Capítulo XII: Con los ojos del corazón

Aquello era todo menos lo que había imaginado, el lugar no era para nada grande; era inmenso. Sus ojos castaños pasaron por cada una de las instalaciones mientras seguían a los dos muchachos llevar el equipaje, no era un hotel, habían pasado por un largo corredor y Luna había señalado lo que parecía la piscina o alguna parte de ella.

-Bienvenidas- Hermione vio a una joven salir de la habitación con una sonrisa. –Mi nombre es Cynthia, soy encargada del área norte del sitio y su guía –

-¿Necesitamos guía?-preguntó Luna al entrar a la habitación.

-Principalmente es para dejarles los itinerarios del sitio, desde la hora de piscina, spa, gimnasio, masajes, paseo a caballo…-

-¿Necesitamos saber a qué hora se dan?- Parvati se sentó sobre una de las camas.

-Sí. Se sirve el desayuno a las 10 de la mañana y hay buffet a la hora de la cena que comienza desde las 7 a las 9 de la noche. Hay actividades nocturnas como acampar en el bosque. Pero dejaré que desempaquen sus cosas y he programado un relajamiento en las aguas termales a las 6 de la tarde. –

-Gracias –inquirió Hermione. La joven asintió y le tendió una carpeta.

-Que tengan un buen día.

-Igualmente-contestaron las tres, mientras Hermione se sentaba también en la cama.

-¿No es esto un sueño?- Luna sonrió mientras comenzaba a sacar su ropa.

-Nunca pensé que vendría a un lugar tan relajado, aunque está un poco austero.

Hermione sonrió un poco, aunque su corazón comenzó a sentirse un poco extraño, ¿Cuándo vería a Harry? ¿Él querría verla? Aquello la preocupó.

-Hermione, no estés preocupada- le dijo Luna colocando su brazo sobre sus hombros –Mira que este lugar es precioso y podrás hablar con Harry.

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Harry entró por el gran corredor que daba a la casa de sus padres, el auto aparcado indicaba que Sirius había llegado temprano, pero que lo esperaba. Hacía mucho tiempo que no iba a ver la casa de sus padres, primero por la relación de Cho y luego su viaje a Australia. Bajó las maletas y encontró a Sirius apoyado sobre el marco de la puerta.

-Buenos tardes Potter –masculló viéndolo fijamente.

-Hola Black-respondió el moreno con una sonrisa mientras Sirius le ayudaba con una maleta.

-Recibí tu mensaje justo cuando salí por la mañana, pero Remus vendrá después- Harry asintió y sacó las llaves de la casa.

-¿Te contaron que iban a hacer dos grabaciones para un comercial?- giró la llave y el crujido de la puerta les indicó que llevaba mucho tiempo sin abrirse.

-Sí, unas tomas por los establos, eso sí. Le dije a Ginny que la cabaña del lago no se filmaba - el moreno arqueó una ceja y prendió las luces principales, el olor a guardado y a polvo llegó a su nariz haciéndolo estornudar –Salud –dijo Sirius palmeándole la espalda.

-¿Sigue la casa del lago?-preguntó dejando las maletas en el recibidor.

-¿Puedo preguntarte algo Harry? – el chico asintió - ¿Por qué viniste aquí? Nunca lo hacías.

Harry se alejó hacia las escaleras, todo estaba tal y como recordaba la última vez, aquella casa había sido testigo de una semana entre él y Cho… aquella misma casa había sido testigo del final de su relación.

-¡¿Pensé que estábamos bien?! – alzó la voz el moreno viendo a la joven. Ella frunció el ceño y soltó una ligera carcajada.

-¿A qué llamas bien? ¿A que no puedes tener hijos Harry? ¿A que quiera casarme contigo y siempre huyas?- ella se llevó la mano a la boca para amortiguar una carcajada irónica.

-Te amo Cho – sus ojos verdes miraron el rostro impasible de la joven y luego vio frialdad.

-Yo dejé de hacerlo Harry, desde el mismo momento en que supe que no eras para mí –

-¿Hijo?-preguntó Sirius colocando una mano sobre el hombro de Harry quien se había quedado pensativo.

-Lo siento… -sonrió –Estoy pensando en vender la casa, pero no puedo porque fue de mis padres pero sabes Sirius, es hora de dejar atrás todo lo malo – Sirius arqueó ambas cejas.

-¿Quién eres y dónde esta mi ahijado?- Harry le fulminó con la mirada – Sólo bromeaba Harry, esa chica Hermione te ha cambiado –le guiñó un ojo burlonamente.

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Hermione repasó por cuarta vez la lista de actividades nocturnas y se sorprendió de que cada una fuera diferente, las chicas habían abandonado la habitación para ir a las aguas termales y ella aún no decidía si iba a caminar un poco o relajarse en algún sitio de masajes. Optó por lo segundo, salió con unos jeans y una blusa amplia y caminó siguiendo los señalamientos.

Uno no podía perderse aquí, en cada lugar se encontraba personal laborando y todos la saludaban, pero Hermione no vio a la joven y topó contra ella.

-Lo siento… no la vi – era pelirroja y Hermione tenía la ligera sensación de que la conocía. Ella le sonrió, no sin antes observarla de arriba abajo.

-No hay problema – le regaló una sonrisa, aquella mujer podía ser modelo, tal vez incluso lo era. ¿Dónde la había visto? – Estaba también distraída, soy Ginny Weasley. Creo que te veré seguido – la joven extendió la pequeña mano y Hermione la estrechó.

-Hermione Granger – dijo sintiéndose extraña.

-Un gusto Hermione – la joven hizo una inclinación y se despidió con la mirada.

-¡Ahí estás!-chilló Luna envuelta en una toalla.

La castaña tomó aire y se giró hacia la rubia.

-¿Sucedió algo malo?- la rubia negó y se acercó.

-Para nada, Parva se quedó descansando en las aguas y yo decidí venir por un libro y relajarme en el jacuzzi. ¡Está enorme!-

-No lo dudo Luna, por cierto ¿Has visto algo interesante?- la rubia guiñó un ojo.

-Si hablas de Harry, escuché que había llegado pero a la casa que vimos al pasar, también que era la primera vez después de mucho tiempo que no la visitaba.

-¡Luna! ¿De todo eso te enteraste?- ella hizo un mohín de burla.

-Una tiene sus encantos – y antes de oír protestar a la joven salió disparada hacia las habitaciones.

¿Y si se aventuraba a ir? ¿Se molestaría? Caminó sin rumbo, aquel lugar no parecía relajante cuando se topaba con mucha gente y sus tripas comenzaban a protestar atención, no estaba segura de encontrarlo aquel día. Sin embargo el aroma a guisado le abrió el apetito.

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Ron dejó sus maletas en la Terminal aérea, miró hacia atrás, la joven de cabello negro le sonreía de lado, se acercó a ella y le besó la frente.

-Te veré luego Jenny –suspiró con una media sonrisa.

-Espero encuentres a la mujer de tu vida Ronald-la joven le acarició la mejilla. El pelirrojo hizo un mohín de molestia.

-Tú serás la única – ella le golpeó ligeramente.

