Card Captor Sakura

Sakura / Syaoran

Advertencia: personas con criterio formado


Capítulo V

De todas las cosas que nunca esperé, acabó pasando una tan horrible que aún no me recuperaba de la impresión que me llevé al encontrarme con Syaoran en ese lugar, justo en ese momento. Momento en el que en realidad no deseaba encontrarme con nadie. Particularmente con él.

Lo que había pasado con Eriol había sido algo sin planearlo o sin siquiera realmente desearlo. Había sido un impulso nacido desde la ira y no otra cosa. Hiragizawa lograba sacarme de quicio y sacaba a flote lo peor de mí y necesitaba tomar distancia de esos juegos mentales en los que él era tan bueno.

No quería justificar mi comportamiento, pero aunque había tratado de bloquearlo y no pensar demasiado en ello tratando de concentrarme en mis estudios desesperadamente, la desaparición de Syaoran justo después de lo que habíamos vivido, había hecho que surgiera un sentimiento de abandono e inseguridad que había terminado mermando mi confianza como mujer. No era justo que un día te muestren un mundo maravilloso, y al día siguiente esa persona desaparezca, llevándose las promesas que aunque nunca fueron dichas, se habían dado por entendidas.

Grité su nombre y deseé seguirlo, tratar de explicarle las cosas, pero tan pronto lo ideé lo eché por tierra… ¿qué le iba a decir? ¿Qué lo que vio fue sólo su imaginación? Con esa situación llegué al punto de quiebre, porque tanto drama me tenía harta. No estaba segura de que en qué momento mi vida se había transformado en una telenovela de esas en que la protagonista queda ciega, pierde al hijo, le queman la casa, le quitan al hombre y termina presa. No podía seguir armando un castillo en la arena, al final siempre la marea subiría y lo arrastraría consigo, sin importar cuando esfuerzo haya colocado en él. Lo dejé pasar, que Syaoran pensara lo que quisiera y deseé que él y Eriol se fueran juntos al infierno. Aunque probablemente yo sería la primera en irse ahí y terminaría haciéndoles una visita guiada.

Al llegar a casa me fui directo a bañar ante la mirada interrogante de mi hermano y mi padre. Me sentía asqueada por como mi cuerpo reaccionaba sin que dejara espacio para el raciocinio, y mientras el agua me limpiaba y relajaba mi alma, tomé una decisión que juré a mi misma la cumpliría: a partir de ese preciso instante me haría célibe. El sexo me había traído suficientes problemas y no era tan idiota como para no darme cuenta que en todas esas dificultades que había tenido que atravesar, este había jugado un papel importante. Si yo no hubiese pensado con la vagina en vez de con la cabeza Eriol jamás nos hubiese descubierto a Syaoran y a mí, nunca me hubiese chantajeado, no me hubiese perdido el respeto cuando Syaoran y yo empezamos a tener sexo a escondidas buscando doblegar la voluntad del otro, no me habría acercado a Eriol, no me hubiese hecho las ilusiones que me hice después de esa tarde con Li para terminar aceptando que mi vida no era un cuento de hadas y Syaoran no era el gran amor de mi vida.

Me lavé los dientes con furia y me cambié de ropa y aunque no era mi turno para cocinar, le pedí a papá que me dejara hacerlo. Necesitaba pensar en cosas distintas y lo hice, pensé en cualquier cosa menos en lo que hacía y al final resultó tan mal que terminamos yendo a comer a fuera. Sabía que con eso Touya iba a tener material para molestarme por años.

Lo que ocupó mi mente durante la tarde fue Tomoyo. No sabía cómo reaccionar ante lo que había visto. Entre amigas hay un pacto que ni siquiera debe aclararse sino que existe y se sabe, y es nunca fijarse en el novio de la otra, y aunque Eriol en realidad no era nada mío – afortunadamente- se suponía que para todos los efectos si lo era. Si él hubiese sido mi novio de verdad ¿ella me hubiese traicionado? No podía ni quería creerlo. No la culpaba de los intentos de él, ella no podía evitar ser tan bonita y encantadora, pero si la culpaba por no bloquear los avances de él. Aunque sabía también de primera mano cómo era que operaba Hiragizawa y conocía bien que no siempre ocupaba los trucos más limpios para conseguir sus propósitos. Decidí que necesitaba oír de la propia Tomoyo qué fue lo que pasó en realidad y ya estaba dispuesta a darle esa oportunidad, ella era merecedora de un voto de confianza después de todo.

Al día siguiente Syaoran apareció y se le veía bien. Saludó como era costumbre y como siempre dirigió su mirada hacia adelante sin hacer caso a nada más. Él estaba bien. Concluí que satisfizo lo que siempre quiso de mí y que yo, como se lo daba sin cuestionar nada, finalmente terminó perdiendo el interés. Pase años engañándome a mi misma creyendo que tras esa extraña relación había algo más profundo que el mero instinto animal y primitivo. Era una ilusa y con ese pensamiento me dolió el amor propio.

