Capítulo 4

Apreciado señor Henry Mills:

Nos complace informarle de que ha sido admitido para ocupar el puesto de vicepresidente de Charles and Charles Co. Estamos contentísimos de que se incorpore a nuestro equipo y esperamos con impaciencia el momento de darles la bienvenida a Boston a usted y a su familia.

Confío en que le satisfaga el modo en que hemos organizado su traslado. Si hay algo más que Charles and Charles Co. pueda hacer por usted, por favor no dude en pedirlo. Maria Agnesi, ejecutiva de recursos humanos, le llamará para acordar la fecha más conveniente para su incorporación al trabajo.

Estamos deseando verle en la oficina.

¡Bienvenido al equipo!

Atentamente,

Robert Brasco

Presidente de Charles and Charles Co.

De: Regina

Para: Emma

Asunto: Re: ¡CATÁSTROFE!

Te llamaré cuando llegue a casa. Es verdad. A mi padre le han ofrecido un empleo para hacer algo que suena increíblemente aburrido..., aunque no sé en qué consiste exactamente porque no estaba escuchando cuando me lo ha contado. No comprendo por qué tiene que marcharse a Boston para hacer un trabajo aburrido. Aquí los hay a montones. Podría quedarse con el mío por ejemplo.

Estoy hecha polvo. No quiero irme. Sólo me queda un año de colegio. Es un momento fatal para marcharse. No quiero ir a un estúpido instituto americano. No quiero apartarme de ti.

Ya hablaremos luego. Tenemos que pensar algo para que pueda quedarme. Esto pinta muy mal, Emma.

De: Emma

Para: Regina

Asunto: ¡Quédate conmigo!

¡No te vayas! ¡Mis padres dicen que puedes quedarte a vivir con nosotros hasta que acabe el curso! ¡Terminamos el cole en Dublín y luego ya decidiremos qué hacemos! ¡Quédate, por favor! Será fantástico vivir juntas. Será como cuando éramos pequeñas y nos manteníamos despiertas toda la noche con aquellos walkie-talkies! ¡Oíamos más las interferencias que nuestras voces, pero nos parecía genial! ¿Te acuerdas de aquella Nochebuena de hace siglos en que montamos guardia para espiar a Santa Claus? Lo planeamos todo durante semanas, dibujando esquemas de las calles y mapas de nuestras casas para poder cubrir todos los ángulos y que no se nos escapara. Tú estabas en el turno de las 7 a las 10 de la noche y yo en el de las 10 a la 1 de la madrugada. Estaba previsto que a la 1 te despertase y me relevaras, pero — sorpresa, sorpresa— no te despertaste. ¡Pasé toda la noche en vela chillándote por el walkie-talkie para despertarte! Aunque fuiste tú quien salió perdiendo. Yo vi a Santa Claus y tú no...

Si te quedas con nosotros, Regina, ¡podremos charlar toda la noche! Sería la mar de divertido. Cuando éramos niñas siempre quisimos vivir juntas. Ahora tenemos la oportunidad de hacerlo.

Habla con tus padres. Convéncelos para que digan que sí. De todas formas, ya tienes dieciocho años, ¡así que puedes hacer lo que quieras!

Emma:

No he querido despertarte y tu madre me ha dicho que te entregaría esto. Sabes de sobra que detesto las despedidas, pero de todos modos esto no es un adiós, sino un hasta pronto, ya que vas a ir a visitarme cada dos por tres. Prométemelo. Mis padres ni siquiera me han dejado quedar en casa de Zelena, así que figúrate en la tuya. No logré convencerlos. Quieren tenerme controlada durante mi último curso de instituto.

Tengo que irme... Te echaré de menos. Llamo en cuanto llegue allí.

Besos,

Regina

P. D.: Ya te dije en su momento que estuve despierta esa Nochebuena. Lo que pasó es que mi walkie-talkie se quedó sin pilas... (y vi a Santa Claus, para que te enteres).

Regina :

Buena suerte, hermanita. No te preocupes, lo pasarás bien una vez que estés allí y, además, estoy impaciente por ir a visitarlos. Pese a tener a Mi marido y a los niños, aún me vienen ganas de mudarme con ustedes. Los echaré de menos. No será lo mismo sin ti. Deja de preocuparte por Emma. Su vida no se irá a pique sólo porque estén en países distintos. Pero si eso va a hacer que te sientas mejor, descuida, cuidaré de ella por ti. Al fin y al cabo, es como si también fuese mi hermana pequeña. Por cierto, si Sandy tu perra no aprende a controlar su vejiga, se las enviaré por avión.

Los echaremos de menos,

Zelena (+ Graham, William y Fiona)

De: Emma

Para: Elsa

Asunto: Consejo urgente de hermanas

Me cuesta creer que Regina se haya marchado, Elsa. Me cuesta creer que te hayas marchado. ¿Por qué me abandona todo el mundo? ¿No podías haberte «encontrado a ti misma» más cerca de casa? ¿Por qué en Noruega? Sólo hace unas semanas que Regina se marchó, pero me siento prácticamente como si hubiese muerto...

¿Por qué tuvo que romper con Daniel el Puto justo dos semanas antes de irse? Si no lo hubiese hecho no me habría acostumbrado a verla con frecuencia otra vez. Las cosas volvieron a la normalidad, Elsa. Fue fantástico. ¡Estábamos juntas todo el día y lo pasábamos bomba!