-No. La única está esperando por ti –ella le besó la mejilla –Fue un gusto tenerte acá –sus brazos rodearon al pelirrojo, la llamada de abordaje le indicó a Ron que tenía que despedirse.

-Cuídate Jenny- la joven se limpió dos gruesas lágrimas.

-Y tú Ronald-

Ron abrió los ojos horas después de haber dormido. El avión había abordado a Londres, recogió las maletas y al salir el aire fresco golpeó su rostro y un taxi pronto se detuvo. Había llegado de vuelta a casa, cómo había extrañado a sus padres, a sus hermanos y a sus amigos. La última vez que había llamado había peleado con su madre acerca del lugar donde estaba, pero Jenny había conseguido convencerlo para que no se molestara. Jenny. La chica que había cautivado su corazón y que había logrado quedarse ahí, Ron no había nunca estado con una mujer y Jenny había logrado que todas sus terminales nerviosas estuvieran pendientes de ella, como mujer, amiga, amante.

Lástima que al final Ron había deseado que la joven se casara con él y que no hubiera encontrado lo contrario a lo que tenían en otro hombre. Pero Ron no le guardaba rencor, pues el también había tenido un poco de culpa, el trabajo había comenzado a absorberlo y las peleas comenzaban a ser más frecuentes, por eso había aceptado volver al hospital de especialidades médicas en Londres, donde su familia vivía. Extrañaba a su pequeña hermana con quien peleaba a diario ¿Seguiría con Malfoy? ¿Y Harry? No había podido estar con su mejor amigo cuando éste había terminado una relación que lo había marcado.

Sacó su teléfono móvil, aquel que había guardado en sus pertenencias cuando había viajado a otro país y lo encendió. El aparato pilló indicando la entrada a su memoria, también indicándole que no tenía señal. Tanto tiempo lejos y había perdido la cobertura, frunció el ceño y pidió al hombre que estacionará a un lado de un centro comercial donde relucía una apartado de telefonía, el hombre le esperó lo correspondiente a lo que le llevó comprarse otro.

Cuando llegó a su departamento, bajó del taxi pagando la tarifa y subió con las maletas. Cuánto tiempo había pasado desde que había dejado aquel lugar, había estado depositando mensualmente la tarifa para que no le congelaran la cuenta y sacaran sus cosas. Y el lugar estaba como lo había dejado excepto por la pequeña nota que reposaba al lado del sofá. Se inclinó para leerla, el puro apodo con la que iniciaba le había hecho sonreír.

-Ginny-bufó medio molesto. La nota decía que fuera a Potter Hall's porque Harry iba a estar allá y así aprovechaba de ver a sus padres a quienes por cierto, extrañaba mucho. Y la idea le parecía excelente, se daría una ducha, arreglaría unas cuantas cosas y no desempacaría.

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Harry dio un sorbo al vaso de vino que tenía entre sus dedos, viendo fijamente el retrato de una pareja, ellos realmente lucían felices. Su madre llevaba un hermoso vestido blanco, nada ostentoso y la mirada de su padre, a través de la fotografía podía ver el brillo de amor que tenía hacia su madre.

Remus y Sirius se habían encargado de ocupar su lugar aunque no completamente, los añoraba terriblemente.

-¿Los extrañas mucho?-preguntó Sirius entrando a la habitación.

-Sólo me preguntó qué hubiera pasado si yo también hubiese viajado con ellos, yo me quedé con ustedes porque no deseaba ir y ellos murieron- Sirius se acercó a él y le colocó la mano sobre el hombro.

-Harry, estoy seguro que a lo mejor no era tu hora. Dios sabe que James fue como mi hermano y no es tu culpa que te sientas así, pero creo que murieron sabiendo que estarías bien y que los recordarías. Alguna vez Remus me dijo que nunca venías acá porque te culpabas… - Sirius hizo una pausa. –Y creo que tenía razón.

-Me culpaba-dijo Harry tomando otro trago –Pero creo que ellos no querrían eso.

-Creo que no. No soy bueno consolando –medio gimió el hombre, Harry le sonrió.

-Sirius, si nunca lo he dicho… - Sirius levantó la mano restando importancia.

-Está bien Harry, lo sabemos-

-Los quiero –

-Y nosotros también y antes de que nos pongamos a llorar y abrazarnos, por qué mejor no buscas a tu linda mujercita- Sirius guiñó un ojo.

Harry se sonrojó ligeramente y sabía que no era a causa del vino. Y aquello era otra cosa que debía entender.

-Sirius… -hizo una pausa.

-¿Sí?- su padrino ya se había recostado sobre el sofá de la habitación, Harry rodó los ojos.

Para cuestiones del corazón era mejor preguntárselo a Remus, no es que no confiara en su padrino, pero a veces Sirius lo exasperaba con sus recomendaciones.

-¿Cuándo llega Remus?-

-Creo que mañana- Harry suspiró y lo dejó.

Debía buscar a Hermione, quería besarla, tocarla, quería sentir su piel contra la suya. Eran amigos, pero la deseaba, demasiado.

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Draco observó con detenimiento la pared de cristal que separaba de los visitantes y los prisioneros, un hombre de cabello rubio llegó y se puso enfrente. Si el pensaba que su padre estaría demacrado y asustado, la actitud fría y altanera le indicaba lo contrario.

-Hola hijo-siseó el hombre.

-Hola- musitó. Su padre le sonrió.

-Me supongo que has venido a darme las buenas noticias – su sonrisa era de maldad, de venganza.

-Supongo- el hombre soltó una carcajada. Y le miró fijamente.

-Dónde está la… -se detuvo y luego continuó –tu madre –Draco no apretó los puños, aunque sabía que su padre despreciaba a su madre, ahora más sabiendo que ella había labrado una vida tranquila al lado de su amante.

-Eso no te incumbe Lucius- el hombre volvió a reír.

-Te equivocas hijo, me importa porque gracias a ella, has hecho todo lo que te pedí, y hasta que no haya salido de aquí tu madre no estará a salvo- esta vez Draco apretó los puños mirándolo fijamente.

-Saldrás pronto y tendrás la empresa destruida-musitó con furia.

-Así me gusta – Lucius se puso en pie, dejando a Draco temblando de furia y frustración. Si con ello salvaba a su madre, sacrificaría lo único bueno en su miserable vida. Aunque sus amigos lo odiaran, le pagaría el adeudo que tenía con su madre, porque la quería ver feliz.

Remus esperó paciente afuera de la prisión, había seguido a Malfoy, lo había hecho desde que la prima de Sirius había ido a su casa a suplicar por Draco. Remus recordaba aquel día como si fuera ayer, porque nunca antes había visto a Sirius hablar con un pariente, la mayoría de la familia Black detestaba a Sirius.

Miró el reloj del coche y alzó la vista hacia las grandes escaleras, Draco salió del lugar y Remus bajó la ventanilla del coche lo suficiente para que el hombre lo viera, tardó unos minutos.

-Remus- saludó Draco con una ligera sonrisa -¿Visitando a algún amigo?

-Dímelo tú Draco-musitó Remus sonriéndole de vuelta -¿Quieres dar un paseo?- el rubio miró por encima del coche y se encogió de hombros.

