Disclaimer: Esta historia no me pertenece, los personajes son de S. Meyer y la autora es GeekChic12, yo sólo traduzco.
Gracias a mi maravillosa Isa por la corrección del capítulo.
Capítulo 13: Vocabulario
Luego de explicarles a mis padres que Edward es dolorosamente tímido esperando que le den el privilegio de la duda, junto sus libros y mochila y me dirijo a su casa.
No me sorprende encontrarlo en la casa del árbol.
—Oye, ¿estás bien?
—No. —Su voz se quiebra y mi corazón casi se rompe.
—Todo está bien, Edward. —Me acerco a él y le sobo el cuello, esperando relajar su tensa postura—. Te traje tus cosas. Están en mi camioneta.
—Bien. Déjalas en el porche. —Solloza—. Supongo que ya puedes irte.
El dolor me golpea el pecho.
—¿Por qué?
—Deberías estar con alguien normal, Bella. La gente piensa que soy extraño. Yo… no les voy a agradar a tus padres. No debí intentar ser tu novio. No puedo ser normal. —Se golpea el muslo con el puño al hablar hasta que lo cubro y lo detengo con mi mano.
—Bien, suficiente de esa mierda. Y, de todas forma, ¿qué carajos es lo normal? Bueno, te avergonzaste y te fuiste. Eso es bastante normal. —Sus ojos se mueven hacia los míos, y me aseguro de darle una cálida sonrisa—. Y mis padres van a amarte. ¿Sabes por qué?
—¿Por qué?
—Porque verán lo bueno que eres cuando te conozcan. —Entrelazo mis dedos con los suyos—. Porque eres importante para mí.
La boca de Edward se alza en una sonrisa torcida que me derrite el corazón.
—Tú también eres importante para mí, Bella.
Esta vez logro quitarle el suéter mucho antes de que cualquier padre venga a interrumpirnos.
Unos días después estamos de regreso en la casa del árbol.
No hay necesidad de decir que no fuimos a la fiesta de Tyler. No teníamos razones para someternos a esa tormenta de mierda.
Edward todavía no regresa a mi casa para conocer a mis padres, pero estamos trabajando en ello.
Luego de acomodarnos en el piso, él va directo al grano, soltando que quiere que le cuente sobre Brady.
—Sé que se supone que debo esperar a que tú me lo digas, pero ya han pasado… —revisa su reloj—, noventa y cuatro horas, y ni siquiera pude concentrarme anoche en curarme para nuestra redada de Bastion of Twilight porque su nombre seguía apareciendo en mi cabeza. Él solía ser tu novio, pero obviamente terminaste con él. Y no quiero que termines conmigo. Si repito sus errores, lo harás, y me gusta estar contigo, y…
Lo interrumpo, primero para darle un buen beso y luego para borrarle ese miedo de que yo rompa con él. Eso no pasará.
—Es poco probable que repitas las estupideces de Brady, Edward.
—¿Puedes contarme?
Con las manos entrelazadas nos sentamos uno al lado del otro, nuestros muslos están presionados juntos. Respiro profundamente y el pulgar de Edward me acaricia el dorso de la mano.
—La versión corta es que me engañó. Mucho, al parecer.
—¿Qué tan larga es la versión larga? Todavía tenemos dos horas y catorce minutos antes de que lleguen mis padres.
Hundo los dientes en mi labio inferior, intentando reprimir las lágrimas que me pican los ojos ante los recuerdos que me inundan.
—Um… —Mi voz tiembla, y odio que mi ex siga teniendo este efecto en mí—. Empezamos a salir cuando yo estaba en segundo año. Él estaba en tercer año. Las cosas estaban bien. Incluso diría que excelentes. O al menos eso pensaba. —Bajo la vista a nuestras manos—. Se emborrachó en una fiesta luego de seis meses de relación y besó a otra chica. Alguien me lo contó. Él lo negó y elegí creerle. —Una lágrima se me escapa de cada ojo y me las limpio de golpe. Edward se queda callado—. Escuchaba rumores aquí y allá, y seguí creyendo sus mentiras. Estaba tan cegada por lo que creía que era amor.
—¿Lo amabas?
Aprieto su mano.
—Creí que lo amaba. Ahora no estoy segura.
—¿Por qué no?
Recargándome en su hombro, llevo nuestras manos unidas a mi regazo, y él recarga su cabeza sobre la mía.
—Porque siento más por ti que lo que alguna vez llegué a sentir por él.
—¿Más qué?
Tengo que hacer una pausa y pensarlo bien porque nunca antes le había explicado mis sentimientos a alguien más. Todavía no quiero usar la palabra amor, así que me mantengo simple pero honesta.
—Soy más feliz cuando estoy contigo que lo que era cuando estaba con él. Mucho más feliz.
Edward besa el tope de mi cabeza.
—Eso me hace feliz a mí.