Tomoyo no fue a clases y tampoco lo hizo al día siguiente. ¿Qué pasaba con esa gente que faltaba como si nada a clases? Mi padre en contadas ocasiones me había permitido faltar y siempre por muy buenos y justificables motivos. Deseé ir a verla para saber de ella, pero caí en cuenta recién entonces que no sabía dónde vivía, y por mucho que la llamé, el teléfono sonó siempre como apagado. Al cuarto día al salir de clases, sentí que quería sacarme los ojos al encontrarme con Hiragizawa. Me estaba esperando.

—No tengo deseos de verte o de hablar contigo – declaré abiertamente.

—¿Has sabido de Daidouji? – preguntó ignorando por completo mi advertencia.

Sonreí de medio lado, pero no sentía ni una pizca de simpatía o de agrado en ese momento.

—¿Por qué? ¿Problemas en el paraíso? – consulté venenosamente.

—No tienes idea de lo que estás hablando – respondió como si fuera el poseedor de un secreto mortal.

—No lo sé, tú pareces saber más que yo. Explícamelo – solicité fingiendo ser educada.

—No me corresponde a mí contártelo – dijo solemnemente.

Reí. Si estaban en el punto en el que compartían secretos que yo no sabía, entonces Tomoyo si me había traicionado después de todo.

—No tengo idea dónde estará tu querida Tomoyo. No ha venido a clases – contesté mordaz.

—¿No sabes donde vive? ¿No te preocupa ni siquiera un poco? – interrogó perdiendo la paciencia.

—Pensé que tu lo sabrías, ya que son tan amigos – agregué incisivamente. Estaba realmente enojada con ella.

No creí que tuviéramos nada más que hablar, así que me di media vuelta y seguí su camino, pero él no se calló y siguió parloteando sobre el tema.

—¿Dices ser su amiga y no sabes lo que le paso? – soltó con un tono irónico.

¿Estaba él jugando sus clásicos juegos mentales? ¿De verdad había algo que yo no sabía y él sí?

—Si te tiene a ti para ayudar a sobrellevarlo ¿qué caso tiene que esté yo o no? – inquirí destilando odio por los poros.

Ni siquiera me volteé para responderle, pero escuché sus pasos detrás de mí. Me tocó un hombro y violentamente exigió que le diera la cara y yo enrabiada quité su mano de mi cuerpo. No quería que me tocara.

—¡Si tú hubieses ido a verla como se suponía que harías, ella no habría tenido que conformarse con el consuelo de un tipo con el que ni siquiera se siente cómoda!

Me quedé boquiabierta y con una gran duda.

—¿Qué estás diciendo? ¡Habla claro! – le pedí impaciente.

—¡De que si no estuvieras todo el tiempo con la cabeza metida entre tus piernas, te hubieses dado cuenta de que ella está pasándolo mal hace meses! – expresó Eriol sin esconder su rabia.

Abrí la boca para responder a esa acusación. La abrí dos, tres y cuatro veces más y las palabras seguían sin salir, porque en el fondo sabía que lo que él me dijo era cierto. Últimamente vivía por y para mí sin mirar al prójimo. No… si debía sincerarme siempre fue así, y Tomoyo se conformaba con las migajas de mi tiempo. Nunca se quejó, nunca dijo una sola palabra… tampoco lo hizo notar. Más de alguna vez la dejé esperándome mientras yo estaba teniendo sexo en algún rincón y ella jamás se enojó conmigo por no llegar a los encuentros acordados. Ella siempre estaba para mí, y sin embargo yo no sabía nada de ella... y nunca lo noté. Comencé a llorar a medida que los recuerdos venían a mi mente haciéndome dar cuenta de la horrible persona que era y que yo ni siquiera sospechaba ser.

Dejé a Eriol mirando mi extraña reacción de volver a la escuela. Era una regla universal que quien salía de la escuela no debía volver, pero no me importó parecer una loca corriendo contra los estudiantes que anhelaban salir y que sorprendidos miraban como yo buscaba volver.

Choqué con más de alguna persona en mi intento de llegar a la sala de música y me encontré con la profesora que impartía dicha asignatura, que a su vez era la encargada de las actividades curriculares pertenecientes a la rama, en las que Tomoyo era una integrante. Era una suerte que la conociera, así sería más fácil convencerla.

—Profesora, soy amiga de Tomoyo Daidouji – dije entrecortadamente. No estabilicé la respiración antes de entrar.

Hablé sin avisar de mi presencia y ella se sobresaltó. Me miró y luego de que me reconoció, me contestó muy paciente.

—Lo sé, ella siempre habla de ti – comentó ella.

Con eso consiguió que me lagrimearan los ojos.

—Profesora. Tomoyo no ha venido a clases… me avergüenza decirlo pero no sé dónde vive y estoy preocupada por ella – confesé abiertamente.

