SAKURA CARD CAPTOR

SAKURA / SYAORAN

Advertencia: capítulo apto para mayores de 18 o bien para personas que tengan alta tolerancia a relatos descriptivos.


Capítulo VIII

Cuando pensé en que quería algo más formal con Syaoran y llevarlo a cenar a casa, no imaginé que las cosas empezarían así, con mi padre y mí oficialmente recién presentado novio, ambos sentados sentados incómodamente en los sillones, con un silencio que hacía que se escucharan los ruidos del televisor del vecino. No sabía qué era lo que mi padre estaba pensando cuando nos invito, aunque en realidad fue más bien fue como una orden, a pasar a la casa para conversar. Porque aquello evidentemente no se estaba dando.

Syaoran no decía una sola palabra y mi papá lo miraba inquisitivamente.

—Papá… yo… - comencé sin saber bien qué debía decir.

—No estoy molesto si es lo que piensas, Sakura… pero ¿me hubieses contado de él si yo no los hubiese encontrado? – consultó dudoso.

—No había nada que contar antes, es decir… te iba a hablar de él más adelante, si es que las cosas se daban para hacerlo – admití.

Ante mi declaración noté que mis palabras hirieron a Syaoran, pero era la verdad después de todo ¿qué aseguraba que aunque hayamos aclarado las cosas estas durarían siempre?

—Señor Kinomoto, no me fue mi intención faltarle el respeto a su hija frente a su casa – interrumpió hablando de prisa Syaoran, disculpándose.

—¿O sea que si se lo faltas si no estás cerca de mi territorio? – contestó mi padre serio.

Syaoran se avergonzó y se puso tan rojo como nunca lo había visto, y a los pocos segundos al ver el color adquirido por mi novio, mi padre comenzó a reír a carcajadas.

—No te tomes mi comentario tan en serio, estaba bromeando. Es bueno saber que existes, cuida de mi hija; es lo más preciado para mí. Lamentablemente tengo que trabajar mucho tiempo y ella estaba sola, pero ya no lo estará más ¿verdad? – pidió mi padre esta vez sí hablando en serio.

—Es lo más preciado para mí también. Tenemos eso en común – respondió él.

La sonrojada hasta las orejas después de oír esas palabras era yo, pero a partir de entonces las cosas comenzaron a fluir con facilidad. Mi padre le preguntó a "mi novio" –que raro sonaba- las preguntas de rigor, sobre su familia, sus planes a futuro, y terminé sabiendo yo también cosas de él que desconocía, como de que se esperaba de él que siguiera con los negocios familiares y que su padre había muerto cuando él era pequeño, no obstante fue hasta que mi papá le preguntó si volvería a Hong Kong al terminar la escuela que mi corazón sufrió un poco, porque tardó en responder.

—Eso mi madre aún no lo decide – contestó él secamente.

Nunca había notado cuan influenciado estaba por su madre, aunque debí saberlo, ya que ella fue la que lo envió solo a un país extranjero cuando apenas tenía diez años, y aunque aquel conocimiento de saberlo solo tan pequeño me amargaba la existencia, no podía evitar pensar que si ella no fuese como era, él no estaría aquí ahora mismo y yo no estaría sintiendo lo que siento por él.

Finalmente Syaoran se despidió de mi padre y se fue a su casa, y al volver al salón sabía lo que vendría a continuación: el momento más temido entre padres e hijos, la charla.

—Me agrada… No habla mucho, pero pude ver que es muy sincero – expresó mi padre conforme.

Sonreí orgullosa de Syaoran, aunque para que a mi papá alguien no le gustara era algo difícil, para mí era realmente importante su aprobación.

—A tu edad tu madre tuvo a Touya – soltó de pronto – No es algo que no sepan tu hermano y tú, pero yo era mayor que tu madre y ella aún era menor de edad… no lo pensé en ese entonces porque la amaba demasiado y ella a mí, pero ahora que soy tu padre entiendo lo que sintió su abuelo al yo alejarla de él… la historia es distinta porque yo nunca te impediría estar con quien tu quisieras… pero por ningún motivo te quiero lejos de mí, Sakura. Si algo pasa, porque las cosas que tienen que pasar ocurren aún cuando pongamos todo de nuestra parte para evitarlo, ten la confianza de que no importa qué, yo siempre estaré para ti.

Elegí creer que no sabía a qué se refería mi padre, pero comprendí el mensaje. Asentí y le aseguré que así sería y que siempre lo he tenido presente. El ambiente se percibía raro y mi padre rompió esa atmosfera extraña.

—Pero Sakura… vas a tener que contarle tu misma a Touya, en eso no me voy a meter – dictaminó.

En ese momento mi cara tiene que haber adquirido una expresión de mártir, porque mi padre sonrió nervioso. Ni siquiera él se atrevía a contarle a mi hermano sobre Syaoran… ¿cómo era posible que su opinión fuera más difícil de confrontar que la de mi padre?

Quedaban exactamente cuatro días para que fueran oficialmente las vacaciones, y Tomoyo y yo seguíamos sin elegir un destino. Fue difícil dar con ella durante el último tiempo, al parecer ella sabía que ahora tenía a Syaoran, y no quería que pensara que ese significaba que las cosas entre nosotras cambiarían, porque independientemente de que estuviera con él, mis planes de ir de viaje con ella no habían cambiado.

Esa noche mi padre habló conmigo y me preguntó si estaba dispuesta a conocer a su novia. El tema seguía siendo complicado para mí, pero ya no podía seguir pretendiendo que las cosas no eran tales. Acepté y pude ver a mi padre contento con mi aceptación y si él era feliz yo haría también mi esfuerzo para que él lo siguiera siendo, me contó además que ella llevaría a su hija, para hacer la presentación oficial de todos.

La cena se acordó para la noche siguiente, en un restaurant muy popular como lugar neutral, y yo lo preferí así, no estaba segura de si me hubiese agradado ir a su casa o que ella viniera tan pronto a la mía. Mis nervios afloraban a medida que pasaban las horas y se acercaba el momento que aún no sabía cómo enfrentar. Sin embargo, aunque me hubiese preparado con un entrenamiento mental de dos años hubiese importado ni un poco, porque descubrir que esa persona de la que mi papá tanto hablaba no era otra sino la madre de Tomoyo, la prima de mi madre… mi tía.

