Aventurero (Tai)
"Atrévete a tener aventuras inolvidables que te pongan la adrenalina a mil"
Disclaimer: Digimon no me Pertenece ni el 98% de esta historia.
A todos los hombres nos gusta tener ese espíritu aventurero presente en nuestra vida, y conste que no me refiero a tener aventuras con una y otra mujer o un amor en cada puerto (ese es otro tema), sino imprimirle un poco de adrenalina a cada aspecto en nuestro día.
Así es como muchos optamos por brincar del bungee, planear en parapente, acelerar nuestro auto de 0 a 100km/h en cuestión de segundos, jugarnos el puesto con decisiones arriesgadas en el trabajo y, bueno si a eso le sumamos emoción, el sexo no se escapa. Así es como un día de la chispa se convierte en fuego y hacemos de un beso en el coche una sesión sexual digna de recordar.
La otra noche salí de tomar una copa con la mujer que me volvía loco, llevábamos varias semanas coqueteando hasta que al fin fuimos a un bar. Apenas habían pasado dos martinis y ya a ella le daba sus besitos en el cuello mientras ella reía con cierta complicidad, así que estaba de más alargar la estadía en ese lugar. Fue el momento de pedir la cuenta e invitarla a seguir charlando, pero sin tanta compañía, solo nosotros dos (y tampoco quería charlar precisamente).
La química fue tanta, que apenas nos subimos al auto todo se puso más intenso, al grado de que en un semáforo ella ya traía la blusa desabotonada casi al grado de topless, de tal forma que llamábamos la atención de los coches de al lado. Opte manejar por el carril de alta velocidad para evitar a los autos vecinos, era tarde y no había tráfico, no tardaríamos en llegar a mi departamento pero ella comenzó a hacerme sexo oral, bueno yo le insinué un poco, pero lo importante es que ella accedió.
La adrenalina y la excitación que les comente hace unas líneas comenzó a invadirme, porque habían momentos en que me perdía de vista el camino, no tenía la concentración en el volante aunque tampoco podía darme el lujo de chocar (¡ouch!). Por un lado, no me quería perder el espectáculo que mi acompañante me estaba dando y por el otro, tenía que buscar una ruta sin tráfico que me ayudara a hacer más largo ese momento (sin patrullas y sin mirones), porque además ella también disfrutaba la situación, o eso me decía.
Cuando por fin terminamos, se asomo por la ventana y me pregunto -¿Qué hacemos en el aeropuerto? – (Que estaba al otro extremo de la ciudad), rompimos en carcajadas y fuimos a mi departamento. Terminamos de pasar una noche increíble, y aunque aquella relación no pasó a más, siempre quedaran marcadas esas experiencias que envuelven la complicidad, retos y placer.
Así que si quieres darle matiz a tu vida, no dudes en seguir el juego con tu chico cuando te insinué algo en el cine, en la casa de tus papas o en el carro. Él lo recordara como una gran hazaña y una aventura tan digna, como para compartirla con ustedes ahora mismo. Así son las cosas.
Adaptación a Digimon del artículo de "El infiltrado" de la revista Cosmopolitan.
Dejare a su imaginación la chica con la que estaba Tai.
El próximo capitulo esta narrado por Izzy.
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