Ella me miró en silencio un instante, como indagando en mis ojos y asintió.

—¿Qué es lo que necesitas? – preguntó directamente.

—Necesito su dirección, para mi es difícil conseguirla… pero para usted no debe ser demasiado complicado – solicité con decisión.

—Eres una buena amiga, Kinomoto – dijo ella segura.

—¡Se equivoca! Ni siquiera sé dónde vive… o por qué no está viniendo a clases – respondí subiendo mi tono de voz.

—No seas tan dura contigo misma. Daidouji es… ella es introvertida y no habla mucho de sí misma. Prefiere escuchar antes que hablar – contestó ella. Al parecer sabía mucho de mi amiga.

La profesora fue hacia unos documentos que tenía en una mesa un poco más allá y transcribió algo, luego se acercó y pude ver lo bien vestida que estaba, aunque eso no era novedad, era siempre y colocó una mano con sus largos y delgados dedos en mi mejilla, e hizo que la mirara a los ojos. Pude mantener aquel contacto sólo dos segundos y desvié los ojos hacia el suelo. Sentía como se me nublaba la vista.

—Daidouji no se expresa como los demás, no te sientas mal por eso. A mí me cuesta saber lo que le pasa, qué siente o qué piensa, y ya tengo mis años de experiencia. Ella es una artista innata. Su mente opera distinto – afirmó.

Ella llevó su mano en mi mejilla hasta mi cabeza, palmeándola y me entregó el papel que había escrito con su mano desocupada.

—Acá está su dirección. La saqué de su expediente – susurró a modo de secreto - Tráela de vuelta. Nos hace falta acá.

Agradecí su buena voluntad y emprendí mi camino hacia la dirección escrita. Tuve que reconocer que no tenía la menor idea de dónde era. No era cerca de donde yo viviera. Tomé un taxi y le indiqué la dirección. El trayecto no era demasiado largo sino que estaba en una zona residencial que yo no había frecuentado. Estaba rodeada por unas casas majestuosas, en las cuales sólo en el patio delantero cabía cuatro veces mi casa. Me sentí un poco intimidada y aún más sorprendida cuando luego de comprobar el número y ver que la casa más grande y más apoteósica de todas, era la de mí amiga. Jamás lo hubiese imaginado. Ella jamás lo mencionó, pero era evidente que su familia nadaba en dinero.

Tímidamente llamé a la reja y después de unos momentos me abrieron. Me sentí como en las películas. Sólo faltó que me pidieran un examen de sangre, pero una vez que comprobaron mi identidad fui llevada al interior de a casa y aunque la mansión estaba llena de detalles maravillosos dignos de ser admirados, en realidad yo sólo quería ver a Tomoyo.

Caminamos por unos pasillos que me parecieron eternos y finalmente nos detuvimos delante de una gran puerta y desde adentro pude oír la voz de mi amiga.

—Adelante – pronunció.

Observé que no prestó la más mínima atención a quien había llegado.

—Señorita Tomoyo, la señorita Sakura Kinomoto está aquí para verla – anunció solemnemente la mujer que me acompañó ese largo trayecto.

Recién entonces ella levantó la mirada y en su rostro que antes estaba severamente circunspecto, se formó una sonrisa y se levantó del sillón en el que estaba.

—Déjennos solas – decretó.

Me acerqué a ella tímidamente para saludarla pero ella tenía otros planes y me abrazó fuertemente.

—Gracias por venir, Sakura – agradeció mientras que en mi cabeza sólo pensaba en cómo explicarle el por qué había venido sin avisar.

—Disculpa por venir sin avisar – me excusé.

—No, te preocupes. Me hace feliz saber que estás aquí – respondió segura.

Tomoyo pidió que trajeran té y algunos dulces, y cuando llegó lo que ella llamó "algunos dulces" no imaginé que serían tantos y tan distintos todos. Creo que lo hizo con el propósito de distraerme y mantener mi boca ocupada, y lo estaba consiguiendo. Me puse seria y dejé de engullir en contra de todos mis deseos.

—Tomoyo… - empecé el discurso.

—Ya sé por qué estás acá. Hiragizawa debió decirte algo – me interrumpió.

—No, él no me dijo nada concreto – respondí.

—¿Por qué no fuiste al concierto, Sakura? – preguntó un poco triste.

Ella jamás preguntaba cosas tan directamente y entonces comprendí que a ella de verdad le había afectado el que no fuera. Como si necesitara más motivos para sentirme peor.

—Se me olvidó. Lo siento – contesté con la verdad

Se revolvió molesta a mi lado y escondió sus emociones tras la taza de té.

—Nunca te he mentido, Tomoyo, pero te he ocultado muchas cosas y maquillado otras. Y no creo ser la única – agregué.

Mi amiga dejó la taza sobre el platillo en la mesa, y se volteó a mirarme. Había llegado la hora de sincerarse.

