N/A: Hola queridos lectores, llega el turno de Emily. El capítulo se desarrolla durante la sexta temporada.


"Nunca dejes de sonreír, ni siquiera cuando estés triste, porque nunca sabes quién se puede enamorar de tu sonrisa" Gabriel García Márquez


SSA EMILY PRENTISS

Todos tenemos cualidades que ocultamos a los demás, ya sea porque las consideramos defectos o porque nos da vergüenza que otras personas descubran. Grant Anderson no es una excepción y si hay un rasgo de su personalidad que oculta al resto, esa es su faceta enamoradiza. Sí, como lo leéis, Anderson es un enamoradizo. Le ha sucedido con casi todas las mujeres que han pasado por la Unidad de Análisis de Conducta, al menos hasta que conoció a su actual esposa.

Primero fue con Garcia. Lo bien que se portó con él en su primer día y la forma en la que le hacía reír le llamaron la atención desde el principio; sin embargo, se obligó a dejarlo estar porque pensaba que la analista tenía una especie de lío con el Agente Morgan.

Luego fue JJ con su azulada mirada. Se podría decir que nada más mirarla a los ojos se quedó prendado de ella, pero nunca se atrevió a decirle nada y se limitó a soñar con ella. Algo así como un amor platónico.

Más tarde le pasó con Gina Sharp y en ese caso sí que se atrevió a pedirle una cita, pero no llegaron a nada dado que trabajaban demasiado cerca e iniciar una relación amorosa era algo "problemático". Fue a partir de ahí cuando se convirtió en una buena amiga.

También tuvo un breve enamoramiento con Elle Greenaway. A Grant le gustaba su carácter fuerte y su sonrisa arrogante que en realidad usaba como medio para protegerse.

Y por supuesto, también había estado un buen tiempo colado por Emily Prentiss. Le encantaba la forma en la que juntaba las manos cuando hablaba en público o la manera en la que se apoyaba en su escritorio cuando bromeaba con sus compañeros. Adoraba las muecas que ponía cuando Strauss la pillaba haciendo un comentario inapropiado o su expresión de vergüenza cuando Hotch la sorprendía haciendo una de sus imitaciones. De hecho, esos pequeños detalles hacían que le costara apartar la mirada de ella. Y claro, el viejo Rossi se percató de ello en cierta ocasión y le faltó tiempo para tomarle el pelo.

-Yo que tú me alejaría de ella… Aprendió muchas cosas en Europa del Este, así que el hombre que le haga daño puede darse por muerto… Si tiene suerte, claro… -Grant abrió los ojos como platos. Desde entonces no perdía la oportunidad de torturarle, al principio con comentarios ingeniosos, pero meses después empezó a mandarle cartitas de amor falsas… y lo peor es que Morgan se le unió.

-Te entiendo, tío. –Dijo una mañana de febrero, poniendo condescendientemente la mano en su hombro. –Prentiss tiene ese rollo badass inalcanzable que la vuelve tan irresistible… Deberías regalarle flores… Aunque tratándose de ella quizá sería más apropiado un látigo…

-¿Por qué debería regalarme Anderson un látigo, Morgan? –Les sorprendió Emily por la espalda. Morgan titubeó nervioso. -¿Sabes que tus bromas se pueden interpretar como acoso laboral hacia Anderson y acoso sexual hacia mí? –Dijo con una frialdad que ponía los pelos de punta.

-Oh, vamos Em, era una broma…

-En serio, Derek, ¿Quieres que le preguntemos a Hotch si esa broma tiene gracia? –Morgan rió, pero la sonrisa se le borró ante la imperturbable expresión de su compañera. Anderson juraría no haberla visto nunca tan seria. –¿O prefieres preguntarle a Strauss?

-Está bien, no volverá a pasar. –Respondió incómodo, marchándose a su despacho. Grant se la quedó mirando y vio como poco a poco se le dibujaba una sonrisa gloriosa en la cara.

-No te preocupes, ya no te volverá a molestar. Y si lo hace avísame. Se deben pensar que aprendí los peores métodos de tortura en Europa del Este, así que tengo esa ventaja. –Grant rió ante el comentario. –Y en cuanto a Rossi… Ya no te dará problemas. –En ese momento Strauss cruzó el Bullpen con paso decidido y entró en el despacho de Rossi.

-¿Crees que no iba a reconocer tu letra? –Oyó que le decía Strauss. -¡Cómo vuelvas a mandarme ese tipo de mensajes obscenos te abro un expediente! –La jefa de sección salió del despacho y se acomodó la chaqueta con dignidad, para luego regresar con la cabeza bien alta a su despacho. Rossi salió tras ella con cara de sorpresa y les miró.

-Me parece, David, que te has metido con el Agente equivocado. –Le dijo la morena desafiante. Resultaba que Emily se había hecho eco de las bromas de ese par e interceptó una de las cartas comprometidas que Rossi le había mandado a él, para luego cambiar el destinatario por la única persona que le podía sacar los colores al veterano agente.

Anderson se quedó congelado por un momento hasta que Rossi regresó a su despacho, luego miró a su compañera que empezó a reír divertida, y al verla le fue imposible no reír con ella. Esa fue la última vez que la vio sonreír antes de llorar su supuesta muerte dos semanas más tarde.

Emily Prentiss era famosa por esconder sus emociones tras una sonrisa que, sin embargo, era el reflejo de su gran fortaleza. Esa sonrisa cambió con el tiempo y se volvió algo más oscura después del caso de Ian Doyle, pero nunca perdió esa cualidad que a Anderson le parecía tan especial: la que hacía que cada vez que apareciera los demás la imitaran.

La sonrisa de Prentiss es contagiosa.


N/A: La de Emily es una de las sonrisas que más me costaba describir, pero entonces vi el final del capítulo 4x05: Catching out y me contagió la risa cuando se mete con Morgan. Luego recordé el 7x01 y su sonrisa cuando acepta volver a la UAC, que hace a todos los demás sonreír. Así que decidí describirla así, haciendo mención a lo que esconde y a su fuerza. ¿Qué os ha parecido? ¿La describiríais de otra manera?

Y ya solo queda la de Hotch. ¿Alguna apuesta? ¡Deja un review!

Saludos!