-Eso depende-musitó.

-Sólo depende de tu decisión Draco, puedes pretender que nada ocurre o al contrario de lo que creo que sé, puedes hablarlo con alguien – la mirada gris de Draco se enfocó en Remus.

-Entonces pretendo que nada ocurre y que deberías mantenerte alejado de esto-

Remus sonrió un poco y abrió la puerta del coche.

-Yo creo que debes de elegir la mejor respuesta- Draco le fulminó con la mirada.

-Si de esta forma quieres arreglar las cosas – y se introdujo en el coche.

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Harry abrió la cortina de la habitación, el sol resplandecía hermosamente sobre la gran extensión de tierra que poseía la hacienda. No había ido a buscar a Hermione aunque hubiera querido, Neville había llegado a última hora y habían arreglado un sinfín de papeles pendientes y a lo lejos podía ver las cámaras para el comercial que Ginny había estado organizando.

Y sin embargo, el aire que dejó entrar a sus pulmones lo puso nervioso. Harry nunca antes había tenido aquella inquietud, pero Hermione estaba presente en su piel, en su mente y aquello sencillamente le comenzaba a gustar.

¿Era amor? Amaba a esa joven, eso creía. Pero una parte muy pequeña aún no se convencía de esa sensación. No podía amar a dos mujeres, porque en el fondo, Harry sabía que aún sentía algo por Cho, deseaba verla para poder definir ese sentimiento.

Así que decidió despejar un poco la mente, se bañó y cambió para salir rumbo a los establos. Tenía mucho tiempo que no montaba a caballo, aquel era uno de sus pasatiempos favoritos, de pequeño siempre había cabalgado en shadow, su cabello de un hermoso color blanco, aunque el nombre se lo había puesto su madre, Harry no había protestado, le gustaba. Ese caballo era una de las pocas cosas que le hacía recordar a sus padres.

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Hermione se arregló el cabello en una coleta, Parvati estaba algo inquieta cuando la castaña la miró.

-¿Sucede algo?- preguntó suavemente, la morena le miró y le sonrió.

-No- contestó llevándose por cuarta vez la mano al vientre.

-Te conozco Parvati. – la joven frunció el ceño y luego soltó una bocanada de aire.

-Él-dijo suavemente sentándose en la orilla de la cama.

-¿Él?- preguntó Hermione. -¿El padre de tu hijo?-se alarmó.

Parvati negó suavemente, luego le dirigió una mirada de soslayo.

-Créeme que si ese tipo lo viera, ni siquiera lo menciono –ella tomó aire y luego le miró –Digamos que anoche cuando venía hacia acá me tope con ese hombre.

-No me estás diciendo nada-inquirió Hermione bruscamente. Parvati le miró.

-Recuerdas la vez que marqué para pedir el teléfono de Harry ¿Al hombre al que marqué?-

La castaña frunció el ceño tratando de recordar aquel día, pero sólo tuvo un recuerdo demasiado nítido en su mente, ella y Harry besándose. Tragó saliva.

-Oh-dijo la morena sonriéndole burlonamente – No sabía que fueras a recordar a Harry- Hermione supo que se había sonrojado demasiado. Así que decidió dejar a su amiga y salir hacia donde fuera que no le recordara que Harry estaba en su mente. No lo había visto anoche, esperaba verlo un poco. Caminó sin rumbo, siguiendo las indicaciones, una vez que se aventuró llegó hacia lo que parecían establos, había mucho ruido de sonido, gente y descubrió que estaban filmando no muy lejos de ahí. Un joven con el distintivo de la empresa le sonrió.

-Buenos días señorita- dijo haciendo una leve inclinación – ¿Quiere un ejemplar?-

Hermione arqueó una ceja y el muchacho le sonrió un poco.

-Me refiero a un caballo –

-Sé a lo que te refieres –le cortó algo indignada, se había quedado absorta por el hermoso caballo de color blanco que era cepillado, aquel animal era tan majestuoso. El muchacho comprendió y siguió su mirada.

-Es el caballo del señor Potter –dijo el joven algo nervioso, Hermione pensó que tal vez pediría cabalgar en él, pero ella no era muy buena cabalgando, de hecho nunca lo había hecho.

Le dedicó una sonrisa.

-De hecho solo paseaba por aquí – el joven suspiró aliviado.

-Los caballos que se crían aquí son muy calmados, están entrenados para cabalgar.

Hermione le miro y pensó que aprender algo nuevo nunca estaba de más, sonrió con gusto.

-Entonces ¿Puedes enseñarme a montar?- el joven asintió.

Mientras esperaba que llegara con su caballo, Hermione se acercó hacia donde estaba el hermoso caballo, un hombre más grande le cepillaba las crines. La observó y la joven comprendió que había traspasado los límites de los huéspedes.

-Lo siento –se disculpó.

-No tiene por qué –dijo el hombre sonriendo – Soy Sirius Black- dijo extendiéndole la mano para estrecharla, la castaña reaccionó al saludo. El nombre comenzaba a sonarle, no sabía dónde lo había escuchado, tal vez lo estaba confundiendo.

-¡Sirius!-una voz masculina que Hermione conocía la hizo mirar hacia el hombre que sonreía.

-Soy Hermione –dijo tratando de no sonar nerviosa.

-Lo sé-contestó el hombre mientras levantaba el brazo y saludaba, Hermione no quería girar el rostro, pero cuando el portador de la voz estaba cerca, lo hizo.

El corazón le latió con más rapidez, cuando sus ojos castaños fueron prendados de los verdes de aquel hombre atractivo, Harry tenía el cabello negro y su boca se curvaba una sonrisa. La castaña pensó que se derretiría de un momento a otro.

-Hola, Hermione-le saludó el moreno besándole la mejilla, el contacto provocó en Hermione una oleada de calor que la hizo sonrojar, los ojos negros de Sirius la observaban divertido.

-Hola –le salió casi como un gemido y Harry le sonrió.

Harry no había esperado ver tan pronto a Hermione, sin embargo la idea de tenerla ahí tan cerca le estaba volviendo loco y Sirius sinceramente no ayudaba en nada.

El joven cuidador llegó con una hermosa yegua, pero Harry negó.

-Cabalgará conmigo –los ojos de la castaña se desorbitaron un poco.

-Yo… nunca –él la acalló con un dedo en los labios.

-Está bien –

No, definitivamente no estaba bien. Hermione sintió a Harry colocar sus manos sobre la cintura y cargarla para montarla sobre el animal, no contaba que sus piernas definitivamente protestaran por la posición en la que se encontraba, Harry no tardó mucho en montar en su espalda, el calor de su cuerpo comenzaba a quemarle no sólo la espalda sino también otras partes del cuerpo y el hombre llamado Sirius no ayudaba en nada al verla con un gesto divertido.

-¿A qué hora llega Remus?-preguntó Harry colocándose cerca del hombre, Hermione cayó en cuenta que el hombre Sirius no era otro que el padre, por así decirlo, adoptivo de Harry. El hombre se encogió de hombros y les sonrió montándose en el caballo que le habían llevado a ella.