Me puse rígida y Touya al verme y puso una mano en mi hombro, supuse que para detenerme en caso de que decidiera hacer alguna estupidez… pero quedé estática en mi lugar con muchos pensamientos rondando a gran velocidad en mi cabeza ¿por qué de todas las personas en el mundo tenía que ser ella? No era que tuviera algo en su contra, si no al revés, pero encontré que era algo… sucio y sórdido, y lo empeoraba aún más que Tomoyo me mirara compungida justo al lado de su madre. En sus ojos pude comprobar que ella estaba al tanto de la situación, y que no fue una sorpresa encontrarme ahí. Me sentí profundamente traicionada por la que decía ser mi amiga. Quise salir corriendo de ese lugar, pero usé toda mi fuerza de voluntad para mantenerme firme y no mostrar como los sentimientos negativos me estaban carcomiendo.

Tomoyo estaba justo frente a mí, pero no levanté la mirada para encontrarme con la de ella en ningún momento, y me limitaba a responder sólo si me preguntaban algo directamente y tan cortésmente como cortante y en esa atmosfera creada por mí la cena llegó a su fin más pronto de lo que habían estimado, supuse.

Al llegar a casa papá no me dijo nada, no me dio ni siquiera las buenas noches, pero fue Touya quien se metió sin siquiera golpear a mi habitación una vez que nuestro padre se fue a su habitación.

—Te has portado terrible hoy, Sakura – me acusó.

—¿Y qué esperabas? Deberían agradecer que no me fui – respondí evasivamente.

—¿Qué es lo que te molesta tanto? – preguntó mi hermano descolocado.

—¡Es la prima de nuestra madre! – exclamé rabiosa.

—¿Y qué? – volvió a consultar Touya.

—¿Y qué tal si estuvieron juntos desde siempre? ¿Y si la engañaron? – contraataqué con ira.

—Ni tú te crees eso – aseguró con certeza.

Me quedé callada, no lo creía de verdad, pero era más fácil creer que sí.

—Escúchame bien; Papá ha estado toda nuestra vida cuidándonos, y desde que mamá no está, él lo ha hecho todo solo y nunca se ha quejado ni si quiera una vez. Pronto me iré de la casa, tú sabes que ya debería haberlo hecho, pero por mis estudios no he podido. Tú te irás también, harás tu vida ¿y qué será de papá en ese momento? ¿Es justo que se quede solo por tus alegatos infantiles y egoístas? – planteó él.

Me crucé de brazos simulando que sus palabras no me estaban haciendo recapacitar.

—Hablé con papá el mismo día que nos contó sobre Sonomi. Ya sabía quién era, él me lo dijo, y me aseguró que nunca había pasado nada entre ellos. Ni siquiera se hablaban cuando mamá aún vivía, y hace un año, en el aniversario de su muerte se encontraron y hablaron por primera vez después de casi dos décadas de monosílabos... Para ellos mismos fue muy difícil aceptarlo… Apoyemos a papá, yo sé que tú quieres que sea feliz – aseguró.

Mi hermano se marchó dejándome con sentimientos encontrados, pero había logrado que reflexionara sobre la situación. Lo que más molesta me tenía fue que Tomoyo lo supiera y no me dijera nada. Sólo la palabra traición rondaba por mi mente.

Al día siguiente, Tomoyo me esperaba afuera de mi salón, con una postura que indicaba cuan complicada se encontraba. Me sonrió, pero no fui capaz de devolverle el gesto.

—Siento no habértelo contado – se disculpó.

—¿Es gracioso para ti hacerme quedar como una tonta? – pregunté enojada.

—No lo veas de ese modo, porque no tiene nada que ver con la verdadera razón de por qué no te dije nada al respecto – trató de explicar.

—Ah ¿sí? ¿Y cuál es esa razón? – consulté irónica.

—No me correspondía a mí decírtelo – contestó como si fuera lo más obvio.

—Se supone que eres mi amiga. No, tú eres mi prima, en segundo grado, pero prima al fin y al cabo – respondí.

—Eso era cosa de nuestros padres, no nuestra – contraatacó calmadamente.

—¿Y por qué tú si sabías? ¡Era la única que desconocía la situación! – expuse claramente molesta.

—¡No es que ande buscando saber las cosas! ¡A diferencia de ti a mí nadie me protege! Toda la vida he estado al tanto de los problemas porque yo no tuve un hermano que velara por mí, tampoco un padre amoroso y a mi madre apenas la veía. Toda la vida me las he arreglado sola para no ser una molestia para mi ocupada madre ¡Pero tú no entiendes de eso! ¡No actúes como la víctima, Sakura, porque no lo eres! – gritó indignada – ¡Madura un poco!

Quedé con la boca abierta. Tomoyo nunca subía la voz y nunca me había dicho algo hiriente. Afortunadamente no había nadie en los alrededores que escuchara su arrebato. Me quedé sin palabras. A los pocos segundos sólo vi como Tomoyo pasaba por mi lado hecha una furia, alejándose de mí y dejándome sola, con una respuesta por formular en la punta de la lengua que nunca llegó a concretarse. Nunca pensé que al iniciar la discusión la que terminaría sintiéndose culpable iba a ser yo.

Fue imposible no pensar en la situación de Tomoyo… porque era verdad. De alguna forma siempre fui afortunada. Mi madre había muerto cuando yo apenas tenía tres años, no la recordaba, pero la extrañaba y a menudo pensaba cuánto me hubiese gustado conocerla, pero a cambio tenía un padre comprensivo y amable, y un hermano que aunque celoso y molestoso como pocos, siempre me anteponía ante cualquier cosa. Crecí siendo la menor de la casa y por lo tanto especialmente protegida por ellos… en cambio ella sólo tenía a su madre que siempre estaba ocupada. Estaba segura que si Tomoyo le hubiese dicho a su madre que se sentía así, ella hubiese hecho algo para reconfortarla, pero para mi amiga era muy difícil expresar lo que sentía, y posiblemente nunca le dijo si se sentía sola o enferma. No me sorprendería en lo más mínimo.

