Disclaimer: Esta historia no me pertenece, los personajes son de S. Meyer y la autora es GeekChic12, yo sólo traduzco.

Gracias a mi maravillosa Isa por la corrección del capítulo.


Capítulo 8: Chelsea

Las cejas de Edward decaen y sacude un poco la cabeza.

—¿No lo… es? Pero estaba sobre ti. Lo vi.

—Es mi hermano gemelo.

—Tu… oh. —Sus mejillas se encienden de un brillante rojo.

Agachándome para verlo a los ojos, pregunto:

—¿Me dirás lo que pasó en tu vieja escuela? Tu mamá mencionó a una chica. —Su mirada se encuentra con la mía y luego la vuelve a apartar—. Puede que me ayude a entender mejor.

Las manos de Edward se hacen puños y todo su cuerpo se tensa.

—Fue… ella… quiero decir…

Poniendo mis manos sobre las suyas, murmuro:

—Respira. —Sus manos se extienden en sus rodillas y yo mantengo las mías sobre ellas.

Los ojos de Edward penetran los míos por un momento mientras respira profundamente y yo me quedo sin aliento. Es devastadoramente guapo. Quizá sea algo bueno que no haga contacto visual muy seguido. Yo podría morir por esa mirada verde que te roba el corazón.

—Ella, um… su nombre es Chelsea. Tiene cabello rojo y ojos azules, y en la secundaria tenía un enamoramiento con ella. —Sus dedos se remueven bajo los míos cuando se mueve un poco—. En ese entonces ella y yo éramos amigos, pero luego en preparatoria ella se hizo popular y dejó de hablarme. Yo tenía lentes y frenos, y eso hacía que no le agradara a la gente, supongo. —Se encoge de hombros y todo mi ser quiere abrazarlo con fuerza justo ahora.

—Lo lamento, Edward. La verdad no entiendo cómo podrías no agradarle a alguien.

Sus mejillas se sonrojan más de lo que ya estaban y las comisuras de su boca se alzan. Deslizando mis dedos por sus muñecas, acaricio los dorsos de sus manos con mis pulgares mientras que él continúa.

—Luego de un tiempo dejé de prestarle atención a Chelsea, no llevaba registro del grupo de populares. Definitivamente nunca iba a pertenecer a ese grupo. —Sacude la cabeza—. El año pasado, ella comenzó a hablarme de un día para otro, se sacudía el cabello y se presionaba contra mí, y pensé que quería que volviéramos a ser amigos. Pero ninguna otra chica jamás se había presionado contra mí de esa forma y era… agradable. —Me mira de nuevo y escondo la envidia breve y fuera de lugar que siento hacia esta chica sin rostro que pudo presionarse contra él—. Aunque ese día después de la escuela me besó y no podía creerlo. No entendía por qué quería besarme tan de repente porque no me había hablado en años. Fue mi primer beso.

Un arranque de celos golpea mi pecho, pero luego él frunce el ceño ante el recuerdo.

—Días después fui con ella a su casa y me besó de nuevo y me ofreció refresco. Me lo trajo en un vaso con hielo y me lo bebí de un trago porque estaba extremadamente sediento. —Saca una mano de debajo de las mías para pasársela por su despeinado cabello—. Um… no recuerdo cómo llegué a casa después de eso, pero recuerdo que mamá y papá estaban enojados conmigo por haber tardado tanto y porque no respondía mi teléfono. Les dije que necesitaba dormir. Estaba muy cansado. —Sus ojos comienzan a llenarse de lágrimas y mi corazón se rompe—. Al siguiente día en la escuela todos estaban llamándome con diferentes apodos, como… polla de bebé —dice, bajando la voz hasta un susurro—, y cosas así. Y descubrí que ella me tomó fotos desnudo y las subió a internet. —Vuelve a hacer puño sus manos y se mece un poco—. Ni siquiera estaba duro y ya he crecido, Bella. Puedo mostrártelo.

