El arte de pescar (Joe)

"Amar es como pescar: requiere esfuerzo y paciencia"

Disclaimer: Digimon no me Pertenece ni el 98% de esta historia.


Conocí a Yadiselen en una convención de aseguradores; la habían invitado a mi ciudad para recibir un reconocimiento por sus altas ventas. La chica no estaba nada mal; el día que la conocí llevaba un vestido blanco que dejaba ver sus horas en el gym y su buen gusto; zapatos altos, que seguro la estaban matando, pero ya saben que "primero muerta que sencilla", mantenía la sonrisa a full.

Eran 32 premiados, solo intercambie tarjetas con una. Ya sabrán. No perdí la oportunidad de felicitarla y extenderle la invitación para que volviera pronto, y bebimos un par de tragos, hasta que como la Cenicienta, tuvo que irse a medianoche. Nos agregamos al whatsapp y conversamos a lo largo de varios meses, primero de cosas triviales, hasta que comenzamos a caernos muy bien.

A veces nos dejábamos de buscar por una temporada, luego ella aparecía con mucha simpatía y comenzaba de nuevo la atracción. Me mandaba fotos para recordarme lo linda que era… Y vaya que funciono. Me decidí a visitarla, Nuestra primera actividad era un paseo muy lindo para ir a pescar: Solo Yadi, el pescador y yo. La idea era que a la orilla del mar, nos cocinaran todo lo pescado en el día.

Don José, experto en el mar y, al parecer, en el amor, nos enseñaba las técnicas del hilo y el anzuelo, y al mismo tiempo nos decía que atrapar a un buen pez era como atrapar a una buena pareja: no es lo mismo agarrar a un pescado cualquiera que agarrar a uno bueno.

—Echas el anzuelo y, seguro, alguno va a picar, pero si no es el que buscas, mejor regrésalo al mar, no pierdas el tiempo con ese pescadito que ni te va a servir para una muela —nos aseguraba —Sabes que es un pez muy grande cuando te da un tirón fuerte —continuo Don José —Cuando enrollas el hilo y se pone muy tenso, no hay duda: es uno bueno. El error que comenten los novatos es jalarlo con todas sus fuerzas por las ganas de pescarlo rápido, y así no hay hilo que aguante. Lo mejor es que sea solo un poco y después, soltar un poco el hilo, sin dejarlo ir del todo; luego, nuevamente jalar y soltar, así hasta que el pez vaya cediendo y termine en nuestro plato —compartió con nosotros —Eso sí, hay que tener mucha paciencia, buena técnica y un poquito de suerte —nos decía —¿Ha pescado algo bueno en los últimos meses, joven?

Yadi me interrumpió con una carcajada y decía —Yo si —mientras me miraba.

Lo entendí todo. No la había pescado, ella me había pescado a mí con la misma técnica que describía Don José. A lo largo de esos meses había jalado y soltado hasta que me tenía ahí, a nada se su plato. No me ofendía, al contrario, me sentía halagado, lo había hecho muy bien. Reímos los tres.

Después de comernos el pescado del día con una botella de vino, descubrí que Yadi no solo había sabido pescarme, sino que sabía exactamente que hacer conmigo. Hacia el amor como una diosa y fue un fin de semana lleno de risas y caricias, tanto que estamos pensando seriamente en repetirlo. No forzamos nada, al contrario. Y mientras nos pescamos de nuevo el uno al otro, estamos soltando un poco de hilo antes de dar el siguiente tirón. Así son las cosas.


Adaptación a Digimon del artículo de "El infiltrado" de la revista Cosmopolitan.

El próximo capitulo esta narrado por Tai.

Me pueden contactar a mi twitter: TrueAleCriollo