Sentía algo amargo en mi pecho que sólo se apaciguo un poco cuando volví al lado de Syaoran que se había quedado leyendo un libro en la sala durante el receso.

Para variar la clase empezó y yo no fui capaz de conectarme con lo que el profesor explicaba, y supongo que a él no le importó demasiado tampoco porque no me llamaron la atención como siempre; suponía que lo atribuía a que ya lo único que pensábamos todos era en cuan poco quedaba para finalmente salir de vacaciones.

—¿Sakura? – me llamó Syaoran

—¿Sí? – respondí

—Las clases terminaron hace cinco minutos… ¿piensas arreglar tus cosas o quieres quedarte acá? – interrogó curioso.

Recién entonces noté que no había nadie más en el salón

—¿Por qué no me hablaste antes? – consulté curiosa.

—Porque te miraba y analizaba cuan linda te ves cuando estas pensativa – confesó.

Era tan extraño escucharle decir esas cosas con tanta naturalidad, pero tan reconfortante a la vez…

—¿Pasó algo? Te noté distraída… más ida de lo usual – agregó riendo.

Le devolví la sonrisa pero pronto aquel fugaz gesto desapareció tan pronto apareció.

—Tuve una discusión con Tomoyo, mi amiga – le conté con tristeza.

—¿Solucionable? – indagó él.

—¡Por supuesto! Sólo que aún no sé cómo. Es complicado – admití.

—No te preocupes, lo arreglaran. Ella es una buena persona y te quiere mucho – acotó.

—¿Y tú como lo sabes? – pregunté suspicaz.

Syaoran se puso nervioso y con sus besos logró que me olvidara momentáneamente de lo que había dicho.

—¿Quieres que veamos una película? – sugerí.

—¿En el cine? – dijo un poco reticente.

—¿No quieres? – pregunté aún sabiendo que él no tenía deseos de ir.

—De acuerdo, vamos – aceptó a regañadientes.

Él era fácil de convencer después de todo.

Nos dirigimos hacia allá. Pero a decir verdad ver una película no era lo que realmente quería, quería estar más tiempo con él y crear distintas memorias juntos. Aunque la desagradable sorpresa me la llevé yo cuando llegamos y no había ninguna que llamara mi atención, según Syaoran tampoco para él, así que nos decantamos por el título que parecía menos malo.

Al llegar a nuestros asientos descubrimos que no había mucha gente y poco después las luces se atenuaron hasta desaparecer y rápidamente la función empezó. El argumento era tan poco sostenible que a los quince minutos comencé a mirar el reloj dándome cuenta con desesperación que el tiempo no pasaba más rápido por mucho que lo mirara.

La película no tenía nada de erótica, pero estando con Syaoran prendía hasta con agua. Estaba excitada en medio de toda esa oscuridad, mi respiración se hizo más pesada, estaba acalorada y me movía inquietamente, no obstante él no parecía darse cuenta, porque ni siquiera volteaba a verme. Parecía totalmente absorto en la película y lamenté haber elegido ese título. Intenté llamar su atención, conversándole pero tampoco resultó. Entonces recurrí a una medida desesperada: me acomodé quitando el reposa brazos de en medio, cosa que tampoco notó, y finalmente obtuve su atención cuando comencé a besarle el cuello, dejando evidencias húmedas y tangibles de lo que me proponía, que era llegar a su boca. Syaoran me miró aturdido, pero finalmente me complació y comencé a temblar de nervios… y de ganas de él al entrar al contacto con su saliva. Habíamos hecho cosas arriesgadas en el pasado, pero nunca así. Me abrí paso a través de su pantalón para finalmente y sin temor alguno llegar a tocar su hombría para masturbarlo decididamente, y me encontré con que no estaba en el estado que yo conocía tan bien, pero con un poco de estimulación lo tuve preparado para todo lo que pretendía hacerle, estuviera él de acuerdo no. Observé el panorama y parecía que las pocas personas que habían no nos estaban prestando ninguna clase de atención, lo que les agradecí secretamente. Me gustaba tocar a Syaoran y saber que sólo yo era la que tenía el derecho de hacerlo y que era la única con quien él tenía esa reacción. Me hizo sentir inmensamente poderosa y femenina. No había analizado sus palabras con detenimiento ese día que me las dijo, pero con el pasar de las noches esas palabras posesivas que me dirigió sobre cuán horrible fue para él imaginarme con Hiragizawa llegaron a mi corazón y en ese momento, en el cine con mi mano en su pantalones y con el gimiendo apenas audiblemente, comprendí que si era posible enamorarse dos veces de la misma persona.

Syaoran aunque estaba nervioso, a medida que mis estimulaciones surtían efecto comenzó a exigirme más, y yo encantada accedí, después de todo yo misma lo había iniciado.

Nunca dejaba de sorprenderme la anatomía masculina ¿como algo tan pétreo podía ser a su vez tan suave?, ¿por qué debía sentirse tan bien al tacto, pero sobre todo cuando se encontraba dentro de mí? Él comenzó a tensarse, y la experiencia me indicaba que él estaba cerca, no obstante yo no quería que llegara aún, le faltaba alrededor de una hora a la película para terminar y eso significaba que si permitía a Syaoran alcanzar su orgasmo, sería alrededor de una hora que yo tendría que soportar esa tortura camuflada de cinta cinematográfica. Bajé el ritmo de mis caricias y comencé a jugar con él deliberadamente provocando que mi amante se frustrara a tal nivel que él con su mano comenzó a guiarme a un compás muy parecido al que yo llevaba antes. Sonreí y él ahogó mi sonrisa con un beso extremadamente húmedo, que hizo que el humedecimiento entre mis piernas incrementara y mis pezones se marcaran a través de la fina tela de la blusa de mi uniforme. Aquel siempre era un juego peligroso ¿por qué insistía en querer dominarlo? Syaoran no dejó que retirara mi mano, obligándome a mantener el firme agarre sobre su miembro y sonriendo complacido de gusto.

—Debes terminar con lo que empiezas – dijo confiado – o atenerte a las consecuencias.

—¿Consecuencias? – pregunté dudosa - ¿cuáles?

—¿Has oído hablar de que no debes hacerle a los demás lo que no quieres que te hagan a ti? – habló jugando.