-Supongo que en un par de horas más, sabes que es imprescindible- el moreno se acercó a su oído.

-¿Has cabalgado alguna vez?-el calor de su aliento la mareó, pero pudo mover un poco la cabeza de forma horizontal.

-¿Vas a desaparecer con la señorita Hermione?-preguntó Sirius con una sonrisa pícara. Hermione sintió que el calor de sus mejillas se extendía por todo su rostro.

Sintió las manos de Harry sobre su cintura, quemándole. No era ese sentimiento llamado ¿deseo? Deseaba a Harry de una manera que la asustó, se puso recta para evitar el contacto de su piel pero lo que consiguió fue pegarse más a él.

-Le enseñaré la hacienda y los terrenos ¿Te vemos para cenar?- Sirius miró el cielo y sonrió más abiertamente.

-Puedes pasar por la cabaña, además deberás apresurarte Harry- Hermione siguió los movimientos de Sirius al señalar el cielo que estaba hermoso.

-¿Tormenta?-el hombre de ojos grises sonrió abiertamente.

-Estaremos a tiempo- ella hubiese dicho algo pero no sabía qué, sonrió hacia el hombre que le miraba con una amplia y tierna sonrisa.

-Sí, bueno, buen recorrido –hizo una inclinación de cabeza y comenzó a trotar en dirección opuesta a donde estaban.

-¿Tiene que irse?-preguntó en un susurró. Las manos de Harry se situaron sobre las suyas.

-Tenía ganas de verte-su voz contra su oído provocó una nueva descarga.

Pero la descarga terminó cuando sintió al caballo trotar, sus nervios se pusieron alertas y sus piernas comenzaban a moverse, el miedo se convirtió en pánico al sentir que se resbalaba.

-Cierra los ojos –la voz de Harry la sobresaltó, pero hizo lo que le indicó, sus manos se tornaron más firmes sobre su cintura y de pronto sólo sentía el viento golpeando su rostro, era una exquisita sensación, el aire se colaba por sus pulmones a medida que Harry ponía a correr al caballo, se recargó contra él y sintió cómo Harry besaba su cuello con suavidad, despertando en ella una sensación que no había descubierto ó que tenía arraigada por sus confusos sentimientos.

Y buscó la boca de Harry, sus labios mordieron los suyos con una lentitud y suavidad que emocionó a Hermione, el caballo bajo sus piernas ya no trotaba, de hecho el viento ya no golpeaba su rostro, abrió los ojos para ver la mirada curiosa del moreno.

-¿Llegamos?-preguntó ruborizándose por completo.

Harry deseó poder tumbarla sobre la hierba y besarla hasta cansarse, el corazón le latía salvajemente contra su pecho cuando la sintió relajada contra él y no pudo resistir el impulso de saborear su piel, fue un acto que no controló, pero su boca había besado la de la joven con una intensidad y una ternura que lo sorprendió.

Bajó del caballo y ayudo a la castaña a bajar, le sonrió divertido ante el cabello despeinado. A Harry nunca le había importado el aspecto de Hermione, porque se sentía muy bien a su lado, no cambiaría nada de aquella noche en el club cuando la vio, cuando sus ojos se fijaron en los suyos, incluso no recordaba cuál era la ropa que llevaba porque a Harry nunca le había importado la belleza exterior. Tal vez era tonto pensarlo de aquella forma, cuando había estado con Cho quien era una chica hermosa.

Harry la atrajo hacia él y la giró, la castaña abrió los ojos sorprendida al ver el hermoso arroyo que corría y la pequeña cabaña que sobresalía del hermoso lugar.

-Oh es preciosa-murmuró sonriendo -¿Podemos bajar?- Harry asintió, notando como el viento comenzaba a soplar mucho más fresco, en cuestiones meteorológicas Sirius siempre tenía razón.

-Vamos, tenemos que volver –Hermione le miró curiosa. Harry tomó su mano y caminaron por un estrecho canal que conducía hacia las orillas del arroyo, el agua era cristalina. Podían verse los pequeños pececitos que nadaban en manadas, el viento sopló. Hermione se abrazó a sí misma, pero continuó descendiendo hasta el canalito que llevaba a la cabaña.

-¿Quieres verla o regresamos mañana?- Hermione le sonrió, si ya estaban ahí qué más daba, asintió y Harry le sonrió tendiéndole la mano.

-¿Es peligroso?- el moreno se sorprendió de la pregunta, pero subieron poco a poco los escalones, maldito Sirius, siempre pronosticaba las tormentas y aquel estruendo indicaba que iban a tener que esperar a que se calmara la lluvia.

-Va a llover – Hermione frunció el ceño porque no le habían respondido y porque era claro que era mentira, si el cielo matutino estaba azul y no se notaban nada de nubes, pero el aire pronto se impregnó de un olor que le gustó.

-¿Tierra mojada?-inquirió cuando la primera gota de lluvia golpeó su cabeza, Harry jaló de ella y la puerta de la cabaña crujió, Hermione notó que ambos habían sido alcanzados por el torrente, era imposible creer que una cortina de lluvia cayera sobre ellos tan pronto, si minutos después el sol resplandecía.

El lugar era pequeño pero estaba impecable, había un sofá enorme frente de una chimenea, la pequeña estancia a la que habían llegado conectaba con una puerta que suponía era la cocina y a su lado otra, tal vez fuera el baño, había un pequeño comedor a su derecha. Sintió de pronto, frío, escuchó maldecir a Harry y verlo dirigirse a la chimenea donde notó cómo la camisa se pegaba a su cuerpo, el calor pronto la inundó. Estaba a solas con él, pero probablemente la lluvia duraría sólo algunos minutos, tal vez una o dos horas y después partirían de vuelta.

Harry la miró intensamente y la castaña tragó saliva, pues no había notado que al igual que Harry la ropa se le pegaba al cuerpo.

-Aquí hay ropa limpia –señaló Harry un pequeño bulto, la joven se acercó a él y notó asombrada que había una pijama y ropa, miró al moreno interrogante.

-Me daré un baño y luego tú y así preparé un poco de sopa.

-¿Pero?- la castaña iba a protestar pero la boca de Harry se estrelló con la suya antes de que pudiera responder Harry se separó.

-Esta lluvia no es de una o dos horas Hermione, a veces dura todo el día –le sonrió y se perdió entre la puerta.

Hermione se quedó un momento observando el lugar por donde había salido Harry, el agua de la regadera se escuchaba ¿Pero es que estaba loco? El agua debía estar helada y se estaba bañando ¿Y que había sido eso? ¿Un beso? O era para callarla? se cruzó de brazos, el calor de la chimenea comenzó a calentar el lugar, el agua golpeaba el techo, se acercó a la ventana viendo como caían los ríos de agua sobre el cristal.

-Es toda tuya-se sobresaltó al escuchar la voz de Harry y aún más cuando lo vio. Estaba semidesnudo, llevaba una toalla sobre la cintura y otra en el cuello con la que se secaba el cabello, su mirada picara le mandó una ventisca de calor por todo el cuerpo.

