Disclaimer: Esta historia no me pertenece, los personajes son de S. Meyer y la autora es GeekChic12, yo sólo traduzco.
Gracias a mi maravillosa Isa por la corrección del capítulo.
Capítulo 6: Encantos
Con mis labios presionados firmemente en los suyos, acuno su hermoso rostro en mis manos, sintiendo por primera vez su fuerte mandíbula. Mis dedos juegan en las definidas orillas de ésta, justo debajo de sus oídos, y él gime en silencio contra mi boca. Pero justo cuando pienso que va a abrirla para mí, sus labios se pegan y se fruncen, y luego él me empuja.
—¿Por qué me estás haciendo esto? —su voz está llena de dolor, claramente soy una idiota—. Eres igual a ella.
Pero antes de poder ingeniar algo con qué responder, sus largas piernas lo alejan de mí.
—Emmett es mi… —le grito a su espalda, pero ya está demasiado lejos—… hermano —termino en silencio—. Mierda.
Edward no aparece en química, y yo paso toda la hora luchando contra las lágrimas y destrozándome las uñas entre los dientes.
¿Cómo es que jodí tanto las cosas que tuvo que faltar a clase en la segunda semana de clases?
Dios. Qué desastre.
Sigo sin saber qué pasó exactamente. Es obvio que malinterpretó la relación que tengo con Emmett, ¿pero decir que me burlé de él? ¿Y qué pasó antes? Necesito encontrarlo. Ahora mismo.
Luego de química me apresuro hacia el estacionamiento. El Volvo viejo de Edward no está a la vista y mi corazón se hunde.
Se fue.
Y no sé dónde vive.
Carajo.
Hora de usar mis encantos.
—Hola señora Cope —saludo con mi mejor actuación de una voz alegre al entrar en la oficina. Justo ahora no me siento para nada feliz, pero necesito la información que tiene esta mujer, y haré casi todo por conseguirla.
—Bella, querida. ¿Cómo estás?
—¡Muy bien, gracias! ¿Cómo está usted? ¿Todavía le duele la espalda? —Ladeo la cabeza con simpatía mientras ella se soba la espalda baja.
—Oh, ya me acostumbre. Viene y va. ¿Cómo te ha ido en las clases? ¿Necesitas ayuda?
—Pues sí necesito ayuda, pero no con mis clases. En realidad necesito la dirección de otro estudiante.
La señora Cope sacude la cabeza.
—Oh, lo lamento, querida. No puedo proporcionarte esa información. Política de la escuela.
Asiento.
—Lo comprendo. Es que esta persona se fue temprano y olvidó su libro de química —alzo el mío como "prueba"—. Tenemos un examen muy importante mañana y sé que lo necesitará para estudiar.
—¿Tendrán un examen muy importante al comienzo del año?
Mierda.
—Bueno, ¿más bien como un cuestionario-examen de diagnostico? —digo como si fuera pregunta, espero que mi risa nerviosa no me delate.
Ladea la cabeza y me mira sospechosamente a través de sus lentes ovalados.
—Bella, sé que eres una buena chica. Así que, por qué no intentas decirme la verdad y quizá te ayude.
Abro los ojos como platos y me trago la saliva.
—Um… bueno… —Es mejor de lo que pensé. Hora de enfrentarlo como mujer—. Bien. Hice enojar un poco al chico nuevo, Edward. Bueno, no un poco. De verdad lo hice enojar, pero es que él es tan dulce. Me siento horrible. Faltó a nuestra clase de química y de verdad necesito hablar con él y arreglar las cosas. Por favor —le ruego con las manos unidas.
Ojos de cachorrito, no me fallen ahora.
—Oh, cariño. —Suaviza la mirada y me palmea la mano—. De acuerdo, pero no le digas a nadie. Y si los Cullen se enojan —dice con el rostro repentinamente duro—, yo no te di esta información, ¿entendido? —Por un minuto me siento asustada por la señora Cope.
También me da un justificante para llegar tarde y decido enfrentar mis últimas dos clases del día. Es una pendejada meterme en problemas con mamá y papá, y preferiría evitarlo.
Me doy cuenta de que estoy temblando cuando llego a la modesta casa de los Cullen que está entre enormes árboles de bonitas hojas. No sé qué decir, pero no dejaré que los nervios me controlen. Tengo que arreglar esto. Incluso si él ya no quiere ser mi amigo.
Las lágrimas que amenazan con salir carcomen en mis ojos al pensar en eso cuando salgo de mi carro y me dirijo a la puerta de enfrente.
Una hermosa mujer con el cabello casi del mismo color que el de Edward abre la puerta y me quedo sin palabras. Sólo estoy ahí parada mirándola a sus ojos verdes. Obviamente es su madre, ¿cómo puedo explicarle que de alguna manera herí tanto a su bebito que lo hice llorar?
—¿Puedo ayudarte? —pregunta sin ser grosera.
Jugueteo con la orilla de mi camiseta y muevo de un pie a otro.
—Um… —por un segundo miro con nostalgia mi carro.
—¿Tú eres Bella?
La encaro de nuevo tragando con fuerza.
—Sí.
Suspira y retrocede en la entrada.
—Entra. Probablemente deberíamos hablar.
Nos vemos el viernes con el siguiente capítulo ;)
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