Hola de nuevo, aquí está el segundo capítulo. Nyaa~

Disfrútenlo y Recuerden:

—Hablando—

*Pensando*

(Aclaraciones o Comentarios míos)

#Notas al final del capitulo#

POST-DATA: ¡No me pertenece ni Mario, ni Vocaloid!


Capítulo 2: "Un bosque problemático"

Miku corría hacia al bosque, en dirección en la que Gakupo salió volando hace unos instantes.

Entró por los espesos matorrales del bosque, y empezó su búsqueda...

Mientras tanto, en algún lugar del bosque:

Gakupo yacía en el suelo, exhausto y muy dolorido. Intentaba ponerse de pie.

Tras cada intento, una decepcionante derrota. Caía nuevamente.

*No puedo... No puedo rendirme* eran los pensamientos del samurai mientras a duras penas lograba sostenerse del tronco de un árbol.

Gakupo batallaba por estar en pie; le era difícil siquiera mantenerse recostado en aquel árbol.

Buscaba desesperadamente algo o alguien que lo pudiera ayudar. No podía dejar que Kaito se saliera con la suya, ya que su propósito siempre era el de gobernar el reino champiñón, y por supuesto obtener afecto de la princesa Meiko.

Si el reino caía en sus "garras", no se sabía que podría pasar.

Ahora lo más importante era poder recuperarse y salir de allí.

Gakupo avanzaba con dificultad, cada paso era un infierno. El dolor de apoderaba de todo su cuerpo, no duraría mucho en ese estado. Intentaba gritar, pero a duras penas le salían unas cuantas palabras muy débiles.

Tras varios minutos de avanzar sin rumbo, Gakupo empezó a sentirse mareado, se le nublaba la vista y casi no podía moverse.

Terminó por desplomarse en el suelo. No podía moverse, ni podía gritar por ayuda, ya no tenía fuerzas para nada.

*¿Este... Este el fin? ¿Aquí será donde acabe todo?* pensaba mientras sentía la vista pesada, y cerraba los ojos poco a poco. Hasta qué los cerro completamente...

Volviendo con Miku:

Miku llamaba a Gakupo, esperando obtener respuesta, buscaba por cada rincón, miraba a cada lugar, y aún así no obtenía pista alguna del paradero del peli-morado.

Prosiguió su búsqueda, y tras varios minutos de su actividad, lo único que logró fue regresar por donde entro.

—¿Qué? ¿Pero cómo...?— hablo Miku para sí sola, sorprendida por que había regresado por donde había entrado.

—Eso te lo puedo explicar— contesto alguien a la sorprendida Miku.

Miku busco desesperadamente la providencia de esa voz. Aunque no logró determinar de donde venía.

—Mira hacia acá, aquí en la entrada del bosque— dijo la misteriosa voz.

Miku volteo a ver hacia esa dirección, y logro distinguir una pequeña figura que tenía alas.

A medida que Miku se acercaba, lograba distinguir aún más que era aquella figura.

—¿Un hada?— interrogo Miku, sorprendida, ya que no era común ver alguna.

—¡Claro!— respondió el hada, —me llamo Gumi, ¡gusto en conocerte!—

—Igualmente, me llamo Miku— respondió con una sonrisa.

—Te diré el secreto de este bosque, no puedes ingresar sin tener "los ojos que todo lo ven".— decía el hadita mientras revoloteaba alrededor de Miku.

—Explícame que eso de "los ojos que todo lo ven"—

—Bueno, se dice que es algo que permite encontrar la verdadera entrada a cualquier lugar, y también la salida de cualquier lugar. — explicaba Gumi mientras se posaba en una roca. —Es una gema, para ser mas precisos, que da la habilidad de ver claramente, por decirlo así.—

—Ya veo. Entonces quiere decir que no puedo ingresar sin la gema, y también quiere decir... que...— disminuía la voz conforme se le ocurría el peligro que cruzaba Gakupo.

—Si quieres, puedo ayudarte.— hablo Gumi.

—¡¿Enserio?!—

—Por supuesto.—

Gumi se ha unido a Miku

—Pero me tendrás que ayudar con algo antes de.—

—¿Que es? ¡Haré lo que haga falta!— respondió Miku decidida ante la propuesta del hada.

—¿Me ayudas por favor a sacar esta zanahoria del suelo? Porfis— decía Gumi señalando una zanahoria que estaba lista para ser cosechada.

Miku observaba como Gumi intentaba sacar la zanahoria de su sitio, pero como al ser de tan pequeño tamaño, le resultaba imposible siquiera moverla.

