universidad, y su cuerpo no vivo sigue peleando contra la misma…- dijo con gracia, burlándose un poco.- Por esto mismo, pido disculpas por el inmenso retraso y agradezco a Baraka108 por su review, el cual procedo a contestar…-
Me alegra que te haya gustado esa batalla, pues le puse mucho empeño para que saliese bien. En cuanto a lo de Steven, tienes razón: el mundo se consume en rocas :v pero también es cierto que esta obsesionado con los Pokémon de tipo Acero. Créeme cuando te digo que yo tengo armas simplemente increíbles, y en algún momento las usaré, te lo aseguro. Por alguna extraña razón me dio por hacer que Yoshino y Courtney tuviesen una relación de respeto mutuo, sin llevarse bien ni mal. Y yo también te envio un abrazo psicológico n_n
Sin nada más que agregar, disfruten del capitulo.
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Se sentía extraño.
Caminar a través de los recuerdos de alguien, al mismo tiempo de que eres consciente de que estas caminando en los recuerdos de alguien, puede provocar una sensación como esa. Observar los primeros momentos de la vida de alguien, sus primeros pasos y palabras, su primer día en clases y después su graduación de la Universidad, su primer empleo, el día que lo promovieron de puesto, el día que lo despidieron, el día de su boda, sus momentos felices con su pareja, sus peleas, el nacimiento de sus hijos y el verlos crecer, educándolos, hasta que finalmente ya pueden vivir por ellos mismos, vivir sus últimos días al lado de su pareja, y finalmente morir; ver todo esto no solo era extraño, sino extremadamente íntimo y privado, literalmente terminabas conociendo por completo a una persona.
Sin embargo, mientras caminaba junto a la bella mujer de cabellos azules a mi lado, no pude observar ninguna de las cosas anteriormente mencionadas. Nuestros pasos nos llevaron por distintos escenarios como ríos, mares, desiertos, bosques, glaciares; pero en ningún momento logre ver algún suceso significativo en la vida de Dios, y estaba segura de que Lyria estaba evitando intencionalmente los recuerdos importantes, y eso me molestaba en cierta forma, tenía mucha curiosidad por ver un poco más de la vida de Dios… Aunque en el fondo de mi alma me sentía aliviada de no haber visto nada, pues quien sabe qué clase de cosas podría encontrar entre las memorias de Dios.
Traté en diversas ocasiones de entablar una conversación con Lyria, pero todos y cada uno de mis intentos fueron ignorados por ella de manera olímpica. Ella tan solo se limitaba a seguir caminando en alguna dirección desconocida para mí y tarareando una suave canción al viento, de vez en cuando deteniéndose momentáneamente para observar los alrededores, como eligiendo la dirección correcta entre varios caminos invisibles para mí, para después caminar hacia una dirección que desde mi punto de vista era al azar.
Nuestros pasos finalmente nos llevaron hacia un bello bosque de pinos en la ladera de una enorme montaña, y tanto la montaña como el bosque se encontraban cubiertos de una gran cantidad de nieve, mientras copos de nieve caían suavemente para aumentar dicha cantidad.
Al seguir caminando a través del bosque, naturalmente yo no me vi afectada por el frio gracias a mis poderes y al vestido astral que poseía, pero me sorprendí al ver que Lyria parecía disfrutar el ambiente mucho más de lo que debería, usando tan solo un delgado vestido blanco para protegerse. Ella ahora daba un aire a estar justo en casa… y no me equivoqué con ese ejemplo al notar que entre los árboles había un claro del bosque, y en el centro de dicho claro se encontraba una cabaña hecha a base de solo troncos.
Ella se dirigió de inmediato hacia allá, y yo no tuve otra opción más que seguirla. Ambas entramos a la acogedora casa, mientras Lyria murmuraba un simple "Estoy en casa" a nadie en particular y yo, por costumbre, agregaba un ligero "Perdón por la intrusión".
-Bien, ya hemos llegado- dijo Lyria con una ligera sonrisa en su rostro al mismo tiempo que volteaba a verme.
-¿Dónde estamos?- pregunté, aunque ya me estaba imaginando la respuesta que me daría.
-Estamos en mi casa, justo en la ladera del Monte del Eterno Invierno- respondió justo lo que me esperaba… Bueno, no me esperaba lo del Monte, pero igual lo adiviné.- ¿Te gustaría una taza de té?-
-No quisiera ser una molestia…- respondí, sin negarme pero tampoco aceptando directamente.
