Disclaimer: Esta historia no me pertenece, los personajes son de S. Meyer y la autora es GeekChic12, yo sólo traduzco.

Gracias a mi maravillosa Isa por la corrección del capítulo.


Capítulo 7: Detalles

Luego de darme un vaso de agua, la mamá de Edward se sienta en el sofá frente a mí. La mesita de café entre nosotros se siente como una buena barrera, pero luego la imagino aventándola hacia un lado y echándose sobre mí, y me bebo mi agua mirando todo menos a ella.

—Espero que, ya que estás aquí, todo esto sea un gran malentendido.

Me limpio la boca con la manga y dejo mi vaso en la mesa.

—Um. Sí. —Miro alrededor de la habitación como si fuera a encontrar a Edward asechando en una esquina y pregunto—: ¿Está aquí?

—No.

—Oh —asiento y vuelvo a agarrar mi vaso de agua para tener algo que sostener.

—Me llamó cuando salió de la escuela y me reuní con él allá, pero luego él se fue.

—¿Podría, um… decirme a dónde fue?

Suspira y me preparo para que me pida que me vaya.

—Mira, sé que esto es entre ustedes dos y hago lo que puedo para no tratarlo como bebé. El asunto es que él es mi bebé y no me gusta verlo herido. Tuvo muchos problemas en su antigua escuela, sobre todo con buscapleitos. Pero también hubo una chica que lo utilizó y lo humilló, y eso no es culpa tuya, Bella, pero no puedo dejar que eso le vuelva a pasar. No creímos que volvería a ser el mismo después de eso. Se encerró tanto en sí mismo y… —se va deteniendo con lágrimas en los ojos y me encuentro deseando poder consolarla a pesar de que no la conozco. Mi nariz pica y las lágrimas cuecen mis ojos. Mirándome, dice—: Lo lamento. Debí dejar que él te lo dijera. Es que… le importas mucho. Por favor, por favor no lo lastimes.

Las lágrimas caen por mis mejillas y sacudo la cabeza.

—Señora Cullen, no quiero lastimarlo. Jamás. También me importa. Lo prometo. Lamento todo esto. Es mi culpa. No le había presentado a mi hermano todavía porque él es tan… Emmett —digo con los ojos bien abiertos y una sacudida de cabeza—. Y luego él vino y se sentó junto a mí hoy en el almuerzo, lo cual nunca pasa. Por supuesto, él me pasó el brazo por los hombros y supongo que Edward asumió que era mi novio. Y luego se fue de la cafetería, lo encontré en una de las mesas para picnic y lo besé, y…

—Es suficiente —me interrumpió alzando la mano—. No necesito saber todos los detalles. Sólo quiero asegurarme de que tienes buenas intenciones. Sé que la mayoría termina herido por amor en la vida, pero por lo que él pasó, Bella… no creo que pueda volver a soportarlo. —Sus ojos verdes brillan por las lágrimas.

—Lo entiendo. Y le prometo que no quiero nada más que lo que él está dispuesto a dar. Me gusta pasar tiempo con él. —Me encojo de hombros—. Es el chico más dulce que he conocido. —Al decir eso mi sonrisa imita la suya, y cuando se pone de pie yo hago lo mismo.

—Encontró una casa del árbol en el bosque cuando estaba explorando después de mudarnos. Le gusta ir allí a pensar y dibujar.

—¿Dibuja?

—Casas. Quiere ser arquitecto.

—Oh. No sabía eso.

Se acerca y me da un apretón en el antebrazo para tranquilizarme.

—Lo conocerás, Bella. Dale tiempo y él te dejará conocerlo.

Sonriéndole le respondo:

—De acuerdo. ¿Debería…? —Señalo su patio trasero con la barbilla.

—Claro. Adelante. Hay un camino detrás del cobertizo.

Comienzo a caminar hacia las puertas deslizantes traseras.

—Oh, y ¿Bella?

—¿Sí, señora?

—Puedes decirme Esme. Fue un placer conocerte.

Agacho la cabeza sonrojada.

—Igualmente… Esme.

Me sonríe de manera cálida antes de agacharse para recoger nuestros vasos y me salgo por la puerta.

Es fácil encontrar el camino entre el bosque, y se ve que ha sido muy usado. Aunque siento que nunca voy a encontrar esa jodida casa en el árbol. Camino y camino intentando no tropezar y, finalmente, la veo. Debió pertenecer a una niña en alguna época porque es rosa con pequeñas macetas en las ventanas y mariposas pintadas en la puerta. Es exactamente lo que yo hubiera querido de niña.

Todas las ventanitas están abiertas, así que grito su nombre para hacerle saber que aquí estoy.

—Vete.

Ouch.

—No. Voy a subir. Necesito hablar contigo.

—No quiero hablar contigo, Bella.

Me subo a la escalera rosa que está en el tronco y miro hacia la puerta.

—Por favor, sólo escúchame, Edward, y luego me iré si así lo quieres.

No responde, así que lo tomo como una invitación. No importa si no lo es. Tengo que aclarar las cosas.

Al final me meto, con muy poca gracia debería agregar, por la pequeña puerta. Es algo bueno el hecho de que él no esté sentado directamente enfrente de ésta.

—Hola Edward. —Está en la esquina dibujando en papel cuadriculado, sus ojos se encuentran con los míos por un breve segundo y luego regresan a su hoja. Una vez más no responde.

Resoplando me siento con las piernas cruzadas frente a él. Un sonido de protesta sale de su boca cuando le quito la libreta y el lápiz de la mano.

—Necesito que me escuches, ¿de acuerdo?

Sigue sin responderme. Mira su rodilla izquierda que casi toca la mía derecha.

Dios, Edward. Vamos. —Exasperada por su persistente silencio, decido empezar con lo más importante que él necesita saber—. Emmett no es mi jodido novio.


Chan, chan, chan, chan… ahora sí, mañana se viene lo bueno ;)

Tuve que actualizar luego de tanta insistencia de su parte, ¡pero no lo vuelvan a hacer! A este paso terminaré de publicarla antes de lo planeado.

¡Gracias por sus comentarios!