—Desde el día que te conocí he sabido que me escondes algo. No estoy segura de qué sea. Puedo darme una ligera idea. Y también tienes razón, no soy muy buena contando cosas – admitió.

Tomé aire y sin pensar demasiado en lo que diría comencé a hablar. Salió más natural y fácil de lo que pensé una vez que empecé

—Perdí mi virginidad poco antes de cumplir los quince. Tenía una relación con él hacía años y fue todo maravilloso hasta que entramos a preparatoria. Desde el primer día empezó a salir todo mal – escupí.

—¿Hacía años? ¿a qué edad empezaron? – preguntó sorprendida.

—A los doce – respondí – me gustaba desde los diez.

—¿Él es mayor que tú?... ¿Se aprovechó de ti? – consultó horrorizada

—¡No! Él es incluso unos meses menor que yo – aplaqué su preocupación.

—Ahh – contestó aliviada de saberlo pero sin nada que acotar.

Nos quedamos calladas. Sabía que ella no me estaba juzgando por lo que le acababa de contar, quizás todavía estaba digiriéndolo. Entonces habló nuevamente.

—Originalmente yo haría la preparatoria en otro lugar, presumiblemente en Inglaterra. Mamá quería que adquiriera el inglés porque tiene muchos proyectos para mí y no son precisamente acá en Japón… pero un día descubrí en unas fotos a una persona y luego de consultarlo con mi mamá ella me contó que tenía una prima a la que quería muchísimo. Esa prima ya no está entre nosotros, pero tuvo una hija… No tengo hermanos, no tengo ni tuve nunca muchos amigos, y de pronto descubro que tengo una prima en segundo grado, de mi edad y más cerca de lo que pensé. No quise desaprovechar la oportunidad de conocerla y acercarme a ella, y las ganas aumentaron más cuando supe quién era. No obstante ella parecía estar en otro mundo todo el tiempo, y nunca se dio la oportunidad de acercarme a ella. Hasta que finalmente un día sin proponérmelo ocurrió, y estuve en el momento y lugar preciso cuando me necesitó. No me hacía feliz el que lo pasara mal, pero sí lo hizo el que finalmente las cosas se dieran para poder conocerla. Esa persona… eres tú, Sakura.

¿Tomoyo y yo éramos parientes lejanas? Eso nunca lo vi venir. Nunca nadie lo mencionó… mi padre nunca hablaba de la familia de mi madre. Tenía sentido que no lo supiera. De pronto me sentí feliz también ante la perspectiva de tener una prima, y que ella fuera precisamente Tomoyo.

—¿En serio? ¡Eso es lo mejor que he escuchado en mucho tiempo! ¿Por qué nunca me lo dijiste? – interrogué curiosa.

—Pensé que algún día lo averiguarías y lo descubrirías – contestó riendo.

Si, ella se reía de sí misma al darse cuenta de que esperó demasiado de mí. A mí también me hizo gracia que ella me diera esa clase de atribuciones. Tenía muchas dudas acerca de la familia de mi madre, y con suerte ella sabría algo más. Quise hacérselas saber, pero pensé que ya tendríamos tiempo para hablar con más tiempo de aquello.

—¿Qué pasó ese día con Eriol, Tomoyo? – pregunté sin realmente querer saberlo.

Observé cómo se cruzó de brazos. Esa posición no me gustó. Mostró que se puso a la defensiva.

—Mis padres están separados. Vivo con mi madre desde que puedo recordar. Mi padre aparece muy esporádicamente. Para ser más clara, cada año bisiesto… mi madre nunca ha rehecho su vida hasta que hace unos meses descubrí que estaba viendo a alguien… Al principio no me sentí cómoda… es raro ver a tu mamá sonreír sin razón aparente, sobre todo cuando no lo hacía con frecuencia antes, pero después me gustó verla feliz. Lo acepté, pero mi padre lo averiguó también y no lo soportó. Comenzó a amenazar a mi madre con mi custodia. Quiere llevarme con él a Norteamérica, y ese día temprano llegó para gritárselo a mi madre y yo lo escuché.

No sabía qué decir. Excepto por preguntar qué era lo que ella quería.

—¿Qué es lo que quieres tú?

—No sé qué es lo que quiero, pero sé que es lo que no quiero – expresó extrañamente.

—¿Qué es eso? – cuestioné

—No quiero ser el motivo de las peleas de mi padres – sentenció y comprendí que no quería hablar más de eso.

—Lamento no haber llegado a tiempo – le dije sentidamente.

—¿A tiempo? O sea que si fuiste – preguntó capciosa.

—Sí, te vi - te veías muy bien... y también te vi con Eriol – agregué.

Observé de nuevo que se movió molesta en su sitio. Tuve un mal presentimiento.

—A decir verdad… no sé cómo decirte esto. No quiero que lo malinterpretes. Es algo con lo que no me siento agradada – habló dando rodeos.