Miku asintió y saco la zanahoria de su lugar.

—¡Muchas gracias!— exclamo Gumi antes de devorar la zanahoria.

Miku se limitó a observar, conservando una gota estilo anime.

—Tenía tanta hambre, no había comido nada en una semana.— exclamo Gumi ya satisfecha.

—¡¿Una semana?!— pregunto sorprendida Miku.

—Si.— respondió Gumi. —No me gustan los champiñones del bosque, todos son rojos con blanco. No me gusta su sabor—

—Bueno, ahora que te ayude. ¿Me ayudarás a buscar ese objeto? Por favor.—

—Por supuesto. Aunque no convertiremos este fic en uno estilo The Legend of Zelda—

—Tienes razón. No le gustaría para nada a Neko—

—Oigan dejen de decir eso, mejor prosigan— les dije a ambas.

Ambas miraron hacia arriba, de donde provenía mi voz, y continuaron con la historia, tal como deberían.

Pero como no convertiré este fic en uno estilo The Legend of Zelda (lo digo por los juegos), las dejaremos por un momento y volvamos con Gakupo.

Gakupo estaba en el suelo, sin energía.

—No... No puedo... No debo... Comer de más...— murmuraba Gakupo. (No se porqué lo dice, al parecer ya esta agonizando el pobre.)

No se escuchaba nada más que los murmuros de Gakupo alrededor de la zona, así que sería fácil de encontrar, tanto por un aliado como también podría ser un enemigo.

Pasados unos minutos se Gakupo se empezaba a recuperar ligeramente, lo suficiente para poder siquiera alzar la mirada; y observar una figura oscura que estaba frente a él, a unos cuantos metros de distancia.

¿Gakupo estaba soñando? ¿Delirando? ¿Agonizando? Ni el mismo lo sabía.

Sólo sabía que "algo" estaba frente a él, y no sabía sus intenciones.

La extraña figura solo estaba allí, esperado. No se movía, simplemente estaba parada, observando al débil peli-morado.

Cuando pasaron unos segundos, se empezó a acercar rápidamente a Gakupo, y Gakupo lo único que logró hacer fue gritar.

A la entrada del bosque, Miku y Gumi de encontraban buscando ese "objeto" que permitiría pasar el bosque fácilmente, cuando escucharon un grito.

—Qué animal más extraño, nunca había escuchado ese sonido.— comento Gumi, pensando que fue un animal.

—No es un animal, es Gakupo.— comento Miku alertada al escuchar a su compañero. —Hay que apresurarnos. Debemos encontrar esa cosa (refiriendose al objeto).—

—De acuerdo. Y mientras lo hacemos, que tal si te pruebas esta preciosa joya que encontre hace unos momentos. Te quedara de maravilla.— decía tranquilamente el hada mientras mostraba una gema de colores brillantes.

—¿Dónde encontraste eso?—

—Hace unos instantes. En la roca con cara de goomba. Estaba donde deberían estar los ojos.—

—Gumi, te das cuenta. Esa debe ser la gema que buscamos.— trato de hacer razonar al hada.

—Tienes razón.— Dijo Gumi mirando la gema detenidamente, y entregándosela a Miku.

Miku tras tomar la gema, vio como todo a su alrededor se volvía cada vez más claro. Se preguntaba por que Gumi no se había dado cuenta de que esa era la cosa que buscaban. (Y quien no.)

—Gumi, ¿porque no me dijiste que esta era la gema que buscábamos?— interrogo Miku al hada.

—Realmente no se distinguir sí la he encontrado o no, ya que yo no la necesito para poder ingresar al bosque, ya que no me pierdo.—

Miku se sorprendió al escuchar aquello, si Gumi podía ver claramente la entrada al bosque, ¿Por qué no simplemente la guió a través del bosque para encontrar a Gakupo?

—Si podías ver la entrada... ¡Por qué no me dijiste!— grito Miku un poco molesta.

—Eso es porque... porque...— decía Gumi mientras se daba cuenta de lo que Miku decía tenía razón. —oh oh... Lo siento—

—Bueno, ya que. Me quedare con la gema por sí más adelante es necesaria.— decía Miku mientras se adentraba al bosque seguida por Gumi quien la guiaba por el camino.

Miku y Gumi no tardaron en llegar a un #claro#. Buscaron por allí, ya que no sabían donde buscar debido a que no había rastro alguno del Samurai.

Miku y Gumi buscaron alguna pista que les indicará que efectivamente había pasado por allí.

Gumi encontró unas huellas, aunque no eran precisamente las de Gakupo.

—Miku, mira. Hay huellas aquí.— decía Gumi señalando su descubrimiento.

