CARD CAPTOR SAKURA
SAKURA / SYAORAN
Advertencia: historia apta para personas con criterio formado o para quienes pretendan tenerlo
Capítulo VI
Tomoyo
En cuanto Sakura me lo propuso supe que algo no andaba bien. Hacía unos días había llegado proponiéndome que al salir de vacaciones nos fuéramos de viaje las dos solas. La idea me agrado, pero sus propósitos no me convencían del todo. Tampoco es que me los haya dicho, pero no era como si hubiese podido esconderlos. No fue algo espontaneo o de momento, ella lo había estado pensando y noté como casi había estado buscando el momento para dejarlo caer como algo repentino. No le mencioné nada, pero le dije que estaría encantada de hacerlo. Y era la verdad.
Tenía pleno conocimiento de que ella cargaba con algo y trataba fervientemente de sobrellevarlo lo mejor posible, pero ella estaba huyendo sin lugar a dudas. La idea no me molestaba en lo absoluto, sería interesante poder viajar juntas. Sería difícil convencer a mi madre, pero posible. Además ella era la más interesada en que forjara lazos más fuertes con ella por dos motivos: porque era la hija de su querida prima… y porque era la hija del hombre con el que ella estaba saliendo en la actualidad. En lo que a mi respectaba que estuviera saliendo con el padre de Sakura no me llamaba particularmente la atención, y ella fue enfática en aclararme que cualquier tipo de acercamiento con él fue hace poco, y que mientras Nadeshiko vivía, ella nunca lo miró con otros ojos. Estaba de acuerdo si era de la forma en que ella lo planteó. Ella no había estado con nadie desde que se separó de mi padre y el señor Kinomoto parecía ser un buen hombre. No me molestaba, pero no supe cómo decírselo a Sakura, o si quiera si me correspondía hacerlo, así que opté por no revelárselo.
Cuando mi amiga me contó sobre lo precoz de su vida sexual no podía negar cuán sorprendida nunca, desde que supe de su existencia, estuvo con un hombre o que se le viera si quiera con algún chico, y lo experimentado con ese misterioso sujeto, y que cabía destacar que no era Hiragizawa, fue todavía más extraño ¿quién sería ese chico? y ¿cómo es que entró Hiragizawa en la ecuación? Ella lucia feliz cuando habló del otro chico y su relación con él ¿por qué ya no estaban juntos? Algo olía extraño…
Llegar a mi casa de proporciones absurdas, lejos de lo que cualquiera pudiera pensar era algo lúgubre y no muy ajeno al concepto de atemorizante. No veía a mi mamá demasiado, sin embargo ella se ha encargado de hacerme saber que aunque no esté presencialmente, que puedo contar con ella para lo que sea. En cuanto a mi papá eso es harina de otro costal… él por el contrario jamás me ha hecho sentir segura en lo absoluto. Muchas expertos dicen que en el caso de las niñas la relación con el papá si bien no dictamina, si da una pauta de cómo serán las relaciones con el género masculino en el futuro. Si eso era remotamente cierto, se auguraba un triste futuro para mí.
A mi edad nunca me ha gustado ningún hombre. Ni siquiera he besado aún y tampoco he sentido una imperiosa necesidad de hacerlo. Eso hace que me cuestione constantemente mi sexualidad, pero he llegado a la conclusión de que simplemente no es algo que deba plantearme, si no que es algo simplemente inexistente en mí, que soy defectuosa en ese aspecto y que ni siquiera vale la pena que lo analice o malgaste el tiempo pensando al respecto. Creo que simplemente no hay un solo indicio en mí de interés en el sexo, aunque siento que debería tenerlo… porque sentir cierta atracción y fascinación hacia el sexo es lo normal después de todo ¿no? Trataba de encontrar la explicación en libros de alto contenido sexual, de descripciones detalladas pero narradas con sutileza y delicadeza. Costaba encontrarlos, pero me había llegado a interesar realmente en más de alguno, pero seguía sin sentir nada.
Era extraño cómo funcionaban las cosas. Todo el año pasó el tiempo sin que siquiera lo notara y ahora cuando quedaba tan poco el tiempo se empecinaba en pasar tan lento como le era posible. Las clases eran aburridas en ese grupo, porque todo era perfecto. Estaba en el grupo selecto de estudiantes, aunque se empecinaban en decir que había sido "casualidad" que todos estuviéramos juntos y reunidos en el mismo salón. El próximo año me aseguraría de que me dejaran con Sakura. Haría valer mi derecho como hija de la persona que más donaciones hacía. Nunca pedí nada o hice algo que les hiciera pensar que debían tratarme que diferente, pero yo no había llegado a ese instituto para no compartir con mi prima por sus estúpidas y competitivas razones académicas.
Personalmente durante las vacaciones, lo único que extrañaría de estar en la escuela seria lo correspondiente a las actividades curriculares de música. Aquello era lo único que me hacia realmente feliz, pero últimamente la profesora había comenzado a exigirme algo que no era que no quisiera, era simplemente que no podía y ella no creía que eso fuera más fuerte que yo.
