Disclaimer: Esta historia no me pertenece, los personajes son de S. Meyer y la autora es GeekChic12, yo sólo traduzco.


Gracias a mi maravillosa Isa por la corrección del capítulo.


Capítulo 2: Lindo

—Vayan —dice Billy, que se acerca a nosotros después de escucharme pedirle a Edward que compartiéramos un helado—. Este rocío puede esperar. —No me pasa desapercibido el brillo en su mirada.

—¿Estás seguro? —pregunta Edward mirando del spray que tiene en la mano hacia los patines frente a él—. Me dijiste que tenía que ser minucioso.

—Tienes razón —asiente soltando una suave carcajada—. Lo hice. Y haces un excelente trabajo con eso. Pero sí, estoy seguro.

Edward se encoge de hombros.

—Bien.

Sonriéndole de manera agradecida a Billy, espero que Edward le dé la vuelta al mostrador y luego caminamos lado a lado hacia el área de comidas. No me ha visto desde nuestra conversación, pero imagino que lo hará cuando nos sentemos con nuestro helado.

Me equivoco.

Edward tiene visión en túnel y se concentra en meterse a la boca todo lo que puede del helado suave y del caramelo con cada bocado. Intento no reírme, pero se ve tan lindo con ese pedacito de chocolate en la comisura de la boca. Si fuera cualquier otro chico pensaría que es desagradable. Pero no con él.

Finalmente una risita se me escapa y él baja su cuchara de manera lenta, limpiándose tímidamente los labios con una servilleta.

—Por favor no te rías de mí —susurra, apenas lo suficientemente alto para que lo escuche mientras mira su cuchara de plástico rojo.

Es inconfundible el dolor en su voz, y palidezco sintiendo como se me forma un nudo en el pecho.

—Oh, no me río de ti. Perdón. Por favor no te molestes. Es que te veías tan lindo. No pretendía hacerte sentir mal.

Edward junta sus gruesas cejas y su frente se arruga.

—¿Lindo?

—Sí —susurro, y de repente me siento tímida. Normalmente no soy tímida con los chicos, pero éste en especial me causa algo. Hace que mi piel hormiguee de calor y mi corazón lata a un ritmo anormal.

—Yo también pienso que tú eres linda —susurra en respuesta, sonrojándose de manera dulce, y el nudo en mi pecho se disuelve, un cálido consuelo toma su lugar.

Él no ve mi sonrisa de respuesta.


Angela y Jessica vuelven a patinar mientras yo robo unos tres bocados del helado con chocolate que Edward y yo "compartimos". Me dirijo directamente a Angela luego de que Edward regresa al mostrador, jalándola hacia la pared trasera de la pista que está cubierta con un feo tapizado de peluche.

—¡Oh, Dios mío, Angela! ¡Dijo que yo era linda!

—¡Oh, Dios mío!

—¡Lo sé!

—¿De qué más hablaron?

Mis ojos se van hacia mis patines beige rentados, están sucios por llevar años de ser rentados por Dios sabrá cuánta gente. Cuando Edward empezó a trabajar en Skagit Skate, guardé mis maravillosos patines negros con cintas moradas y ruedas, y comencé a rentar unos como excusa para hablar con él.

—Um, de pocas cosas. Pero sí descubrí que va a entrar a nuestra escuela este otoño. Y va en último año.

—Oh, ¿no irá a Burlington?

—No. —Una enorme sonrisa se apodera de mi rostro—. A Mt. Vernon.

—Es maravilloso, Bella.

—¿Qué es tan maravilloso? —pregunta Jessica, que patina hasta detenerse junto a nosotras.

Giro mi enorme sonrisa hacia ella.

—Edward estará en nuestra escuela este otoño, en nuestro año.

Ella ni siquiera intenta esconder el disgusto que cruza su rostro.

—Oh.

—¿Cuál carajo es tu problema? —pregunto indignada en nombre de Edward.

—Es que… no sé. —Ladea su cabeza de rizos—. ¿Por qué sus padres lo hacen comenzar en una nueva escuela ya en último año? Y con sus… problemas, no sé cómo podrá encajar. Y tú no vas a adoptarlo y traerlo a nuestro grupo, ¿verdad? Es tan raro.

Mis ojos se entrecierran más durante su pequeño discurso, y ahora apenas puedo ver a través de las pequeñas rendijas entre mis párpados. Mis fosas nasales se abren mientras rechino los dientes. ¿Por qué soy amiga de esta chica?

—Primero que nada, él no es un cachorro. Así que no. No voy a "adoptarlo". Aunque si quiero pasar tiempo con él, que quiero, entonces lo haré. Chingado, si no puedes lidiar con eso, entonces no tienes que estar con nosotros. Pero para que lo sepas, creo que estás siendo ridícula. —Puedo ver la sorpresa en su rostro. No le digo sus verdades las veces que debería, pero en serio me está encabronando—. Quiero decir, ¿qué? ¿Crees que tu valor va a bajar sólo porque él está cerca? ¿Cómo rayos es que eso te afecta?

Jessica abre y cierra la boca como si fuera pez antes de decidir que no tiene respuesta y alejarse. Eso pensé. No le afecta en absoluto, pero es tan egoísta que no puede ver más allá de sus propios pechos.

—Vaya —dice Angela junto a mí—. No creí que pudieras enfrentarte así a Jessica. Quiero decir, sí. Es una perra, pero… vaya.

—Se sintió bien —susurro lo suficientemente fuerte para que me escuche sobre la gente que está patinando junto a nosotros.

Miro hacia el mostrador de renta y veo los ojos de Edward en mí antes de que aparte la vista. De ninguna manera pudo haber escuchado nuestra conversación, pero me pregunto, como he hecho cientos de veces antes, qué está pasando dentro de su enigmática cabeza.


Al parecer no soy la única que cayó bajo el encanto de esta historia… ¡73 reviews! Muchísimas gracias por tan cálido recibimiento

Espero que les haya gustado, y nos vemos el viernes con el siguiente capítulo.