Disclaimer: J.K. es dueña de estos chicos y la Warner.

Disclaimer 2: Mía la idea y sí alguien la comparte, al menos que me den el crédito que merezco, no soy envidiosa y sinceramente, disfruté mucho haciéndola, espero que estos capítulos finales les gusten.

Notas de la autora: Yo aquí a ver qué tal les quedo con los capítulos finales de esta historia del 2007, seguramente ya nadie se acuerda, pero aquí la traigo. Cerrando un ciclo nuevo, la inspiración llego en bandada y estoy feliz de cerrarla, perdonen la demora, pero espero aún alguien me lea por ahí.

Dedicatoria: A ustedes por aguantar TANTO tiempo sin leerme. A mí, porque volví a escribir de nuevo. Los quiero y perdonen la demora.

Ratings: M. Situaciones para mayores, si no eres mayor, léelo bajo tu responsabilidad.

Advertencia: Este fic NO está beteado, pido disculpas por los posibles HORRORES ortográficos, perdónenme, nunca he sido muy buena con eso de las comas, tal vez por ahí me comí o puse de más acentos. Sí alguien quiere prestarse como BETA, mándame un Privado y nos ponemos de acuerdo.

UNIVERSO ALTERNO

Capítulo 14: There I Said It.

You say you want the truth, but you can't take it

So I give you lies

I give you lies

You say you want the best, but you destroy it

So I keep it inside

I keep it inside

"There I said it" –Adam Lambert

Draco tomo un par de sorbos del vaso que tenía en las manos, mirando hacia la ciudad londinense que se extendía en parte desde su oficina en Marauders Company, era bastante entrada la noche y ya había recibido un mensaje de Potter diciéndole que estaba esperándole en la Hacienda, con Ron y los demás reunidos, pero él no tenía muchas ganas de estar en "familia". No necesitaba nada de eso, no tenía por qué ser fiel a ese par y sin embargo, en el fondo, estaba completamente seguro que no quería hacerlo.

Miró un par de veces el reflejo que le devolvía el gran ventanal de la oficina, escuchando apenas unas notas de música que había puesto en la computadora, tenía autorizado la compra de la compañía de Lestrange y estaba a un solo clic de hundir toda su vida, su dinero y hacer rico a su padre y a su socio para que su madre y su amante vivieran en paz, aunque también, sabía que tenía a Remus proponiéndole precisamente la ayuda que necesitaba, pero ¿Y si no funcionaba? Dio otro largo trago, sintiendo la garganta ardiente por el buen whisky que había comprado unas horas antes.

Ginny bufó un par de veces después de que tuviera que llevar unos documentos a la Hacienda, unos estúpidos permisos que necesitaba y que tontamente había olvidado en una carpeta en la oficina. Se había presentado ante aquella mujer que Harry tenía en la mira, sabía que el moreno sentía más por la castaña de lo que sintió por Cho y eso le provocaba envidia ¿Por qué no la había visto a ella en lugar de a esa tal Hermione? ¿Y porque no podía olvidarse tampoco de Malfoy?

Camino con paso rápido hacia la oficina que tenía en la quinta planta y le sorprendió escuchar música por el pasillo, más aún ver la luz de la oficina de Malfoy encendida, su razón le decía que le ignorara y que recogiera lo que tenía en su escritorio, su idiota corazón no se detuvo en su oficina y siguió de largo, se quedó mirando la puerta entreabierta de madera, escuchando apenas los acordes de una melodía de piano, dio apenas dos toques, si Malfoy la ignoraba pues bien por ella, se lo tenía merecido.

-Adelante-

-¿Estás haciendo turno extra, jefe?- dijo lo último con bastante arrogancia, cruzándose de brazos y mirando aquel hombre completamente arrebatador, ella había jugado con hielo y se había quemado.

-Sí, querida- la forma en que fue pronunciado, mando a la pelirroja un lengüetazo puro de calor, como había echado de menos todo lo referente a ellos, Harry le había dicho que seguía enamorada de él ¿Es que se le notaba?

-Yo vine a recoger algo- Malfoy observó a la pelirroja, recordando así cada curva y su piel, la había necesitado tanto y ahora que la tenía ahí, solo tenía que tomarla. Él sabía que estaba mal todo lo que su cuerpo sentía con su cercanía, tal vez fingió no ser más que un pobre arrogante, alguien incapaz de tener un corazón y quien sin duda había pisoteado el de ella, la chica inocente con pecas en la nariz que le había vuelto completamente loco, en cuanto tocó su puerta y le sonrió.