—Tomoyo… ¿cuándo volverás a cantar? –se dirigió a mi tan pronto entré.
Aquella pregunta me congelaba el alma cada vez que era pronunciada. Era demasiado difícil hablar de eso, y la profesora se empeñaba en repetirla cada vez que me veía… Y era a diario. Simplemente hacía como que no la escuchaba, pero eso no ya no estaba resultando.
—¿Crees que con ignorarme conseguirás algo? – preguntó suspicaz.
Sus constantes acosos acerca de lo mismo me agobiaban y lo que tanto me gustaba poco a poco se fue transformando en una tortura. No me gustaba sentirme así de presionada, porque nadie nunca lo había hecho y esa profesora, a la que tanta estima le tengo, estaba poniendo a prueba mi tolerancia. Ni siquiera mi madre hablaba al respecto y ella insistía de esa manera.
—Profesora, no quiero faltarle el respeto, pero no veo cómo eso sea su problema – contesté lo más respetuosa pero tajantemente posible.
—Es mi problema si soy tu guía y veo que estás desperdiciando tu talento por miedo. Eres buena con el piano, excelente más bien, no hay nadie mejor que tú en esta ciudad con él, pero es como escuchar una grabación; es perfecta, no obstante no tiene alma... En cambio cuando cantas… - expresó seria y nostálgicamente.
—Usted sabe que no volveré a cantar. Le pido encarecidamente que no insista más – rogué.
—¿Fue mi insistencia la que hizo que no quisieras venir la semana pasada?–consultó.
—No – respondí secamente.
—¿Un escueto no por respuesta? No eres sincera con lo que realmente quieres, y lo sabes – aseguró.
Eso era lo último que soportaría que me dijera.
—Profesora, no importa lo que me diga. No voy a cambiar de opinión – sentencié.
Ella sin tener demasiadas ganas detuvo sus preguntas inquisitivas, para mi deleite y tranquilidad.
Lo maravilloso de la música era que lograba abstraerme del mundo, de la vida, de mis cuestionamientos… y logré liberar mis ataduras mentales para enfocarme en el piano, todo lo demás dejaba de existir pero eso duraba lo que tardaba en acabar el tiempo de práctica… y nunca era suficiente.
Aclarar con Sakura lo que Hiragizawa me provocaba fue un alivio mayúsculo. Lo último que me hubiese gustado era que a ella le hubiese llegado algún comentario y malinterpretara las cosas. Me sentía observada por él, sus ojos se posaban en los míos más tiempo del que era normal y me costaba infinidad mantener la visión para no ser descortés. Me sentía intimidada, pero no podía negar que conversar con él era algo muy interesante. Incluso a veces conseguía olvidarme de la aprehensión que él me hacía sentir cuando hablábamos de las cosas que teníamos en común, que eran escalofriantemente similares, enfrascándonos en conversaciones excesivamente amenas y duraderas.
Todo el tiempo pensé que él se esforzaba en entablar conversaciones conmigo porque Sakura y yo éramos amigas, y estaba interesado en establecer una relación cordial por el bien de ella, pero ahora que sabía la verdad escondida detrás de su relación ¿cuál era su verdadero interés? Nos encontrábamos a veces en librerías, disqueras, caminando a veces por lugares en los que nunca andaba nadie y aunque en muchas ocasiones intenté dejarlo pasar, él insistía en detenerse. Ese día no fue la excepción. Intenté por todos los medios que él desistiera, pero en cuanto me encontró con un libro de Jane Austen fue imposible, porque comenzó a hablarme sobre los lugares en los que estaba ambientada y lo mucho que le indignaba la injusticia de esos tiempos con las mujeres y las herencias. No pude sino comenzar a discutir sobre el tema con él a pesar de que me había propuesto evitarlo, olvidando por el momento lo que me moría de deseos de preguntarle, pero la curiosidad era más fuerte que yo, y no pude contener más la pregunta, que no estaba relacionada con el tema, por lo que fue extraño.
—¿Por qué insistes en conversar conmigo? Ya sé que Sakura y tu no son novios. No tienes que seguir fingiendo – revelé.
Él se quedó pensativo. Lo tomé desprevenido. Al parecer no esperaba esa pregunta. Puedo dar fe que aquello fue un gran impacto para él, porque nunca había visto esa expresión en el con anterioridad.
—¿Ella te lo dijo? – consultó aún contrariado.
—Si – respondí
—¿Te dijo algo más? – interrogó con miedo.
—¿Algo más? – indagué insegura de a qué se refería.
—Si, como la razón del por qué – contestó desviando la mirada.
—No lo hizo – le aclaré.
—Ah… - respondió desinteresadamente.
Hiragizawa estaba ensimismado, había quedado ciertamente descolocado. Antes de que pudiera agregar algo más él habló nuevamente.
—Tomoyo… es decir, Daidouji… No he fingido simpatía contigo ni siquiera una sola vez – esclareció él con una mirada penetrante.
Se despidió después de eso dejándome con más interrogantes que respuestas y con una extraña sensación en el estómago luego de que me dijo eso y se marchara sin decir una palabra más.
