Hola!

Siguiendo con la semana AsaKiku, aquí como buena fan dejo mi contribución del tercer dia (tarde como siempre, soy de lo peor u.u ) Para el día 3:Nyotalia Con la aparición especial de Nyo!Japon y Nyo!Inglaterra.

Aclaraciones: Este es un long-fic de cuatro capítulos para los cuales tomare otras temáticas de esta semana. Crossover. Con Sekaiichi Hatsukoi Aunque en realidad casi no aparezcan los personajes, en realidad está ambientado dentro del mismo universo y con algunas menciones de personajes de esta serie.

Disclaimer: Hetalia=Himaruya

Por un mundo con más AsaKiku! Yeah!

*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*

The first greatest love in the world: The case of Kiku Honda

"—¿Otra vez lo mismo? —dijo una voz detrás de mi espalda— Realmente no te cansas de leer esas cosas eh…

Se llama manga, Arthur-senpai… —voltee a verlo con una sonrisa— Ya se lo he dicho muchas veces, además no tiene nada de malo. Debería leer al menos alguno para que vea que lo interesantes que son.

Supongo que no estaría mal echarle un vistazo alguna vez —se inclinó sobre mí, para poder observar lo que estaba leyendo— Se ve algo interesante… —agregó luego de una rápida ojeada— Me imagino que como siempre me han inculcado el gusto por los libros y nunca me dejaron leer este tipo de cosas no es como que pueda apreciarlas tanto como tu…

Si gusta puedo prestárselo cuando lo termine de leer.

Me parece perfecto —contesto sentándose a mi lado, observándome fijamente— Pero recuerda que habías prometido dejar de llamarme senpai, Kiku. Solo dime Arthur…

Lo siento, Arthur… —respondí apenado, bajando la mirada —Aun no me acostumbro…

Te ves adorable cuando te sonrojas… —susurró en mi oído, para luego tomar mi barbilla y obligarme a verlo, mientras se acercaba cada vez más y depositaba un suave beso en mis labios.

No hagas esto aquí, por favor…—conteste separándome rápidamente de él, mirando a mi alrededor para averiguar si alguien nos había visto— ¿Qué tal si alguien nos ve?

No te preocupes, me asegure de que estamos solos —me sonrió un tanto divertido por mi cara de preocupación— Además, ¿acaso no puedo besar a mi novio cuando yo quiera?...

¡Arthur-senpai! —grite totalmente rojo de vergüenza, levantándome de la mesa, tratando de huir — No digas esas cosas tan atrevidas…

Pero si son verdad... —se rio, agarrándome de la mano para que no pudiese irme y me atrajo hacia él, envolviéndome entre sus brazos— I love you, Kiku"

Abrí mis ojos lentamente, acostumbrándome a la poca luz que había, al parecer me había quedado dormido sobre mi escritorio. Otra vez ese sueño… ¿Por qué tenía que recordar esas cosas? ¿Acaso no lo había olvidado ya? Es que no me podía dejar en paz hasta en mis sueños. Hundí nuevamente la cabeza entre mis brazos, tratando de contener las ganas de gritar de frustración, no podía seguir así. Debía que concentrarme en mi trabajo. Se acercaba la fecha límite y había un par de manuscritos que necesitaba revisar… Ohh Dios… Me había quedado dormido en el trabajo… Me incorpore rápidamente, notando como casi todas las luces estaban apagadas y ya no veía a ninguno de mis compañeros. Solo quedábamos una persona y yo. Y de todas las personas, tenía que ser Arthur…

Lo observé por unos instantes, parecía ser que estaba bastante concentrado, pues leía rápidamente unas hojas y hacia algunas anotaciones de vez en cuando. Algunas veces hacia uno que otro gesto ya fuese de alegría o de disgusto, murmurando frases que no alcanzaba a oír. Aunque su rostro se veía algo cansado, con ligeras ojeras, podía notar la satisfacción que le provocaba hacer su trabajo.

