Parte 7

El murmullo del lugar solo se acrecentaba ante el silencio donde ambos estaban. Él no dejaba de verla y ella de sentirse incomoda, no siguieron hablando después de la mini discusión que tuvieron, donde él con tal descaro le dijo que era una cabeza de chorlito, Ella estaba disgustada con la actitud que él estaba tomando.

No era justo que la manejase como una muñeca. Tampoco era justo que su boca se secara al notar sus labios, ni que su corazón latiera como si mil mariposas le invadieran, mucho menos era justo que sintiera escalofríos al notar el calor de la chamarra que aun vestía.

Y tampoco era justo que no pudiera notar la suavidad de su piel a causa de esa barba que tenia, era cierto que se veía mas varonil, pero ella recordaba al joven que no dejaba ni un solo día sin rasurar.

Ella bufo cruzando los brazos, aparto la mirada de él, que con descaro la seguía mirando como si fuese la única mujer de la cafetería o la única del planeta. Entonces en la barra vio a las camareras que emitían risitas coquetas hacia él. Especialmente la rubia de pechos grandes que resaltaban aun más con el uniforme ajustado en esa zona. Ella trato, de verdad trato de no mirar sus propios senos. Pero lo hizo, la inseguridad de su cuerpo era lo que más le alteraba.

—Son perfectos—Susurro él en su oído, ocasionando que inhalara aire bruscamente.

No pudo decirle nada, ni siquiera regañarlo, porque rubia-tetas-falsas se acerco, la cafetera a la altura de sus pechos, los cuales mantenía erguidos con su postura de alteza.

—Buenas noches, bienvenido a la cafetería Coffe Shop, Mi nombre es Leila, puedo serviles el menú de la noche o tal vez la exquisitez que se tiene aquí.

OH esa mujer tan descarada que no dejaba de mirar a Harry comiéndoselo por los ojos, y sugerentemente ofreciéndose como parte del menú. Además que se inclino de manera provocadora, poniendo café en las tazas de porcelana. Lo peor de todo es que pareciera que ella, ELLA fuera invisible.

—Odio a las rubias-tetas-falsas—mascullo en voz baja, pensando que nadie le escucharía, sin embargo Potter alzo una ceja mirándola con curiosidad y diversión al mismo tiempo.

Ella se ruborizo. Sin embargo desvió su mirada de la rubia y de él, coqueteando. No le interesaba lo que él hacía, mucho menos lo que él decía, tampoco le interesaba si el salía con alguien, tal vez estuviese casado a estas alturas, pero no. No le importaba si tenía hijos, ni muchos menos si era feliz.

No, definitivamente Potter no le interesaba.

Entonces… ¿por que sentía que tiene lava ardiendo en el estomago?¿ por que tiene ganas de asesinar a rubia-tetas-falsas?¿ por que quiere restregarse a Harry para proclamarlo como suyo?

No, esos no son celos. No…No…¡NO!

Pero la mirada de ella lo decía todo. Estaba molesta, con Tetas falsas y con Potter.

—Señorita, lamento decirle que por el momento, A mi mujer y a mí con el café nos basta. Muchas gracias por su servicio

—Como desee señor, pero cualquier cosa que necesite estoy a sus órdenes.

Y rubia-tetas-falsas se alejo contoneando sus caderas de forma muy provocativa, en esos tacones súper delgadísimos.

Cuanto hubiese querido Ella, que rubia tetas falsas tropezara.

—¿Y bien?—El se había arrimado aun más hacia ella, casi sentía el calor de su pecho varonil y tonificado que se veía a través de la polera blanca.

—¿Bien qué? No sé de que hablas

—Tenemos un asunto pendiente tu y yo… un asunto que no me dejaste terminar en el bar.—El se había inclinado ligeramente, rozando sus labios con los suyos, un escalofrió estremeció su cuerpo. Ella se alejo instintivamente

—Honestamente…No tenemos nada de qué hablar—Declaro cruzando sus brazos y frunciendo el ceño, El sonrió a carcajadas.

—Si tu lo dices—Dijo en tono burlón, mientras bebía del café.

—Sin embargo…Aun no entiendo ¿porque me besaste?

—Por que tu lo hiciste—Afirmo mientras ponía sus manos en su regazo mirando la taza aun llena de café cargado-

—Mmm… Esa es una excusa, recuerdo que tiempo atrás me ofreciste la misma, mientras estaba herido en un cuarto simple de hospital.

Y ella le miro aterrada.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

Y eso señores, era jugar el todo por el todo.

Ella le miraba con autentico terror, años atrás ella se alejo. Ahora la tenia encerrada, pues le tendría que decir si o si, por que huyo, por que se alejo de él.

Se limpio el resto de la bebida con una servilleta, mientras esperaba una nueva excusa, no la había mirado, simplemente de lejos, se perdía en los recuerdos.

Ambos siendo adolescentes, disfrutando de una amistad que se quebró en el momento en el que ella se fue, dejándolo solo. Herido y lastimado en su orgullo.

Tenía que admitir que ahora agarraba al "toro por los cuernos" es por esa razón que necesitaba saber su razón, su verdadero motivo de huir. Al voltear a verla, se fijo que ella tenía lagrimas en los ojos

Oh no…no…no

No quería hacerla llorar, preocupado se acerco a ella, el olor a vainilla inundo sus fosas nasales.

No podía olvidar esa combinación de sándalo, vainilla y libros viejos que ella portaba, ese aroma estaba impregnado de recuerdos, tardes juntos en bibliotecas, en la sala de su casa, en el patio, y en veranos cálidos.

Las lagrimas brotaban a borbotones, tenía los ojos fijos en el, sin embargo se percato que no le veía, sino que se perdía en sus recuerdos, justo como él.

—¿Porque me haces esto Harry?—pregunto con voz dolida. —¿Qué quieres que te diga?—Dijo ahora si mirándolo directamente a él.

Y un sentimiento de angustia le abarco al ver su mirada miel oscura, llena de soledad y tristeza

—Quieres que te diga que no soy feliz, que desde el día que me fui de tu lado me arrepentí, que era mejor intentar una relación en nosotros para ver si podíamos ser más que amigos, y arriesgar todo por el todo, que me case con un hombre que me engaño desde el primer día de casados, que solo me case para poder reponer un corazón roto, que te amaba más que nada en el mundo pero sabía que tu no…¿Qué Harry? ¿Qué quieres que te diga? Dime.

Y él se sintió abrumado por esa poca información, casada con un miserable que le lastimo, le amaba antes y no tuvo el valor de decírselo.

Ella se limpiaba las mejillas, con el corazón hecho un puño, con dolor por todo lo que ella sufrió, se acerco, la tomo en brazos y la acuno, meciéndola en el sillón, reconfortándola.

La gente dentro de la cafetería, suspiró tiernamente al ver la escena.

Oh… ya había reconciliación.

Y rubia tetas falsas, molesta se dio la media vuelta ingresando a la cocina, donde el chef le esperaba en el armario de despensa para una noche rápida.

—Los mejores partidos, siempre están ocupados—Penso rubia tetas falsas.

Continuara…

Espero les guste este capituylo, de igual manera lamento la tardanza de la publicación, no pude aunque intente publicar temprano.

Saludos

PD: pronto llegaremos al final de esta historia