—Explícame – pedí, preparándome para escuchar lo que me temía.

—No quiero que pienses que me creo algo especial o que quiero ser un obstáculo… pero me siento muy incómoda con tu novio, Sakura. No te lo dije antes pero no me gusta cómo me mira – dijo reservadamente – pero ese día él estaba ahí y me hizo sólo una pregunta y yo no pude contenerme. Él clavó echó sal justo donde dolía.

Sonreí contenta ante aquella confesión. Tomoyo nunca me ha traicionado y con eso podría jurar que nunca lo hará. La abracé y ella se impresionó por mi reacción y al no comprenderla no me correspondió, pero a mí no me importó.

—Tomoyo, ¡pensé tantas cosas malas de ti! Discúlpame nuevamente por creer cosas que no son. No sé por qué he empezado a pensar tan mal de las personas… - acoté. En realidad si lo sabía, pero no lo podía decir.

—¿No te molesta lo que te dije sobre tu novio? – consultó extrañada.

—Eriol jamás ha sido realmente mi novio. Nunca lo fue – confesé casi sin separar una palabra de otra y sintiendo como me hubiesen sacado un yunque del pecho.

Vi cómo en su boca se formaba una perfecta o. Estaba realmente sorprendida.

—Es una larga historia. Dejémoslo para después – solicité.

—Está bien – aceptó.

—¿Por qué lo abrazabas entonces? –volví al tema anterior. No había resuelto mi duda

—Es que esperaba que mamá apareciera, mi papá se suponía que lo haría también… y tú… nadie llegó. Sólo estaba él, y según me explicó dijo que había ido a ver a un primo. Me sentí sola en ese momento y él lo adivinó solo con verme... Usualmente no me molesta estar sola, porque lo disfruto…pero en ese momento…

Si… seguro Eriol había ido a ver a un primo… aún así decidí no contarle lo del chantaje a Tomoyo. Me quedaría con esa carta a mi favor para poder mantenerlo a raya en caso de necesitarlo. Al parecer su interés por ella era genuino y me aprovecharía de eso.

Seguimos conversando hasta que se hizo de noche y tuve que irme a casa. Por más que insistí con que podía irme sola a casa. Su madre me puso nerviosa porque me miraba fijo y sonriente, podía decir que era una mujer elegantemente alta, con un corte de cabello que no cualquiera sin su complexión podría lucir, con un rostro amable y bello y era mi tía. Insistieron en mandarme en un auto tan lujoso que me limpié los zapatos antes de subir por miedo de ensuciarlo. Antes de irme Tomoyo me aseguró que volvería a clases la próxima semana, que tenía asuntos por resolver aún. Aunque ella había hablado mucho de sí misma ese día, supongo que era inevitable quedarse con algunas cosas en el tintero. Tal como lo hacía yo, pero al menos ya tenía algo claro y era que mi amiga- en realidad prima- no era alguien desleal… y estaba tan interesada en acercarse a mí que dejó una oportunidad que todos quisieran como la estudiar en el extranjero, y sólo para poder conocerme. Estaba muy agradecida y contenta por eso, y lo que no menos importante… tenía un peso menos encima.

Mi vida sin hombres y sin sexo estaba resultando ser de lo más interesante. Tenía tiempo de sobra para pensar en mi pasado, y comencé a darme cuenta de cuántas cosas había hecho mal. Nunca antes me había detenido a pensar en que tal vez no estaba haciendo las cosas de la mejor manera. Aunque era joven, y supuse que aquello era parte de mi crecimiento personal. Mi padre siempre me había dicho que debía pensar las cosas antes de hacerlas y se me vino a la mente una frase: "más sabe el diablo por viejo que por diablo" que había escuchado decir un día a un anciano de los que hablan en la calle, que todos evitan mirar a los ojos y que nadie escucha. A mí me quedó dando vuelta esa frase por algún motivo desconocido, y recién entonces, después de dos años, comprendí su significado.

A la semana siguiente llegué temprano y ese era todo un record, ya que no era lo habitual que no me hubiese retrasado en lo que iba del mes. Hubiese sido más destacable si no hubiesen pasado sólo ocho días desde que el mes comenzó, pero estaba tratando de ser consecuente con mi nueva filosofía de ver la vida con el vaso medio lleno.

Cerca de mi puesto estaba el de Syaoran, con quién no había cruzado palabras – ni miradas – desde esa última vez en mi habitación. Me sorprendí de encontrarlo rodeado de sus compañeros haciendo bromas y comentarios sobre él y su comportamiento… en una fiesta, el fin de semana… y sobre lo guapa de la chica con la que se había besado… Algo hirvió dentro de mí, pero lo ignoré. No tenía ningún derecho, debería alegrarme que él empezara a entablar lazos con las personas y eso incluía féminas, pero a partir de entonces comencé a escuchar muchos rumores, bromas… y más chismes, que ponían en constante prueba mi determinación.