-No pienso bañarme, el agua debe estar fría –refutó apartando la mirada de su cuerpo ¿Cuánto tiempo había pasado desde la última vez? Harry se acercó a ella y le pasó la mano por la cintura acercándola a él.

-No está fría, de hecho lo bueno de esta cabaña es que tiene un sistema de calentado de donde viene el agua-

Harry sonrió divertido ante su reacción, nunca antes había estado así con una mujer. Era probable que aquello fuera también obra de sus padrinos, ya luego les mataría. Lo conocían demasiado para saber que cabalgaría y que la llevaría a conocer el lugar de sus padres, pero de que Sirius hubiera llevado ropa, leña y comida a la casa era algo que debía agradecerle, después de haberlos matado, sonrío empujando a Hermione hacia el baño.

-Hay ropa y toallas –ella le miró con una ligera sonrisa, Harry notó el color de sus mejillas y sintió el deseo de bañarse con ella, de nuevo. – Voy a ver qué encuentro de comer- ella le sonrió y caminó hacia el baño.

Una vez dentro Hermione cerró la puerta sintiendo que el corazón se le saldría del pecho ¿Pero es que era tan obvio? El deseo mutuo le estaba quemando el cuerpo, no necesitaba sentirlo tan cerca para desear estar con él. Aquel hombre era ya parte de su piel y su cuerpo le reconocía. Se quitó la ropa húmeda y abrió el grifo, esperaba que el agua estuviera helada para refrescarle la sangre pero comprobó con agrado que el agua estaba cálida, agradable, había shampoo y todo lo que necesitaba para asearse, lo que le sorprendió fue la ropa, estaba una pijama de color café y no había ropa interior, tragó saliva, iba a estar desnuda ante él, bueno llevaría esa pijama, se enredó la toalla en la cabeza y se colocó la ropa. El estómago de pronto rugió de hambre, esperaba que Harry encontrara algo rico para desayunar.

Harry entró a la cocina y casi se cae de espaldas al ver todo lo que había, a pesar de que era chica, tenía un pequeño refrigerador con bebidas, desde leche hasta vino y refrescos, también había agua, había comida fría. La pequeña estufa encendió y se sorprendió de que funcionara, buscó una olla y sacó del refrigerador un bote de sopa que le habían dejado. Definitivamente Sirius ya tenía planeado que Harry llevara a Hermione ahí. Rebuscó en la alacena encontrando pan, latas de comida, chocolates, galletas, una gran variedad de golosinas y también encontró café y leche en polvo.

Aplazaría la muerte de su padrino un poco más, escuchó la puerta abrirse y meneó la sopa, el aroma inundaba el lugar, observó con deleite a Hermione y le sonrió.

-Huele muy bien-inquirió acercándose a donde estaba él, Harry le sonrió y apago la estufa, la joven le pasó uno de los platos que ya había sacado y vertió el liquido, luego en el otro.

-Nos han dejado muy bien previstos-dijo, la castaña abrió la puerta y Harry le miró intensamente, el cabello castaño le caía húmedo sobre los hombros, sabía que estaba desnuda, que sólo cubría su cuerpo con aquella pijama.

-¿Nos?- inquirió.

-Bueno, creo que Sirius pensó que vendría a la cabaña y me quedaría unos días – ella se sentó y le miró –Pero cambiaron los planes cuando te vi charlando con él-

-¿Era algo así como planeado?- el negó y se sentó.

-No fue planeado – le miró -¿Te hubiera molestado si lo fuera?- Le sonrió y negó.

-Supongo que no – comieron con deleite.

-¿Cuánto dura una tormenta?-Harry se encontraba moviendo la leña. Le observó, habían encontrados unas galletas de chocolate que ambos devoraban con agrado.

-A veces dos días, a veces sólo unas 8 horas. –se sentó a su lado. Observó como mordía la galleta y cómo sus ojos danzaban con las llamas de la chimenea. Luego bajó hacia su cuello, hacia sus pechos, tragó saliva y dirigió la mirada hacia el fuego.

-¿Cómo comenzaste a trabajar?-le preguntó la joven mordiendo de nuevo la galleta que tenía entre sus dedos.

-Cuando termine la carrera, siempre me interesó la industria que rodeaba mi familia-

-¿Has tenido novio?-le preguntó y notó la mirada de sorpresa que dibujó su rostro. Era un tema que no se había atrevido a tocar y no sabía exactamente porque lo había preguntado.

-Tuve uno, hace tiempo-ella se pasó la lengua por los labios, Harry sabía que la joven no había sido virgen cuando estuvieron juntos. Él espero a continuará – Pero no duró mucho, fue más bien algo raro.

-¿Y tú?- sus ojos castaños se fijaron en él, intensamente, el día comenzaba a caer y la noche empezaba a surgir, nunca antes había hablado con alguien sobre él y Cho. Había pedido consejos a Draco, a sus padrinos, pero no tan abiertamente. Tomó un poco de aire.

-Salí con una modelo que conocí hace tiempo –ella le observaba atenta, aquello no era algo que Harry hubiese gustado, pero ya había comenzado – Me enamoré de ella con verla, nunca antes me había sentido atraído por una mujer como con ella y la conquisté –

Hermione sintió extraño al escucharle hablar, nunca había preguntado nada sobre sus relaciones, recordaba vagamente algo que había dicho Parvati de él.

-Duramos mucho, pero durante el tiempo que lo hicimos nunca me atreví a pedirle que se casara conmigo y… -tragó saliva, Hermione se acercó a él y acarició su mejilla con una ternura que lo conmovió. –Ella esperaba tener un hijo mío.

La joven notó con sorpresa que cuando Harry había insinuado que si estaba embarazada la apoyaría, pero ella no estaba embarazada y lo habían hecho muchas veces ¿Era Harry incapaz de engendrar un hijo?

-Creo que al final se hartó de mí –suspiró y le sonrió –Me encerré en mi dolor y decidí alejarme de todos, por eso acepté viajar a Australia y te conocí cuando regresé.

-Yo… lo siento –él sonrió.

-Ya pasó y estoy mejor ahora –dijo besándole la mejilla, el escalofrío que le acompañó fue señal de que necesitaba sentir su boca, no le importó de momento sentir que aún le dolía a Harry aquella mujer, ¿Podría ella hacer que la olvidara? Hermione supo con dolor que Harry aún amaba a esa mujer y que con ella compartía puro deseo, sexo, no amor.

Pero no le importó, quería que Harry la sintiera a ella, le besó ligeramente el labio, pausadamente, sintiendo su respiración.

-Hermione-susurró abrazándola por la cintura.

Ella continuó, le sintió impaciente. Pero ella marcaría el ritmo, despacio. Quería que Harry la recordara, el papel de amiga ya no cuadraba con ella, quería todo de él, no sólo el deseo, quería que se fijara en ella por ser Hermione, que se enamorara de ella como ella ya lo había hecho de él.

Su boca correspondió despacio a sus labios, su lengua se introdujo en su boca y sintió la lengua de Harry buscando la suya, con lentitud, echó la cabeza hacia atrás para darle acceso a su garganta, su cuello, los dedos de Harry se situaron sobre sus pezones erguidos, Hermione exhaló un gemido bajo.