-Oh no te preocupes, no lo eres en lo más mínimo- dijo Lyria mientras abría las alacenas de su cocina, dejándome ver su interior. Me dejo perpleja ver una enorme cantidad de granos de café, azúcar y leche difícilmente acomodados dentro, como si no pudiese entrar nada más. "¿Dios se pasaba mucho por aquí?" fue lo primero que pensé, pero había algo que no cuadraba. ¿Dios puede ir físicamente a sus recuerdos? Con todo lo que me había dicho antes, ya no sabía cuál era la respuesta correcta… o quizá Lyria también es una adicta al café…-… ¿Dónde dejé el té la última vez?-
Lyria continuó moviendo y removiendo bolsas dentro de la alacena, buscando el té entre tanta azúcar y granos de café. Llegó un momento en el que cometió un error y las bolsas cayeron sobre ella, derribándola con su peso y aplastándola contra el suelo.
-¿Te encuentras bien?- pregunté casi inmediatamente, más por reacción que por simplemente estar preocupada, mientras le ayudaba a retirar las bolsas de encima de su cuerpo y le ofrecía mi mano para levantarla. La verdad era que estaba haciendo un gran esfuerzo por no reírme ante una escena tan cómica, típica de las comedias que solía ver.
-S-sí, solo un poco desconcertada por la caída- respondió mientras se levantaba. Se sacudió y acomodó el vestido antes de volver a hablar.-… Lo siento, pero no puedo ofrecerte algo de Té debido a que no lo encuentro… ¿Te apetece algo de café en su lugar?-
-… Está bien- dije educadamente. No quería ser grosera rechazando su oferta, por más que no me agradasen mucho las cosas amargas, aunque al ver la gran cantidad de leche y azúcar en las alacenas supuse que no sería un problema.
-Entonces por favor espera en la sala mientras preparo el café- dijo Lyria, mientras tomaba las bolsas del suelo.- Yo iré dentro de unos minutos-
Me dirigí a la sala, y me senté en un sillón al azar. Comencé a observar mis alrededores, notando los detalles del lugar. Realmente era una cabaña muy sencilla, pues no había mucho que observar. Los sillones eran blancos y había 3 de ellos, dos individuales – de los cuales yo estaba sentada en uno de ellos – y uno para tres personas, todos rodeando una pequeña mesa de fina madera; había un par de mesas de noche al lado de los sillones individuales, sobre las cuales había una lámpara en cada una de ellas. Había también una chimenea, la cual estaba formada con ladrillos y se encontraba encendida, siendo probablemente la única parte de la casa que no estaba formada por troncos.
Pero lo que más llamó mi atención era un bello cuadro sobre la chimenea. En dicho cuadro se encontraban retratadas 4 personas en lo que aparentaba ser este mismo bosque alrededor de la cabaña. Reconocí a Lyria de inmediato, la cual se encontraba vistiendo ese vestido blanco ya característico de ella, y sonreía felizmente mientras abrazaba al joven de cabello blanco, el cual reconocí de aquella otra ocasión en aquella colina y, mirándolo más detenidamente, me di cuenta del enorme parecido físico que tenía con Dios. ¿Quizá estaban relacionados de alguna forma? Corté mi línea de pensamientos al dirigir mi mirada hacia el extremo derecho del cuadro, donde se encontraba aquel pelinegro que también había visto en esa colina. Su semblante era serio, pero al mismo tiempo se permitía una sonrisa lo suficientemente grande para que se notara que le agradaba el ambiente.
Por último, mi vista se dirigió hacia el extremo izquierdo del cuadro, donde se encontraba retratada la única persona a la que no pude reconocer. Llevaba puesto un vestido blanco como Lyria, pero se diferenciaba por la cantidad de ornamentos que poseía y por su mayor complejidad, muy distinto al sencillo vestido de Lyria. Su tez era de un blanco saludable y sus ojos eran de un bello e hipnotizante color ámbar, los cuales destellaban una felicidad y paz que no había visto nunca en nadie, a excepción de Lyria. Su rasgo más característico era su largo cabello, el cual era de un alegre color rosa y se encontraba amarrado por un listón blanco.
Todos ellos, ahí juntos, parecían estar pasando un buen momento, parecían felices.
Desvié mi vista del retrato y la dirigí hacia la ventana. Sorpresivamente ya no había luz afuera y la noche había caído sobre el bosque, cambiando la armonía del bosque por una sombría tenebrosidad. Los árboles formaban siluetas extrañas, las cuales parecían tomar forma de horribles monstruos, acechando silenciosamente, buscando el momento para atacar. Comencé a asustarme, e hice todo lo posible para convencerme de que nada de lo que estaba viendo era real.
Pero mis intentos fallaron en el momento que vi la luz.
