Capitulo 6: Sed de la venganza.
Morrigan regresó a la tierra y se presentó en el Devil May Cry. Recorrió el edificio en busca de Dante, pero no estaba allí. "¿Tal vez había ido en busca de Lilith?", pensó. Salió adoptando su forma demoníaca para llegar lo antes posible a casa, si le ocurriese algo… jamás se lo perdonaría. Unas calles más abajo los encontró a los dos andando tranquilamente, Lilith parecía que estaba bien, eso la alivio, hasta que recordó el estado de Felicia, cosa que hizo hervir su sangre. Se lanzó en picado hacia Dante, tirándole al suelo y atrapando su cuello con sus manos, apretando con bastante fuerza, la suficiente para demostrarle que estaba dispuesta a acabar con su vida en ese instante.
- Hola cariño... Yo también me alegro de verte...-su respiración se veía dificultada por la fuerza de las manos de su captora.-
- ¡Pero qué estás haciendo! -gritó Lilith-
- ¡Lo que tenía que haber hecho en su momento! -Sus ojos verdes se tornaron rojos como la sangre.-
- Nena... Suéltame antes de que te arrepientas... Si me hubieras dejado tu número, te hubiera llamado…
Dante la sujetó por los brazos separándolos de su cuello y tumbando al súcubo dejándola en la misma posición en la que segundos antes se encontraba él. Utilizando sus alas como punto de apoyo, consiguió levantarse y lanzar por los aires a Dante que cayó de pie desenfundando su espada.
Morrigan saltó, e intentó atacarle desde el aire con una bola de energía, el ataque fue esquivado por el semidemonio. Una bandada de murciélagos se agrupo entre los contrincantes, dificultando la visión del objetivo de Dante. Morrigan aprovecho esos segundos para teletransportarse a su espalda y asestarle una patada. El cazador, guiado por su instinto, rodó sobre si mismo y se situó a unos cuantos pasos afrontando directamente a la diablesa.
- ¿Quieres pelea? Puedes hacerte mucho daño si sigues comportándote de esta manera…
- ¿Pelea…? Acabar con tu miserable vida es lo que pretendo… - La voz de Morrigan tenia un tono hostil y tembloroso debido a la rabia que intentaba contener- ¡Déjate los discursos para tu otra vida!
El cuerpo del súcubo se envolvió en un aura púrpura, cerró sus ojos y elevo sus brazos por encima de su cabeza, entre sus manos emergieron unos rayos eléctricos que se condensaban formando una bola energética. Lanzó la bola a su adversario, que la partió por la mitad con su espada, la energía de disipo en el aire dejando una estela brillante a su alrededor. Dante apartó un mechón de pelo de su cara con un gesto chulesco y una sonrisa malévola se esbozo en el rostro de Morrigan. Con un simple chasquido de dedos, aparecieron los rayos, propinando una contundente descarga al cazador dejándolo bastante aturdido.
Lilith, que se había limitado a observar hasta el momento en la penumbra de un callejón diminuto, abandono su escondite para correr a proteger a Dante.
-¡Déjale! ¿No ves que quiere ayudarnos? ¿¡Por que le atacas!?
- ¡Apártate de ahí!
Morrigan se impulso hacia delante, acercándose a una velocidad de vértigo hacia su hermana y su protegido. Lilith cerró los ojos y puso sus brazos en cruz sobre su cara preparándose para lo peor.
Un leve gemido es lo único que se escuchó, cuando abrió los ojos, la espada de Dante estaba a escasos centímetros de su brazo derecho, y en su hombro izquierdo, descansaba la mano de su hermana. Observó horrorizada como la espada de Dante terminaba clavada en el costado de Morrigan. Lo único a lo que atino, fue a lanzar un tremendo alarido de dolor, como si fuera ella la que había sufrido la herida.
Estabas advertida. No tengo piedad con los de tu raza.
La voz de Dante era seria y distante. Apartó a Lilith tirándola a un lado, sujeto a Morrigan por la cintura, y hundió y rodó la espada en el interior de su cuerpo.
Se sujetó a las solapas de su chaqueta, le costaba mantenerse de pie. Veía borroso y le pesaban los parpados. Notaba como la espada retrocedía lentamente, hasta desaparecer de su cuerpo que se quedo aliviado y dolorido al mismo tiempo.
Le fallaban las piernas, sus parpados no podían mantenerse abiertos, a lo lejos, escuchaba el llanto de su hermana, notaba como la sangre resbalaba por su pierna, miró al suelo y comprobó que estaba perdiendo mucha sangre. No tenia fuerzas para mantener erguida ni siquiera su cabeza.
La sujetaba entre sus brazos, sabía que si la soltaba, caería redonda al suelo, Su cabeza parecía la de una muñeca, iba de lado a lado, sin rumbo fijo. Con una de sus manos, la apoyo sobre su pecho. La fuerza con la que se aferraba a su chaqueta poco a poco fue desapareciendo, quedándose inconsciente entre sus brazos.
Solo podía llorar y llorar, la grotesca escena la dejó paralizada. Una mezcla de dolor e ira se removía dentro de su ser. Su hermana se estaba desangrando en brazos de su adversario, y era incapaz tan siquiera de ponerse en pie. Todo por su culpa, ella era la causa de que Felicia y su propia hermana, sangre de su sangre, estuvieran en ese estado. Un fuerte dolor se alojo en su pecho, le costaba respirar, era incapaz de hablar. Estaba completamente bloqueada. ¿Cómo iban a salir de esta?
