Disclaimer: Esta historia no me pertenece, los personajes son de S. Meyer y la autora es GeekChic12, yo sólo traduzco.
Gracias a mi maravillosa Isa por la corrección del capítulo.
Capítulo 14: Sexo de Cumpleaños
Tenía razón en una cosa… bueno, en dos.
Una, Edward y yo somos ávidos para enrollarnos. En cuanto empezamos a besarnos, no nos toma mucho tiempo terminar frotándonos el uno contra el otro como..., bueno… como los adolescentes calientes que somos. El pobre chico se ha corrido en sus pantalones más veces de las que puedo contar, y sinceramente espero que él lave su propia ropa.
La segunda cosa, y supongo que la más importante, es que mis padres aman a Edward. Lo. Aman.
La primera vez que logré convencerlo de que fuera a cenar a mi casa, apenas y dijo una palabra. Pero desde entonces ha podido relajarse más cuando va de visita. Sigue siendo muy tímido cerca de mamá y papá, pero es infaliblemente amable, incluso si a veces es un poco torpe. Viene con el territorio, y ellos aceptan sus idiosincrasias con paciencia, haciéndome sentir orgullosa de ser su hija.
Ante mi gentil empujón, Edward incluso le ha ofrecido ayuda a mamá para cocinar en ciertas ocasiones. Y ya que ni Emmett ni yo hemos demostrado interés por la cocina, ella siempre está adulándolo. En realidad es vergonzoso, pero ya qué. Ambos parecen disfrutarlo. Más que nada trabajan en silencio, pero a veces tienen conversaciones en voz baja mientras yo me siento en la mesa de la cocina y hago mi tarea.
Papá y Edward casi no tienen nada en común. Papá no juega y no tiene ni una jodida idea de qué es geocaching (para espanto de Edward). Edward no sabe mucho sobre pesca, aunque su papá los llevó varias veces a él y a Jasper cuando eran niños.
Papá decidió que cuando empezara la temporada de béisbol, tendrán algo de qué platicar. Una noche, cuando Edward estaba platicando sobre su hermano, nos contó que Jasper jugaba en preparatoria y ahora juega para la UDub. Edward disfruta más que nada el aspecto estadístico del juego, y Charlie respeta eso.
Tan sólo el hecho de que papá quiera pasar tiempo con Edward me hace increíblemente feliz.
Estamos a principios de noviembre, mi fiesta número dieciocho y la de Emmett es este fin de semana. Yo esperaba algo tranquilo, pero, por supuesto, mi imbécil hermano tenía que invitar a toda la escuela. Dice que todo saldrá bien. Nadie se meterá con Edward si él está cerca. Además, él ha estado ayudando a Edward con un poco de pesas y kickboxing cuando yo salgo con Angela o voy a ayudar a la tienda. Dice que Edward se está poniendo más fuerte y, más importante que nada, está ganando más confianza en su habilidad de cuidarse a sí mismo… y a mí.
Edward dijo que quería ser capaz de protegerme para que Emmett ya no tuviera que hacerlo.
Claro que hice un awwwww por eso, pero le dije que no era necesario. De todas formas, al final lo seguí animando, porque si Edward tiene más problemas con los burlones, quiero que tenga la opción de defenderse a sí mismo. Sus papás estaban un poco preocupados al principio, pero decidieron que él debería hacer lo que le hiciera sentir cómodo. Además ya tiene dieciocho y en realidad no necesita su permiso, pero él respeta sus opiniones y definitivamente las toma en cuenta la mayoría del tiempo.
No le ha crecido nada de músculo extra, pero definitivamente se está poniendo más sólido. Y los suéteres… oh, Dios mío, los suéteres.
Hoy es un modelito de estambre color azul oscuro con cuello en V y, Dios, ayúdame.
—Edward, te juro que me matas con esos suéteres. —Estamos sentados en su cama y mis manos acarician su pecho.
Baja la mirada.
—Puedo dejar de usarlos si quieres.
—¡No! —Salta ante mi exclamación—. Quiero decir, Dios. No. Por favor. Se ven tan sexys en ti. Hago todo lo que puedo para no saltarte encima cada mañana cuando me recoges para ir a la escuela con el cabello mojado y tus jeans negros y… —Estoy bastante segura de que mis ojos se desenfocaron y un poco de baba se me escapa al dejar de hablar.