—Por fin despiertas…—habló Arthur en voz alta, alzando su mirada hacia mí y colocando a un lado del escritorio los papeles que acaba de leer —Te vi tan cansado que no quise despertarte…

—Yo… lamento las molestias que cause…—respondí apenado— Prometo que no volverá a suceder…

—No te preocupes —me tranquilizo haciendo un gesto con su mano, quitándole importancia —No eres la primera ni la última persona que se duerme en la oficina antes de las fechas límite. Supongo que con el tiempo te acostumbraras… Creo que es mejor que vayas a casa ahora —siguió diciendo mientras tomaba otro manuscrito y lo comenzaba a corregir— Al menos procura descansar unas horas, mañana será un día muy ocupado…

—Lo haré —le prometí, recogiendo mis cosas y dirigiéndome a la salida— Gracias por todo, Arthur-san…

—No es nada. Buenas noches —se despidió sin volver a verme

— ¿Acaso piensas quedarte aquí toda la noche? —pregunté antes de salir, al notar que continuaba trabajando

—Solo serán un par de horas más, aún tengo varios manuscritos que revisar… No te preocupes por mí, ya estoy acostumbrado a esto…

Me quedé inmóvil un par de minutos, sin saber qué hacer. Si bien no quería estar cerca de él. No podía dejarle solo con toda esa carga. Después de todo, yo era uno de sus ayudantes. Ademas de que luego de lo que había sucedido mi primer día, se había comportado bastante profesional conmigo, sin siquiera intentar algo más. Todo había estado tranquilo entre nosotros, a pesar de teníamos nuestras diferencias en algunas ocasiones, pero siempre me había ayudado cuando era lo necesitaba. Y ahora yo debía de ayudarlo…

—Pero… ¿Qué haces todavía aquí, Kiku?... —exclamó sorprendido, al ver como tomaba uno de los manuscritos que tenía y me dirigía hacia mi silla— Te dije que te podías ir

—Si lo hacemos entre los dos será más rápido…—conteste, empezando a revisar las hojas que tenía en mis manos— Supongo que por algo soy tu asistente, ¿no?

—Gracias…—me dijo con una sonrisa cansada— Realmente me ayudarías mucho…

*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*

—Entiéndelo, Alice —gritaba furioso el inglés a través del teléfono de la oficina— Ese giro argumental es muy débil, además de que le restas continuidad a la trama… No me importa que ya lo tuvieras planeado desde un principio… Si te digo que está mal, lo cambias y ya… Claro que tengo la razón, cualquier idiota se daría cuenta de ello… Si no cambias esa parte, entonces no publicare nada… No eres la única escritora a la que publicamos así que no me retes porque sabes que lo hare… Te veo hoy a las 6 pm para darte las correcciones… Entonces ven aquí… De acuerdo… Adiós…

Colgó y se recostó en su silla cerrando los ojos. Soltando un suspiro de resignación.

— ¿Estas bien? —pregunte más por cortesía que otra cosa, dejando unos papeles sobre el escritorio.

—Dios… esa mujer cree que puede hacer lo que quiera… —bufó —No sé porque no la he matado ya… Cierto, es una de las escritoras más vendidas que tenemos… Supongo que no puedo hacer mucho entonces…

—Entonces deberías tratar de sobrellevarla un poco mejor —aconseje

—Como si eso fue posible —declaró— Aunque pensándolo bien… —me miro de una forma extraña y sonrió maquiavélicamente —Acabo de recordar que tengo otra reunión a esa hora, así que creo que tu tendrás que darle las correcciones… No te preocupes, sé que lo harás bien. Considéralo tu castigo por dormir en la oficina…

En esos momentos realmente comenzaba a odiarlo…

*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*

—Y bien, ¿dónde está Arthur? —dijo una chica de cabello rubio, recogido en dos coletas y con un gracioso sombrerito blanco adornando su cabeza, entrando a la oficina donde nos reuniríamos— Dile que no tengo todo la tarde para sus tonterías.

—Lo siento, señorita Alice —me disculpe— Pero esta una reunión importante y no pudo venir. Me pidió que lo disculpara con usted, me dio las correcciones para que se las entregara... —continúe dándole unas hojas

—Supongo que no me podía esperar menos de el… —resopló molesta, tomando la hojas y sentándose para revisarlas— Veamos con que cosas me sale ahora… Té, por favor —pidió extendiendo su mano derecha mientras que con la otra sujetaba el manuscrito.

—En un momento se lo doy.

