"Sí… los hombres también tenemos problemas sentimentales."

Disclaimer: Digimon no me Pertenece ni el 99% de esta historia.


Por más que los años nos han colgado una etiqueta de calculadores, fríos e insensibles en las historias románticas, igual que a ustedes chicas, se nos rompe el corazón cuando un amor se va.

Quizá no vamos a llorar a la casa del amigo, ni a comer un kilo de helado luego de la ruptura, pero llevamos el duelo a nuestra manera en nuestro mullido sillón mirando a la nada o en nuestro auto escuchando una y otra vez esa canción.

La ruptura, desde el punto de vista masculino, es algo que no se supera del todo y deja una cicatriz dentro, muy secreta, donde sólo nosotros la podemos ver y sentir.

Ahí viven varias cicatrices, que aún después de muchos años duelen pero no nos paralizan ni nos hacen tirarnos al drama, por el contrario nos recuerdan lo vivo que estamos.

Así que hay que seguir para adelante en la vida y en los romances, obvio. Pero es muy importante enterrar eso que hoy está muerto.

¿Dónde está el cementerio de los amores? Me preguntaba en mi mullido sillón (mirando a la nada).

¿En dónde guardo estas fotos que ya no suyas ni mías, mucho menos son nuestras?

Lo menos sensato es borrarlas o quemarlas, porque son parte de mi historia. Desaparecerlas no significa que no ocurrió, además hubo momentos grandes e inolvidables que quizá en 20 años yo mismo quiera recordar, eliminarlas es injusto para mi "Yo" del futuro. Pero tampoco quiero que alguien a quien no amo más esté en el escritorio de mi oficina o en la portada de mi Facebook.

Igual que cuando muere un ser querido lo mejor es sepultar y despedir.

No quiere decir que tienes que ir a enterrar las fotos al jardín o al parque de la avenida, lo que su Infiltrado (vestido de negro) hizo fue tomar el disco duro más grande que encontró y guardar ahí las miles de fotos de ese amor que se fue, las fotos físicas quedaron encriptadas en una caja envuelta con tres kilómetros de cinta adhesiva y se fueron al rincón menos visitado de mi casa.

Esa fue mi forma de sepultar aquello que no vive más en mí.

Después de todo, el arte de un buen adiós está en respetar, reconocer y agradecer las lecciones vividas con otro ser. Así son las cosas.


Adaptación a Digimon del artículo de "El infiltrado" de la web de la revista Cosmopolitan.

El próximo capitulo (el ultimo) esta narrado por Tk.

Me pueden contactar en mi twitter: TrueAleCriollo