Pokémones mencionados: Kirlia y Malamar y Luponny.
Pokémones protagonistas: Mawile, Zoroark, Zorua
Colocó esto aquí para que sepan de antemano quienes son los pokémones que estoy usando, especialmente porque estos ya son de generaciones más avanzadas y no de las primeras como trabaje los dos primeros capítulos, así si no los conocen, pudan buscarlos para tener una imagen clara de estos, espero lo disfruten :)
Disclaimer: Pokemon no me pertenece, pertenece a sus respectivos dueños (Nintendo). Solo soy dueño de la historia.
Halloween.
Halloween es una fiesta que todos disfrutan, humanos y pokémones por igual; inclusive los pokémones salvajes que viven cerca de puntos de celebración se unen a las festividades de una u otra forma. A los pokémones fantasmas le encanta las travesuras, otros simplemente disfrutan de la comida que les dan y roban de quienes participan de las festividades, en fin. Halloween es una fiesta memorable para humanos y pokémones por igual, para unos más que otros en ambos casos…
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Era noche de Halloween en la gran ciudad, y el ambiente era el indicado. Grupos de personas disfrazados circulaban de un lado a otro, llenando sus bolsas de dulces, la ciudad estaba decorada acorde a la situación. Se podía ver pokémones hasta donde alcanzara la vista, cada cuanto se escuchaban gritos de sorpresas, seguidas por risas… o por carreras desesperadas para que luego aparecieran los culpables burlándose divertidos de sus víctimas, humanos y pokémones por igual.
Aquella chica de cabello castaño y largo, de cuerpo esbelto, cuya edad rodaban unos diecinueve, muy bien dotada; disfrazada de uno de sus pokémones, una Lopunny; caminaba acompañada de una de sus amigas, disfrazada de Kirlia, ambas disfrutando de las festividades cuando la chica notó a la distancia un niño que parecía perdido. Tomando un rumbo distinto al de su amiga que se dirigía a una fiesta, fue en auxilio del pequeño.
―¿Hola niño, que sucede? ―preguntó, acuclillándose frente al chico de no más de nueve años. Vestía una chaqueta negra abierta con una camisa roja, pantalones negros y zapatos rojos con guantes del mismo color; la chaqueta tenía la peculiaridad de tener algo de pelaje al nivel del cuello, la piel del niño era morena, de ojos azules; en su frente, dos marcas rojas. Por último un copete hacía atrás teñido de rojo en la punta. El niño no respondió, simplemente se encogió entre hombros.
―¿Estás perdido? ―él asintió.
―¿A quienes buscas? ―el niño no respondió, se encogió aún más entre sus hombros, abrazando la bolsa de caramelos que llevaba.
―¿Quieres que te ayude? ―preguntó ella, el niño giró encontrando una enorme sonrisa, en la chica. Él sonrió emocionado y asintió.
―¡Muy bien! ―se levantó la chica y le extendió la mano― guía el camino, vamos a donde viste por última vez a tus padres. ―. Ante las palabras de la chica, el niño asintió enérgico, sujetó la mano de su benefactora, llevándola arrastras al lugar del cual se había separado de sus padres.
Aquel niño era un poco extraño, no es que fuera reservado, por el contrario, resultaba muy expresivo, pero ahí terminaba su forma de comunicarse, porque no pronunciaba palabra alguna.
―¡Ahí estas! ―un gritó potente causó que ambos se detuvieran en seco, iluminándose ampliamente el rostro. Una pareja se presentaba frente a ellos, un chico de alta estatura, de piel y color de ojos idéntico al niño, vistiendo similar al pequeño; mismas ropas, pero la chaqueta no tenía melena o pelaje al nivel del cuello, en su lugar, la persona presentaba una larga cabellera rojiza hecha una cola que caía hasta la media espalda con algo de tiente negro. A su lado, una mujer joven, de hermosas y finas facciones, de altura promedio, de cabellera negra del largo y forma que su pareja, y un par de mechones enmarcando su rostro; piel clara, ojos rojizos y un vestido de color mostaza y negro
―!Papá, Mamá! ―finalmente pronuncio el niño, corriendo al encuentro de su madre… o eso creía la chica. Fue recibido con un fuerte golpe en la cabeza
―¡Te dije que no te separas! ―fue regañado, y algo en la voz de esa "mujer" le sonaba extraño.