Una luz roja se encontraba "flotando" entre aquellos árboles, sin moverse de su lugar. No me tomó más de un instante en darme cuenta de que no se trataba de una luz… sino de ojos. Un par de ojos rojos, brillantes y siniestros, estaban observando en dirección a la cabaña… no, estaban observándome directamente a los ojos. Deseaba correr, esconderme de aquella tenebrosa mirada, pero simplemente no fui capaz de moverme de mi lugar, ni siquiera de apartar la mirada. Ojos azules y ojos rojos continuaron en contacto visual por lo que parecieron horas, hasta que finalmente los ojos rojos se cerraron lentamente, sin volverse a abrir.
-Ya he regresado- escuché la voz de Lyria desde la entrada a la cocina, trayendo entre sus manos una bandeja con 2 tazas llenas de café y una tetera de porcelana, presumiblemente llena de más café.
-… L-Lyria-san… ¿E-en este b-bosque hay m-m-monstruos?- pregunté, deseando con todo mi corazón que la respuesta fuese no, que lo que había visto solo era producto de mi imaginación, aun cuando lo que había visto se sentía tan real.
-¿Monstruos? No, aquí no hay…- sorpresivamente su respuesta fue no, confundiéndome un poco. ¿Entonces solo estaba imaginando cosas?- ¿Por qué preguntas?-
-M-me pareció ver u-unos ojos r-rojos en el bosque… pero d-deben ser solo i-imaginaciones mías- respondí, riéndome un poco de mí misma, tratando de calmar la tensión de mi cuerpo.
-Los ojos rojos que viste son reales…- dijo Lyria repentinamente, arruinando todos mis intentos de calmarme.-… Aunque no son algo de lo que tengas que preocuparte… no ahora, al menos…-
-Pe-pero usted dijo que no ha-había monstruos…- le recordé lo que había dicho, esperando que no me haya mentido.
-Y no los hay…- me aseguró, para después mostrar una sonrisa extraña.- Lo que viste es mucho peor-
Lo último que dijo no solo terminó por arruinar todo mis intentos para calmarme, sino que también me dejó en un terrible estado de pánico. ¿Qué podía ser peor que un monstruo? Temblaba de solo pensarlo…
-Pero como ya dije, no debes preocuparte por lo que está allá afuera, no vendrá a hacerte daño…- Lyria trató de confortarme, sin mucho éxito.-… Y si se atreve a venir… yo me hare cargo de él…-
Al decir esto, posó la bandeja en la mesa y se sentó en el otro sillón, para después tomar una de las tazas y comenzar a beber con un toque de elegancia natural. Yo seguí sus pasos y tomé la otra taza, tratando de no derramar el líquido con mis temblorosas manos, y comencé a beber, intentando ahogar mi pánico en el delicioso sabor de la bebida.
La sala se quedó en silencio, ninguna de las dos se atrevía a hablar, yo por timidez, ella por seguir disfrutando de su café. Esto tenía que parar…
-D-disculpe, Lyria-san…-comencé, mientras pensaba en mis palabras.- ¿Po-por qué me trajo aquí?-
-¿Hmmm?- la atención de Lyria se posó de nuevo en mí, dejando de beber de su taza de café.-… Por nada especifico, en realidad… quizá algo de curiosidad…-
-¿Cu-curiosidad?- pregunté, más para confirmar.- ¿Qué le causa curiosidad?-
-Muchas cosas, a decir verdad…- dijo Lyria, mientras daba otro sorbo a su café.-… Pero supongo que tú también tienes muchas preguntas, así que puedes preguntar primero…-
-… E-en ese caso… hay algo que me he e-estado preguntando desde la primera vez que te vi…- comencé, mientras pensaba en las palabras correctas para hacer mi pregunta.- ¿C-cómo es todo esto posible?-
-¿Uh? "¿Cómo es esto posible?"- repitió Lyria, analizando la pregunta.- Tu pregunta no es muy clara, ¿Podrías ser más específica?-
-M-me refiero a… ¿Cómo es p-posible que esté hablando con usted a-ahora?- volví a preguntar, tratando de que esta vez entendiese mi pregunta.- Se s-supone que estos son los r-recuerdos de Dios, por lo que solo d-debería ser capaz de o-observarlos, no interactuar con ellos-
-… Vaya, esa es una pregunta bastante inteligente, e interesante también, por decir lo menos…- dijo Lyria, antes de beber más café. Se quedó en silencio unos momentos más, disfrutando de su bebida, hasta que de nuevo dirigió su mirada hacia mí.-… y tienes razón, no es posible interactuar con los recuerdos de alguien sin modificarlos… pero tú en ningún momento viste algún recuerdo… Y eso es porque no estas en sus memorias…-
-¿Eh? P-pero él me dijo que estaba en sus memorias…- dije, confundida. Si no estaba en sus recuerdos, entonces, ¿Dónde estaba?