-Ginny, espera- se puso en pie y acortó toda distancia que la joven había dejado marcada cuando giró sobre sus talones, para alejarse de él.

-¿Qué Malfoy?- su voz destilo el más puro rechazó hacia ese hombre que le cortaba la respiración, con una sola mirada.

Pero Malfoy sabía y conocía todo sobre ese cuerpo, cuando se estremecía por su toque, cuando su pequeña le deseaba y sobre todo, porque no había querido olvidar su confesión, le había dicho que le amaba, a él le había parecido precipitado y tonto, pero cuando ella abandono todo sobre él, comprendió ciegamente que él también se había enamorado.

No necesito palabras para refutar su reacción, la tomó de las mejillas y estampo su boca contra la de la pelirroja. Ginny seguramente estaba teniendo algún tonto episodio de su mente, donde había estado soñando que Malfoy volvía a poner las manos sobre ella y que iba a confesarle que al igual que ella, le amaba, pero cuando el peso de esas manos se acentúo en sus caderas y la levantaron ligeramente, sus piernas se enredaron en las caderas del rubio, dejando que le arrasara la boca con ese beso devastador.

Malfoy la condujo hacia el escritorio y con una mano sujetaba su cintura mientras tiraba los papeles al suelo, ella condujo sus manos a su cabello rubio y aquellos ojos oscuros como la plata se quedaron prendados de los suyos, el corazón de la pelirroja se detuvo un segundo para volver a dar marcha, esta vez mandándole un estremecimiento por cada roce de aquella boca, contra su piel. Sus manos fueron a su falda y subieron con rapidez hasta anudarla en su vientre, su sonrisa le arrebató el aire.

-¿Estas mojada para mí, Ginny?- el calor se extendió a todas las partes de su cuerpo, pero más aún a esa sensible zona. Mientras con esa sonrisa, le decía que iba a reclamarla como sólo él sabía hacerlo y jamás iba admitir que tal vez sería el único hombre que dejaría hacerlo.

Malfoy sonrió, le gustaba tener a la pelirroja bajo su merced, respondiendo a su cuerpo como sólo él quería que respondiera, observó los ojos de Ginny oscurecidos por el deseo y como se mordía el labio de vez en cuando, incapaz de retarle y decirle que parara, acarició la unión de sus muslos por arriba de la tela de las braguitas de encaje que siempre le volvían loco, escuchó el aire retenido y las piernas cerrándose en respuesta a sus propias caderas.

-Malfoy- su gemido ronco, los jadeos, todo de ella le volvía loco, apartó la tela para rozar la piel sensible, Ginny se aferró a sus hombros, echando la cabeza ligeramente hacia atrás para morderse los labios y acallar seguramente los gemidos que le provocaba –Por favor- gimoteo la pelirroja.

Y Draco estuvo seguro que le daría todo cuento le pidiera, tal vez esta noche y las siguientes, besó los labios de Ginny, invadió su boca con tal maestría que incluso el también jadeo por la falta de aire, escucho el ruido de la bragueta al ser bajado y luego aquella mano curiosa acariciándole, mandándole a las terminales nerviosas un placer indescriptible, era solo con ella y nadie más. Y cuando por fin se hundió entre aquellas estrechas paredes que le daban la bienvenida, comenzó a moverse, lento al principio y después rápido y duro.

-¡Draco!- el orgasmo le llegó de lleno y Ginny apoyó las manos sobre los hombros de aquel hombre, entrelazando apenas los dedos, acariciando un poco de cabellos rubios, apoyó la frente sobre el pecho de Malfoy para recuperar la respiración, el corazón le golpeaba duro contra las costillas.

-Yo también te amo-

Woods by fly

Drove by your place and stopped again tonight

I know I said that I'm too scared to try

But I still think about you, think about you

Remus miró hacia el balcón, vio la figura apoyada sobre el barandal, sabía de quien se trataba. Observó a Sirius mirar hacia la hermosa Luna que resplandecía en aquella bonita noche, el clima de este lugar era realmente agradable, aunque a veces un poco fresco para Sirius que estaba sin camisa. Inhalo y exhalo un par de veces el aire nocturno, impregnándose del aroma a la tierra mojada por la reciente tormenta.