—¿Bella? —agita una mano frente a mi rostro.
—¿Huh? ¡Oh! Perdón. Bien, entonces, el punto G. de acuerdo. —He estado posponiendo esta conversación por mucho tiempo porque, en serio, ya es lo suficientemente difícil tener que explicárselo a cualquier persona. Pero explicárselo al chico que eventualmente quiere que lo encuentre, bueno… eso es otro nivel de extrañeza—. ¿Juras que no lo buscaste en Google?
—No. Me lo pediste, así que no lo hice. Es que no entiendo cómo es que Mike no fue capaz de encontrarlo con un mapa y GPS. ¿En serio es tan incompetente?
—Bueno… bien. No es un lugar real que puedas encontrar de esa manera. Estaba haciendo una broma muy cruda a expensas de Mike para avergonzar a Jessica.
—Porque Jessica es una puta —dice asintiendo.
Mi sonrisa es de orgullo.
—Cierto. Bien, es un lugar que quiero que encuentres algún día, pero no hasta que hayamos… intimado. —Lo veo con los ojos bien abiertos, esperando que él ponga todas las piezas juntas. Ver que frunce las cejas y sacude la cabeza me lleva a creer que eso es una ilusión.
Los ojos verdes de Edward finalmente se encuentran con los míos.
—¿Intimado?
Asintiendo y respondo:
—Hayamos intimado más de lo que hemos hecho hasta ahora. Mi punto G está… —soltando una pesada respiración señalo hacia mi entrepierna—… dentro de mí.
Sus ojos bajan por mi cuerpo, y la curiosidad que arde en ellos me hace removerme al sentir el calor pasar a través de mí.
—¿Dentro de ti? —susurra de manera casi reverente.
—Sí —susurro en respuesta, apretando el mismo lugar que él está viendo.
—¿Cómo se sentirá cuando lo encuentre dentro de ti?
Oh, Dios.
—Um… se sentirá locamente bien. Para mí. Y dependiendo de lo que estemos haciendo, también se sentirá muy bien para ti.
Vuelve a alzar la vista y sus ojos arden dentro de los míos al preguntar:
—¿Me ayudarás a encontrarlo?
Muerta. Estoy muerta.
—Dios, sí —gimo, chocando mis labios contra los suyos. Se inclina hacia adelante hasta que de repente estoy debajo de él en la cama, y embiste su erección contra mí. Apartándome de sus labios, paso mis dedos por su cabello mientras sus ojos me cuestionan—. Aunque no todavía.
—¿Por qué no? —Sus caderas se mueven en círculo contra mí y ahogo un gemido.
—Porque tus padres llegarán a casa en cualquier minuto, para empezar, y no queremos que me encuentren aquí desnuda.
—Desnuda…—Se mueve contra mí y regresa sus labios a los míos, y mis putas piernas se envuelven en su cintura.
—Mierda. Edward, detente un segundo. —Empujándolo gentilmente, me levanto apoyada en mis codos mientras que él retrocede—. Es que no quiero apresurar nada. No tenemos que tener sexo para que lo encuentres, pero quiero que ambos estemos cómodos y listos para más.
Se inclina hacia adelante de nuevo, sus manos caen sobre la cama para que nuestros torsos se toquen, y Dios, huele bien.
—Estoy listo. Enséñame.
Edward es un aprendiz ansioso, por no decir más. Ha aprendido las cosas que más me gusta y las repite muy seguido. Besarme lento y profundo. Apretar mis pechos. Chupar mis pezones. Especialmente besar y morder ese lugar detrás de mi oreja. Me tiembla todo el cuerpo cuando lo hace.
Somos muy productivos al "estudiar".
—Lo haré. —Mis manos suben por su pecho y rodean su cuello—. Te lo enseñaré. Pronto. Pero no hoy.
—Bien. —Inclinándose hacia adelante, Edward me besa dulcemente—. Pronto.