Li no se veía que actuara distinto, sus calificaciones eran las de siempre, no se le veía cambiado físicamente, tal vez quizás un poco más alto, y más guapo... Agité mi cabeza como acto de negación, despejando esos pensamientos que evitaba a toda costa. No debía darles cabida.

Por otro lado, todos notaron que Hiragizawa no aparecía como antes y oía comentarios al respecto, muchas veces mal intencionados. Todo mientras pasaba sin hacerle daño a nadie por el pasillo, y no podía evitar pensar en cuánta vida les faltaba a esas personas que no tenían anda mejor que hacer que fijarse en la vida de los demás, y vivir a través de la carroña de ellos.

Había sopesado sobre si terminar con la mentira de la supuesta relación con él y si decidía eso, era el momento propicio para hacerlo. Quería desvincularme de Eriol a como diera lugar, y la razón más poderosa había sido desde un principio Tomoyo y ella ya estaba al tanto de la verdad, no era necesario fingir más. Sonreí al darme cuenta de que aún cuando lo mandara a volar podría controlarlo. Él era el único con el que la maldad intrínseca en mi saliera a flote sin esforzarme ni siquiera un poco. ¡Iba a ser libre por fin!

El fin de año se acercaba a pasos agigantados y me estaba alcanzando el tiempo. Había logrado subir la mayoría de las calificaciones, no demasiado porque el daño estaba hecho, pero al menos lo suficiente para poder pasarlas. Sólo matemáticas era la misión imposible, pero ya ni siquiera me cuestionaba y lo aceptaba. Simplemente no tenía un solo resquicio talento, aunque insistieran que las ciencias exactas eran cosa de práctica, porque por más que lo hice nunca llegué a comprender lo que hacía en realidad.

Al quedar poco para terminar el año escolar, se creó un clima de compañerismo que nunca se había visto antes. Todos querían ir a fiestas, juntarse para ir a lugares a bailar… como que a todos les llegó el deseo de vivir la adolescencia y juventud al mismo tiempo. A mí no me interesaba en lo más mínimo ver a mis compañeros engañando gente y a propietarios de negocios para obtener alcohol, pero tampoco era que pudiera negarme siempre y en más de alguna oportunidad me vi arrastrada con ellos y era inevitable toparme con Syaoran. En cada una de las oportunidades que fui me lo encontré, pero él actuaba como si nada.

Era tan extraño ver a Syaoran beber, mirando de reojo el trasero de alguna compañera con la ropa en exceso ajustada, sujetando un cigarro hecho en papel de arroz que mi desconocimiento no permitía distinguir si este era marihuana o sólo tabaco.

No podía creer lo que veía, Syaoran se comportaba como nunca lo había visto. Haberlo escuchado en rumores era una cosa, pero atestiguarlo fue completamente distinto.

Él fue a buscar algo y nadie estaba mirando o atento a lo que él hiciera. Aproveché esa oportunidad para seguirlo, y como todos estaban en su propio mundo, nadie se percató de que faltábamos los dos. Observé cómo hacía que iba hacia un lugar y que en un movimiento más torpe de lo que él seguro pensó que fue, se desvió hacia otra inmediación. Lo seguí y noté que estaba buscando algo y abrió puerta tras puerta. Creo que si él no hubiese estado ebrio como se veía que estaba, hubiese notado que alguien lo seguía. Mi hermano tenía razón cuando decía que mis pisadas eran ruidosas… y yo toda la vida pensé que era sólo un comentario con el fin de irritarme.

Syaoran siguió hasta que encontró una habitación determinada y se metió muy sigilosamente dentro. Abrí la puerta un poco y lo que lo vi haciendo me dejó petrificada. Syaoran estaba tomando directo desde la boca de la botella algo que no alcancé ver qué era por lo oscuro, pero era un envase más sofisticado de alguna clase de alcohol. Estaba enojada de verlo actuando así, y no fui capaz de contenerme

—¡Ya basta, Syaoran! ¿a quién le estás exigiendo tanta atención? ¿Qué es lo que tratas demostrar– le llamé la atención

Él se asustó y se ahogó con lo que estaba tomando y trataba de recuperarse del sobresalto. Cerré la puerta y caminé hacia dónde él estaba y le hice frente.

Syaoran seguía haciendo ruidos molestos como aclarándose la garganta. Si seguía carraspeando me sacaría de mis cabales. El ruido sonaba seco, como el sonido que hacen los hombres asquerosos tirados afuera de los antros de mala muerte.

Él no me miró a la cara por mucho que esperé. Lo inexpresivo de su rostro me tenía con una desagradable sensación en el estómago y eso que apenas era perceptible por la escasa luz que había. Entonces me atreví a preguntarle lo que desesperadamente siempre quise en el fondo y que a toda costa intenté negar.