―Acaso…
―Es lo que piensas ―adivino la pareja al ver a la chica pensativa. Esta señalo a su esposo e hijo― Él es él, es hombre. ―respondió.
―¿¡Cómo!? ―retrocedió una paso asombrada. Sin embargo, después de que el padre le entregó una mirada fija, pudo percibir algo de aire masculino, era muy poco y se necesitaba ver fijamente para notar los rasgos varoniles en aquel rostro de porcelana. Era difícil de creer, pero de verdad que era un hombre.
―Bi-bishonen… Bishonen en toda su expresión ―tartamudeo asombrada la chica. La esposa soltó una risa divertida.
―Así es.
La chica se quedó observando a la familia un momento, terminó sonriendo ―¡Eso es!― exclamó ―¡Zorua, Zoroark y Mawile. Esta vestidos como esos pokémones! ―el niño Zorua sonrió divertido, el esposo Mawile con superioridad y la esposa Zoroark con gentileza.
―Un poco menos obvio que usted, señorita Luponny ―agregó la esposa gentil, haciendo que la chica se sonrojara. ―En verdad, le estoy agradecida por encontrar a nuestro hijo, nos tenía muy preocupados.
―No hay por nada, un placer ayudar. ―La Zoroark se inclinó una vez más como señal de agradecimiento antes de retirarse con su familia. La chica miró su reloj dándose cuenta que ya era tarde para su fiesta.
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Era pasado de las tres de la madrugada, había sido un buen Halloween: Aquella chica había comido un montón de dulces, había pasado una noche muy agradable con sus amigos y se sentía muy bien por haber ayudado a un niño a re-encontrarse con sus padres, lo único que faltaba era regresar a su hogar para un merecido descanso.
―¡Sí, de verdad…! ¿eh, donde…? ―la chica se encontraba hablando con su amiga muy tranquilamente mientras caminaban en dirección a la estación del tren… Y de alguna forma había ido a dar al parque de la ciudad, en medio de un claro.
―¡¿Dónde estoy!? ―se preguntó alarmada mirando en todas direcciones.
―¿¡Quien anda ahí!? ―preguntó alterada al escuchar risas al su alrededor, no eran de pokémones, eran de hombres. De las sombras, detrás de los árboles salieron tres hombres, cada uno más aterrador que el anterior, junto a uno de ellos un Malamar. Era evidente que ese pokémon la había teletransportado hasta ese lugar por comando de su entrenador.
―Bien hecho Malamar, regresa a tu pokébola ―ordenó el hombre a su pokémon, quien se limitó a darle una mirada lasciva a la chica. No hacía falta palabras ni nada, ella entendía muy bien en qué situación se encontraba, y no tenía a sus pokémones con ella para que la auxiliaran.
Retrocedió un paso, mientras que los otros tres avanzaban, intentó girar para salir corriendo, tropezando con un cuarto asaltante quién la empujó, derribándola y lanzándose sobre ella inmovilizándola.
―Lindo disfraz ―dijo divertido el hombre, lamiendo la mejilla de la chica― Que te parece si nos divertimos un rato…
Los ojos de la chica mostraban terror puro, donde mirara veía un hombre, cada un mostrándose más lascivo que el último, intentó gritar, intentó pedir clemencia, pero una mano la silenció de golpe mientras las lágrimas hacían presencia. Sentía una mano en su muslo, otra en su seno.
El hombre arriba de ella la liberó, solo para que fuera sujetada por otro, lentamente se desabrochaba el cinturón mientras que otro hombre con un chuchillo cortó su disfraz, exponiendo los enormes senos de la chica. Su respiración se aceleró, sabía lo que estaba a punto de suceder y no podía hacer nada para evitarlo, estaba tan aterrada que ni siquiera podía gritar.
―¡¿Huh!? ―un sonido en las cercanías llamó la atención de todos los presentes, encontraron recostada en un árbol, aterrada a una mujer con un vestido color mostaza y negro… Uno que la chica ya había visto antes y reconocía muy bien.
―¡Wow… una loli, Hey Marcus, no son esas tu tipo! ―
―¡Claro que lo son! ―respondió uno de los hombres de aspecto robusto, levantándose y encaminándose hacía su víctima. La chica logró sacudirse la mano de la boca:
―¡Que crees que haces, corre, cor…! ―gritó, pero de rápidamente fue amordazada y forzada a ver al agresor sobre ella.