Al llegar a casa, estaba sorprendida de que mamá se encontrara en casa, pero no hizo mucha diferencia el que estuviera o no, porque estaba hablando por teléfono. Al parecer, con el profesor Kinomoto, porque tan pronto se dio cuenta de mi presencia colgó. Ella parecía pensar que aquello podría hacerme sentir incomoda y aunque no era el caso, agradecía que tuviera tanto tacto para manejar la situación.
—La profesora me ha vuelto a llamar – reveló mi madre.
—¿Por lo de siempre? – consulté aun sabiendo la verdad.
—Sí. Le dije que yo no podía hacer nada para persuadirte, pero ella sigue creyendo que si – respondió condescendientemente.
—Gracias – dije para terminar con el tema.
—No quiero hacer lo mismo que ella… pero no has pensando… - intentó hablar del tema que era un tabú y que lo sabía.
—Entonces no lo hagas – la corté desconsideradamente antes de que terminara.
Me marché a mi habitación y aunque deseé con toda mi alma cerrar mi puerta con un portazo y que todos se enteraran de mi furia, y que por consecuencia nadie se acercara, mi educación victoriana me indicó que aquello no era correcto. Pero el deseo de hacerlo seguía latente y quedé con esa sensación de rabia no expresada.
¿Por qué no podían dejarme en paz con el tema? Ese asunto era meramente mi problema, y todos creían que tenían de algún modo algo que opinar.
Me fui a bañar y aunque me habría encantado un baño de tina, opté por una ducha a consciencia, mientras trataba con fervor alejar mi mente del tema que era mi talón de Aquiles, porque debía admitir que ni siquiera cuando estaba a solas trataba ese tema conmigo misma. Aquello simplemente no existía.
Sakura estaba muy entusiasmada con nuestro posible viaje, y aunque traté de ocultar mi reticencia, ella lo notaba y elegía ignorarlo. El viaje me ilusionaba, no lo negaba, pero algo dentro de mí me decía que no debía hacerme demasiadas expectativas, que algo no iba a resultar y echaría por tierra nuestros planes, por muy minuciosos que estos fueran.
Desperté, era domingo y sonreí, porque era el domingo que yo estaba deseando que llegara hace semanas. Un libro que había estado esperando finalmente estaría disponible para la venta y necesitaba mi copia. Pensé antes en invitar a Sakura, no obstante sabía que aunque podría decirle a mi amiga que me acompañara y no me juzgaría por aquel cuestionable título, y que además ella lo haría encantada, su pasión por los libros y no era algo que le quitara el sueño. No compartíamos precisamente los mismos gustos, porque mientras yo podría quedarme leyendo tan quieta que podrían decir que había entrado en un periodo de hibernación, ella difícilmente podía estar sin moverse más de cinco minutos sin que le diera una trombosis por el esfuerzo.
Hacía tiempo que no me sentía tanto apasionamiento por algo y deseaba llegar pronto a la librería, no quería quedarme sin mi copia, pero tan pronto llegué supe que ese temor había sido completamente injustificado. No habían más personas de las acostumbradas, si es que no eran incluso menos.
Para colmo, dentro de esas pocas personas, estaba Hiragizawa. Sopesé el irme, pero ¿por qué lo haría? Deseaba tener mi libro y si tenía suerte él no me vería.
Entré sigilosamente. Los empleados me miraban extrañados por mi conducta, si no me ubicaran estoy completamente segura que habrían llamado a la policía. Logré llegar a la estantería y tomé el primer libro que tuve a mano. Fui de pasillo en pasillo, haciendo tiempo para que Hiragizawa no me notara y finalmente se largara. Miré a la caja y encontré que estaba despejada. El peliazul no se veía y fui directo hacia mi objetivo, apenas creyendo que me resultara la estrategia de muy mala calidad que creé en cosa de segundos. Pagué un poco nerviosa y la mujer que recibía el dinero se demoró una eternidad porque no tenía billetes y monedas de menos valor para el cambio. Rodé los ojos; era tan típico que cuando andaba con prisas las personas hacían las cosas más difíciles y lentas. Estaba recibiendo por fin el cambio, cuando escuché una voz que quisiera no poder reconocer con tanta facilidad.
—Buenos días, Daidouji – me saludó cordialmente Hiragizawa.
Creo que no alcancé a componer mi rostro, porque cuando me volteé la que parecía una radiante sonrisa se apagó. Él lo notó.
—Buenos días – mascullé, tratando de que mi voz sonara amable y escondiera un poco la expresión en mi rostro.
Traté de tapar con mi cuerpo el libro, pero fue un intento estéril, porque en cuanto la dependienta me lo entregó, anunció el regalo que venía por el lanzamiento, y no sé por qué tuvo que mencionar el título en voz alta, haciendo que me sonrojara hasta los tobillos.
Eriol me miró curioso y observé que recuperaba en parte la sonrisa con la que se había acercado en un principio.
—Pensaba que te gustaban otra clase de títulos… - me dijo él escondiendo la sonrisa burlona.
—Lo que me guste o no, no tiene nada que ver contigo. Si me disculpas… - contesté tajante y malhumoradamente.