Él se detuvo un momento y la castaña sintió que la rechazaría, se sorprendió con deleite cuando Harry la ponía en pie y que buscaba algo en el sofá, al encontrarlo se dio cuenta que el sillón era también una cama. Cogió varias mantas y las colocó sobre el colchón, la tomó de la mano y la atrajo hacia él.

-Lo cierto es- dijo deslizando sus manos por sus hombros, encontrando los botones de la pijama –Que te deseo noche y día, que te has metido en mi piel y que sólo deseo tenerte – desabrochó uno a uno los botones, la piel de Hermione era una invitación a tocarla, saborearla, ella suspiro y cerró los ojos ante el contacto de su piel en sus hombros deslizándole la prenda, regresó despacio hacia sus pechos y acarició, la castaña le aferró por el cuello.

-Bésame Harry – suspiró cuando el deslizo su boca por su mejilla, su barbilla, su cuello y luego su boca encontrándose con la suya con lentitud. Besando pausadamente su labio inferior, sus ojos cerrados, sintiendo como el cuerpo reaccionaba a las caricias.

Hermione no quería quedarse atrás, deslizo sus manos por la piel de Harry, bajo su camisa, toco su piel y lo sintió estremecerse, sus miradas se conectaron y el le sonrió divertido cuando alzó las manos para que le quitará aquella prenda, el calor la azoro al observar con deleite la piel, estaban en las mismas condiciones, ella sonrió divertida cuando acarició el inicio de la garganta y cuando toco su pecho.

-Me haces cosquillas-refutó el moreno acariciándole el cabello y deslizándole la mano por la espalda.

Acercó su boca a la suya y volvieron a besarse, el sonido de la lluvia parecía darle un toque mágico a la noche que comenzaba, Harry se puso de pie y tomó la parte inferior de la pijama bajando con una lentitud que ponía en expectación a la castaña, Harry sonrió al notar su desnudez, recordaba cada parte de su piel, el sabor que le embriagaba, tragó saliva al verla tan maravillosa y se desnudo.

Hermione se puso algo nerviosa cuando notó la mirada de Harry sobre su cuerpo, pero una vez que el se desprendió de lo último de ropa, observó con deleite cada parte de su cuerpo como el lo había hecho, el deslizo sus manos por sus pies subiendo poco a poco, llegando a la cara interna de sus muslos, le sonrió con picardía y tocó su centro, jadeó y se arqueó contra la maravillosa sensación de sentirlo ahí, tocándola de una forma que le hacía sentir como sus huesos se derretían, y entonces gimió cuando los dedos de Harry fueron sustituidos por su boca, le aferró de los hombros y de los cabellos y cuando sintió la tensión de su cuerpo, Harry besó su boca, su esencia en los labios de Harry la golpeó fuertemente, arqueándose contra el, su respiración era acelerada y sabía que el moreno se había contenido para darle aquel placer.

Se abrazó a él y su boca busco la suya, despacio y le incitó para que continuara besándola, pero esta vez Hermione exploró el cuerpo de Harry, se sintió con un poder que nunca antes había experimentado, toco y besó cada palmó de la piel del moreno y cuando sus dedos tocaron el inicio de su ombligo, se sorprendió con deleite que quería tocarlo ahí y más abajo, Harry le tomó de la mano.

-Hermione-gruñó en una forma que le provocó una sonrisa curiosa y le pidió en silencio que le enseñará a darle placer, a tocarlo y porque no, a marcarlo con sus caricias y él lo hizo, le ayudo y se sintió poderosa cuando lo escucho gruñir en un jadeo que la azoró. El la atrajo hacia si y se colocó entre sus piernas, ella lo recibió con dulzura y el vaivén de sus caderas dio paso de nuevo a la pasión, entregándose mutuamente, el sonido de sus gemidos entre mezclados con los besos los hicieron alcanzar la cima y Hermione le sintió tensarse dentro de ella, le besó los labios y lo acuno contra su pecho, el cansancio se apodero de ella y se acurrucó contra el que le besó la frente y no supo demás cuando sus ojos se cerraron.

Había sido maravilloso, diferente en las veces en las que ambos habían estado juntos, Harry miró detenidamente a la mujer que tenía entre sus brazos, dormía placidamente, quería tenerla ahí toda la vida. Se sorprendió por aquel pensamiento, estar con Hermione. Deseaba tener un hijo con ella, estar junto a ella, protegerla, deslizó suavemente su mano por su espalda, sintiendo el estremecimiento de la castaña, sus ojos castaños se abrieron un poco para fijarse en él.

El sonrió y se inclinó para besarle la frente, la joven aún se acomodo en el hueco de su pecho y su brazo, Harry nunca antes había tenido tal sentimiento y se sorprendió que fuera con ella, dejo que el calor de la joven lo envolviera y cerró los ojos.

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Ron pensó que el diluvio había caído, pero en realidad había llegado en la loca temporada de lluvias por las tardes y por lo general se concentraban en la parte de las montañas donde corría el arroyo y manantial que lindaban la propiedad de Harry. Bajó del coche pagando la tarifa, saco sus maletas y corrió hacia la gran puerta, tres toquidos y la puerta fue abierta por un hombre al que Ron había extrañado.

-¿Weasley?-inquirió el hombre viéndolo como si fuese un fantasma, Ron le sonrió.

-También te extrañe Sirius- el hombre le sonrió y le abrazó.

-Creía que estabas en algún cuerpo de paz o que se yo-

Ron rodó los ojos de frustración, odiaba que su madre inventara que había estado en un lugar cuando había estado en otro. No es que Ron no le gustase, pero había ciertas cosas que Molly Weasley exageraba, se encogió de hombros.

-Pues digamos que estuve por ahí-dijo haciendo una ligera mueca, Sirius le invitó a pasar.

-Sé a lo que te refieres- El calor de la casa invadió a Ron, cuanto extrañaba estar con gente a la que apreciaba.

-¿Esta Harry aquí?-preguntó, Sirius le indico que lo siguiera hacia las escaleras, subieron escalones la voz del hombre acompañaba el lugar.

-Harry no esta aquí, anda en plan de reproducción-

-¡Por el amor a Dios! Sirius-gruñó una voz, ambos giraron el rostro –Debes ser tan ¿Especifico?- la sonrisa de Sirius se ensanchó tanto que Ron parecía que veía a un niño ver un enorme dulce o algo por lo que soñaba.

-¡Moony!- Sirius saltó los primeros escalones y estrechó al castaño con fuerza, Ron sonrió. Aquello no le parecía incomodo, sabía en el fondo que aquellas dos personas se guardaban un gran cariño.

-Apártate de mí-inquirió Remus con voz enfadada.

-¡NO vuelvas dejarme solo!-lloriqueó el moreno viéndole fijamente, Remus se azoró un poco y desvió la mirada a Ron.

– Buenas noches Ron. –el pelirrojo sonrió y devolvió el saludo.

-Vaya parece que se ponen de acuerdo para llegar –Sirius regresó al sitio donde segundos antes había estado –Vamos Ron, te enseñaré la habitación-

Ron asintió, vio a Remus sonreírle y siguió a Sirius por las escaleras y por el pasillo, entró en una habitación.