―No te preocupes, con nosotros tres tendrás toda la diversión que quieres ―embozó una horrible y aterradora sonrisa, los ojos de la chica se llenaron una vez más de lagrima.
Marcus, se acercaba su presa quien se giró tapándose la nuca y levantando las caderas sin parar de temblar. El hombre se sorprendió y solo pudo remojarse los labios ante semejante acción.
―Veo que estas ansiosa… ―pronunció de manera obscena mientras se acercaba aún más, acercando las manos aquellas hermosas caderas.― Dime muñeca… que quieres, ¿Dulce… o truco? ―agregó con sus manos a solo un par de centímetros de las caderas
―Elijo truco… ―respondió con un tono que desentonaba, deteniendo al hombre en seco. Regurgitó sin razón alguna, su boca se llenó de sangre, bajo la mirada… Solo para lanzar un terrible alarido ante lo que encontró. Sus caderas, atrapadas en las "mandíbulas" de un Mawile.
El grito atrapó a todos desprevenidos, todos quedaron perplejos al ver un Mawile, un verdadero Mawile arrodillado, en lugar de la chica de hace unos segundos. Más al ver a su amigo víctima de las enorme mandíbulas del pokémon engaño.
―¡¿Pero qué rayos!? ―pronunció uno de los hombres, llevando su mano a la cadera… la cual se detuvo ante un terrible dolo; una enredadera llena de espina estrujaba su muñeca con tremenda fuerza. Pero no terminó ahí, la hierba bajo sus pies cobró vida, alzándose raíces llenas de espinas atrapando sus brazos, piernas y cuellos, obligándolos a mirar a su compañero.
―A… ―intentó pedir auxilio, pero no pudo, el Mawile miro a los otros hombres, sonriéndoles con malicia. se levantó, y haciendo despliegue de una tremenda fuerza, lanzó a su presa hacía arriba, se posicionó debajo de ella y una vez que estaba a su alcance, abrió sus fauces por completo, cerrándolas con una fuerza atroz, partiendo en dos aquel hombre, bañando al pokémon en viseras y sangre.
Tan horrible aquella imagen que la chica intento retroceder, alejarse cuanto le fuera posible de aquello, fue detenida por una mano; de inmediato levantó la mirada, abriendo sus ojos por completó al encontrar aquella mujer, la madre de aquel chico sonriéndole.
―Si lo perturbas en este momento, detendrás su ilusión. ―pronunció la mujer, la chica giró encontrando al mismo niño de hace rato, parado, mirado divertido a los hombres; su cuerpo resplandeció por un momento, convirtiéndose en un Zorua joven.
―Zo-¡¿Zorua!? ―tartamudeó con una mezcla de sorpresa y terror.
―¡¿Un segundo, el niño es un Zorua, el padre un Mawile, eso quiere decir!? ―giró bruscamente, encontrando a la madre, tirando sobre su pecho desnudo una chaqueta que le había quitado a uno de los hombres.
―Por algún motivo, ustedes los humanos no les guasta mostrarse sin "ropa" ―pronunció gentil.
―Zo, ¡Zorua! ―chilló emocionado el pokémon
―Lo haces bien ―pronunció la mujer con orgullo al pequeño pokémon. La mujer sonrió ampliamente y sus labios se desfiguraron, su rostro por completó lo hizo, alargándose, tornándose negro como la noche; su cabellera crecía, sus miembros se transformaban, dejando frente a la chica al pokémon zorro Zoroark.
En un solo parpadeo, el pokémon desapareció de su campo visual, solo para escuchar su aullido, seguido por los gritos de los otros tres hombres atrapados en la ilusión del pequeño Zorua. En cuestión de segundos, lo único que quedaba eran cuatro cuerpos mutilados, una familia de pokémones y una chica aterrada.
Que estaba sucediendo, todo había transcurrido tan bien esa noche y de un momento a otro estaba por convertirse en una víctima de violación, y ahora… sus agresores yacían mutilados frente a ella. Hasta cierta extensión entendía porque la estaban ayudando, pero en primer lugar, porque una familia de pokémones se adentraría en medio de la ciudad, disfrazados como humanos sin más ni menos.