Su reacción era justo la que más temía. Era la razón por la que ocultaba que me gustaba ese tipo de lectura y él ahora lo sabía. Había descubierto mi placer culpable. Salí de ese lugar sin siquiera despedirme de él.
A los pocos metros me percaté que él me seguía. Hice como si no me hubiese dado cuenta.
—Daidouji – me llamó.
Seguí ignorándolo.
—Daidouji, por favor, detente – expresó y casi sonó a suplica.
Detuve mi paso, accediendo, a lo que no estaba demasiado dispuesta era a voltear y verlo. Aunque él me rodeó antes de que pudiera hacer algo para evitarlo.
—Disculpa si te incomodé. No era mi intención – se excusó.
—¿Has oído hablar que de buenas intenciones está lleno el infierno? – interrogué irritada porque me siguió.
Él sonrió y tomó mi libro de la mano que lo sostenía. Estuve a punto de reclamar que no debería hacer eso, pero alzó su brazo y lo dejó en altura y mi estatura no era suficiente para impedir sus propósitos y él abrió una página al azar. Como la suerte no estaba de mi parte, la página en la que enfocó su atención fue una de alto calibre.
—"… no era lo que quería ni lo que buscaba, él no se suponía que llamara mi atención porque habían muchas cosas que impedían una relación de ese tipo entre los dos, sin embargo mis prejuicios y enseñanzas no se sostenían ante la gloriosa visión de su hombría estoica y férrea. Sentí deseos de conocer su textura, su temperatura, y si en realidad era tan duro como se le veía. Tenía miedo, pero la curiosidad era mayor y estiré mi mano para alcanzarlo… pero al aproximarme me detuve unos centímetros antes, pero él tomó mi mano y la dirigió hacia su erección que si estaba efectivamente pétrea, ardorosa e increíblemente sedosa. Una sensación extraña me recorrió por completo y empecé a desear que mis pezones fueran atendidos por aquellas manos enormes y masculinas. El contacto con su hombría fue agradable, más de lo que podría expresar con palabras o más de lo que pudiera imaginar antes de experimentarlo, y con sólo unos segundos creo que me hice adicta, porque una vez que él me indicó cómo hacerlo apropiadamente, no me detuve hasta que pude apreciar cómo él comenzó a gemir más audiblemente y observé su simiente salir sin ninguna dirección en particular y lo sorprendente fue que fuera de darme asco, me provocó fascinación… quería aprender más… deseaba saber cómo se sentiría eso dentro de mí, anhelaba…" - leyó Hiragizawa en un tono narrativo inquietante.
—¡Basta! – lo detuve
—No era mi intención – volvió a repetir.
—¿Te has dado cuenta de que nunca es tu intención? – inquirí.
—Es verdad, nunca pienso demasiado en las consecuencias de lo que hago y he terminado lastimando a personas por eso… pero Daidouji, tengo que admitir algo – dijo a modo de infidencia.
—¿Qué es eso? – pregunté sin demasiado interés.
—Este tipo de lectura resultó ser más interesante de lo que imaginé – confesó sonriendo.
La facilidad con la que sonreía y cambiaba de tema era impresionante. Me devolvió el libro y lo guardé más seguro dentro de mi bolso esa vez. Creí que ya que se había disculpado de ese modo tan extraño, no habría nada más que decir, pero me volví a equivocar.
—No te avergüences de tus gustos – habló serio – hay cosas que si merecen la vergüenza y tus preferencias o las de quien sea no lo ameritan.
—¿Tienes tu algo que te abochorne? – pregunté como si me importara un poco su respuesta.
—Pues sí, bastante. Cometí un terrible error – admitió con pesar.
—¿Sí?
—Hay algo que hice y que tiene que ver con Sakura – reveló.
Recién entonces le otorgué atención y real interés.
—¿Qué pasa con ella? – consulté preocupada.
—El año pasado descubrí algo de ella… y tome ventaja sobre eso para aprovecharme de ella – confesó sin mirarme un solo segundo a la cara.
Abrí los ojos de par en par al oír eso.
—¡No! Ocupé mal las palabras, quiero decir… me aproveche para tomar ventaja sobre una situación – dijo el remedando lo antes dicho.
—¿De qué forma? – exigí una respuesta más clara. No entendía nada.
—Hay algo que hice que quiero que sepas por mi y no por ella – habló misteriosamente
—¡Habla ya! – perdí los estribos ante tanto secreto.
—El año pasado yo… tenía una relación con quien no debía. Empezaron a haber rumores y esa persona no podía verse perjudicada por ellos… Ella era alguien no podía verse involucrada conmigo. La quería mucho y sin imaginar las consecuencias tomé medidas desesperadas para protegerla... Un día en un lugar donde nosotros pensábamos que nadie estaría, porque nunca había nadie. Escuché ruidos que no dejaban a la imaginación que estaba sucediendo no muy lejos de nosotros y aproveché mi estatura y mi teléfono móvil. Era Sakura con alguien más… - expuso su verdad.