Neal el mugroso dio una fiesta de despedida para Regina la semana pasada. Creo que sólo fue un pretexto para montar la fiesta, la verdad, porque ellos dos nunca se han caído demasiado bien. Al menos desde aquel incidente en que la pizza acabó pegada en el pelo de Aurora. Pero de todas formas el Mugroso dio la fiesta en su casa e invitó a todos sus amigos, ¡y Regina y yo no conocíamos a casi nadie! Peor aún, la gente a la que conocíamos no la podemos ver ni en pintura, así que nos marchamos y fuimos al centro. ¿Te acuerdas del O'Brien's, donde celebramos la fiesta sorpresa cuando cumpliste veintiuno? Bueno, pues fuimos allí y Regina tuvo la genial idea de plantarse delante de la puerta del pub y hacerse pasar por una de esas edecanes que da ordenes a esos gorilas. (Esa noche no había nadie en la puerta porque era miercoles.) El caso es que al ser tan linda y elegante, daba el pego, ¡ya conoces a Regina! Total, que pasamos siglos allí impidiendo la entrada a la gente; creo que no dejó pasar a nadie. Al final nos aburrimos y entramos al pub vacío. Por descontado, cuantas más copas tomábamos Regina y yo, más melodramáticas nos poníamos por su inminente mudanza... Aparte de eso la noche fue de fábula. Echo mucho de menos los momentos como ése, los ratos que pasábamos a solas las dos.

No te figuras lo sola que me encuentro ahora en el colegio. Lo único que me falta es ponerme de rodillas y suplicar para que alguien me conceda su amistad. ¡Qué patético! A nadie le importa un bledo mi situación. Me he pasado los últimos años dejándolos de lado y ahora lo cierto es que no se sienten obligados a dirigirme la palabra. Me parece que algunos incluso disfrutan viéndome así. Los profesores están encantados. El señor Simpson me llamó después de clase para felicitarme por lo bien que voy últimamente. Es vergonzoso. Regina se quedaría horrorizada si supiera que estoy rindiendo a todo en el colegio. Me horripila que las cosas se hayan puesto tan feas como para prestar atención a los profesores en clase. Son los únicos que se dignan hablarme día tras día. ¡Qué deprimente!

Por la mañana me despierto y tengo la sensación de que me falta algo. Noto que algo no va bien y tardo un rato en darme cuenta de qué es... y entonces me acuerdo, me falta Regina. Mi mejor amiga se ha ido. Mi única amiga. Fue una tontería por mi parte depender tanto de una sola persona. Ahora todo recae sobre mí.

En fin, perdona que no pare de quejarme. Supongo que ya tienes bastantes problemas de los que preocuparte. Cuéntame cómo le va en Noruega a mi Borracha hermana mayor. Es extraño que hayas ido a parar ahí; siempre odiaste el frio . Supongo que será sólo por unos meses, ¿verdad? ¿Y luego volverás? Papá sigue sin aprobar que dejaras la universidad. No me entra en la sesera por qué tuviste que irte al extranjero para encontrarte a ti misma. Basta con mirarse al espejo. ¿Cómo es el restaurante? ¿Has roto algún plato ya? ¿Vas a trabajar ahí mucho tiempo? ¿Hay algún hombre guapo que haya llamado tu atención? Seguro que sí; los Noruegos tienen mucho porte. Si hay algún (o alguna) libre que no te interesa, mándamelo.

Besos,

Emma

P. D.: Papá quiere saber si tienes suficiente dinero y si ya te has encontrado a ti misma. Mamá quiere saber si comes como es debido. El pequeño August (¡está tan alto que no lo conocerías!) quiere saber si le mandarás algún videojuego. No sé a qué se refiere, así que no le hagas caso.

De: Elsa

Para: Emma

Asunto: Re: Consejo urgente de hermana

Hola, querida hermanita:

No te preocupes por Regina. He estado pensando mucho y he llegado a la conclusión de que es una buena idea que no esté aquí durante tu último año de colegio porque así quizá consigas por primera vez pasar el curso sin que te expulsen temporalmente. Piensa en lo orgullosos que se pondrán papá y mamá. (Ah, por cierto, diles que estoy sin dinero, que paso hambre, frio , angustia y que actualmente me estoy buscando a mí misma en un ciber café de Oslo.)

Sé perfectamente cómo te sientes ahora. Yo también estoy sola aquí... Pero aguanta vara este curso y cuando termines a lo mejor Regina regresará a Irlanda, ¡o igual te vas tú a estudiar a Boston!

Ponte una meta, Emma, ya sé que detestas que te lo digan, pero te aseguro que ayuda. Aspira a conseguir algo que desees y verás cómo este año cobra sentido. Ve a Boston, si eso te hace feliz. Estudia hostelería y llega a directora de hotel como siempre has querido.

Lo único que te pasa es que eres joven, Emma. Ya sé que también detestas que te lo digan, pero es la verdad. Lo que ahora te parece trágico no tendrá la menor importancia dentro de unos años. Sólo tienes diecisiete años. Regina y tú tienen toda la vida por delante para estar juntas. Nadie recordará al estúpido de Daniel. Los ex novios se olvidan con facilidad. Las buenas amigas están contigo siempre.

Cuídate. Saluda a papá y mamá de mi parte y diles que me sigo buscando a mí misma, pero que a lo mejor he encontrado a otra persona en el intento. Alto, rubio, alegre y bondadoso, aunque un poco bobo...