-¿Debo preocuparme?- apenas camino hacia el marco de la ventana abierta, las pupilas de aquel hombre le miraban fijamente, con una pequeña sonrisa en los labios.

-¿Debería yo preocuparme?- el moreno apoyó parte del cuerpo en el barandal, cruzándose de brazos al ver el semblante del castaño.

-No tuerzas mis palabras, Black- Remus sabía que Sirius era completamente imposible cuando se lo proponía, pero le quería demasiado que había aprendido a aceptar todo de él.

-Estoy preocupado y sabes que cuando lo estoy hay que preocuparse- se acercó al castaño para acariciar su mejilla, Remus le miró a los ojos, cerrándolos después, recargándose en la caricia que le brindaba.

-No deberías Sirius-

-Y me preocupas- Remus le sonrió, inclinando apenas la cabeza.

-Pero estoy bien- Sirius le devolvió la sonrisa y después se acercó para besarle la punta de la nariz.

-Que descanses Moony- Remus miró hacia el moreno con el ceño fruncido y las manos en las caderas.

-¿A dónde vas?-

-A dormir-

-Black-

-¿Qué?

-Esa es mi cama-

-¿Y?-

Sirius sonrió divertido mientras se acomodaba en el colchón y le miraba, la sonrisa le llegó a los ojos que Remus no tuvo ninguna opción que bufar un par de veces antes de darse por vencido y dirigirse a la cama.

I can't lie

I like the feeling how you make me shy

I'll share my secrets and I will not hide

I know that one could be two, once could be two

"Quédate conmigo"

Aquellas palabras no abandonaron su cerebro al menos hasta bien pasada la madrugada, cuando escuchó a Luna escabullirse en la habitación mientras Parvati dormía a pierna suelta, le había dicho a Harry que debería tener una charla de chicos con su amigo Ron, el pelirrojo le había caído muy bien y tenía la ligera sospecha de que le había robado el corazón a su amiga Luna, claro que para eso tenían mucho tiempo para conocerse y realmente esperaba que su amiga encontrará por fin el amor.

Pero ella había sido una tonta al no expresarle lo que realmente sentía, mientras habían pasado ese tiempo en la cabaña y el de hace un rato, sabía con certeza que no podía negar que estaba irremediablemente enamorada de aquel moreno de ojos preciosamente verdes y que daría lo que fuera porque el aludido también sintiera lo que ella.

-¿Estas despierta, Herms?- preguntó Luna, mientras la escuchaba revolotear en sus cosas.

-Sí, la verdad es que sí- se incorporó un poco para ver a la rubia revolver su maleta -¿Qué haces?-

-Busco mi pijama-

-SSSSSSHHHHHHHH- gruñó Parvati desde la cama, ambas se sonrieron y decidieron salir de la habitación, el fresco de la madrugada las hizo tiritar un poco.

-¿Y bien?- preguntó la castaña con una sonrisilla.

-¿Bien qué? Nada, Ron es muy encantador, aunque no creo que seamos almas gemelas-

-¿Y eso porque no? Y no me vengas con tus citas de novelas- protesto Hermione, con la sonrisa aun jugando en sus labios.

-Bueno, Hermione yo nunca he estado con nadie y estoy asustada- la rubia se sinceró con su mejor amiga, sintiendo un poco de vergüenza –No tengo la experiencia de Parvati ni tuya y ¿si no soy buena? Por algo estoy soltera.

-Luna no digas eso- la joven se acercó a la rubia para estrecharla con suavidad entre sus brazos, se identificó un poco con la rubia, pero ambas eran jóvenes y aún les quedaba mucha vida para vivirla, que fuera precisamente ella la que sintiera que su mundo no sería lo mismo sin Harry, bueno, eso era porque le amaba con todo su ser y suponía que al final si las cosas no se daban, pues ella viviría con ese dolor, lo superaría.

-Es que no soy tan bonita como ustedes dos-

-Luna, harás que te de un coscorrón con cariño sino dejas de decir esas tonterías ¿Qué no eres bonita? ¿Es que me has visto a mí? –Se señaló- Aquí la única preciosa es Parvati, nosotras tenemos suerte- le hizo un guiño que provocó una sonrisa en la rubia –Y mira a Harry, honestamente a su lado no quiero ni imaginar cómo me he de ver, me atemorizó de solo pensarlo- bromeó, en realidad el moreno siempre había dicho que era hermosa, suponía que a sus ojos lo era.