Podía darme una idea hacia donde se dirigía la historia, pero no me atrevía a especular. Necesitaba que él terminara de contar lo que pretendía.
—Termina la historia – dije un tanto inquieta ante lo que oía.
—Sakura no tuvo opción más que seguir con el juego al que yo le puse las reglas porque la amenacé con mostrar las fotos de ella en esa situación – admití.
—¿La extorsionaste? – pregunté sorprendida.
—No es algo de lo que me enorgullezca, pero sí. Lo hice.
Hiragizawa seguía inmóvil en la posición que había adoptado hacía unos minutos. El aire en el ambiente se sentía pesado, y yo nunca pensé que pudiera odiar a alguien que no me hiciera algo personalmente a mí, no obstante él era una persona horrible.
—Te aprovechaste de la debilidad de una persona para protegerte – susurré, pero sabía que él podía oírme.
Él no contestó. Podía ver como trataba de hacerse más pequeño, porque su postura siempre segura ya no era lo que solía ser.
—¿Por qué volviste? ¿Para amenazarla de nuevo? – indagué irritada.
—¡No! Le prometí a ella que borraría las fotos en cuanto el año terminara – aclaró.
—¿Lo hiciste? – pregunté quisquillosamente.
Volvió a quedarse callado. Esas fotos existían todavía.
—¿Tienes ese teléfono aún? – exigí saber.
—En mi casa. Las borraré en cuanto llegue… yo… yo no pretendía volver a amenazarla – aseguré.
—No te creo. Dame ese teléfono. Te lo compro, por lo que sea, véndemelo – le pedí, pero era una exigencia.
—No necesito tu dinero – fue enfático al decirme eso, creo que hasta se enojó.
—¿Qué quieres por ese teléfono? – quise saber.
—Quiero que no te hagas una idea mal informada de mí – dijo desvergonzadamente, como si aquello fuera posible.
—¿Idea mal informada? De verdad nunca terminaste de agradarme, pero ¿luego de esto? Te rogaría que hicieras como que no me conocieras. No tienes idea de lo que le hiciste a mi prima.
—¿Tu prima? – consultó descolocado.
—Si, ella es mi prima – confirmé orgullosa de serlo.
Lo vi palidecer. Con lo blanco que ya era, y si no me cayera tan mal, me hubiese preocupado por él.
—La arruinaste por tu conveniencia – recalqué más como para mí que para él.
Hiragizawa terminó hundiéndose más. Nunca imaginé verlo así de pequeño.
—¿Por qué me lo contaste tú? Sakura nunca mencionó nada al respecto – pregunté curiosa.
—Eso es porque Sakura me está chantajeando a mi ahora y no me gusta como se siente – reconoció.
—¿Y por qué si el año pasado terminó todo, volvieron a fingir un noviazgo? – interrogué dubitativa.
—Porque ella quería protegerte – respondió automáticamente.
—¿Protegerme? ¿A mí? – pregunté subiendo inesperadamente el tono de mi voz.
—Si, a ti… de mi – agregó
Me quedé sin palabras por primera vez desde que lo conocía.
—¿De ti? – rectifiqué.
—Sí… - confirmó.
—¿Por qué? – podía darme ciertas luces pero ya no quería hacerme ideas equivocadas.
—Ella sabe que tú me gustas – se declaró.
No supe qué decirle. Suponía que él entendía que no cabía una posibilidad de que pensara que él me podía interesar de alguna manera, y menos luego de lo que supe que le había hecho a mi amiga, y lo que había hecho para protegerme de las garras de un tipo como él.
—Respecto al teléfono… - cambié de tema. El otro me desagradaba de sobremanera.
—Si quieres puedes esperarme aquí, no tardo en traerlo – ofreció.
—Hiragizawa… ¿puedo confiar que no guardaste copias de esas fotos y que esos archivos sólo están en ese teléfono? – interrogué.
—Al menos cree que eso no lo hice – respondió triste.
—Te esperaré. No importa cuánto tardes, estaré justo aquí – garanticé.
Observé como él corría y se alejaba y por fin en un banco que estaba bendecido con la benevolencia de una sombra que le brindaba un árbol impresionante, me dejé caer violentamente, y fue inevitable que obviara a mi tan esperado libro y me concentrara en lo que había averiguado hacia pocos minutos. Intenté recabar datos del año pasado y empecé a pensar y recordar cómo conocí a Sakura, en lo poco dispuesta que parecía a tantas cosas, en lo recelosa que era cuando Hiragizawa me hablaba. ¿Cuántas cosas más se guardaba para si ella? Quería que confiara más en mí, pero no sabía cómo conseguirlo. Así pasó el tiempo y en menos del que imaginé Hiragizawa volvió con el teléfono.
—No sé que harás con esto, pero yo ya no quiero tener que nada que ver. Lo que pase con esto es adelante tu responsabilidad – respondió solemnemente.
Me lo entregó y me pasó a llevar la mano y rápidamente la retiré para evitar que me tocara nuevamente. Él lo notó, pero no era como si yo lo hubiese hecho de manera disimulada.
—Aléjate de Sakura – le pedí e hice que sonara muy parecido a una orden.