—¿Y quién dijo que yo no quería? – respondí esperando a que finalmente hiciera algo.

No tuve que decirlo dos veces y Syaoran con la yema de sus dedos rozó apenas mis pezones, que ya estaba sensibles y anhelantes de atención y no pude evitar sobresaltarme. Aquello me recordó forzosamente a ese tiempo cuando nos atacábamos sexualmente de manera indiscriminada, y aunque ese periodo de mi vida fue extraño y muchas veces doloroso, fue también muy excitante y placentero. Lo quisiera o no, esa parte que nos mostramos durante ese tiempo de lascivia extrema, seguía latente y aunque los motivos eran distintos, esos impulsos seguían estando ahí. Y él lo demostró con la pregunta que hizo a continuación.

—¿Quieres más? – preguntó pellizcando sutilmente mis pezones sobresalientes.

Hubiese querido decirle que no, pero no me encontraba en condiciones de negar lo que era más que evidente y que saltaba a la vista.

Descendió y descubrió mi humedad sin si quiera entrar en contacto directo conmigo

—Sakura no me hagas esto – hablo en un tono bajo y muy sensual.

Me avergoncé de mi propia lujuria y de desearlo tanto.

—Cómo puedes estar tan mojada si ni siquiera te he tocado aún… - susurró con sorpresa en mi oído.

Mientras murmuraba más cosas en el oído sobre cuánto me deseaba y lo que anhelaba hacerme, sentí como con su índice masajeaba mi anhelante clítoris, haciendo que obligadamente cerrara mis ojos para concentrarme en ese toque majestuoso que me otorgaba, y que como consecuencia hacia que se humedeciera aún más mi anhelante entrepierna. Con total certeza podía decir que había sido un completo error que fuéramos al cine en vez de habernos ido a su departamento, lo lamenté de verdad, porque estaba en extremo excitada y no me podía dejar llevar del todo por encontrarnos en medio de ese lugar.

—¿Quieres que nos vayamos? – consultó Syaoran sin dejar de tocarme.

—Pensé que te había gustado la película - respondí apenas.

—Es un bodrio… pero quería saber hasta dónde llegarías por llamar mi atención – declaró.

Aquella respuesta me dejó de una pieza. No me esperaba que él estuviera testeándome, y si no estuviera a manipulándome a través de esas sensaciones tan exquisitas que me estaba dando, era probable que me hubiese molestado con él. Él sabía cómo tocarme y cuándo detenerse para seguir con el suplicio, y yo creo que nunca había estado más húmeda como en ese momento. Syaoran retiró su mano y con vergüenza observé cómo se limpiaba en su pantalón; Si su propósito había sido apocarme, lo había conseguido. Se levantó de su asiento y con la mano izquierda me ofreció tomar la suya para que lo siguiera. No la tomé, pero me paré y lo seguí, totalmente consciente de lo incomodo que era caminar en las condiciones que él me había dejado.

Ninguno habló y yo ni siquiera estaba demasiado segura de hacia dónde íbamos, hasta que noté que habíamos llegado a su departamento por un camino que no conocía.

—Subamos – indicó.

—No quiero – contesté.

—¿Por qué? – consultó extrañado.

—¿Por qué me ignoraste a propósito en el cine? – indagué.

—¿Has perdido el sentido del humor? – respondió serio.

—Es un tema sensible. Lo sabes – dictaminé.

—No, no lo sabía… Sakura, no intentes sabotear lo que tenemos por lo que se suponía era un juego – agregó él.

—No fue un juego para mí lo que pasó entre nosotros – le aclaré molesta.

—Para mí tampoco, nunca lo es cuando se trata de ti. Ni siquiera comprendo por qué estamos hablando de esto – dijo él perdiendo la paciencia.

Él se acercó dispuesto a besarme, pero corrí el rostro. No sabía por qué estaba actuando así… Comprendí lo que decían en comentarios machistas cuando se referían a las mujeres y que estas no sabían lo que querían. Tenían razón, porque no lo sabía. Miré hacia la esquina donde me pareció que alguien nos observaba, pero por más que intenté descubrir algo no fui capaz de encontrar la fuente de aquella impresión.

—Creo que lo mejor es que me vaya a casa, conversemos a la noche, o mañana – sugerí.

—¿Estás segura? – trató de rectificar él.

—No – respondí sinceramente.

Syaoran volvió a acercarse a mí, pero en esa oportunidad lo permití. El tomó mi rostro e hizo que lo mirara.

—Nunca más te voy a dejar ir sin antes saber la razón de por qué debo hacerlo. Cometí ese error antes y no estoy dispuesto a volver a caer en la misma equivocación– contestó.

Lo abracé fuertemente y pude escuchar su corazón latir con fuerza. En apariencia no aparentaba estar intranquilo, pero lo estaba.

—Quiero subir – admití.

—Y yo quiero que lo hagas – acotó él.

Subimos y él abrió la puerta, me dejó pasar primero y tan pronto entré, Syaoran me cerró la puerta y en el mismo vestíbulo me empujó a la pared y yo rodee su cadera con mis piernas. Él esperaba que lo hiciera, porque tan pronto lo concreté, él consiguió que todo mi peso se cargara en sus muslos, lo que le permitió que pudiera liberar sus brazos que me sostenían en primera instancia, y tan pronto se vio apto para usarlos a su antojo, no tardó en usar ese privilegio, porque ignoró mi infructuoso intento de desabrochar los botones de mi molesta blusa. Sin embargo nunca esperé que Syaoran con fuerza, y en un solo tirón, arrancara cada uno de los botones que le impedían el acceso a mis pechos, e inutilizando mi ropa que no tenía culpa de nada al mismo tiempo. Temí que mi sujetador sufriera el mismo destino, pero él se limitó a sólo bajarlo, dejando mis senos expuestos y en exceso levantados y juntos, cosa que hizo que se lanzara a lamerlos y tocarlos ávido de ellos.

El frío de la pared ya había penetrado mi espalda y Syaoran no reparaba en nada más que en mis más que hipersensibilizados pezones. No era primera vez que les prestaba tanta atención, pero nunca había estado tan inmerso sólo en ello y aunque me encantaba, quería más.

—Syaoran – lo llamé.