-Ron es un buen muchacho, me gustó pero prácticamente hable de todas cosas ¡Estaba tan nerviosa! Debe pensar que estoy loca- dijo la rubia con una mueca.

-Pues no lo estés, si te gusto deja que las cosas fluyan solas- le dio un rápido beso en la mejilla y ambas pegaron sus cabezas –Y nos tenemos la una a la otra y a Parvati, siempre estaremos para ti, Luny- recordó el mote de cariño de Parvati que provocó una mueca en aquella rubia preciosa de ojos azules.

-Detesto ese mote "Mione"- fue el turno de la castaña hacer una mueca graciosa, ambas sonrieron y entrelazaron sus brazos para mantenerse calientes por el clima de la madrugada, pero Hermione estaba segura de girar sus pensamientos hacia cierto poseedor de ojos verdes.

A Ron no le gustaba mucho tener esta atención por parte de los padrinos de Harry, siempre le trataban como un hijo más y le otorgaban demasiadas cosas para que se sintiera cómodo, cuando al final, siempre había vivido de lo más austero, en Estados Unidos había vivido en un viejo apartamento de apenas unos metros, había tenido un cuarto y una sala cocina que usaba de vez en cuando, la mayor parte del tiempo se la había pasado en el Hospital y raras veces llegaba a su apartamento, las veces en que él y Jenny coincidían para estar juntos.

Jenny

La mujer que se había colado en su corazón con la misma facilidad que uno decía comida. Y era imposible no encariñarse con ella cuando tus días en otro país habían estado veteados de color gris y la sonrisa de aquella rubia le había fascinado al punto de compararla con los rayos del Sol, porque transmitía una calidez que le había cobijado durante el año que había pasado allá.

Y ahora tenía otra rubia, curiosa y con unos bonitos ojos azules que le invitaban a perderse en ellos, Ron no tenía gustos particulares, él era de los que arriesgaba el corazón sin importarle qué, a diferencia de su amigo Harry.

-¿Ron?- hablando del aludido, Ron se detuvo en cuanto se topó con Harry, arqueo ambas cejas, no se esperaba verlo ahí.

-¿No puedes dormir?-

-No, la verdad es que no-

-¿O es que cierta chica te está robando el sueño?- Harry le sonrió y asintió, mirándole.

-Tal vez- soltó de pronto, impresionando al pelirrojo quien después de ver a Harry destrozado por Cho, se veía muy cambiado. El Harry que dejó siete meses atrás en el aeropuerto estaba apagado, incluso hasta le parecía que de un momento a otro dejaría de respirar, intuía que no había amado demasiado a Cho como creía. Su amigo ahora lucía un brillo peculiar en la mirada, ladeo un poco el rostro para mirarle mejor.

-Realmente la amas, vaya Harry- el moreno se sorprendió por las palabras de su amigo y más aún cuando este se acercó para estrecharlo en un fuerte abrazo, que correspondió.

-Quiero ser el padrino, eso no se discute- le regañó, separándole.

-Sé que la amo, pero Ron… -

-Nada de peros, Potter o te llamaré como el hurón-

-¿Me llamarás hurón?- Harry sonrió y negó despacio, sin ocultar la sonrisa.

-Bah, te llamaré idiota- esta vez ambos rieron.

-Te eche de menos Ron, una cosa es Malfoy pero tú eres otra-

-No me compares con ese imbécil, si me quedo aquí, voy a darle un par de golpes por lastimar a mi hermana-

-¿Si te quedas aquí? ¿Es que vas a volver?- Ron se cruzó de brazos, mirando curioso a su mejor amigo.

-No lo sé… me han ofrecido un puesto en el hospital donde trabajaba, pero también quiero dejar unos cuantos papeles en el local de aquí, tal vez no necesite irme tan lejos-

-Ya, pues como amigo- el moreno sonrió divertido –Te exijo que te quedes aquí, no es divertido ver a Draco babeando la acera que pisa tu hermana y no me pongas esa cara, si al final terminará en tu familia-

-¡Puag! ¡Desheredó a Ginny antes de cualquier cosa!-en realidad Ron estaba seguro que sí su hermanita pequeña era feliz con ese hurón idiota, pues iba a desearles lo mejor, aunque en el fondo quería que Ginny buscará alguien mejor. Pero si en las cosas del amor no se elegía quien, pues él no iba a ponerse en medio para lastimarla.