—¿Esto que estás haciendo… es por mi culpa? – lo interrogué con el corazón en la mano.

Lo dije casi en un susurro y aterrada. Si él me escuchaba entonces contestaría a esa pregunta que tanto necesitaba que respondiera, y el sonido burlesco que le escuché hacer, supe que sí, que lo había hecho.

Él seguía sin contestar, pero lo sentí aproximarse. Olía desagradable, no era el aroma que tanto me había gustado de él siempre. Sentí su respiración, respiraba con la boca ligeramente abierta y la mezcla de alcohol y tabaco me provocó nauseas. Nunca había sentido una esencia más impropia en una persona. Aquello no le venía nada.

Sentí que con su mano izquierda me acarició con la mejilla. Su mano era cálida como siempre, suave también. Cerré los ojos y traté de ignorar el olor a cenicero.

Syaoran se acercó, podía ver su silueta acercarse y aún con los ojos cerrados esperé el beso que nunca llegó, sin embargo a cambio me dirigió unas palabras dichas a una distancia ínfima.

—¿Es que acaso crees que fuiste muy importante para mí? – respondió con sorna y una sonrisa que aunque no podía ver, podía adivinar.

En ese preciso instante sentí un dolor lacerante en mi pecho. Dolió como nunca nada me había dolido en la vida. La secreta esperanza que guarde todo ese tiempo en lo más profundo de mi ser acababa de morir con esas palabras recién pronunciadas. Empecé a sentirme temblorosa y no contesté sólo me alejé hasta sentirme aunque fuera un poco más segura.

Sonreí pero en realidad quería llorar y me volteé. No era que no quisiera enfrentarlo, si no fue que realmente no podía.

Decidí volver caminando, aún cuando tenía plena consciencia de lo peligroso que era andar de noche y a esas horas de la madrugada. No era que quisiera hacerlo a propósito, pero no podía esperar ahí. No quería estar en el mismo lugar que él. Sólo cuando llegué a salvo a casa me di cuenta de lo temerario de mi conducta y me juré a mi misma nunca más dejar que algún hombre tenga tanto efecto en mí como para lograr que escogiera exponerme de esa forma antes de enfrentarlo. Procuraría que nadie nunca se enterara de lo que acababa de hacer.

Subí a mi habitación, y recién cuando me encontré bajo mis preciadas cobijas, en mi muy cómoda cama, dejé caer unas lágrimas por el duelo que sentía en mi pecho. Volví a prometerme que no volvería a llorar por él, ni por nadie. No obstante iba a permitírmelo en ese instante. Lo dejaría salir de mi sistema… y esa vez estaba completamente decidida y convencida, iba a hacerlo.

Continuará...


Buenos, ¿qué tal? muchos saludos.

Aprovecharé esta publicacion para contarles que no podré actualizar más durante esta semana ya que me iré unos días a pasear. O quizás si lo haga pero no me comprometo.

Como siempre, muy agradecida con sus palabras y el tiempo que dedican a leer esta historia.

Cdpam: ¡Hola! Muchísimas gracias por tus palabras, me siento realmente contenta de haber conseguido atraer tu atención, asi que primero que todo voy a agradecer la oportunidad que le diste a mi historia.
-Tienes razón, esa es la desventaja de relatar desde el punto de vista de un protagonista y no como narrador omnisciente. Deja hoyos en la historia porque es limitante. Por eso hice ese capítulo en particular.
-Sakura explica en este capítulo la razón de por qué actuó así con Eriol, aunque no lo entiende del todo lo atribuye la situación que el mismo Syaoran provocó al irse sin decir na sola palabra. Lamentablemente ella no tenía cómo saber las razones de él para irse así.
-A decir verdad no creo que esta historia llegue a los diez capítulos, asi que el suspenso no será tan eterno como se pudiera pensar.
-Espero no caer en los clichés, tal como lo mencionas. Ojalá la historia te siga interesando lo suficiente, se nota que eres una persona que no se conforma con cualquier cosa y eso es fantástico, porque para mi es un desafío. Cuídate mucho y espero saber si te gusta como avanza la historia tanto como si no te agrada. ¡Nos leemos!

ValSmile: espero que este capítulo haya revelado algo más, sé que no dice tanto como quisiera pero va mostrando los avances - y retrocesos - de Sakura. Ha empezado a madurar, lo que es positivo para el desarrollo de la historia. Cuídate mucho y estamos hablando ¡Saludos!

Sakura Kinomoto Amamiya 26: Sakura en el fondo nunca quiso olvidarlo pero parece que ahora si está dispuesta a dar vuelta la página. Lo de él fue con maldad y alevosía y no digamos que ella no se lo merecía. Pero aún así... ¡Gracias por tu infaltable review! ¡Saludos!