-Bueno, lo normal habría sido que estuvieses en sus memorias…- comenzó a decir Lyria, y entonces posé toda mi atención en sus palabras, pues probablemente estaba por responder mi pregunta.- Pero de alguna manera, te las arreglaste para entrar en su Mundo Interno-
-¿Mundo Interno?- pregunté, aún más confundida que antes.
-Un lugar de nuestra alma, donde el individuo en cuestión puede encontrar la paz y donde se encuentra su poder oculto…- explicó Lyria, para después beber un poco de su café. Sonaba como una explicación demasiado simple como para ser todo.- Se supone que es un lugar muy privado, al que solo la persona en cuestión puede entrar… y sin embargo, aquí estas…-
-L-lo siento p-por la intrusión…- me disculpé de inmediato, inclinando la cabeza. Me avergonzaba el hecho de haber entrado a un lugar al que se supone no debía entrar.
Levanté la cabeza de nuevo en el momento que escuché reír a Lyria.
-Hahaha… No te preocupes, no es como que lo hayas hecho a propósito- dijo Lyria, sonriendo. Tomó la tetera de porcelana y se sirvió más café, procediendo a beber.- No me molesta. De hecho, he de admitir que me produce mucha curiosidad saber, ¿Cómo lograste entrar aquí?-
-… N-no lo sé, Lyria-san- contesté. Ni siquiera me había dado cuenta de donde estaba, mucho menos de como entré aquí.
-Supuse que no lo sabías, así que no esperaba una respuesta realmente- dijo con calma, mientras observaba su café.- Aunque hay muchas preguntas que tengo, además de esa, y ninguna tiene respuesta… pero incluso aunque te preguntara, no podrías responderme…-
-Y-yo también t-tengo muchas preguntas que m-me gustaría hacerle, Lyria-san…- dije, esperando que me diese permiso para preguntar.- Q-quisiera preguntarle sobre…-
-Entiendo que tengas muchos deseos por preguntarme gran cantidad de cosas…- me interrumpió Lyria, mirándome amablemente a los ojos.- Pero si deseas preguntar sobre Ángel o incluso sobre mí, creo que sería mejor que le preguntaras a él mismo-
-… ¿Ángel?- repetí. Ella solo podría estar hablando de alguien…- ¿Así es como se llama Dios?-
-No en realidad- respondió. Volvió a darle un sorbo a su café antes de continuar.- Es solo un nombre provisional, uno que decidimos darle para no referirnos a él como "Dios", pues le desagrada mucho ese término. Sin embargo, como ya dije, es solo un nombre provisional, él no tiene un verdadero nombre, y solo alguien que esté dispuesto a conocerle puede dárselo, pues yo no estoy en mi derecho de hacerlo-
-… ¿Por qué usted no puede dárselo?- pregunté, aunque sentí que estaba preguntando algo indebido.
-Bueno, eso es porque yo…- comenzó, pero se detuvo. Observo a sus alrededores por un momento antes de volver a verme.- Supongo que sabrás la razón en otro momento-
-D-disculpe si pregunté algo indebido…- me disculpé, pensando que no había querido responderme debido a que era algo privado.
-Oh, no es eso- aclaró Lyria, sonriéndome.- El problema es que no tengo tiempo para explicártelo, ya que es hora de que te vayas…-
Al escuchar sus palabras, voltee a mí alrededor, finalmente notando que ya casi todo había desaparecido. ¿Cómo es que no me había dado cuenta antes?
-Pe-pero aún tengo m-muchas preguntas por hacer…- traté de prolongar mi estancia aquí, pero ya era demasiado tarde. El piso bajo mis pies desapareció, y pronto mi cuerpo también comenzó a desaparecer.
-Fue un gusto conocerte, Yoshino-chan- se despidió Lyria, con una radiante sonrisa. Mi cuerpo ya estaba a punto de desaparecer, y mis sentidos en ese lugar se estaban nublando, pero en el último segundo… la escuche hablar.-… Cuídale por mí, ¿Sí?-
Y entonces desaparecí…
¿Cuidarle?
…
Pronto recuperé la vista, y lo primero que vi fue el rostro de Dios… no, "Ángel", alejándose del mío, dándome mi espacio. Observé a mí alrededor, comprobando que ya no me encontraba en esa acogedora cabaña, sino en el vacío casi infinito de este lugar.
-Bueno, ya he terminado- dijo Ángel, mientras una taza de café aparecía en su mano. Yo no sabía que hacer o cómo reaccionar ante estos sucesos, perdí mi oportunidad de resolver muchas dudas, por lo que estaba algo perdida en mis pensamientos.-… Hey, conejita, ¿Estás bien?-
-… ¿Eh?- exclamé, finalmente saliendo de mis pensamientos, solo para ver que Ángel estaba pasando una mano frente a mi rostro.