-Mejor vayamos a dormir o te aseguro que Sirius estará tocando a la puerta por la mañana para que nos levantemos- el moreno bostezó y sonrió –Tendremos más de esto Ron, así que vete haciendo a la idea.

El pelirrojo iba a protestar, pero sonrió divertido. Había echado también de menos a Harry, en Estados Unidos estaba solo, hizo pequeñas amistades locales, pero no había como su mejor amigo, con él que había vivido parte de su infancia y adolescencia, después vinieron a conocer a Draco cuando ambos estudiaron la Universidad, claro que habían pertenecido a universidades diferentes, habían tenido en común los departamentos de estudiantes, así que de ahí que hubieran hecho migas con el hurón, la idea de que Ginny y él estuvieran juntos, sí que le perturbaba, pero aceptaría todo por el bien de la felicidad de su hermana.

Draco se revolvió el cabello un par de veces, dejándolo húmedo por las manos mojadas, había ido al baño para arreglarse la ropa después de que Ginny literalmente le empujara y le gritará "idiota" u otra palabra que no quería repetir ¿Es que no lo entendía? ¿No se supone que si le dices que amas a alguien y ese alguien te ama, te va a contestar feliz? Pero no, la pelirroja le miró con más odio que otra cosa y eso realmente le descolocó ¿Quién demonios la entendía? Primero cuando habían terminado, Ginny le gritó también y ahora igual. Esa pelirroja era realmente imposible y lo curioso es que le divertía, toda ella.

Tal vez era por eso que se había permitido amar cuando sabía que no debía, había crecido con odio hacia los que no fueran de su familia, pero cuando su padre quedó en la cárcel y su madre le abandonó, fue Sirius Black quien le había acogido y le había dado todo lo que él había necesitado ¿Y ahora les iba a pagar de la peor manera? Miró su reflejo y se maldijo por ser un maldito cobarde, sí, esa había sido la palabra que Ginny le había gritado dos veces y que ahorita entendía su significado.

Regresó a la computadora, movió solo un poco el ratón para que se quitara el protector de pantalla y se quedó quieto, con el dedo sobre el botón de clic. Mirando la pantalla del correo electrónico y bajando la mirada, que Dios le perdonará, pero tenía que ser así, no iba a ver vuelta atrás. Dio clic y envió la información, ahora solo tenía que esperar, en pocas horas, todo iba a cambiar.

-¿Remus?-

-¿Qué quieres Sirius?- al moreno le gusto el tono adormilado.

-Tengo hambre-

-¡Sirius!-

-¿Qué, Moony? Es que no puedes compadecerte de mí, aunque sea poquito- Remus sonrió divertido mientras ocultaba la sonrisa en la almohada, eran esas veces que Sirius se comportaba más a un niño que a un adulto y eso le gustaba de él, aunque pareciera que su amigo era de todo menos un adulto, estaban en lo incorrecto, el modo de ser de Sirius era lo que lo había mantenido respirando día a día, sabía que uno no podía estar sin el otro, su perruno amigo siempre había estado al pendiente de Harry y de él, tomarlo a la ligera era un error.

-Sirius, con que sean las seis de la mañana. Te echo fuera ¿Lo has entendido?-

-Pe… pero- un gimoteo lastimero y Remus caía en caída libre.

-Ya y vas listo si te quedas, vas ayudarme- pero Remus no se puso en pie, se tambaleo ligeramente y sintió las náuseas invadirle la boca, las manos de Sirius se situaron con rapidez sobre su cuerpo, una sobre su cintura y la otra tomando ligeramente su brazo.

-Estoy aquí Remus, tranquilo-

-¡Que yo puedo solo, Sirius!- apenas soltó, arqueándose hacia el frente, sacando todo lo que su cuerpo no quería. Remus se sintió avergonzado y trató torpemente de soltarse de la firme sujeción de Sirius, pero este no estaba dispuesto a dejarlo a ir. Por el contrario, comenzó acariciar su espalda, sintiéndose un poco más humillado –Sirius…-

-Está bien Moony, no te preocupes- la voz suave del aludido no le ayudó en nada, Remus no quería mirar el rostro de Sirius, ya demasiado mal se sentía como para que viera lastima en esos ojos, claro que, como sabía, Sirius Black era terco, un cabezota.