Lo más lejos que hemos llegado al desnudarnos es quitarnos nuestras camisetas y yo mi sostén. Déjenme decirles que estaba emocionado al tener acceso sin restricciones hacia las bubis. Pero eso es todo hasta ahora.
Esperé mucho tiempo para tener sexo con Brady, mi ex, pero entonces era virgen. Ahora que sé cómo es, y no puedo esperar para sentirlo con Edward. Y de alguna manera, sabiendo que será incluso mejor, me tiene adolorida por él. Definitivamente las cosas pueden intensificarse la noche de este fin de semana.
Mamá y papá nos dejarán a Emmett y a mí tener la fiesta en nuestra casa del lago. Sin supervisión.
Pueden ser bastante geniales cuando quieres, y tenemos dieciocho, después de todo. Saben que beberemos, pero siempre y cuando ninguno maneje, están de acuerdo con ello.
Sólo espero que nadie actúe como imbécil y nos arruine la noche.
—Qué onda, Ed —dice Emmett al entrar en la casa el día de la fiesta. Está llenando el refrigerador con cerveza y tónicos.
—Hola Emmett. —Le sonríe a mi hermano de manera breve pero cálida. Me encanta que se lleven tan bien a pesar de que son completamente diferentes. Emmett puede ser un bastardo, pero debajo de eso es un osito dulce.
—¿Quién trajo todo esto, Em? —pregunto, acercándome con Edward para recargarme en la barra y mirar la extensa cantidad de botellas de licor en el mostrador.
Mi hermano se sonroja. Chingado, de verdad se sonroja. Nunca pensé que llegaría a ver el día.
—Rose.
Abro los ojos como platos y sonrío.
—Oh, en seeeerio. Vamos progresando, ¿no?
Se encoge de hombros mirando las latas de cerveza que está transfiriendo de su empaque.
—Quizá.
—Entonces… ¿qué? ¿Ella sólo esperaba hasta que cumplieras los dieciocho?
Veo una enorme sonrisa antes de que meta su rostro en el refrigerador.
—Quizá.
—Oh, mierda. ¿En serio? Estaba bromeando. —Riéndome entre dientes miro a Edward, que tiene una mirada de confusión—. Rose trabaja en la tienda de nuestro papá. Tiene 21. Emmett ha estado coqueteándole desde que ella empezó a trabajar ahí, pero ella siempre actuó como si él la irritara. —Me encojo de hombros—. Supongo que era sólo eso. Una actuación.
—¿Ahora es su novia? —pregunta Edward mirando a Emmett.
—Yo supongo que sí, pero parece que Emmett no quiere divulgar esa información.
—Puedo escucharlos, saben. Estoy justo aquí.
—Sabemos —decimos Edward y yo en unísono, viéndonos entre nosotros y riéndonos.
—¿La invitaste esta noche? —pregunto.
—Sí, pero no sé si una fiesta de preparatoria es realmente su ambiente. Dijo que lo pensaría.
—Aww, ¿no tendrás sexo de cumpleaños? Qué triste. —Finjo un puchero y se ríe.
—¿Quién dice que no tuve ya sexo de cumpleaños?
Jadeo y lo miro con los ojos entrecerrados como si fuera capaz de adivinar con sólo verlo. No es que quiera ver. Ew.
—No es cierto.
Emmett encoje sus gigantes hombros, sonríe y sigue sin vernos.
—Jesús, Emmett. Papá te matará si la ahuyentas. Es la mejor mecánica que han tenido jamás.
—¿Quién dice que la ahuyentaré?
—Pues, tu reputación de "ámalas y déjalas" no es exactamente un secreto, hermano.
Suspira.
—Ella es… diferente, ¿bien? Sabes que me ha gustado desde siempre y ahora que me da la hora, no tengo planes de arruinarlo.
Mis impresionadas cejas suben por mi frente.
—Vaya. De acuerdo. Bien por ti, carnal. Espero que funcione.
Finalmente me mira ofreciéndome una sonrisa casi tímida.
—Gracias, hermanita.
Mientras llevo a Edward por el pasillo hacia la habitación en la que dormiremos esta noche, no puedo dejar de sonreír. Estoy feliz por Emmett. Y por Rose. Ella es muy genial, y de verdad pienso que son buena pareja. Espero que mamá y papá también lo vean así.