― ¿Quieres saber por qué te ayudamos? ―cuestionó la Zoroark mientras acariciaba a su cría, esta última salió corriendo al lado de quien la chica suponía era su padre… que por algún motivo arqueaba el rostro, como si le repugnara algo.
―Bueno, primero que nada, me ayudaste a encontrar a mi cachorro. Si se hubiera alejado mucho se hubiera roto la ilusión que tenía sobre él y hubiera regresado a su forma original; para alguien tan inexperto como él, eso hubiera sido peligroso que eso sucediera en una ciudad repleta de humanos. Por eso te protegí, te estoy muy agradecida.
―Eso-eso lo entiendo ―replicó la chica, aferrándose a la chaqueta para tapar su desnudo pecho― pe-pero que hacen aquí en la ciudad.
―Hace un par de años, cuando era una Zorua, conocí a mi pareja en esta fiesta que ustedes llaman Halloween ―replicó señalando al Mawile que caminaba entre los cuerpos de los hombres buscando algo que la chica no terminaba de entender―. Él me protegió de unos humanos y desde entonces hemos estados juntos. Quisimos traer a nuestra cría para que viviera y experimentara esta fiesta que ustedes celebran y a la cual ella debe su existencia.
La chica estaba por comentar, pero las palabras no alcanzaron a salir de sus labios cuando escuchó al Mawile extrañamente emocionado, consiguiendo su atención y la de la Zoroark. Los ojos de la chica se abrieron por completó cuando el Mawile sumergió uno de sus dedos en uno de los hombres, la sacó y saboreó, mostrando una extraña expresión de gusto y deleite.
―Que-que… ―tartamudeaba la chica. La Zoroark sonrió divertida.
―Somos lo que ustedes los humanos llaman "omnívoros"… ¿que crees que esta haciendo? ―ante la respuesta, la chica se vio obligada a contener las arqueadas y mantener todo lo que había comido dentro de su estómago. Más aun cuando el Mawile giró, y con su mandíbula sujetó al hombre por las caderas y empezó arrástralo consigo sin mayor esfuerzo.
―¡Mawile! ―pronunció el pokémon emocionado y haciendo señas a la Zoroark mientras que el pequeño Zoroua corría alegremente a su lado, recibiendo una caricia de parte de su progenitor.
―No teníamos planeado cazar hoy ―pronuncio la Zoroark, los ojos de la chica se clavaron en ella, encontrando un terror que le divertía al pokémon―, pero no es buena idea desperdiciar una comida facil. Una vez más, gracias por encontrar a nuestro hijo, espero estés bien humana. ―haciendo una última reverencia, el pokémon se retiró con su familia, perdiéndose entre los arboles mientras la chica finalmente caía desmallada de la impresión.
Eventualmente fue encontrada, atendida e interrogada por las autoridades de lo que había sucedido, contando una verdad que ni siquiera ella terminaba de creer ¿Una familia de pokémones disfrazadas de humanos en la ciudad? Era plausible por el hecho de que se trataba de Zoroark, un pokémon sumamente inteligente y con una poderosa habilidad de crear ilusiones muy reales, sin mencionar el hecho de que la evidencia física soportaba la historia de la chica… Pero aun así, no dejaba de ser una historia inverosímil. Sin lugar a dudas, ese Halloween fue memorable, no de la manera que ella hubiera querido pero si uno fue memorable…
Hola a todos, este es mi fic de Halloween :)
En verdad tengo que hacer un fic donde no muera le humano XD. En fin, para este fic no tuve tanta inspiración del pokedex, No quise elegir pokémenes fantasmas para Halloween porque hubiera sido muy obvio, y aún que le elegí pokémones obscuros, quise darle un enfoque un poco "tierno" a estos.
Con respecto a la familia Pokémon… Bueno, aquí fui un poco más a los juegos, Zorua y Mawile pertenecen al mismo grupo de huevos, puede criar juntos aún que son muy diferentes (bienvenidos al mundo de la crianza pokémon)
Por cierto, antes de que digan algo… Mawile tiene la fuerza para romper viagas de acero con su mandíbula, así que creo que lanzar y romper a una persona por la mitad no creó que le cueste mucho.
Bueno, sin más que decir, se despide su amigo AM, hasta la proxima :) y como siempre, ¡sus reviews serán muy bien recibidos!