-… (Suspiro)… Qué alivio, por un momento pensé que te habías perdido en mis memorias…-dijo Ángel, alborotando su cabello.- ¿Y bien? ¿Cómo te sientes?-
-… Emmm…- reaccioné del todo y comencé a moverme un poco, desperezando mis brazos y piernas que se habían entumecido durante la transferencia.-… N-no me siento diferente, en realidad…-
-No tienes que sentirte diferente desde el principio, a decir verdad- dijo, antes de darle un sorbo a su café.- Tienes que acostumbrar tu cuerpo primero, para que la teoría se convierta en práctica.-
Yo me quedé en silencio, pensando más en lo que Lyria me había dicho que en lo que Ángel me decía ahora. ¿Debería preguntarle a él ahora? No sentía que eso fuese del todo una buena idea, pero realmente tenía mucha curiosidad por saber, así que decidí preguntarle…
-D-disculpe, Ángel-san, ¿Puedo preguntarle al…?-
-Vaya, parece que ya es hora de que te vayas…- dijo, observando al horizonte. No tardó mucho en procesar lo que yo había tratado de decirle, y entonces volteó a verme, extrañado.-… ¿Desde cuándo me dices "Ángel-san"?-
-Lyria-san me d-dijo que así le llamaba…- contesté, observando al horizonte con un poco de decepción. Bueno, ya habría otra ocasión para preguntar, ¿No es así?-… ¿N-no debería llamarle así?-
-… No hay problema en que lo hagas- dijo, observando a la nada.- De hecho, creo que preferiría que lo hicieras-
-… E-entonces…- Mi cuerpo comenzó a desaparecer, a punto de salir de este lugar.-… Hasta pronto, Ángel-san…-
-… Hasta pronto, Conejita Yoshino- se despidió, regalándome una pequeña sonrisa.
Y entonces desperté.
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Me quede ahí, sin moverme, mientras la observaba partir. Su cuerpo pronto desapareció en destellos de luz, y entonces el lugar quedo vacío, a excepción de mí, como siempre había sido.
-… Así que… le dijiste "mi nombre"…- murmuré al viento, volteando a ver al gigantesco orbe de energía sobre mí. Una pequeña brisa sacudió mi cabello y capa plateada, refrescándome un poco.
-¿Te molesta?- una suave y dulce voz de mujer se escuchó en mi mente, llamando mi atención.
-No realmente, Luz- contesté. Tomé un sorbo de mi café antes de continuar.- En realidad, quisiera agradecerte por eso…-
-Supuse que te gustaría, pues ella no dejaba de llamarte "Dios" y no parecía que fuese a cambiar eso- dijo Luz alegremente.- Con un poco más de esfuerzo, puede que la animé a que te de un verdadero nombre-
-Oh, ¿Entonces es ella a quien has elegido para darle un nombre a Ángel?- preguntó una relajada voz masculina, con algo de curiosidad.
-Sí. Después de todo, ella ha logrado entrar al Mundo Interno- respondió Luz.
-¿A mi Mundo Interno?- pregunté, bastante extrañado. Se supone que esto no debería ser posible.- ¿Cómo ha logrado entrar ahí?-
-Realmente no lo sé, pero puede que eso sea una señal de que ella debe darte tu nombre- respondió Luz alegremente, pero pronto se volvió un poco más seria.- Pero ahora mismo me gustaría saber, ¿Qué hacías en el bosque que esta alrededor de mi casa, Dragón?-
-… Solo observaba…- respondió una seria voz masculina, la cual no había hablado hasta ahora.
-Quizá deba reformular mi pregunta…- dijo Luz, aún seria.-… ¿Qué pensabas hacerle a la pequeña Yoshino?-
-… Ya te lo dije…- murmuró Dragón.- Esa niña es un peligro para nosotros…-
-Pe-pero es solo una n-niña- una pequeña voz femenina replicó, uniéndose a la conversación.- No tiene el p-poder para siquiera ra-rasguñarnos, ¿Por qué sería un peligro?-
-Tú mejor que nadie debería saber que no debes subestimar el poder de alguien, incluso el de una niña de 14 años, después de todo tú a esa edad ya tenías el poder para enfrentarte a los Dioses más fuertes y salir viva del encuentro, Cereza- dijo Dragón, haciendo especial remarque en lo último.- Sin embargo, incluso aunque esa niña no sea como tú y no posea el poder para hacernos algo, sigue siendo un peligro para nosotros, de forma indirecta-
-Ya hablamos sobre esto antes, Dragón- habló Nube, quitándole importancia al asunto.- Si esa pequeña provoca que "Eso" nos encuentre, tan solo debemos enfrentarle y ganarle…-
-No has comprendido la gravedad de la situación, ¿verdad?- la seria voz de Dragón interrumpió a Nube.- Estamos hablando de un enemigo al que probablemente no podamos derrotar…-
-¿Cuándo nos ha detenido eso antes?- Nube replicó, sonando confiado.- Tú y yo nos hemos enfrentado a monstruos a los que hasta los más valientes habrían evitado, monstruos con todas las ventajas a su favor, a los que se supone que no teníamos posibilidad de derrotar. Aun así, salimos victoriosos de todas esas batallas, incluso aunque nos derrotaban a veces, siempre fuimos capaces de salir vivos de esas batallas…-
-Pero esto es distinto- la voz de Dragón sonó incluso más oscura de lo normal.- Aunque nos enfrentamos a tantos seres como esos, siempre supimos evitar a aquellos que no podríamos enfrentar, aquellos que no tendrían problemas en matarnos… No estoy pidiéndote ni a ti ni a nadie que huya y se esconda como cobarde, solo estoy diciendo que no estamos listos para enfrentarnos a "eso"…-
-Entonces, ¿Lo que sugieres es que nos volvamos más fuertes?- dijo Nube, sonando ligeramente emocionado.- Eso está bien para mí, ¿a quién más le gusta la idea?-
-Yo n-no tengo problemas con e-eso…- respondió Cereza.