Él levantó la mirada y creo que comprendió. Nunca lo vi más sonrojado antes. Creo que lo saqué de un transe.

—¿Quieres que vayamos a la cama? – consultó avergonzado aún.

—No, te quiero a ti conmigo ahora. No estabas realmente – le solicité.

No respondió y sólo actuó. Se bajó los pantalones que cayeron a la altura de sus pantorrillas con todo y ropa interior y fui capaz de ver su erección en todo su esplendor y lo toqué incapaz de no hacerlo y no pude sino maravillarme ante lo que él tenía para mí. Sólo para mí. Me sorprendí de darme cuenta que podía desearlo todavía más y temblé de necesidad de él, quien me miró cuando me acomodé para la penetración y después simplemente corrí mi ropa interior hacia un lado con una mano y con la otra guié su hombría hacia mi interior y lo sentí alojado ahí, llenándome. Comenzó a moverse lento pero fuertemente, haciendo que con cada embestida sintiera toda su longitud. Estaba tan mojada que el sonido que nuestra unión hacia sólo conseguía que siguiera lubricándome aún más, pero la postura en la que estábamos temía que Syaoran se acalambrara, y por unos segundos recobré la compostura que amenazó con abandonarme si él seguía moviendo sus caderas de esa forma.

—Quiero que vayamos a la cama. Un sofá… lo que sea – le exigí.

Hablé apenas pudiendo formular una frase coherente. Syaoran asintió, y me dejó poner los pies en el suelo, mientras él con la ayuda de los suyos pateó su ropa para poder caminar, dejándola tirada mientras nos dirigíamos hacia su habitación besándonos.

Me tiré con ganas a la cama y me quedé en una posición en la que mis rodillas quedaban dobladas y los pies en el suelo. Esperé a que él se posicionara sobre mí, quería sentir su peso encima de mí tan pronto como fuera posible. Los pocos segundos que fui capaz de es tolerar recostada mientras aguardaba por él, me parecieron una eternidad y cuando lo encontré de rodillas frente a mis piernas entreabiertas me puse nerviosa.

—¿Qué estás esperando? – pregunté nerviosa.

—Sakura quiero intentar algo que nunca he hecho antes – confesó.

Su mirada no dejaba lugar a dudas a qué se refería. Estaba convencido y deseoso de hacerlo.

—¡No quiero! – exclamé pudorosa, cerrando las piernas.

—¿Por qué no? – indagó extrañado.

—Porque no me he bañado, hemos estado teniendo sexo… no me parece la mejor idea – traté de explicarle

Exterioricé mi incomodidad ante lo que él pretendía hacer.

—No hay nada de ti que pueda causarme asco ¿es que no lo sabes? – preguntó él.

—Lo sé, pero eso no significa que me sienta cómoda con ello – justifiqué mi negativa.

Syaoran me miró lastimado. ¿Por qué se enojaba él con algo que hacía por su bien?

—Tú me lo has hecho a mi – recalcó.

—Es distinto – aseguré.

—¿Por qué? ¿Acaso no crees que estaba tan nervioso como tú? ¿Que tenía las mismas dudas que tú?– expuso él.

A decir verdad nunca me lo había planteado. Nunca me encontré con nada desagradable.

—Tener relaciones sexuales con tu novio o novia, además del placer recibido y entregado, se complementa y se basa en la confianza y yo pensé que a esta altura nosotros la teníamos – sostuvo molesto.

—¿Es tan importante para ti? – lo interrogué.

Él asintió, pero luego desistió de intentar convencerme, y se posicionó tal como yo quería que lo hiciera, pero sus besos y sus caricias no se sentían igual; algo en ese momento se había quebrado, y la pasión que habíamos experimentado sólo minutos antes se había desvanecido, ahora sólo la inercia lo guiaba. Entonces comprendí que quien había echado agua al fuego había sido yo con mis temores e inseguridades.

—Syaoran – intenté apartarme de él.

Él se detuvo y me miró.

—Disculpa, Sakura. No debí imponerme de esa forma. Tienes razón, si no quieres hacer algo está bien que me lo digas. Eso también es parte de la confianza de una pareja – sonrió.

—Si quiero que lo hagas... pero me avergüenza – reconocí, admitiendo la verdad.

Syaoran con una sonrisa que podría bien ocupar todo su rostro comenzó a besarme con una pasión renovada, y reí yo también por las cosquillas que sus besos me provocaban, pero la sonrisa que tenía a medida que bajaba comenzaba a ser más bien un reflejo de los nervios que sentía. Él me quitó la ropa interior y me desabrochó la falda y quedé casi totalmente desnuda ante él. A medida que se dirigía más al sur cerré los ojos, porque si seguía mirando iba a volver a negarme antes de que él alcanzara su objetivo, y antes de que volviera a pensar en eso, sentí su lengua húmeda y tibia en donde nunca imaginé que la sentiría. La sensación me sobresaltó y quise empujarlo, pero él me lo impidió afirmándome las piernas. Era una caricia extra que no esperaba y no sabía cómo recibir. Él también estaba siendo tímido, estaba reconociendo una zona que no había visto o sentido desde esa perspectiva y yo no podía evitar pensar en que tal vez se hubiese arrepentido de su idea, pero conforme pasaban los segundos su sutil caricia lingual comenzó a hacer que mis piernas comenzaran a temblar, porque empezaba a ganar confianza y yo no podía evitar que me empezara a gustar cada vez más. La porosidad de su lengua en mi zona más sensible comenzó a desesperarme; nunca esperé que se sintiera así de exquisito un agasajo de esa índole, y Syaoran no parecía desagradado en lo absoluto, porque con cada segundo que pasaba él se volvía más y más habilidoso, perfeccionando su técnica y mostrándose más seguro a medida que mis gemidos fueron incontrolables, al igual que mis piernas que no podía dejar de mover. Los dedos de mis pies se separaban y se recogían cuando él movía su lengua rítmicamente y finalmente obtuve la determinación de querer ver qué estaba haciéndome y no lo lamenté, porque aquella visión de él con los ojos abiertos y mirándome fijamente mientras me hacía sentir la mujer más deseada del planeta, fue lo más erótico que nunca antes había visto. Lo detuve, se sentía maravilloso y esperaba volver a repetirlo pronto, muy pronto, pero lo que yo necesitaba sentirlo dentro de mí, no quería ser la única recibiendo placer, quería otorgárselo yo a él también y él comprendió, porque abandonó mi intimidad para hundirse dentro de mi más que preparada femineidad. Oí un quejido ahogado al sentirse rodeado de mi una vez más. Ambos estábamos tan excitados que no tardaríamos en alcanzar el clímax y pocos segundos después mi cuerpo fue poseído por los espasmos que el orgasmo recientemente alcanzado dispensó, y mis paredes se contrajeron una y otra vez haciendo que él gimiera roncamente al sentirse aún más apretado por mis contracciones y finalmente sentí como él acababa dentro de mí, tal como lo deseaba.