-Mmm, ¿Sirius?-

-Tranquilo… -

-¡Maldita sea, Black! ¡Necesito que me sueltes para ir al baño!-

-Pero no me grites Remus y deja de evitar mi mirada ¡Por el amor a Harry!- los ojos claros de Remus se dirigieron a los grises. Sirius realmente la pasaba mal cuando Remus enfermaba más y estaba asustado como la mierda, pero había tratado por todos los medios de ser el fuerte para ambos, si James estuviera a su lado, tendría un pilar en el cual apoyarse, pero a falta de Prongs, no le quedaba más que ser él, el soporte para ellos. Aunque a veces tuviera la sensación de que estaba siendo arrastrado a un agujero negro.

-Lo siento, Paddy ¿Me ayudarías?- titubeó ligeramente Remus, pero el moreno ya estaba de pie, tirando de su cuerpo con suavidad para ponerlo en pie.

-Yo limpió Moony y hazme un lugar para el baño- le dijo con una sonrisilla picara en la boca, Remus le hubiera arrojado la toalla si es que la tuviera cerca, negó un poco frustrado.

-Yo lo haré cuando salga ¿Por qué no vas preparar…? ¡Sirius son las cinco de la mañana!- le regañó. Sirius se encogió ligeramente de hombros e hizo como que le ignoró, pero Remus ya estaba balbuceando incoherencias, su voz perdida a través del agua, le hizo respirar un poco más tranquilo, si perdía a Remus, no estaba seguro de que iba hacer, la idea comenzaba a aterrarlo más de la cuenta. Pero tampoco iba a compartirla con su hijo, quería que Harry fuera feliz, para cuando ellos no estuvieran a su lado, tuviera a la mujer de su vida. Sonrió un poco al escuchar la voz de Remus tararear una canción, antes de tomar un par de toallas de uno de los cajones, el también tarareo.

Gimmie love

Gimmie love, gimmie love, gimmie love,

Gimmie love

Gimmie touch

Cause I want what I want, do you think I

Want too much?

Harry se despertó cuando el delicioso aroma del desayuno se coló por debajo de su puerta, la casa de sus padres no era tan grande como para confundirla con una mansión, por dentro era solo una casa en la que pocas veces se había quedado, no había muchos recuerdos, excepto los buenos que compartió con sus padres o en su caso, con Sirius y Remus. Adoraba tanto a ese par que había estado siempre presente en todo, desde sus cumpleaños y los fines de semana, como había echado de menos esos fines de semana cuando estaba en Australia, había extrañado la casa de Sirius en la ciudad, cuando salía del trabajo y se pasaban viendo películas o comentando algún libro que Remus le había regalado o en el caso de Sirius, jugar algún videojuego con Remus de testigo, porque nunca habían logrado que Remus pudiera jugar con una consola, su padrino o más bien su padre, siempre terminaba haciendo pucheros mientras Remus terminaba diciendo que eso solo atrofiaba el cerebro.

Como les había extrañado, las llamadas no son lo mismo que ver a la persona de frente y poder abrazarla, miró de reojo el reloj de mesa y leyó las ocho con cinco de la mañana. Había dormido apenas unas cuatro horas, pero se sentía inmensamente solo, necesitaba a esa joven de cabello castaño y mirada dulce, Ron le había dicho que estaba enamorado y sabía que era así, pero en el fondo, él también estaba asustado de que las cosas volvieran a repetirse, como con Cho.

Decidió levantarse y darse un baño, veinte minutos después bajaba por la escalera hacia la cocina, podría comer en el restaurante que estaba cerca de las habitaciones, pero el olor inconfundible de la harina en el sartén le abrieron el apetito y ciertamente no podía desaprovechar que Sirius estuviera cocinando, se apoyó en el marco de la puerta abierta y observó la escena, Remus estaba poniendo el café y Sirius le sonreía, bromeando.

-Buen día, padres- dijo con una sonrisa, ambos hombres le miraron.

-¿Buen día? Son casi las nueve de la mañana- regañó Sirius con ese tono juguetón que le caracterizaba, aunque miró a Remus un poco más pálido.

-¿Estas bien, Remus?-

-Sí hijo, es solo que alguien me levantó a las cinco de la mañana porque tenía hambre- Harry se tragó la carcajada al ver la expresión de Sirius, con ese par nunca había tenido que llorar por la pérdida de sus padres, le habían contentado la vida.

-¿Moony?- el aludido miró al moreno -¿Vas a reprochármelo toda la vida? Mira que me rompes el corazón- bromeó y las orejas de Remus adquirieron un tono rojizo.