—Que bien. Déjame verlas.— Respondió Miku mientras se acercaba donde estaba Gumi.

Miku observo las huellas, pero rápidamente se dio cuenta de que las huellas no pertenecían a Gakupo. Eran diferentes.

—No son las huellas.— Hablo Miku un poco desilusionada. —Estas son muy pequeñas como para ser las de Gakupo.—

—Que mal.— Respondió Gumi, igualmente desilusionada.

—Aunque podríamos seguirlas—

—¿A qué te refieres?— interrogo Gumi.

—¿Tienes una mejor idea que quedarte aquí, y caminar sin rumbo?— pregunto con un poco de sarcasmo (¿un poco?)

—Si tu lo dices...— respondió Gumi, con una gotita estilo anime.

Ambas siguieron las huellas durante un largo rato...

Finalmente, llegaron a una sección que les impedía continuar, debido a que las huellas acababan allí.

—Esto es malo— comento Gumi, exhausta.

—Y que lo digas.— siguió Miku.

—No logramos nada en estas horas que estuvimos aquí. Deberíamos darnos por vencidas.— comentaba mientras se sentaba en una flor.

—No, no debemos rendirnos. Y mucho menos en este momento.— reclamo Miku. — Pero, ¿qué podemos hacer?

—¿Comemos algo? Tengo hambre.—

—Pero comiste zanahoria antes de entrar al bosque, no puede darte hambre tan pronto, ¿cierto?

—A quien le importa, iré por aquella fruta.— decía Gumi mientras señalaba una fruta que estaba en un arbusto.

Gumi fue rápidamente hacia la fruta para poder tomarla, pero justo antes de que lo hiciera, algo le arrebato la fruta frente a sus narices.

Gumi se sorprendió, y volteo la mirada hacia lo que había tomado la fruta. Lo único que vio, fue algo largo que salía de algunas plantas altas, las cuales le impedían ver quien podía ser.

Gumi empezó a seguir esa misteriosa figura.

—¡Gumi, regresa!— grito Miku mientras corría tras la hada. —Es sólo una baya, déjala.—

Gumi no presto atención y continuo volando hasta que obtuviera su fruta.

Siguió volando en dirección donde estaba la misteriosa figura, y cuando ya la tenía cerca, se abalanzo encima. Pero por su tamaño, solo logro sujetarse a ella...

Miku corria tras la criatura, aunque no lograba seguirle el paso debido a que era muy veloz la cosa que estaba persiguiendo.

No tardo mucho antes de quedarse sin aliento y ver cómo se alejaba lo que estaba persiguiendo.

Gumi ha dejado el equipo

Miku jadeaba de cansancio, habia perdido a Gumi, estaba cansada, y solo tenia una piedra que le mostraria la salida del lugar...

Peor situacion no podia tener.

—Solo me falta que empiece a llover— refunfuño Miku.

Miku se sentó unos momentos a recobrar energía, y empezo a recordar los tiempos en los que Kaito, era solo un bobo enemigo.

Con cada desafio que lanzaba a Gakupo, se hacia mas fuerte, pero esta vez, si logro sobrepasar sus espectativas...

Ya con las fuerzas renovadas, se levanto y empezo nuevamente su busqueda.

Tras mucho buscar, encontro una cueva, en la cual se hallaba la criatura que habia salido huyendo de ella. Miku se acerco lentamente, y cuando estaba lo suficientemente cerca salto sobre ella y la tumbo al suelo.

—¡Te tengo!— Canto Miku.

—¡Buuaaaa!— chillo la criatura.

Miku al verla de cerca se percato que solo era una pequeña yoshi que echo a llorar debido al golpe tras caer...

—Lo siento... No fue mi intencion...— trato de disculparse Miku con la pequeña Yoshi.

—Miku, ya la hiciste llorar— le hablo alguien.

—¿Gakupo?— pregunto ilusionada.

¿Es Gakupo quien le hablo? ¿Por qué está allí? ¿Donde está Gumi? Descubranlo cuando Ash Ketchum y Serena se declaren...

Bueno... no es cierto, mejor hasta el otro episodio XD.


Bueno, estubo bien. Al menos para mí. Nya~

Espero les haya agradado. Y los espero para los demas capitulos.

Hasta luego. Miau~

Notas:

#1: Cuando me refiero a claro, quiero decir que llegaron a un lugar del bosque en el cual los árboles dejan suficiente espacio para dejar pasar la luz del sol. Es un espacio grande, suficiente como para dejar aterrizar un globo aerostático; en la mayoría de los casos.