—Está bastante bueno —suspiro, luego de tomar un trago—. Parece que por fin consiguieron algo de té de buena calidad

—En realidad lo prepare yo…—dije algo apenado

—Pues es excelente, hasta que por fin Arthur hizo algo bueno y te contrato. Por cierto, hablando del rey de Roma, ¿cómo está el? Me imagino que sigue histérico como siempre —continúo hablando sin dejar de leer. El verla de esa forma, tan concentrada, me recordaba a él. De hecho tenían cierto parecido — Dudo que ese idiota cambie de la noche a la mañana… Después de haber vivido tantos años juntos ya perdí las esperanzas…

—Disculpe…—comencé a decir— ¿Ustedes tienen alguna relación?

La chica levanto su mirada, observándome fijamente. En ese instante me di cuenta de que había hablado sin pensar. Sonrojándome ligeramente.

—Por supuesto que sí, ¿no es obvio? —respondió, encogiéndose de hombros.

Pude sentir como una punzada atravesara mi corazón, era obvio que Arthur tendría a alguien más a su lado después de tantos años. Como podía ser tan estúpido…

—Somos hermanos. ¿Acaso no lo sabias? —termino de decir dando otro trago a su taza.

—Hermanos…—murmuré incrédulo. Que idiota… Mi corazón comenzó a latir normalmente y me reprendí a mí mismo por dejarme llevar. Lo que hiciera Arthur con su vida no era algo que me importara.

—Sí, hermanos. Aunque no me hace demasiada gracia que la gente lo sepa. Pensé que Arthur te había contado… Supongo que no pensó que fuese algo importante.

El resto de la reunión paso en calma. Haciendo los cambios que eran necesarios y platicando de algunos temas. Alice-san era una interesante persona cuando la conocías mejor. Una vez que terminamos la reunión la acompañe hacia la salida.

—Ha sido un placer trabajar contigo, Kiku — decía la chica— Creo que le pediré a Arthur que te haga mi editor, así poder disfrutar de tu té más seguido.

—Me halaga, Alice-san. Pero no creo que el este de acuerdo…

—Mira —dijo señalando hacia la salida del lugar, donde pude ver como Arthur platicaba y se reía junto con una chica de cabello oscuro, con un kimono rosado.— Ya veo cuales eran esas cosas más importantes que tenía que hacer…

La inglesa me tomo de la mano y me arrastró hacia donde estaban ellos.

— ¡Arthur!—gritó llamando su atención. Provocando que ambos voltearan a vernos— Quiero que él sea mi nuevo editor —exigió mientras me abrazaba fuertemente— Su té es tan delicioso, además de que es tan lindo…

—Deja de decir tonterías —le respondió el rubio fulminándola con la mirada. — Como si fuese a permitir semejante cosa…

—Entonces no te metas con lo que no te pertenece —seguido separándose de mí y tomando a la chica entre sus brazos— Sakura es mía…

—Alice…—le reclamó la chica totalmente sonrojada— Solo nos topamos por casualidad y estábamos conversando…

—Idiota —la regaño su hermano —Deja de hacer esas escenas tan absurdas…

—Como si me importarse lo que digas —se despidió junto con la chica, mientras se iban tomadas de las manos —Arthur —se giró a vernos antes de salir— Te lo regalo, es todo tuyo…—dijo señalándome, haciendo que me sonrojara completamente— Pero no seas tan tonto como para dejarlo ir…

— ¿Qué demonios fue eso? —Exclamo el inglés molesto— Al menos por fin se fue… Aunque ya la oíste, eres todo mío —lo último lo susurró en mi oído provocándome un escalofrió— ¿Y bien? ¿Qué harás?

—Eres un tonto, Arthur…—le respondí en voz baja, clavando mi mirada en el suelo sin atreverme a verlo.

—Lo sé. Pero esta vez no te dejare ir… —declaró, colocando unos papeles frente a nuestros rostros, ocultándonos de las miradas indiscretas y dándome un suave beso en la mejilla.

—Arthur…—grite totalmente sonrojado, mirando alrededor para ver si alguien nos había visto

—Sigues siendo el mismo de siempre —se rio de mi cara de vergüenza— I love you, Kiku…

*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*