—Es curioso – sostuvo él.
—¿Qué cosa? – dudé a qué se refería.
—Ella me pidió exactamente lo mismo para ti – admitió.
Sonreí ladinamente y me marché. Ignoré deliberadamente los sentimientos que me profesó y que no tenía ninguna intención de responder. Él lo sabía, lo vio en mis ojos tanto como yo lo vi en los suyos.
No tenía intenciones de ver las fotos pero la curiosidad acerca de quién era el enigmático chico que tanto Sakura como Hiragizawa nunca revelaron el nombre. Ese teléfono móvil por más que lo guardé parecía llamarme, sin querer, pero queriendo me acerqué. Lo prendí… no tenía clave ni nada y la batería estaba cargada por completo… parecía que él lo tuviese presto por si acaso algún incidente se presentaba y lo necesitaba. Lo conecté al computador y accedí a los archivos de la memoria y entré. Mi mentón se cayó hasta el suelo ante la sorpresa de las fotos que se veían miniatura… no quería verlas en grande, pero pinché una donde parecía verse el rostro de él… Era Syaoran Li, mi compañero de clases del año pasado y que ahora era el de Sakura. Cerré las carpetas y desconecte el celular. Mi curiosidad había sido satisfecha y ya sabía algo que nunca nadie procuró decirme. Así que era él el hombre del que me había hablado ella. Nunca lo hubiese imaginado, él no parecía interesado en nadie más que en sí mismo. ¿Qué le habrá visto Sakura? Traté de enfocarme en otras cosas, como en mi libro recientemente adquirido y aunque conseguía a ratos olvidarme del asunto, no podía dejar de pensar en Sakura, en Li… y en Hiragizawa y su amenaza.
Toda la tarde rondó ese trío en mi cabeza. Sakura había tratado de protegerme fingiendo estar con alguien a quien debería odiar. Li y Sakura se habían separado por culpa de Hiragizawa y al final… resultó ser que la que le gustaba a ese maleante era yo. Era todo tan novelesco como nauseabundo. Pensé y pensé y de pronto vino a mí: ¿sabría acaso Li lo que había pasado realmente con Sakura y Hiragizawa? Quizás él también había sido engañado por esos dos y sus mentiras. No era una persona entrometida generalmente, pero si se trataba de Sakura… era algo tan importante como personal.
Al otro día en la escuela busqué a Li y lo observé. Él no era ni se comportaba como lo recordaba el año anterior. Era como la caricatura de un hombre que fingía. Lo pude sentir. Se esforzaba en aparentar porque tan pronto estaba solo la sonrisa que siempre mostraba al estar acompañado desaparecía y se transformaba en la expresión tan característica y seria que yo recordaba de él.
Esperé a que fuera un lugar menos abarrotado, rogando que Sakura no apareciera y me descubriera. Me acerqué a él con discreción pero él notó mi presencia, volteándose casi asustado.
—Tenemos que hablar – le anuncié.
—¿Disculpa? – consultó
—Soy Tomoyo Daidouji, éramos compañeros de grupo el año pasado – me presenté.
—Sé quién eres, pero no sé qué deberíamos hablar tú y yo – reconoció.
—Hay alguien a quien conocemos en común – aclaré.
—¿Sí? Me imagino que si, éramos compañeros después de todo – respondió haciéndose el sarcástico.
—No es a eso a lo que me refiero.
—¿A quien en especial? – preguntó impaciente.
—A Kinomoto, a Sakura Kinomoto – solté de improviso.
Vi su rostro contraerse ante la mención de ella, pero rápidamente se compuso y desinteresadamente respondió.
—¿Qué hay con ella? – consultó-
—¿Le mostraste la misma actitud a ella? – interrogué sin comprender su conducta.
—¿Debería cambiar mi forma de ser por ella? ¿Por qué? – contestó haciéndose el interesante.
—Porque tenían una relación después de todo, ¿no? – respondí sabiondamente
—¿Ella te lo dijo? – preguntó sorprendido.
—No – negué.
—¿Cómo lo sabes entonces? – indagó.
—Eso no es lo importante – sentencié.
—Disculpa, pero no creo que debas inmiscuirte en un asunto que no es el tuyo – dictaminó.
—Estoy de acuerdo, pero tengo una duda – admití.
—Pues ve y resuélvela, no es mi problema como lo hagas – respondió desagradablemente.
—Vaya, de verdad… no sé que vio mi amiga en ti – reconocí en voz alta.
—Nada que no pudiera encontrar en otro supongo. No tardó en encontrar un reemplazo cuando se canso de mí – soltó sin tapujos y sin esconder el enojo en sus palabras.
Aunque no se lo pregunté él me dijo lo que sospeché desde un principio. Quizás todo era parte de un mal entendido, tenté a la suerte y busqué el teléfono que me había sido entregado sólo el día anterior.
—Hay algo que quiero que veas – solicité.
—¿Dejarás de molestarme luego de eso? – pidió.
—Oh, estoy segura que serás tú el molesto luego de verlo – le dije suspicaz.
