Disclaimer: Esta historia no me pertenece, los personajes son de S. Meyer y la autora es GeekChic12, yo sólo traduzco.

Gracias a mi maravillosa Isa por la corrección del capítulo.


Capítulo 5: Novio

Para el martes de la segunda semana, Edward finalmente se siente lo suficiente cómodo para acercarse directo a nuestra mesa en el almuerzo y sentarse. La aparición de Ben a mitad de la semana pasada lo alteró un poco, y yo tuve que traerlo cada vez que se detenía indeciso luego de entrar a la cafetería. Ben había sido muy amable y comprensivo, gracias a eso las cosas habían ido avanzando bien.

Él y Edward también se han llevado bien por World of Warcraft, y es bastante divertido escucharlos hablar de eso. A veces Edward se emociona demasiado y no deja hablar a Ben, pero a él parece no molestarle. Angela y yo sólo nos reímos y seguimos con nuestras conversaciones mientras ellos se pierden en Azeroth (sí, me aprendí el nombre) juntos.

Siento que Edward se tensa junto a mí cuando de repente Emmett se deja caer en mi otro lado. Le he contado un poco a Emmett sobre Edward. Somos muy unidos y nos decimos casi todo, así que claro que sabe de él, pero no los he presentado todavía. Emmett puede ser un poco pesado, y Edward ya es bastante tímido. Siento que Emmett podría abrumarlo.

—Hola, olvidé mi dinero para el almuerzo. ¿Puedes prestarme diez dólares?

Mi coleta se mece dramáticamente cuando giro la cabeza para quedar de frente a Emmett.

—¿Diez? ¿Cuántos lonches vas a comprar exactamente?

Me observa con esa mirada que dice que debería considerar con quién estoy hablando, y tiene la boca hecha una línea recta.

—Mujer. Estoy hambriento. Esta mañana todo lo que comí fueron dos tristes panqués de arándano. —Pasa uno de sus fornidos brazos sobre mis hombros y me mira con esos enormes ojos tristes de cachorro, los cuales yo inventé, por cierto. Él me robo esa mirada para conseguir de mamá lo que quería. Mi mirada parece funcionar sólo con papá.

Mi visión periférica capta un movimiento a la izquierda y me giro para ver a Edward que recoge apurado su comida.

—Oh, hola hombre —dice Emmett, extendiendo su mano libre hacia Edward—. Me han contado mucho de ti. Soy Emmett.

Edward mira su mano por un periodo de tiempo incómodamente largo, así que Emmett la retira.

—Tengo que irme —dice Edward apurado y se va antes de que yo pueda decir una palabra.

Me quedo boquiabierta, al igual que Angela y Ben, cuando lo vemos irse, se inclina hacia adelante dando largas zancadas, es como si no pudiera irse lo suficientemente rápido.

Me doy la vuelta y golpeo a Emmett en el pecho.

—Owww, cabrona. ¿Por qué carajo hiciste eso?

—Lo asustaste.

—Todo lo que hice fue presentarme. Jesús —dice, sobándose el lugar donde le pegué.

—Oh, no seas una nena. Estoy segura de que me dolió más la mano a mí de lo que te dolió a ti. Ten. —Saco un billete de diez dólares de mi bolso y se lo pongo en la mano—. Cómprate tu estúpida comida. Iré a buscar a Edward.

—Gracias hermanita. —Emmett se acerca a mí y susurra—: Perdón.

—Oh, Em. No estoy enojada contigo. Creo que él se incomoda con mucha facilidad. Es mi culpa. Debí haberlos presentado antes.

Emmett va a comprarse su comida y se reúne con sus amigos del equipo de fútbol en su mesa, y yo cruzo la puerta que lleva hacia afuera, tomando el mismo camino por donde vi que se fue Edward. Finalmente lo encuentro sentado en una de las mesas para picnic con el rostro en las manos. Cada pocos segundos sacude la cabeza y parece estar murmurando algo.

Al acercarme lo escucho.

—Estúpido, estúpido, estúpido.

—Oye —digo tranquila poniendo mi mano en su brazo.

Salta sorprendido y levanta la cabeza. Hay un rastro de lágrimas en su rostro y sus ojos son del verde más brillante que jamás haya visto.

—Oh, Dios, Edward. ¿Qué pasa? ¿Estás bien? ¿Pasó algo? —mis manos se mueven sobre él para revisar si está herido y mi corazón se contrae ante el dolor que veo en sus ojos cuando éstos se mueven hacia mi rostro por un segundo.

Sus fosas nasales se expanden y su rodilla se mueve al bajar la vista y apartarla de mí.

—Probablemente deberías regresar con tu novio.

—Mi… ¿qué?

—Ya no quiero sentarme contigo en el almuerzo, Bella.

Abro los ojos como platos y siento que el corazón se me sale.

—¿No quieres? Pero creí que éramos amigos. Yo…

Su puño derecho golpea su muslo dos veces.

—Quiero ser más que tu amigo. Quiero ser tu novio. Pero ya se ha burlado de mí antes una chica como tú, con ojos bonitos y lindos pechos, y no puedo dejar que vuelva a pasar. No quiero volver a cambiarme de escuela. Debí adherirme a mi plan y no hacer amigos, y así todo hubiera estado bien. Pero no. Apareciste en la pista con tu cabello y tus pechos, y no puedo pensar con claridad cerca de ti y…

Ni siquiera lo pienso. Agarro su rostro, lo jalo hacia mí y lo beso con todas mis fuerzas.


No iba a publicar hoy, pero estoy feliz porque me cancelaron un examen y pude salir temprano de la uni, así que les comparto mi felicidad con una actualización ;)

Espero que les haya gustado el capítulo, ya veremos el miércoles cómo reacciona Edward ante ese beso.

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