-Cenaremos en un momento, si quieres bañarte y cambiarte te esperaremos-

-Gracias Sirius… -Ron dejo la maleta a un lado de la cama -¿Sirius?-

-¿Si?-preguntó este antes de salir.

-¿Harry volvió con Cho?-

-No, creo que nuestro Harry encontró por fin el amor- Ron asintió, dejándose caer en la cama al ver cerrar la puerta.

Remus no había creído lo que vio hasta que vio salir un taxi del camino que llevaba hacia la casa y las luces estaban encendidas. Eso quería decir que Harry había decidido por fin superar el temor que tenía sobre ella. Así que había pedido al chofer que aparcara en el garaje y así no mojarse.

Se había sorprendido de ver a Ron subir con Sirius y aún más cuando este había dicho lo de Harry. Se tocó las mejillas, sintiendo que el calor había desaparecido. ¡Es que Sirius estaba demente! ¿Abrazarlo? Sonrió divertido, Sirius a la edad que tenía ni siquiera lo aparentaba, parecía más un niño pequeño, lo entendía después de todo.

-¿Me extrañaste?-preguntó el dueño de sus pensamientos.

-Pues la verdad no-contestó Remus con una sonrisa burlona –En realidad descanse.

-Hieres mis sentimientos Remus-dijo este con tono de reproche. Remus le miró y luego se cruzó de brazos.

-¿Quieres explicarme eso que dijiste de Harry?- el negó y lo imitó.

-¿Quieres explicarme porque hablaste con Draco?- Remus le miró con los ojos como platos.

-¿Qué?-

-No te hagas Remus, no soy estupido. Bueno a veces, pero no en esto-

-Pensé que era lo suficiente bueno ocultando las cosas – Sirius le miró duramente.

-No cuando se trata de ti-Remus se acercó a él.

-Bien, hable con él de algunas cosas nada importante- Remus sabía por la expresión de Black que no se lo había creído, pero por el momento no necesitaba informarlo de lo que el había descubierto.

-Y sobre Harry, pues creo que aunque no admita, esa chica Hermione se coló en su corazón. –Remus se sentó en el sofá de la habitación con una sonrisa.

-Sigue inseguro respecto a esa tipa ¿verdad?- Sirius asintió.

-Tengo un mal presentimiento en esto Remus- el castaño le miró –Siento que algo va a cambiar y no estoy seguro si es para bien.

-Todo estará bien, además algo positivo es que Ron halla vuelto, a Harry le dará gusto- Sirius se sentó a su lado.

-Eso espero Remus, eso espero.

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Se sentía bien. Pensó Hermione al sentir el cuerpo relajado, se había quedado dormida, había caído exhausta, por lo general cuando ella y Harry lo hacían repetían el acto, pero anoche había sido distinto. Observo a Harry, estaba durmiendo. Se levantó del lugar con el mayor cuidado de no despertarlo, pero se sorprendió de la mano que Harry le había sujetado.

-Buenos días-le saludó, el moreno la atrajo hacia él. Besándole los labios y ella se tumbó a su lado de nuevo, su mirada verde se conectó con la café.

-¿A dónde vas tan temprano?-inquirió con un puchero. Ella arqueó ambas cejas y deslizo sus dedos por la frente de Harry y por la pequeña cicatriz que yacía en ella.

-¿Dónde te hiciste esto?- el moreno cerró los ojos por el tibio contacto de la castaña.

-Jugando de pequeño- no abrió los ojos y Hermione sonrió, siguió tocando su cara, desde sus cejas hasta la nariz, sus mejillas y luego sus dedos terminaron en los labios, ella sintió el estremecimiento que le acompaño y abrió los ojos para sonreírle. Hermione se inclinó hacia el y su boca quedo a escasos milímetros.

-¿Quieres desayunar?- Harry sonrió y la besó, con dulzura y luego con una pasión que la envolvió, lo tuvo sobre ella, besando su cuello, mordisqueando su piel y lo sintió dentro de ella, acompaño a sus embestidas levantando las caderas y luego ambos quedaron sentados sobre el sofá, aferró el cabello de Harry mientras se movía con el. Cuanto le amaba, cuanto deseaba permanecer así junto a él.

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Si bien después de la ducha y de sentir que la lluvia por fin había terminado, Harry decidió que él y Hermione debían de partir antes incluso de que la lluvia volviera a sorprenderlos y era de esperar que teniendo en cuenta que las temporadas de lluvia siempre comenzaban a destiempo pues prefirió doblar las sabanas y arreglar el sofá cama en el cual habían vuelto a estar juntos, se rasco la barbilla y sonrió a la joven que salía del baño ya cambiada.

-Aprovechemos que aún no llueve –dijo él tomándola de la mano, Hermione sonrió ante su contacto y al salir por la puerta se sorprendió de lo bonito que se veía el agua corriendo, Harry silbó y en minutos su hermoso caballo subía hacia ellos.

-¿Dónde estuvo?- Harry la subió y subió tras de ella.

-Cerca de la cabaña se encuentra una cueva, creo que paso la noche ahí- golpeo suavemente los costados del animal y este atravesó el pequeño río que se formaba bajo sus pies, Hermione sintió el agua entrando por sus zapatos y Harry le sonrió divertido.

-Te compraré unos nuevos –ella le miró enfadada.

-No te preocupes que al fin ya estaba por cambiarlos –mintió la castaña y se recargó en Harry para sentir su tibieza, veinte minutos después y llegaban a los establos. El bajo y la ayudo a descender quedando uno cerca del otro.

-Iré a cambiarme-musitó Hermione deslizando sus dedos por los hombros de Harry.

-Te veo entonces más tarde-ella sonrió y espero que Harry la besará, fue un beso corto que le hizo acelerarle el corazón.

Luna y Parvati estaban sentadas frente a la puerta y cuando Hermione las vio no pudo evitar sonreír.

-¡Sabes lo asustadas que estábamos!-inquirió bruscamente la morena -¡Casi nos matas del susto!-

-Exacto-colaboró la rubia –Aunque luego nos pusimos a pensar que seguramente estabas en brazos de tu amado.

La castaña se ruborizó al instante.

-Lo siento chicas, simplemente ocurrió-se dirigió hacia sus pertenencias para sacar ropa limpia.

-¿Cuándo le vas a decir que lo amas Hermione?-preguntó Parvati acercándose a ella –No quiero que te lastimen.

-Parva tiene razón Hermione, lo que tú y Harry tienen ni siquiera es un relación y tú lo amas-

-Tengo miedo de que se aleje si lo digo lo que siento- Hermione se sentó en la cama, Parvati se sentó a su lado y le rodeo con un brazo.

-Pero es mejor hacerlo Hermione –

Las chicas se despidieron de ella y Hermione pensó seriamente en que tenían razón, había estado con Harry anoche y lo había sentido diferente, pero él nunca había demostrado más allá del deseo ¿Y no había aceptado ella que no le importaba que Harry no la quisiera? Debía sincerarse con él y hablarle de sus sentimientos y si el no le correspondía ya pensaría en como afrontarlo porque de algo estaba segura, ella no quería dejarlo ir ya fuera porque le gustaba estar con él y porque aunque no hubiese querido aceptar que sus sentimientos habían cambiado.