Mis palabras habían despertado su interés aunque pretendía no demostrarlo. Busqué las fotos y le pasé el teléfono y esperé. Observé cómo sus ojos se hicieron enormes ante la sorpresa de verse retratado en esa situación en la que se le podía ver.
—¿Por qué tienes algo así? ¿Tú las tomaste?
—No, Dios, no. Es culpa de ustedes el ser descuidados… y es causa de esto que Sakura fue extorsionada – escupí sin poder guardarlo más tiempo.
—¿Extorsionada? ¿Por quién? ¿De qué estás hablando? ¿Qué es esto? ¡Por favor habla ya! – exigió impaciente.
—¿Li? ¿Qué pasa? – exclamé preocupada.
Pude ver como Li buscó apoyarse en la pared más cercana y se tiro al suelo, sentándose bruscamente. Me sorprendí de ver de aquello. Lo estaba tomando pésimo.
—Habla por favor – rogó.
Hiragizawa fue el que tomó esas fotos y amenazó a Sakura con exponerlas si no fingían ser novios. Eso fue el año pasado, por la fecha se ve que fue no mucho después de empezar las clases – deduje.
Li llevó sus manos al pelo. Enterró sus dedos en su abundante cabellera castaña y escondió su rostro en las rodillas. Estaba en un estado casi catatónico.
—¿Cómo supiste esto? – solicitó saber, preguntando por la fuente de información, para ver si le daba crédito a lo que oía, supuse.
—Fue el mismo Hiragizawa quien me pasó el teléfono y me contó la verdad. Sakura me había dicho que su relación con Hiragizawa era una farsa, pero no me dijo el motivo. Estaba sorprendida de descubrir la razón – asentí para mi misma.
Estaba consternada con la reacción de él. Li estaba tratando de procesarlo, pero creo que estaba siendo demasiada información, porque aunque sonó el timbre que anunciaba el término del receso él no reaccionó ni se movió de su posición. Por mi parte no sabía qué hacer: No supe si debía irme o quedarme, así que opté por la primera opción y me di media vuelta y me fui a mi aula. Fisgonamente volví a voltearme para ver si Li se había movido y sólo pude ver la espalda de Li sobrepasándome. Estaba corriendo y todo indicaba que iba tras Sakura, pero esa era mi suposición. No volví a verla ni a ella ni a él después de eso.
Camino a mi casa pensaba y sentía que había aportado de alguna manera mi granito de arena. Al menos si no se reconciliaban, podrían dejarse ir, porque había leído por ahí que no había relación más tortuosa y perdurable en el corazón que aquella que no terminaba o no se aclaraban las razones de la ruptura, que era un tema que quedaba pendiente y que no permitía avanzar. Esperaba lo mejor para Sakura y que dejara de huir, y si tenía relación con Li y lo solucionaba, me daría por pagada.
Finalmente sentí que tenía un peso menos en mi espalda y me dirigí a mi habitación. Tomé mi libro nuevo y no me detuve hasta que llegué al fragmento que Hiragizawa concienzudamente leyó. Aquel párrafo fue inevitable recordarlo con su voz y fue extraño, porque me percaté recién después de días lo profunda de su voz y lo diferente que sonó cuando lo un hombre lo narró. Pensé en las miradas que me dirigió alguna vez y en lo raro que fue cuando él admitió lo interesante que era esa lectura erótica que tanto me empeñaba en intentar esconder que me gustaba. Releí el fragmento una y otra vez en mi mente, y por primera vez pensé en cómo se sentiría ser la protagonista de una historia como aquella. Comencé a empatizar con la protagonista por primera vez también, y noté en cómo las acciones que leía comenzaban a repercutir en mi cuerpo, sentí mis pezones como lo describía la protagonista, extraños y con unas cosquillas raras y punzantes... además de una humedad incomoda entre mis piernas que nunca antes había experimentado… ¿qué me estaba pasando?
Continuará...
¡Buenas noches! ¿Qué tal? Ha pasado casi una semana desde el último capítulo... Las tenía mal acostumbradas ¿Ha sido larga la espera?
En fin, no diré mucho excepto que complací a algunas que me sugirieron que intercalara puntos de vista según personajes, lo hice, Tomoyo fue la primera (el de Li fue un especial que recapitulaba los capítulos anteriores) No creo que lo haga de todos los personajes, pero ¿qué tal quedó? ya no queda demasiado para el final...
Responderé sus reviews como es acostumbrado ahora:
FLEER 99: No tardé más, como lo prometí. Muchísimas gracias por tu apoyo, espero que te guste como se desarrolla la historia.
Camili: ¡Holaa! ¡Saludos! Me dio muchísima risa tu review de hoy, estaba escribiendo así que apuré la cosa un poco sólo para leerte pronto jajajaja ya, si no vamos por parte, no sé como responderte asi que aquí vamos, como siempre :D.