Syaoran se levantó y se fue a bañar, yo me extrañé que lo hiciera, pero me sorprendí cuando él volvió sin una sola gota de agua en el cuerpo y vino por mí.

—Vamos – me invitó.

Él termino de quitarme la poca ropa que tenía puesta y tras ayudarme a entrar a la ducha entró conmigo. Mi cuerpo que estaba muy sensibilizado por las caricias y la actividad reciente, reaccionó pronto a sus atenciones, pero esa no había sido su intención. Él me baño por completo, me enjabonó y me tocó, pero no había algo sexual en esa ocasión. Después de que estuve lista a su modo me indicó que saliera, pero tan pronto lo hice me di cuenta de que yo pude haberle brindado la misma clase de cuidados a él, pero apunté en mi agenda mental de que eso lo haría luego en un futuro muy próximo. Fui a su habitación y busqué mi ropa que estaba esparcida por el suelo, pero mi ropa interior inferior estaba inutilizable por lo húmeda que se encontraba, y ni hablar de la blusa que él, en su ataque de impaciencia, se encargó de romper. Me senté sobre la cama, con el sostén puesto, la blusa abierta, calcetines y una falda en la que no tenía nada abajo. No podía salir así, esperé de brazos cruzados a Syaoran que saliera de su baño.

—Syaoran, no me puedo ir así y ya se está haciendo tarde – le indiqué la ventana.

El cielo se veía rojizo, aún no era totalmente de noche, pero pronto lo sería.

—¿Y qué puedo hacer? No tengo ropa de mujer acá – dijo burlón.

Entonces vi mi oportunidad de molestarlo yo a él.

—Tienes razón, no importa. No vivo demasiado lejos… espero que no haya viento o alguien podría descubrir que no llevo nada debajo – expuse con seguridad.

La expresión de burla en su rostro desapareció tan rápido como terminé de decir eso.

—Nadie más que yo puede verte desnuda – dictaminó.

—¿Por qué? – quise que me lo dijera aunque conocía la respuesta.

—Porque tú y tu cuerpo son solo míos y nadie además de mi debe tocarte – rectificó.

—Eso me parece extremadamente machista – le dije simulando enfado.

—Puedes exigirme lo mismo a mí – sugirió.

—No necesito hacer eso – aclaré.

—¿Ah no?

—No, porque yo soy la única que hace que se te ponga duro – le respondí.

Él se sonrojó furiosamente y yo me carcajeé en su cara. Me acerqué y lo besé y cuando el beso se estaba terminando, mordí suavemente su labio inferior, estirándolo.

—No me hagas eso – pidió él suplicante.

—¿Te lastimé? – le pregunté preocupada y arrepentida.

—No, no es eso, es que si lo haces no querré ir a dejarte – me confidenció.

Entonces observé la toalla que sólo cubría su parte inferior y nuevamente se empezaba a notar que él volvía a tener una erección. Me alejé de él para que el asunto no se volviera más serio.

Él me prestó una ropa que le quedó pequeña hacía un tiempo, pero seguía quedándome un poco grande.

—No puedo creer que aun vestida como yo me excites – admitió.

—Lo que no puedo creer es que seas tan narcisista y te gustes tanto tu mismo – bromeé.

Nos encaminamos a mi casa y estando frente a ella me acerqué a él e iba a besarlo a modo de despedida, pero afortunadamente Touya era tan alto, que alcancé a verlo antes de concretarlo, y empujé a Syaoran y le pedí que se fuera. Me miró extrañado y un poco dolido, pero no tenía tiempo para explicárselo, porque si Touya veía a Syaoran iba a ser víctima de un escándalo digno de un circo pobre.

Me aseguraría de llamarlo más tarde y explicarle los motivos de mi actuar.

Touya se extrañó de verme afuera y con esa ropa, pero no me hizo preguntas, lo que me pareció extraño.

Las cosas en casa andaban bien, no me atrevía a contarle a Touya directamente que tenía a Syaoran en mi vida, pero mi padre comenzó a hacer insinuaciones. No estaba segura, pero creo que mi hermano simplemente escogió no entender el mensaje oculto tras sus palabras… Iba a resultar más difícil de lo que pensaba porque cada vez que intentaba hablar del tema él se iba por la tangente y mi determinación tampoco es que fuera tan fuerte.

Finalmente el último día de clases de mi segundo año de preparatoria llegó y las cosas con Tomoyo no se arreglaron. Temía que si dejaba pasar más tiempo la perdería, así que decidí ir por ella en el receso.

—Tomoyo – la llamé.

—Hola Sakura – contestó alegre.

El silencio nos abrazó.

—Sakura yo…

—Tomoyo yo…

Hablamos al mismo tiempo, pero ella siguió el discurso.

—No debí gritarte. Debí tratar de entender tu posición… yo también me hubiese enojado contigo si los papeles hubiesen sido al revés – concedió.

—No… tú también tenías razón. No te correspondía a ti decírmelo – convine con ella.

Nos sonreímos y tan simple como eso las cosas entre nosotras se arreglaron.

—¿Qué hay acerca de nuestro viaje? – le consulté.

—Pensé que ya no iríamos – respondió ella cabizbaja.

—¿Porque estábamos enojadas? – la interrogué.

—No, porque tú estás ahora con Li – contestó naturalmente

Lo sabía. Tenía totalmente en conocimiento que ella se sentiría desplazada con mi relación.

—Voy a aclarártelo y espero que me prestes atención: que yo esté con él no significa de ningún modo que nosotros dejemos de tener planes por nuestra cuenta – sentencié.