-Black, se te está quemando ese hot cake- le apuntó con el dedo. A lo cual Sirius reaccionó sacándolo de la sartén y poniéndolo en un plato.

-Se quejan de mis artes culinarias- masculló, poniendo el plato en el centro de la mesa. Harry tomó asiento y aprovecho que ambos están distraídos para tomar uno.

-¿Ron aún no se ha…? ¡Harry James Potter, espera a que Remus esté en la mesa!-

-No le hagas caso, come todos los que quieras ¡No me veas así, Padfoot!- tanto Harry como Sirius miraron bastante asombrados al castaño, que se sonrojó aún más y se sentó a un lado de Harry con una taza cubriendo la sonrisa en sus labios.

-Creo que estoy enamorado…- murmuró Sirius, guiñándole un ojo cómplice a Harry.

A Hermione le dolía la cabeza, Parvati se había levantado hace unos diez minutos y balbuceaba por toda la habitación como si tuviera un micrófono incorporado en la boca, tanto Luna como ella se quejaron, pero la morena seguía revoloteando por la habitación, moviendo las cosas de un lado para otro.

-¡Patil!- gruñó la rubia antes de que ella lo hiciera.

-Ups, lo siento chicas ¡No encuentro mi traje de baño!- resopló, volviendo a su tarea –Además no tengo la culpa de que no me invitaran a la reunión nocturna- dijo con un tono de resentimiento en la voz, Hermione se sentó en la cama, apoyando la espalda en el respaldo y miró el reloj de un lado, eran las diez y media ¡Jesús! Ya era tan tarde.

-Oye, es que tienes que descansar por ese bebé, no queríamos que enfermaras- la castaña se talló distraídamente los ojos.

-Pues aun así me hubieran hablado, tengo casi dos meses, no estoy de ocho para no poder hacer algunas cosas-

-Lo tomaremos en cuenta- Luna se estiró y corrió al baño antes de que Hermione lo hiciera, resoplando en el acto, Parvati le miró y le sacó la lengua.

-¿Vas a ver a Harry?- la sola mención de ese hombre provocó un agradable cosquilleo por su piel y su corazón se aceleró más de la cuenta.

-Supongo que sí ¿Y tú? ¿Vas a salir con Neville? Me cayó muy bien, será un buen padre- Parvatil alzó el rostro, notando el sonrojo que se extendió por sus mejillas.

-Lo he pensado y estoy tan nerviosa- Luna que en ese instante salía del baño dirigió una mirada a la castaña, de ellas tres, siempre habían creído que Parvati era la más fuerte, la que no se dejaba de nadie y que sacaba las uñas cuando había que hacerlo, que estuviera nerviosa, era un síntoma de que le gustaba realmente ese hombre.

-Tómalo con calma- fue Luna la que sorprendió a ambas, pero Parvati sonrió y asintió.

-Gracias ¿Irás conmigo a la piscina?-

-¡Sí!- todas rieron por la emoción de Luna.

-Yo las alcanzaré ahí- Hermione las miró, luego corrió al baño para darse una ducha y cambiarse, quería ver a Harry, sentir sus labios y sus manos en su cuerpo, abrazándola. Cuando salió del baño, eligió un bonito conjunto que Parvati le había obsequiado, era un bonito bikini, a juego tenía un short de mezclilla y una blusa que dejaba ver su ombligo, hoy quería pasar parte del día en el agua con el moreno de ojos verdes, se apresuró a vestirse, arreglarse un poco el revuelto cabello y se dirigió a la casa de ayer.

Le sorprendió de que la puerta estuviera entreabierta, iba llamar cuando escuchó voces en el salón de anoche, donde habían cenado y charlado, iba a tocar cuando escuchó la voz de Harry, apenas empujó un poco la puerta, sus ojos se agrandaron, el dolor corrió como una quemadura.

Harry estaba besando a una mujer, una hermosa mujer que además tenía un vientre abultado ¿Eran ocho meses o nueve? Le había mentido, aquella de seguro era su esposa embarazada, era Cho, Harry le había mentido, se repitió en su cabeza, giro sobre sus talones topándose con un cuerpo y alzando el rostro.