-Asi fue, Sakura está aprendiendo a reflexionar que cada acción tiene consecuencias y que Syaoran no es una extensión de si misma, si no que una persona distinta y que ha cambiado. No es el mismo que conoció. Lamentablemente en este capítulo poco sabemos que hizo Sakura en este lapsus de tiempo, pero nos damos una idea de lo que busca. Además ahora se descubre que su padre tiene una mujer, que no es cualquiera... se le viene dificil a Sakurita jajajaj
-Syaoran... ay Syaoran. Sí, como leiste en el capítulo anterior él estaba sobrellevando como podía sus problemas, que no eran pocos. Y ahora se entera que todo lo que hizo fue una metedura de pata monumental. ¿Qué hará? ¿Cómo lo tomará? ¿Merece consideración? ¿qué dices tú?
En el próximo sabremos qué fue lo que Syaoran hizo luego de enterarse de todo y cómo lo recibirá ella luego de su última interacción.
-En cuanto a Tomoyo... ahora si la conocimos un poco más y vemos que tiene más secretos de lo que se creía inicialmente, ella no puede cantar y se niega a hacerlo... y al final parece estar desarrollando sentimientos por Eriol aunque definitivamente ella le hizo saber su rechazo. Extraña la muchacha pelinegra, quizás no era tan asexual como se imaginaba que era.
-Eriol... bueno, Eriol se entregó solo, sin que lo torturaran más. Creo que quiere enmendar sus errores de algún modo, pero hay que pensar que él en un principio le dijo a Sakura que ella podía continuar con Li a escondidas, lo que no imaginó era que ella nunca tendría la oportunidad de llegar a aclarar las cosas con Syaoran y eso él no lo podía saber. Se confesó y fue rechazado tajantemente. Merecido lo tenía por andar haciendo cosas que no corresponden. Tus teorias son siempre interesantes, las sopeso y busco encontrar alguna forma de sorprenderte jajajaja pero siempre te adelantas un poco y me lo haces dificil jajajaja
En fin, como siempre estaré esperando tu detallado análisis y lamento haberte hecho esperar, pero ahora como entré a clases ya no podré ser tan rápida como antes, pero te prometo que daré lo mejor de mi para no hacerte sufrir jajajja Saludos y a ver si antes de que se termine esta historia nos contactamos de una manera más expedita que esta ;)
Pd: yo creo que soy tan feliz escribiendo como tu me demuestras que lo eres leyendo ;) ¡Hasta el próximo capítulo!
Stephy: ¡Hola! Un gusto recibir tu primer review, gracias por tu tiempo. Syaoran ahora supo la verdad... ¿volverá al alcohol, fiestas y parrandas o hablará con Sakura? Tal como lo pediste, este capítulo está narrado de un personaje distinto, no creo que lo haga de todos porque esta historia esta centrada en Sakura, pero pensé en que no me costaba nada en hacer lo que me sugeriste. Gracias por la idea y para que veas que estoy atenta a lo que me dicen. Cualquier cosa que me digas la sopesaré, analizaré y veré como puedo mejorar. Es toda la idea.
Espero saber si te agradó este capítulo. Muchos saludos, ¡cuídate!
Ice Symphony: Jajajaja ¡Hola! No seas mala con Sakura, ella sólo es inexperta y torpe, no hace las cosas con una mala intención... aunque todo le sale mal. Muchas gracias por tus deseos, creo que fue productivo, volví con hartas ideas ya que estuve medio estancada unos días. ¡Gracias por tu tiempo! ¡agradezco mucho tus palabras y tus reviews!
HeySmile30: Si la verdad tienes razón, se me ha ido la mano con el drama ¡nunca fue mi intención hacerlo así de pesado! pero el diablo de la maldad me susurró al oido y no pude ignorarlo... bueno no sé si lo solucionaran pronto, aún no escribo el próximo capítulo, asi que no sé que les deparará a los personajes... pero ya van de camino a eso. ¡Gracias por tu valioso tiempo! Espero saber si te gustó este capítulo o no ;)
ValSmile: Jjajaja ya te dije por facebook que no era que mendigara tu review! era sólo que me extrañó ya que tu nunca me fallas. ¡Oye! No te burles de Sakura, por lo que sabemos ha cumplido su voto de castidad jajaajaj En fin, hablamos y cualquier queja, burla, sugerencia, virus o lo que deseas mandarme sabes que puedes hacerlo por el medio que estimes conveniente. ¡Saludos!
Kimi Deathberry: Tomoyo no está enojada contigo. No te preocupes, ella no odia por la vida... y Li, si, es un poco idiota por negarse a escuchar a Sakura desde un principio y por no permitirle explicarle nada, se ganó tus insultos sin lugar a dudas. Pronto sabremos como se desarrollará esa parte de la historia. Sakura está dolida, como tu, asi que ya veremos cómo reacciona cuando llegue Li. Espero no haberte hecho aguardar demasiado con esta actualización. ¡Pensé que no te había gustado la entrega anterior! Muchisimas gracias por tu apoyo reiterado! Saludos!
Ya, me despido con un saludo especial para las lectoras mexicanas que son las que más leen esta historia, en segundo lugar para mis compatriotas chilenas y a las argentinas que están en tercer lugar... de todos modos me sorprendo al ver paises en el gráfico que nisiquiera hablan español...
¡Hasta la próxima!