-Por mi está bien- dijo Luz alegremente, para luego continuar.-… Pero creo que alguien estará en desacuerdo…-
-… … …- me quedé en silencio, observando hacia el orbe de energía sobre mí.
-… Ángel…- me llamó la voz de Luz.-… ¿Estás de acuerdo con esto?-
-… (Suspiro)… ¿Realmente es tan necesario?- pregunté, aun cuando sabía la respuesta.
-Lo es- respondió Dragón.- En nuestro estado actual, seremos derrotados eventualmente-
-… No quiero hacerlo… pero no nos queda de otra, ¿no es así?- murmuré.
-No, no hay otra opción…- esta vez respondió Nube, sonando un poco decepcionado.-… Supongo que tendremos que esperar algunos años más antes de cumplir nuestro objetivo…-
-Es una lástima…- agregó Cereza, un poco triste.
-Pero antes que nuestros propios deseos está el deber- dijo Luz, determinada.- Una vez más, debemos demostrarle a todos lo que es la esperanza-
-… Supongo que tienes razón…- dije, y me permití una pequeña sonrisa.- Entonces, desde mañana, nosotros…-
Un repentino e intenso dolor en mi pecho me interrumpió, tambaleándome por su intensidad.
-¡Aaaahhhhg!- grité, posando mis manos en el centro de mi pecho, justo sobre mi Núcleo, donde se generaba el dolor. Era un dolor potente y constante, se sentía como si me arrojaran una lanza justo a ese punto, una y otra vez. Observé hacia la zona donde se originaba el dolor, notando que entre mis manos y desde mi Núcleo surgían pequeños relámpagos blancos y negros.
Caí sobre mis rodillas, aguantando ese dolor tanto como podía, hasta que, así como llego, repentinamente desapareció. Respiré aliviado en el momento en que el dolor se fue, liberando mis pulmones de esa presión. Asimismo, los pequeños relámpagos habían desaparecido, como si nunca hubiesen estado ahí en primer lugar.
-… Eso fue intenso…- dije, sobándome un poco la zona afectada.-… Ese fue más fuerte que la vez anterior, ¿Verdad?-
-… Definitivamente…- murmuró Nube, tornándose serio.-… el momento se acerca…-
-… ¿Cuánto tiempo me queda?- pregunté, sin ninguna expresión aparente.
-… Unas semanas… en el peor de los casos, puede que te quede poco más de una…-dijo Nube, dejando el lugar en silencio.
-… (Suspiro)… Una semana, ¿Eh?- dije a nadie en particular.-… Joder, a veces vivir es complicado…-
Y dicho eso último, simplemente me levanté y comencé a beber algo de café.
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Después de horas de caminar, finalmente estaba por llegar a mí objetivo.
Desde el inicio de mi recorrido, mis pasos se volvían cada vez más pequeños y lentos, agotándose, pero en ningún momento cesé el paso. Sudor cubría mi rostro y cuerpo, causando que mis ropas se pegaran a mi piel, provocando una sensación incomoda.
Para mi fortuna, el sol se encontraba oculto por las nubes y las fuertes corrientes de viento en el lugar me mantenían un poco fresca. A decir verdad, en estas condiciones del clima no habría sudado tanto si estuviese recorriendo un camino cualquiera, pero ésta era una ruta completamente natural, llena de obstáculos por superar. Aun así, mi cansancio no se lo debía a recorrer este camino, oh claro que no.
Mi cansancio se lo debía al trabajo, o aún más específica, a mis dos trabajos.