Me río por eso, a pesar de la seriedad de lo que le pasó.

—Ahora mismo no, pero gracias. —Aún sonriendo le doy un apretón a su mano para que sepa que puede seguir.

—De acuerdo. Como decía, todos eran tan malos. Ya tenía problemas con los abusadores, pero lo que ella hizo exacerbó todo. Resultó que ella tenía novio. —Sus ojos se mueven a los míos y entiendo un poco más lo que dijo antes.

—Está bien. Sigue —murmuro.

—Su novio estaba enojado conmigo porque no lo dejé copiarme en el parcial de cálculo y quería vengarse de mí. Sabía que yo había tenido un enamoramiento hacia ella y la usó para humillarme, Bella. —Edward frunce el rostro y sacude la cabeza—. No la delaté.

Frunzo el ceño ante eso.

—¿Por qué no?

—Sólo quería que todo acabara. Todos sabían. Los profesores, el director. Amenazó con expulsar a las pocas personas sospechosas, y su propio novio terminó delatándola. Mis padres querían presentar cargos, pero yo sólo quería olvidar todo e irme. No quería tener que testificar y hablar sobre mi propio… —señaló hacia su entrepierna—… pene. —Agacha la cabeza más, y todo lo que veo son los mechones rojizos y rubios de su cabello iluminados por la luz del sol que se filtra a través de las ventanas—. No creía poder soportar más vergüenza. Ya tenía tiempo queriendo mudarme y cambiar de escuela, pero el negocio de contaduría de papá estaba bien establecido ahí en Bellingham. Aunque hicieron ese sacrificio por mí después de todo lo que pasó con Chelsea.

—Claro que sí, Edward. Te aman.

—Lo sé, pero meses después de que paso eso, casi no le hablaba a nadie, incluidos ellos. Creo que los asustó mucho. Me siento mal por eso.

Estiro la mano y paso los dedos de manera tentativa por su cabello, y su cuerpo se relaja visiblemente.

—No deberías sentirte mal, Edward. No hiciste nada malo.

Asiente.

—Cuando hablé con ellos y les dije que no podía recordar lo que pasó, entonces de verdad quisieron presentar cargos. Piensan que me dio rohypnol, el cual es una benzodiacepina que…

Vi todo rojo.

—Sé lo que es el rohypnol. ¿Esa puta te drogó con eso?

Asiente de nuevo y dice:

—Eso creemos que pasó, pero ella nunca lo admitió. Se aferró en decir que sólo me quedé dormido. Entonces ya era muy tarde para hacerme exámenes sanguíneos o algo así. Borró las fotos, pero el daño estaba hecho.

—Dios, Edward. Lamento mucho eso que te pasó. —Mis dedos siguen pasando por su cabello porque eso parece mantenerlo más relajado.

—Entonces Emmett es tu hermano. —Me mira y todo lo que quiero es abrazarlo y besarlo de nuevo—. Y yo pensé que era tu novio, me sentí celoso y traicionado. Yo…

—Está bien. Sólo que la próxima que pase algo que te moleste, dame la oportunidad de explicarlo antes de que huyas. ¿Trato?

—Sí.

—Bien. Y lo mismo va para mí. Si me molesto, te lo diré en lugar de irme como lo hago a veces. —Me encojo de hombros. Definitivamente le hacía eso mucho a mi ex, y nunca ayudó en nada—. Entonces… lo que dijiste antes sobre querer ser mi novio… —Se sonroja al igual que yo, y un cálido estremecimiento se expande a través de mí al pensar en ser su novia—. ¿Sigue en pie la oferta?

Una de mis manos todavía está sobre la suya, y él la voltea para que queden palma contra palma, sus largos dedos acarician mi muñeca. La sonrisa que ilumina su rostro es algo que quiero ver todos los días por el resto de mi vida.

—Sí.


Lo sé, lo sé, todas odiamos a Chelsea. Bienvenidas al club.

Gracias por sus comentarios, y hasta el lunes ;)