Edward suelta nuestras bolsas y se sienta en la cama, viéndose perdido en sus pensamientos.
Me siento junto a él y tomo su mano.
—¿En qué piensas?
—Sexo de cumpleaños —dice.
Una carcajada se me escapa antes de que pueda contenerla.
—¿Qu-qué?
—Es tu cumpleaños también.
Aprieto su mano.
—Pues sí, pero no espero nada, Edward. Y para ser completamente honesta, no quiero que nuestra primera vez pase porque te sientes obligado a darme sexo de cumpleaños. No debí sacar eso a colación con Emmett. Es que ha sido una broma que hemos tenido durante los últimos años. Él perdió su virginidad en nuestro cumpleaños número quince y se enorgullece de tener sexo de cumpleaños cada año. Es estúpido en realidad.
Edward mira mi mano acariciar su antebrazo por un momento.
—¿Has tenido sexo de cumpleaños antes?
Oh, no.
Mi mano se detiene y yo también la veo.
—Sí.
Edward me mira tímidamente.
—¿Con Brady?
Hago una mueca y suspiro porque de verdad no quiero hablar de Brady, y especialmente no quiero hablar de sexo con Brady. Y especial, especialmente no quiero hablar con Edward de sexo con Brady.
Edward se remueve impaciente en la cama, así que supongo que tengo que disparar la bala.
—Sí, con Brady. Estuvimos juntos por mucho tiempo. —Comienzo a acariciar su antebrazo de nuevo, probablemente para consolarnos a ambos—. Le di mi virginidad porque pensé que lo amaba, pero definitivamente es algo de lo que me arrepiento en muchas maneras.
—¿Has tenido sexo con alguien más?
Cierro los ojos con fuerza y arrugo la nariz. Odio hablar de esto.
—Sí. —Soltando un profundo suspiro, me giro hacia Edward y espero hasta que me mira a los ojos, aunque sea sólo por un momento—. Tienes que entender que siempre fui la niña buena. Creí que hacía todo bien. Salí con el mariscal estrella. Le di todo, y él sólo lo pisoteó. —Lágrimas se acumulan en mis ojos—. Simplemente ya no era la misma persona después de todo eso, y no lidié bien con las cosas. Como un "vete a la chingada" para él, me acosté con algunos de sus amigos. —Caen las lágrimas porque no me siento orgullosa de mí. En absoluto—. Fue algo increíblemente estúpido de mi parte. Emmett casi se pelea con muchos de sus compañeros de fútbol porque estaban hablando de lo puta que era. —Sollozo y me tapo la cara con ambas manos—. Fue horrible. Yo era horrible. No quería decirte, pero juramos que siempre seríamos honestos entre nosotros. Entiendo si ya no quieres estar conmigo.
Mantengo las manos sobre mi rostro, esperando que Edward se aparte de mí. No lo culparía.
Unas cálidas manos envuelven mis muñecas y me apartan las manos. Unos ojos verdes aún más cálidos me ven desde el rostro más hermoso que he visto en la vida real.
—Todavía quiero estar contigo, Bella.
Mi cuerpo se hunde bajo un intenso alivio y caen más lágrimas.
—No llores. —Sus pulgares me limpian las lágrimas—. La gente lidia con las cosas que les pasa de diferentes maneras. —Mis ojos debieron cuestionarlo porque aparta la vista y se encoge de hombros—. Eso dijo mi terapista cuando dejé de hablar luego del incidente con Chelsea.
—Eres maravilloso, ¿lo sabías? —Ofreciéndole una llorosa sonrisa, pongo mi palma en su mejilla, mi corazón se agita al igual que hacen sus pestañas al descansar sobre sus mejillas.
—Yo creo que tú también eres bastante maravillosa, Bella.
Me acerco a él y recarga su frente contra la mía.
—Estoy bastante segura de que me enamoraré de ti, Edward.
Nuestros labios se acercan, nuestras manos encuentran la del otro y se agarran con fuerza.
—¿En serio?
—Sí.
Varias preguntaban si Bella era virgen, pues ahí tienen la respuesta.
¡Gracias por sus comentarios!