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Continuara.

Perdonen la enorme demora se que no hay justificantes que me hagan decir esto, pero los ahí, se que no soy una excelente escritora que ha dejado botada una historia que esta por terminar, pero realmente juntar mi trabajo con la escuela y aparte estar haciendo mi servicio social es prácticamente agotante y los únicos días que descanso hago eso, descanso y cuando me siento frente a la computadora a veces mis ideas están todas bloqueadas, pero aquí esta la continuación, estoy empezando ya con el capítulo siguiente y espero tenerlo antes de entrar a la universidad de nuevo, ahorita aprovecho mis medias vacaciones porque entro a trabajar el lunes y voy a escribir todo lo que pueda para traerles el capítulo siguiente.

De nuevo UNA enorme disculpa, voy a contestar los reviews aunque no lo iba a hacer porque creo que no tenía tiempo pero hay ciertos reviews que quiero contestar.

Gracias por seguir esperándome

A las que dejaron solo unas palabras las mencionó aquí y me pedían que continuará sin preguntas ni nada pues muchas gracias a: pattypotter09, chepita1990, Malu Daidoji (sigue leyendo sobre Draco), Arsami, Jim, ZuliPotter, Surizuice, asile.2, Carolina, Camili.manina, Julyfiore, ElisaGM, SMaris, Dragonfly81, Teresa,

A las que dejaron mucho más jeje, aquí van sus contestaciones a las preguntas. Y GRACIAS por sus comentarios, ¡me encantan!

RociRadcliffe: nunca pensé en hacer una historia muy romántica pero si hay romance. Bienvenida al mundo de los fics, espero te siga gustando la historia. Manzanitax: Hola Camila, pues la demora es mucha y espero que me hayas esperado con paciencia, yo también espero que tenga un buen desarrollo los últimos capítulos. Arissita: amiga!! Pues que bueno que estuviste por mi casa aunque no molestaste a Megami como debía ser, ni modo será para la otra pero pues tuviste la mega exclusiva del capítulo, así que espero que te la hayas pasado muy bien por acá en monterrey y que me vuelvas a visitar de nuevo. Ivenus-valens: pues espero que aún no hayas actualizado jeje , porque ni tiempo he tenido tampoco de leer tu fic, pero ahorita iré a ver si ya lo has actualizado, no esperaba que o.o al leer mi fic te inspiraras, pero me alegro mucho leerlo, mira que tu eras muy buena y si, creo que uno de los capítulos siguientes sean un poco depresivos, pero no para llorar eso estoy segura ok. Pues gracias por seguir leyéndome, iré a buscar tu fic para =) leerlo. Dana Lily Potter: Creo que estoy perdiendo tacto en escribir lemmon, como que he olvidado mucho XD de eso, pero bueno espero lo que puse aquí les haya gustado, a veces hay cosas que no me gustan y por eso también tarda la historia, pero ya esta el capítulo y estoy esperando con darle una estructura a lo que van a ser los últimos capítulos, Hermione No está embarazada si es lo que se cree, tal vez más adelante XD. Y lo de Remus y Sirius es que los amo juntos. Hermionedepottergranger: Ginny ¿rarita? Jajaja, eso me dio risa, pero creo que si, Ginny es rarita por cierta cosa que voy a escribir en el capítulo siguiente, nadie oO me ha preguntado como es que Draco y Ginny terminaron, pero lo sabrán, sobre Draco bueno no es un personaje muy predilecto pero me gusta mucho manejarlo. Sirius y Remus ah a ellos los amo así como los estoy manejando, abiertamente no son Gay, pero parecen jejejejeje, creo que simplemente es cariño… (Insertar mirada picara y risa malvada de Aio), ejem. Seguimos. Romycrazy: Harry puede ser desesperante sobretodo cuando sabe que ama y no lo sabe expresar, (adore esa frase jeje) y Ginny es Ginny cierto lo de Draco pues veremos más de él en el siguiente capítulo y de su relación con Ginny. Sarita89. Sobre Draco veremos de que es capaz por lo que el cree. LUNA-NIS, pues creo que si quedo mal expuesto el porque Draco quiere, puede traicionar, Sirius no sabe que onda con Draco pero sospecha y Remus es un detector de problemas siempre lo hace pero tampoco tiene la idea, eso lo sabremos adelante. Y Ginny no tuvo nada que ver con Harry aunque la primera lo quisiera. Akny, bueno abiertamente no he puesto que ambos sean Gays y que se amen y se gusten, pero siento que quiero transmitir que entre ellos hay mucho más que la amistad de años que tienen y han vivido juntos, además creo que olvidaron que Sirius sale con mujeres, pero no abiertamente por supuesto, no quiero tratar mucho la relación de ellos porque muchas personas no tienen ese amplio criterio por eso he omitido muchas cosas de ellos. LeiaFenix. Pues yo tampoco era muy de hacer universos alternos pero ya me ves y si, me alegran mucho los reviews. Ivenusvalens. No se si ya te di mi mail ¿no recuerdo? Pero pues lo pueden checar o dejarme un mensaje en mi livejournal que simplemente es aiosamibl punto livejournal punto com sin la triple doble ve o dobleu. Elenalunapotter. Eso de los puntos a veces trato con desespero pues mejorarlos pero creanme que a veces no puedo por eso le pido a una amiga que me bete la historia pero a veces no la veo o no tengo tiempo para pasarle el capitulo, asi que creo que aquí van a encontrar varios errores. Sakura19. ¿noviembre? Orale y ya estoy en Marzo pues espero darte el gusto y subir un cap antes del 31 que entro, has changuitos (con los dedos) jeje para la buena suerte. Anonimo. Pues en el lemon creo que estoy fallando un poco pero espero te guste y no, Parva no muere y ya veras lo que sigue. AwenGranger. Pues el porque de Draco lo sabrán en el siguiente capítulo y lo de Harry y Hermione ya veras que pasa también.

Espero que les haya gustado este capítulo, como veo tarde bastante en actualizar pero pues aquí les dejo el capítulo 12 y un adelanto del 13.

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Harry observó a Ron y sin pensarlo lo abrazo.

-¡Vaya Potter! Yo también te extrañe –dijo el pelirrojo estrechando a Harry fuertemente.

-Maldición Ron ¿Por qué demonios no me dijiste que vendrías? – Harry palmeó su hombro.

-Bueno, le dije a Remus que no te comentará nada. Dime que el hurón no vino contigo.

-Sigues teniéndole mala fe a Draco.

-Siempre pensaré que Malfoy no es lo que tú crees.

-Eso lo dices porque estuvo con Ginebra. –

-¡Lo digo porque se aprovecho de mi hermanita!-argumentó el chico.

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Hermione observó la escena, aquello no podía ser cierto ¡Ese era Harry! ¡Besando a esa mujer! A ella de quien le había hablado en la cabaña, de quien sintió que el estaba enamorado, tal vez de la única mujer

Aiosami 23 de Marzo del 2008 7:30 pm