Trabajar para el Equipo Magma y el Equipo Aqua.
Era extremadamente exhaustivo trabajar para ambos equipos sin que noten que trabajo para el contrario, y los uniformes eran por demás incomodos. Además, tenía que cumplir con las misiones que me encargaban, unas más complicadas que otras; e incluso había ocasiones en las que las misiones de ambos equipos eran simultáneas, complicándome la vida aún más.
Pero todo valdría la pena al final.
Al final, lograría mi cometido y todo habrá acabado.
Detuve mi línea de pensamientos, a la par que mis pasos, al observar que ya había llegado a mi destino; un lugar en el que había estado hace tan solo una semana. El suelo del lugar se encontraba parcialmente cubierto de hielo, ocultando su color rojizo.
Había llegado a la cima del Monte Cenizo.
El lugar había cambiado demasiado en comparación a como solía ser hace tan solo un poco más que una semana, y todo este cambio se derivó de un solo momento: Aquel momento en que aquella repentina corriente fría había aparecido en el centro del cráter y había arrasado con todo lo que se le oponía, congelándolo en instantes.
Yo reaccioné a tiempo en ese momento y huí, saliendo del peligro sin ningún rasguño; pero otros no tuvieron la misma suerte, a muchos les provocó una severa hipotermia y otros simplemente murieron por la falta de calor.
Ahora, después de una semana del acontecimiento, había vuelto a este lugar, no como una miembro del Equipo Magma ni del Equipo Aqua, sino simplemente como yo misma, con mi propia intención de averiguar qué había sucedido aquí.
Caminé a paso lento y sigiloso, tratando de evitar ser detectada, pues el lugar estaba actualmente restringido y había varios trabajadores eliminando el hielo con Pokémon de tipo Fuego.
Yo era muy buena en esto de escabullirme, por lo que era imposible que alguien me detectara…
-Oye, tú. Esta zona está restringida, no puedes estar aquí…- al escuchar una grave voz detrás de mí y sentir una mano posándose en mi hombro derecho, mi primera reacción fue voltearme y arrojar una poderosa patada al rostro del individuo, derribándolo y dejándolo en los brazos de la inconsciencia.
-… Ups…- fue lo único que pude decir. Ya me había pasado en ocasiones anteriores, en las cuales alguna desdichada alma se me había acercado por la espalda y yo había reaccionado con una patada, noqueando a la persona en cuestión y quedando en ridículo frente a todos. Pero para mi suerte, esta vez había evitado que me descubriesen.
Arrastre el cuerpo para ocultarlo tras una roca, pero lo suficientemente visible como para que alguien lo descubriese de un momento a otro, de tal forma que el hombre no muriese por la hipotermia que seguramente le daría en este lugar.
Continué mi camino y avancé al puente, donde fue el epicentro de la ventisca. No encontré nada especialmente llamativo ahí, tan solo la máquina que Magno pensaba utilizar para despertar a Groudon, la cual me dispuse a revisar.
O eso habría hecho de no ser porque me llamaron…
-… … …- los sonidos de mi comunicador – los cuales para mi fortuna eran bastante silenciosos – llamaron mi atención, y contesté la llamada.
-Aquí Recluta Zinnia, esperando órdenes- saludé a mi superior, Tatiano.
-Recluta Zinnia, aquí Tatiano. Solicitamos que se reporte usted y su grupo al Monte Pírico. Requerimos de apoyo inmediato- ordenó Tatiano y colgó inmediatamente.
No me dio mucho tiempo para explorar el Monte Cenizo, pero no parecía que hubiese algo importante aquí. Me dispuse a irme, pero antes decidí darle una mirada a la máquina.
-Oh, qué bonito…- murmuré al ver el meteorito dentro de la máquina. Se veía muy interesante, por lo que decidí tomarlo y meterlo entre mis ropas.-… Bueno, de vuelta al trabajo…-
Y con esto último, me fui del lugar, sin que nadie me notara.
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-Oh, ya llegamos…- susurró Yoshinon al estar frente al Instituto Meteorológico, un edificio ni muy grande ni muy imponente, pero que cumplía bien su función. Yo bajé de mi bicicleta y la metí con un poco de esfuerzo en mi bolsa – aun no sabía cómo es que esto era posible – para después observar el Instituto.
¿La razón de por qué nos habíamos detenido aquí? Simple, el puente para continuar nuestro recorrido estaba bloqueado por Reclutas del Equipo Aqua, los cuales no nos dejarían pasar ni aunque los derrotáramos, así que decidimos venir a la raíz del problema.
Yoshinon y yo entramos en las instalaciones y, para mi sorpresa, todo estaba relativamente ordenado, sin muestras de destrozo por ningún lado. Aun así, había reclutas dentro de la habitación, aunque no parecían muy animados.
