Disclaimer: Esta historia no me pertenece, los personajes son de S. Meyer y la autora es GeekChic12, yo sólo traduzco.

Gracias a mi maravillosa Isa por la corrección del capítulo.


Capítulo 3: Química

Siempre hay un poco de anticipación cuando comienzas un nuevo año escolar. Al menos para mí. Me llevo bien con la mayoría, y me encanta ver qué decide vestir la gente para el primer día y cuáles clases compartiré con mis amigos.

Este año mi emoción ha alcanzado proporciones épicas porque Edward estará ahí. Me descubro queriendo verme especialmente bien para él y ocupo un poco de tiempo extra en mi cabello y maquillaje.

Luego de abrocharme mis botas altas sobre mis skinny jeans, agarro mi mochila, me dirijo a la cocina por unas Pop Tarts —mamá y papá ya se fueron, así que estoy sola— y luego salgo hacia Big Red. Ésta se enciende con un rugido y palmeó de manera amorosa su tablero.

—Vamos, mujer. Va a ser un buen año.

Toco el claxon y finalmente sale mi hermano por la puerta de enfrente, su enorme complexión contradice el hecho de que somos hermanos gemelos. Él destrozó su carro durante el verano y ahora está ahorrando para comprar otro, así que se sube a mi camioneta para que le dé un aventón.

—Ya era hora, cara de culo.

—Cállate, aliento a polla.

—Ooooh, buena esa —respondo metiendo la reversa—. Tengo que usar esa con Tyler cuando, inevitablemente, me invite a salir de nuevo.

—Eres demasiado egocéntrica.

—No. Sólo sé que está obsesionado conmigo porque no caí ante sus suaves palabras y sus frases de imbécil.

Emmett resopla.

—Va a ser un buen año, hermanita.

—Eso mismo pensé.


La decepción se instala luego de no ver a Edward en toda la mañana, incluso aunque estoy feliz de tener a Angela en mis primeras dos clases y a Emmett en el tercer periodo, Inglés. Finalmente lo veo en el almuerzo. Edward cruza las puertas dobles y se detiene, mirando a su alrededor vacilante y aferrándose a una bolsa azul que contiene su almuerzo. Su cabello castaño es un completo desastre, y se ve pecaminosamente bien en ese suéter negro con cuello V y jeans oscuros.

No creo que se atreva a acercarse por sí sólo, así que les digo a Jessica y Angela que volveré en un minuto y me dirijo a él. Quiero que se sienta cómodo, pero se ve todo menos eso.

—Hola Edward.

Su mirada verde se mueve hacia mi rostro y luego se dirije en lo que asumo es mi hombro izquierdo; el hoyuelo de su mejilla izquierda hace una breve aparición.

—Hola Bella.

—¿Quieres sentarte conmigo?

—Sí.

Sonrío.

—Bien. Estoy acá. —Mientras lo guío hacia nuestra mesa, veo a Jessica detenerse a medio bocado al vernos. Junta sus cosas y se levanta cuando nos acercamos.

—¿En serio, Jess?

—Olvidé que le dije a Mike que me sentaría con él. Disfruten la comida, chicos.

—Claro —murmuré luego de que se fue, sentándome frente a Angela. Si Jessica se va a portar así, que le vaya bien.

Edward se sienta junto a mí y no dice nada. Comienza a desempacar su almuerzo metódicamente, sus largos dedos alineando todo del objeto más grande al más pequeño antes de abrir cuidadosamente su sándwich. Agacha la cabeza y cierra los ojos, sus labios se mueven por un momento antes de pronunciar un silencioso "amén".

Angela y yo compartimos una sonrisa y volvemos a comer cuando Edward agarra una mitad de su sándwich y le da una gran mordida. Ella y yo hablamos sobre nuestros maestros y si nos irá bien o no en nuestras clases. Edward no se une a la plática, y ninguna de nosotras espera que lo haga.

—¿Cómo va tu primer día? —le pregunto en silencio cuando baja su sándwich.

—Um. Bien. —Se encoge de hombros—. Supongo. Nadie me ha hablado aparte de un chico que conozco de la pista y una chica llamada Jane.

—Ugh. Mantente lejos de ella.

—¿Por qué? —pregunta inocentemente.

—Es problemática.

—Oh —asiente, mirando la lata de Pepsi en su mano—. Bien. Lo haré. No quiero problemas.

La inflexión en su voz, como si estuviera genuinamente asustado, rompe mi corazón. Me acerco un poco a él.

—Oye, está bien. Ella es… probablemente no es el tipo de persona con la que deberías convivir.

—¿Puedo convivir contigo? —Sus brillantes ojos se encuentran con los míos y los sostienen por un momento, y estoy tan sorprendida que no respondo de inmediato—. Olvídalo —susurra y mira su comida de nuevo.

—¡No! Quiero decir, ¡sí! Por supuesto que puedes convivir conmigo —suspiro y veo a Angela con una mirada de ayuda—. Quiero decir, quiero que convivas conmigo, si quieres. Y Angela también. ¿Verdad, Ang?

—Así es —ella asiente aunque él no la está viendo—. Y mi novio, Ben, también se sentará con nosotros. Es muy amable, aunque supongo que soy poco parcial. —Su sonrisa se agranda, pero luego decae un poco—. Tiene gripe, así que no pudo empezar hoy, pero esperemos que pronto mejore para que puedas conocerlo.

Edward expresa un silencioso "Bien".

Parece ser muy tímido cerca de otras personas aparte de mí. Se ha abierto mucho conmigo desde que empecé a hablarle en la pista. Aunque no creo que la timidez sea causada por el Asperger. Conocí a otra persona con esa condición, y no era tan tímido. Sólo algo incómodo.

En definitiva Edward es socialmente torpe, pero es tan dulce. Sin mencionar guapísimo y caballeroso e inteligente. Suelto un silencioso suspiro antes de girarme hacia mi almuerzo, una vez más feliz por estar cerca de él.

Mientras recogemos las cosas de la comida le pregunto a Edward qué clase tiene después, y mi corazón revolotea en mi pecho cuando dice que química.

—¿Con el señor Spalding?

Edward saca el horario de su bolsillo trasero y lo desdobla para confirmar.

—Sí.

Le sonrió mientras vuelve a doblar cuidadosamente el horario y se lo mete al bolsillo.

—¡Genial! También estoy en esa clase. ¿Quieres caminar conmigo?

Una sonrisa tímida adorna sus labios.

—Sí.


¡Muchas gracias por todos sus reviews! Me alegra que les esté gustando la historia ;)

Nos vemos el lunes con la siguiente actualización.

Para las que leen mis otras historias: mañana hay actualización de la Diosa y el domingo de Pequeña.