Disclaimer: Esta historia no me pertenece, los personajes son de S. Meyer y la autora es GeekChic12, yo sólo traduzco.
Gracias a mi maravillosa Isa por la corrección del capítulo.
Capítulo 11: GPS
Me bajo del carro de Edward y me echo la mochila al hombro justo cuando él se acerca al lado del copiloto. Se ve inseguro y no me gusta para nada eso, así que le sonrío y deslizo mi mano en la suya, entrelazando nuestros dedos. Al instante los hombros de Edward pierden un poco de tensión y me sonríe.
—¿Está bien si te beso en la escuela, Bella?
Mi sonrisa se agranda, muevo la cabeza hacia atrás en señal de invitación y me acerco a él.
—Sí.
Inclinándose roza sus labios sobre los míos y yo lo siento hasta la punta de mis pies. Mis labios se amoldan con los suyos al acercar más mi cuerpo, una de mis manos sube por su pecho hacia su hombro. Me pierdo en él por un minuto, cerrando mis dedos en el cabello que tiene en la nuca. Edward chupa mi labio inferior, sacándome un bajo gemido.
Cuando siento su erección presionada en mi estómago me doy cuenta de dónde estamos y que necesitamos bajar la temperatura. Ya mismo.
Poniendo mi mano en su pecho, lo empujo ligeramente y su rostro se sonroja mucho, sus ojos miran sobre mi hombro, luego hacia mi boca y después vuelve a apartarlos.
Sintiendo la necesidad de tranquilizarlo, sonrío y me lamo los labios.
—Mmm. Sí que creciste.
Los ojos de Edward vuelan hacia los mío, congelándome en mi lugar. Y luego se ríe. Una carcajada completa, de ésas que hacen aparecer arrugas en los ojos mientras echas la cabeza hacia atrás. Si puedo hacerlo reír así todos los días, seré una chica muy feliz.
Nuestras manos se encuentran de nuevo, y nos dirigimos a la guarida del león.
Se voltean cabezas. Se abren bocas.
Me importa un carajo.
Nada puede quitarme la sonrisa del rostro.
—¿Estás saliendo con él?
Bueno, quizá eso sí. El grito de Jessica causa que mis labios se frunzan, pero sólo porque no puedo creer que se haya convertido en esa súper perra. Especialmente desde que empezó a salir con Newton.
Girándome hacia ella, alzo las cejas a modo de reto.
—¿Celosa?
Bufa.
—Claro que no.
—Pues deberías. —Mis dedos suben por el pecho cubierto por un suéter de Edward, y miro de manera cariñosa su precioso rostro. Él mira el movimiento antes de que sus ojos se dirijan a mi rostro por un segundo y luego hacia Jessica—. Apuesto a que el pequeño Mikey no podría encontrar tu punto G aunque tuviera un mapa y un GPS —termino, mirándola justo cuando su rostro se torna rojo. Me río—. Aww. Perdón. Supongo que di en el clavo. Es una pena que Mike no pueda. —Agitando mi cabello en su dirección, me giré para seguir caminando hacia mi casillero, jalando a Edward tras de mí.
Por un segundo la culpabilidad me llena el estómago, pero me la quito. Ella es completamente insensible con Edward, y quizá no debí haberme rebajado a su nivel, pero no puedo dejar que siga diciendo estupideces, ¿verdad?
Y probablemente no debí implicar que Edward y yo hemos hecho más de lo que de verdad es, pero…
—Bella, ¿dónde está el punto G de Jessica? —pregunta Edward en silencio, deteniendo mis pensamientos cuando nos paramos frente a mi casillero—. ¿Tú también tienes uno? ¿Dónde está? Soy excelente en geocaching*. Si me das las coordenadas…
Riéndome me paro de puntillas y le doy un besito en los labios.
—Hablaremos sobre eso más tarde. Las clases empiezan en cinco minutos.
—Bien. —Deja un suave beso en mi frente antes de irse a su casillero, y yo suspiro soñadoramente.
—Estás metida hasta el fondo —dice Angela, reuniéndose conmigo para irnos a nuestra clase de economía.
—Totalmente. —Ambas nos reímos—. Él es tan… —suspiro de nuevo—. Perfecto.
—¿Y no es raro que no te vea a los ojos? ¿Cómo cuando se besan y esas cosas?
—Bueno, cerramos los ojos al besarnos —respondo con un movimiento de cejas exagerado.
Angula se ríe.
—Ya sabes a qué me refiero.
—Sí. Creo que se siente más cómodo conmigo. Estoy segura de que llevará tiempo, pero todo está bien. Eso sólo hace que las veces en que sí me ve a los ojos sean más especiales.
Me sonríe.
—Pues yo pienso que ustedes forman bonita pareja. Estoy feliz por ti.
Asintiendo, y sonriéndole de orea a oreja, respondo "Gracias" cuando cruzamos la puerta del salón.
En el almuerzo Tyler se sienta en el lugar vacío junto a mí, y empiezo a pensar que estoy maldecida.
—Hola Bella.
—Hola —murmuro, alejándome ligeramente de él.
—¿Qué harás este fin de semana?
Miro a Edward apretando la mandíbula, pero él está mirado la mesa.
—Todavía no sé. Probablemente iré a la pista como siempre.
—Tendré una fiesta el sábado en la noche en mi casa. Mis papás saldrán del pueblo. —Me sonríe de forma salaz—. Deberías venir.
Mi sonrisa en respuesta es algo burlona.
—Suena divertido. Lo hablaré con Edward y te diré luego.
El rostro de Tyler decae.
—Oh. Uh… —Mira alrededor de nuestra mesa. Ben y Angela están tranquilos. No son parte esencial el grupo social de nuestra escuela, en lugar de eso prefieren pasar solos su tiempo libre.
No puedo culparlos por ello.
—Sí —dice Tyler, finalmente comprendiendo—. Bien. Tú me avisas.
—Claro. —Me giro hacia Edward despidiendo de esa forma a Tyler. Su silla raspa de manera ruidosa al irse.
Mi mano se mueve hacia el muslo de Edward y aprieto ligeramente.
—No te preocupes por él —le digo al oído—. Solía invitarme mucho a salir, pero nunca he aceptado y no tengo interés en él. ¿Bien?
Las orillas de la boca de Edward se alzan y me mira, relajando su tensa postura.
—Bien.
—¿Quieres que nos juntemos después de clases para… estudiar? —Alzando las cejas muevo mi mano hasta casi llegar a la parte interna de su muslo.
—Sí —susurra—. ¿Pero también podremos besarnos más?
Entierro el rostro en su hombro y me río entre dientes antes de verlo de nuevo.
—Absolutamente. ¿Quieres venir a mi casa? Emmett estará en la tienda de botes de papá trabajando.
Edward me ve a los ojos, ese hoyuelo matador en su mejilla izquierda me hace un guiño.
—Sí.
*Geocaching: Consiste, por parte de una persona, en esconder objetos en el campo o en la ciudad y posteriormente apuntar las coordenadas geográficas de ese punto mediante un receptor GPS y hacerlas públicas (por lo general en sitios web especializados) para que otras personas puedan efectuar su búsqueda.
Son 21 capítulos de la historia, así que todavía nos quedan 10
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