-¿Hermione?- el pelirrojo sujetó a la castaña cuando esta se giró sin verlo y luego alzó el rostro para ver la cara de Harry y aquella mujer bastante embarazada, la castaña se soltó de su agarre, sin mirar atrás ni detenerse a los llamados de Harry, ni siquiera se detuvo cuando estuvo segura, la voz de Sirius le llamó, necesitaba irse, su corazón se despedazó, las lágrimas brotaron de sus ojos y ni siquiera supo cómo había llegado a la habitación y tomó un par de sus cosas, corrió a la salida, alcanzando un taxi que acababa de bajar pasaje, tenía que alejarse lo más lejos posible de ahí.

Notas de la autora 2: Si han llegado hasta aquí les agradezco aquellas personas que aun están al pendiente de esta historia que dejo de ver la luz hace ya batantito tiempo, probablemente ya muchas no anden por acá, pero creo que al final he decidido volver a este mundo que vio mi luz ¡313 reviews! WoW… nunca pensé llegar a tener tantos, en fin.

Les dedicó con mucho cariño este su fic, su capítulo. Lo que más adoro, esa parte importante de una, la contestación de los reviews.

Mon-Amour-Sombre: Muchas gracias por tú review, la verdad es que seguramente tenía una idea anterior, pero volvía a reescribir este capítulo porque el otro me dije, ya es viejo, quiero cambiar un poco, espero que te guste y verte de nuevo. None12345678910111213: que nombre tan largo, sobre tú idea… bueno, no, de hecho estoy creyendo que en esa vida fue Viktor Krum quien fuera el novio de Hermione, Ron y ella, pues soy Harmony, nunca los he visto como algo más que no fuera amistad y en esta historia apenas se conocen, sin embargo, gracias por la idea ;) y tu review. Te lo agradezco mucho. Eydren-Snape: Gracias por leerme, espero aun sigas por acá y te siga gustando esto. Lilyem, está bien. Arissita: gracias por tu review. Romycrazy: Lamento defraduarte porque tarde mucho tiempo en continuarla, sin embargo espero que aun continues por estos lados y te guste, a mí me tomo un día ponerme al corriente con la historia. Drys-1: espero que aun andes por acá, gracias por tu review. The darkness princess: Yo estoy bien, perdona la demora. Sakurasukamori: Volví, espero estes por acá también, saludos. Brinitonks: Gracias, espero sigas por acá. NT de LUPIN: Gracias por tu review, espero estes por acá. Lostindeep: Tarde pero seguro, gracias por tu review. MsCaptainSwain: Somos fan de la misma pareja Swan ¡Holanda! Cuanto tiempo guapa, pues lamento la demora, espero vuelvas a leerme jajajaja, pd. Espero te siga gustando leerme, en fin Te quiero y gracias por el review. DeniGranger: Gracias por tus palabras, lamento la demora, espero sigas por acá. Eydren: Lamento MUCHO MUCHO la demora, espero sigas leyendo por acá. Black: Gracias. Luna Potter Granger: Gracias, acá está. Espero sigas por estos rumbos. Rossyradcliffewatson: Espero sigas por acá, perdona la demora. Xtabay74: Tres años después aquí está. Y gracias, espero andas de nuevo por acá de nuevo. Meldark: Estuvo abandonada parcialmente, espero después de este tiempo siga gustandote, saludos. Daphne97: Estoy aquí, gracias por tu review Volví, espero te guste el final. Amestoy: Lo tuve después de tanto tiempo, espero que les guste.

Gracias de verdad a todos los que leen sin dejar review, estuve mucho tiempo ausente por mi vida laboral, después porque definitivamente mi Musa no estaba cooperando y ahora que ha vuelto tal vez sea demasiado tarde, sin embargo, quiero decirles que no importa si ya no hay nadie leyendo, quiero terminarla porque así es lo que debería ser un autor y si Dios quiere y me sigue prestando estas ideas, vuelva con otra historia Harmony. LOS QUIERO MUCHO y LES DESEO LO MEJOR.

Atte. Aiosami. 10/10/15 10:03 pm.

P.D. Y si la arruino perdónenme también.

Spoilers:

-¡No lo amenaces!- gruñó una voz, Harry identificó a Sirius a donde fuera sin mirarlo.

-¡Sirius!-

-¡NO! Te vas de mi casa ahora mismo, manipuladora y vividora ¡Eso eres! ¡Largo!- esta vez Remus guardó la réplica de que esa no era su casa, sino de Harry, pero al igual que Sirius, quería a esa mujer fuera de sus vidas.