—Qué bueno —respondo, subiendo nuestras manos para besar sus nudillos—. Como sea, él fue a visitar a sus tíos en Florida durante las vacaciones de invierno el año pasado. Se acostó con una amiga de su primo y la embarazó. —Respiro profundamente—. Rompimos en un concurso de gritos en mi porche. Mi papá llegó justo cuando Brady alzaba la mano como si fuera a pegarme y lo arrastró hasta su carro. Todo fue duro también para mis padres porque lo trataban como si fuera su segundo hijo. Nunca esperaron que me lastimara intencionadamente. —Sollozando, acaricio el dorso de la mano de Edward con la punta de mis dedos—. Brady y yo no nos hablamos por el resto del año escolar, y él se mudó a Florida luego de graduarse.
Edward aprieta mi mano y dice entre dientes:
—Golpear está mal. Específicamente, un hombre jamás debe golpear a una mujer. Me alegra que tu papá llegara a tiempo para detenerlo.
—Yo también me alegré por eso.
Nos quedamos en silencio por unos minutos, y reflexiono sobre esa época de mi vida en la que me perdí a mí misma en una relación con un mentiroso. Al final, fue liberador deshacerme de él.
—¿Bella?
—¿Hmm?
—Creo que tienes razón sobre que no repetiré sus errores. Tu ex novio parece un completo imbécil.
Bufo.
—No puedo estar en desacuerdo contigo sobre eso.
—No entiendo por qué quería hacer cosas con otras chicas; tocarlas y besarlas. Yo sólo quiero tocarte y besarte a ti.
Es fácil para él hacerme sonreír.
—Yo también sólo quiero tocarte y besarte a ti.
Se queda callado por otro momento, luego se aparta y me encara. Mis ojos se enfocan en los suyos porque no tengo ni de cerca tiempo suficiente para verlos.
—La forma en que me besas me hace sentir como una persona real, Bella.
Junto las cejas y sacudo la cabeza al ponerle una mano en la mejilla.
—Eres una persona real, Edward.
Aparta la vista de nuevo.
—Pero sabes tan bien como yo que la mayoría de la gente no me trata así. Jessica habla de mí como si yo no estuviera ahí.
—Jessica es una puta.
Abre los ojos como platos y los regresa a mi rostro.
—Perdón. Pero al que le quede el saco… —me encojo de hombros.
Edward se ríe.
—Sí, yo también puedo usar palabras finas, sabelotodo. —Le pico el costado, ganándome una retorcida y otra risa.
—Puedo verlo.
—De hecho, creo que has expandido mi vocabulario. —Me subo a su regazo en horcajadas.
Sus brazos rodean mi cintura.
—¿Sí?
—Sí. —Mis labios caen en la cálida piel de su cuello—. Me gusta especialmente esta parte de tu epidermis. —Gime cuando lo chupo ahí, y mis caderas se mueven involuntariamente contra él—. Mmm, y creo que tu… falo está, uh, creciendo exponencialmente mientras hablamos.
—Sí. —Las grandes manos de Edward suben por mi espalda mientras mis caderas se mecen de nuevo contra él y mantienen ese movimiento, porque la sensación es indescriptible. Ahora ya está duro como una roca y yo estoy muy mojada por él.
—Probablemente deberíamos detenernos —jadeo contra su piel. Pero mis caderas no reciben el mensaje y siguen meciéndose contra él como las desvergonzadas que son.
—No quiero —responde, moviéndose hacia arriba para encontrarse conmigo todo lo que puede mientras está sentado en el duro piso de la casa del árbol.
—¿No crees que estamos avanzando muy rápido?
—No. —Gruñe contra mi cuello cuando presiono y me deslizo por su dureza—. Puedes seguir moviéndote así.
Exhalo riéndome.
—Bien —incremento la presión. Mis brazos rodean con fuerza su cuello buscando un balance mientras rozo mi clítoris arriba y abajo por su impresionante erección.
Todo lo que puedo pensar es en que lo quiero dentro de mí, y el calor se clava en mi vientre bajo. Mi barbilla está en su hombro, y me muevo para presionar de nuevo mi boca en su cuello. Gimo cuando la presión comienza a expandirse.
Sopla un tenso susurro de mi nombre en mi cabello, y creo que él está cerca.
Al igual que yo.
Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que tuve un faje y, santa mierda, es caliente.
Los dedos de Edward se curvan y se entierran en mi espalda, y suelto un ruidoso gemido cuando el placer finalmente alcanza la cima. Alargando mi orgasmo, sigo moviéndome contra él, temblando con cada réplica que pasa a través de mí.
Sus brazos me rodean y se aprietan cuando comienza a embestir hacia arriba en cortas explosiones.
—Edward —gimo—. Joder, sí.
Si dura un poco más, creo que podré correrme de nuevo.
Justo entonces, las caderas de Edward se mueven contra mí en unas cuantas embestidas entrecortadas más, y echo la cabeza atrás. Su hermoso rostro se contrae al encontrar su liberación con un sexy gemido.
—Bien —exhalo y lo beso justo debajo del oído—. Vamos a estar haciendo esto… mucho. —Riéndome suavemente, le acaricio el cabello mientras se calma. Sé que es demasiado pronto para que tengamos sexo de verdad. Se me hace un poco inmoral robarle la virtud a la semana de relación, pero Dios. Tengo la sensación de que será épico cuando pase.
Jadea contra mi pecho al moverse para recargar su cabeza en mí. Finalmente recupera lo suficiente la respiración para murmurar:
—Sí.
¡Gracias por sus comentarios!