—Creí que querrías ir con él – acotó.

—Nunca se me pasó por la cabeza. La persona con la que quiero ir eres tú, y será mejor que decidamos en este mismo instante a dónde iremos -

—¿Dónde quieres ir tú? – consultó.

—La isla de Okinawa – respondí.

—Allá nos iremos entonces. Está decidido – determinó.

El receso terminó y nos despedimos contentas ante lo que habíamos decidido. Al llegar al salón Syaoran me preguntó a que se debía mi expresión de felicidad y le conté.

—¿Qué? – exclamó en un tono alto.

—Me iré con Tomoyo de vacaciones – volví a repetir.

—¿Solas? – agregó sorprendido – No quiero que vayas.

—Eres tan parecido a mi hermano que me da escalofríos – musité.

—Pensé que en vacaciones pasaríamos más tiempo juntos – masculló.

—No me iré por todo el tiempo que duren. Volveré. Necesito esto – le respondí.

—¿No pudimos haber ido nosotros dos? – preguntó entristecido.

—No. Esto es algo que había planeado con ella y yo no seré esa clase de persona que abandona a sus amigos sólo por tener novio – declaré.

—¿Sólo por tener novio? – recalcó él de mi oración.

—No te pongas quisquilloso – lo corté y acabé con la discusión.

Observé cómo se encontraba remilgado por la noticia, pero sabía que él en el fondo lo comprendía.

Las horas pasaron rápido y finalmente la última clase y el reporte final fueron entregados con vergüenza y arrepentimiento recibí mis bajas calificaciones, pero ya no se podía llorar sobre la leche derramada. Lo hecho, hecho estaba y sólo me quedaba mejorar para el próximo año. Nos despedimos de nuestros compañeros y salimos rumbo a la libertad.

Syaoran seguía ensimismado y distante por lo que le conté, pero salió de sus cavilaciones cuando alguien a quién esperaba no volver a ver apareció frente a mí y observé cómo se tensó con sólo ver a Eriol

—Sakura, necesito que hablemos – me dijo serio.

No tenía ganas ni disposición, pero había algo en su mirada que me decía que esas palabras que sonaban a orden en realidad había sido una petición sincera. Lo conocía mejor de lo que me gustaba admitir.

Miré a Syaoran que estaba furioso, él esperaba que dijera tajantemente que no, pero no pude. Me acerqué a él y le dije que iría con Eriol.

—No quiero que hables con él – dijo tajante.

—Por favor Syaoran… no lo hagas difícil – le pedí.

—De verdad no quiero que lo hagas – expresó.

Me sentía entre la espada y la pared. Syaoran era serio al decirme que no quería que fuera con Eriol, pero yo sabía que tenía que hablar con Eriol y terminar con nuestros asuntos pendientes.

—Lo siento Syaoran, tu sabes que tengo que resolver asuntos con él. Es por ti y por mí que lo hago – le expliqué.

Pero Syaoran no quiso escucharme más, porque tan pronto le dije que iría a hablar con Eriol de todos modos me dejó sola y yo observé como él me daba su espalda y se alejaba en el horizonte...

Continuará...


¡Hola! Ha sido más de una semana que actualicé. Lo siento, el tiempo ha sido escaso ahora que entré de nuevo a estudiar y entre el PSP, leer, ver mis series, las guías que debo leer, las tareas, las investigaciones y los horarios en los que debo asistir a clases... el tiempo ya no rinde como antes cuando estaba de vacaciones.

Además el lemon como nunca en este capítulo me complicó... No sabía si estaba siendo osada, pero al final dije: "quien no se atreve no cruza el río" y me gustan las ideas elegantes pero transgresoras asi por favor díganme qué tal.

Bueno, eso en parte, pero la mayor razón es que encontré una serie antigua que amé con locura porque es simplemente perfecta, me refiero a Kare Kano y no me detuve hasta que terminé el manga. Fue una obsesión.

A continuación responderé los reviews que agradezco y amo con el alma:

HeySmile30: ¿No más drama? Nooo jajaja obvio que aún queda, es mi promesa como aspirante de escritor mantener el interés en los lectores. Asi que tienes toda la razón del mundo al creer que no me detendré aún. Gracias por tu tiempo y tu infaltable review :D Cuídate y espero saber qué opinas de esta actualización... ¡Saludos!

ciclina: ¡Hola! ¡Muchas gracias por comentar! Me alegré de leerte y que dejaras el anonimato, me gusta saber qué opinan asi que por favor te invito a que lo sigas haciendo en los siguientes capítulos. Espero que te siga gustando y no te decepcione la actualización. ¡Saludos!

Kimi Deathberry: Sé que con el capítulo anterior quedó pendiente un lemon... y bueno, acá llegó y espero que te agradara. Si no, si fue muy grotesco por favor hazmelo saber. Tus palabras son siempre bienvenidas y me encuentro a mi misma esperando tus reviews. Agradezco infinidad tu tiempo y que además hayas aceptado mi sugerencia de leer mi otro fanfic de Sakura. ¡Saludos! Nos estamos leyendo.

solispinillos.m: ¡Gracias! ¡A mi también me encanta recibir reviews! Asi que estoy feliz de saber tu opinión. Agradezco enormidad tu tiempo y tus palabras. ¡Cuídate y muchos saludos!

Stephy: Hola ¿cómo estás? Tal como a ti te gusta mi historia a mi me encantan tus reviews siempre honestos jajajaja asi que estamos a la par. Lamentablemente en este capítulo apenas supimos que Eriol no estaba muerto, asi que no podremos hacerlo sufrir aún, pero ya vendrá. Tomoyo tomará su papel al respecto. ¡Cuídate infinidad! Espero poder saber que opinas de este capítulo. Estaré ansiosa de leer tu opinión. ¿De dónde eres? En fin, mil saludos... cuídate y ya sabes... estaré esperando tu review :chantaje emocional:

ValSmile: ¡Hola! No he sabido directamente de ti y hoy estás en el festigame jajajajaj así que dudo que leas esta actualización hoy, pero eso no significa que te librarás de mi exigencia de review. Espero que te guste el capítulo y si no, obvio que debes hacermelo saber para mejorar. Cuídate y nos estamos leyendo.