Camili: ya, esto se viene para largo asi que tal como lo haces tu iremos punto por punto.
Me tienes muy mal acostumbrada mujer, cuando no recibo tus reviews dentro de poco tiempo, me tienes con microinfartos pensando en que tal vez lo hice mal esta vez.
-Gracias, gracias, gracias por tus palabras es tan alentador que me digas que lo que escribo te hace sentir como ellos y te hace pensar que eres parte de la historia. Es lo mejor y más positivo y lindo que me han dicho hasta ahora. ¡Empezaré a creer en lo que dices!
-Syaoran, Shaoran, Xiao Lang... no te preocupes todas sabemos que el nombre puede cambiar pero que él es único. Bueno si. He visto historias (algunas inclusos muy buenas) que intercalan los puntos de vista del protagonista para explicar de mejor manera la trama y objetivos. Personalmente creo que ensucian un tanto la narración, porque en ese caso sería más aplicable un narrador omnisciente y todo poderoso que lo supiera todo.
-Jajajaja trataré de segui cumpliendo con las actualizaciones a corto plazo y lo largo de los capítulos. ¡No puedo permitir que se te olviden los hechos del capítulo anterior! Eso si te adelanto que no soy muy amiga de las historias largas y eteeeeeernas... y esta no tendrá muchos capítulos más.
-Lo que pasa es que Sakura es adolescente y no se le da muy bien la adivinación ¡Cuántas cosas no le hubiese pasado si tuviera esa habilidad! Esta muy inmersa en lo de ella y apenas se comprende a si misma, comprender a alguien como Syaoran que es aún más complejo yo creo que está fuera de su jurisdicción.
-Si bueno, el capítulo anterior fue un resumen pero habían cosas que Sakura relató muy por encima que Syaoran detalló más, como lo fue lo de los primeros besos, cómo empezaron a tocarse y conocerce emm más a fondo y ese tipo de esas cosas.
-Syaoran ha estado portándose mal. Está mal el muchacho y está en la etapa de la venganza y recelo... ufff peligroso en ese estado.
-Estuviste tan acertada en lo de Tomoyo que casi me cuestioné que tal vez estaba siendo demasiado predecible, ella no es una mala persona ni podría serlo, no con Sakura al menos y ahora probablemente se harán aliadas. Y en cuanto a la futura relación de Tomoyo y Eriol, ya lo decidí pero aún no es momento para contarlo =X
-Syaoran reaccionará y no va a ser con unas cosquillitas. Irá por ella, te lo aseguro, pero ojalá no sea demasiado tarde para cuando lo haga.
-Como mencioné ya volverán. No me gustan las tragedias, pero los haré pasar mal por un rato más se lo merecen por obstinados.
-Cuídate mucho y como lo mencioné al principio, esperaré tu review siempre y lo haré arriesgando la integridad de mis uñas. ¡Las mías también pasan miedo!

Pat: ¡Hola! ¿Qué tal? Muchas gracias por decir aquello. La verdad me tenía insegura publicar algo desde el punto de vista de él, porque no queria enturbiar la historia, pero qué bueno que resultó positivo para mejorar tu experiencia de lectura y comprender un poco más a ese personaje que parece tan distante.
-Ese Eriol... hasta a mi me cae mal ahora... pero en este capítulo algo bueno hizo al menos ;)
-Al contrario, yo te agradezco a ti que te tomes el tiempo de leer mi historia y analizarla... y por sobretodo para hacerme saber lo que piensas. De esa forma puedo potenciar lo que resaltas como destacable y mejorar en lo que me digan que está más débil. Es a lo que uno se expone cuando decide publicar. Asi que no tengas ningun reparo en dejarme saber lo que piensas o en preguntarme. Estoy muy disponible para responder dudas, consultas e incluso críticas. Leo cada uno de los comentarios con mucho detenimiento.
-¿Qué te pareció Tomoyo? ¿Era lo que esperabas? Aún falta conocer un poco más de ella y de lo pasará con Eriol al final. Ojalá que la espera haya valido la pena... En fin. Muchísimas gracias por tu review y más importante aún, por tu tiempo ¡cuídate mucho!

FLEER 99: tu sinceridad es, cuando menos, refrescante jajajaja gracias por la honestidad sobre lo de querer asesinarme, pero créeme que prefiero provocar eso que indiferencia jajajaja. Bueno responder tu pregunta sería hablar sobre el final que aún no he escrito o siquiera pensado, pero si puedo decirte que no soy muy amiga de las tragedias. ¡Saludos!

Kimi Deathberry: No creas, Sakura lo ha pasado mal también, pero tiene la facilidad de distraerse muy rápido, lo que juega a su favor para poder sobrellevar las cosas de una mejor manera. No creo que llegué nadie a la vida de Li, él no está demasiado dispuesto, como dicen por ahí "juntos pero no revueltos" Y bueno en este capítulo conocimos un poco más de Tomoyo. Cuídate ¡Gracias por tu constante apoyo!

En fin, saludos a todos los que pasen por acá.