N/A: Hola a todos. Mil gracias por vuestros comentarios. Esta semana os traigo un nuevo capítulo con nuestra analista técnico favorita. El martes que viene actualizo MPLH, que he tenido problemas esta semana. Espero que os guste.


"La mejor forma de vencer a las dificultades es atacándolas con una magnífica sonrisa" Robert Baden-Powell


TA Penelope Garcia

En el FBI hay todo tipo de Agentes: los hay temerarios, organizados, rebeldes, intimidantes, agradables, arrogantes, adictos al trabajo, ambiciosos, callados pero leales... Son cualidades que se pueden encontrar en el personal de cualquier oficina. Hay personas con las que es más fácil trabajar y otras que… bueno, digamos que pocos aguantan. Por suerte para Anderson, no se ha tenido que topar con muchas; y de hecho, cuando le toca trabajar con la Unidad de Análisis de Conducta se alegra de que estén acostumbrados a trabajar en equipo y a respetar el trabajo de los demás.

Pero si hay alguien en la UAC que rompe con todos los moldes, esa es su analista técnico. Brillante, vivaz y con un toque de locura; Penelope Garcia da el toque de diversión e ingenuidad que tanto necesita el equipo. Es como si gracias a ella fueran más humanos.

El recuerdo de su primer día en la Central le viene a la memoria. Fue varios meses antes de que Greenaway entrara en el equipo y Gideon volviera. Anderson se encontraba en el bullpen, con los típicos nervios del primer día. Acababa de ser transferido desde Baltimore y esperaba con una caja de cartón llena de enseres personales a que alguien le dijera donde poner sus cosas. Un hombre negro y musculoso pasó junto a él sin prestarle atención.

-Perdona, ¿Sabrías decirme dónde puedo poner mis cosas? –El chico le miró con una ceja levantada.

-¿Eres nuevo? –Anderson asintió y le tendió la mano amistosamente.

-Grant Anderson. –El hombre le observó detenidamente.

-¿Tú eres el famoso Agente Anderson de Baltimore? –Grant se quedó boquiabierto y una expresión de orgullo se instauró en su cara. Tenía buenas referencias, pero no esperaba que le conocieran en el FBI.

-Si… -Intentó decir disimulando su alegría.

-Acompáñame entonces, te enseñaré tu despacho. –"¿Despacho?" Eso era más de lo que esperaba… Tendría su propio despacho, dónde podría trabajar tranquilamente… Su propio espacio, decorado a su antojo. Siguió a su nuevo compañero pensando en dónde pondría la foto con sus padres frente a la Evergreen House, con su impoluto uniforme de policía; no podía esperar a contarle a su madre que ya tenía despacho propio y era muy conocido en Quantico… Al abrir la puerta descubrió un cuchitril oscuro, que parecía más un pequeño almacén de productos de limpieza que un despacho.

-¿Q-q-qué… -Titubeó desconcertado. El hombre entró en la estancia y le dio un bote de lejía, que atinó a coger torpemente.

-Los baños se limpian todos los días; normalmente los jefes están estreñidos, pero cuándo tengan un buen día lo notarás… -Y ahí le dejó, con cara de idiota, una botella de lejía y su caja personal que se fue al suelo a los dos segundos. Debía haberlo imaginado…

-Mierda… -Un nudo se acomodó en su garganta y un sentimiento de vergüenza surgió en su interior. Se habían burlado de él descaradamente.

-Hey, ¿Te encuentras bien? –Una mujer rubia, vestida de extraña manera se acercó a él. -¿Qué haces en el cuarto de la limpieza? –Reparó en que su caja permanecía en el suelo.

-Hubo una confusión. –Dijo simplemente, dejando el bote de lejía en su estantería.

-No te había visto antes por aquí, ¿Eres nuevo? –Asintió secamente y se apresuró a recoger sus cosas del suelo. La mujer se agachó y le ayudó gentilmente, pero estaba tan avergonzado que no se atrevía ni a mirarla a los ojos. –Ya veo, parece que Morgan ha estado haciendo de las suyas de nuevo… -Al fin alzó la vista. –No te preocupes, lo hace con todos los nuevos. De hecho, has tenido suerte de que no te encerrara como a Reid en este mismo cuarto. Creo que se pasó aquí tres horas… -Le gustaba cómo hablaba esa alegre mujer.

-Vaya…

-¿Sabes? Me has caído bien, así que te contaré un secreto… -La miró curioso y vio como una sonrisa traviesa se dibujó en su cara. –Si quieres devolvérsela, puedo hacer que se quede encerrado en el ascensor, ¡Eso sí que le da miedo! -Grant rió por primera vez ese día. Los nervios y la vergüenza habían desaparecido gracias a esa mujer. –Por cierto, soy la analista técnico Penelope Garcia. -Se levantó con la caja en manos y la sonrió con gratitud.

-Grant Anderson.

Y sí, encerraron a Morgan en el ascensor con la condición de que su venganza permaneciera en secreto, y rieron con ganas al ver la reacción de pánico del moreno. Aunque finalmente Garcia admitió que algo tuvo que ver en la broma, nunca reveló la identidad de su cómplice.

Penelope era la única en el equipo que no era una agente ni se dedicaba a hacer perfiles y eso se notaba en su sonrisa, siempre alegre y traviesa, pero también honesta, dotada de un toque de ternura e inocencia que dejaba adivinar claramente su personalidad. Por eso es la más fácil de analizar, porque es igual que ella.

La sonrisa de Garcia es transparente.


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Saludos!