Camili: vaya, vaya... tu y tus reviews de presión surten efecto y acá está, a pocas horas de enviar uno, la prometida actualización. ¿qué tal mujer? jajajaja ya sabes que no actualizaré hasta que tu hagas tu parte, asi que ahora contestaré las dudas manifestadas en el pequeño y corto review que me dejaste en la anterior entrega jajajjajaaj (¡tu sabes bien que los amo!)
-La relación de Sakura y Syaoran ha avanzado en este capítulo, pero algo la detiene a entregarse por completo al sentimiento que sabe que tiene y que siente. Quizás si quedó más dañada de lo que pensó en un principio. Syaoran se muestra muy celoso a partir de entonces.
-Syaoran y Tomoyo, no se han vuelto a juntar, pero se entienden con solo mirarse. Tienen un alto grado de compenetración porque en cierto modo ambos son parecidos y ambos adoran a Sakura... pero el que no se hayan juntado no significa que no lo haran pronto.
-Eriol tuvo una aparición paaabre al final de este capítulo y de nuevo volvió a fastiadiar todo... ese hombre que aparece tan poco y que tiene todo ese poder... aquello debería estar legislado y prohibirsele.
-El padre de Sakura tiene un carácter envidiable. No se hizo problema, pero Touya... él es otra cosa
-Hay una razón por la que planteo esa situación: al final de la carta sellada aparece una escena de ellos estando juntos y ella sonrojandose y él nervioso...y lo poco que sale Sonomi en la serie me parece que todo ese odio que siente podría de pronto volcarse y convertirse en amor, ella misma admite que él es perfecto ¿lo recuerdas? y ambos perdieron a alguien que idolatraban y estan solos... no sé, algo huelo ahí.
-Tomoyo revelará durante el viaje por qué no estaba entusiasmada con el viaje, asi que no dejaré esa intriga al aire.
-Jajajajjaj qué bueno que te gustó esa escena de la confesión de Syaoran. ¿Qué tal lo celoso de mi Syaoran descrito acá? ¿Te agradó?
-AJAJAJAJA ¿cómo que me debo a mi público? Son reavaros con los reviews, asi que ya veremos si hago o no un epilogo, creo que quedan tres capítulos sin contar el epilogo que ya veremos si se hace o no... deberás convencerme de ello...
En fin, cuídate y mil saludos... gracias por aceptar tener una relación más cercana y comunicarnos al viejo estilo: e-mails. Lo encuentro lo máximo, casi que como que nos mandaramos cartas jajajajaja... Ah.. si... ya sabes que debes hacer a continuación, ¿no? 8) en algún momento pasó a ser una obligación y es exclusivamente culpa tuya por mal acostubrarme.

Pat: ¡Hola! ¡Gracias por el analisis detallado de los capítulos que no dejaste review! Es un detalle que agradezco con el alma. Ah y por mi tiempo no te preocupes que el tuyo ha de ser más valioso... siempre responderé las dudas que tengan porque mis lectores lo merecen, pero gracias por recalcarlo y que lo aprecies :D
-Comprendo absolutamente que te guste más el punto de vista de Sakura, a mi también se me hace más fácil y natural escribir desde una sola perspectiva en una historia, pero creo que vendrá una más de Tomoyo y quizás si es que hago un epílogo será desde el punto de vista de Syaoran.
-No sé como sentirme con tus suposiciones porque fue como si leyeras todas las posibilidades que sopesaba. Me siento un poco predecible, porque como verás no estuviste nada lejos de lo que realmente pensó Sakura.
-Gracias, fue difícil escribir esa parte y transmitir lo que quería expresar, que fue exactamente lo que tu captaste: ella es la única para él, pero él al haber sido enviado desde pequeño a vivir solo no sabe bien como lidiar con las personas o arreglar las cosas como se supone que debería hacerlo. El lemon en este capítulo no fue tan corto y debo preguntarlo directamente porque tu opinión es muy importante para mi ¿qué tal estuvo? ¿Más detallado? Suficiente o insuficiente... tu palabra y opinión serán muy consideradas a la hora de escribir el siguiente capítulo.
-Eriol obtendrá lo suyo, créeme. Le costará caro haber hecho eso, pero no sé si Syaoran y él tengan un encuentro directo. Sería peligroso que se encontraran de frente y a golpes...
-Touya sospecha pero no quiere saber nada... no hay peor ciego que el que no quiere ver.
-Jajajaja gracias por el cumplido, la verdad es que me encanta escribirlas, ahora si tengo talento o no, eso lo tienes que juzgar tu, pero tengo tantas cosas en mi mente que derrepente me pasa y pienso de si serán apropiadas y no me veo escribiendo cosas en categorías en me impidan ser descriptiva, a decir verdad... me gusta ponerle la fresa a la torta.
Gracias por tus palabras y tu tiempo de verdad. Me encantan tus reviews porque tomas completamente en serio lo que escribo y lo analizas, piensas y tienes tus teorías y me alegra demasiado, de verdad espero seguir recibiendolos. Mil saludos para ti y estaré esperando ansiosa tu review (y con miedo incluso)

Sakura Kinomoto Amamiya 26: ¡Gracias! Hola ¿Qué tal? Me gusta mucho poder contar siempre con tu opinión ¿qué tal la actualización? Como siempre esperaré a saber que opinas... Muchisimos saludos.

Blouson Der Hertz: jajajaja cuando dijiste que lo leerías no pensé que dejarías un review en cada capítulo, sino que creí que sería uno y con el pasar de los días ¡Agradezco tu tiempo! Sé que es una historia mas o menos largas... ¡Gracias por tu opinión! En los próximos capítulos Eriol y Tomoyo aparecerán más.
Respecto a tu sugerencia traté de hacer lo posible porque lo entiendo y también tengo la misma apreciación, pero las reglas ortográficas me indican que no puedo usar un punto aparte si sigo hablando de lo mismo y yo soy realmente apegada a las reglas, en la escritura destaco jajajaja. Asi que espero que no te dificulte la lectura, pero por supuesto agradezco la sugerecia, la idea es mejorar día a día.

Gracias a los lectores de esta historia y a quienes la agregan a favoritos y la siguen.