Disclaimer: Inuyasha y compañía no me pertenecen, son de la magnífica Rumiko Takahashi, sin embargo la trama es completamente mía y está hecha sin fines de lucro.

Capítulo corregido por rogue85

Ésta historia es participe del Primer Gran Reto del Circulo Mercenario.

.

.

.

Capítulo 2

Kagome despertó al día siguiente como era su costumbre a las siete de la mañana. Su habitación estaba completamente igual a como recordaba, pero el hecho es que había algo que cambiaba de forma drástica la vista de su cuarto. Y es que el tibio cuerpo de Bankotsu descansaba a un lado de ella, en el lugar que llevaba vacío desde hacía tres años.

Fue consciente de lo que representaba tenerlo en su cama, hacía tanto tiempo que se había acostumbrado a que nadie más ocupara ese lugar, que en ese momento le resultaba un tanto incómodo. Sin embargo, no por eso dejaba de ser magnífico su escultural cuerpo tendido y cubierto por la sábana blanca.

Dejó darle vueltas al asunto y se levantó tratando de no hacer ruido para no despertarlo. Buscó dentro del closet su ropa deportiva y bajó directo hasta la cocina para darle indicaciones a la cocinera acerca del desayuno. A continuación entró al gimnasio y comenzó con la rutina diaria.

Apenas llevaba cinco minutos cuando su mayordomo entró anunciando la llegada de Miroku, su mejor amigo.

Venía entrando con una carpeta en las manos y llevaba su traje negro impecable. El cabello pulcramente arreglado hacia atrás le daba un aspecto formal y apuesto. Cosa que Kagome había aprendido a reconocer como una simple fachada con el paso de los años.

Miroku era el mayor mujeriego de la ciudad y si no follaba una escoba era porque no le encontraba un hueco decente para hundirse. A simple vista era un hombre común, pero tenía sus rasgos únicos. Como la forma de su sonrisa y los labios carnosos que se curvaban de manera exuberante cada que la esbozaba. O ese pequeño tic de elevar una ceja de manera coqueta.

De haber sabido lo pícaro y granuja que era, jamás le hubiese presentado a su jefa de recursos humanos.

Sango era una belleza con creencias firmes en el amor. Así que llevaban una relación de amor/odio que a ella le encantaba presenciar.

Pero el asunto era, que ninguno de los dos cedería por ningún lado, y Kagome no podía intervenir en aquel asunto. Ya suficiente tenía con su propia vida como para querer arreglar la de los demás.

Soltó un resoplido tratando de volver a la realidad. Miroku cruzó los brazos mientras se recostaba por pared y la veía en la bicicleta haciendo la rutina.

—Ahora entiendo la afición de Inuyasha —bromeó. Kagome sonrió por su halago muy a su manera y detuvo el pedaleo. Tomó la toalla que descansaba en el manubrio y secó el sudor que se escurría por su cuello y frente.

— ¿A qué se debe tu visita? —Miroku levantó la carpeta que traía entre manos y la extendió por encima de la cama para abdominales. En cuanto ella terminó de secarse, la tomó y le dio una rápida hojeada.

El contenido era la investigación minuciosa de Miroku para encontrar donadores de esperma con las mismas características que Inuyasha. Las fotografías de los hombres eran de una similitud alarmante. Que si no hubiese sabido que no eran él, ella habría jurado que estaba vivo.

—El primero es un ingeniero. Aunque dudo que te interese su profesión.

—No por supuesto que no me interesa —concedió.

— ¿Sigues estando segura de querer un donador de esperma? —esa pregunta la tomó por sorpresa, pues llevaba días haciéndosela ella misma. Antes de que Bankotsu llegara de nuevo a su vida estaba dispuesta a todo por conseguir al donador, pero en ese momento ella sólo podía pensar en lo bien que se estaban dando las cosas durante la última semana.

Miroku carraspeó al verla ensimismada y el sonido la hizo volver a la realidad.

—En verdad no lo sé, Miroku, yo…

—Sigo pensando que es algo tonto —la interrumpió—. No tienes por qué tener a un donador con sus mismas características.

—Lo sé, pero eso no es lo que me hace dudar.

— ¿Entonces? —preguntó escéptico mirándola desde su lugar. Kagome dejó los papeles de nuevo en la cama de abdominales y levantó la botella de agua para darle un trago mientras pensaba su respuesta.

—Creo que encontré alguien en quien puedo confiar

— ¿Confiar para que sea tu donador? ― la ceja de Miroku se enarcó.

—Sí… digo no —tartamudeó—, es decir, quiero volver a enamorarme, Miroku.

— ¡Vaya! Kagome, pensé que no volvería a escuchar esas palabras en tu boca.

Ella negó con la cabeza intentando restarle la magnificencia que le daba el tono de voz de Miroku.

—Es un antiguo compañero de universidad.

—Entonces Inuyasha lo conocía —ella asintió—, bueno ¿y crees que él cumplirá tu sueño?

—La primera vez que nos vimos lo seduje para que se acostara conmigo.

— ¿Qué dices? —preguntó exaltado mientras los brazos le caían a un lado por la sorpresa de sus palabras.

—Sí, lo sé es una locura, pero entiende que estaba desesperada y fue la única opción que tenía. Él llego a mí y me pareció perfecto aprovechar la debilidad que me tiene desde la universidad.

— ¿Me estás diciendo que te aprovechaste de él para que te embarazara?

—Sí, pero… —y entonces la puerta se abrió de manera brusca. Kagome se giró en ese momento dejando las palabras suspendidas en el aire. Y lo siguiente que vio la dejó petrificada en su lugar.

Los ojos de Bankotsu la traspasaban como filosas dagas desde el umbral. Y haber dicho que la sangre se le hizo hielo en las venas, era poco.