-… Disculpa…- llamé la atención de uno, el cual volteó hacia mí y pareció reconocerme.
-¡¿Qué?! ¡¿Tú aquí?!- me pareció extraño que me reconociera, pues me había enfrentado a muy pocos reclutas del Equipo Aqua.- Esto se pone cada vez peor…-
-¿Peor? ¿A qué te refieres?- pregunté, extrañada. Quizá algo más había sucedido.
-Primero viene ese tipo de cabello verde a derrotarnos a todos, y luego llegas tú también. ¿Acaso esta misión estaba destinada a fracasar?- se quejó consigo mismo el recluta. Como sospechaba, algo más había ocurrido, por lo que decidí dejar a los derrotados reclutas atrás y subir al segundo piso.
El segundo piso no era muy diferente al primero en cuanto a la situación: ahí también había reclutas derrotados. Pero había dos personas que llamaban mucho la atención.
La primera era una mujer adulta, bella, de tez bronceada, el cabello negro y muy largo, una mirada azul desafiante y un cuerpo atlético y bien proporcionado, que era mostrado por su escaza vestimenta superior, la cual tenía los colores del Equipo Aqua.
El segundo era un hombre joven, alto y delgado, de tez blanca, cabello verde peinado elegantemente y vestido con un traje de negocios, caracterizado por su corbata verde.
Me acerqué a ellos silenciosamente, esperando no ser notada.
-Carajo- dijo la mujer, visiblemente enojada con el hombre tranquilo frente a ella, el cual esbozaba una sonrisa de victoria. Probablemente habían peleado y el hombre había ganado.- Esto no se va a quedar así, Eolo. Definitivamente te derrotaré en nuestra próxima batalla-
-Aunque dudo mucho que el resultado sea distinto, estaré esperando nuestro próximo combate, Shelly- dijo sencillamente Eolo, sin perder su postura. Sus palabras solo hicieron enfadar aún más a Shelly, la cual parecía a punto de saltarle encima a Eolo.
Pero una llamada la detuvo…
-Aquí la Comandante Shelly, informando. La misión ha sido un frac…- trató de decir Shelly, pero fue interrumpida.-… ¿Eh? ¿Nueva misión? ¿En el Monte Pírico?… entendido, voy en camino-
Terminó la llamada y volteó a ver a Eolo con rencor.
-Esto lo arreglaremos en otra ocasión- fue lo último que dijo antes de irse, sin siquiera voltear a verme.
El lugar quedó un momento en silencio después de eso…
-… Así que el Monte Pírico, ¿Eh?- dijo Eolo para sí mismo, para después voltear a verme.- Oh, no te había visto, pequeña…-
-… … …- al tener su atención, no dije nada y dirigí mi mano hacia mis Poke Balls, preparada para todo.
-Oh, no te preocupes, yo ya me iba- dijo con una sonrisa, mientras caminaba hacia la salida.-… Recuerdo haberte visto en Ciudad Portual, así que supongo que también vendrás al Monte Pírico, ¿No es así?...-
Sin decir más, se fue, dejándome en silencio.
-… ¿Deberíamos ir, Yoshinon?- pregunté, dudosa. Quizá no debíamos meternos en problemas.
-Sería mejor que fuéramos y nos aseguremos de que no hagan nada malo, ¿Verdad?- respondió Yoshinon, dirigiéndose a las escaleras. Yo simplemente le seguí el paso.
-Entonces vamos, supongo…- dije, y ambas tomamos rumbo a nuestro nuevo destino.
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Esta Ángel sentado en su sillón, tomando de su café.
-Espero que hayan disfrutado el episodio- desea, mirándolos a ustedes.- Una vez más disculpen por el retraso, pero discúlpenme aún más por lo corto que es el capítulo, pero tenía que hacerlo para cubrir en el siguiente todo el Monte Pírico-
Aparece una pantalla a su lado, mostrando "escenas del capítulo".
-Bueno, hoy se forman muchas más dudas que la vez anterior. Aun hay que revelar la identidad de varios personajes, hablar sobre el pasado de otros, y explicar muchas cosas más, como por ejemplo lo que me pasó en este episodio- dijo, bebiendo de su café.- Antes de irme, me gustaría informar de varias cosas…-
1.- El próximo objetivo de reviews para capitulo el doble de largo es de 15 reviews.
2.- Debido a que estoy aburrido, me gustaría que me enviasen reviews o PM en donde me pregunten cosas, ya sease sobre el fic o cualquier otra cosa (siempre y cuando no sea algo privado de mi persona como escritor), yo las contestare en la medida de lo posible. No hay límite en la cantidad de preguntas.
Sin nada más por agregar, disfruten de un buen fin de semana n_n