—Bankotsu… —susurró apenas audible.

—Así que eso soy para ti, Kagome, una simple oportunidad para quedar embarazada.

—No es…

— ¡No seas sinvergüenza, eres una arribista! —arremetió enfurecido.

— ¡Hey!, deja de decirle así —Miroku se interpuso entre el cuerpo de Kagome y de Bankotsu, tratando de protegerla.

Ella ni siquiera podía encontrar su voz para decir algo más. Su maldito cuerpo había dejado de obedecerle y las lágrimas que pugnaban por salir de sus ojos no ayudaban.

—Tú no te metas, que esto es algo entre ella y yo―ordenó autoritario el moreno

— ¡Basta los dos! —gritó ella. Ambos hombres la miraron—. Miroku, déjame sola con Bankotsu, por favor.

— ¿Estas segura?

—Completamente —cuando Miroku abandonó la habitación, Bankotsu se cruzó de brazos esperando su respuesta y sus explicaciones.

Sin embargo ella no sabía por dónde empezar. Nada era lo que habría esperado para ese día. Trató de respirar profundo y se dejó caer en la cama de abdominales. La carpeta que reposaba encima, resbaló con el movimiento y las fotos cayeron desperdigándose en el piso. La mirada de Bankotsu se crispó de la sorpresa al ver a los hombres de las imágenes.

—Sigues obsesionada con él, ¿no es así? —Kagome observó el par de fotografías y luego la mirada horrorizada que Bankotsu le dedicaba. Tenía la expresión de estar viendo a un monstruo—, ¡Kagome por Dios! Mira que buscar un donador idéntico a él, estas enferma.

—No me hables así, esto no es lo que parece.

—Pues explícamelo, porque parece que estoy viendo a una mujer obsesionada con su esposo fallecido—Kagome trató de hablar, pero las palabras de Bankotsu la dañaban demasiado. ¿Por qué la culpaban de querer hacer realidad su sueño de ser madre? No era tan malo haber querido tener hijos idénticos a ella y a Inuyasha. Y aunque quería darle explicaciones a Bankotsu, no encontraba su propia voz—. Lo siento, pero yo no puedo con esto.

Kagome no supo qué le había hecho más daño. Si las palabras de Bankotsu o verlo marcharse sin dejarla darle explicaciones.

No obstante, era consciente de que esas habían sido sus intenciones desde un principio. El hecho de que Bankotsu hubiese escuchado detrás de la puerta era lo mejor que podía haberle pasado, ¿no? pero entonces, ¿Cómo se explicaba esas ganas de salir corriendo detrás de él para explicarle todo? Definitivamente no se esperaba aquella situación. Todo estaba fuera de su comprensión porque ni ella misma lograba entender lo que le estaba pasando.

Una lágrima silenciosa rodó por su mejilla y la limpió con el dorso de la mano antes de levantarse, tomar la toalla y encender la caminadora a una velocidad desenfrenada. Con lágrimas y coraje en su interior empezó a correr sin detenerse a pensar en lo que haría después de bajar del aparato. Sólo necesitaba dejar de sentir aquel horrible dolor en el pecho. Y deseo que Inuyasha estuviese ahí a su lado para decirle que las cosas iban a estar bien. Como siempre lo había hecho cuando las cosas no iban como debían.

Por otra parte, Bankotsu, pensó que había llegado el momento de darse por vencido. Kagome nunca sería de él. Inuyasha seguiría presente en su vida porque ni estando muerto lograba que dejara de interponerse en su presente. ¿Cómo peleaba contra un fantasma?

Por eso no volvió para pedir una explicación y por eso presentó su carta de renuncia al día siguiente en la oficina.

No hubo palabras, ni miradas, sólo Myoga de intermediario y el cheque con su pago por parte de Kagome. Ni siquiera cuando dejó el trabajo que había hecho durante las últimas semana sobre su escritorio. En ningún momento se volvió para verla.

Debía admitir que nunca sería suya, así que debía dejarla ir. Dejaría a la mujer que había amado desde el mismo instante que cruzó la puerta de aquel blanco e insípido salón de clases.

Continuará…

Miles de gracias por sus reviews. A los favoritos y follows. También a los lectores silenciosos.

iblwe: Eres un amor, mujer. Hecha un rollito en el piso, ¿sólo para leerme? Por eso te amo, aunque Millyh quiera robarte.

Asuna26: Gracias, preciosa, y también por la buena suerte. No es tan hot como lo que te gusta, pero es que amo el drama jajaja.

rogue85: Gracias por tu trabajo Pao, y por tomarte tu tiempo para corregir mis fallas y mis incoherencias. Espero no haber roto tus expectativas con éste capítulo, pero después de tus notitas… Me siento mejor. Tenía muchas dudas con respecto al capítulo.

Yuli: No estoy muy segura del toque de frialdad, pero trato de mejorar su personalidad. Gracias por leer, hermosa.

dulliz: Gracias por tu review, espero no haberte hecho esperar mucho con la continuación :3

JessM21: Es un honor que leas. Y que le hayas dado una oportunidad a la pareja. Trato de hacer cosas diferentes a lo que generalmente se trabaja por aquí. Me alegra que te fijaras en eso.

Angeel O: Oh, nena, juro que no quise romper tu corazón. Y pues tampoco me gusta mucho la muerte de un personaje, pero la idea llegó y pensé en cambiarla, sin embargo no quería detestar a Inuyasha por abandonarla por otra. Y de Kagome, mejor ni hablo. Me quedó medio tozuda jajaja. Gracias por leer.

Y bueno, ya sólo queda un capítulo para concluir éste pequeño aporte al fandom y al reto. Besos y abrazos a la distancia.

¡Nos leemos!